martes, 30 de septiembre de 2014

¿EN QUÉ SE BASA LA POLÍTICA EDUCATIVA?

Me sorprende continuamente la poca base científica, por no hablar de falta de sentido común, que tienen muchas medidas de nuestra política educativa. No alcanzo comprender, o no quiero imaginar, en qué se basan las siguientes medidas:

  • La jornada continua. Se ha escrito mucho al respecto, pero desconozco la mejora pedagógica que aporta este tipo de jornada intensiva en los niños. Que un chaval tenga que aguantar 5 o 6 horas seguidas de clase hasta más allá del mediodía tiene poco de sentido común. Eso sí, es muy cómodo para algunos. Opiniones y estudios sobre este tema en el este post de Víctor Cuevas.
  • Sesiones de 45 minutos en Primaria según la LOMCE. Pasamos de tener 5 a 6 clases diarias, menos tiempo para cada materia. Si queremos trabajar por proyectos o buscamos mayor transversalidad, no tiene sentido una compresión del currículo en más materias y sesiones con menos tiempo de trabajo. Interesante entrevista de Jacobo Calvo sobre esta cuestión y otras a las que afecta la LOMCE.
  • FP Dual. La moda de las bondades del sistema alemán hizo mella en nuestros políticos. Una moda que ha supuesto la entrada en vigor de un pseudomodelo alemán en un país, el nuestro, donde abundan las pymes y donde no existen recursos humanos en las empresas para formar a los alumnos. Sin hablar de la falta de financiación o de recursos económicos para este tipo de formación y contratos por parte de las empresas. Un modelo todavía por conformar, donde los centros educativos tienen mucho más que decir. Yo apostaría más por un modelo a la vasca: "Un modelo de Formación Profesional".
  • Pruebas de evaluación. Otra de las controvertidas medidas de la LOMCE es la aplicación de pruebas evaluadoras de los alumnos en Primaria y Secundaria. No tiene mucho sentido dirigir tanto el proceso de enseñanza al resultado de unas pruebas. Apostar por la homogeneización del aprendizaje en lugar de por una educación personalizada e inclusiva, no parece sensato. Seguimos obsesionándonos con las calificaciones desde bien temprano. Como dice Francesco Tonucci: "no hay ninguna relación entre el éxito escolar y el éxito en la vida".
  • El inglés, bilingüismo, trinlingüismo... Otra moda en la que hemos caído padres y políticos tratando de atender una demanda del mercado laboral y que nos lleva a situaciones algo insensatas. Seguimos con el mismo método de siempre, donde los alumnos siguen con muchas horas lectivas de inglés, academias y horas extraescolares, y pocas habilidades comunicativas. Para más inri, se supone que con un certificado de nivel B2 los docentes somos capaces de enseñar inglés. En este caso, la intención no es lo que cuenta... "Por qué somos torpes con el inglés y lo hablamos tan mal".
En fin, seguiremos con el derecho al pataleo con la esperanza de que las medidas educativas se debatan más en el seno de la comunidad educativa y con una base más científica; sin perder de vista el objeto de la educación: nuestros alumnos. Parafraseando a Jean Piaget, ¿estamos creando personas creativas, inventoras y descubridoras?

photo credit: woodleywonderworks via photopin cc

lunes, 29 de septiembre de 2014

CRÍTICAS AL PROFESORADO

La autocrítica no es algo demasiado habitual entre los docentes. Incluso padecemos, en muchas ocasiones, de cierta autocomplacencia en el trabajo que diariamente realizamos. No es difícil escuchar frases sobre lo bien que venimos haciendo las cosas desde siempre. Pero raramente oímos entonar un mea culpa o que nuestras prácticas son manifiestamente mejorables.

Y, ¿por qué no nos abrimos a recibir críticas de nuestros alumnos o compañeros? ¿no mejoraríamos ostensiblemente sabiendo nuestras debilidades e incluso reconociéndolas públicamente? ¿no sería además un buen modo de aprender gracias a las fortalezas, percepciones o conocimientos de nuestros colegas y estudiantes?

La reflexión personal y la publicidad de nuestro trabajo es fundamental para nuestro progreso como docentes. Las alabanzas y reconocimientos son necesarios, pero la crítica es igualmente imprescindible si no queremos quedarnos estancados profesionalmente. Para ello debemos tomarnos de buen grado esa crítica hecha desde un deseo de mejora.

