miércoles, 30 de octubre de 2013

MIS MALAS PRÁCTICAS DOCENTES

Si nos paramos a pensar un poco, todos podríamos confesar alguna mala práctica docente que hemos hecho o estamos haciendo en el aula. Como se dice habitualmente: "La solución empieza por el reconocimiento de los hechos".

Yo, personalmente, puedo enumerar muchas malas prácticas realizadas en el pasado, que incluso repito en ocasiones consciente o inconscientemente. Aquí mi confesión pública:

  • Mandar deberes repetitivos que se basan en los ejercicios o actividades del libro de texto. "Para mañana actividades de la 1 a la 12. Página 149 de vuestro mamotreto".
  • Solicitar trabajos escritos, demasiado generales o específicos, que suponen un simple corto y pego para los alumnos. No hay un ejercicio de razonamiento o lectura comprensiva. "Elaborad un dosier sobre los diferentes contratos de trabajo en España". Ver artículo al respecto.
  • Realizar presentaciones, tipo PowerPoint, soporíferas con decenas de diapositivas con mucho texto y sin interacción con el alumnado. "Hoy presentación del Tema 3: Tipos de vendedores". Leer entradas sobre ello.
  • Reproducir documentales o películas sin unas preguntas previas o posteriores al visionado. Una mínima preparación es básica para exprimir los contenidos o valores de cada video.
  • Dedicar las clases, fundamentalmente, a una exposición magistral y a unos ejercicios del libro. Esa dinámica durante horas no hay estudiante que la resista.
  • Expulsar a un alumno ante cualquier tipo de falta y como medida disuasoria. O enviarlo ante el jefe de estudios o dirección. Ni funciona, ni educamos al alumno disruptivo o maleducado.
  • Ser inflexible en el cumplimiento de las normas y con el aprendizaje individual de cada alumno. Es conveniente personalizar y adaptarse a las diferentes situaciones. 
  • Estar sentado en la mesa durante toda la clase. No preguntar, pasearse entre los alumnos, revisar sus trabajos o evaluar su desempeño cuando están utilizando ordenadores, móviles o tabletas.
  • No empatizar. Recordar que todos hemos sido jóvenes. Que nuestras prioridades son distintas a las suyas. Que somos parte de su proceso de maduración y debemos tratar de conectar con ellos. Ni son extraterrestres ni son una generación perdida.
  • No compartir con los compañeros mis experiencias del aula,  ya sean buenas o malas. Hablar de lo positivo, no sólo de lo negativo, de mis alumnos. Nos falta cultura de trabajo colaborativo entre docentes.
  • Evaluar al alumno, fundamentalmente, en base a exámenes escritos de contenidos memorísticos. "Examen parcial más exámen final y calculamos la media aritmética como nota final de la evaluación". Leer otra entrada personal en mi blog sobre este tema.
  • No realizar actividades creativas con los alumnos. Innovar significa crear actividades y/o materiales para mis alumnos. Actividades de investigación que se centren en el proceso y no sólo en un resultado final. Con TIC o sin TIC.
Yo ya me he confesado. ¿Alguna mala práctica más que añadir?

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martes, 29 de octubre de 2013

CÓMO MEJORAR UNA CLASE (POCO) CORRIENTE

Es habitual que cada curso tengamos algún curso más problemático de lo habitual. Un curso del que solemos quejarnos en público y en privado. Un curso que por alguna razón es más disruptivo. Y, sobre todo, un curso que etiquetamos en negativo.

Recientemente, uno de estos cursos, protestaba porque los profesores sólo nos referimos a ellos en negativo. Que no hablamos en positivo del grupo ni mencionamos las virtudes individuales de cada alumno. Y, que en definitiva, están cansados de este lastre que les acompaña desde el curso pasado.

Reflexionando sobre ello, debo entonar el mea culpa. A menudo nos dejamos llevar por esa "manía" que llaman los alumnos o generalizamos la actitud de unos pocos en detrimento del grupo. Nuestra atención la focalizan esos pocos estudiantes más disruptivos, o, en su defecto, los más responsables y atentos. El grupo intermedio acaba pagando los platos con nuestra desatención o con comentarios negativos sobre todo el colectivo. Recomiendo este artículo de Alberto del Mazo para manejar comportamientos disruptivos.

