jueves, 22 de diciembre de 2016

¿EDUCAMOS O HACEMOS MARKETING?

Los que enseñamos y trabajamos sobre marketing en el aula no nos cansamos de oír hablar acerca de la importancia de los contenidos en el mundo digital (eso que los expertos llaman content marketing), apostando por imágenes, gifs, vídeos cortos a los que el consumidor o cliente potencial dicen le gusta dedicar tan sólo unos segundos de su tiempo.

Los profesionales del marketing, aficionados a poner etiquetas y clasificar personas, tienen claro que las generaciones de jóvenes actuales (milennials y centennials) demandan inmediatez, son más pragmáticos y realistas. Consecuentemente, las compañías buscan hacerse un hueco en los móviles de unos jóvenes que viven 24 horas junto a una pantalla digital. Una postura, o una estrategia que, desafortunadamente a mi parecer, estamos llevando a cabo en la mayoría de los centros educativos que descuidan otras formas de comunicación.

marketing educación
Desde la escuela no podemos obviar las herramientas que utilizan los alumnos o su familias, para llegar a ellos o para comunicarnos de un modo más efectivo. Podemos debatir sobre el buen o mal uso del WhatsApp u otras redes sociales, pero está claro que son soportes que nos ayudan a transmitir información o incluso a reforzar los lazos entre la comunidad educativa. Lo que no está tan claro es que pongamos todo el esfuerzo en subir fotos más o menos bonitas, vídeos con fondo musical o subamos sólo contenido haciendo el indio con la moda del momento.

Si queremos educar en algo más allá de lo inmediato, distinto al consumo fácil, no debiéramos limitarnos a hacer el juego a los estrategas del marketing. Desde la escuela podemos -y debemos- trabajar más otras formas de comunicación más reflexivas ya sea a través de medios digitales o analógicos. Podemos informar a las familias, a nuestros alumnos o antiguos alumnos, a través de contenidos más elaborados; mediante un blog o una web donde docentes y alumnos participen en la redacción de sus contenidos o desde cualquier otro formato digital que nos permita discurrir.

En caso contrario, estamos dejando de valorar el esfuerzo que supone pensar, redactar, profundizar o reflexionar en cualquier tarea que llevamos a cabo en el aula o fuera de ella. Corremos incluso el peligro de sobrevalorar actividades por el simple hecho de ser más "vistosas" o por la fotogenia de sus participantes. La cultura del "Me gusta" o el pueril wasapeo no debe sustituir, al menos en las aulas, todo un trabajo y reflexión posterior que sí deben ser compartidas en beneficio de otros colegas o como parte del proceso de retroalimentación con familias y alumnos.

Por desgracia, muchas escuelas tienen que hacer uso del llamado marketing educativo, aún así, nuestra misión como educadores no puede quedar pervertida por tratar de comunicar o conectar mejor con esos alumnos o potenciales estudiantes. Enseñar a hacer un buen uso de las redes sociales, fomentar la lectura o trabajar la escritura a través de un blog, o considerar la importancia de la identidad digital, son objetivos totalmente complementarios e ineludibles.

La intimidad, la prudencia o el respeto también pueden ser cultivadas a través de las redes, de hecho, cada vez son y serán más valoradas en el mundo laboral. Como les dijo Carlos Fernández Guerra, lo más importante es cuidar la reputación online. (...)“Eres hipster o de otra tribu o tendencia urbana y lo cuentas online. Pero no muestres toda tu intimidad. La privacidad prima sobre lo trendy”.

Marketing, todo el que se necesite en los centros educativos, pero no como una prioridad que siga fomentando la inmediatez y superficialidad a la hora de consumir contenidos; con límites y tratando de educar en contraposición a intereses personales o meramente comerciales.

Que no nos acabe pasando como en este capítulo de Black Mirror...


photo credit: khalid Albaih bath of Likes via photopin (license)

jueves, 15 de diciembre de 2016

LA MARIHUANA PROVOCA FRACASO ESCOLAR

Un tema que cada curso me preocupa más es el de la excesiva tolerancia o errónea percepción sobre el consumo de marihuana en jóvenes y no tan jóvenes. Al igual que pasa con el alcohol en este país (ver datos del Ministerio de Sanidad), donde batimos récords de consumo juvenil, ahora, fumar porros no parece tener consecuencia alguna sobre la salud, más bien se le atribuyen falsamente fines terapéuticos.

marihuana porros causan fracaso escolarAfirmaciones como "ayudan a relajarme", "a mi no me afectan", "no son tan malos", "peor es el tabaco o el alcohol", "ayudan en algunas enfermedades"... es fácil oírlas en boca de alumnos jóvenes o adolescentes. La excusa de que sólo se fuma en fin de semana, acaba convirtiéndose en un acto cotidiano de muchos chavales que terminan consumiendo hachís o marihuana diariamente, de un modo cada vez más público y sin complejo alguno.

Todo ello lleva a algunos estudiantes a fumar cannabis antes o durante las clases -en los descansos-, sin percibir ninguna consecuencia para su rendimiento académico o sin querer ver los efectos negativos que, a nivel cognitivo, le están causando estas sustancias. Por no hablar del efecto llamada o el trapicheo que se origina y acaba creando nuevos adictos y consumidores de esta droga. Al fin y al cabo, aunque parezca sonar mal en el caso de la marihuana -aquí no valen eufemismos- estamos hablando de drogadictos o personas drogadas mientras asisten a clase.

Vale la pena leer el siguiente artículo de Jot Down, donde se desmonta el mito del cannabis como una droga medicinal, y donde científicamente se demuestran sus efectos negativos en la motivación del alumno; la ansiedad, irritabilidad, aburrimiento e insomnio que genera su dependencia; la pérdida de memoria y las alteraciones neuronales en los más jóvenes. Unos datos que apuntan a esta droga como una de las causantes del absentismo y el fracaso escolar, así como una fuente de conflicto con aquellos alumnos más irascibles por el consumo.

Pero, ¿qué podemos hacer en las escuelas? Está claro que se necesita mucha prevención temprana -ya durante la ESO-, así como mucha más concienciación sobre los efectos negativos de la marihuana demostrados científicamente. También se debe mostrar tolerancia cero ante esta droga, que ha adquirido injustamente una buena fama, y ofertar ayuda a los consumidores habituales. No podemos permitir que tantos jóvenes, un 35,7% de los jóvenes de 18 decían haberla consumido en los últimos 30 días ya en el año 2004, tiren por la borda su futuro académico o malogren su inserción profesional. Que las familias y los alumnos tengan información para prevenir el consumo, es también nuestra función como educadores.

Muy interesantes para ello los documentos y las campañas publicadas en la web del Plan Nacional sobre Drogas.

photo credit: torbakhopper get well -- ask your doctor if marijuana is right for you! "it's not for everybody, just mostbody!" scott richard via photopin (license)

lunes, 12 de diciembre de 2016

¿CÓMO DESPERTAR LAS GANAS DE APRENDER?

En la era de la comunicación y de las redes sociales, parece cada vez más difícil encontrar propuestas con valor que nos ayuden a los docentes a conectar con el alumno y tratar de mejorar ese interminable proceso de enseñanza-aprendizaje en el que estamos profesionalmente embarcados. Las redes sociales y la adoración de la imagen, en lugar de por la lectura comprensiva y por la concentración en el trabajo, nos puede estar llevando a una práctica docente cada vez más superficial o líquida, parafraseando a Zygmunt Bauman. Está claro que no sirve lo de siempre, pero ¿dónde están esas propuestas metodológicas que funcionan en el aula o esas prácticas docentes bien experimentadas y con sustancia?

¡Sólo sé que no sé nada!Nos encontramos en tiempos de transición donde discutimos por el tema de los deberes, el fracaso escolar o mezclamos todo ello con la necesidad de ser competentes en la economía actual. Los docentes clásicos o innovadores parece que toman uno u otro bando. Los aficionados a las TIC ya no somos tan extraños y hemos acabado tomando posiciones más pragmáticas de las que algunos pensaban. Nos tropezamos con demasiados planteamientos que a menudo nos distraen del quehacer diario o nos impiden mejorar nuestra docencia de un modo auténtico. A todo ello sólo falta añadirle los cambios normativos y la aceleración que demandan los jóvenes en cualquier ámbito.

No se trata ahora de lamentarse con aquello de que cada vez los alumnos vienen peor preparados, pero sí tal vez, de proclamar y exigir un mayor esfuerzo en el fomento de la lectura y en tiempos y espacios de silencio y concentración en las aulas. No se trata de gamificar o no, mindfulnear o no, si no más bien motivar desde bien pequeños en el aula a través de contenidos con los que conecte el alumno insistiendo en la lectura y en la resolución de problemas de cualquier índole. Tenemos chavales muy capaces pero con un compromiso o decisión demasiado superficiales con los que se necesita mucho trabajo personalizado o diversificado en el aula. 

La escuela es el lugar perfecto para trabajar todas estas competencias, ya que en casa no todas las familias tienen las mismas posibilidades, intereses o prioridades en la formación de sus hijos. No podemos pretender tener alumnos interesados en la ciencia, la técnica, el arte o la escritura, después de pasar una escolarización obligatoria con la que no conectan o con un entorno personal que no ayuda a ello. Aquí sí debiera actuar la neurociencia tratando de conectar e inspirar a los alumnos en cualquier área académica independientemente de su dificultad. ¡Qué difícil eso de inspirar o exhalar cada día atención, empatía, asombro, alegría, curiosidad...!

