jueves, 28 de febrero de 2013

TWITTER: ¿PARA ALUMNOS O PARA PROFESORES?

Después de un curso y medio experimentando Twitter con mis alumnos, ya es el momento de sacar conclusiones y de enumerar las ventajas, inconvenientes o dificultades que he ido encontrando. 

A finales de 2009 abrí mi cuenta en Twitter (@oscarboluda), y, como con casi todas las herramientas que van saliendo, fue probar y dejarla en stand by. No ha sido hasta hace menos de dos años, cuando he podido comprobar y disfrutar de la riqueza que el universo tuitero nos ofrece.

Ahora bien, su uso en el aula es más complejo de lo que parece. Además de requerir un mínimo de formación inicial para el alumnado, nos encontramos con las reticencias de estudiantes que no quieren meterse en más redes sociales o darse de alta en otros servicios. Alumnos saturados de Facebook, Whatsapp u otras aplicaciones de moda. Y lo cierto es que cuesta enganchar a los alumnos en su uso.

A mayor edad del alumnado el uso de Twitter es más eficiente. En mi caso, trabajo con grupos de alumnos que rondan los 17-18 años, y con otros grupos que rondan la veintena.
Los alumnos más jóvenes hacen un uso de Twitter más "exhibicionista": su vida social, relaciones personales, aficiones, etc. Es más difícil utilizar esta herramienta para comunicarse habitualmente o para incluir materiales interesantes para su aprendizaje. Exceptuando a los alumnos más autónomos, y con más inquietudes; que lo utilizan también para comunicarse y compartir recursos con compañeros o  con los profesores. Aún así, para el docente, es una herramienta interesante para conocer de primera mano los intereses de los estudiantes, e incluso, poder compartir opiniones, noticias, consejos... fuera del horario lectivo.

En el caso de los alumnos más adultos y de mayor edad, observo una división entre los usuarios muy activos y los que no hacen ningún uso de esta herramienta. Alumnos que responden a los tuits de clase, que guardan en favoritos los enlaces de interés, que opinan, o que buscan respuestas del profesor a través de mensajes directos (DM) o menciones. Y, por otro lado, alumnos que no abren su cuenta y que no encuentran estímulo alguno en su uso.
Suele darse la "coincidencia" de que los alumnos más participativos en Twitter, son los más interesados en la materia y los que mejor trabajan dentro del aula y fuera de ella.

Dejo algunos consejos, que, según mi experiencia, pueden aprovecharse para un mejor uso educativo de Twitter:

El docente puede abrirse una cuenta en Twitter sólo para los alumnos (@laclasedeOscar), a parte de la personal o profesional. Evitamos hablar de temas que no siempre interesan a los alumnos y centramos la actividad de la cuenta en sus intereses académicos y personales. Con esta cuenta podemos seguir sólo a los alumnos o cuentas relacionadas directamente con la materia del curso.

Realizar una formación inicial a los estudiantes, así como seguir practicando en clase a lo largo del curso. Con un proyector y móviles, portátiles o tablets de los alumnos, podemos programar alguna práctica periódicamente.

Utilizar una etiqueta (hashtag) para cada uno de los grupos de alumnos en los que puedas dar clase. Ayuda a diferenciar entre mensajes generales o específicos. Hay que buscar etiquetas que no hayan sido previamente utilizadas por otros usuarios de Twitter. Así facilitamos la búsqueda de tuits antiguos. Yo utilizo las siglas de mi módulo y mi escuela (por ejemplo: #LALEPX)

Mandar tuits periódicamente y con cierta asiduidad. Tanto sobre temas propios de la materia, como sobre otros temas que puedan interesar a los alumnos. Nos ayudará a tener a los alumnos más pendientes de nuestro timeline (TL). 

Interactuar con los alumnos: retuitear (RT) mensajes de los estudiantes, contestar mensajes directos o mencionarlos. 

Lanzar preguntas específicas para que puedan ser buscadas durante la clase o fuera de ella. Analizar y comentar las respuestas posteriormente.

Animar a buscar cuentas de otras personas u organizaciones relacionadas con la materia, sus salidas profesionales o intereses específicos.

Tuitear pistas antes de los exámenes. Incluir enlaces de Internet sobre preguntas que luego pondremos en el examen. Hacerlo de un modo sutil,  que obligue a leer y buscar la posible pregunta de examen.

Investigar, probar y seguir experimentando con los múltiples usos que esta herramienta nos ofrece. Más recursos (en inglés): Educational uses of Twitter

Pese a todos estos consejos, requiere mucha constancia y dedicación conseguir que el alumno se enganche a Twitter. Conseguir que el alumno comprenda que a través de Twitter se puede seguir a una persona, pero, sobre todo, se puede aprender mucho de otros profesionales o personalidades, e incluso podemos buscar empleo (gracias a @edulcoro).  

Aprender sobre el uso de Twitter es una buena oportunidad para reflexionar con nuestros alumnos de la importancia de nuestra identidad digital; ver la siguiente presentación de Antonio Omatos (@aomatos):


Lo que está claro es que como herramienta de autoformación, Twitter es, a mi parecer, la mejor herramienta que hasta ahora ha existido. Un lugar donde encontrarte con colegas, donde compartir y conocer nuevos recursos, donde descubrir otras realidades, e incluso, donde  conocer y comunicarte mejor con tus queridos alumnos. Una herramienta de "obligado" uso para profesores y quizás, en un futuro, imprescindible para alumnos.

