martes, 25 de febrero de 2014

RAZONES PARA PONER O ELIMINAR EXÁMENES

La evaluación del alumno, desafortunadamente, suele basarse en las calificaciones obtenidas en unos exámenes escritos. Exámenes parciales, finales, de recuperación. Medias aritméticas o ponderadas. Al final, muchos profesores basan sus notas en la valoración de la capacidad memorística del alumno. 

Un sinsentido. Aún más en Formación Profesional, donde las capacidades profesionales de un estudiante tienen escasa relación con la cantidad de contenidos que vomitan y olvidan después de cada examen. En artículos anteriores ya hago referencia a la necesidad de un cambio en la evaluación del alumno: 


Pese a los argumentos recién esgrimidos, sigo encontrando cierta utilidad a los exámenes escritos. A continuación enumero una serie de razones que justifican estos indeseados exámenes:

Siempre hay contenidos menos motivadores o lecturas que recomendamos que no lee ni el apuntador. Una forma de "incentivar" a su lectura es a través de algún examen tipo test o con preguntas abiertas que exijan un estudio previo para comentar estos textos. Por desgracia, si no hay cierta presión u obligación, no buscamos tiempo para la lectura de escritos académicos. No viene mal una visita a la biblioteca o tiempos de silencio en el aula para desconectar y leer con concentración.
Elaboración de sus propios apuntes. Con la exigencia de un examen, el alumno, se ve obligado a editar sus propios materiales para el estudio. Eso sí, para ello debemos ser menos esclavos del libro de texto. Cuando no utilizamos un libro de texto, podemos recomendar enlaces o unos recursos mínimos que el alumno necesite. Esta edición de sus apuntes va a requerir una mayor comprensión de los materiales, así como un esfuerzo en la escritura.
Exámenes con materiales. Son una alternativa al examen clásico. Exámenes con ayuda de un ordenador con conexión a Internet. Reales como la vida misma. Con tiempo limitado y que exijan una preparación para terminarlos convenientemente.  
En mi caso, pese a la dificultad que conlleva, prefiero la evaluación continua a través de trabajos en grupo y de la observación diaria. Aún así, suelo otorgar un 30% de la calificación final a un examen final escrito tipo test o con acceso a Internet. Hay que calificar, y siempre algo se nos escapa cuando valoramos a cada alumno. Independientemente de ello, hay que insistir en la retroalimentación profesor-alumno promoviendo a su vez la autonomía del estudiante.

La clave no está en ese examen final, sino en el día a día, en esa mezcla de motivación y esfuerzo del alumno. Una mezcla de la que todos somos corresponsables: profesores y estudiantes.

photo credit: Wasfi Akab via photopin cc

lunes, 24 de febrero de 2014

¿ERES UN PROFESOR GLOBAL O LOCAL?

Salir y entrar, leer, viajar, conocer gente diferente... todo ello siempre han sido experiencias que amplían tu visión del mundo. Experiencias fundamentales para abandonar el etnocentrismo que campa por el mundo. 

A nivel docente tenemos aún más oportunidades que nunca. Son innumerables los recursos, personas, programas o escuelas que podemos conocer en primera mano. Aún así, muchos profesores siguen en la actualidad con la misma práctica docente que heredaron, sin replantearse cuestiones metodológicas o sin discutir cuestiones pedagógicas con otros compañeros.

Confieso que no me llega el tiempo para leer mucho sobre pedagogía. Que los contenidos o cuestiones técnicas me ocupan demasiado tiempo. Aún así, siempre tenemos tiempo para abrir nuestros recursos al exterior. Compartir nuestros materiales, sin miedo a una improbable crítica, y visibilizar nuestra tarea docente diaria. Poco a poco te vas empapando de opiniones y visiones que puedes acoplar mejor o peor a tu docencia.

