sábado, 5 de abril de 2014

ALTERNATIVAS AL EXAMEN MEMORÍSTICO O VOMITIVO

Definamos primero qué es un examen memorístico. O, por utilizar una analogía, un examen vomitivo. Entiendo que, todo examen donde el alumno puede aprobar con el uso de una chuleta, es un examen memorístico. Un examen donde el alumno almacena temporalmente unos conocimientos, los plasma en un papel y no los incorpora en su memoria a largo plazo. 

Parece mentira, pero, aún hoy en día, se sigue insistiendo en basar la evaluación del alumno en un examen donde sabemos que hay alumnos que copian de un modo u otro. Se sigue concediendo más importancia a una prueba final y no al proceso de aprendizaje.

Aún así, suponiendo que es inevitable la realización de una prueba final escrita. Suponiendo que hay una ley humana o divina que nos obliga a realizar exámenes. Aún en este caso, existen alternativas para sustituir los exámenes memorísticos por otro tipo de pruebas escritas. Considero más interesante realizar pruebas donde el alumno razone, donde sea necesario seleccionar entre varias alternativas, donde prime la comprensión y la expresión verbal. 

En Formación Profesional es aún más evidente que las pruebas memorísticas no se ajustan a la realidad del mundo del trabajo. Es cierto que ciertos conceptos deben ser aprendidos; pero, memorizándolos y vomitándolos en un examen, no garantizamos que permanezcan en la memoria del estudiante. Ser resolutivo, comprender unos procedimientos, visualizar las posibles alternativas, tener capacidad de adaptación o saber buscar recursos, es mucho más importante que "aprender" de memoria un manual, unos apuntes o un libro de texto. 

Es evidente que aprendemos más y memorizamos mejor la información significativa; además, la atención, la motivación y la implicación emocional son imprescindibles en este proceso. Leer artículo al respecto de Jesús C. Guillén: "La memoria: un recurso fundamental".

¿Por qué no insistir en otro tipo de pruebas? Exámenes relacionados con problemas de la vida real. Exámenes, con tiempo limitado, pero con la posibilidad de consultar materiales o navegar por Internet. Exámenes en grupo. Exámenes con un componente personal, emocional o de crítica. Exámenes con diferentes respuestas válidas. Exámenes, en definitiva, basados en el razonamiento y no en técnicas mnemotécnicas.

photo credit: Robin Hutton via photopin cc

7 comentarios:

  1. Muchas gracias por esta y otras reflexiones tuyas. Si todos los docentes pensáramos así, la educación sería mucho mejor :-) Gracias.

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    1. Gracias Alberto por tus palabras. Ahí andamos, tratando de mejorar nuestra práctica diaria. Saludos!

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  2. Muy buena reflexión. Por mis condiciones laborales, yo cambio a menudo de universidad y la evaluación del curso siempre es igual: un examen escrito al final del curso.
    La plataforma Moodle por ejemplo permite realizar tests donde se ayuda al estudiante a aprender, por ejemplo ofreciendo varios intentos, feedback cuando la respuesta es incorrecta y permitiendo cambiarla, etc.

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    1. Aún así, debemos ir más allá de lo que son las plataformas. La clave está en las metodologías utilizadas y en la evaluación de todo el proceso de aprendizaje.

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  3. Totalmente de acuerdo Oscar, hace años que no hago exámenes (aunque los alumnos llaman examen a cualquier prueba con preguntas;-).

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