viernes, 28 de junio de 2013

REFLEXIONANDO SOBRE METODOLOGÍA: FP = 2+1

Que el cambio metodológico es la clave del cambio educativo está fuera de dudas. Ya no estamos, o al menos no deberíamos estar, centrados en el uso de una u otra herramienta tecnológica. Existen múltiples herramientas para cualquier tarea. No son ya imprescindibles los cursos sobre PowerPoint o sobre cómo buscar en Internet.

El quid de la cuestión está en la actualización del profesorado. En el cambio a metodologías activas y a una forma nueva de evaluar. En Formación Profesional es aún más evidente esta necesidad de actualización. Estamos formando futuros profesionales en una sociedad cambiante. Como docentes, es nuestra obligación estar al compás del tiempo en el que vivimos. Debemos formar personas preparadas para los empleos de hoy, sabiendo que mañana tendrán que adquirir nuevas competencias para futuros puestos de trabajo.

Nuestros alumnos precisan una formación actualizada y unas competencias personales básicas para cualquier oferta de empleo. Para ello, me he permitido comenzar una reflexión, debate o intercambio de ideas que nos ayude a sistematizar este cambio metodológico y de forma de evaluación. Un sistema fácil de aplicar por cualquier profesor, en cualquier módulo y ciclo formativo. Un sistema que se pueda adaptar a nuestros materiales y recursos educativos, pero que se puede complementar o mejorar con otras actividades o herramientas, con TIC o sin TIC.

Tomamos como base el curriculum bimodal de Pere Marqués, adaptándolo a la Formación Profesional y a las demandas de los empleadores. Una adaptación que, añade como algo fundamental, el desarrollo y la evaluación de las competencias personales de nuestros alumnos. De ahí el título de FP = 2 + 1. Dos de bimodal más uno por las competencias personales que añadimos a este currículum bimodal. 

Vamos a manejar tres variables o elementos sobre las que basar esta reflexión y este cambio metodológico:

1. SABER HACER

2. COMPETENCIAS PERSONALES

3. MEMORIZAR


Os dejo con la presentación que nos ha servido como comienzo de esta reflexión. Una presentación que pretende ser un comienzo formal de otra forma de programar y evaluar; donde la memorística queda relegada a un segundo plano, o al mismo nivel que el saber hacer o las competencias personales que precisan nuestros alumnos.


sábado, 22 de junio de 2013

OBJECIONES A LOS GRUPOS DE WHATSAPP

Me reconforta pensar que no estoy solo en mis objeciones al uso de grupos de Whatsapp. Más de un padre o madre, docentes, e incluso directivos de colegios, me han mostrado su rechazo o las consecuencias negativas de estos grupos.

Nunca he sido fan ni fiel usuario del Facebook, por la perdida de privacidad, o incluso por el halo cotilla que emana. En el caso de los grupos de Whatsapp ocurre algo parecido. Para más inri, la libertad de pertenencia a estos grupos está mediatizada; eres agregado a ellos sin permiso o te sabe mal salirte motu proprio. 

A nivel personal, con tus amistades, o incluso con un móvil de empresa, puedo entender la extensión de su uso por cuestiones económicas. Nos facilita el contacto y el envío de archivos. Pero, en otro tipo de relaciones, existe un peligro: la exclusión de otras personas o que los grupos sean origen de rumores o críticas infundas. Por no hablar de la pérdida de tiempo y la falta de consideración cuando estamos en público o trabajando. Consecuencias negativas provocadas por el envío y la lectura constante de chorradas de todo tipo. 

Todo esto ya lo podemos comprobar en los grupos de padres (más bien madres) que se crean en los colegios. Un nuevo medio para extender bulos, propagar quejas o mantener conversaciones intrascendentes con semidesconocidos. 
También entre los alumnos, que crean pequeños grupos y donde algunos pueden sentirse excluidos e incluso acosados. La objeción a estos grupos puede convertirte en un perro verde.
A nivel docente ni me lo planteo; me parece una injerencia en mi vida privada. Existen otros medios con los que poder comunicarnos con nuestros alumnos de un modo eficaz y no intrusivo; recomiendo la lectura del post de Ángeles Araguz: "Twitter, Tuenti y Whatsapp. Nos comunicamos sí o sí".

No tengo ningún problema con la tecnología, todo lo contrario, pero hay ciertos usos que claman al cielo. Estamos obligados a educar en su uso; actuando en consecuencia. Para los atrapados sin salida en algún grupo Whatsapp, siempre queda desinstalar la aplicación, silenciarla o "salir del grupo sin ser descubierto"... Suerte.