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martes, 26 de febrero de 2013

REGALAR IDEAS

El título de esta entrada surge gracias a la biografía que aparece en el perfil de Ángeles Araguz: "No permitas que te roben las ideas, ¡regálalas!" Surge reflexionando en la cantidad de docentes que hay en España: 493.930 docentes en la educación pública y 188.713 en la privada (ver datos 2012 en el diario El país)

Si nos acercamos a las redes sociales mayoritarias, Facebook, Twitter o LinkedIn, no encontraremos con una muestra muy insignificante de este medio millón largo de docentes. Nos encontramos con una minoría, que, a mi parecer, no refleja la realidad. Una minoría que comparte su trabajo altruistamente en la mayor parte de los casos. Una minoría que enlaza recursos, materiales, ideas y está comprometida por su vocación y su profesión. Una minoría que no se dedica a competir (en el mal sentido de la palabra) sino a compartir. 

¿Y qué hace el resto de docentes? ¿esa mayoría silenciosa? Me gusta pensar, que algunos no se encuentran aún cómodos en las redes sociales o están desmotivados.  Pero, creo que hay muchos otros que están muy cómodos en sus puestos de trabajo. Que sólo les interesa su universo, su puesto y competir sin transparencia. Supongo que esto es algo inherente a la condición humana. Que se puede trabajar con vocación de servicio y por mejorar nuestra educación. O se puede ver la educación como pasarela, como medio de vida, sin emoción. Incluso algunos consideran la docencia, en determinados niveles educativos, como algo que no está a su nivel. Aspiran a algo "mejor"; de su categoría. Puede que sólo sea un malpensado.

Quizás me estoy volviendo viejo, pero cada vez valoro más ciertas actitudes de verdadera preocupación por el alumno. Por lo que aprende y por lo puede dar de si. Actitudes que admiro de "viejos" compañeros. O quizás, mea culpa, me sofoco demasiado con los alumnos que no "despiertan" y no buscan su autonomíaMe falta mejorar mucho, organizarme mejor. Pero me gusta también,  acostarme y despertarme, pensando en cómo trabajar con mis alumnos, en cómo mejorar mi entorno inmediato.

Necesitamos profesores que regalen sus ideas. Profesores que tienen mucho que compartir y que ofrecer a la sociedad actual. Profesores que contagien la ilusión al resto y lideren centros educativos desde la vocación al servicio. Y, aunque es nuestro medio de vida, no podemos sólo centrar nuestro discurso en los derechos que nos recortan, que, por desgracia, cada vez son más. Podemos aprender unos de otros. Si nos dejamos.

Sigamos aprovechando las redes sociales y los blogs para crecer como profesionales y como personas. Aprovechemos la época que vivimos. 
Os dejo con esta selección de blogs, recomendados por Jordi Martí (@xarxatic), como idea para regalar a tus compañeros de oficio. 

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sábado, 23 de febrero de 2013

10 PROPUESTAS PARA MEJORAR LA FP

En mi última entrada criticaba las reformas pendientes y que están por llegar a nuestra Formación Profesional. El gobierno central y algunas autonomías apuestan desde hace algún tiempo por la llamada FP Dual o en alternancia. Un modelo que está abocado al fracaso por muchas buenas intenciones que existan o por mucho que nos hayan sabido vender este modelo desde Centroeuropa. 
Un modelo que no puede ser implantado de modo generalizado en España. Ni a todas las ramas profesionales, ni en todas las regiones, ni para gran parte del tejido empresarial español compuesto por pymes. 

No hace falta irnos muy lejos para comprobar el fracaso de este tipo de formación en alternancia. En el País Vasco, una iniciativa similar a la FP Dual, no tuvo el éxito esperado: ver programa Ikasi eta Lan. La falta de cultura empresarial, a lo que añadimos la situación económica actual, pone en duda que las empresas estén dispuestas a pagar salarios por alumnos en periodo de formación. Unas empresas que deberían formar a los alumnos con recursos propios. 
A no ser que la Administración esté dispuesta a subvencionar salarios o a conceder ayudas millonarias a las empresas, con el fin de realizar este tipo de contrataciones y formación en alternancia. Pan para hoy y hambre para mañana. Se van a utilizar ingentes recursos para reorganizar un sistema de FP que actualmente funciona y que sólo necesita ser actualizado. Porque está claro que todo es mejorable, y que las últimas reformas y actualización de títulos según la LOE tienen sus puntos flacos. 

Me atrevo a proponer una serie de medidas que, con más o menos recursos, podrían mejorar ostensiblemente nuestro modelo de FP; sin hacer experimentos arriesgados y sin jugar con el futuro de miles de estudiantes que necesitan seguir estudiando. Medidas centradas en el profesorado y en el alumno: 

1. Cambiar la metodología de nuestros centros de FP. Centrar la enseñanza en el "saber hacer", en la alfabetización digital y en la evaluación del alumno. Abandonar una enseñanza que mayoritariamente está centrada en libros de texto. La administración educativa debe formar y revolucionar el sistema de enseñanza desde dentro. Fichar a expertos docentes en FP que con su experiencia e innovación pueden transformar las aulas. 

2. Aumentar los requisitos para impartir un módulo profesional. Se debe exigir un mínimo de experiencia profesional en la empresa, además de un título superior, para ejercer la docencia. 

3. Ampliar el horario de enseñanza de lenguas extranjeras con profesorado experto y titulado. No se puede enseñar en inglés con sólo un certificado B2 en esa lengua. 