Con una complejidad creciente a todos los niveles, no podemos quedarnos estancados con las prácticas habituales o un discurso conservador sobre las formas de aprender y enseñar. Atreverse a recibir críticas es algo sano y necesario para hacer las cosas de otro modo. Ya no es útil el modelo clásico de enseñanza; esconderse en un aula con las puertas cerradas sólo lleva al anquilosamiento del docente.

¿Por qué no preguntar abiertamente a nuestros compañeros y alumnos su opinión sobre nuestro trabajo? Tal vez nos llevemos más de una sorpresa. Tal vez escuchemos muchas sugerencias que nos motiven y mejoren nuestra práctica docente. Tal vez nos sienten mal algunos comentarios, pero seguro que valdrá la pena si logramos salirnos de lo ordinario.

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sábado, 27 de septiembre de 2014

USOS EDUCATIVOS DE INSTAGRAM

Es evidente la atracción que ejerce el uso de la imagen en los más jóvenes. Una atracción que se duplica con el uso de unos dispositivos móviles digitales que permiten realizar infinitas instantáneas. Unas fotografías que pueden ser editadas, compartidas al momento, comentadas, etiquetadas o geolocalizadas. Con la aplicación Instagram tenemos acceso a todas estas funciones y además podemos darle un uso educativo.

Tan sólo necesitamos instalar la app de Instagram en nuestros dispositivos móviles (tablet o smartphone) ya que su funcionamiento es muy intuitivo. Para los aún no iniciados, tenéis este sencillo tutorial: http://tiponormal.com/tutorial-que-es-instagram/

Aparte de la descarga de la app de Instagram, tenemos la posibilidad de utilizar dos cuentas diferentes con la app Instwogram (solo en Android) en aquellos casos en los que buscamos diferenciar nuestra cuenta personal de una cuenta para el aula. Otra herramienta complementaria es una versión de escritorio para PC que tenemos con Pixsta, fundamental si queremos mostrar las imágenes tomadas desde otras cuentas o buscar fotografías etiquetadas desde el proyector del aula. 

Además de compartir nuestras fotos, tenemos otras muchas posibilidades para hacer un uso educativo y lúdico de las imágenes. Esta herramienta nos permite, en un contexto que conoce a la perfección el alumno, trabajar conceptos, sentimientos o valores. Os dejo con las siguientes propuestas educativas:

  • Actividades fuera del aula. Los alumnos y profesores pueden tomar fotos durante las visitas o salidas fuera del centro educativo. Se puede preparar un documento previo dirigido al estudiante, para que el alumno reflexione y tome instantáneas con un objetivo determinado. Más adelante pueden ser proyectadas y comentadas en clase (con ayuda de Pixsta). Para ello  es importante que el alumno etiquete las fotos con un hashtag determinado (por ejemplo: #IVAMmuseo). 
  • Concurso de fotografía. Se puede crear una etiqueta determinada para un concurso de fotografía donde los alumnos suban y editen sus mejores fotografías de una temática determinada. Muy útil para trabajar valores o sentimientos desde una perspectiva más creativa. 
  • El profesor puede subir a su Instagram una foto determinada con el fin de que los alumnos realicen comentarios por escrito sobre la misma. Luego podemos reflexionar en conjunto, con la imagen proyectada, y en voz alta sobre los comentarios realizados.
  • Conocernos mejor. Visitando las cuentas personales en Instagram del profesor y los alumnos, siempre que no nos importe, podemos conocer los gustos, aficiones o preocupaciones de nuestros estudiantes. Puede ser un buen momento para introducir el concepto de identidad digital y la importancia de la privacidad.
  • Ser creativos. Existen aplicaciones complementarias a Instagram, como Instasize,  que nos permite subir fotografías en su tamaño original y sin recortar, con múltiples posibilidades para crear collages, añadir fondos, formas o texto. Podemos utilizar Instasize para crear carteles, avisos, frases para pensar, señalar partes de una imagen, etc. Se pueden luego compartir fácilmente en Instagram o en otras redes sociales (Twitter, Facebook, WhatsApp...). También podéis probar otras apps complementarias para la edición de tus fotos en Instagram: ver este post de SocialMedia Examiner.
  • Fotografiar apuntes, la pizarra o las actividades que están trabajando los alumnos. Instagram es un buen medio para dar trascendencia a nuestro trabajo o llegar a unos alumnos que usan el móvil a diario. 
  • Investigación. Conectar la realidad con la materia de clase es posible a través de la fotografía. Es posible motivar al alumno a través de la toma de imágenes que reflejen los contenidos trabajados en clase. En la calle, en la escuela o en casa se pueden fotografiar objetos, personas o escenas relacionados con lo que estamos aprendiendo.
Como habéis visto, Instagram es una herramienta muy polivalente que tiene la ventaja de una alta penetración entre los más jóvenes, además de una alta tasa de crecimiento por encima de otras redes sociales (ver datos). Os dejo para finalizar, con una presentación de imágenes en Instagram con los usos arriba mencionados:




photo credit: Photo Giddy via photopin cc

miércoles, 24 de septiembre de 2014

COMPETENCIAS FUTURAS Y FORMACIÓN PROFESIONAL

La Formación Profesional actual se enfrenta a complejos retos sobrevenidos por un modelo social y económico que navega en la incertidumbre. Desde nuestra FP debemos seguir trabajando las básicas y nuevas competencias necesarias para la inserción profesional del alumno. Unas competencias que combinan perfectamente con principios y valores éticos propios de nuestra educación.


La Formación Profesional, tal y como comenta Manuel Alonso Rosa en un post en redFP.org, es una responsabilidad social. Una responsabilidad que, independientemente del modelo de FP (dual, en alternancia, ordinaria, a distancia, semipresencial...), nos invita a trabajar pensando en el nuevo entorno al que se enfrentan nuestros alumnos. Todo ello, si queremos seguir ofreciendo una formación integral con garantías para el estudiante y futuro trabajador. 

Las nuevas formas de enseñar y aprender debieran ser una prioridad de cualquier modelo formativo. Necesitamos pasar, de una vez por todas, de una educación basada en los conocimientos y la memorística, a un modelo donde el alumno sea más autónomo y responsable de su propio aprendizaje. Donde el docente ofrezca herramientas y recursos, pero sea el alumno el que tome decisiones. Donde el libro de texto -digital o en papel- (no te pierdas el post de E. Dans) sea un mero complemento de otros muchos materiales disponibles. 

Nuestra materia prima, los alumnos, aún pese a las dificultades, son capaces de adquirir unas competencias suficientes en tan sólo dos cursos. Eso sí, los docentes, debemos seguir insistiendo en la colaboración, la creatividad, la innovación y un saber estar en el mundo físico y digital. La exigencia o la responsabilidad no están reñidas con tratar de inculcar ganas de aprender una materia determinada. En el caso de la Formación Profesional, es fácil conectar los módulos con las competencias profesionales que demanda el mundo laboral. No es tan fácil, y aquí entra la formación docente y la conexión de los centros educativos con las empresas, formar al alumno en competencias más o menos previsibles para un futuro próximo.

Seguir anclados en un modelo educativo, cómodo para el docente y tediosos para el alumno, no es la respuesta para un contexto que demanda personas resolutivas y dispuestas a alimentar sus propias redes personales de aprendizaje:


Ofrecer algo diferente, aunque suene algo marketiniano, es posible y deseable en el aula. No se trata de hacer el pino puente, sino de reflexionar, compartir y colaborar con colegas cercanos o de otros centros, para así formar profesionales y personas con ganas de seguir aprendiendo en el futuro; atreverse. 

photo credit: raganmd via photopin cc

jueves, 18 de septiembre de 2014

CÓMO INNOVAR Y NO ABURRIR EN CLASE

Parece algo pretencioso ofrecer soluciones innovadoras al aburrimiento habitual que sufren los alumnos en las aulas.  Sin embargo, es necesario atreverse a ofrecer herramientas o dinámicas en clase para evitar la distracción y el tedio imperante durante las largas jornadas escolares.


No es tan difícil tratar de superar las viejas dinámicas heredadas que perpetúan un modo de enseñar y aprender que no ilusiona al alumno. Aquí sale a colación el popular vocablo: "innovación". Un término, muy usado en educación hoy día, que parece abarcar cualquier actividad que conlleve el uso de tecnología. Personalmente, me parece que estamos equivocando el discurso o el enfoque para lograr el deseado cambio en la educación.