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lunes, 17 de junio de 2013

PROFESOR: NO MANDES TRABAJOS ESCRITOS

Entono el mea culpa: yo he mandado trabajos para recuperar, evaluar o para subir nota. Supongo que es algo heredado por varias generaciones de profesores. Mandar un trabajo o un dosier a presentar por escrito sobre un tema determinado: "Quiero 30 páginas sobre la cría del caracol para el día 30".

Hoy en día, con la existencia de Internet como fuente de información principal e inagotable, los alumnos se dedican a "fusilar", a copiar y pegar, toda esa información. Con suerte  cambian el formato y dejan el trabajo bien presentado. Por tanto, el objetivo de aprendizaje y profundización en un tema determinado habrá quedado incumplido. El profesor habrá "ojeado" tropecientos trabajos y el feedback habrá sido mínimo.

¿Qué podemos hacer? ¿Podemos sustituir los trabajos por otra actividad que demuestre el esfuerzo y aprendizaje del alumno? Una excelente actividad son las exposiciones orales. Pedir al alumno que exponga, durante un tiempo determinado, un tema en concreto con ayuda de algún programa de presentaciones (PowerPoint, Drive, Impress, Prezi...). Tan sólo hay que dar una serie de normas o recomendaciones para el momento de la exposición:

  • Marcar un tiempo mínimo y máximo en la exposición
  • No se puede basar en la lectura de las diapositivas o de unos apuntes
  • Debe saber explicar cualquier término o concepto que aparezca durante la presentación
  • El diseño tiene su importancia: buenas imágenes, grafía, esquemas o mapas conceptuales de calidad
  • Sintetizar el contenido de las diapositivas a desarrollar durante la exposición
  • Mencionar, al final o durante la presentación,  las fuentes que han sido utilizadas.
Si tenemos muchos alumnos, existe un modelo de presentaciones que limita el tiempo de exposición y el número de diapositivas: Pecha Kucha. Un formato de presentación de 20 diapositivas a desarrollar en 20 segundos cada una. Ver entrada de Néstor Alonso en educacontic.

Las presentaciones pueden ser cara a cara, sólo el profesor y el alumno, o con el grupo de clase. Un grupo que luego puede intervenir y preguntar a quien ha expuesto. Todo depende del tiempo y el momento del curso en el que realicemos la exposición. Una exposición que nos permite saber si el alumno ha trabajado e investigado sobre un determinado tema. Ayuda a que el alumno desarrolle su comunicación oral, así como a que aprenda a realizar presentaciones de un modo más formal y profesional. Leer entrada propia al respecto: "Cómo no hacer presentaciones".

En definitiva. Se trata de superar un modelo caduco, que los alumnos -y algunos profesores- inteligentemente, superan con el dichoso copio y pego. Hoy en día cobra mucha más importancia ser crítico a la hora de seleccionar materiales, saber hablar en público y aprender a razonar unos argumentos u opiniones personales.

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jueves, 13 de junio de 2013

¿QUÉ CICLO DE FP ESTUDIAR?

Termina el curso. Toca pensar en las opciones para seguir estudiando el próximo año. Incluso puede ser un buen momento para retomar los estudios.  Que la Formación Profesional es una buena opción no es ningún descubrimiento. Tan sólo hay que pararse a reflexionar  sobre los ciclos formativos de FP más adecuados a tus aptitudes y capacidades personales. Estudiar las posibilidades de empleo en tu región. 

En cada comunidad autónoma nos encontramos con una oferta de títulos similar pero con ciertas particularidades ( diferentes tipos de FP Dual o títulos específicos).  Dentro del catálogo de títulos del Ministerio de Educación, nos encontramos con 26 familias profesionales, con ciclos de grado medio y superior. Alrededor de 150 titulaciones. Tan sólo debemos consultar detenidamente la oferta de nuestra comunidad autónoma. No olvides apuntar las fechas de matriculación; normalmente en junio y septiembre.

Lo más importante es realizar un estudio previo de los ciclos qué puedo estudiar, los requisitos académicos exigidos, grados medios o superiores. Pero sobre todo, ¿qué titulación encaja más en mi personalidad? ¿qué tipo de profesión me gustaría desempeñar? ¿qué podría seguir estudiando cuando finalice el ciclo de FP?  En esta entrada del blog de Víctor Cuevas puedes encontrar orientación al respecto. 

También tenemos la posibilidad de cursar un ciclo formativo a distancia u online. Pero sólo recomiendo esta opción a alumnos más maduros o con obligaciones familiares y/o laborales que impidan la asistencia a las clases. La Formación Profesional es mucho más enriquecedora con compañeros y profesores en un aula. Todo no se puede aprender a distancia.

