domingo, 29 de septiembre de 2013

UN LIBRO DE TEXTO IDEAL

El debate sobre el uso de los libros de texto está, por suerte, muy de actualidad. Alumnos, familias o profesores nos planteamos con más frecuencia la idoneidad o necesidad de usar libros de texto. O, en su caso, si los libros deben ser reutilizados, si es necesario regular precios o si se deben facilitar mercados de segunda mano. Léase la fantástica iniciativa de Elena Alfaro (@ElnAlfaro) que ha conseguido que se debata en el Congreso la creación de un sistema gratuito de libros de texto. 

Independientemente de estos debates o necesarias iniciativas, o de si los profesores debemos o no utilizar libros de texto, ¿qué ocurre con el diseño y contenido de estos libros? ¿no podría cambiar la estructura de los libros? ¿no deberían evolucionar los libros al igual que lo hace la tecnología? ¿tienen sentido tantas tareas, repetitivas y aburridas, en cada unidad didáctica? ¿no son demasiado caros para la escasa motivación y creatividad que ofrecen?

Es utópico pensar que todos los profesores llegaremos un día a crear nuestros propios materiales o haremos uso de aquellos que están colgados en la Red. En Formación Profesional, hay una constante variación de los módulos que se imparten, lo que impide en ocasiones un tiempo mínimo para preparar la materia. Aún así, muchos nos vemos obligados a crear materiales a causa de la escasa o deficiente oferta de libros de texto. Supongo que en otras etapas educativas sufrirán una problemática similar. 

Entonces, ¿por qué las editoriales no se ponen las pilas? ¿por qué no se crean libros diferentes que valgan lo que se paga por ellos? ¿por qué no existe una oferta de libros que complemente un tipo de metodología más activa? ¿por qué seguir pagando por materiales que podemos encontrar en Internet? 
Imagino que las respuestas tiene algo que ver con la comodidad de muchos docentes o dirigentes educativos que siguen demandando libros sin reflexionar sobre otras opciones más económicas e igual de válidas.

Mi libro de texto ideal, por el que merecería la pena pagar, sería:
  • Un libro con no sólo buenos contenidos, sino unas buenas propuestas de actividades individuales y en grupo. Con actividades significativas o proyectos del aula, que puedan incluso relacionarse con otros módulos o asignaturas. No puede reducirse el libro a una serie de temas con ejercicios al final de cada unidad y un CD con documentos en pdf.
  • Un libro que incluya recursos que hagan uso de las nuevas tecnologías: dispositivos móviles, redes sociales, páginas web, aplicaciones informáticas, etc. Necesitamos libros que se centren en el saber hacer más que en los contenidos. 
  • Un libro con una página web propia donde actualizar sus contenidos -sin necesidad de comprar uno cada año-, ampliar temas o contactar con otros profesores o alumnos. Un espacio de referencia donde se puedan compartir experiencias educativas con otros docentes.
  • Un libro que ofrezca un contacto permanente online a través de redes sociales , como Twitter, Facebook o Google +, donde poder dirigirse al autor/es del libro. Un lugar en la red para debatir y realizar aportaciones. Y dónde mejor que desde una cuenta en las redes sociales. 
  • Un libro que disponga de materiales digitales y en papel. Materiales que puedan ser trabajados desde un ordenador, un dispositivo móvil (tablet o smartphone), o con un bolígrafo. De modo, que podamos trabajar tanto online como offline, y con cualquier sistema operativo. 
  • Un libro que, como valor añadido, sugiera recursos para trabajar valores de un modo transversal. Valores relacionados con la inteligencia emocional o la profesionalidad.
  • Un libro con un diseño atractivo, tanto interior como exterior. Que cuide las imágenes, ilustraciones y la tipografía. Que motive a seguir leyendo.
Necesitamos que las editoriales comiencen a repensar su modelo de edición de libros de texto. Ya no vale el modelo de antaño; al igual que una buena enseñanza no puede apostar sólo por la memorística y la repetición de tareas. Precisamos libros que valgan lo que cuestan. 

photo credit: Lucia Whittaker via photopin cc

jueves, 26 de septiembre de 2013

¿EL FIN DEL POWERPOINT EN LAS AULAS?

