sábado, 25 de enero de 2014

10 PREGUNTAS PARA TI, PROFESOR

Cuestiones para un docentePárate a pensar un poco en la dinámica del aula. Vamos muy deprisa en el día a día. Va pasando el curso y, por falta de tiempo, comodidad o autosuficiencia, aplazamos cualquier análisis profundo de lo que pasa con nuestros alumnos. Mucho cambio legislativo u organizativo que posterga lo verdaderamente importante en las escuelas: los alumnos.

Siempre estamos a tiempo de rectificar o enfocar nuestra práctica educativa. Los contenidos de la materia seguirán ahí, pese a nosotros. La diferencia la marca la conexión con el alumno. Una conexión que puede ser difícil, pero que podemos trabajar cotidianamente. 

Y, ¿por qué no reflexionar individualmente o con los compañeros sobre el curso? Os lanzo unas preguntas que pueden servir como punto de partida:

¿Te gustaría aprender tal y como tú enseñas?

¿Crees que se aburren los alumnos en tus clases, disfrutan de tu docencia? 

¿Tu práctica educativa se basa en las unidades de un libro de texto, ejercicios en clase del cuaderno, deberes para casa sobre lo mismo y exámenes memorísticos?

¿Te has pre(ocupado) de cómo están trabajando otros docentes de tu claustro o de fuera de tu escuela?

¿Invitas a los alumnos a participar y proponer actividades de aprendizaje, o haces lo mismo día tras día?

¿Hablas con ellos, personalmente,de sus preocupaciones o intereses? ¿buscas espacios y tiempos de conversación?

¿Pones las normas, sin flexibilidad,  por encima de la persona? ¿buscas un aula templo o un lugar de trabajo dinámico?

¿Pruebas con ellos nuevas herramientas TIC u otras dinámicas de aprendizaje? ¿pasas mucho tiempo con la pizarra o el PowerPoint?

¿Sueles hablar bien de ellos en público o con otros compañeros? ¿o cada año te parecen peores?

¿Adaptas tu programación al alumno o al grupo? ¿o eres rígido con tus planteamientos?

A ver si me aplico el cuento y me paro un poco a pensar en ello. Tengo mucho que pulir... Cuestionar nuestro trabajo debe ser algo más habitual. 

photo credit: Adrian Serghie via photopin cc

miércoles, 22 de enero de 2014

CÓMO CREAR PUBLICACIONES DIGITALES

Existen diversas aplicaciones o herramientas que nos permiten crear publicaciones digitales. Editar y crear una publicación es una estupenda actividad que podemos realizar con los alumnos u otros compañeros con los siguientes objetivos:

    Herramientas o programas para publicaciones digitales
  • - Estimular la creatividad a través de la edición y composición de una publicación.
  • - Aprender a tratar imágenes y mejorar el estilo o redacción de la escritura utilizando las TIC. 
  • - Compartir nuestras publicaciones o trabajos en las redes sociales, desde nuestro blog o web y posibilitando su lectura a través de dispositivos móviles. 
  • - Crear catálogos, newsletters, revistas o un dossier de prensas de forma más profesional y en formato digital. 
  • - Realizar publicaciones, puntuales o periódicas, de nuestra actividad en la asignatura, del curso o de nuestro centro educativo.

Mi aplicación favorita es GLOSSI. Una web que nos permite crear gratuitamente una publicación digital de forma sencilla y con bastantes opciones de personalización, sin necesidad de ser un genio de la informática. Podemos utilizar distintas plantillas de páginas donde subir texto, imágenes o vídeos. Cada publicación -o Glossi- que creamos puede ser compartido en las redes sociales, así como utilizar su código para insertarla en nuestra web o blog. 

Glossi tiene la opción de seguir a otros usuarios y marcar como favoritos sus publicaciones. Permite organizar nuestras imágenes, llamadas clippings o recortes, para su posterior carga en nuestra publicación. Desde este enlace (en inglés) podéis aprender más sobre su diferentes posibilidades: https://glossicom.zendesk.com/home

Otras aplicaciones más sencillas y también gratuitas, pero que no permiten la edición posterior, son Issuu o Calameo. Básicamente, se utilizan para transformar nuestros documentos de texto (Word, Writer...) o PDF en un formato digital que simula un libro electrónico.

