miércoles, 13 de abril de 2016

COPIA EN LA ESCUELA TODO LO QUE PUEDAS

Este post no va dirigido a esos alumnos que buscan copiarse en los exámenes -¿quién no lo ha hecho o intentado?- ni a aquellos profesores obsesionados en cazar a los copistas. Mi intención es pensar en voz alta sobre lo poco que copiamos, no los materiales de otros docentes, sino sobre el plagio de las bondades de los compañeros que nos acompañan a lo largo de nuestra trayectoria profesional.

Todos tenemos colegas en nuestro centro educativo con unas virtudes o capacidades que destacan sobre el resto. Ya sea por una extrema paciencia, organización, amabilidad, desprendimiento, motivación, iniciativa, implicación, agradecimiento, preocupación sincera por los demás, autocrítica, sentido del humor, honestidad, humanidad, trabajo en equipo, sensatez, creatividad, don de gentes, conocimientos técnicos, conversación, exigencia... De todas y cada una de estas personas podemos copiarnos sin perder la autenticidad propia, más aún cuando nos cuesta reconocer esa aptitud o actitud en la que nosotros destacamos.

Entiendo que la mediocridad del docente, sobre la que escribía recientemente, es sobre todo una cuestión de voluntad personal. Vivir el aula como una obligación más, sin vaciarse, sin dar aquello que puedes ofrecer, pensando sólo en los días festivos, es un tanto triste. Algunos pueden pasar el día mirando el reloj, tal y como lo harán sus sufridos alumnos, y además despotricar del sistema, de sus dirigentes y compañeros; no calcan las buenas prácticas ni las buenas intenciones de otros que a sus ojos debieran seguir haciendo lo de siempre. Van a lo suyo.

Al final supongo que todo radica en la filosofía personal, la actitud ante la vida, saber reconocer esas bondades de los que nos rodean, los compañeros en nuestro caso, y tratar de ser un poco como cada uno de ellos. Si a ello le unimos las posibilidades que nos ofrece la red, a través de encuentros virtuales con otros docentes, o la suerte de conocer a alumnos distintos año tras año, podemos caer en la cuenta de que el cambio o el progreso profesional está en nuestras manos. Tan sólo copiando un poco de lo mejor de cada uno de los que nos rodean podríamos transformar en buena medida nuestra forma de enseñar.

photo credit: « Aussi loin que porte ton regard » (explored) via photopin (license)

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