4. Exigir la actualización del profesorado y su formación periódica en empresas de su familia profesional. Una FCT para profesores (ver entrada al respecto). 

5. Flexibilizar los curriculums de los títulos. Que puedan ser adaptados por cada centro en función de las necesidades específicas de su región. Los tutores de FCT deben servir de enlace para realizar estas adaptaciones. 

6. Dar estabilidad a las plantillas de profesores y programar con antelación los cambios de títulos o módulos. Antes de mayo debieran conocerse todos los cambios normativos que afectan a las titulaciones del curso próximo. Los equipos directivos necesitan tiempo para la organización interna de sus recursos humanos y materiales.

7. Reordenar la carga léctiva de los módulos transversales. Fundir estos módulos en uno que disponga de mayor carga horaria; que se centre en la orientación profesional del alumno, en su empleabilidad y emprendimiento. 

8. Aumentar el nivel de las pruebas de acceso a ciclos de Grado Medio y Superior. Establecer pruebas centradas únicamente en las competencias lingüísticas y numéricas (recomiendo post de José Martos)

9. Establecer programas o convenios entre los centros de enseñanza y aquellas empresas que tengan necesidades periódicas de personal. Facilitar en estos casos una formación a medida o centrada en sectores específicos.

10. Promover e incentivar al profesorado que innova, que crea, colabora y comparte sus materiales con resto de la comunidad educativa. 


Aconsejo las siguientes lecturas para profundizar y saber más de este tema. No podemos experimentar con el futuro de tantos jóvenes, pero sí mejorar nuestro modelo;  adaptarnos a nuestra realidad.

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miércoles, 20 de febrero de 2013

FINIQUITANDO LA FORMACIÓN PROFESIONAL

Tengo la sensación de que estamos ante el primer Gobierno, de las dos últimas décadas, que puede acabar con el sistema actual de Formación Profesional. Un sistema de FP que asentó sus bases con la famosa LOGSE de 1990 y que ha ido evolucionando hasta la actual oferta de títulos de la LOE de 2006. Una FP que ha costado mucho dignificar y que las empresas valoran ahora en su justa medida. Una FP que se ha modernizado con gran esfuerzo de docentes y equipos directivos. 

Recientemente se han actualizado muchos títulos de Grado Medio y Superior, aumentando incluso su carga lectiva para ofrecer una formación más completa al alumno. Se pretenden titulaciones donde el alumno, al menos, se forme un curso y medio en los centros de formación. Titulaciones con módulos actualizados, donde se invierte en medios y equipos para que el alumno se forme convenientemente. Donde se necesitan profesores especialistas y conectados con el mundo de la empresa para conocer las necesidades de los empleadores. 

Pero, poco a poco, se ha visto como se degradaba el acceso a la Formación Profesional. Con el famoso objetivo de acabar con el fracaso escolar, se han ido disminuyendo los requisitos y el nivel de las pruebas de acceso a grados medios y superiores.  Todo menos atajar el problema desde la educación primaria. Parches y más parches. Más y más pruebecitas evaluadoras para medir sujetos, que no alumnos ni personas.

Ahora con la futura LOMCE, más de lo mismo. Buscan encauzar a los alumnos que no pueden acabar la ESO a la FP. Volvemos al modelo de 1970 con una FP desprestigiada. Más aún. Ahora se ha puesto de moda eso de la FP dual alemana. Todo lo alemán suena fantástico. El problema es que no somos Alemania, ni Finlandia ni Camerún. Cada país tiene una realidad diferente.

La FP dual. Alumnos que estudian y trabajan en una empresa mientras se forman. Uno más uno igual a dos. Estudio y trabajo al mismo precio. Y pagan casi todo las empresas. Un chollo. 
Pero, nos olvidamos de la realidad productiva de nuestro país. De las diferencias regionales que hay en España. De que lo que vale para la Comunidad Valenciana puede no servir en el País Vasco. De que la cultura empresarial española no apuesta hoy en día por pagar formación e invertir en futuros empleados. Sólo algunas grandes empresas suelen estar dispuestas a este tipo de inversión (leer artículo sobre FP Dual).
Para más inri, con la FP dual, disminuyen ostensiblemente las horas de formación del estudiante en su escuela profesional. Los centros de FP pasan a tener un papel menos relevante en los títulos de Técnico o Técnico Superior de nuestros alumnos. Se formarán alumnos en tareas o competencias demasiado específicas y seguiremos alimentando al mercado de trabajo con una mano de obra bien barata. 
No podemos competir en costes laborales, pero sí en profesionales cualificados y competentes.

Y para rematar, se suben las tasas en algunas comunidades autónomas. Incluso, se pretenden eliminar conciertos en la enseñanza, con la consecuente disminución de una oferta académica que parece no va dirigida a las élites o clases pudientes de este país. En momentos de crisis económica, no podemos dejar de invertir en la formación de la población joven, con menos recursos o desempleada. Es de sentido común.

Por favor, rectifiquen. Busquen otros modelos. Sigan por la senda de la dignificación de la FP en los sectores productivos que necesitamos. No invirtamos la tendencia actual; de crecimiento de número de estudiantes que apuestan por la Formación Profesional en lugar del Bachillerato o la Universidad. No reduzcan gasto, increméntenlo o lo lamentaremos mucho dentro de diez años. Apuesten por mejorar el profesorado, actualizar títulos y buscar alumnos que se adapten al mercado de trabajo y a esta economía tan cambiante. Pónganse de acuerdo. La educación es una cuestión de Estado. No nos finiquiten. Amplíen el contrato por una Formación Profesional para el empleo.