Con Scribus, un programa o software open source, podemos editar una publicación o periódico digital con multitud de herramientas técnicas. Una buena alternativa si queremos exportar nuestra edición a PDF. Aquí se pueden ver algunos ejemplos: http://wiki.scribus.net/canvas/Made_with_Scribus

A nivel más profesional tenemos  Microsoft Publisher, con un mes gratuito de prueba, o las soluciones de Adobe.  También disponemos de Creatavist que nos permite crear historias multimedia en formato compatible para apps o libros electrónicos. La opción gratuita de Creatavist solo permite la creación de una historia. Una opción muy vistosa a tener en cuenta.

Os dejo, como ejemplo, la publicación digital de los artículos de mi blog de este último año. Una publicación realizada con Calameo después de haber exportado mi blog a formato PDF desde Blogbooker:



photo credit: algotruneman via photopin cc

domingo, 19 de enero de 2014

DOÑA PRUDENCIA

La señora doña Prudencia está algo ausente últimamente. Parece que jóvenes, y no tan jóvenes, tienen poca relación con ella. No se hablan ni se miran. Se ignoran olímpicamente. 

No es difícil conocer casos al respecto. Mucho daño han hecho los realities en televisión con la manida frase de "es que yo soy así". Parece que todo vale a la hora de expresar las opiniones en público. No nos reservamos el derecho a juzgar al compañero, cliente o conocido, en privado. 

Alumnos que critican a sus compañeros en público o incluso a otros docentes delante de su profesor. Profesionales que despotrican en voz alta de clientes o colegas. Gente que se atreve a juzgar en las redes sociales cuestiones personales de personas privadas. 

Y doña Prudencia ahí sigue, sola. Parece que esta sociedad líquida nos lleva a pensar cada vez menos lo que decimos. Que eso del petit comité es cosa de dinosaurios. Que no tiene consecuencia alguna o no puede hacer daño nuestro parecer. 

Mal lo tenemos en el aula con la influencia negativa de los medios de comunicación y con esa competitividad que se respira por todas partes. Doña prudencia y el señor respeto debieran ser ineludibles en ese currículum invisible que pretendemos transmitir.

photo credit: Pat McDonald via photopin cc

jueves, 16 de enero de 2014

EL PROFESOR INFOXICADO

Su cadaver apareció envuelto en los cables del router wifi. En el vecindario todo el mundo pensaba que era un tipo normal. Nadie sospechaba que almacenaba miles de tuits, correos electrónicos y favoritos en sus redes sociales. 

No supo digerirlo. Acabo infoxicado. Ni las herramientas digitales de curación de contenidos, ni los diferentes marcadores sociales pudieron evitar la tragedia. Se llegó a pensar que había sido víctima de alguna conspiración ideada desde una lista o grupo de internautas. 

Pero no. Desde un principio Twitter había cavado su propia tumba y la de su PLE. Acabó solo, con una línea de ADSL que no resistió su voracidad y necesidad de aprendizaje. Con cientos de proyectos colaborativos por evaluar y unos cuantos MOOC sin terminar. 

En su lápida, junto a su avatar, figura la siguiente inscripción: "No pudo dejar de innovar".

Viñetas de los enlaces e imagen: @Potachov (Néstor Alonso)

martes, 14 de enero de 2014

¿Y SI LOS ALUMNOS NO QUIEREN APRENDER?

¡Qué fácil sería todo si cada alumno tuviera ganas de aprender! No sé cuando ni donde la mayoría de alumnos acaban asistiendo a la escuela con el único propósito de aprobar y titularse. La asistencia a las clases resulta una tortura (incluso para muchos profesores) y se funciona en base a una "amenaza" velada en forma de exámenes y suspensos. Para más inri, ahora añadimos reválidas. 

No sé si necesitamos un coach, de esos que están ahora de moda, que nos ayude a motivar al personal discente. Un personal que debiera venir motivado de casa, pero que parece que ya viene aburrido por el personal docente que nos precede. Y nosotros seguimos este círculo vicioso. Continuamos aburriendo al estudiante. Continuamos obsesionados por porcentajes y resultados. 

¿Por qué no romper ese círculo? ¿Por qué no empezar a trabajar y aprender cosas que realmente interesen al alumno? ¿Por qué no preguntar más al alumno y acoplarnos a la realidad de su mundo personal o futuro laboral? ¿Por qué no disfrutar más en el aula en un ambiente distendido, con confianza y respeto mutuo? ¿con tiempos muertos y momentos de conexión personal? ¿No trabajaríamos y aprenderíamos mejor sin la obsesión de las calificaciones? ¿o aprendiendo con proyectos a largo plazo?