En un reciente artículo de Manel Rives, "Replicantes", el autor llama la atención sobre el peligro de tratar de replicar modelos tecnológicos de manera homogénea en las aulas, todo ello sin atender al uso de metodologías activas por parte del profesorado. Porque innovar no consiste únicamente en aplicar las TIC en el aula; innovamos si el alumno forma parte activa de su aprendizaje; en un aula donde el docente es un actor complementario, no el protagonista principal.

Toda la vida han existido profesores innovadores y memorables que nos han deslumbrado con su forma de enseñar. A lo sumo, un profesor o dos se nos han quedado grabados en la retina gracias a esa experiencia satisfactoria, también emocionalmente hablando, que nos produjeron en su día. Hoy día, gracias a los medios que disponemos, técnicos y personales, tenemos más posibilidades de innovar en el aula de un modo u otro.

Hay profesores que nacen con esas cualidades personales que enamoran a sus alumnos. Una forma de enseñar y de ser que permite conectar al docente con sus discentes. Otros muchos, entre los que yo me encuentro, debemos aprender y mejorar en nuestra capacidad pedagógica. Personalmente recomiendo las siguientes pautas para, como afirma Néstor Alonso (@Potachov), no dejar de innovar

  • Leer cada curso algún que otro libro sobre educación o metodologías en el aula; recomiendo esta recopilación a cargo de Rosa Díez (@teacherrose1964) e ideada por Salvador Barrientos (@salvaoret). O, en su defecto, suscribirse a algún blog educativo para mantener la inquietud despierta (ver selección de Jordi Martí - @xarxatic). 
  • Usar Twitter para conocer las experiencias de otros profesionales de la educación, que innovan, en el sentido más amplio de la palabra, y comparten su trabajo abiertamente. Interesante la siguiente lista de docentes tuiteros de Jordi Adell.
  • Reflexionar, improvisar, hacer listas con posibles actividades "diferentes" a lo habitual, salir, comer y charlar más con los compañeros acerca las ideas que nos atrevemos o no a poner en práctica. 
  • Tomar riesgos en el aula. Proponer dinámicas nuevas y disruptivas. Utilizar más el humor y la ironía. Ante el fracaso, seguir intentándolo con otras actividades o recursos. 
  • Usar las TIC o TAC para NO hacer lo mismo de siempre. Que lo de siempre sea la menor parte de la jornada escolar. Que las TIC sirvan para investigar, pensar, discutir, crear y buscar soluciones a problemas reales.
  • Acudir a algún sarao educativo donde conocer, intercambiar reflexiones o formar redes de colaboración con otros centros educativos. No hay nada más sano que conocer de primera mano la realidad de otras escuelas.
Si pretendemos dejar alguna huella, no nos queda más remedio que intentarlo con ideas propias o tratar de conocer la labor de otros que aún reman contracorriente.

Imagen: Néstor Alonso

martes, 16 de septiembre de 2014

ALUMNOS O CLIENTES

No es infrecuente escuchar, sobre todo cuando se habla de marketing educativo, que el alumno es nuestro cliente. O en su defecto, los padres del alumno. El discurso economicista que arrasa con todo, educación incluida, trata al alumno como un cliente o potencial consumidor al que satisfacer. Los centros educativos compiten por captar alumnos, subir en los rankings de mejores colegios u ofrecer lo que parece demanda la sociedad -o el mercado- actual.

Personalmente, no me gusta comparar a un alumno con un cliente; ya que como docentes también podríamos ser tratados como meros empleados satisfactores de un servicio. Aún así, existe un lado positivo si considerásemos al alumno únicamente como cliente. Si pensáramos igual que un empresario o un ejecutivo, ¿no es el cliente lo más importante en nuestra empresa? ¿no hay que tratar ante todo de satisfacer al cliente? ¿no queremos que el cliente tenga una experiencia inolvidable que lo fidelice a nuestra causa? Entonces, ¿por qué a veces parece que estemos tratando con el enemigo?

