jueves, 15 de septiembre de 2016

INNOVAR EN EDUCACIÓN SIN INTERNET

Parece que han pasado décadas desde que dábamos clase sin conexión a Internet, sin disponer de un simple proyector o, a lo sumo, íbamos cargados de diapositivas -¡y no las del PowerPoint!- o con las transparencias de acetato de la materia de turno. Sin embargo, no hace tantos años que no disponíamos de la tecnología y los dispositivos que ahora mismo consideramos básicos y normales en cualquier aula medianamente decente.

Uno de los inconvenientes de la tecnología es la dependencia que nos ha creado para programar una clase y las pocas alternativas planificadas en caso de cualquier incidencia. Hoy en día, sabiendo que disponemos de Internet podemos ver un vídeo de YouTube en un momento dado, proyectar alguna noticia de actualidad relevante, poner la presentación de turno, buscar una imagen representativa de lo que estamos estudiando o seleccionar una aplicación para divertirnos mientras aprendemos.

innovar educación sin internetPor ello, cuando se nos avería el ordenador del aula, falla el proyector, cae la red durante más de un día, se bloquean los portátiles, nos quedamos sin luz u ocurre cualquiera de esas incidencias normales en cualquier centro educativo; nos desesperamos, maldecimos y llegamos a pensar aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor. ¡Qué felices eramos con nuestro libro de texto, subrayando, leyendo, esquematizando, resumiendo y realizando ejercicios de un magnífico cuadernillo de actividades a la luz de un tubo de neón!

Supongo que los profesores, o el ser humano, si es que entramos dentro de esa categoría, tenemos poca tolerancia a los fallos técnicos y somos de frustración rápida. Pero, ¿por qué no aprovechar las averías, los parones y todos tiempos muertos para repensar nuestra docencia y realizar otro tipo de actividades?

En mi caso, teniendo varias horas de informática y pese a mis desesperos puntuales, es posible tener preparadas algunas alternativas en caso de que falle Internet o incluso me quede sin equipos. A pesar de mi total dependencia de la nube, del señor Google Drive o de un proyector, tengo claro que podemos buscar siempre otra forma de dar clase, o salir de ella, buscando a su vez la educación/formación de nuestros alumnos.

Entiendo que si estamos más de una semana sin unos recursos técnicos mínimos es imposible llevar a cabo lo que hemos programado para el curso. Aún así, se puede innovar, o más bien, se pueden buscar viejas alternativas para seguir en clase sin estar con los brazos cruzados.

¿Por qué no comentamos un recorte de prensa impreso o visualizamos un documental o película interesante en DVD? ¿y si tuviéramos algún juego de mesa preparado para estos casos y así trabajar otro tipo de habilidades y competencias? ¿o salimos del centro educativo y aprovechamos para recabar información de nuestro barrio, visitar un edificio, biblioteca, empresa u organismo, o simplemente realizar alguna dinámica (genial esta web al respecto) al aire libre? ¿qué tal si utilizamos la pizarra para dibujar, sacar temas o conversar sobre cuestiones que no solemos tratar?

En el fondo, "perder" alguna clase cuando nos fallan las nuevas tecnologías puede ser un buen momento para reflexionar en el uso de las viejas tecnologías. No se trata de volverse un converso de la tarima y el libro, pero si de mostrar esa flexibilidad y capacidad de adaptación que tanto se demanda en los puestos de trabajo y que luego esperamos nosotros mismos de los alumnos, familias, jefes y compañeros.

photo credit: Reminiscing via photopin (license)

2 comentarios:

  1. Querido amigo,
    Esta vez tengo algunas diferencias de opinión.
    Si bien acuerdo en cuanto a tener plan a, b y c para cuando falla la tecnología (sencillamente porque en mis escuela SIEMPRE falla y es muy mala), no creo que nos debamos acostumbrar a esto.
    En lo personal creo que hoy debería estar prohibido dar clase al margen de Internet. En esto coincido mucho con esa idea de Cristóbal Cobo de "por qué si el mundo es on line la escuela es offline".
    Claro que podemos prescindir en algunos momentos de ella porque la clase se centra en la propuesta didáctica y no en los recursos tecnológicos, pero me parece que se pueden prescindir de muchos "artefactos" aunque no de Internet.
    ¿Puedo seguir dando clase sin que haya? Sí.
    ¿Debería dar clases sin Internet? No.
    Por lo menos así lo veo yo.
    Un gran abrazo y gracias por plantear siempre temas interesantes!
    Débora

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    1. Muchas gracias Débora por tu aporte. Tampoco creo que nos tengamos que acostumbrar a los fallos técnicos y menos aún a la falta de inversión en una tecnología mínima en los centros educativos (PC e internet). Desde luego que hoy día es casi imposible programar un curso entero al margen de la red, al menos, no es viable si queremos estar actualizados o utilizar recursos ajenos al libro de texto.
      Aún así, el artículo iba en relación a las quejas o falta de recursos propios cuando nos falla la tecnología del aula. Nos falta a menudo un segundo plan para sortear los inevitables fallos con los que la tecnología nos martiriza.
      En fin, seguiremos peleando, al menos yo con la Wifi: llevo un curso bastante accidentado con ella...
      un abrazo y gracias por pasarte por aquí :)

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