Ya sé que no es tarea fácil, pero tenemos diferentes posibilidades. Cada vez creo más en la disrupción, en clases más abiertas donde el protagonista sea el alumno y la responsabilidad  sobre el aprendizaje sea su principal ocupación. Donde el alumno palpe la realidad, con derecho a crítica, pero también con una exigencia de aprovechamiento de las clases y de los recursos que dispone. Sin dichosos "deberes" extraescolares, sino un trabajo y aprendizaje aprovechado en el aula y fuera de ella. Un cambio de paradigma que nos haga mejores personas y profesionales.

Desde bien pequeños podríamos cambiar esa obsesión por los exámenes, por las ciencias o las letras, y pasar a una educación que se disfrute entre profesores y alumnos. Puede sonar utópico, pero, ¿por qué no podemos ir con ganas a la escuela sea en Primaria o en Formación Profesional? ¿no me pagan también por algo que disfruto?

 photo credit: Saulo Cruz via photopin cc

lunes, 13 de enero de 2014

MI PRIMER MOOC

Me aventuro a mi primer MOOC (hasta suena romántico...). Lo que en castellano llamaríamos Curso Online en Abierto y Masivo. Un curso que recomiendo por el aval que suponen los docentes que lo dirigen: David Álvarez (@balhisay), Clara Cobos y Diego García (@diegogg). 

Una muy buena idea, organizada desde el INTEF, para profesores no universitarios de todas las etapas educativas. Una excelente oportunidad para aventurarse por la Red y conectarse con docentes de otros centros, a la vez que para conocer nuevas herramientas de aprendizaje. Una formación gratuita y abierta a cualquier docente de habla hispana. 

Desde aquí, animo a los frikis TIC de cada escuela, a invitar a los compañeros a este tipo de (auto)formación. Una forma de aprender a tu aire, sabiéndote acompañado por miles de docentes con parecidos intereses y necesidades de actualización profesional. Sigue abierta la inscripción en: https://mooc.educalab.es/course/entornos-personales-de-aprendizaje-ple-para-el-des/

De momento, yo ya he hecho los "deberes" de la primera unidad: una nube de palabras con mis intereses (la imagen de este post), un perfil en docente.me y un artículo en mi blog personal. Ahora me falta profundizar en las lecturas recomendadas.

Nos seguimos viendo por el MOOC: #eduPLEmooc


domingo, 12 de enero de 2014

APRENDER MODALES DIGITALES

Aquella frase de "los modales se aprenden en casa" ha perdido vigencia en la sociedad actual. Los modales o el buen uso de Internet se escapan del conocimiento familiar o escolar. La presencia digital de los más jóvenes abruma a muchos padres y docentes. Progenitores que se están iniciando en nuevas tecnologías y que no han vivido nunca esta hiperconectividad. Profesores acostumbrados al mundo analógico y con no mucho más que una cuenta en Facebook y un Whatsapp. 

Es fundamental saber comunicarse digitalmente con cierta cortesía, así como aprender a manejar con seguridad aplicaciones y dispositivos. Desde la escuela tenemos la necesidad de educar y aprender con nuestros alumnos como hacer un buen uso de estos medios digitales. Unos medios que comprenden tanto las herramientas -hardware- como el uso de un software que evoluciona diariamente con la actualización y creación de nuevas apps. 

El tiempo que pasamos en el mundo virtual empieza a equipararse a nuestra actividad en el mundo real, por llamarlo o distinguirlo de algún modo. La identidad digital es una preocupación de docentes, tutores y orientadores. Todo queda grabado, dejamos huellas allí donde navegamos. Jóvenes y docentes estamos dejando un expediente de nuestro paso por la red. Un expediente que puede condicionar nuestra vida laboral y personal actual o futura.

Como comienzo, todo docente (o padre y madre), debiera tener al menos una formación sobre los siguientes aspectos, muy relacionados entre si:


No es menos importante tener una normativa básica para el buen uso de dispositivos móviles en los centros educativos. Este post de Mercedes Plaza es una buena guía para profesores y responsables educativos. Móviles, smartphones o tabletas que ya circulan por los centros, sobre los que hay que educar y no simplemente prohibir. 