El problema, al menos en la Formación Profesional, está en la falta de recursos profesionales para atender al alumnado menos motivado o con diferentes necesidades educativas. En las etapas de estudios voluntarios, es cada vez más frecuente, sobre todo en los ciclos formativos de grado medio, tratar con alumnos desmotivados con un elevado absentismo o proclives al conflicto dentro del aula. En la FP debiéramos poder centrarnos en la formación técnica del alumno, además de preocuparnos de cada alumno como persona, pero el sistema de acceso o los cambios generacionales nos están abocando cada vez más a una formación donde lo prioridad es persuadir al alumno o "convencerle" a través de las calificaciones en el último término. 

Para no seguir desesperando con los problemas habituales, habrá que seguir tomándose las cosas con más calma, pero a su vez exigiendo mucha más concentración en las tareas que realizamos en el aula y valorando en mayor medida a los alumnos que se molestan en leer, escuchar y trabajar junto con los compañeros. Buscar la complacencia del alumno es fácil, más aún en unos tiempos donde darle a un Me gusta es demasiado barato y donde lo complicado está en proponer y compartir experiencias positivas y negativas como docentes. Sólo hay que ver la futilidad del uso de las redes o el uso del WhatsApp como un patio de corralas donde todo es intrascendente o pasajero para adolescentes y adultos.

Supongo que mis alumnos algo aprenden en mis clases, sin embargo, lo que más me interesa es que el alumno sea consciente de la necesidad de aprender constantemente, sin importar la experiencia ni los títulos acreditados. Aquello de "Sólo sé que no sé nada" sigue igual de vigente. Y eso también nos lo podemos aplicar los docentes en la escuela: ¡cuánto nos queda por conocer! 

Seguiremos, pese a los sinsabores, buscando el modo de despertar esas ganas de conocimiento.

photo credit: jaci XIII Sócrates via photopin (license)

lunes, 21 de noviembre de 2016

¿SIRVE EL BOLETÍN DE NOTAS PARA ALGO?

Como cada curso, nos toca evaluar y calificar a nuestros alumnos a través de unos boletines que suelen mostrar únicamente unas calificaciones numéricas de cada una de las materias de la programación. Unas cifras con las que tenemos que valorar, nos guste o no, a cada alumno/a por el trabajo realizado a lo largo de un trimestre aproximadamente. Pero, una vez impresas esas notas, entregadas, y firmadas en su caso, ¿qué utilidad han tenido?

Según en la etapa educativa que se encuentre el alumno, estas notas suelen servir principalmente para acceder a otros estudios superiores o para obtener unas becas gracias a una media final exigida según cada circunstancia. Pero, ¿sirven realmente esas notas para el acceso al mundo laboral? ¿tiene alguna importancia la calificación final o con el título exigido es más que suficiente? ¿o son sólo un arma para mantener a raya a los alumnos díscolos?

boletines de notas evaluaciónAl fin y al cabo, dedicamos horas con hojas de cálculo para obtener unas calificaciones finales que, sobre todo en Formación Profesional o en la universidad, tienen poca influencia o impacto en la contratación laboral de los alumnos. Acabamos utilizando las calificaciones como una herramienta de premio-castigo para aquellos alumnos más esforzados o menos trabajadores con la esperanza de modificar actitudes o recompensar a los que no causan problemas.

Otro tema, a discutir sosegadamente, sería la conveniencia de cambiar el sistema de evaluación clásico que suele apostar por la mera valoración de unos contenidos a través de unos exámenes escritos y algún que otro trabajo a presentar con los que cocinamos unas medias más o menos ponderadas. En la FP, afortunadamente, ya se apuesta por otros sistemas de valoración que tienen en cuenta otras variables igual de importantes a la hora de medir la profesionalidad del alumno (ver artículos personales al respecto).

De cualquier modo, ya que tenemos que calificar al alumno, ya que es preciso otorgarle un número del uno al diez, y ya que debemos emitir un boletín que formara parte de su expediente académico, ¿por qué no darle una mayor validez a estas notas? ¿por qué no las empresas o empleadores dedican más tiempo a analizar el expediente académico de nuestros alumnos y valorarlo adecuadamente? ¿para qué tanto trabajo y estudio si luego sólo cuenta el apto o no apto que permite la titulación del alumno?

Todos tenemos en mente a muchos alumnos a los que valoramos positivamente, a través de las notas, por su trabajo diario y discreto, por su estudio esforzado pese a los inconvenientes que le rodean, o por su talante amable y respetuoso. Unos alumnos que, por no tener otras cualidades más demandadas en la sociedad competitiva actual -no hace falta siquiera mencionarlas-, no tienen tanto éxito en su inserción laboral o promoción en el mundo de la empresa. Quizás, a parte de valorar otras muchas cosas en esa nota final, sería conveniente que cada responsable de recursos humanos dedicara un tiempo a analizar las notas y el trabajo de muchos meses de cada uno de sus candidatos, y no sólo su facilidad a la hora de desenvolverse en una entrevista o el diseño más o menos exitoso de su CV.

De momento, por nuestra parte, sólo nos queda valorar y ponderar cada una de las competencias necesarias en la titulación profesional para la que estamos preparando. Todos tenemos claro que además de dominar unos contenidos técnicos necesitamos personas con competencias relacionadas con la cooperación, la implicación, el respeto, la actitud...  Si no repensamos las notas continuarán siendo un mero trámite para los que estudian para aprobar o para conseguir un pase a otros estudios. Así, puede que los boletines de notas sirvan para algo más.

photo credit: ScottNorrisPhoto A Show of Hands: Day 197 via photopin (license)

miércoles, 9 de noviembre de 2016

CAMBIAR EL NOMBRE A LA FP

En una de las conferencias del Fòrum d'Oportunitats, sobre la Formación Profesional en la Comunitat Valenciana, e impartida por Salvador Lorenzo -responsable de la formación en Repsol- se lanzó la idea de cambiar de nombre a la actual Formación Profesional con el fin de dotarla de ese prestigio deseado o, más bien, quitarle el sambenito de "hermana pobre" de la Educación.

cambiar el nombre a la FP
El lenguaje y las formas, además del fondo del asunto, puede significar mucho más de lo que parece. Tal vez podríamos pensar en sustituir el nombre de Formación Profesional por otro como Educación Profesional, Enseñanzas Profesionales, Formación Técnica, Aprendizaje Profesional... Para eso están los expertos en naming que seguro podrían dar con una denominación nueva para la FP con el fin de quitarle algún que otro estigma y dotarla del un valor añadido más.

De todos modos, antes de llenarnos la boca con ese prestigio deseado, los responsables políticos pueden llevar a cabo muchas medidas de apoyo. Más allá de organizar encuentros de FP, lo cual celebro, es básico un apoyo real y económico a esta etapa educativa. Es importante la presencia de los máximos responsables educativos a todos estos actos, su apoyo verbal a los docentes y la motivación de unas plantillas cada vez más sobrecargadas de trabajo y de necesidades de formación; por no hablar de la necesidad de fomentar sinergias y respaldar por igual los centros públicos y aquellos sostenidos con fondos públicos (concertados); ya que carece de sentido no apreciar y servirse de todos los profesionales que llevan décadas dedicándose a la formación profesional. ¡Cuánto echamos de menos un Jorge Arévalo en muchas comunidades autónomas!

Es también evidente que nuestra FP, ya sea en el modelo clásico con su Formación en Centros de Trabajo (FCT) o con su modelo Dual, necesita además de un posible cambio de denominación, una reflexión sobre el modelo y una inversión real para llevarlo a cabo. Ya se escucha en diversos foros (ver tuit a continuación), hablar sobre la idoneidad de aumentar la FP a tres cursos; de modo que no se pierdan horas lectivas en el centro educativo -como ocurre en el caso de la FP Dual o en Alternancia- y se respete el aumento de horas de formación y aprendizaje en las empresas.

Tener claro el modelo de FP, los recursos a invertir, las metodologías más idóneas para esta etapa educativa, valorar en su justa medida a los docentes que crean e innovan en la formación de los alumnos, invertir en recursos materiales actualizados, así como promover una interconexión real del mundo empresarial con los centros educativos, debiera ser una prioridad en la política educativa del país. Porque podemos cambiar el nombre a la Formación Profesional, sin embargo, sus docentes seguiremos siendo los mismos; por favor, escúchennos a todos.

lunes, 7 de noviembre de 2016

OBLIGACIONES NO ESCRITAS DEL DOCENTE

Existen unas leyes no escritas, pendientes de proclamación o de ser añadidas a la Carta Magna, donde figuran una serie de obligaciones, impuestas tal vez de un modo consuetudinario por las primeras clases que poblaron nuestras aulas. Unas obligaciones que todo docente debiera satisfacer bajo cualquier concepto; conocer y respetar si no quiere sufrir el escarnio y reprimenda de sus discípulos.

Me atrevo a enumerarlas, pese a ser consciente de haberlas incumplido en numerosas ocasiones, siendo probable que en el futuro puedan ser utilizadas en mi contra por cualquiera de mis queridos alumnos.

OBLIGACIONES DEL DOCENTE1. Corregirás los exámenes y trabajos siempre en el mínimo plazo posible, sin tener en cuenta los festivos u otras ocupaciones personales, contando siempre los días naturales, y no los hábiles, para la presentación de las calificaciones.

2. Contestarás en clase siempre a las pregunta del alumno/a que antes haya sido formulada. No podrás saltarte este criterio cronológico; manteniendo para ello tus cinco sentidos si recibes varias consultas al mismo tiempo con el fin de no alterar este criterio sagrado.

