martes, 9 de septiembre de 2014

CALLOS, ROLLOS Y VIEJOS PROFESORES

Pese a que los años van endureciendo el callo, siempre nos afecta el ambiente negativo. Con el tiempo vamos relativizando las cosas, y sorprende ver como las personas seguimos quejándonos o protestando por cuestiones no demasiado vitales.

Como docentes transmitimos también con la actitud o el talante con el que afrontamos los inconvenientes cotidianos. El lenguaje no verbal, e incluso los prejuicios o el mal concepto sobre alumnos y compañeros, acaban calando en el alumno. Transmitimos más de lo que creemos con la disposición que mostramos.

Como en la vida fuera del ámbito escolar, el alumno siente querencia por el docente que transmite positividad, buen humor y resolución ante los contratiempos. La exigencia o una obligada cortesía no están reñidas con la flexibilidad ante los problemas del aula. Pero una elevada exigencia, por parte del docente, junto al lamento constante, son contraproducentes para el alumno y su aprendizaje. Pasar medio día en el aula debe ser algo gratificante pese a al esfuerzo que conlleva. Y una mala cara no ayuda ni reconforta demasiado; por suerte, ¡el buen rollo es contagioso!

¿Cuántas veces felicitamos a alumnos y compañeros por sus logros en comparación con las numerosas protestas que escuchamos? Es fácil protestar y refunfuñar en cada contrariedad que se nos presenta, pero ¡qué gusto da resolver cada traba sin necesidad de airear nuestro fastidio! Los recursos materiales disponibles pueden ser escasos o fallar más o menos a menudo, al igual que nos disgustan ciertas tareas no relacionadas directamente con la docencia; aún así, afrontar los inconvenientes de buen grado está en nuestras manos.

Supongo que la personalidad marca nuestras reacciones diarias, pero un autoanálisis a distancia o incluso la opinión de nuestros alumnos, puede ayudarnos a ser más positivos o mejorar en nuestras (re)acciones. Nunca somos viejos para el cambio.

photo credit: Cubist Castle via photopin cc

1 comentario:

  1. Gracias Óscar, es muy bueno.
    Aunque pasó mi etapa docente, me resulta bien interesante esto de mejorar las reacciones.
    Es tarea fuerte en el aula, pero merece la pena. ¡Ánimo! y buen curso.
    Consuelo

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