En la mayor parte de los casos, los centros educativos buscan satisfacer al cliente ofreciendo servicios adicionales: idiomas, actividades extraescolares, dispositivos electrónicos o algunas comodidades que ayuden en la ¿conciliación? laboral de las familias. Pero, ¿está el alumno satisfecho? ¿se le trata como la prioridad del proceso educativo? ¿no postergamos al alumno en función de otros intereses: horarios laborales de las familias, comodidad de los docentes, electoralismo, etc.? ¿dedicamos el 99% de nuestro tiempo a que nuestros alumnos aprendan y vuelvan felices cada jornada escolar?

Desafortunadamente existen muchos intereses que se anteponen a la educación de los alumnos. La falta de visión o el simple egoísmo - el dichoso confort- nos suelen hacer perder de vista que trabajamos para el alumno: son nuestra prioridad. Pese a la variación de la oferta y la demanda, nuestros alumnos son una materia prima única a cuidar y disfrutar cada jornada. Una demanda que nos exige actualización, pero, sobre todo, distinguir al alumno como nuestro "target" principal.

Si en lugar de una escuela, estuviesémos en una empresa corriente, no tendríamos siempre la posibilidad de convivir con chavales que nos escuchan diariamente, estudiantes sobre los que podemos influir personal y profesionalmente, alumnos a los que tratar y ser correspondidos con cariño verdadero. No sé si el cliente lleva siempre la razón, pero seguro que alumno es la razón de ser del docente. Merece ser recordado cada día que entramos al aula.

photo credit: Thomas Hawk via photopin cc

martes, 9 de septiembre de 2014

CALLOS, ROLLOS Y VIEJOS PROFESORES

Pese a que los años van endureciendo el callo, siempre nos afecta el ambiente negativo. Con el tiempo vamos relativizando las cosas, y sorprende ver como las personas seguimos quejándonos o protestando por cuestiones no demasiado vitales.

Como docentes transmitimos también con la actitud o el talante con el que afrontamos los inconvenientes cotidianos. El lenguaje no verbal, e incluso los prejuicios o el mal concepto sobre alumnos y compañeros, acaban calando en el alumno. Transmitimos más de lo que creemos con la disposición que mostramos.

Como en la vida fuera del ámbito escolar, el alumno siente querencia por el docente que transmite positividad, buen humor y resolución ante los contratiempos. La exigencia o una obligada cortesía no están reñidas con la flexibilidad ante los problemas del aula. Pero una elevada exigencia, por parte del docente, junto al lamento constante, son contraproducentes para el alumno y su aprendizaje. Pasar medio día en el aula debe ser algo gratificante pese a al esfuerzo que conlleva. Y una mala cara no ayuda ni reconforta demasiado; por suerte, ¡el buen rollo es contagioso!

¿Cuántas veces felicitamos a alumnos y compañeros por sus logros en comparación con las numerosas protestas que escuchamos? Es fácil protestar y refunfuñar en cada contrariedad que se nos presenta, pero ¡qué gusto da resolver cada traba sin necesidad de airear nuestro fastidio! Los recursos materiales disponibles pueden ser escasos o fallar más o menos a menudo, al igual que nos disgustan ciertas tareas no relacionadas directamente con la docencia; aún así, afrontar los inconvenientes de buen grado está en nuestras manos.

Supongo que la personalidad marca nuestras reacciones diarias, pero un autoanálisis a distancia o incluso la opinión de nuestros alumnos, puede ayudarnos a ser más positivos o mejorar en nuestras (re)acciones. Nunca somos viejos para el cambio.

photo credit: Cubist Castle via photopin cc

lunes, 8 de septiembre de 2014

PROFESORES SIN VERGÜENZAS

Como se dice habitualmente: "Las comparaciones son odiosas". Parece que una gran mayoría del profesorado no se atreve a publicar o compartir por la red su trabajo diario, sus proyectos o creaciones. Me da la impresión de que nos fijamos demasiado en aquellos profesores que sí visibilizan su trabajo y ponen el listón muy alto. 

Un listón que nos puede servir de guía o inspiración, pero no para dejarnos con ese sentimiento de:  "...mi trabajo no tienen ningún valor, es poca cosa..." o percepciones similares. Muchos docentes parecen tener vergüenza o no sentirse dignos de publicar algo propio. No se dan cuenta de lo mucho que nos perdemos los demás al no hacer visible su trabajo. En un post anterior insistía en ello: "Profesor: ¡hazte visible! por favor". Montar un blog, subir un documento público a Google Drive o a otra plataforma, montarse un sitio web docente -con Google SitesWeebly Wix- y compartirlo a través de Twitter, Facebook o Google +,  es relativamente sencillo.