3. Cualquier asunto o duda relacionada con la materia deberá ser contestada no importando el horario -diurno o nocturno- e incluyendo fines de semana y fiestas de guardar. Se mantendrá la excepción del mes de agosto sin contar la última semana de dicho mes.

4. Si eres profesor/a novato o sustituto, tendrás que aguantar cualquier impertinencia relacionada con tu falta de experiencia, coordinación pedagógica, método de evaluación o todo aspecto relacionado con tu práctica docente. Deberás esperar al menos un trienio para demostrar tu autosuficiencia.

5. Mantendrás tu temple inquebrantable cuando algún alumno/a proceda a cuestionar tu evaluación y/o calificación de exámenes, trabajos u cualquier otra prueba que hayas estimado conveniente. No importara que seas poseedor de la razón o hayas tratado de ser lo más objetivo posible. La presunción del fallo en la corrección del profesorado es una prerrogativa universal del discente.

6. Argumentarás siempre que puedas los motivos para llevar a cabo esas innovaciones educativas que te hacen parecer un perro verde al lado de tus colegas de curso. Deberás para ello publicar y razonar por escrito la justificación del uso de esos métodos y herramientas "anormales" que se salen de la enseñanza "tradicional" y que pretender motivar a la par que estimular el aprendizaje de tus alumnos.

7. Informarás a tu clase de cualquier acontecimiento presente o futuro del centro educativo, donde haya alguna actividad (charla, visita, excursión...) a la que pueda unirse tu grupo pese a que no tenga ninguna relación directa con tu materia o curso. Se incluye también el conocimiento -al segundo- de cualquier incidencia personal en un compañero/a que les pueda suponer alguna hora libre. Eres libre de hacer mención a asuntos relacionados con tu vida personal para perder tiempo o satisfacer curiosidades.

8. Repetirás la explicación de cualquier concepto o problema a todo alumno a pesar de que no haya estado atento y lo hayas repetido por enésima vez. Se aplicará el precepto fundamental de "es tu trabajo".

9. Serás capaz de dirimir cualquier controversia relacionada con tu materia a la velocidad y exactitud de Google; citando ejemplos reales acontecidos en tu ámbito geográfico.

10. Guardarás para tu fuero interno cualquier tipo de manía o preferencia sobre el alumnado; no importa el padecimiento de matracas de carácter puntual o continuado. Debes demostrar falta de inclinación y una personalidad digna de un autómata.

Espero que guardes como oro en paño este breve, pero justo articulado, procurando no difundirlo entre los alumnos que sufren tus puntuales injusticias. A no ser que te encuentres entre los puntuales cumplidores...

photo credit: Tom Simpson Elektro, the Westinghouse Moto-Man via photopin (license)

martes, 1 de noviembre de 2016

SI NO EXISTIERA LA FP

Independientemente de la mayor o menor popularidad de los estudios de Formación Profesional, de si ahora conviene política o económicamente incentivar este tipo de estudios entre los más jóvenes o entre aquellos sin una formación reconocida; no podemos dejar de valorar los centros de FP por todo lo conseguido estas últimas décadas con los miles de alumnos que han pasado por nuestras aulas.

Pese al creciente prestigio, principalmente en los ciclos de grado superior, o las notables oportunidades laborales que ofrecen muchos ciclos formativos, no podemos olvidar la ingente tarea que se sigue haciendo con la formación personal y profesional de aquellos alumnos más jóvenes que aterrizan en unos estudios con una vocación no muy definida. De hecho, los anglófonos, utilizan el término vocational education and training (VET) para denominar a nuestra FP. Unos estudios que sirven para inclinarse hacia una profesión y comenzar a ejercerla como aprendiz.

SI NO EXISTIERA LA FPLas escuelas de formación profesional son una pieza clave de un sistema educativo donde parecen no encajar ciertos perfiles de alumno con los que falta conexión y una atención necesaria a su desarrollo personal. Es fácil encontrar jóvenes con inseguridades, con falta de apoyo familiar y con una madurez en desarrollo, que requieren una guía en sus estudios que les oriente y dirija sus esfuerzos hacia una u otra titulación. ¡Qué importante la labor de los orientadores en los centros de educación secundaria!

Los centros de formación profesional desempeñan una labor vital para el futuro de estos miles de jóvenes que cada año se matriculan en un ciclo formativo. Afortunadamente, todos los títulos actualizados tienen una duración de casi un año y medio de formación en los centros educativos, algo que se agradece en unos alumnos que mes a mes evolucionan y maduran en todos los niveles. Es una satisfacción ver la gran evolución, en tan sólo un curso, de muchos alumnos que aterrizan despistados, sin autoestima o con carencias de diversa índole.

Si no existiera la FP, seguro que habría que inventarla. No sé qué pasaría con tantos jóvenes que no tienen claro su camino, su futuro laboral o han perdido las ganas de seguir estudiando en un sistema educativo donde no encajan por diversos motivos. Ya no entro a valorar aquellos estudiantes más mayores o con otros estudios que buscan en la FP una inserción laboral que no alcanzan por otras vías. Quizás en estos casos, la Formación Profesional se ha convertido, sin desearlo y por disfunciones del sistema económico, en una vía de escape para universitarios en paro.

Mucho debiera agradecer a la FP nuestra sociedad, a los centros y a sus docentes que se esfuerzan en motivar a los alumnos, en ofrecerles una formación actualizada y en atenderles en la medidas de sus posibilidades pese al número de alumnos en el aula, la burocracia, las exigencias de la administración, la constante necesidad de formación técnica y el sinfín de proyectos que deben llevarse a cabo para mantener unas aulas llenas y preparadas cada curso académico.

Para más inri, las empresas demandan un perfil profesional cada vez más especializado y donde la actitud en el trabajo es un atributo imprescindible en los puestos laborales que se demandan. La coyuntura económica es de una complejidad creciente, además de precaria, lo que dificulta aún más si cabe la motivación de unos alumnos que buscan iniciarse en el mundo laboral o cambiar de rumbo profesionalmente. Nos toca lidiar con un panorama adverso y unos salarios decrecientes, lo que por otro lado, nos obliga a una mayor autoexigencia como docentes, si buscamos el éxito en la inserción laboral y promover aquello del lifelong learning de nuestros alumnos.

Aún así, pese a esta constante presión, que también se traslada a los docentes, pese a los cambios legislativos, pese a las incertidumbres en los puestos de trabajo, y a pesar de otro muchos más pesares -que también se sufren en otras etapas educativas-, la Formación Profesional sigue desempeñando una función vital en nuestra sociedad. No se trata de que nos lo agradezcan permanentemente, más bien que se nos considere como un cimiento básico del sistema educativo que ayuda en la transformación de las personas y de la sociedad en su conjunto.

photo credit: Ian Muttoo a window to another world via photopin (license)

jueves, 20 de octubre de 2016

TWITTER NO ES PARA ALUMNOS

Sí. Parece que ya le ha llegado la hora a Twitter entre los más jóvenes. Se acabaron los tiempos en los que Twitter enganchaba al público más joven por su frescura o novedad y por permitirles una cercanía a sus ídolos o personajes favoritos.  Sin embargo, ya podemos afirmar que la red social, microblogging, o como queramos llamar a Twitter, se ha quedado caduca para el segmento más joven de la población.

Aquellos que nos las prometíamos hace pocos años, pensando que Twitter era la herramienta perfecta para comunicarnos con el alumno a la vez que nos enriquecía con el saber de otros tuiteros, hemos perdido la batalla. No podemos tratar a Whatsapp o Snapchat como redes que producen conocimiento; son meras aplicaciones de mensajería instantánea y habitualmente superficial -por no decir otra cosa-. Incluso Facebook, con algunas páginas interesantes y con la posibilidad de difundir recursos, tampoco atrae en demasía a nuestros alumnos más jóvenes. Unos jóvenes que, afortunadamente, buscan aplicaciones más privadas para evitar la intromisión de la familia y "controlar" sus seguidores, a la vez que comparten mayoritariamente imágenes personales o cuestiones cotidianas.
twitter no es para alumnos educación

La única esperanza que nos queda  -en redes sociales- es a través del uso educativo de YouTube como una herramienta a través de la cual contactar con perfiles interesantes, académica y profesionalmente hablando, a la vez que nos facilita la comunicación y difusión de contenidos propios o ajenos. No veo YouTube como una herramienta donde cada docente suba sus propios vídeos -algo sólo para los más valientes- si no como un espacio donde poder seguir un canal, añadir vídeos y comentarios a los mismos.

De todos modos, Twitter sigue siendo la mejor aplicación para desarrollarse profesionalmente. Continúa siendo única para conocer la opinión de expertos en materias de tu interés, así como para seguir la actualidad del sector, ya sea el educativo o cualquier otro. A nivel de Formación Profesional, sobre todo en los ciclos de grado superior, me parece que es una herramienta genial tanto para la búsqueda de trabajo, como para potenciar la identidad digital -mejor junto a un blog- y seguir aprendiendo tras la finalización de estudios.

Sólo hace falta pegar un vistazo a este estudio de @christiandve, sobre el perfil de usuario de Twitter en España en 2016, para comprobar que el 90% de los tuiteros españoles tienen entre 25 y 54 años, y menos de un 7% tienen una edad inferior a 24 años. Es decir, estamos perdidos si queremos utilizar Twitter como herramienta de comunicación personal o grupal con los jóvenes, ya que tenemos muy pocos tuiteros en nuestras aulas y los que no los son se muestran reacios a su instalación en el móvil.