Existe la opción de cursar los estudios en centros públicos, concertados o privados. Es necesario analizar las diferentes opciones. Contrasta tu información con las opiniones de familiares, profesores o exalumnos que hayan pasado por esos centros educativos. No te dejes llevar por la primera impresión, la publicidad o la web de un centro. Analiza detenidamente cada una de las posibilidades. No elimines ninguna opción si hay algún módulo/asignatura que te disgusta en un ciclo.

Piensa en qué te ves trabajando. Porque en menos de dos años, probablemente, estarás desempeñando una profesión. Seguro que no te equivocas estudiando Formación Profesional.

photo credit: ... marta ... maduixaaaa via photopin cc

martes, 11 de junio de 2013

CINCO SOLUCIONES PARA LAS TABLETS EN EDUCACIÓN

En un anterior post, "Problemas y soluciones con las tablets en educación", enumeraba una serie de dificultades y cómo enfrentarse a ellas. 
A lo largo de ese curso hemos podido observar una serie de aspectos mejorables. Así como, posibles soluciones al hacer uso de tabletas propiedad de la escuela: 

  • Utilizar una cuenta de correo única para cada tableta. El objetivo es evitar que el alumno deba añadir su cuenta personal cada vez que descarga una aplicación; con los consiguientes problemas cuando olvida eliminar dicha cuenta del dispositivo. De este modo, numeramos cada tablet y le podemos asignar una cuenta de correo para cada una: tablet01@......com
  • Realizar una formación inicial mínima, tanto para alumnos como para docentes, con el fin de que se familiaricen en el uso de estos dispositivos. También sería conveniente prestar las tablets a los profesores,  para que se acostumbren a su manejo, bastante intuitivo. 
  • Utilizar la aplicación Drive como herramienta ofimática. La versión web deja mucho que desear tanto en Android como en iOS, pero la app Drive se asemeja bastante a la versión web. También hay otras opciones como las que apunta @LosLunes_AlSol.
  • Instalar una app para eliminar datos personales, contraseñas, fotografías, aplicaciones indebidas, etc. En ocasiones los alumnos dejan información personal que es necesario eliminar con seguridad. Recomiendo para ello Clean Master
  • Utilizar un teclado físico, externo o adaptado, cuando los alumnos editen o creen documentos de trabajo con cierta asiduidad. Seremos más productivos.

A mi parecer, da igual el sistema operativo que utilicemos,  lo realmente interesante es que los alumnos aprendan utilizando un entorno diferente. Que aprendan a adaptarse ayudándose de una tecnología actual, ya no tan moderna, que seguramente invadirá muchos puestos de trabajo. 
Por ello, sería de interés, que aquellos alumnos que dispongan de smarthpones o tabletas propias, puedan utilizarlas durante el horario académico establecido. Porque las ventajas son muchas: ubicuidad, larga duración de sus baterías, encendido automático, apps interesantes, motivación, etc. Podemos, y debemos, aprovecharlas; porque ya forman parte de la competencia digital de los alumnos.

photo credit: Johan Larsson via photopin cc

viernes, 7 de junio de 2013

CÓMO INTEGRAR TUS REDES SOCIALES: TWITTER, FACEBOOK, GOOGLE +, BLOGS...

Resulta algo complicado manejar, vincular e integrar las diferentes redes sociales que utilizamos. A nivel personal o profesional precisamos ahorrar tiempo, y en ocasiones, alcanzar la máxima visibilidad en Internet.

Si lo que buscamos es publicar las entradas de nuestro blog a nuestra página de Facebook o a nuestra cuenta de Twitter y  Linkedin, es muy fácil con Twitterfeed. Esta página, en inglés, permite publicar cada entrada, configurando el momento y el modo buscado.

Si quieres publicar ciertos tuits en tu página o perfil de Facebook, tienes la aplicación Selective Tweets que debes instalar desde tu cuenta de Facebook. Cada vez que tuitees con la etiqueta #fb se publicará simultáneamente en tu Facebook.

También tenemos la popular aplicación RSS Graffiti que nos permite publicar en Facebook nuestras publicaciones de un blog, Twitter, YouTube, etc... Para saber más sobre el feed RSS de tu blog o web consulta esta entrada de Gonzalo Novoa.

Para Google Plus está más complicada la cosa. Si tenemos un blog con Blogger podemos vincularlo fácilmente desde el menú principal, en el apartado Google +. Otra posibilidad es instalando en nuestro navegador, Chrome o Firefox, la barra de Google++ que nos permitirá conectar Facebook y Twitter en nuestro Google +.