Competir entre educadores y docentes no tiene sentido alguno. Compartir sin reparos, guardando las normas mínimas de atribución de contenidos (tipo Creative Commons) es sano y esencial, pese a los plagiadores de turno. Es fácil encontrar muchos recursos en Internet, aún así, estoy convencido de que es una mínima parte de la creación real de los miles de docentes en activo. Es demasiado habitual tropezarse en la Red con los mismos nombres en determinadas materias o conocimientos.

Si es fácil quejarse en voz alta o protestar de lo que nos disguta, más fácil debiera ser compartir nuestras experiencias en el aula. Los materiales, que creamos con mimo curso tras curso, son útiles para trascender del aula y de nuestra escuela. Aunque nuestros alumnos son lo primero, resulta reconfortante ser valioso para otros colegas. Vale la pena dejarse la vergüenza en casa y compartir nuestros tesoros...

photo credit: EssjayNZ via photopin cc

viernes, 5 de septiembre de 2014

10 CUENTAS EN TWITTER SOBRE EDUCACIÓN

Hay tuiteros que no paran en invierno ni en verano. Tuiteros que destacan por unas cuentas con variedad y calidad, tanto en relación a los contenidos que enlazan como sobre los comentarios vertidos. Unas cuentas que merecen ser seguidas no sólo por que tratan principalmente de temas educativos, sino por su alto nivel de interacción, siempre desde el respeto. Por suerte, en la comunidad educativa que pulula por Twitter, es difícil encontrar trolls u otros tipos desconsiderados.

Twitter tiene más de 250 millones de cuentas, pero no es fácil encontrar personas que, además de retuitear, difundan materiales propios o comenten la actualidad desde su óptica personal. Os dejo con mi selección personal, por si se os había escapado algún fichaje, de cuentas a seguir este curso: 

1. @salvaoret: profesor de Borriana (Castellón) con un blog interesante por su base académica y por su experiencia profesional en la escuela. Encontrarás tuits muy personales, incluso de fútbol... Muy acertado en sus reflexiones y buen conversador.

2. @jarevalo_FP: Jorge Arévalo, el fenómeno de la Formación Profesional en este país. Actual responsable de esta etapa educativa en el País Vasco y profesor de FP. Firme defensor de la Formación Profesional y conocedor de la realidad educativa y las necesidades del docente. Mezcla tuis tecnológicos con otros relacionados con la actualidad educativa. Siempre amable en sus interacciones.

3. @MMonguillot: Meritxell Monguillot, profesora de Educación Física, con recursos para todos y un blog donde vale la pena perderse para reflexionar sobre la práctica educativa. 

4. @xarxatic: Jordi Martí, profesor que destaca no sólo por su ingente cantidad de artículos que difunde en su blog personal, sino por su crítica y cuestionamiento permanente de la actualidad educativa. Podrás estar o no de acuerdo, pero sus artículos y comentarios siempre invitan a la reflexión. 

5. @Isabel_Gonzal: profesora de FP que comparte multitud de recursos interesantes y tuitea sobre la actualidad educativa. Su cuenta transpira innovación educativa, además de sensibilidad.

6. @profesorjano incansable profesor de Bachiller que ofrece y comparte sus recursos del aula, opiniones y humor para biosanitarios... Además de sus gustos musicales.

7. @edulcoro: educación, formación, empleo, FP y FOL todo en uno. Otro incansable orientador tuitero con recursos para todos.

8. @FPeuskadi: cuenta abierta recientemente por la viceconsejería de Formación Profesional del País Vasco. Promete mucho a aquellos interesados en la FP.

9. @brainpicker: María Popova, neoyorquina, tuits en inglés no relacionados exactamente con la educación, pero si acerca de libros y magníficas ilustraciones para niños y adultos que incluye en su web.

10. @Edudemic: comunidad sobre educación y tecnología de California (en inglés). Muchísimos recursos e información sobre lo último en TIC y TAC.

¿Recomiendas a algún otro tuitero/a?