De todos modos, para materias o módulos que incluyen en su programación las redes sociales a nivel empresarial, o para profesores de FOL que trabajan la búsqueda de empleo o el emprendimiento, Twitter siguen siendo una herramienta ideal para trabajar este tipo de contenidos e interactuar con otros profesionales de un modo directo y real.

Si tienes alumnos puede que Twitter ya no sea el mejor medio de comunicación y aprendizaje, pero si eres docente ya es otra cosa. Pese a la multitud de opiniones, teorías o métodos educativos que encontramos por la red, en Twitter siempre acabas encontrando perfiles relacionados con la educación con los que aprender y replantearte el trabajo. Para ser un buen edutuitero no hace faltar ser muy friki...  Aquí tienes unos cuantos tuiteros recomendados que conversan sobre educación  y pueden ser una buena muestra para empezar o completar tu número de seguidos. Siempre encuentras alguien interesante por la red, no olvides que los talluditos somos ya mayoría en esto del Twitter.

miércoles, 19 de octubre de 2016

DECÁLOGO MOLÓN PARA MOTIVAR A TUS ALUMNOS

Los que trabajamos en formación profesional, ya sea de adultos o específica, solemos coincidir con un tipo de alumno muy heterogéneo. En nuestras aulas concurren alumnos más o menos jóvenes, con una formación u objetivos vitales muy diferentes, con experiencias educativas de distinto tipo; ya sea porque aparcaron en su día los estudios, porque en estos momentos desean un cambio de rumbo profesional o buscan iniciar una nueva etapa vital con mayor o menor voluntad propia.

Ahora bien, ¿están motivados estos alumnos con los que trabajamos diariamente en el aula? ¿requieren prácticas docentes específicas y extraordinarias? ¿podemos aplicar alguna receta prodigiosa que sirva igualmente para otras etapas educativas? ¿cuál es la fórmula para mantenerlos conectados en clase e ilusionados en su futuro laboral o académico próximo?

decálogo motivación alumnos
Nuestros años de experiencia, trabajando con alumnos inclasificables -ni mejores ni peores, sino únicos- nos permiten sugeriros estos diez consejos para mantener esa motivación y espíritu de trabajo perpetuo en el aula. Consejos que no pretenden ser innovadores, tan sólo requieren un entrenamiento agotador, un tacto especial o, en su defecto, un personal coach las veinticuatro horas del día.

1. Persevera y no te lo creas demasiado. Si un día fluyen las respuestas, a alguno se le cae la baba escuchándote o te felicitan por esa clase excepcional o por ser un monologuista digno del club de la comedia: ha sido todo un sueño. Cada día es diferente y puedes meter la pata o matar de aburrimiento en la clase menos esperada. Esa es la realidad...

2. Paciencia. Muy relacionada con el punto anterior. Es fundamental armarse de paciencia en cada clase porque siempre algún alumno que te vacilará, te sacará los colores por tu ignorancia sobrevenida o te obligará a morderte la lengua para no responder algo indebido. El mejor remedio: una píldora de Pacientin 500 después de desayunar.

3. Ingenio. Capacidad de cambiar de rumbo en cualquier clase donde el agotamiento sea generalizado, los medio técnicos no acompañen por alguna rara caída del internet o porque te toca dar clase a última hora del viernes previo a un puente festivo. No es válido poner la película del momento en V.O.S.E. y justificarlo con que están aprendiendo inglés.

4. Empatiza. ¿aguantarías seis horas seguidas sentadas con libros de texto o escuchando a un profesor tras otro? Si a ello le añadimos diferencias de edad, situaciones familiares diversas o la mera búsqueda de una titulación oficial, se nos complica la situación. Si te atreves, disfrázate de chaval y pasa un par de días sentado en cualquier aula de un instituto o colegio durante toda la jornada escolar.

5. Relata. A casi todos nos gusta escuchar historietas, más aún a los alumnos, ávidos de conocer tu edad, situación civil, domicilio paterno o última salida estival y concierto remember al que acudiste. Siempre funciona contar experiencias en clase que podemos relacionar con nuestra materia a través de anécdotas, discos que escuchamos, películas o series que estamos viendo, algún cómic o novela. No es preciso ser un titiritero o trovador moderno, pero sí va bien soltar algún que otro rollo más o menos íntimo o inventado que nos acerque a su terreno y que demuestre que tenemos vida más allá de la enseñanza.

6. Cede el poder. No hace falta que impongas tu voluntad constantemente cual monarca absoluto de turno. Tu alumnado tiene una experiencia y un bagaje que merece ser escuchado y tenido en cuenta. No te va a hacer daño abrir espacios para la toma de decisiones colectivas. Tranquilo, siempre te queda decidir cuándo poner el siguiente examen.

7. Haz cosas. Como diría Rajoy (creador de la famosa sentencia “las mujeres -o los catalanes- hacen cosas”) hacer cosas es positivo ya que traslada el aprendizaje a un plano más real y, por tanto, mucho más motivador para el alumnado. Tampoco se trata de hacer macramé porque sí, pero con un poco de ingenio (ver punto 3) seguro que podemos llevar nuestros contenidos a un plano más práctico y llevadero.

8. Date una vuelta. Pasarse nueve meses encerrado entre cuatro paredes puede ser, salvo que padezcas de agorafobia, un pelín agobiante. Seguro que en tu centro existen espacios por descubrir y utilizar: un laboratorio, el aula de informática, el gimnasio, etc. Da igual qué enseñes, un gimnasio puede ser un lugar excelente para romper una dinámica rutinaria. Además, también puedes salir del centro y visitar cientos de sitios de interés. Así que, fuera pereza y miedos y sal del aula.

9. Mira tu agenda. Seguro que tienes contactos que pueden resultar de enorme interés para tus alumnos. Un amigo que no deja de viajar a lugares exóticos, otra que colabora en una ONG, otro que trabaja en una profesión relacionada con una parte del temario… Qué sé yo. Tira de agenda, pues, y abre tus clases a compañeros y/o amigos. Tus alumnos te lo agradecerán por partida doble: por un lado, aprenderán cosas nuevas y, por otro, dejarán de verte el careto durante unos días.

10. Socializad vuestro trabajo. Implícate con la comunidad, presenta vuestros resultados, intenta resolver un problema del barrio, del pueblo, etc. Intenta que tu alumnado vea que lo que hace en el aula (y fuera, recuerda el punto 8) tiene algún tipo de sentido más allá del maldito aprobado final.

Visto lo visto, podríamos afirmar que el docente que no motiva a su alumnado es porque no quiere. Con este decálogo molón que ponemos a tu alcance lograrás que tus clases se conviertan en ese oscuro objeto de deseo del alumnado de tu centro. Así que tómatelo con calma y no apliques todos los puntos de golpe o tus chicos y chicas te van a perseguir por los pasillos cual estrella del rock. Y al loro, ya has visto lo que ha pasado con Dylan: ¡morir de éxito no es una alternativa!

P.D. Artículo redactado a cuatro manos con mi colega Ramón Paraíso y que puedes también leer en su magnífico blog: DE VUELTA.

lunes, 17 de octubre de 2016

MASLOW PARA DOCENTES

Aún teniendo la fortuna de trabajar en lo que te gusta, ya sea como docente o en cualquier otro ámbito, es normal sufrir altibajos a lo largo de una carrera profesional que a más de uno se le puede hacer eterna. Pese a las envidiadas vacaciones del profesorado, la suerte de trabajar con niños o jóvenes cada año diferentes o a pesar de todas las satisfacciones que tenemos como educadores; es inevitable pasar por fases personales con una mayor o menor motivación, etapas que además no son impermeables al aula o a nuestras familias.

maslow docentes
Los profesores de FOL bien conocen el funcionamiento de la popular pirámide de Maslow -una teoría demasiado trillada en mi opinión- donde se argumenta que las personas tenemos una serie de necesidades básicas que al ser satisfechas pasamos a buscar la satisfacción de otras superiores hasta llegar a la autorealización.  No sé si alguno lo ha logrado y ya está autorealizado como docente, pero sí tengo claro que nuestro trabajo requiere una dosis de motivación muy alta para estar en el aula con toda la intensidad que se requiere; no perder los nervios, seguir actualizado, no caer en la rutina y el tedio o no estar deseando volver a casa para perder de vista la escuela.

Siempre nos quedan los recursos fáciles de automotivación; disfrutamos un empleo más o menos estable y un salario decente en comparación con los millones -sí, millones- de personas que están en situación de desempleo o en clara precariedad laboral o vital. Aún así, supongo que todos somos algo inconformistas, o más bien de fácil desánimo: ¿será la naturaleza humana -tendente a la languidez puntual o crónica cuando nos acostumbramos a las cosas- junto al estrés que supone tratar de hacer bien tu trabajo y llegar a todo, que no es poca cosa cuando te responsabilizas de varios grupos, materias o alumnos con peculiaridades y diferentes motivaciones?

También nos queda -para seguir motivados- buscar la satisfacción en esos momentos puntuales que se dan cuando te cruzas con algún alumno o alumna al que le van bien las cosas, que tiene un futuro claro, o al menos ha decidido con ilusión tomar un camino académico o profesional. Siempre es una buena inyección de optimismo o energía para la semana o el mes en curso.

Sin embargo, está la soledad del aula, que algunos disfrutan en un silencio escandaloso, y que a la larga es un martirio si no sabes salir de él a través del trabajo o amistad de tus compañeros. Cerrar las puertas del aula, hacer lo que te venga en gana, día tras día, también acaba hastiando hasta al más independiente. Nuestro trabajo cobra sentido cuando logramos trabajar en grupo, pese a nuestras múltiples diferencias o naderías, sacando un proyecto adelante y logrando que los alumnos se involucren en el aula y fuera de ella. Otro suministro de energía.