Quizás sería adecuado tratar de motivar a todos los alumnos por igual. Individualizar nuestros comentarios y hablar más en positivo de las cualidades de cada alumno y del grupo en general. Podríamos ser más cuidadosos con nuestro lenguaje verbal y no verbal. Pese a que la paciencia nunca es infinita... estos sambenitos no ayudan en nada.

Haciendo propósito de enmienda les he preparado, a mis alumnos, una presentación (en formato pechakucha) donde incido en lo positivo que tienen como grupo y como personas. Qué podemos hacer, profesores y alumnos, para trabajar mejor en el aula. Qué cualidades debemos reforzar en nuestros alumnos y en qué podemos crecer como profesores.

Espero que os guste, pese a que mis alumnos dicen que he generalizado demasiado...

domingo, 27 de octubre de 2013

LA LOMCE Y LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO

Se he escrito ya mucho sobre el tema. Los detractores del actual Proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) sobrepasan con creces a sus partidarios. Hay muchos argumentos en contra a esta futura Ley, pero escucho pocas propuestas para su modificación o mejora.

No se ha alcanzado un consenso imprescindible para que tenga éxito en, al menos, la próxima década. Estamos ante una ley continuista de la LOGSE que incluso nos retrotrae a épocas anteriores en algunos aspectos. Las reválidas, la dudosa memoria económica o un modelo que no prestigia la Formación Profesional, son algunas de las propuestas más criticables. 

Tras una lectura del Proyecto de la LOMCE (ver aquí) se puede comprobar que el grueso de la Ley hace referencia a cambios curriculares. Se hace escasa mención a la metodología. Y, cuando se hace, no se concreta o articula ninguna propuesta o modelo educativo. Tampoco hace mención, o de puntillas, a la formación y actualización del profesorado. Eso sí, dedica muchas líneas a la ingente tarea que deberá llevar a cabo el INEE (Instituto Nacional de Calidad Educativa). 

Está muy bien hablar de exigencia y cultura del esfuerzo. Una exigencia tanto para alumnos como para profesores. Aún así, el alma de esta Ley no puede ser la exigencia y el control de resultados. El eje central está en la relación profesor-alumnos. Profesores que no sabemos hacer las cosas de otro modo porque no nos han enseñado de otra forma. O profesores que realizan buenas prácticas que son invisibles al resto o poco valoradas.

En mi modesta opinión, la clave de la reforma educativa debiera estar en el profesorado y en las metodologías. Los profesores somos la variable fundamental de cualquier intento de cambio o mejora en el proceso de enseñanza. Es necesario que las autoridades educativas realicen un esfuerzo e inviertan en formación del profesorado. Una capacitación y actualización pedagógica; no sólo aprender a utilizar herramientas informáticas. Una inversión, que debemos considerar estratégica, y que ha de ser realizada considerando los diferentes modelos pedagógicos. Una inversión real y presupuestada.

La innovación y la actualización metodológica son claves en la reforma de la Educación. Todo lo demás son parches y una continuidad del modelo actual. Un modelo mejorable que precisa un cambio sustancial en las formas de enseñar en el aula. La sociedad ha avanzado mucho en los últimos veinte años y la educación no puede seguir con el paso cambiado. Necesitamos tiempo, dinero y mucha pedagogía en el profesorado, para que nuestros alumnos perciban un cambio que les motive a continuar en el sistema educativo.

Recomiendo la lectura del libro rEDUvolution de María Acaso. Un libro clarificador y que expresa muy bien esta necesidad de cambio en el mundo de la enseñanza. No todo son contenidos o competencias profesionales. Como leía recientemente -ver artículo de Pablo Doberti-  "la escuela debe desarrollar esencialmente la competencia de encontrarle sentido a la vida de cada uno".

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martes, 15 de octubre de 2013

USOS DEL MÓVIL EN CLASE

Hace no mucho, este artículo podría resultar inaudito; incluso podría atentar contra el orden establecido. Algunos tenemos la suerte de poder utilizar nuestros dispositivos móviles con los alumnos. Estamos en el momento de aprovechar las potencialidades que nos ofrecen los llamados smartphones o teléfonos inteligentes.

Lo cierto es que ya muchos estudiantes disponen de teléfonos con conexión a Internet. Pueden hacer un uso  educativo de las aplicaciones -apps- de sus móviles Android, iOS u otros. Tan sólo debemos descubrirles las potencialidades que ofrecen sus dispositivos. Porque, aunque parezca mentira, los más jóvenes no conocen la mayoría de herramientas u opciones que pueden manejar con su teléfono móvil. Deben saber que existe vida más allá del WhatsApp.