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martes, 19 de febrero de 2013

SEMBRANDO TRABAJO

Muchos estudiantes hoy en día no quieren darse cuenta de la importancia que puede tener en su futuro profesional el esfuerzo que actualmente realizan. Parecen no enterarse de que la situación económica, el mercado laboral y las expectativas futuras son muy inciertas.

Atravesamos un momento en el que, jóvenes titulados en Formación Profesional o graduados universitarios,  tienen que buscarse la vida entre las pocas salidas que ofrece el mercado laboral, la función pública o la iniciativa emprendedora. Hay, en la actualidad, un exceso de oferta de mano de obra en la economía española, consecuencia de un sector productivo y un sector servicios en horas bajas. Un momento actual en el que hay que vigilar que no se menoscaben derechos laborales, pero en el que hay que cumplir plenamente con las obligaciones como trabajador y como estudiante. 

Porque, también en clase, día a día, uno demuestra su compromiso con el trabajo, la responsabilidad, sus valores, su saber estar y la confianza de la que es merecedor. Esto se demuestra en el aula, en las prácticas (FCT) y en el trato personal. No todo es cuestión de mejores o peores calificaciones, sino de unas competencias, que parecen ocultas, pero que son las más relevantes.

Un trabajo y comportamiento diario que debería ser tenido mucho más en cuenta en la evaluación del alumno (ver un post al respecto), y que diferencia al estudiante o titulado que puedes recomendar para un trabajo, de aquel que no te atreves a recomendar. Porque alguien con muchos conocimientos técnicos, no acredita lo suficiente y necesario; si falta trabajo en equipo, actitud o tolerancia (leer entrevista en El País a la directora general de Ikea en España), falta lo imprescindible.

Es perfecta la analogía del alumno y la siembra. Una siembra que se ve influenciada por inclemencias o dificultades, pero que con cuidados constantes y esfuerzo tiene muchas más posibilidades de obtener frutos. Aunque pueda malograrse la cosecha. Porque hay alumnos que ya se están ganando una oportunidad y un puesto de trabajo en el futuro. Ya están cuidando su siembra.

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domingo, 17 de febrero de 2013

ELEGIR TABLET, ORDENADOR, SOFTWARE, APP

Por suerte para unos, o por desgracia para otros, estamos constantemente tomando decisiones acerca de qué dispositivo debo comprar o qué aplicación instalar para mi trabajo o para casa. No me considero fan de ningún sistema operativo o marca comercial. Me gusta probar novedades, pero tiendo a simplificar su uso en la vida diaria. 

A nivel educativo, nos encontramos además, con el handicap de limitaciones presupuestarias, unidas a la obsolescencia (programada o no) de nuestros equipos. Todo ello, sin olvidar la falta de formación pedagógica para el uso de tanto dispositivo y aplicación. Pero al final, ¿qué sentido tiene tanta tecnología en nuestras vidas y en nuestros centros educativos? 

Me gusta ver la tecnología como algo divertido. Algo que te hace más fácil las tareas o que te hace pensar en cómo solucionar algo de otro modo. Algo que falla como fallamos nosotros. Algo que nos da oportunidades y que debemos aprender a manejar y a enseñar por el futuro de nuestros estudiantes. Porque, además,  "controlar" la tecnología es sobre todo una cuestión de práctica. Constantemente me encuentro con compañeros o alumnos que creen no saber utilizar una herramienta o alguna opción de un programa. El método de prueba y error, o san Google, son buenas consejeras para solucionar el atasco. Probar, probar y probar.

Volviendo al título de la entrada. ¿Qué elección debo tomar? La que tu creas; por presupuesto, experiencia, recomendación o apego a la marca de turno. Encuentro más relevante tener capacidad de adaptación para cambiar de un entorno a otro. Poder utilizar herramientas básicas con un Android, Windows o Apple. Ya sea en un portátil, PC, tablet o smartphone. No hace falta adquirir el último grito. Y menos en educación, donde debemos amortizar la inversión en un plazo más largo de tiempo.
En casa dispongo de un iPad, pero uso un móvil Android. En clase disponemos de tablets Android y ordenadores personales con Windows. Se acabó el trinomio básico de Windows, Microsoft Office e Internet Explorer. Aunque algunos no se quieran enterar.

Más problemas encuentro a la hora de elegir software. Sobre todo, en las aplicaciones a utilizar en el aula. El software libre es una opción más que suficiente para tareas ofimáticas, por más que nos vendan o nos hayan acostumbrado a otros programas. 
Aún así, confieso mi dependencia a las herramientas de Google  Apps for Education, una solución para centros educativos, con herramientas para casi todas las tareas habituales en la enseñanza o en el mundo empresarial. Con un PC cualquiera, conexión a Internet y una cuenta Google, se pueden hacer maravillas. La clave está en la programación didáctica, más que en la tecnología. 