¿Estamos ante el ocaso del PowerPoint? ¿Debemos dejar de realizar presentaciones en las aulas? 
No estoy muy seguro, pero el uso -o abuso- de aplicaciones para presentaciones, ya sea con PowerPoint, Prezi, Google Drive o sucedáneos, no puede ser la dinámica predominante en el aula. Os lo dice un converso presentador y formador de estas herramientas durante años.

Más aún cuando hablamos de presentaciones soporíferas con decenas de líneas de texto, efectos en elipse, música barroca o imágenes borrosas de tamaño XXS. No puedo entender la falta de técnica y/o diseño en muchas presentaciones efectuadas por docentes u otros cargos. Carencias que arrastramos por la inexistente formación recibida sobre el diseño de nuestros materiales educativos. El fondo de las cosas es vital, pero debemos tomar mayor conciencia de que las formas son un elemento clave si queremos captar la atención de nuestros destinatarios. 

Formatea tus presentaciones o piensa en otra alternativa a tus powerpoints -¿no podríamos utilizar otras herramientas o actividades?-. Olvida todas las presentaciones que has sufrido. Conectar con la audiencia con buenas imágenes, un tipo de letra atractivo y un mensaje claro y síntético, podría ser suficiente para realizar una presentación más que adecuada.  Más consejos en una entrada anterior al respecto: "Como no hacer presentaciones".

Son ya casi 30 años desde que se creó esta aplicación informática. Es decir, ya hay muchos nativos powerpointeros por el mundo. Jóvenes nacidos en la era de las presentaciones que se han tragado muchas horas de PowerPoint en aulas de escuelas o universidades. Jóvenes que, en la mayoría de los casos, repiten dañinas inercias heredadas por sus docentes. Yo no tuve tanta (¿mala?) suerte y me tuve que conformar con una pizarra verde y acetatos por un tubo. 

La tecnología progresa a velocidad de vértigo.  Resulta paradójico lo poco que hemos progresado a la hora de utilizar las presentaciones como herramienta de aprendizaje. Estamos a tiempo de cambiar está dinámica.

photo credit: juhansonin via photopin cc

miércoles, 25 de septiembre de 2013

PROFESOR: 10 PROPUESTAS PARA SALIR DEL CONFORT

Parece evidente que la dinámica en el aula no puede tener como protagonista al libro de texto. Las socorridas lecturas, el subrayado del libro o la realización de ejercicios al final de cada tema, no debiera ser la forma habitual de trabajar en el aula.

A los profesores nos falta ponernos en la piel del alumno. ¿Seríamos capaces de aguantar más de 4 horas en un curso con esta dinámica? ¿No acabaríamos despotricando sobre el docente de turno? ¿No aprendemos nosotros de forma distinta a la que programamos las clases?

Se puede argumentar que los alumnos necesitan disciplina, orden o regularidad en el aula. Pero, más bien, acabamos imitando el tipo de formación que recibimos en su día, o simplemente, no nos interesa salir de nuestra zona de confort. Estamos muy tranquilos con nuestro libro y sus ejercicios correspondientes. No podemos permanecer inmóviles en "nuestra" mesa del profesor mandando tareas repetitivas.

