martes, 27 de enero de 2015

LECCIONES DE SHACKLETON PARA DOCENTES

Con este post comienzo una serie de artículos sobre libros relacionados, directa o indirectamente, con la educación. Trataré de extraer las enseñanzas que me aportan estas lecturas y cómo aplicarlas a nuestra tarea docente.

Shackleton educación docentes"La brújula de Shackleton" de Jesús Alcoba González puede parecer el típico libro sobre un explorador y las enseñanzas que sacamos del líder de una azarosa expedición. Y no es así. Su autor en esta obra va más allá del relato histórico que narra las aventuras y desventuras de Ernest Henry Shackleton y su tripulación a bordo del Endurance. Alcoba analiza la figura de este famoso explorador a través de una serie de cualidades personales con las que logra concluir de manera exitosa una expedición imposible. Unas cualidades que identifica con las diferentes posiciones de una brújula: desde el Sur, hacia donde partió inicialmente, hasta el Norte, ya de regreso del rescate final.

Otra peculiaridad de este libro son los diferentes ejercicios prácticos, con base científica, que propone al final de cada capítulo con el fin de reflexionar o identificar nuestras cualidades personales. Una buena manera de reafirmar esos puntos débiles, de los que somos más o menos conscientes, y que necesitamos trabajar en nuestra vida personal y profesional. 

Las cualidades atribuidas a Shackleton pueden servirnos de reflexión para con nuestros alumnos: rumbo, regeneración, enfoque, dureza, constancia, energía, mentalidad y conexión. Recomiendo vivamente la proyección del documental que dramatiza esta expedición desde sus inicios. No obstante, la figura de Shackleton nos sugiere también una reflexión sobre nuestra labor docente. Una tarea educadora que nos exige, además de unos conocimientos técnicos, unas habilidades para la convivencia, orientación y liderazgo de nuestros alumnos. 

En este libro podemos descubrir la importancia, avalada por estudios científicos, de fijarnos unos objetivos que dirijan el rumbo de nuestra vida. Unos objetivos que nos motiven intrínsecamente sin perder de vista la necesidad de reinventarnos constantemente. Como docentes no podemos vivir sólo de buenos propósitos, necesitamos pasar a la acción sin abandonar nuestra actualización permanente. 

La regeneración también hace mención a la cualidad de superarnos ante las adversidades. Unas adversidades que en la educación se plasman en aspectos organizativos del centro, alumnos con dificultades, política educativa, etc. Aquí entra la resiliencia: nuestra capacidad para afrontar todas estos obstáculos. Una capacidad que nos permite adaptarnos predispuestos a solventar estos problemas. Una capacidad que requiere una alta automotivación y autoprendizaje a lo largo de la vida. Un optimismo vital muy necesario en nuestros centros educativos. 

Como docentes también necesitamos tener claro el enfoque, nuestros objetivos y fines: ¿cuál es nuestra misión como educadores? Necesitamos ver nuestra tarea a largo plazo, no centrada en unos contenidos, si no en unas competencias y habilidades personales y profesionales. Sería conveniente reflexionar más sobre nuestra labor, incluso, buscar tiempos de meditación personal y con los alumnos para mejorar nuestra percepción de la realidad. 

Tener fuerza de voluntad, o la dureza personal, son cualidades difíciles de vislumbrar cotidianamente en una sociedad acostumbrada a adelantos tecnológicos. Los recursos materiales, formación personal o tipo de alumnado que disfrutamos, son considerablemente más favorables que en otras partes del mundo. Aún así, nos falta a menudo energía o fuerza de voluntad para afrontar los problemas habituales o adversidades puntuales que sufrimos cada curso. Tener claro porque hacemos las cosas, nuestra misión y valores, ayudan a continuar pese al agotamiento diario. La constancia y la perserverancia son buenos socios cuando estamos a punto de tirar la toalla en momentos de desespero o fatiga mental. 

La constancia, el orden, la organización, saber planificar... habilidades bien necesarias para llevar adelante el curso. Es preciso mantener a los alumnos ocupados y activos con tareas que constituyen aprendizaje por si mismas. El tedio que supone soportar a unos docentes, durante casi seis horas al día, se sobrelleva mejor si alternamos la clase magistral con otras metodologías activas. Ello no está reñido con mantener ciertas rutinas que ayudan al alumno a establecer unos hábitos de trabajo y estudio. 