Otra dificultad surge cuando usamos dispositivos móviles en el aula. Ya sean smartphones o tablets. Más aún, cuando la tendencia parece que nos lleva al modelo BYOD, donde nos encontramos con alumnos con sus propios dispositivos. 
En relación a las Apps de estos dispositivos, aunque todavía es un mercado en crecimiento, hay soluciones variopintas para realizar tareas en el aula. La clave está en buscar y encontrar alguna de fácil manejo y que cumpla el cometido que necesitas. Por suerte, ya podemos encontrar recopilaciones específicas para el uso de estos dispositivos en el aula. Recomiendo, para comenzar, que echéis un vistazo a estos recursos:
  • FPentumovil.es:  fantástica recopilación muy enfocada para ramas técnicas.
  • Edutablets: múltiples Apps clasificadas por su función principal.
  • El blog de Totemguard: aplicaciones de iPad para profesores y alumnos.
  • Education Apps: varios enlaces a Apps educativas (en inglés) by Teacher Vision.
Mientras tanto, seguiremos probando nuevos aparatitos o aplicaciones, tratando de mentalizar al estudiante en la importancia de saber adaptarse y romper esquemas que nos preceden.

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viernes, 15 de febrero de 2013

¿ESTO CAE PARA EXAMEN?

Manidas preguntas de los alumnos días antes de examinarse: ¿esto entra? ¿y este apartado? ¿podemos repasar cada hoja para ver que cae? ¿esto es importante?
Unas preguntas que vienen heredadas de una forma de estudiar y de examinar habituales durante la enseñanza primaria y secundaria obligatoria; que se suele repetir en la Universidad, Bachillerato o en la Formación Profesional.

Hace tiempo que dejé de contestar tales preguntas. Por varias razones. Una. Que como estudiantes deben tener criterio para estudiar lo que crean más importante o interesante en el temario. Dos. Que siendo importante memorizar ciertos contenidos o vocabulario básico, me interesa más la comprensión de los contenidos. Tres. Utilizo mi cuenta de clase en Twitter (@laclasedeOscar) para lanzarles cuestiones y enlaces que seguro pregunto en sus exámenes. Cuatro. También me gusta preguntar cuestiones sobre lo que se comenta o expone en clase. Aunque no esté en el libro o apuntes. Deben prestar más atención en clase.  Cinco. Realizo un solo examen por evaluación como prueba de que se han trabajado los contenidos. Una prueba a la que debiéramos dar una importancia mucho menor en comparación con otras valoraciones.

La forma de evaluar predominante, con exámenes finales y parciales como sistema de calificación principal, nos ha llevado a esta forma de estudiar. Una forma de estudiar para vomitar contenidos, tratar de aprobar por todos los medios (lo más lógico cuando eres joven y estudiante) y no volver a ver ese libro de texto en el resto de tu vida.  En una entrada anterior ya comenté la conveniencia de repensar nuestro modo de evaluación. Pensar primero en cómo evaluar y por último pensar en los contenidos a evaluar. El estudio es importante,  pero ya no lo es tanto la memorística, como hace unos años. Una de las consecuencias del aprendizaje móvil y permanente (ver proyecto FP en tu móvil) que hoy podemos disfrutar y sufrir. 

Sigue siendo conveniente que los estudiantes estudien y entrenen su comprensión lectora. Pero, sobre todo, que sean autónomos. Que sepan discriminar la información. El profesor acompaña y orienta, pero también participa y continúa aprendiendo con sus alumnos. Se está acabando el tiempo de un profesor que debe saberlo todo. Que usa un libro de texto o manual enaltecido. Los profesores podemos enfocar el aprendizaje en base a nuestra experiencia; transmitir formas de trabajar, valores y dotar de autonomía a nuestros alumnos. Los alumnos deben saber buscarse la vida. Encontrar sus respuestas. Respuestas que están en todas partes. Enseñar a buscarlas debe ser nuestra principal misión. Puede que no sea preciso estudiar y memorizar tanto, pero, por contra, hay que trabajar mucho más si buscamos ser competentes hoy en día. Esto supone más esfuerzo para alumnos y docentes. 

Por favor, no contestes (o formules) más la pregunta ¿esto cae para examen? Contéstala tu mismo.

Dedicado a V.R.

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miércoles, 13 de febrero de 2013

MOLESTAR EN CLASE

Conectando con mi entrada anterior sobre la diversidad en el aula, me gustaría reflexionar junto a mis alumnos sobre el concepto de molestar en el aula. Quien dice molestar, dice interrumpir, hablar a voces, faltar el respeto, ser impuntual, no escuchar, etc. Un comportamiento, que al repetirse cotidianamente,    perjudica el funcionamiento y el ambiente de una clase. La dichosa disrupción en el aula.

No se trata de buscar una clase ideal y maravillosa. Una clase con alumnos de matrícula de honor y silencio sepulcral. Pero, sí es necesario alcanzar un término medio, donde el respeto y la consideración a los demás sea la norma. Pasamos muchas horas juntos en un aula, y la cercanía o camaradería no pueden dejar de lado un ambiente de trabajo y respeto mutuo. Saber trabajar es también saber convivir.
Más aún en la Formación Profesional, donde los estudios son voluntarios (aunque sean sufragados en buena parte por la Administración) y tienen la finalidad de insertar al estudiante en el mercado laboral. Porque estudiar es un derecho, pero también una oportunidad que puede pasar de largo. Aprovechar los recursos es, hoy más que nunca, una obligación y responsabilidad personal. 

