• ¿rEDUvolucionas o rEDUces?

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    ¿Los docentes nos hemos adaptado a los tiempos que vivimos? ¿Te has parado a pensar en la cantidad de inercias que arrastramos en el aula y con los alumnos? Estas y otras preguntas pueden tener respuesta en el libro de María Acaso: "rEDUvolution". Un libro que te invita a reflexionar sobre las prácticas educativas tradicionales buscando un cambio de paradigma para la educación que mayoritariamente se vive en las aulas.


    Me atrevo a destacar algunas cuestiones mencionadas en este libro que merecen una reflexión personal o compartida con otros colegas:

    Convierte a tus alumnos en ignorantes. En una sociedad infoxicada es imprescindible dudar permanentemente de la información que recibimos desde todas las esferas (profesores incluidos). El pensamiento crítico se desarrolla sospechando de cualquier fuente de conocimiento. Necesitamos estudiantes críticos con capacidad de análisis.

    El profesor como creador. Los contenidos que seleccionamos son subjetivos, no son la Verdad. Lo que ha decido una editorial no puede ser tratado como verdad absoluta o única fuente de conocimiento. Cada profesor puede -y debe- remezclar sus propios contenidos con el fin de motivar al alumno a seguir profundizando en ellos. Tenemos más posibilidades que nunca para ser creativos.

    democrático en el aula. Elimina jerarquías de poder y pasa a una posición de igualdad con los alumnos. Entender el grupo como una reunión donde el docente acompaña al estudiante y los estudiantes acompañan al profesor. El profesor como coacher que prioriza la agenda del alumno, es asertivo y genera responsabilidad en el alumno, convive con los móviles, valora los aspectos emocionales sobre los contenidos, entrena habilidades y actitudes más que transmitir contenidos, está actualizado, habla menos y genera más conversación. La evaluación formal no condiciona el proceso de aprendizaje y trabaja en EQUIPO con el resto de docentes.

    La principal misión del docente es que el alumno aprenda por si mismo. El manifiesto edupunk (ver post de Carlos González en Invery Crea) aboga por unas clases como conversaciones, en colaboración, asumiendo retos, investigando y buscando alternativas a la clásica linealidad del aula.

    Las clases como reuniones. La clase como un espacio habitado que despierte pasión y no aburrimiento. Analizar la arquitectura del aula, el mobiliario, la decoración de las paredes, techos o ventantas, la iluminación, etc. Se trata de crear una atmósfera que invite a quedarse. Un espacio con momentos de silencio para el estudio y momentos de murmullo para el trabajo en equipo. Diseñar momentos de transición ¿has pensado lo pesadez que supone estar sentado hora tras hora soportando clases magistrales? Introducir la afectividad en el aula (no somos academias militares), el buen humor, la cercanía y el trato agradable son fundamentales. La flexibilidad desde el respeto es posible.

    Aprendizaje por experiencia. Pasar del simulacro en el aula al aprendizaje real y significativo. Se pueden pasar seis u ocho horas en el aula sin necesidad de aburrirse, sin necesidad de estar constantemente mirando la hora. Utilizar estrategias narrativas para enganchar al alumno, ser imprevisible, sorprender, romper con la linealidad, mostrar tu lado personal (tu vida y tus batallitas), utilizar lo que le gusta al alumno, recurrir a la cultura visual (móviles, videos, Internet...).


    Hacer más que memorizar. Aprendizaje por proyectos de largo plazo. Introducir el servicio a la comunidad en esos proyectos que conecten con el contexto del alumno. Pasar de lo individual a lo grupal. Del aprendizaje bulímico (memorizar-examinarse-olvidar) al aprendizaje vivencial conectado con la realidad exterior.

    Una educación basada en el aprendizaje y no en la evaluación. Evaluar para ayudar no para calificar numéricamente. La evaluación del trabajo del alumno es subjetiva y la calificación sólo en función de exámenes es ciertamente injusta. Evaluar no solo al alumno y su proceso de aprendizaje, si no también nuestra evolución como profesores y equipo docente. Es necesario enseñar y evaluar más reflexivamente, pasar de la competitividad, lograr que el alumno entienda la evaluación como una experiencia de mejora. 

    Estas y otras muchas cuestiones son abordadas en este libro. Merece ser leído tranquilamente. Un libro que por momentos te puede parecer algo idealista o poco pragmático, pero, sin duda alguna, hace pensar sobre tu práctica diaria en el aula. Si queremos ser honestos con nuestros alumnos no podemos rEDUcir la marcha, necesitamos rEDUvolucionar

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