Tampoco estaría de más investigar y conocer el uso correcto del correo electrónico, la mensajería instantánea, Twitter u otras muchas aplicaciones que se utilizan a nivel personal y profesional. Os animo a seguir investigando en esto de los modales 2.0.

photo credit: doublexuan via photopin cc

viernes, 10 de enero de 2014

EL VICIO DE COMPARARSE EN LA ESCUELA

Flexibilidad, adaptación, empatía, resiliencia, colaboración... Esto se pide a profesores y alumnos. Incluso se presupone en cualquier buen docente. Pero algo debemos hacer mal cuando los alumnos compiten y concursan entre sí o no se apoyan mutuamente. Alumnos que porfían y reclaman en razón de una supuesta "justicia comparativa". 

No es difícil encontrar ejemplos de falta de solidaridad en el aula cuando un alumno se compara con otro: "Que porqué fulanito tiene esta nota, que porqué puede salir de clase, que porqué no le pones falta, que porqué...".

Somos diversos pero parece que todos queremos ser iguales antes circunstancias diferentes. Se cree que existe una ley no escrita que obliga a tratar a todos por igual con independencia de las circunstancias personales de cada uno. Nos ponemos poco en la piel del otro en condiciones especiales, aún desconocidas, que debieran inspirar cierta comprensión

La autoexigencia no tienen porque estar ligada a una comparativa constante o competición insana con el resto de compañeros. Para más inri, este vicio de compararse se traslada luego a la vida laboral. Profesionalmente, la comparación, acaba siendo caldo de cultivo de la rumorología, malos entendidos, ambiente enrarecido o envidias inútiles. 

Al menos, a los profesores, nos queda la opción de reorientar esta tendencia natural o socialmente heredada. Seguir insistiendo en la responsabilidad personal en el trabajo y en una colaboración libre de comparaciones negativas. Seguro que sus futuros compañeros de trabajo lo agradecerán...

photo credit: helena_perez_garcia via photopin cc

jueves, 9 de enero de 2014

¿TE (AUTO)EVALÚAS COMO PROFESOR?

Si no reflexionamos sobre nuestras prácticas, difícilmente podremos progresar como docentes. Es indispensable reflexionar sobre nuestras prácticas docentes, así como es necesaria la autoevaluación y aprender a retroalimentarse con las opiniones de nuestros alumnos y compañeros.

Solemos tener miedo o menospreciamos la opinión del alumno. Incluso pensamos que sus opiniones están sesgadas y se basan principalmente en las calificaciones que reciben. En si somos agradables o duros. En el fondo, subyace un temor a ser mal evaluado, no nos tomamos la opinión del alumno como una oportunidad de mejora. Siempre hay aspectos en los que podemos mejorar o donde somos menos hábiles. Algunos piensan que el número de suspensos o sobresalientes tienen correlación con una buena práctica docente. Centrarse en las calificaciones o en la típica evaluación estándar es una práctica caduca a todas luces.

Nuestros alumnos y compañeros son la clave de la mejora. Espacios de comunicación y diálogo con los colegas no son tan habituales como debieran ser. Perdemos mucho el tiempo con otras cuestiones que parecen principales pero debieran ser secundarias. Tampoco es muy abundante el tiempo que reflexionamos con los alumnos sobre su aprendizaje y las metodologías que utilizamos.

Autoevaluarse significa ser flexible, ser capaz de adaptarse a lo que el alumno detecta y precisa. Después de varios años de experiencia docente he sido capaz de detectar carencias profesionales y personales gracias a encuestas, la observación y conversaciones con alumnos y profesores. Unas carencias que podemos ir superando con la reflexión y los recursos que nos ofrece el claustro virtual y global que nos rodea.

A nivel universitario es más fácil encontrarse con encuestas del centro que tratan de medir la satisfacción del alumno, mientras que en centros de educación primaria o secundaria esas mediciones no son algo tan habitual. A lo sumo, nos encontramos inmersos en procesos de calidad que miden indicadores. Una "calidad" que hoy en día precisan un cambio de orientación; burocratiza la enseñanza en algunos aspectos en aras de una mejora que solo puede llegar si el profesorado se implica y continúa aprendiendo.