Tampoco se trata de exigir un cumplimiento rígido de las normas. Normas, que aunque puedan parecernos en ocasiones anacrónicas, tienen un espíritu de convivencia. Una convivencia que parece no importar mucho a la sociedad. Como cuando en un campo de fútbol un niño hace comentarios racistas o insulta delante de su padre, y éste ni se inmuta. 
Sin convivencia pasamos a ser ganado. Ganado que necesita ser estabulado y que parece pedir más normas, sanciones, expulsiones, llamadas de atención y férrea disciplina. 

Profesores junto con alumnos. Ahí está la solución. Es más fácil de lo que parece. No lo compliquemos.

Os dejo con un par de valiosos recursos para profesores o tutores de cualquier etapa educativa:

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martes, 12 de febrero de 2013

MANEJAR LA DIVERSIDAD EN EL AULA

Cada año que pasa, tengo más envidia sana de los profesores de primaria o incluso de los de bachillerato. Profesores que no se encuentran con la diversidad creciente que hay actualmente en muchas aulas de Formación Profesional. Especialmente en Ciclos Formativos de Grado Superior.

Debido a la actual coyuntura económica con un alto desempleo juvenil, nos encontramos en FP con alumnos con titulaciones universitarias ya finalizadas. Alumnos con otras titulaciones de Técnico o Técnico Superior de Grado Medio o Grado Superior. Alumnos de más de 30 años junto a alumnos que rondan los 18. Alumnos que trabajan junto a alumnos que sólo estudian. Alumnos que viven independientemente junto a alumnos que viven con sus padres o pareja e hijos. En definitiva, aulas con un alto grado de diversidad. 

Una diversidad que es difícil de manejar. Una diversidad que puede ser fuente de riqueza, pero también es causa de conflictos. Alumnos con diversos grados de maduración personal y con intereses muy distintos. Alumnos con una formación superior junto con alumnos con una formación básica. Nos enfrentamos con grupos de clase muy heterogéneos. La diversidad cultural es beneficiosa, pero una alta diversidad del alumnado por edad o formación previa, tiene sus complicaciones.

Por lo que augura la nueva LOMCE, la FP va a servir de vía de entrada de más alumnos, tanto a un Grado Medio como a un Grado Superior. Más diversidad todavía. En mi opinión, la FP de Grado Superior no puede ser un coladero de alumnos que no tengan una buena formación de base. No se pueden simplificar más las pruebas de acceso, y un nivel de Bachillerato debe ser lo mínimo exigido. De la FP de Grado Medio mejor no hablar. Pero, evidentemente, las soluciones al alumnado que no desea seguir estudiando, deben tomarse durante sus años de educación primaria y secundaria obligatoria. No volvamos al modelo de una FP para "el que no vale". Todos los alumnos valen, sea para un Bachillerato o una Formación Profesional. 

Cuando cursé el famoso CAP para profesores, poco o nada te hablaban de como enfrentarte a estas situaciones. No sé que pasará ahora con el Máster oficial actual. Por ello, comparto con vosotros esta interesante entrada de Nelson Rubio: "La atención a la diversidad en el aula: estrategias y recursos". Un post que afianza mi convencimiento de que es necesario trabajar por proyectos, casos prácticos y para solucionar problemas reales. Además de ofrecer otros recursos a tener en cuenta. Todo para tratar de motivar a alumnos con diversos grados de motivación. 

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lunes, 11 de febrero de 2013

PROFESORES EN LA EMPRESA: FCT PARA DOCENTES

Siempre me ha rondado en la cabeza la idea de la necesidad de que los profesores de Formación Profesional debiéramos pasar un período de formación en la empresa privada. Una especie de Formación en Centros de Trabajo (FCT),  al igual que hacen nuestros alumnos. Una formación que me parece imprescindible para muchos docentes que o no han trabajado en el mundo de la empresa, o ya hace muchos años que ejercen únicamente la enseñanza. 

Un periodo mínimo de formación con un doble objetivo:

  • Actualizar los conocimientos y las competencias profesionales del docente
  • Conocer y adaptar la formación a las necesidades reales de las empresas
Se podría articular un sistema, sin prácticamente costes para la Administración. Un sistema donde todo profesor, cada cinco años como máximo, deba pasar 3 o 4 semanas de aprendizaje en una empresa de su rama profesional. 
Se pueden acordar convenios con empresas, de modo que a la empresa no le suponga ningún coste económico, y que a cambio, obtenga el beneficio de un profesorado que conocerá a la perfección las necesidades de formación de sus futuros trabajadores.

La realización de esta FCT para docentes se puede realizar a partir del mes de abril, cuando muchos profesores de FP libran horas mientras sus alumnos realizan sus propias FCT. O en junio o septiembre, según las necesidades del centro y posibilidades del docente. 
Quizás muchos profesores no estén por la labor. Pero me parece sumamente interesante salir de nuestro entorno laboral; un entorno con muchas especificidades. Incluso nos podría ayudar a valorar más nuestro trabajo como docentes.

Existen algunos programas que tratan de fomentar esta opción mediante la estancia del profesorado en empresas como el Programa Comenius de la UE o las convocatorias anuales de algunas comunidades autónomas. Pero, a mi parecer, debiera articularse un sistema para todos los docentes donde se nos exija pasar periódicamente por el entorno empresarial. No esconderse detrás de los libros demasiado tiempo. 

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domingo, 10 de febrero de 2013

DOCENTES ACTUALIZADOS

Ayer pude disfrutar de un encuentro de profesores que se divierten con su trabajo, que se preocupan por la educación que están dando y que invierten su tiempo personal en seguir formándose. Pude conocer en primera mano el Novadors & Twitters Open Meeting. Un fantástico espacio para conocer las últimas tendencias educativas y las experiencias innovadoras de otros docentes.