Tenemos la suerte de llegar a innumerables alumnos y profesores de cualquier lugar del mundo. Nuestra profesión se ha expandido de tal modo, que, ni nuestro claustro es solo el real ni nuestra aula se reduce a la que pisamos en la escuela. Y, aunque nuestra escuela es la primera ocupación y preocupación, podemos crecer mutuamente compartiendo nuestro saber. La aldea global ya está madura para aprovechar su sabiduría.

Podemos seguir como profesores locales o podemos ser además profesores globales aportando nuestro trabajo y recibiendo el de otros colegas. Personalmente, lo tengo claro, se gana mucho compartiendo. Y no sólo profesionalmente. 


photo credit: Βethan via photopin cc

martes, 18 de febrero de 2014

RESPETO EN CLASE Y SUS REMEDIOS

Hacía tiempo que no tenía que tomar mi dosis prescrita de Pacientín 500. Un tratamiento inocuo e indoloro, pero imprescindible en todo docente. Las faltas de respeto, la altivez, la dejadez o la impertinencia pueden hacer que perdamos los nervios en un mal día.

No caeré en aquello de "antes los jóvenes eran más respetuosos con los mayores o en el aula". Afirmación a todas luces falsa. Falsa porque, desde el origen de los tiempos, la inmadurez conlleva soberbia, imprudencia y ganas de desafío a la autoridad. 

Me encanta la película de Sidney Poitier, "Rebelión en las aulas", una película ambientada en Londres, en los años 60, donde los jóvenes de un instituto destacan por su mala educación. Maleducados, sin mal fondo, que necesitan mucha mano izquierda. Como siempre ha sido.

Ganarse el respeto de ciertos alumnos cuesta. Somos los enemigos. Su vara de medir difiere mucho de la nuestra. Conjugar respeto con confianza es harto complicado. Valorar y ser valorado es una tarea con un tira y afloja constante. Me gusta la definición de respeto de la RAE como "consideración, deferencia". Ser considerado con los compañeros y profesores. Tener deferencia o ser cortés con los demás. Algo básico que no se adquiere en dos días y menos aún con la constante presión de las programaciones, contenidos, la escasa conciliación familiar, los medios de comunicación, etc, etc. 

Habrá que seguir insistiendo, aún a riesgo de sobredosis de Pacientín. Seguir insistiendo en que profesores y alumnos somos todos personas. Que nos debemos un respeto y nos podemos disculpar sin miedo a perder autoridad. 

photo credit: plushoff via photopin cc

domingo, 16 de febrero de 2014

¿APRENDEN LOS ALUMNOS CON SU MÓVIL?

En los últimos días he tropezado con muchos artículos sobre las bondades del uso del móvil como herramienta educativa. Es innegable que los actuales teléfonos móviles o smartphones ofrecen multitud de posibilidades para el aprendizaje.

Ya son mayoría los alumnos que disponen de acceso a Internet a través de su móvil personal. Pero, ¿saben sacar provecho a todas las opciones que les ofrecen estos caros dispositivos? Lo dudo. Son muy rápidos escribiendo con los pulgares, pero, y algo tendremos que ver, no saben darle un uso distinto al lúdico. 

Un 80% de mis alumnos, con edades comprendidas entre 16 y 20 años, afirma hacer uso del móvil más de cuatro horas al día. Alguno confesaba casi el doble...  A la hora de usar aplicaciones o apps, la reina es el Whatsapp, seguida de Twitter, Instagram y un Facebook que parece estar de capa caída. Pese a ello, las apps de redes sociales no se utilizan como aprendizaje, ni formal ni informalmente. 

Personalmente, no me atrevo a usar el Whatsapp con mis alumnos. Soy partidario de plataformas abiertas donde se comparte libremente, sin estar mediatizado, y donde es necesaria cierta sensatez en su uso (son públicas). Por otro lado, los usos educativos de Twitter o Instagram son múltiples (leer post al respecto): pueden ser un punto de partida para trabajar el PLN -Red Personal de Aprendizaje- del alumno. 