Luego siempre nos quedará  quejarnos de los horarios, de los grupos que nos han tocado, de los eternos trámites burocráticos o de los sinsabores de la evaluación. Aún así, no hay otra que asumir los baches laborales y emocionales con la mejor haztitud posible, porque lo de buscarse un coach no acabo de verlo, y doparse, menos todavía.

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jueves, 6 de octubre de 2016

¿FP DUAL?

La modalidad de Formación Profesional Dual parece que ha calado en los gobiernos de todo signo y en cada una de las comunidades autónomas que no quieren perder un tren, modelo alemán, que tiene muy buena prensa a nivel mediático y social.

Pero, ¿qué modelo de FP dual es el más idóneo? ¿por qué hay modelos de Formación Profesional Dual tan diferentes entre las distintas gobiernos autonómicos? No tiene sentido que sigamos contabilizando como alumnos de FP dual a aquellos que tan sólo han aumentado sus horas de FCT, incluso a través de la mala ocurrencia llamada FCT ampliada, y que no reciben ningún tipo de formación específica en la empresa; donde el alumno acaba perdiendo horas de formación presenciales en su centro educativo.

No es eficaz un modelo de FP dual tan diferente entre Cataluña y Madrid o la Comunidad Valenciana. ¿O no podríamos ser más eficientes con las experiencias del País Vasco o Andalucía?

FP DUAL, FPDUAL, FORMACIÓN PROFESIONALLos expertos tienen claro que la FP dual requiere un compromiso más alto de las empresas que deben apostar por esta formación como una inversión donde los alumnos reciban una formación adicional con la colaboración de un tutor de la empresa  y vean a su vez remunerado su trabajo desde el primer día. Las empresas no deberían escatimar recursos o tratar de disminuir costes en sueldos y salarios a través de los alumnos de la FP dual. Si las empresas, las pymes principalmente, cambian de mentalidad y ofrecen plazas de FP dual atractivas acabarán contratando a los alumnos con mejores aptitudes y una actitud más positiva en su puesto de trabajo.

Sabemos que las empresas buscan perfiles profesionales con una serie de competencias transversales y una gran capacidad de adaptación. Para lograr este objetivo la FP dual puede resultar muy útil si nos ayuda a acercar el mundo empresarial a los centros educativos a través de sinergias donde los distintos tutores se relacionen e incidan en esas demandas que el sistema productivo o de servicios está buscando.

Ahora bien, tanto las multinacionales como las pymes españolas, deben implicarse en un modelo donde el profesorado también pueda recibir cierta formación y actualización de sus conocimientos técnicos, así como invertir en unos alumnos con el propósito de una futura contratación y no como un sistema para cubrir puestos de trabajo precarios. ¿Por qué no se fomentan más este tipo de formación profesional a través de incentivos fiscales o bonificaciones en la seguridad social?

Es evidente que si no se invierte más y se dota de un valor añadidor real a la FP dual, ésta acabará siendo un mero escaparate político que vende las bondades de un modelo alemán que disfruta de unas tasas de desempleo inmejorables si las comparamos con la situación española actual, pero que no es equiparable a nuestra cultura económica y empresarial.

Creo que los dos tipos de formación profesional que se dan en la actualidad pueden convivir al mismo tiempo, pero es necesario que las autoridades educativas y económicas, junto a las empresas, inviertan en mejorar realmente la formación de los alumnos de la FP dual a través de más horas de formación actualizada y con los mejores medios que podamos ofrecer. No se puede dejar todo de la mano de unos centros educativos que se las ven y las desean para invertir en recursos técnicos o en formación especializada a unas plantillas docentes con más horas lectivas y una exigencia profesional alarmantemente creciente.

Ya hemos perdido varios años desde que se decidió apostar por este modelo; si no se toman medidas más concretas, estos cambios de tipo de FP sólo van a suponer un derroche de horas de trabajo y una devaluación de un modelo que puede ser perfectamente válido en ciertos sectores o empresas interesadas en un tipo de alumno y técnico profesional.

Además de los foros y congresos sobre la FP, es necesario articular medidas que no sólo traten de "prestigiar" la formación profesional en la sociedad, sino que se tomen más decisiones pragmáticas que no supongan sólo descargar el peso en unos centros educativos y en unos docentes que bastante tienen con seguir actualizándose técnica y metodológicamente. No se puede estar hablando constantemente de creatividad, innovación y flexibilidad si no se acometen reformas reales que cuenten con los centros, nos permita trabajar a las escuelas en red con plantillas de docentes estables y con recursos suficientes de los gobiernos del color de turno.

Una sugerencia, ¿por qué no tomamos como ejemplo los planes y medidas de la FP del País Vasco y su inversión real en esta etapa educativa tan necesaria para el país?

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domingo, 2 de octubre de 2016

ATENCIÓN AL CLIENTE EN LA FORMACIÓN PROFESIONAL

Aquello de que el cliente siempre tiene la razón parece que pasó a mejor vida. Puede resultar algo anticuado para algunos, pero la cortesía, amabilidad o buena disposición a la hora de atender a un cliente debiera ser materia obligada no sólo en cualquier ciclo de Formación Profesional sino en todas las etapas educativas.

atención al cliente en la FPNo voy a entrar tampoco en aquello de si mis alumnos son mis clientes o no. Creo que no necesito considerarlos como tales, sino como iguales a los que tratar como a mi me gusta ser tratado. En el caso de los que formamos a futuros profesionales, independientemente de la familia profesional, lo normal es que deban en algún momento enfrentarse a una situación donde lidiar con clientes. Unos clientes de muchos tipos: amables, impacientes, groseros, exigentes, inconformistas, sabelotodos, agradecidos, problemáticos, impertinentes, generosos...

Cualquier de nosotros ha vivido situaciones donde ha sido mal atendido, donde la empresa vendedora no ha satisfecho nuestras expectativas, donde sólo deseábamos una solución, una compensación o una alternativa al problema con ese producto o servicio adquirido. Unos problemas que en cualquier ámbito profesional pueden darse, ya seas técnico en un almacén, diseñador, electricista, administrativo, comercial, cocinero, maquillador, informática, realizador audiovisual, dietista, auxiliar de enfermería, animador o encargada del mantenimiento de vehículos.

Que nuestros alumnos sean respetuosos, que no pierdan los nervios, que ofrezcan soluciones y sean diligentes o que sepan trabajar con las normas básicas de cortesía en el cara a cara, por email o por teléfono, puede ser más relevante que cualquier otra competencia técnica de un módulo profesional. La diferencia de una buena o mala empresa, de un servicio de calidad o deficiente, radica a menudo en esa cuidada atención al cliente.

Creo que desde cualquier módulo profesional podríamos trabajar esa atención al cliente. Trabajar en un ambiente distendido con los alumnos no significa que no consideren unas normas básicas de educación que deberán aplicar con sus compañeros de aula o de trabajo, así como con los clientes o proveedores de la empresa u organización donde estén empleados. Y, ¿qué podemos hacer en el aula? Cualquier detalle o momento es bueno para hacer hincapié en el trato al cliente: la forma de dirigirse a un compañero, disculparse cuando uno llega tarde, comer o no durante una conversación, el modo de saludar o sentarse cuando se trabaja o recibe a una persona, el uso del móvil, el lenguaje no verbal, el autocontrol de las emociones en situaciones de estrés, las disculpas cuando metemos la pata, etc.

Aquel "Manual de urbanidad y buenas maneras" de Carreño está ciertamente desfasado, pero ello no quita que sigamos insistiendo en la importancia del trato en nuestras relaciones profesionales. Unas relaciones profesionales que se cuidaban muy bien desde el módulo de Relaciones en el Entorno del Trabajo (RET) que se impartía en algunos ciclos y que pasó a mejor vida con la LOE. Unas relaciones que, como profesionales y docentes, podríamos atender o preservar siempre mejor a lo largo de nuestra singladura laboral y vital.

En cualquier caso, la obligada cortesía, no puede impedir que sigamos acercándonos más al alumno, que lo valoremos y seamos exigentes al mismo tiempo, que podamos tener un trato menos encorsetado y más estrecho, que continuemos valorando y apreciando a cada uno de los alumnos que atendemos en el aula.

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viernes, 23 de septiembre de 2016

SEXISMO Y ALUMNOS SORPRENDENTES

Puede sonar muy manida la frase aquella de "siempre aprendiendo de mis alumno" o tal vez a algunos les parezca esta afirmación un mero escaparate, "postureo" le llaman ahora, u otros vean incluso imposible aprender de esos tipos que están sentados por filas en un aula y que se supone vienen a clase a ser instruidos por un documentado orador.

sexismo alumnos educaciónPero no. Cada año mis alumnos sorprenden, siempre que les das un amplio margen de libertad para diseñar y llevar a cabo sus propias actividades en el aula, con recursos y enseñanzas que de otro modo no hubiéramos podido aprovechar en clase. Es por ello fundamental conceder libertad a los alumnos para que aporten y enfoquen la materia con recursos propios y con su perspectiva personal y no condicionada por el profesor o el libro de texto de turno.

Como profesores podemos guiar y orientar la materia, pero tenemos también mucho margen para que los alumnos, individual o grupalmente, se organicen y den clase a sus compañeros y, de paso, al profesor de turno que podrá disfrutar como un participante más.