¿Cómo podemos utilizar los móviles en el aula? Ante todo, con sentido común. Educar en su uso y sólo para los momentos en que sea preciso. No dejar el móvil siempre a la vista para evitar distracciones. E incluso, para los alumnos con algún tipo de filia al móvil, podríamos retirar temporalmente los dispositivos en una caja destinada para estos casos. Debemos igualmente recordar las normas básicas de educación para su uso en público o a nivel profesional.

¿Para qué utilizar el móvil con los alumnos? 
Existen un mercado creciente de apps descargables con las que realizar multitud de tareas. Sólo nos queda investigar y seleccionar aquellas que nos sean de utilidad. Para empezar podemos descargar aplicaciones compatibles con nuestra cuenta de Gmail. Ver artículo al respecto: "Aplicaciones de Google para alumnos y profesores".

También podemos hacer uso de Quickoffice, para Android o iOS, con un procesador de textos, hoja de cálculo y presentaciones, compatible con Microsoft Office y Google Drive.

Un diccionario de la RAE al alcance de nuestra mano. También en Android e iOS.

La app de Wordreference para las dudas que nos surjan cuando hacemos uso del inglés. En Android  e iOS

La cámara de fotos y video. Buenas herramientas para dejar constancia del trabajo que hacemos en clase y editar guías o tutoriales de nuestras actividades propuestas. O incluso subir estos archivos multimedia a nuestro blog del aula. Existen muchas aplicaciones para estos usos. Mucha más en esta comunidad de Google + sobre pedagogía móvil.

Tuitear en clase. Existen muchas actividades que podemos realizar durante las clases con la app de Twitter. Más propuestas en "Twitter para alumnos o para profesores".

En cada nivel educativo podemos necesitar de un tipo u otro de aplicaciones. Recomiendo para FP el blog de FPentumóvil. Para otras etapas tienes este magnífico recopilatorio del blog de Celes Arteta -@villaves56-. 

En definitiva, muchas opciones para aprender con nuestros alumnos. Un mundo por descubrir, que, sin duda alguna, debemos explorar. 

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viernes, 11 de octubre de 2013

¿QUÉ HACER CUANDO FALLA LA TECNOLOGÍA EN EL AULA?

Con más frecuencia de la deseada la tecnología falla en el aula. Falla la conexión a Internet, no arrancan los ordenadores, el software que necesitamos no es compatible con nuestro sistema operativo, no hay sonido, el navegador da errores, me falta un lector de pdf, no se pueden abrir determinados archivos, etc, etc.

Cualquier profesor se ha encontrado con alguna de estas situaciones. Situaciones que causan impotencia y cierta animadversión a las llamadas "nuevas tecnologías". Alguno acaba preguntándose: ¿no estábamos mejor con nuestra verde pizarra o nuestro libro de texto como herramienta principal? 
Evidentemente, no hay nada más cómodo que seguir con las unidades de un libro de texto -lectura, subrayado, dictado y/o corrección de ejercicios-, explicar con la pizarra y hacer el examen pertinente. 

Pero, ¿estaríamos realizando bien nuestra labor? ¿seríamos justos con nuestros alumnos? ¿iríamos en consonancia con lo que la sociedad necesita? ¿queremos analfabetos digitales? ¿prepararíamos bien a los estudiantes? Difícilmente, si no utilizamos nuevas tecnologías, ya sea con móviles, tabletas u ordenadores, estaremos dando una buena preparación. Siempre, claro está, que variemos al mismo tiempo las metodologías utilizadas.