El ritmo y el estrés que llevamos los docentes a lo largo del curso requieren mucha energía por nuestra parte. La falta de tiempo para preparar clases, la burocracia, la atención a los alumnos, la formación permanente, etc. nos exigen una entrega y un esfuerzo que a menudo nos supera. El ejercicio físico, la nutrición y el sueño son factores que influyen en nuestra energía diaria. Luego está la energía emocional que se compone de la autoconfianza, el autocontrol, las habilidades sociales, la paciencia, la confianza, el buen humor o el disfrute. Una energía emocional que también nos ayuda a sobrellevar el agotamiento diario. El libro también alude a la energía espiritual que se apoya en la pasión, el compromiso, la integridad y la honestidad como valores que nos impulsan en las dificultades cotidianas. 

La mentalidad. Considerar que somos profesionales con una gran capacidad de crecimiento es razón de mejora personal. No conformarse, pese a los contratiempos, y tratar de salir de la zona de confort, implica un crecimiento indudable de nuestras competencias docentes. El optimismo es necesario para comprender que muchos sucesos negativos son temporales, mientras que nuestros éxitos se deben a unas capacidades personales que son permanentes. Este optimismo es imprescindible para nuestro día a día en el aula: ¡es contagioso!

La última habilidad, para mi tal vez la más importante, es la conexión. Ser capaces de establecer conexiones con los alumnos, preocuparse por ellos, buscar los talentos de cada uno o mantener una relación cálida dentro del grupo, es un seguro para el éxito del curso. El contagio emocional está demostrado y nosotros también podemos ser portadores de afectividad, alegría y buen humor. 

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht

miércoles, 7 de enero de 2015

TWITTER, EDUCACIÓN Y TRABAJO

No es necesario recordar, o tal vez sí, la importancia de lo que reflejamos a través de nuestras cuentas en las redes sociales. Como educadores, algunos nos (pre)ocupamos de que los alumnos utilicen su Twitter, Facebook o su cuenta en Instagram, con sensatez. No sólo que conozca los peligros de las redes, sino también que aprendan a utilizar sus perfiles sociales como una herramienta de aprendizaje y empleo.

twitter educación empleo trabajo profesores alumnos
En el caso concreto de Twittter, la información personal que estamos dando a nuestros lectores ocasionales, reclutadores de personal, empleadores, alumnos o colegas, es mucho mayor de la que creemos. Una información que transmitimos a través de las cuentas que seguimos, tanto por cantidad como por la tipología de personas u organizaciones que hay detrás; los retuits que hacemos; las conversaciones que tenemos; las imágenes que subimos, personales o no; el uso que le damos a nuestra cuenta, ya sea profesional y/o personal; el vocabulario o lenguaje utilizados; todo ello da información, mucha o poca, de lo que somos. 

Pese a que nuestra audiencia o la relevancia de lo que tuiteamos es mucho menor de lo que pensamos, nuestros tuits sí pueden ser trascendentes en ciertas ocasiones; ya sea a la hora de buscar empleo o si estamos tratando de crear valor en eso llamado "marca personal" o "personal branding". No se trata de autocensura, sino de sentido común. Pueden incluso ser más relevantes los tuits donde otros nos mencionan, recomiendan o critican. Para ello, no nos queda otra que estar presentes en las redes e interactuar con el resto de tuiteros. 

Los beneficios de Twitter como herramienta de aprendizaje son abundantes. En Twitter es fácil encontrar tipos interesantes; no tiene sentido seguir a sólo unas decenas de tuiteros si puedes leer e interactuar con mucha más gente que te aporta. A través de Twitter podemos comunicarnos con otros colegas, autores o creadores, que difícilmente podríamos conocer físicamente; no es tampoco lógico utilizar Twitter sólo como una variante del Facebook con nuestro círculo de amigos. Mediante Twitter es posible conocer y participar en proyectos fuera de nuestro ámbito cercano; Twitter puede ser útil para comunicarnos con otros alumnos, pero no podemos obviar las oportunidades que surgen en otros espacios (en este enlace más artículos personales sobre Twitter y educación).