El pasado curso mis alumnos pudieron programar semanalmente actividades, salidas o charlas de expertos ajenos a la escuela; planes inéditos que yo no habría expuesto ya sea por mi falta de imaginación o escasez de contactos profesionales. Este año, de nuevo, los alumnos por grupos están desarrollando apartados del temario a través de un documental y planteando a su vez una dinámica para trabajar esos contenidos relacionados.

Soprendentemente para mi, hemos disfrutado de un documental que debiera ser de obligada visión en escuelas o institutos: "Killing us softly 4" de Jean Kilbourne. Un documental para reflexionar acerca del sexismo en la publicidad, la cosificación de la mujer, la violencia de género, el consumismo, la sexualidad, etc. Además, gracias a la representación de los tres alumnos organizadores (Mila, Paula y Tomás), hemos podido comprobar de primera mano el tiempo que necesitan muchas mujeres para maquillarse y desmaquillarse cada día, a diferencia de sus compañeros varones no sometidos a las exigencias de estar permanentemente impecables.




Seguro que si me hubiera tocado desarrollar estos temas o hubiera tratado de reflexionar de un modo crítico sobre el sexismo, no lo hubiera podido hacer mejor que mis alumnos. Si no lo tienes claro, ni lo dudes, deja a tus alumnos planificar y exponer sus propios proyectos, clases, actividades fuera del aula. Siempre te sorprenden.

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martes, 20 de septiembre de 2016

LO ÚLTIMO EN EDUCACIÓN

Cambio educativo, innovación, pacto por la educación, Finlandia, deberes, programación, FP Dual, libros de texto... Parece que todo esto, "lo último en educación", se repite y repite como si hubiéramos caído en un agujero negro donde las leyes de la física ya no tienen sentido y la realidad se distorsiona.

Es visible el mucho movimiento de las escuelas que se replantean la forma de enseñar y aprender de sus alumnos. Aún así, da la sensación de que estamos innovando por innovar sin tener claro el objetivo principal de cada "innovación" que llevamos a cabo. ¿Tenemos en cuenta unas competencias básicas a alcanzar cada vez que nos plateamos un cambio de rumbo y experimentamos en el aula?

Quizás algunos nos pasamos de atrevidos y experimentamos, prueba y error, con el consiguiente beneficio o perjuicio para nuestros alumnos. Quizás sea conveniente replantearse si cada actividad supuestamente innovadora no deja de ser poco más que aquel mural de cartulina con fotos y títulos coloreados pero en un formato digital.

Que la tecnología no es la panacea del aprendizaje es algo que ya tenemos claro una mayoría (¿silenciosa?), pero aún así seguimos insistiendo en dotar nuestras aulas con libros electrónicos, pizarras digitales o tabletas personales sin pararse tal vez a pensar en el mucho o poco valor añadido que aportan en el desarrollo de las competencias personales o profesionales del alumno.

A nivel de la Formación Profesional es indudable que debemos estar al día de los avances tecnológicos de cada una de las profesiones para las que formamos. Aún así, necesitamos cavilar aún más sobre si esa innovación o ese golpe de timón que estamos dando, repercute positivamente en los objetivos que nos deberíamos plantear. ¿No buscamos personas que piensen, que sepan leer, aprendan a ser flexibles, mantengan una buena actitud, sean responsables y que además mejoren la actual sociedad? ¿Fomentamos la crítica, el razonamiento, el análisis o la solidaridad en nuestras aulas más innovadoras?

Entiendo que motivar al alumno es una tarea díficil, más aún cuando hablamos de personas muy jóvenes con una vocación aún no definida y con las preocupaciones normales de la edad. También creo que alcanzar esa motivación, a través de actividades más o menos lúdicas, o mediante la tecnología, no debe suponer una pérdida del norte en cada etapa educativa. En el caso de la FP, como en otros niveles, es fundamental pensar en unas capacidades básicas cada vez que tratamos de innovar: comprender un texto, ser resolutivo y creativo, interpretar adecuadamente unas instrucciones, tener unas competencias digitales mínimas, valorar los recursos, empatizar con los compañeros, etc.

Si sólo buscamos lo último, probablemente no alcanzaremos el objetivo último de la educación.
"El objetivo de la educación es preparar a los jóvenes para que se eduquen a sí mismos el resto de sus vidas”. Robert M. Hutchins. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

INNOVAR EN EDUCACIÓN SIN INTERNET

Parece que han pasado décadas desde que dábamos clase sin conexión a Internet, sin disponer de un simple proyector o, a lo sumo, íbamos cargados de diapositivas -¡y no las del PowerPoint!- o con las transparencias de acetato de la materia de turno. Sin embargo, no hace tantos años que no disponíamos de la tecnología y los dispositivos que ahora mismo consideramos básicos y normales en cualquier aula medianamente decente.

Uno de los inconvenientes de la tecnología es la dependencia que nos ha creado para programar una clase y las pocas alternativas planificadas en caso de cualquier incidencia. Hoy en día, sabiendo que disponemos de Internet podemos ver un vídeo de YouTube en un momento dado, proyectar alguna noticia de actualidad relevante, poner la presentación de turno, buscar una imagen representativa de lo que estamos estudiando o seleccionar una aplicación para divertirnos mientras aprendemos.

innovar educación sin internetPor ello, cuando se nos avería el ordenador del aula, falla el proyector, cae la red durante más de un día, se bloquean los portátiles, nos quedamos sin luz u ocurre cualquiera de esas incidencias normales en cualquier centro educativo; nos desesperamos, maldecimos y llegamos a pensar aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor. ¡Qué felices eramos con nuestro libro de texto, subrayando, leyendo, esquematizando, resumiendo y realizando ejercicios de un magnífico cuadernillo de actividades a la luz de un tubo de neón!

Supongo que los profesores, o el ser humano, si es que entramos dentro de esa categoría, tenemos poca tolerancia a los fallos técnicos y somos de frustración rápida. Pero, ¿por qué no aprovechar las averías, los parones y todos tiempos muertos para repensar nuestra docencia y realizar otro tipo de actividades?

En mi caso, teniendo varias horas de informática y pese a mis desesperos puntuales, es posible tener preparadas algunas alternativas en caso de que falle Internet o incluso me quede sin equipos. A pesar de mi total dependencia de la nube, del señor Google Drive o de un proyector, tengo claro que podemos buscar siempre otra forma de dar clase, o salir de ella, buscando a su vez la educación/formación de nuestros alumnos.

Entiendo que si estamos más de una semana sin unos recursos técnicos mínimos es imposible llevar a cabo lo que hemos programado para el curso. Aún así, se puede innovar, o más bien, se pueden buscar viejas alternativas para seguir en clase sin estar con los brazos cruzados.

¿Por qué no comentamos un recorte de prensa impreso o visualizamos un documental o película interesante en DVD? ¿y si tuviéramos algún juego de mesa preparado para estos casos y así trabajar otro tipo de habilidades y competencias? ¿o salimos del centro educativo y aprovechamos para recabar información de nuestro barrio, visitar un edificio, biblioteca, empresa u organismo, o simplemente realizar alguna dinámica (genial esta web al respecto) al aire libre? ¿qué tal si utilizamos la pizarra para dibujar, sacar temas o conversar sobre cuestiones que no solemos tratar?

En el fondo, "perder" alguna clase cuando nos fallan las nuevas tecnologías puede ser un buen momento para reflexionar en el uso de las viejas tecnologías. No se trata de volverse un converso de la tarima y el libro, pero si de mostrar esa flexibilidad y capacidad de adaptación que tanto se demanda en los puestos de trabajo y que luego esperamos nosotros mismos de los alumnos, familias, jefes y compañeros.

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martes, 13 de septiembre de 2016

REDES SOCIALES Y FORMACIÓN PROFESIONAL

La Formación Profesional no puede dejar de lado un aspecto tan importante como la presencia de nuestros alumnos y futuros profesionales en las redes sociales. Es difícil encontrar alumnos que no tengan presencia en alguna red social además del popular Whatsapp. Pero, ¿cuántos saben darle un uso profesional o formativo a las redes sociales existentes?

En todos los ciclos formativos que se ofertan se puede profundizar en este uso profesional y formativo de las redes sociales más habituales: Instagram, Twitter, Facebook, Youtube, Linkedin, Snapchat... Ya sea como una forma de buscar empleo, que podría y debería hacerse a través del módulo de FOL, como medio para mantenerse actualizado profesionalmente o como herramientas que facilitan la comunicación corporativa y personal del alumno como futuro profesional o empleado técnico.

redes sociales Formación Profesional FP

Antes de todo, es imprescindible que como profesores dediquemos un tiempo mínimo a trastear estas aplicaciones y averigüemos a través de la práctica aquello que nos ofrecen las redes sociales a nivel profesional, así como los problemas derivados de su uso. De paso, para el ámbito educativo, podemos descubrir las innumerables oportunidades de aprendizaje y colaboración mediante las redes sociales. Sin duda, con Twitter, mi preferida, es muy sencillo toparse con recursos y conectar con profesionales que comparten materiales y reflexiones adecuadas a nuestra etapa educativa.

En el caso del módulo de FOL existen buenísimos recursos en internet donde podemos indagar acerca del uso de estas redes para buscar empleo -genial el blog de Edulcoro y su Edulcoro Site- así como es igualmente interesante reflexionar sobre la identidad digital de los alumnos con ayuda de los recursos disponibles en el blog de Antonio Omatos.

Por otro lado, las redes sociales ofrecen la posibilidad de mantenerse actualizado a través de listas o grupos de usuarios que podemos encontrar en Twitter, Facebook, Google+, Youtube o Linkedin. Es necesario para ello investigar en cada una de estas plataformas, y, dentro de nuestra familia profesional, poder así conocer y contactar con profesionales de interés dentro de nuestro ciclo formativo. Para familiarizarse o profundizar en los usos de estas redes, recomiendo el blog de Ciudadano 2.0 con guías y recursos sobre Social Media, empleo 2.0, etc.