Y, ¿qué hacer cuando fallan los medios tecnológicos? Ya que existe la probabilidad, más o menos alta, de que falle algún equipo o sistema informático, debiéramos tener un plan B. Un plan para, en caso de fallo técnico, poder seguir enseñando en el aula. Algunas ideas en este sentido, serían:
  • Tener preparadas unas fotocopias con lecturas de algún tema transversal. Un artículo o noticia que podamos trabajar en el aula junto con un cuestionario o dinámica de grupo.
  • Hacer uso de los propios dispositivos de los alumnos (móviles u ordenadores). Unos dispositivos que pueden compartir y utilizar. Tan sólo es necesario tener preparada una actividad para ese tipo de dispositivos y aplicaciones. 
  • Salir del aula. ¿por qué no movernos a otra dependencia de la escuela, al patio, a un parque o jardín en la calle? Podríamos dar una clase expositiva pero cambiando al menos el decorado.
  • Aprovechar para tratar temas en lo cuales normalmente no profundizamos por falta de tiempo. Temas personales, funcionamiento del grupo o valoraciones del aprendizaje en el curso. En esta entrada de Fernando Navarro hay multitud de dinámicas de educación emocional.
Aunque, siempre que podamos, sería conveniente aprender a solventar el problema técnico por nuestros propios medios. No estaría mal una sesión formativa con fallos y soluciones más habituales de los equipos informáticos. Pero eso es otra película para el coordinador TIC de turno...

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lunes, 7 de octubre de 2013

EL VALOR DE LAS COSAS

Recientemente, tras un correo de mi compañera Carmen - @carmenbenlloch1 - sobre "el valor de las cosas pequeñas" y alguna que otra conversación con mis alumnos, me doy cuenta del poco aprecio que hacemos a lo recursos con los que trabajamos. Ya sean escasos o abundantes, caros o baratos.

Desde el valor de un lápiz, unos folios, la electricidad que gastamos al cargar nuestro móvil o portátil, la tinta de la impresora o fotocopiadora, hasta el disfrute de los equipos informáticos o el mobiliario del aula. Parece que todo sea gratis. Que no lo pague nadie. Que la matrícula lo cubre todo. Además, siempre tienen la culpa otros cuando falla aquello que necesitamos.

El resto de mortales no nos quedamos muy atrás. El valor de lo público está infravalorado. Lo de todos acaba siendo de nadie. Y nadie lo cuida. Nos hace falta aprender mucho de otras culturas donde el respeto a lo común es una regla básica de convivencia. Lo público o lo ajeno se cuida más que lo propio.

Cuando no tenemos lo que necesitamos, siempre nos queda adaptarnos y tratar de solucionar el entuerto. La protesta automática conlleva pocos réditos. Aprender a valerse por uno mismo es una de las mejores enseñanzas que podemos dar. No quejarse y actuar. Pero, sobre todo, valorar lo que tenemos, empezando por lo más nimio.

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viernes, 4 de octubre de 2013

APLICACIONES DE GOOGLE PARA ALUMNOS Y PROFESORES

Siempre ando recomendando las aplicaciones de Google. Alguno de mis alumnos cree ya que soy un comercial de esta empresa. No es cierto... pero la gama de aplicaciones creadas por Google que podemos utilizar en nuestro ordenador, tableta o smartphone es muy extensa. 

Tan sólo necesitamos una cuenta de Gmail y comenzar a instalar aquello que necesitemos. Ya sea para un móvil o tablet Android desde Google Play -con esa misma cuenta de Gmail- o para iPad o iPhone desde la App Store de Apple o para tu escritorio Windows desde la Chrome Web Store.

Muchas de las aplicaciones que podemos descargar tienen una aplicación educativa tanto para profesores como para alumnos. Nos permiten ubicuidad, trabajo colaborativo, sencillez de uso y todo desde una sola cuenta y un único registro inicial.

Las aplicaciones de Google y algunos usos educativos que recomendaría son:

  • Google Drive. La popular aplicación que nos sirve como editor de documentos, presentaciones, dibujos u  hoja de cálculo. También podemos utilizarla como almacén o copia de seguridad de nuestros archivos de trabajo. Su posibilidad de compartir archivos o carpetas es una buenísima opción para los trabajos en grupo.
  • Google Calendar. Una herramienta que nos sirve de agenda escolar y nos avisará cuando lo deseemos de las tareas o eventos futuros. La podemos gestionar fácilmente desde nuestro móvil.
  • Google Keep. Una aplicación que nos sirve como libreta de notas. Podemos crear listas de tareas pendientes, crear notas con fotos o grabar audios cortos. Permite también avisos.
  • Google Sites. Podemos crear una web docente o un portafolio para cada alumno con más opciones que las que ofrecen las carpetas de Google Drive. 
  • Google Grupos. Para abrir foros o debates con nuestros alumnos en un entorno abierto o cerrado.
  • Google Maps. Una buena opción no sólo para aprender Geografía sino para organizar actividades en nuestra localidad con ayuda del GPS.
  • Google +. La red social de Google, todavía no muy extendida, puede servirnos para crear círculos con nuestros alumnos y compartir con ellos materiales y recursos de una forma pública o privada. 
  • Blogger. Podemos crear un blog del aula como bitácora de lo que trabajamos en el aula. Una buena forma de trabajar diversas competencias.
  • Hangouts. Una herramienta que permite la comunicación online para grupos de trabajo y desde cualquier dispositivo. Podemos realizar videollamadas o envío de archivos durante las conversaciones.
Todo ello con las ventajas del trabajo online, aunque dependamos siempre de la conexión a Internet, y desde cualquier dispositivo móvil o fijo. Es cuestión de ir probando; enseguida encuentras posibilidades para el aprendizaje. ¿Recomiendas alguna más?