Un tipo de encuentros que te da la oportunidad de ver como trabajan por proyectos maestras del colegio público El Castell. O como Manel Rives trabaja con sus alumnos de una forma diferente gracias a la tecnología y utilizando iPads. Profesionales que destilan emoción por su trabajo.

Aún así, me queda el resquemor de saber si los profesores allí presentes sólo somos una gota dentro del maremagnum del sistema educativo. Si de entre los miles de profesores de todas las etapas educativas, somos una parte significativa. O si sólo somos cuatro frikis enganchados a su trabajo por amor al arte. Seguramente, si estás leyendo esto debes ser un docente preocupado en su formación. Un profesor que lee blogs, navega por la red y conoce el formidable trabajo de otros compañeros que hoy podemos conocer gracias a las redes sociales. Esto que hoy llamamos Entorno Personal de Aprendizaje (PLE).

Una vez leí este comentario en alguna parte: "Si no podemos concebir que un cirujano no esté actualizado, ¿cómo permitimos lo mismo en un docente?" Y es cierto. Los cambios son muy rápidos actualmente, pero es necesario hacer un esfuerzo para no perder el contacto con la realidad y las nuevas formas de enseñanza destinadas a alumnos y profesores.

No tiene mucho sentido que las escuelas donde nuestros hijos pasan más de la mitad de su tiempo, no estén todas actualizadas tanto en metodología como en dotación de recursos. Que la actualización de los docentes dependa principalmente de su motivación personal no es algo muy profesional. En este sentido, creo que debiéramos mirar fuera del ámbito educativo. Observar como funcionan empresas de éxito, donde existen planes de formación individualizados, formación planificada y estratégica para funcionar como un equipo. Empresas donde los recursos humanos son la base de su éxito. No podemos subsistir sólo en base a voluntades personales.

Necesitamos implantar un sistema en los centros donde se atiendan las necesidades de cada docente en función de una evaluación previa de sus intereses y carencias. Donde exista también una planificación a largo plazo para definir hacia donde se quiere ir. Donde todas las partes estén implicadas y se sientan partícipes de un proyecto. Donde se pueda recompensar al docente en base a unos resultados cualitativos. Donde los buenos docentes exporten su práctica educativa al resto para trabajar conjuntamente. Donde sólo se conciba un buen profesor como aquel que está permanentemente actualizado. 

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viernes, 8 de febrero de 2013

¿QUÉ LIBRO DE TEXTO TE GUSTA?

La pregunta del título de esta entrada parte del supuesto de que utilizas un libro de texto. Parto de esta premisa sabiendo que la gran mayoría de profesores nos servimos de libros de texto en uno u otro momento y de una u otra forma. Puede que seas un amante fiel de los libros de texto (no puedes vivir sin ellos) o un enemigo acérrimo de su uso.

Me hago esta pregunta, justo hoy que me ha visitado el comercial de una editorial. Y no he podido contenerme: "necesitáis actualizaros, cambiar la filosofía del libro de texto, buscamos algo más..."
Personalmente,  mi uso del libro de texto ha disminuido en la programación de mis módulos. Confieso que aún utilizo el libro en un módulo que imparto por primera vez y me sirve como apoyo y confort en el aula este primer curso. Da seguridad, ganas tiempo. 

Aún así, poco a poco, he ido sustituyendo los libros de texto por materiales de Internet, apuntes propios o ajenos. ¿Por qué? Hay muchos motivos para abandonarlos:

  • Me parecen tremendamente aburridos
  • Su diseño y estructura la encuentro desfasada
  • Sus contenidos son muchas veces inalcanzables. Se ciñen sólo a contenidos del curriculum oficial.
  • El alumno, casi siempre, acaba tirándolos al final del curso
  • Son caros en su mayoría
  • Sus versiones digitales son más de lo mismo
  • No son especialmente motivadores
  • Encuentro materiales equivalentes de fácil acceso
Quizás hay una postura intermedia. Entre el uso del libro de texto y el uso de recursos propios. Aunque al final acabamos con el libro de turno, explicando tema a tema, subrayando, ejercicios al final de cada unidad, examen parcial, final y fin de la historia. Y con suerte un poco de Internet para acallar la conciencia. Y el curso siguiente más de lo mismo. A lo mejor cambiamos un párrafo. Un modelo heredado y que consciente o inconscientemente seguimos trasladando en nuestra práctica educativa. Culpa también de nuestra caduca forma de evaluar (ver otra entrada sobre este tema).

No usar libro supone un esfuerzo mayor. Preparar muchos materiales. Actividades. Investigar. Un concepto que supone un cambio de modelo para muchos. Un modelo desactualizado en el que  el profesor lleva un mismo libro durante años por mera comodidad y seguridad. Es difícil vender otro modelo a los docentes. 

Al menos, albergo la esperanza de que las editoriales se pongan las pilas. Que fichen autores de excelentes materiales y recursos que podemos encontrar por la red. Los hay y muy buenos. Que cambien la estructura de las unidades didácticas. Que no partan sólo de unos contenidos a evaluar. Que no fusilen los contenidos legislados. Que se preocupen en enseñar procedimientos y actitudes conectadas con el mundo real y el virtual. Que presenten proyectos interesantes. Que se puedan trabajar en grupo, entre alumnos y entre profesores. Que permitan diferentes modos de trabajar. Que estén disponibles en papel y para otro tipo de dispositivos. Que sean más asequibles y actualizables. Y por favor, que sean atractivos en su diseño. 