Está claro que no es nada fácil gestionar un aula. Gestionar grupos de personas, aún en proceso de maduración, requiere esfuerzo y paciencia. Virtudes que muchas veces nos faltan por diversos motivos. Aún así, tenemos la obligación de actualizar nuestro sistema de enseñanza. Os dejo con una serie de ideas que podemos utilizar con el fin de aplicar una metodología más activa con nuestros alumnos -siempre que nos respete doña WiFi-. 
  • Exámenes con Internet. Hoy en día, se hace cada vez más innecesario la memorización de tantos contenidos. Es más útil saber manejar las fuentes de información y los recursos que encontramos en la Red. Podemos programar exámenes, con tiempo de realización limitado, donde el alumno debe buscar con agilidad la respuesta a unas cuestiones con ayuda de sus apuntes o navegando por Internet.
  • Pechakuchas. Aprender a exponer en público es básico en la formación. Con este formato de exposiciones orales dispondremos de tiempo, sin aburrirnos, para que los alumnos expongan al menos una o dos veces durante el curso. Recomiendo la lectura al respecto en el blog EducaconTic.
  • Redes sociales. Realizar actividades vía Facebook o Twitter es una alternativa para provocar el aprendizaje ubicuo.  A través de Twitter podemos diseñar multitud de actividades estimulantes. Leer entrada en mi blog al respecto.
  • Portafolios. Los alumnos crean un portafolio personal donde enlazar, de un modo organizado, a los materiales digitales que irá trabajando a lo largo del curso. Ver magnífico ejemplo diseñado por Toni Solano.
  • Documentales. Proyectar un buen documental, seleccionado por nosotros o por los alumnos, es una buena opción para trabajar contenidos. Podemos preparar cuestiones previas o posteriores a la proyección. También son una buena alternativa para trabajar valores en el aula y debatir sobre temas que interesen a los alumnos. 
  • Cómics. Es posible encontrar algunos contenidos en este formato. Los cómics son atractivos para muchos alumnos y fáciles de digerir.
  • Apps. Existen un creciente mercado de aplicaciones para móviles o tablets. Podemos realizar muchas actividades con ayuda de estas aplicaciones; utilizando los recursos de la escuela o con lo propios móviles de los alumnos. Encontrarás muchos materiales en el blog "Crea y aprende con Laura".
  • Documentos compartidos. Con ayuda de aplicaciones como Google Drive, Evernote o  Dropbox, se pueden fomentar el trabajo en equipo. Es posible trabajar documentos de texto, hojas de cálculo o presentaciones de un modo colaborativo y desde cualquier lugar. Para comenzar: un buen manual de Google Drive.
  • Blogs personales o del aula. Llevar una bitácora sobre el trabajo que hacemos en clase o escribir sobre temas de interés es una buena opción para trabajar algunas competencias. Ideas sobre ello en este artículo de Alejandro Valero.
  • Salidas del centro. Siempre que se pueda, es motivador organizar actividades fuera de nuestros centros educativos. Visitas a entornos reales donde el alumno perciba aquello que tratamos de enseñar. Además, la convivencia fuera del aula, fortalece las relaciones personales del grupo. 
En ocasiones pensamos que este tipo de actividades requieren mucho tiempo. Que no vamos a ser capaces de dar todos los contenidos. Y, realmente, ¿es tan grave no llegar a dar un tema determinado? ¿no les podemos orientar para que amplíen por su cuenta los conocimientos? ¿o nos interesa más que engullan y regurgiten unos contenidos? Está en nuestras manos.

photo credit: Raúl! via photopin cc

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿ESTUDIAR FP A DISTANCIA O PRESENCIAL?

La respuesta para mi es clara. Para jóvenes que acaban de terminar la ESO o Bachillerato, ya sea para cursar FP de Grado Medio o Superior, su opción son los estudios presenciales. Existen buenas razones para que los alumnos estudien y asistan diariamente a un centro educativo:
  • Socialización: aprender a trabajar en equipo y reforzar el compañerismo es clave en su puesto de trabajo futuro. El módulo de FOL o RET es fundamental para ello (ver entrada al respecto). No hay nada más importante en su vida laboral que aprender a cuidar las relaciones personales y saber gestionar los conflictos. Además de la experiencia personal que supone conocer a otros estudiantes con diferente formación, edad o inquietudes personales.
  • Tutoría: entre los dieciséis y veintitantos años muchos jóvenes aún no han madurado. Los alumnos necesitan referencias por parte de su tutor o equipo de profesores. Unas referencias que no se encuentran en los manuales o libros de texto. Las competencias personales o el saber estar se absorben mejor desde un aula. 
  • Responsabilidad: el esfuerzo que supone acudir diariamente a un aula, la puntualidad y la profesionalidad, se trabajan bien en aulas y talleres donde la exigencia al estudiante es mayor. 
  • Aprendizaje: a nivel de Formación Profesional, es indudable que se requiere una evaluación del saber hacer; una evaluación que difícilmente puede realizarse en estudios sólo a distancia. Las competencias profesionales se adquieren, en mayor grado, en centros que utilizan metodologías activas en el aula. Metodologías que incluyen estudio de casos, aprendizaje basado en proyectos, presentaciones orales, etc. Sin olvidar las herramientas o instrumentos de las escuelas, que muchos alumnos no pueden disfrutar en sus casas.
  • Aprobar el curso: el alumno tiene más probabilidades de sacarse un título cuando trabaja los contenidos en el aula. El esfuerzo diario se ve recompensando con un título profesional en el 100% de los casos -según mi experiencia-. 
Todo ello sin menospreciar la FP a distancia u online. Una formación que tiene sentido en el caso de personas adultas, con obligaciones personales o laborales, que no pueden asistir diariamente a un centro de enseñanza. No podemos convertir la excepción en la regla; las administraciones educativas no pueden caer en un incremento de este tipo de formación a distancia u online, en detrimento de la formación presencial. 