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martes, 1 de octubre de 2013

DISFRUTE O DISCIPLINA EN EL AULA

Como en casi todos los debates sobre Educación, solemos encontrarnos con dos posturas diferentes. Si nos referimos a la forma de enseñar/aprender en el aula, podemos encontrar, por un lado, los partidarios de una elevada exigencia, trabajo y disciplina. Mientras que, por otro lado -los menos- aquellos que prefieren que se disfrute del aprendizaje en un ambiente más informal, cercano o distendido. 

Entiendo que en el equilibrio está la virtud, pero, ¡qué difícil mantener este balance! Nunca sabes si te pasas de cercano o has sido demasiado duro. Si más vale explicar todo el temario o aprovechar el tiempo para una salida fuera del aula o programar algún tipo de dinámica o juego. Yo, personalmente, hace tiempo que prefiero pecar de exceso de "entretenimientos" antes que resultar insufrible como docente.

La sociedad presiona. Constantemente oímos que los jóvenes están faltos de disciplina o que llegan con conocimientos muy bajos. Si es culpa de la LOGSE o la LOMCE, de los maestros o de los profesores de Secundaria. Que hay que exigir más a las familias y a los centros educativos. Que hay mucho fracaso escolar. Que hay que saber inglés y catorce disciplinas más. Que después de clase hay que seguir ciertas rutinas. Etc, etc.

Entiendo que los fallos del sistema educativo actual no tienen una única causa. Pero, un buen profesor, puede hacer mucho independientemente de las leyes del momento. Se puede conjugar esfuerzo con motivación. Tenemos la obligación de que nuestros alumnos vengan a clase con ganas. No todo es juego, pero si podemos hacer de nuestra enseñanza algo más ameno. No tenemos porque caer en la presión de padres o reguladores de turno. Podemos seguir cumpliendo nuestra obligación sin que los alumnos estén sólo pensando en cuando sonará el timbre.

Lamentablemente, al comienzo de la Educación Primaria, los tiros comienzan a apuntar al modelo de la exigencia y disciplina en el aula. Parece que el objetivo de ir al colegio a disfrutar ya no es una prioridad como en la Educación Infantil. Empezamos a comernos las ganas de aprender de nuestros niños. Y así, en la mayoría de ocasiones, hasta que finalicen su etapa escolar o universitaria.

Tenemos la obligación de replantearnos nuestra práctica educativa. Revisar el sinsentido de muchas herencias recibidas en la educación actual. ¿Por qué separamos a los alumnos en filas de pupitres? ¿Por qué deben mantenerse sentados seis horas, día tras día? ¿Por qué la principal herramienta del docente es un libro de texto? ¿Por qué cerramos la puerta del aula y la mantenemos como un territorio privado? ¿Por qué no nos ponemos en la piel del alumno? ¿Por qué siempre tenemos razón o se la damos a nuestros compañeros? ¿Hay que seguir leyendo, subrayando y mandando ejercicios con un solucionario? ¿Son necesarios mandar deberes repetitivos de lo que se hace en el aula? ¿Por qué la evaluación se basa en exámenes escritos? 

La sociedad y nuestros alumnos han cambiado. Pero, seguro que a muchos de nosotros nos habría gustado disfrutar de una escuela diferente. Una escuela con profesores preocupados no sólo de su temario, sino también de que disfruten sus alumnos. Siempre podemos enseñar de otro modo. Tan sólo hay que pararse a pensar en el modo en que nos gusta aprender.

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