Más que realizar encuestas, me gustaría llamarlas consultas. Consultas al alumno para tener en cuenta su opinión sobre el proceso de aprendizaje y enseñanza que está llevando a cabo junto al profesor. Para evaluar nuestra profesión podemos comenzar con cuestionarios, consultas o preguntas a contestar por los alumnos. Preguntas que, como algunos estudios avalan, deben ser abiertas y sobre la práctica diaria en el aula. No para saber quien es el profesor/a más enrollado, sino para mejorar nuestras tareas cotidianas. Preguntas del siguiente estilo:

  • Los alumnos de esta clase tratan al profesor con respeto. 
  • Mis compañeros se comportan como al profesor le gusta. 
  • En nuestra clase, el tiempo está siempre ocupado. 
  • En esta clase, aprendemos mucho casi todos los días. 
  • En nuestra clase, aprendemos a corregir nuestros fallos. 
  • Mi profesor nunca deja que nos rindamos ante las tareas más difíciles.

(fuente: CEDEC por Miguel Ángel Pereira Baz)

Se pueden combinar preguntas cerradas con otras abiertas, pero, personalmente, creo que se puede sacar más información de aquellas cuestiones abiertas en las que no es necesario puntuar. De todos modos, os dejo este completo cuestionario de evaluación del docente, al que le podríamos añadir preguntas abiertas, creado por @jcfloresromero y @JM_Delgado para módulos de Formación Profesional: Ver documento compartido

Por otro lado, está la opción de utilizar cuestionarios de autoevaluación con el fin de reflexionar sobre nuestra práctica educativa. Un buen ejemplo:


Detectar áreas de mejora debiera ser una constante en cada profesor. Solemos ir con la lengua fuera, pero vale la pena pararse a lo largo del curso y reflexionar, analizar y conversar con compañeros y alumnos sobre el proceso de aprendizaje.

photo credit: HikingArtist.com via photopin cc

sábado, 4 de enero de 2014

RECURSOS PARA BLOGS EDUCATIVOS (O NO)

Para autofestejar un año escribiendo en el blog, como regalo anticipado de Reyes, le he dado una limpieza de cara. Como todas las tareas que conllevan el uso de Internet, al final te acabas liando y pasas unas cuantas horas probando opciones. Y, además, siempre con mejoras pendientes. Espero que os guste como ha quedado el formato. ¡Se admiten sugerencias!

De paso, aprovecho para listar una serie de enlaces donde se pueden encontrar recursos, libres o de pago, para mejorar o comenzar a pensar en un blog propio:






Si eres profe y no tienes blog anímate. Es una herramienta formidable para reflexionar y compartir la práctica docente. Eso sí, conlleva un tiempo, demasiado escaso hoy en día. Pero merece la pena.

photo credit: Jorge Quinteros via photopin cc

miércoles, 1 de enero de 2014

APROBAR NO ES APRENDER



Puede parecer un (des)propósito de año nuevo, pero es algo que ya vengo rumiando hace tiempo, ¿son imprescindibles o vitales los exámenes escritos?

En mi etapa educativa, la Formación Profesional, es aún más evidente que la evaluación y el aprendizaje no pueden guiarse principalmente por una o varias pruebas escritas a lo largo de cada evaluación. Que, como se lee en el graffiti que titula este post, "Aprobar no es aprender".

Bien sabemos que muchos alumnos se preparan sólo para los exámenes, dejando el periodo lectivo en un segundo plano o como una obligación ineludible. Que el éxito profesional o personal no van en muchos casos ligados a unas calificaciones brillantes.

Es difícil cambiar el chip en el profesorado. Un profesorado que ha heredado un modelo que asimila como idóneo o, peor aún, como algo cómodo para evaluar a una clase que suele ser más numerosa de lo que convendría. El sistema sigue un círculo vicioso desde hace décadas: clases magistrales, exámenes parciales y finales, corrección en rojo, medias, nota final y recuperación (en su caso). Algunos le añaden una pizarra digital o un examen online, pero, al fin y al cabo, siguen el mismo patrón.

¿Y qué podemos hacer? Por lo pronto, reflexionar y repensar sobre este sistema caduco. No creo que haya un modelo ideal, pero si que podemos encontrar alternativas que minimicen la importancia de los exámenes y que se centren en el trabajo diario en el aula. Aprovechar y disfrutar las horas lectivas junto a los alumnos debiera ser la principal (pre)ocupación del docente.

A los alumnos también les puede resultar extraño este cambio de paradigma, pero a la larga lo agradecen. He aquí uno de los principales males de la LOMCE: volver a las pruebas estandarizadas desde bien pequeños. Perpetuamos un modelo que no se ajusta a la sociedad actual ni venidera. Al menos, que esta evolución deseable no se estanque por nuestra inoperancia. Está en nuestras manos.