martes, 1 de noviembre de 2016

SI NO EXISTIERA LA FP

Independientemente de la mayor o menor popularidad de los estudios de Formación Profesional, de si ahora conviene política o económicamente incentivar este tipo de estudios entre los más jóvenes o entre aquellos sin una formación reconocida; no podemos dejar de valorar los centros de FP por todo lo conseguido estas últimas décadas con los miles de alumnos que han pasado por nuestras aulas.

Pese al creciente prestigio, principalmente en los ciclos de grado superior, o las notables oportunidades laborales que ofrecen muchos ciclos formativos, no podemos olvidar la ingente tarea que se sigue haciendo con la formación personal y profesional de aquellos alumnos más jóvenes que aterrizan en unos estudios con una vocación no muy definida. De hecho, los anglófonos, utilizan el término vocational education and training (VET) para denominar a nuestra FP. Unos estudios que sirven para inclinarse hacia una profesión y comenzar a ejercerla como aprendiz.

SI NO EXISTIERA LA FPLas escuelas de formación profesional son una pieza clave de un sistema educativo donde parecen no encajar ciertos perfiles de alumno con los que falta conexión y una atención necesaria a su desarrollo personal. Es fácil encontrar jóvenes con inseguridades, con falta de apoyo familiar y con una madurez en desarrollo, que requieren una guía en sus estudios que les oriente y dirija sus esfuerzos hacia una u otra titulación. ¡Qué importante la labor de los orientadores en los centros de educación secundaria!

Los centros de formación profesional desempeñan una labor vital para el futuro de estos miles de jóvenes que cada año se matriculan en un ciclo formativo. Afortunadamente, todos los títulos actualizados tienen una duración de casi un año y medio de formación en los centros educativos, algo que se agradece en unos alumnos que mes a mes evolucionan y maduran en todos los niveles. Es una satisfacción ver la gran evolución, en tan sólo un curso, de muchos alumnos que aterrizan despistados, sin autoestima o con carencias de diversa índole.

Si no existiera la FP, seguro que habría que inventarla. No sé qué pasaría con tantos jóvenes que no tienen claro su camino, su futuro laboral o han perdido las ganas de seguir estudiando en un sistema educativo donde no encajan por diversos motivos. Ya no entro a valorar aquellos estudiantes más mayores o con otros estudios que buscan en la FP una inserción laboral que no alcanzan por otras vías. Quizás en estos casos, la Formación Profesional se ha convertido, sin desearlo y por disfunciones del sistema económico, en una vía de escape para universitarios en paro.

Mucho debiera agradecer a la FP nuestra sociedad, a los centros y a sus docentes que se esfuerzan en motivar a los alumnos, en ofrecerles una formación actualizada y en atenderles en la medidas de sus posibilidades pese al número de alumnos en el aula, la burocracia, las exigencias de la administración, la constante necesidad de formación técnica y el sinfín de proyectos que deben llevarse a cabo para mantener unas aulas llenas y preparadas cada curso académico.

Para más inri, las empresas demandan un perfil profesional cada vez más especializado y donde la actitud en el trabajo es un atributo imprescindible en los puestos laborales que se demandan. La coyuntura económica es de una complejidad creciente, además de precaria, lo que dificulta aún más si cabe la motivación de unos alumnos que buscan iniciarse en el mundo laboral o cambiar de rumbo profesionalmente. Nos toca lidiar con un panorama adverso y unos salarios decrecientes, lo que por otro lado, nos obliga a una mayor autoexigencia como docentes, si buscamos el éxito en la inserción laboral y promover aquello del lifelong learning de nuestros alumnos.

Aún así, pese a esta constante presión, que también se traslada a los docentes, pese a los cambios legislativos, pese a las incertidumbres en los puestos de trabajo, y a pesar de otro muchos más pesares -que también se sufren en otras etapas educativas-, la Formación Profesional sigue desempeñando una función vital en nuestra sociedad. No se trata de que nos lo agradezcan permanentemente, más bien que se nos considere como un cimiento básico del sistema educativo que ayuda en la transformación de las personas y de la sociedad en su conjunto.

photo credit: Ian Muttoo a window to another world via photopin (license)

2 comentarios:

  1. Yo soy uno de esos alumnos más mayores que proceden del ámbito universitario y sin duda estoy muy satisfecha de lo que he encotrado en la FP.Es una buenusima opción. Una segunda oportunidad que te llena de energia para a enfretarnos a este cambiante y desolador paraje del mercado laboral. Gracias FP¡ y gracias al equipo docente que me he encontrado en mi andadura por la Escula Profesional Xavier. Estoy muy satisfecha de haber escojido esta opción.

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    1. Me alegro Laura por tu buena experiencia en la FP y en nuestra escuela. Sin duda, tú eres un ejemplo de trabajo y de ganas para redirigir tu camino profesional. Estoy seguro que todo ese esfuerzo, en poco tiempo, tendrá su recompensa.
      Gracias por pasarte por aquí, además de aguantarme en clase... :)

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