sábado, 10 de mayo de 2014

10 FRASES DEL ALUMNO CON RESPUESTA

Existen muchos comentarios, respuestas o coletillas de los alumnos que los profesores estamos acostumbrados a oír año tras año. Frases que se sueltan, casi por inercia, en las diferentes situaciones que se producen en el aula. Frases repetitivas que nos ayudan a trabajar nuestra paciencia. Frases que nos pueden ayudar a trabajar algunas actitudes y competencias del alumno.

Os dejo con mi top ten de estas frases y sus posibles respuestas:

1. "No tengo Internet ni ordenador en casa".
Cada vez son menos habituales los hogares con ordenador y conexión a Internet: casi un 70% en el año 2013. Aún así, el alumno tiene la opción de trabajar en la biblioteca municipal o del centro, en casa de un compañero, vecino, etc. Podemos dar facilidades pero enseñando al alumno a buscarse la vida.

2. "Se me ha acabado la tinta de la impresora. No he podido imprimir el trabajo".
Al igual que en el caso anterior, esto suena a excusa. Quizás sea hora de pedir a los alumnos que nos remitan todo a través del correo electrónico, Drive o similares. Contribuimos a gastar menos papel y tinta, dejando la impresión para tareas puntuales o con cierta categoría. De todos modos, también hay que insistir en que aprendan a buscar alternativas. 

3. "No me había enterado. No estuve ese día en clase"
Lo lamento querido alumno. Pregunta a tus compañeros, visita el calendario o agenda online del profesor, comunícate conmigo vía email, Twitter o por cualquier canal. Estamos hiperconectados para lo que queremos. Aprender a utilizar móviles u otras aplicaciones para el trabajo es algo necesario en profesores y estudiantes.

4. "En mi grupo sólo trabajo yo. El resto de compañeros no hace nada".
Reiterativo problema que se da cada clase donde se organizan trabajos en equipo. Comodones frente al responsable de turno. Ante esto, podemos evaluar por un lado el trabajo individual y, por otro, el grupal. Firmar un contrato de grupo donde se establezcan las soluciones en caso de incumplimiento de las obligaciones. Dejar bien claros, de antemano y por escrito -mejor en papel-  los criterios de evaluación.

5. "Es una llamada superimportante del móvil. Tengo que cogerlo".
No suele ser tan importante. Aún así, no tengo reparos a los casos puntuales donde "deba" sonar un móvil. Siempre que sea algo puntual. No hay por qué explicar el motivo de la llamada, se debe respetar la privacidad del alumno. Una excelente situación para aprender a manejar con sensatez los dispositivos móviles.

6. "Internet en la escuela funciona muy lento. No podemos trabajar".
Más habitual de lo deseable. Las infraestructuras de redes escolares suelen ser muy mejorables. Dependemos totalmente de la conectividad para trabajar y muchas escuelas no están preparadas por diferentes razones. Pedir paciencia al alumno no parece la mejor solución, pero es lo que nos queda...

7. "Sólo te fijas en mi. ¡El resto tampoco están haciendo nada!".
La dichosa comparativa. Un vicio humano que se arrastra durante la vida adulta. Comparaciones odiosas que tratan de autojustificar nuestra conducta. Una frase que nos puede servir para insistir en la responsabilidad de nuestros actos independientemente de la conducta de los demás. 

8. "No tenemos tiempo suficiente para terminar el trabajo (o el examen)".
Tenemos dos opciones ante esto. Por un lado, dejar claro que el tiempo es limitado y hay que saber trabajar con unos plazos. O, por otro lado, negociar un tiempo extra si lo que nos interesa es que el alumno trabaje y siga aprendiendo durante la actividad a realizar. Siempre podemos combinar las dos alternativas.

9. "¿Podemos salir un poco antes?"
Buf... la frase del año. Aguantar a los alumnos hasta que suena la campana puede ser tan difícil como frenar una estampida de bisontes. Nos queda dejar actividades algo más "relajantes" para los últimos minutos de clase: vídeos, conversaciones informales, temas de tutoría, etc. Incluso premiar un buen trabajo con unos minutos de conectividad "libre" a Internet.

10. "No me he acordado de traerlos (apuntes, libro, ejercicios...)".
Su móvil jamás lo olvidan. Exigir traer el material de clase es una lucha continua. Una buena alternativa es trabajar más con contenidos ubicados en la nube. Almacenar nuestros materiales y compartirlos a través de Google Drive o una web docente es muy sencillo hoy en día. Permitir el uso del móvil para estos casos es un buen modo de aprender a usarlo de un modo más profesional o académico.

Seguro que has escuchado más de una de estas frases. ¿Alguna otra frase que estés cansado/a de oír?

photo credit: [kate.west] via photopin cc

7 comentarios:

  1. Tengo alumnos que viven a 10km del núcleo urbano más cercano (y núcleo muy pequeño), no tienen internet en casa y no tienen móvil. Son una minoría, pero hay que contar con ellos.

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    1. Cierto Tucho. Hay que facilitar las herramientas a los que no tengan posibilidades. Por eso recalco que hagan uso de las bibliotecas o recursos de la escuela.
      Otra cosa es aquellos que disponen dispositivos y no les sacan el provecho suficiente. Ahí está nuestro trabajo... :)

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  2. Suelo empezar la clase haciendo una ronda de preguntas, sobre lo visto en la clase anterior o sobre conocimientos previos. Una de las respuestas que se repiten curso tras curso es "explícalo tú que para eso eres la profesora". Cambiar la idea de dar todos los contenidos mascados, que investiguen, lean, desarrollen o comenten productivamente es una de las cosas que más me cuesta que acepten o asimilen. En ello estoy.

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    1. Gracias Rosa por comentar! Como bien dices, cuesta mucho que cambien el chip. Aún muchos alumnos descargan la responsabilidad del trabajo en el aula en el profesorado. Me suena eso de: "ese es tu trabajo como profesor..."
      Que el alumno sea la parte activa durante la clase es la clave.
      saludos! :)

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  3. Sobre el punto 4, hay una opción, que en mi caso ha funcionado muy bien y que me gustaría compartir. Consiste en que parte del trabajo sea la elaboración de un diario en el que se reflejen todos los pasos que han tenido lugar hasta la entrega final. En él deben plasmar la organización del grupo, el reparto de tareas y los roles desempeñados por cada participante, así como las diferentes decisiones y opiniones aportadas, se hayan llevado a término o no, o los plazos que se han impuesto.
    De esta forma el profesor tiene pleno conocimiento de como se ha desarrollado todo el proceso y así poder evaluar de forma más real.
    Por otro lado, los alumnos también se responsabilizan más fácilmente cuando ven que ese informe puede poner en evidencia "su" labor o la del grupo.
    Un saludo.

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  4. También he puesto en práctica algo parecido, en un documento en Drive donde cada día plasman lo que van haciendo. Y son sinceros con el trabajo que cada uno realiza y si colaboran o no.
    Gracias por comentar! saludos

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