Porque conocer cómo funcionan las redes sociales, aprender a crearse una marca personal, cuidar la identidad digital o saber explorar las posibilidades que ofrece internet como herramienta de comunicación profesional debieran ser competencias básicas para cualquier titulado Técnico o Técnico Superior de Formación Profesional. Tan sólo hace falta ver cómo articulamos todas estas competencias en los módulos profesionales de cada ciclo formativo, ya sea de un modo transversal -como podría ser a través de FOL- o a través de módulos específicos en cada familia profesional. No podemos permitirnos alumnos que desconozcan las oportunidades que ofrecen las redes tanto para mejorar su empleabilidad como para su futura formación continua.

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viernes, 9 de septiembre de 2016

SINGULARIDADES DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL

Que la FP está de moda, que hay que prestigiarla, que la oferta es escasa y el número de titulados insuficentes, etc, etc. son frases demasiado frecuentemente escuchadas y que pueden terminar convirtiéndose en un mantra ineficaz.

Lo que nuestros políticos y las leyes educativas deben tener presente, si de verdad queremos impulsar la Formación Profesional, es invertir en la actualización del profesorado y en el establecimiento de proyectos integradores de centro donde se invierta no sólo en medios técnicos, si no también en recursos humanos y tiempo para llevarlos a cabo.

Los profesores de Formación Profesional necesitamos mucho tiempo si queremos mantenernos actualizados a las demandas del sistema productivo y necesidades de las empresas de servicios. En Formación Profesional precisamos que los equipos docentes de cada ciclo formativo puedan coordinarse con ayuda de tiempos establecidos en su horario profesional y teniendo en cuenta los diferentes turnos que a menudo se dan en las escuelas. Para ello, la administración educativa, podría disminuir la carga lectiva y contemplar horas para ese trabajo en común.

FP FORMACIÓN PROFESIONAL ESPECÍFICATampoco tienen ningún sentido, por falta de necesidad, comenzar las clases el día 8 de septiembre -en el caso de la Comunidad Valenciana- para luego terminar a finales de junio y con mayores disponibilidades horarias por la ausencia de los grupos de segundo curso.  Sería más provechoso un comienzo más tardío y dilatar los exámenes de evaluación final, así como repensar el número de horas diarias de los diferentes ciclos. En su día, acertadamente, se eliminó la convocatoria extraordinaria de septiembre y se pasó a junio. Ahora también podríamos seguir retrasando esa convocatoria o modificar los formación en centros de trabajo (FCT) para profundizar en la nuevas técnicas y metodologías o incluir algún tipo de formación en empresas u otras organizaciones vinculadas a cada familia profesional, -¿una formación dual para profesores? (leer artículo al respecto)-.

Porque no sólo podemos depender de un libro de texto más o menos actualizado que siga a la perfección el Real Decreto correspondiente. Es más urgente compartir recursos con otros compañeros, llevar a cabo proyectos integradores entre ciclos formativos y/o módulos, así como iniciar contactos más estrechos con el mundo empresarial.

Tampoco se trata de que si hace más o menos calor en septiembre que en junio, si no valorar cuando el tiempo de trabajo es más productivo en los centros educativos. Por experiencia, los profesores comenzamos con más energías que cuando estamos finalizando el curso. La inversión en la formación del profesorado puede ser más eficaz según el momento en que se programe. Es por tanto imprescindible una planificación y gestión del calendario escolar que permita esos espacios y tiempos de coordinación profesional teniendo en cuenta las singularidades de nuestro sistema de Formación Profesional.

Supongo que algún día nuestros responsables de la política educativa también nos consultarán a los docentes.

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martes, 6 de septiembre de 2016

¿QUÉ FORMACIÓN NECESITAN LOS DOCENTES?

Cada vez parece más difícil seleccionar y conformar un plan formativo que atienda a las necesidades de los centros educativos y su profesorado.  Es enorme la oferta de cursos, charlas, congresos, ponencias... que podemos encontrar por las redes o a través de multitud de centros y organizaciones especializadas.

Si a todo ello le añadimos las modas educativas del momento junto a la necesidad de no perder comba y mantenerse actualizado, tratando de satisfacer las demandas de las familias o las empresas y buscando cumplir los requisitos de titulaciones exigidos por la administración; nos encontramos ante una complicada decisión.

Los equipos directivos buscan además una formación que motive, que a su vez tenga impacto real en el aula, de carácter práctico y si es posible con esa "innovación" que ahora debe aderezar cualquier decisión. Con el problema añadido de la singularidad de nuestra profesión: cada docente tiene necesidades diferentes y prioridades diversas.

reflexión formación docentes profesoradoEn mi opinión, todo ello no quita que se pueda planificar en los centros educativos una formación que pueda satisfacer a todos los individuos o grupos implicados. Creo que cada centro debe diseñar una línea de formación donde se busque un aprendizaje común, que se haya reflexionado de antemano entre toda la comunidad educativa, y, por otro lado, una formación individual, formal o informal, que trate de satisfacer las necesidades propias de cada docente.

Es necesario ese aprendizaje común para seguir creciendo como centro educativo, para seguir desarrollando una cultura de aprendizaje que incluya el trabajo cooperativo entre los docentes, entre los alumnos y entre los alumnos y los docentes. Sin embargo, como mencionaba anteriormente, es precisa una reflexión pausada del claustro, a nivel individual y grupal, así como de los equipos directivos de cada centro. Es necesario tener claro qué tipo de competencias buscamos desarrollar y cómo deseamos que aprendan nuestros alumnos.

Aunque para ello, para esa necesaria reflexión, son imprescindibles los tiempos y espacios (artículo personal al respecto) donde los docentes podamos encontrarnos con calma y sin la mirada puesta en el comienzo del curso escolar, la documentación exigida, los materiales del aula, las últimas aplicaciones informáticas que hay que actualizar o un horario demasiado corto e intenso para pensar en común y sosegadamente.

Para la formación individual del profesorado, atendiendo las particularidades de cada docente, es necesario considerar previamente cuáles son esas necesidades propias y ver si se pueden satisfacer a través de los docentes del mismo centro educativo o de otros centros cercanos o similares al nuestro. Porque cada profesor tiene unas necesidades específícas a nivel de su área académica o técnica, su idiosincracia y sus habilidades digitales o personales. Para estos casos, la figura de un orientador de docentes no sería una mala idea, pese a que cada uno de nosotros solemos tener claras nuestras fortalezas o dónde cojeamos profesionalmente y buscar activamente la formación precisa.

Para articular cualquiera de estos dos tipos de formación solemos siempre recurrir a formadores externos, pero no debemos olvidar que las reuniones conjuntas y previamente preparadas, la conversación y el intercambio de opiniones con los colegas de la misma etapa escolar, ciclo o área, los acuerdos y el consenso al comienzo del curso; son igual o más válidos que cualquiera de esas sesiones formativas.

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domingo, 28 de agosto de 2016

EDUCACIÓN: ¿MEJOR O PEOR QUE NUNCA?

¿Nuestro sistema educativo goza de buena salud? ¿El sistema de Formación Profesional que tenemos es el más adecuado? Ante estas preguntas tan genéricas muchos contestarían rápidamente con un "No" y criticando los fallos que tiene nuestra educación, la escasez de recursos disponibles o incluso que parece haber un ente o lobby que pretende acabar con los ciudadanos críticos y responsables para que seamos más obedientes al sistema imperante.

Reflexionando sobre ello, tras dos lecturas que he disfrutado este verano; "El alumno Gerber" de Friedrich Torberg y "Filosofía mundana" de Javier Gomá, dudo cada vez más de la crítica incisiva sobre lo que se está haciendo en las aulas o acerca de nuestras más o menos trasnochadas leyes educativas. Dudo sobre si estamos peor que nunca o realmente estamos ante una oportunidad de enseñar y aprender de nuevas maneras teniendo en cuenta la enorme experiencia que atesoran nuestras escuelas.

No se trata de caer en el buenismo, si no disfrutar en el aula de los cambios transformadores que podemos llevar a cabo con más o menos medios, con nuevas o clásicas tecnologías; reflexionando eso sí sobre las metodologías que usamos o disponemos. Tampoco creo que sea cuestión de si seguir o no las modas educativas del momento -esa necesidad imperante de innovación- o volver a la caverna, al sufrimiento y sacrificio forzoso del alumno para que aprenda unos contenidos que deben ser validados al final de cada etapa escolar. Afortunadamente, cualquier docente tiene disponible más conocimientos y experiencias de aula que nunca, así como puede validar o contrastar su propia práctica profesional si tiene verdadero interés.

Gomá reflexiona sobre lo que significa ser culto: "quien practica una reapropiación crítica de una tradición heredada". A nivel educativo podríamos afirmar sin dudarlo que nuestras aulas son mejores que hace medio siglo, o acaso, ¿no son ahora las tasas de escolarización mayores que nunca? Sin embargo, ello no conlleva que toda la experiencia escolar y académica anterior sea invalidada por ello. Tampoco quita que sigamos insistiendo en la necesidad de mejora de nuestro sistema educativo en un consenso que nunca llega y en una educación que evolucione a la misma velocidad que la sociedad. Y,  pese a ciertos retrocesos o estancamientos, creo que podremos seguir afirmando que nuestros hijos y nietos tendrán mayores posibilidades u opciones disponibles a lo largo de su trayectoria académica.

