domingo, 31 de marzo de 2013

EL QUEJIDO NO EDUCATIVO

El estado de queja constante puede hoy tener algún sentido. Creo más discutible quejarse de todo lo que nos contraría. La situación económica y política actual no da para muchas alegrías, pero aún así veo gente que se queja por vicio, que protesta de todo lo que no le beneficia. Que incluso no se alegra de lo que favorece al otro.

Ese quejido constante por nimiedades. Esa falta de priorizar que muchas veces nos falta. Compararnos constantemente con los compañeros o amigos. Criticar por criticar. No ser constructivos, ni hacer luego lo que ahora dices. El lamento omnipresente.

Nos falta educación en este sentido. Valorar lo que tenemos no es muy usual. Pero sí podemos comenzar por nosotros mismos. Trasladar un sentido crítico a los alumnos siendo coherentes en nuestra vida personal y laboral. Porque priorizar es básico y educar significa también algo de desprendimiento, aunque sea nuestro medio de vida. Un objetivo de la educación es conseguir personas autónomas, y la autonomía también se consigue siendo conscientes de toda la realidad que nos rodea. 

Supongo que también es cuestión de carácter y sobre todo de experiencia de vida. Aún así, cuando me quejo demasiado, me acuerdo de la cantidad de personas que realmente sufren problemas graves. Y aquí al lado. 

photo credit: L.e.e via photopin cc

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