jueves, 23 de abril de 2015

FLEXISEGURIDAD EDUCATIVA

El sistema educativo debería estar evolucionando naturalmente hacia el concepto de flexiseguridad educativa. Un concepto, que aplicado a la educación, nos llevaría a ser flexibles en los contenidos y en la distribución horaria de las materias y del profesorado. Una flexibilidad que vendría a ser una consecuencia del necesario cambio metodológico y una actitud positiva de los docentes hacia dicha transformación buscada. 

Por otro lado, esa flexibilidad debiera ser reforzada con una seguridad del docente en cuanto a su formación pedagógica, un modelo educativo consensuado y a largo plazo, con espacios y tiempos donde los claustros, departamentos o equipos de profesores puedan reflexionar y trabajar coordinadamente en base a un proyecto educativo común.

La flexiseguridad se podría dar con docentes implicados, con capacidad de trabajo en equipo, sin cortapisas ni ansias por salvaguardar intereses propios. Una flexiseguridad con la que podríamos formar de modo competente a nuestros alumnos con vistas a un panorama laboral en constante cambio. 

La enseñanza exige ser congruente con aquello que buscamos transmitir; difícilmente aprenderemos a gestionar personas y trabajar colaborativamente sino lo hacemos de modo habitual entre docentes; precisamos cuidar las relaciones interpersonales desde el respeto muto; abundar en la autocrítica como práctica habitual o evitar juicios personales sobre compañeros. Sólo así podremos educar alumnos en esos valores que decimos transmitir pero que sólo calan desde la plena implicación y dedicación, sin esperar mucho a cambio, de los enseñantes. Seguir anclados en que los alumnos tienen la culpa de nuestros males o que somos inmejorables, y que las leyes o la dirección educativa son inadecuadas, aporta poco si deseamos y buscamos el cambio educativo. La flexibilidad personal también se contagia. 

Tener una visión realista, pero sin prejucios, es básico para el desempeño profesional docente. Pero aún lo es más, apreciar a tus alumnos y compañeros, siendo flexible en una profesión que nos exige hoy más que nunca una actualización en las formas de enseñar y aprender. Como se suele decir, nadie quiere ser operado por un médico sin una formación a la última, ¿por qué no estamos en constante actualización de nuestras prácticas o recursos didácticos, además de los conocimientos de cada materia? ¿es plausible actuar como docente de un modo conservador? ¿nos sigue valiendo sólo lo de siempre? ¿nos preocupamos por la mejora de nuestras capacidades y actitudes personales y profesionales? Eso sí, todos necesitamos dosis de seguridad, reconocimiento, dejar hacer y aprecio personal. Venga de donde venga...

photo credit: Dealing with tension V (series) via photopin (license)

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