A estas alturas del curso, mis alumnos manejan con asiduidad apps como Google Drive o Gmail. Herramientas que fácilmente controlan y aprenden a utilizar para comunicarse con otros docentes, enviar actividades o trabajar colaborativamente desde sus móviles personales.

Es imprescindible seguir por este camino. La adquisición de competencias digitales puede lograrse, gracias también a la motivación extra que suponen, con el uso en el aula de lo dispositivos móviles. Programar actividades que requieran la descarga de aplicaciones, hacer uso del móvil como herramienta de consulta durante las clases, crear materiales multimedia con ayuda del smartphone, conectarse con estudiantes de otras poblaciones, etc. Unas actividades que comienzan en el aula pero que pueden tener continuidad allí donde el alumno se encuentre.

Eso sí, hay que acordar y programar momentos de desconexión. Tiempos donde el móvil no sea una herramienta de distracción y el alumno se dedique a tareas que requieren concentración: la lectura o escucha al profesor y compañeros. 

Como docentes debemos conocer los usos (y abusos) de los móviles. Conocer sus posibilidades para el aprendizaje, ajustar la seguridad de los dispositivos, probar aplicaciones y recomendarlas a los alumnos. No podemos obviar unos aparatos con los que viven y duermen, literalmente, días tras día. Podemos aprovechar esta ubicuidad para conseguir una de las funciones principales del docente: que el alumno desee aprender. 

photo credit: Johan Larsson via photopin cc

lunes, 10 de febrero de 2014

2015: PROPUESTAS PARA MEJORAR EL CURSO

Parece algo pronto comenzar a pensar en el próximo año. Tengo la sensación de que cada curso desfila más deprisa que el anterior. Un desfile en el que hay que ir cambiando el paso, fijándose en las experiencias de otros docentes y tratando de rectificar las prácticas que no han salido tal como pensabas. 

Para el curso próximo ya tengo algunos ideas que, si el tiempo -no climatólogico- me lo permite, trataré de implementar o, al menos, estoy considerando como una opción de mejora:

- Introducir la autoevaluación y la coevaluación en el sistema de evaluación del alumno. No es una forma de desentenderse, sino que considero que el alumno puede observar, implicarse y valorar perfectamente el trabajo de sus compañeros. Es también una buena forma de trabajar la autocrítica (poco extendida últimamente): ver artículo al respecto. 

- Abrir mi aula a otros profesores, y, si éstos me lo permiten, entrar en otras aulas como observador/alumno de a docencia de otros compañeros. Estoy convencido de que podemos aprender de la forma de trabajar de otros profesores. El pudor o cierta rémora socialmente heredada cierra -físicamente- las puertas de nuestras aulas.

- Trabajar más el respeto, el lenguaje verbal y no verbal del alumno, tanto física como virtualmente. Conectar la cortesía mundana con la digital. Insistir en el concepto de ciudadanía e identidad digital.

- Programar más actividades que precisen el uso de dispositivos móviles. Podemos, y debemos, sacar más partido a los dispositivos del alumno. Enseñarles a dar otros usos a una tecnología que tienen disponible y manejan constantemente. 

- Trabajar el PLE o Entorno Personal de Aprendizaje y, especialmente, el PLN o Red Personal de Aprendizaje del alumno. No podemos obviar las posibilidades que tienen las TIC y la web para el estudiante: autoformación, búsqueda de empleo o desarrollo del perfil profesional. 

- Proponer algún libro de lectura -no de texto- para trabajarlo con los alumnos. Preferiblemente en papel para buscar momentos de desconexión y estudio offline. Son necesarios momentos de silencio y lectura comprensiva. Se podrían programar espacios y tiempos para ello. 

- Motivar siempre, antes de comenzar, los objetivos perseguidos de cada actividad o tarea programada. En demasiadas ocasiones no encuentran sentido al trabajo que se hace dentro o fuera del aula. Una explicación a tiempo evita conflictos o falta de interés. 