Ahora que con la FP Dual se quiere disminuir el horario lectivo en los centros educativos, hay que insistir en la formación del profesorado. Los profesores no podemos servir de excusa; somos imprescindibles para una buena formación -y educación- profesional. Eso sí, debemos ofrecer al alumno un valor añadido para que éste quiera pasar en el aula varias horas al día. Y ello está en nuestras manos. Aplicar metodologías activas es la única alternativa. Sólo necesitamos buenos planes de formación.

photo credit: eflon via photopin cc

lunes, 9 de septiembre de 2013

TABLETAS Y MÓVILES: DIEZ APPS Y ACTIVIDADES PARA ESTE CURSO

El uso educativo que podemos hacer de tablets o móviles es muy amplio. Ya sean propiedad del centro educativo o de los propios alumnos -BYOD-, estos dispositivos merecen ser tenidos en cuenta en nuestras programaciones. Eso sí, es necesario probar muchas aplicaciones antes de su utilización en clase. 

apps educativas para tablets y móviles
También hay que innovar y pensar en otros modos de utilizar estas aplicaciones móviles. De otro modo, caeremos en un uso "clásico"; las utilizaremos como si estuviéramos ante un ordenador personal. O, en el peor de los casos, aplicaremos la misma metodología que realizamos con un cuaderno de ejercicios. 

Existe mucho material al respecto. Podemos encontrar cientos de apps educativas para Android o iOS (iPad o iPhone) si buscamos por Internet. Pero, aún estamos en una etapa inicial, donde el hardware está en constante evolución y la información sobre el software -las aplicaciones o apps educativas- está muy dispersa. Asimismo, el profesorado necesita trastear mucho estos dispositivos y recibir cierta orientación para ser utilizadas de forma habitual en el aula.

Ahora que comienza el curso, podemos pensar en qué tipo de actividades podemos realizar con un móvil o con una tableta. Actividades que se salgan de lo habitual; no sólo navegar por Internet o utilizar el procesador de textos. Tareas que puedan complementar nuestros objetivos educativos. 

Os propongo las siguientes apps y actividades para iniciar este nuevo curso. Unas aplicaciones sencillas con las que podemos involucrar al alumno y motivarle para que aprenda a exprimir el móvil que tiene en su bolsillo:

  • Presentarnos mediante un código QR. Podríamos crear un código que enlace a nuestro perfil o biografía personal y/o profesional. Tan sólo debemos crearnos una cuenta en about.me y subir esta información. Luego, desde la web de Unitag podemos generar un código QR personalizable. De este modo los alumnos podrán leer este QR con ayuda de alguna app tipo QR Droid para Android o Quick Scan para iOS.
  • Al igual que en la actividad anterior, también podríamos generar códigos QR y pegarlos por las diferentes dependencias de nuestro centro educativo. Se puede enlazar un texto a cada código; con una breve descripción de cada sala o área de nuestras instalaciones. Unna buena forma para conocer nuestra escuela o pasear en lugares desconocidos por nuestros alumnos.
  • Recorre tu barrio o pueblo. Para romper el hielo o incluso para cortar la monotonía diaria, podemos salir del centro con nuestros dispositivos y seguir una ruta marcada con ayuda del GPS. Nos puede ayudar a conocer mejor nuestro entorno así como aprenderemos a orientarnos con estos dispositivos. Ver apps al respecto en este post.
  • Recordatorios o notas. Existen muchas aplicaciones para anotarnos tareas, horarios o cualquier actividad que hayamos dejado pendiente. Podemos descargarnos las apps de Google Keep o Evernote en iOs o Android para realizar estas anotaciones diarias. Los alumnos, por ejemplo, pueden realizar una foto de su horario y archivarlo en su móvil, o anotar el material que necesitarán los próximos días. Muchas otras opciones en ese post de Meritxell Viñas. 
  • Diccionario o vocabulario. Durante el curso vamos a necesitar un buen diccionario de español; como el que se encuentra en las apps del Grupo Planeta y la RAE o el Wordreference para consultas de términos en inglés. También para iOs: RAE y Wordreference. Podemos comenzar el curso buscando definiciones o términos que desarrollaremos durante el año. 
  • Archivo de imágenes. Con ayuda de Instagram, disponible tanto vía web como en Android o iOs, podemos crear un archivo con imágenes de actividades o contenidos que vayamos trabajando. Tan sólo debemos crear una etiqueta que utilizaremos cuando subamos nuestras fotos. Es recomendable crear una etiqueta "extraña", por ejemplo #clasedeMCU, para encontrar fácilmente nuestro banco de imágenes. 
  • Google Drive. Cada vez es más conveniente que nuestros alumnos aprendan a trabajar en la nube. Ya no es inevitable la utilización de un PC o a un pendrive para poder editar nuestros textos o presentaciones de clase. Existen ya buenas versiones tanto para Android como para iOS. Podemos comenzar compartiendo un documento donde los alumnos expresen sus expectativas ante este nuevo curso. Incluso pueden crear una breve presentación sobre ellos mismos o que cumplimenten un formulario para conocerlos mejor. 
  • Crear una revista personalizada. Con Flipboard tenemos una herramienta visual muy potente; tanto para buscar noticias de nuestro interés como para crear un periódico con enlaces por temáticas. Los alumnos pueden crear un periódico con la actualidad de un tema específico: economía, ciencia, deportes, política, sociedad, etc... Esta publicación puede también ser compartida con el resto de la clase. 
  • Redes sociales. Puede ser un buen momento para presentarnos e introducir al alumno en el buen uso de las redes sociales. Si tenemos una cuenta en Twitter podemos animar a que nos sigan y a que investiguen otros usos del microblogging (ver post al respecto). La identidad digital es también un tema sobre el que podemos debatir con nuestros alumnos. Twitter tiene apps para muchos sistemas operativos.
  • Proyectar en una pantalla nuestro dispositivo móvil. Con TeamViewer, desde un ordenador conectado a un proyector podemos ir mostrando lo que vamos haciendo desde nuestro smartphone o tableta. El alumno puede conectarse y mostrarnos el trabajo que está realizando. Eso sí, debemos instalar la aplicación tanto en el ordenador del aula como en cada dispositivo móvil. 
Podríamos seguir enumerando actividades. Todo es cuestión de ir probando aplicaciones y pensar en posibles usos educativos. Unas aplicaciones que mejoran con el tiempo y nos ofrecen muchas posibilidades para transformar el aprendizaje. Aunque, para ello, es fundamental una buena conexión a Internet y tener en cuenta algunos problemas -y soluciones- que nos irán surgiendo (ver post al respecto). Podemos y debemos aprovechar el uso que hacen los estudiantes con sus dispositivos móviles. La educación no debe ir con el paso cambiado.

photo credit: Sugar Daze via photopin cc

viernes, 6 de septiembre de 2013

ELIMINAR LAS RECUPERACIONES DE SEPTIEMBRE

Los exámenes de recuperación de septiembre no tienen mucho sentido. Más aún en Formación Profesional. La experiencia nos muestra que un alumno que durante todo el curso no se ha esforzado y no ha adquirido unas competencias profesionales mínimas, tiene muy complicado superar un módulo o asignatura tres meses después. Si revisamos las estadísticas, el tanto por ciento de alumnos que recuperan un módulo en septiembre es bajísimo. 

No abogo por las eliminación de esta segunda convocatoria. Pero si apuesto por un cambio de fechas. Tendría mucho más sentido efectuar las recuperaciones a final de junio o principios de julio. Es una buena opción para el alumno; tendría mucho más frescos sus conocimientos. Y, a los profesores, no nos debe suponer mucho más trabajo la evaluación de unos pocos alumnos en esas fechas. Tendríamos incluso una visión más completa y actualizada del proceso de aprendizaje del alumno.

