domingo, 27 de octubre de 2013

LA LOMCE Y LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO

Se he escrito ya mucho sobre el tema. Los detractores del actual Proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) sobrepasan con creces a sus partidarios. Hay muchos argumentos en contra a esta futura Ley, pero escucho pocas propuestas para su modificación o mejora.

No se ha alcanzado un consenso imprescindible para que tenga éxito en, al menos, la próxima década. Estamos ante una ley continuista de la LOGSE que incluso nos retrotrae a épocas anteriores en algunos aspectos. Las reválidas, la dudosa memoria económica o un modelo que no prestigia la Formación Profesional, son algunas de las propuestas más criticables. 

Tras una lectura del Proyecto de la LOMCE (ver aquí) se puede comprobar que el grueso de la Ley hace referencia a cambios curriculares. Se hace escasa mención a la metodología. Y, cuando se hace, no se concreta o articula ninguna propuesta o modelo educativo. Tampoco hace mención, o de puntillas, a la formación y actualización del profesorado. Eso sí, dedica muchas líneas a la ingente tarea que deberá llevar a cabo el INEE (Instituto Nacional de Calidad Educativa). 

Está muy bien hablar de exigencia y cultura del esfuerzo. Una exigencia tanto para alumnos como para profesores. Aún así, el alma de esta Ley no puede ser la exigencia y el control de resultados. El eje central está en la relación profesor-alumnos. Profesores que no sabemos hacer las cosas de otro modo porque no nos han enseñado de otra forma. O profesores que realizan buenas prácticas que son invisibles al resto o poco valoradas.

En mi modesta opinión, la clave de la reforma educativa debiera estar en el profesorado y en las metodologías. Los profesores somos la variable fundamental de cualquier intento de cambio o mejora en el proceso de enseñanza. Es necesario que las autoridades educativas realicen un esfuerzo e inviertan en formación del profesorado. Una capacitación y actualización pedagógica; no sólo aprender a utilizar herramientas informáticas. Una inversión, que debemos considerar estratégica, y que ha de ser realizada considerando los diferentes modelos pedagógicos. Una inversión real y presupuestada.

La innovación y la actualización metodológica son claves en la reforma de la Educación. Todo lo demás son parches y una continuidad del modelo actual. Un modelo mejorable que precisa un cambio sustancial en las formas de enseñar en el aula. La sociedad ha avanzado mucho en los últimos veinte años y la educación no puede seguir con el paso cambiado. Necesitamos tiempo, dinero y mucha pedagogía en el profesorado, para que nuestros alumnos perciban un cambio que les motive a continuar en el sistema educativo.

Recomiendo la lectura del libro rEDUvolution de María Acaso. Un libro clarificador y que expresa muy bien esta necesidad de cambio en el mundo de la enseñanza. No todo son contenidos o competencias profesionales. Como leía recientemente -ver artículo de Pablo Doberti-  "la escuela debe desarrollar esencialmente la competencia de encontrarle sentido a la vida de cada uno".

photo credit: WorldIslandInfo.com via photopin cc

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