¿Pido mucho? Quizás. Pero si no me ofrecen algo más... seguiré con mi alejamiento del libro de texto.

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miércoles, 6 de febrero de 2013

MÁS FOL Y MENOS PARO

Las cifras de desempleo juvenil en España son escandalosas y parece que nos hemos mal acostumbrado a ellas. No se puede tolerar que más de un 55% de los jóvenes menores de 25 años no encuentre trabajo en nuestro país. Y nos acercamos al millón de jóvenes en paro. 

Es evidente que a mayor nivel de formación existen menores tasas de desempleo (ver informe OCDE), pero aún así podemos hacer más tanto desde las autoridades educativas como desde otros áreas del Gobierno. El sistema productivo no lo podemos cambiar en dos días, pero si podemos dotar de herramientas y competencias a los jóvenes para buscarse la vida en el mercado laboral nacional e internacional (ver otra entrada sobre empleo en el extranjero). 

Por ello, encuentro inexplicable que en los ciclos formativos de Formación Profesional únicamente se contemple una carga lectiva de 2 o 3 horas semanales al módulo de Formación y Orientación Laboral (FOL). Un módulo que según la programación oficial de los títulos según la LOGSE o la LOE deben contemplar unos contenidos inabarcables. En estas dos o tres horas se debería formar a todo alumnos de FP  para administrativo de personal, socorrista, buscador de empleo, técnico de la S.S. o extintor de incendios. Un cometido imposible y con unos libros de texto interminables. Lo que al final se traduce en la buena voluntad del profesor y en su determinación de enseñar unos u otros contenidos en mayor o menor profusión.

Actualmente no ejerzo como profesor de FOL, pero recuerdo bien las prisas por acabar un temario o terminar con dignidad el tema de la búsqueda de empleo. Empeñados en enseñar como se calcula cada parte de una nómina o cada supuesto en la prestación de un pensionista. Eso sin hablar del temario a estudiar en las oposiciones a profesor de FOL, que tiene tela...

Esto no tiene ningún sentido. O se amplia la carga horaria de estos módulos o se reducen y centran las competencias a la búsqueda de empleo y la carrera profesional. Debemos dotar a los jóvenes de las máximas competencias posibles para que sepan manejarse (buscar, investigar, contactar, recopilar...) por la red a nivel profesional. A crearse una identidad personal digital que les ayude a encontrar trabajo. A saber comportarse en una entrevista de trabajo. A conocer todas las fuentes de empleo en España y en la UE. Todo ello sin dejar de lado los derechos y obligaciones básicas que tenemos como trabajadores. En definitiva, a acercarlos al mundo real del trabajo. Y esto no es posible con dos o tres horitas semanales y sin un equipo informático con conexión a Internet. 

La coyuntura económica no acompaña. Pero desde la administración o desde las aulas debemos adaptarnos. Muchos profesores de FOL trabajan todas estas competencias y adaptan su programación o  sustituyen los libros de texto por otros materiales. Ejemplos de buenas experiencias como los blogs de Antonio Guirao, José Antonio Sánchez Egea, Eshter con Tiempos Modernos o iniciativas como la de FP Empresa. Todo para evitar el rechazo habitual de los estudiantes a este módulo; vital para el inicio de la vida laboral de los jóvenes. Y sobre todo, para reducir el paro.

¿Puedes comentar tu experiencia u opinión como profesor o alumno de FOL?

photo credit: iamNigelMorris via photopin cc

domingo, 3 de febrero de 2013

TRES VALORES

A propósito de un tuit leído hace unos días me planteo si padres y docentes estamos transmitiendo efectivamente valores positivos a nuestros alumnos. La actualidad política y el poco respeto a lo público son muestras inequívocas de que algo no funciona.
Las administraciones educativas y otras organizaciones siguen centrando sus medidas en los resultados de los informes PISA. Justo ahora que sabemos de la importancia de una enseñanza individualizada y creativa. Este sería otro tema a tratar. ¿Y qué pasa con los valores? ¿Cómo es posible que no haya acuerdo y generosidad entre nuestros políticos? ¿Queremos sólo alumnos fueras de serie o también ciudadanos honestos?

Desde mi punto de vista, sería necesario trabajar mas aún tres valores en nuestra labor educativa. La honestidad, el civismo y la solidaridad. Tres valores que acompañen a procedimientos, actitudes y contenidos en todas nuestras programaciones. La transversalidad de los valores en las últimas leyes educativas parece que no ha funcionado o no se ha reforzado lo suficiente. Estoy convencido de que podemos hacer mucho más para transmitir valores a nuestros alumnos. Hay muchos buenos proyectos educativos en nuestros centros de enseñanza; pero hay que seguir insistiendo.  Me da la sensación de que los valores que se fomentan en la educación infantil se van diluyendo en las siguientes etapas educativas. 

En algo hemos fallado para que no se respeten los espacios públicos. Para que sea normal estafar a la Hacienda pública. Para que ciertos modales básicos parezcan ya de la Edad Media. Para que la fachada y la apariencia sea lo que más importa. Sin alumnos educados, en el sentido amplio del término, no podemos tener buenos trabajadores, buenos empresarios o buenos dirigentes. 

El saber hacer y el saber estar son más importantes que los contenidos o los libros de texto de turno.