Está demostrado que durante las vacaciones de verano son pocos los alumnos que se centran en el estudio. Más bien, mal preparan, los últimos días, los exámenes o clásicos trabajos a presentar. O, en otros casos, las recuperaciones amargan las vacaciones familiares o suponen un desembolso adicional en academias o profesores particulares. Asimismo, los profesores dispondríamos de la primera semana de septiembre para otro tipo de actividades -formación o preparación de módulos y materiales-.

Otra cuestión es la conveniencia de realizar otro tipo de pruebas diferentes a los exámenes escritos. Tendemos a evaluar la materia sólo en función de exámenes, pero podríamos pensar en otros tipos de evaluación. Pruebas objetivas que nos permiten saber, de un modo más fiel, si el alumno ha adquirido las competencias exigidas. La memorización de unos contenidos o de unos ejercicios prácticos no debiera ser condición suficiente para superar un módulo. 

Pero, ¿qué otro tipo de pruebas podríamos realizar? Podríamos combinar las pruebas escritas (exámenes a desarrollar, tipo test, cuestionarios, etc...) con otras diferentes. Podemos diseñar exposiciones orales, demostraciones de casos prácticos, actividades cronometradas con ayuda de materiales (internet, apuntes, manuales...), entrevistas personales, etc. Pruebas que no sólo evalúen la capacidad memorística del alumno. 

Debemos repensar muchos de los procesos heredados en nuestro proceso de enseñanza y evaluación. Muy a menudo calcamos el modelo que hemos "sufrido" como alumnos, que puede ser parcialmente válido, pero debe ser actualizado y mejorado.

photo credit: HikingArtist.com via photopin cc

miércoles, 4 de septiembre de 2013

MIS ALUMNOS SON CICLISTAS

Al menos eso quiero yo; que mis alumnos sean como ciclistas aficionados. Ciclistas callejeros que disfrutan de su trayecto diario al igual que lo hacen en sus clases. Que sienten el aire en su cara. Que tienen buenas sensaciones cuando aceleran o trabajan en el aula. Que circulan por la vida sin miedo, pero con respeto, de lo que tienen a su alrededor. Que se preocupan por su vehículo al igual que por sus herramientas. Que pedalean con fuerza cuando se encuentran con un repecho. Ciclistas que buscan paisajes nuevos y no monótonos.

Ciclistas que saben circular en solitario, pero saben que en grupo se avanza más rápido y se disfruta más del viaje. Que han aprendido a pedalear con su bicicleta o con la que se tercie. Que saben que no todo vale y que hay que respetar al resto de transeúntes. Unos ciclistas que también precisan formación vial. Que tienen conflictos con otros vehículos pero aprenden a manejarlos. Que necesitan ayuda para engrasar la cadena o ajustar los frenos, y así circular de forma autónoma el resto de sus vidas.

Ciclistas que necesitan palabras de ánimo; pero también de exigencia. Que no necesitan un último modelo para cumplir su cometido.  Que saben arreglárselas con los medios que tienen, aunque cada bici se domine de una forma. Conocen que no hay edad para seguir pedaleando. 
Y yo soy fan de mis ciclistas, aunque alguno se quiera descolgar, sabedor que les espera una carrera muy larga.

photo credit: Juan & Diëgo via photopin cc

lunes, 2 de septiembre de 2013

IFTTT: ENTRELAZAR REDES SOCIALES Y OTRAS POSIBILIDADES

En una entrada anterior comentaba una serie de posibilidades para conectar las redes sociales con las que trabajamos. Unas opciones interesantes cuando estamos faltos de tiempo y queremos mantener nuestra presencia digital en diferentes espacios. Como ampliación a esta entrada, paso a comentar la oportunidad que nos brinda el servicio IFTTT (if this then that), algo así como "si hago esto entonces haz esto otro". Un servicio no sólo para entrelazar redes sociales, sino también para automatizar otro tipo de tareas sin necesidad de realizarlas nosotros.