Estas y otras muchas herramientas nos pueden facilitar nuestra presencia en las redes sociales. Nos ayudan a dar una mayor visibilidad a nuestro centro educativo o a nuestro perfil profesional. Sólo debemos ir probando para quedarnos con la más cómoda según nuestro pefil. En mi caso, como tuitero empedernido y  blogero incipiente, busco diferentes soluciones según publique como profesor y a título personal, o como responsable TIC de mi centro educativo.

Espero que os sirvan y añadáis alguna herramienta más en vuestros comentarios.

photo credit: greyweed via photopin cc

martes, 4 de junio de 2013

¿ME GUSTA A LO QUE ME DEDICO?

Priorizar nuestras preocupaciones no es algo muy habitual en las personas. A nivel laboral desaprendemos a menudo el objeto de nuestra profesión; qué es lo que realmente importa de nuestro trabajo.

Supongo que todo se reduce a  aprender a valorar nuestro estado actual; nuestra profesión y/o nuestra vida personal. Valorar la profesión a la que nos dedicamos pese a los sinsabores que van ligados a ella. Y, ¿qué es lo que nos debería preocupar en primer lugar?

Personalmente, a nivel profesional,  mi preocupación principal es cómo estoy realizando mi labor docente; ¿están recibiendo mis alumnos una buena preparación? ¿progresa mi enseñanza y aprendizaje como profesor? ¿saldrán mis alumnos de FP preparados para el mundo laboral? ¿mejoramos, compartimos y nos implicamos todos los miembros del centro educativo? ¿qué futuro tiene nuestro puesto de trabajo?

Luego están otras cuestiones, a mi parecer secundarias, que no debieran hacernos perder el norte. Cuestiones personales, horario, salario, tipos de alumnos, materiales, horas extras... que tienen su importancia,  pero que no pueden hacernos olvidar la fortuna de trabajar en una profesión que disfrutamos y nos llena. Valorar que tenemos unos alumnos de los que podemos aprender y que nos necesitan, unos compañeros que están en tu misma onda o pueden estarlo, o un trabajo que ocupa felizmente tu tiempo de ocio. Pese al trabajo y estrés acumulado, o a lo difícil que nos lo ponen dirigentes y legisladores.

Podemos y debemos quejarnos cuando las circunstancias lo exijan. Y hoy nos sobran motivos. Pero no podemos caer en el quejido continuo. La protesta por norma. Debiéramos oír más en los claustros: ¡qué suerte tengo al dedicarme a lo que me gusta!

lunes, 3 de junio de 2013

PLANEAR LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO

La formación del profesorado está a menudo guiada por la moda de turno o el capricho de unos pocos. Hace unos años los cursos de ofimática tenían mucho éxito entre los docentes -parece que se ha calmado algo la cosa en este aspecto-. Luego le han seguido cursos sobre el uso de Internet, aplicaciones informáticas especializadas, conflictos en el aula, etc, etc. 

Ahora está de moda la enseñanza en inglés de los diferentes módulos o asignaturas. Los nuevos currículos oficiales ya contemplan la necesidad de un profesorado con un nivel B2 del idioma extranjero. Así que ya tenemos una nueva horda de profesores estudiando inglés para conseguir unas acreditaciones -gran negocio para unos- con una validez práctica discutible. Pero bueno, este sería otro tema a tratar. Por no hablar de los tropecientos cursos de diversa índole,  subvencionados o a cargo de la Seguridad Social, de dudosa calidad.

La cuestión está en ¿por qué no se asesora o planifica mejor la formación del profesorado? ¿todos debemos saber hablar inglés o programar una aplicación informática? ¿no podríamos distinguir entre unas competencias básicas y otras de especialización para cada profesor?
Sería conveniente una orientación personal, a cada profesor, sobre la formación que le puede resultar más provechosa, necesaria o donde debe especializarse. Cada uno de nosotros tenemos unas carencias y unas fortalezas que debemos aprovechar. Necesitamos una orientación que planifique nuestra carrera docente en función de nuestras características personales. Una formación que debe ser voluntaria, pero que es imprescindible para TODOS los profesores. Más aún en Formación Profesional, donde estamos preparando alumnos para un mundo laboral en constante cambio. 

Todos necesitamos una formación sobre metodologías en el aula -una materia fundamental y demasiado olvidada en muchos planes de formación-. O unas competencias digitales o socio-emocionales básicas. Pero, no es necesario que todos demos clase en inglés o utilicemos el Prezi en clase. De otro modo, seguiremos con las mismas prácticas de siempre, modificando algo la forma, pero sin entrar el fondo de la cuestión: mejorar la enseñanza.

photo credit: HikingArtist.com via photopin cc