- Curar, en el sentido amplio del término, mejor mis recursos y materiales del aula. Trabajar igualmente con el alumno esta competencia "curativa" que nos exige la dispersión y sobreabundancia de recursos en la red. 

- Y, por último, y no menos importante: dedicar más tiempo a la atención al alumno y menos a controlar herramientas o reparar dispositivos. Aunque no soy muy optimista en este sentido... 

¿Alguna otra propuesta?

photo credit: tonal decay via photopin cc

domingo, 9 de febrero de 2014

EDUCACIÓN: TECNOLOGÍAS CLAVE PARA EL CAMBIO

En un reciente estudio de la Comisión Europea, a cargo del Institute for Prospective Technological Studies, podemos descubrir algunas tendencias y perspectivas llamativas sobre las TIC y el aprendizaje. Algunas parecen evidentes, pero otras pueden servir de reflexión sobre el rumbo que hemos tomado en relación a la tecnología y la educación.

En el informe, "Mapping and Analysing Prospective Technologies for Learning", se destacan las siguientes estrategias o acciones para promover un cambio a corto/medio plazo en la educación primaria, secundaria y Formación Profesional:

- Nuevas formas de aprendizaje individual relacionadas con el uso cotidiano de las tecnologías.

- Analizar los riesgos, relacionados con la salud, del uso intensivo de la tecnología en la enseñanza.

- Establecer normas de uso responsable de las tecnologías en la escuela.

- Invertir fuertemente en infraestructuras que faciliten el acceso a Internet (banda ancha, wifi, trabajo en la nube, etc.)

- Incrementar programas para el uso de dispositivos móviles (tabletas, móviles, smartphones) en el aula.

- Cuidar la equidad en el acceso a estas tecnologías.

Claramente, se hace hincapié en la necesidad de unas buena conexión a Internet en las escuelas. Una conexión necesaria para el trabajo en la nube (cloud computing) y al uso de dispositivos móviles. 
El uso de las redes sociales o la web 2.0 y 3.0 está todavía demasiado confinado al aprendizaje informal. Todo ello ayudaría a trabajar el Entorno Personal de Aprendizaje (PLE) del alumnado. La gamificación, los recursos educativos abiertos (REA) o los simuladores son otras tecnologías con muchas posibilidades para el cambio educativo y el acercamiento de la escuela al mundo real. 

Por otro lado, curiosamente, las apps de creatividad y productividad, el software de creación y edición de materiales o las aplicaciones de ofimática, pierden su relevancia. El uso de dispositivos propiedad del alumno (BYOD) hay que gestionarlo sin perder de vista le equidad arriba mencionada.

En definitiva, como concluye el informe, no se trata de ir a la moda o la última en tecnología, más bien debiéramos implementar las TIC en función de las dinámicas, la evolución y las necesidades de cada sistema de enseñanza.

photo credit: darkmatter via photopin cc

sábado, 8 de febrero de 2014

ALUMNOS: 10 PREGUNTAS PARA SER CRÍTICOS


En ocasiones nos encontramos con alumnos especialmente criticones -que no críticos- que con cierta ligereza califican el comportamiento o trabajo de los demás. Una actitud poco positiva que seguramente permanecerá en la edad adulta.


El ejercicio de autoanálisis puede ser una buena cura para un ego desmedido o una vara de medir distorsionada. Es fácil atribuir todos los fallos al sistema, a las leyes o normas, al profesorado, al compañero, etc. No es tan sencillo replantearse la actitud, el comportamiento y el trabajo diario de uno mismo.

Planteo estas cuestiones que a muchos alumnos les pueden servir de reflexión inicial: 

1. ¿Valoro positivamente el trabajo de mis compañeros y/o profesores? ¿se lo traslado de algún modo?

2. ¿Escucho activamente en clase y aprovecho siempre el tiempo en el aula?