Tan sólo debemos registrarnos en este servicio y crear nuestras propias "recetas". Eso sí, debemos manejar un inglés mínimo. Unas recetas que primero debemos buscar -desde Browse- y luego se personalizan desde nuestra cuenta. Por ejemplo, si queremos unir nuestra página profesional de Facebook con Twitter; es decir, cada vez que publico un comentario en FB quiero que se publique en mi Twitter. En este caso,  buscamos la palabra "facebook" y nos encontramos con una serie de resultados que nos indican posibles recetas. Unas recetas que sirven para unir nuestro Facebook personal o página profesional con otras servicios de la red: Twitter, Evernote, RSS, email, blogs, etc, etc.

De este modo, puedo activar innumerables recetas con casi todo tipo de acciones automáticas y personalizarlas a mi gusto. Desde recibir un correo electrónico cada vez que se actualice un blog, hasta unir mi blog con mi cuenta en Twitter o Facebook. Subir mis fotos de Instagram a Facebook. Enviar mis favoritos de Twitter a Evernote. Remitir a Google Drive los adjuntos de determinados correos electrónicos. Casi todo lo que se te ocurra. Sólo hay que buscar la receta adecuada. Y en cualquier momento puedes suspender la receta o modificarla.
El único defecto está en las casi nulas posibilidades que hay para interactuar con las cuentas de Google +. Supongo que abrirán esta opción en un futuro al igual que lo ha hecho Twitter recientemente. 
Ya me contaréis si le habéis dado algún otro uso.

photo credit: The Daring Librarian via photopin cc

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿UN CURSO NUEVO?

Ya estamos de vuelta. En unos días estaremos frente a nuestros alumnos como año tras año. Siempre con propósitos nuevos como si fuera un uno de enero. Algunas de estas intenciones se quedarán en el camino, pero nos permiten recomenzar con ilusión cada curso. Esto es una de las cosas buenas de esta profesión; cada curso tenemos diferentes expectativas y diferentes alumnos a los que enseñar.

Las TIC, nuevos currículos, normas diferentes, alumnos heterogéneos, redes sociales, etc... Ingredientes añadidos que nos abruman cada año. Más aún en Formación Profesional, una etapa sujeta a demasiados cambios con un rumbo incierto a causa de la FP Dual o la futura LOMCE.  Por suerte, se acabaron los tiempos donde el modelo predominante era un libro de texto, un cuadernillo de ejercicios y una clase magistral. Y, aunque cada vez debemos currarnos más las clases, tenemos más recursos que nunca para preparar a nuestros alumnos. 

Tenemos a nuestros compañeros de siempre, con los que podemos compartir el día a día, aprendiendo de sus experiencias. Pero además, tenemos otros docentes que en Twitter o en sus blogs personales nos sirven de espejo para seguir mejorando. Y, mejor aún, ¡la cantidad de buenos profesores que no han hecho aún públicas sus experiencias! Yo además tengo la suerte de disfrutar de unos excelentes compañeros, que me han permitido mejorar también persona. Pero, ahora, podemos ampliar nuestro pequeño claustro y seguir mejorando con visiones distintas, e incluso, interactuar fácilmente con compañeros de diferentes geografías. No te pierdas redFP si te dedicas a la Formación Profesional o iníciate en Twitter si aún no lo has hecho.

Las tendencias en el mundo de la enseñanza parecen claras: redes profesionales, autoformación, aprendizaje móvil, idiomas, creatividad y pensamiento crítico. Sin perder de vista la parte emocional de nuestra profesión, y, por ende, de nuestra vida personal.  Lo que no está tan claro es como vamos a ser capaces de gestionar tanto cambio y exigencia en nuestra profesión. Las administraciones educativas dejan mucho que desear en su gestión del cambio; no están contando con la experiencia de los profesores. Parece que sólo nos queda confiar en nuestros equipos directivos y en líderes educativos que nos motiven a seguir esforzándonos. 

Estoy seguro que el curso venidero no se va a quedar sólo en buenos deseos. El aprendizaje se nos antoja infinito. De momento, os dejo con esta formidable entrada de Inés Andrés con formas nuevas para conocer a nuestros alumnos el primer día de clase. Nos seguimos leyendo desde la pantalla, o, con suerte, en vivo y en directo. Que la fuerza te acompañe...que buena falta nos hace.

photo credit: Stéfan via photopin cc