Aproximarse a Twitter requiere curiosidad, algo de tiempo y sobre todo ganas de conocer otras perspectivas. La sensatez la pone cada uno, sin olvidar el proverbio árabe que dice: "somos esclavos de nuestras palabras". La versión moderna podría quedar algo así: "Somos dueños de a quien seguimos y esclavos de nuestros tuits". 

photo credit: netzkobold via photopin cc

domingo, 4 de enero de 2015

ESCUELAS Y FUTURO: ¿REFLEXIONAMOS?

En las últimas semanas me he topado con artículos y algún que otro podcast con contenidos y profundidad suficientes para aquellos dispuestos a repensar la educación. Materiales altamente recomendables para leer, escuchar o visionar, atenta y sosegadamente. Textos y conversaciones que, a mi parecer, apuntan acertadamente sobre el cambio o actitud necesaria que se está gestando, en mayor o menor medida, en nuestras escuelas. Valiosísimos recursos y reflexiones de docentes que pisan las aulas u otros intelectuales.

Creo imprescindible nuestra acción individual para seguir haciendo posible este cambio. Como docentes o padres tenemos mucho que decir, pero, sobre todo, mucho que hacer en nuestros centros educativos.  Aprovechemos los buenos propósitos de año nuevo y dejemos de procastinar para hacer ya mismo aquello en lo que creemos. Olvidemos protestas estériles y sigamos actuando en nuestro pequeño mundo, sin olvidarnos de propagar también nuestra tarea por las redes; nuestra acción y visión también hace mella en otras escuelas y docentes. 

Los equipos directivos tienen una gran responsabilidad en el futuro y cambio de la escuela. Una tarea complicada que exige implicación, ganas de cambio, congruencia y una ambición carente de individualismo por parte de cada miembro del claustro. Suena a palabrería. O quizás parezca algo utópico. Pero, al igual que hoy los cambios parecen más estresantes que nunca, también los conocimientos para afrontarlos están más disponibles que en ninguna circunstancia histórica previa. Como bien dice Fernando Trujillo en su blog Me preocupa que estemos usando el “tú debes” sin atrevernos a afirmar “yo voy a” con la misma contundencia.

Voy al grano. Os dejo con los siguientes recursos, para digerir lentamente, junto con algún fragmento destacado:

ARTÍCULOS

La cultura de una organización puede por tanto impedir y paralizar cualquier intento de cambio o por el contrario puede ser el factor determinante que garantice su éxito.(...) Para innovar hay que “trabajar en voz alta”. Innovar es abrir. Innovar es aprender. Cambiamos cuando aprendemos.

Lo que nos falla hoy no es tanto la posibilidad potencial de acceso al saber como la posibilidad real de saber con sentido. De ahí la falta de autonomía: podemos llegar a saber muchas cosas y a dominar múltiples competencias, pero no constituyen verdadera experiencia ni comprensión del mundo.

En un mundo consumido por incertidumbre, y una sensación de obsolescencia de nuestros sistemas educativos, ¿Cómo podemos asegurar nuestro éxito como individuos, de nuestras comunidades y del planeta? Necesitamos evolucionar la educación.

"Tres meses en el motor de un autobús" de Aitor Lázpita.
La profesión docente tiene un marcado carácter social y ético.
Educar (porque nos dedicamos a educar, incluso aunque no lo pretendamos) es principalmente liberar, hacer más libres y responsables a las personas que nos acompañan en este viaje.


Ahora, en cambio, todo está conectado (cada vez más) y por eso, no se trata de una u otra metodología, sino de cómo vivo la docencia y que mi trabajo es parte de mis sentires y no es solo un hacer y un pensar. Por eso también me resulta muy doloroso a veces, muy alegre otras... ha dejado de ser mi experiencia docente para ser mi experiencia vital.

"School vs. Learning" by George Couros
Would schools become a place that is truly developing learners that are flexible and agile in a world that is constantly changing?

PODCASTS


Universidad de padres online con José Antonio Marina.


Para terminar, recomiendo este VÍDEO en Redes de Eduardo Punset donde es entrevistado René Diekstra, profesor de Psicología, acerca de la necesidad de la educación emocional en el sistema educativo.

¿Actúamos?

Fuente imagen vía @gcouros

P.D. También un grato descubrimiento la web EvaluAcción para repensar la evaluación tradicional.