3. ¿Hablo siempre con respeto y consideración a mis compañeros y profesores?

4. ¿Cumplo las normas de convivencia de mi escuela (puntualidad, orden, respeto al material, etc.)?

5. ¿Me esfuerzo siempre al máximo para aprender cosas nuevas o realizar las actividades propuestas? 

6. ¿Me interesan las asignaturas para algo más que aprobar, obtener buena nota o sacarme un título?

7. ¿Soy comprensivo con las limitaciones o los inconvenientes que surgen diariamente en el aula?

8. ¿Hago propuestas positivas o planteo otras actividades al profesorado?

9. ¿Analizo concienzudamente mi trabajo antes de criticar el de los demás? ¿o comparo constantemente?

10. ¿Me tomo siempre las valoraciones o comentarios del profesor como una ayuda a mi aprendizaje? 

Reflexionar sobre estas cuestiones nos puede ayudar a mordernos la lengua en alguna que otra ocasión. Criticar con buena intención es sano y aconsejable para alumnos, profesores o cualquier otra subespecie


photo credit: fstoaldo via photopin cc

lunes, 3 de febrero de 2014

PROFESORES O PERSONAJILLOS

Sin ánimo de ofender, un alumno me exponía el otro día su teoría acerca de los profesores: "cada profesor es un personajillo". Un personajillo con sus manías, su forma de ser y actuar, sus más y sus menos.

Recalcaba que hacía uso de este calificativo en forma no despectiva. En mi opinión, me parece que hace un uso literario del término: profesores como personajes de una obra de teatro o de un cómic. Cada uno en su papel. Un papel que, en nuestro caso, tenemos la suerte de poder adaptar a nuestro gusto, personalidad o intención. 

Y, como acertadamente comentaba, mi alumno prefiere "personajillos" con los que se pueda hablar libremente, reír en clase o disfrutar el tiempo en el aula. Porque se puede ser flexible, cercano y exigente al mismo tiempo. Seguramente, de este modo, transmitiremos algo más que unos contenidos que olvidarán en poco tiempo. 

Con suerte, pasaremos a ser un personajillo que recordará en la historia de su vida. A eso aspiro.

photo credit: Zeptonn via photopin cc

domingo, 2 de febrero de 2014

¿CUIDAN LA IDENTIDAD DIGITAL TUS ALUMNOS?

Jóvenes y no tan jóvenes no son aún conscientes de la trascendencia de su identidad digital. La inmadurez, la falta de pudor o el desconocimiento, provocan que muchos de ellos descuiden un aspecto que puede ser vital para sus vidas; personal o profesionalmente hablando.


La identidad digital del alumno la debemos trabajar en todas las etapas educativas. La falta de pudor o un exhibicionismo creciente nos obliga a insistir en este sentido. No es infrecuente tropezarnos con comentarios desafortunados de nuestros alumnos a través de redes sociales u otros medios de comunicación electrónicos. Si indagásemos en profundidad nos sorprenderíamos aún más.




Con el objetivo de que los alumnos reflexionen sobre su identidad digital preparé esta semana una presentación dirigida a alumnos de Formación Profesional. Una presentación que incide en los peligros, pero también en las oportunidades, de nuestra presencia en Internet. Incluye vídeos muy reveladores para profesores y alumnos:


  

Una sesión orientativa que necesita ser ampliada con reflexión y trabajo en el aula. En esta ocasión, para profundizar algo más, adapté un dinámica con el objetivo de tomar conciencia de los contenidos que publicamos en las redes sociales:


Al finalizar la presentación se entregó a cada alumno una hoja con tres códigos QR con artículos relativos a empleo y redes sociales, consejos para borrar datos personales en Internet y guías para configurar la privacidad en navegadores, móviles y redes sociales.


La identidad digital es el resultado de los modales, el sentido común y unas competencias digitales necesarias para su gestión.