Si nos ponemos pesimistas, en la novela sobre el alumno Gerber podemos encontrar ciertas analogías con la famosa reválida que se instaura de nuevo en nuestro país a través de la LOMCE. Unas reválidas que ya hace casi cien años atemorizaban a muchos estudiantes y  que decidían inexorablemente sobre su futuro profesional o académico. El tiempo dirá, pero probablemente estas reválidas son uno de esos retrocesos que antes mencionaba y que sufriremos si no rectifican nuestros políticos.

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jueves, 21 de julio de 2016

APRENDIENDO A DESCONECTAR DE LA EDUCACIÓN

Pese a que las ganas de aprender y enseñar no me fallan todavía, pese a que cada año hay retos nuevos y parece que nos complican o no complicamos más las cosas, pese a que siempre nos queda mucho por aprender y experimentar en las aulas, pese a todo ello y pese demasiadas otras cosas que podríamos seguir listando, toca ya desconectar digital y profesionalmente.

DESCONECTAR EDUCACIÓN
Es preciso dejar de lado el Whatsapp, Twitter o el Periscope sin que tu madre tenga que echarte el puro por lo enganchado que estás al móvil; es necesario olvidar en casa ese último libro de educación innovadora que irresistiblemente has comprado.

Al igual que en septiembre leeremos artículos sobre el estrés postvacacional, ahora toca tragarnos otras tantas lecturas que exhalan positividad sobre la deseada desconexión a las redes o esos otros deberes alejados de los clásicos cuadernillos de vacaciones que mandan a nuestros chicos.  Pero, al fin y al cabo, cada uno de nosotros capeamos el "mono educativo" como podemos, hacemos propósito de enmienda y, como cualquier otro adicto, ojearemos alguna vez las redes o trataremos de olvidar a propósito en la mesilla el dichoso smartphone para no darle a la tecla compulsivamente en busca de ese artículo inspirador o tuit inédito.

No voy a enumerar las bondades del descanso estival, pero sí espero, gracias a ellas, poder llegar a finales de agosto con nuevos ánimos y alguna que otra idea rumiada que transforme la ocurrencia del momento a una nueva práctica docente; no importa que sea con Pokemons o con pizarra y tiza, pero debemos buscar esas prácticas educativas que conecten con los alumnos y que les hagan conscientes de lo mucho que no saben y lo mucho que necesitarán saber en un futuro. Que se lo digan si no a los muchos titulados de Formación Profesional que precisarán actualización en su puestos de trabajo a lo largo de su vida laboral: "Is more vocational education the answer?"

Lo dicho, no podemos parar de aprender con todo lo que nos rodea, aún tumbados en una hamaca con una horchata, pero sí debemos tratar de desconectar de este genial mundillo educativo para que la vuelta a las aulas sea al menos con las mismas ganas y más oxígeno para afrontar un nuevo e intenso curso. Porque, aunque algunos no se lo crean, somos muchos los que disfrutamos el tiempo con los alumnos.

Nos leemos en septiembre, o quizás a finales de agosto... Un abrazo.


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sábado, 16 de julio de 2016

RANKING DE LOS 100 MEJORES PROFESORES

Establecer un listando de los mejores profesores no parece una tarea muy objetiva o justa con los miles de profesores que ejercen la docencia en el planeta. Sinceramente, me costaría desde fuera, poder valorar y clasificar la tarea que cada profesor o profesora hacen día a día en el aula sin más criterio que lo que publican en las redes o los premios recibidos.

RANKING 100 MEJORES PROFESORES

Quizás ya estamos cansados de ver las mismas personas en las redes sociales o en los blogs educativos. Somos casi siempre los mismos los que damos la lata con ocurrencias o reflexiones personales. Tal vez sea ya el tiempo de mostrar o dar a conocer lo que algún compañero/a hace en nuestro mismo centro. Incluso sea necesario conocer nuevas experiencias o la opinión de los alumnos respecto a la labor de los docentes en las aulas.
Como dice Yoriento en un post que me ha llevado a escribir este: "Si has visitado este ‘ranking’ con la intención de “comprobar cuántos profesionales son peores que tú y no se merecen el posicionamiento que tienen”, tal vez es interesante recordar que si dedicas tanto tiempo a criticar el supuesto ‘humo’ de los demás te quedará muy poco para preparar tu propio fuego".

Continuamente protestamos de la falta de visibilidad de las buenas prácticas docentes. Aunque, cada vez más, pienso que el fallo de comunicación es más bien interno. La buena relación entre el profesorado y el intercambio de experiencias educativas debiera ser una constante en todos los centros educativos. Todo ello no quita que propongamos formación externa a través de expertos, o, mejor aún, contando con docentes de otras escuelas que trabajan en nuestra misma etapa educativa y se enfrentan a los mismos problemas y oportunidades que tenemos.

Luego ya podríamos hablar de otro tipo de rankings quizás más convenientes o aún más subjetivos que el que da título a este post. No estaría mal comenzar a listar profesores, para aprender de ellos, a través de rankings tipo: "Profesores que más comparten sus experiencias y recursos", "Maestros que más se preocupan por sus alumnos", "Docentes con más empatía y cercanos", "Profesores más valorados por sus alumnos", "Docentes más originales que no se basan en un libro de texto", "Profes más recordados", "Top Ten de maestros a los que se los nota que aman su profesión y van sonrientes a su trabajo",  "Docentes más auténticos, discretos y cumplidores"... Aún mejor, podríamos realizar estos rankings - a nivel personal y  de forma privada- con los compañeros de nuestra escuela. Supongo que cada uno de nosotros, como docentes y personas, destacaríamos en alguno de estas clasificaciones ficticias pero a la vez muy reales en cada posible categoría.

¿No será eso que llaman trabajo en equipo

Lo que nos debiera quedar claro es que más trienios de experiencia profesional, más seguimiento de las modas tecnológicas o educativas o más autocomplacencia, no suponen obligatoriamente una mejora como docente. La mejora profesional viene horizontalmente, de los compañeros, de aquellas cualidades que los hacen mejores en el aula y que pueden servirnos para querer seguir aprendiendo y mejorando junto a nuestros alumnos. A todo ello añadámosle luego metodologías diversas, autocrítica y actualización de los contenidos; puede que así avancemos por fin cualitativamente si tenemos claro hacia donde queremos ir.


PD. Post dedicado a mi compañera Nati que, sin saberlo, me ofreció muchas cualidades como persona y profesora, estando tan lejos y a la vez tan cerca. Echaré de menos tu autenticidad, reserva, generosidad y lo mucho que ya no podré aprender de ti.


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miércoles, 6 de julio de 2016

¿TRABAJAMOS EN EQUIPO LOS DOCENTES?

No es necesaria ninguna investigación científica para poder afirmar que los docentes trabajamos mayoritariamente de forma individual. Más aún, no nos gusta que se entrometan en nuestra materia, en la programación, en la metodología que usamos, en la selección de los materiales, en el aula, en la forma de evaluar...

trabajo equipo colaboración educación profesores docentesNo nos damos cuenta que la verdadera innovación en los centros educativos podría darse en el momento que aprendiéramos a trabajar en equipo, codo con codo con nuestros compañeros y pensando en al aprendizaje del alumno como misión principal y común de la escuela.

Recientemente, escuchando a Federico Malpica en el III Encuentro de las Escuelas Javerianas, el ponente insistía acertadamente en la necesidad de dotar de mayor consistencia a los procesos de enseñanza-aprendizaje de cada centro educativo. Los equipos docentes, apoyados desde la dirección del centro, pueden y deben buscar el consenso a través de acuerdos que involucren a todo el profesorado. Podemos establecer acuerdos fáciles de implementar que motiven el cambio de nuestras prácticas educativas y que supongan compartir y armonizar las buenas prácticas de un modo sistémico. Todo ello con vistas a obtener esa consistencia deseada favoreciendo a su vez la divulgación de las experiencias individuales del profesorado.
Interesante también la entrevista a Henry de Sio donde asegura que el antiguo sistema vertical -aplicable también a los centros educativos- debe ser sustituido por un nuevo sistema fundamentado en las mentes innovadoras, la vocación de servicio, el espíritu emprendedor y la perspectiva colaborativa.
La tecnología nos ofrece más herramientas colaborativas que nunca y redes sociales como Twitter donde disponemos de muchísimo conocimiento; todo ello puede articularse para lograr el trabajo en equipo real donde los diferentes departamentos didácticos, etapas educativas, ciclos formativos o familias profesionales acaben funcionando de forma conjunta.
Para ello no nos queda más que insistir y seguir trabajando las tres claves -empatía, trabajo en equipo y liderazgo- que Henry de Sio considera vitales y son imprescindibles en los equipos docentes así como para lograr alumnos preparados para un mundo cambiante que buscamos mejorar.

Queda una tarea ingente en nuestros centros educativos si realmente estamos buscando cambiar la educación de acuerdo a los tiempos que vivimos. Es hora de dejar el individualismo y la insana competitividad y comenzar a llegar a acuerdos a través de la reflexión conjunta que se cuestione todo lo que venimos haciendo por inercia. Podemos ver este proceso con inquietud y cierta incomodidad, pero es también una oportunidad de disfrutar con nuestros colegas y aprender a enseñar de formas diferentes.

No se trata de cambiar por cambiar o caer en todas las modas educativas que surgen; estamos hablando de repensar nuestro modelo y las metodologías con el fin de que los docentes puedan transformar sus centros educativos a la vez que dejamos alumnos mejor formados y mejores personas.

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