domingo, 10 de septiembre de 2017

FP: VOLVER A LO BÁSICO

No es difícil encontrar compañeros estresados por la cantidad de burocracia, proyectos, reuniones, cursos o "innovaciones" varias. ¡Esas programaciones didácticas! Parece que los contenidos del curso y la tarea educadora de acompañamiento al alumno queda relegada ante tantas y diversas ocupaciones. Y encima el futuro próximo y el lejano no pintan nada bien.

La competencia entre centros, la necesidad de llenar aulas, el bilingüismo, la política desigual hacia los centros concertados y públicos o las modas educativas parece que siguen descentrándonos por obligación o afición hacia otros asuntos menores. Unos asuntos que no debieran hacernos perder el oremus. La mayoría sabemos qué necesitan nuestros alumnos y cómo podemos dar lo mejor de nosotros mismos; para ello necesitamos tiempo, dedicación y una implicación que nos permita seguir profundizando en los contenidos y competencias pretendidas.


En el caso de la Formación Profesional nos encontramos con dificultades añadidas. Por un lado, en los ciclos de grado medio, precisamos de unas competencias personales que nos permitan llevar a buen puerto unas aulas con alumnos en su mayoría poco motivados, inmaduros, con escaso hábito de estudio o con circunstancias personales  y familiares a veces complejas. Por otro lado, en los ciclos de grado superior, necesitamos además estar actualizados permanentemente; si buscamos una FP de máximo nivel, los profesores somos la clave y precisamos tiempo en exclusiva para formarnos técnicamente, preparar temarios y llevar a cabo un curso sin la ansiedad habitual que se contagia en los centros educativos. Por no hablar ahora de los pocos recursos comunes que hay publicados en abierto para los diferentes ciclos formativos.

Porque al final, si yo fuera alumno de FP, anhelaría profesores bien preparados, motivados, cercanos y que pudieran atenderme en condiciones. Y esto, en los tiempos que corren, parece una misión cada día más difícil para el profesorado. Los cambios sociales, la digitalización y el borroso modelo educativo no acompañan a un profesorado cada vez menos dedicado a preparar su clases sin sufrir inciertos experimentos. La Formación Profesional necesita un modelo a seguir que no dependa sólo del voluntarismo del docente o de los equipos directivos, donde se ponga la atención en la finalidad de nuestros estudios y no sólo en los métodos.

Necesitamos jóvenes que sepan vivir con espíritu crítico, que manejen bien los conceptos de su titulación, sin dejar de lado la creatividad y la ética. Futuros profesionales que sepan que el esfuerzo es el ingrediente principal a lo largo de sus vidas; que todo requiere un tiempo de estudio y de trabajo junto a unos compañeros, jefes o empleados a los que valorar y tratar adecuadamente.

Volvamos a lo básico. Volvamos a disponer de mayor tiempo para preparar clases y programar las materias. Esto no tiene que estar reñido con unas competencias digitales mínimas de los docentes o con asumir nuevos retos en la escuela. Necesitamos, sobre todo en FP, más tiempo al inicio del curso, más tiempo para coincidir con los compañeros, menos horas lectivas (hasta 25 horas semanales de clase en un centro concertado). Luego están los recursos materiales, las infraestructuras o la red wifi, pero lo básico sigue siendo disponer de más tiempo para dedicarlo a organizar materiales, actividades con los alumnos e incluso innovar en los ratos libres.

photo credit: Rusty Russ Seacoast Lighthouse in Late Winter via photopin (license)

lunes, 28 de agosto de 2017

MÁS FP Y MENOS TWITTER

Septiembre es para los docentes el enero del resto de mortales. Es tiempo de buenos propósitos -mayoritariamente de enmienda- donde comenzamos a (re)plantear el curso próximo, introducir alguna novedad o, simplemente, tratar de evitar los errores cometidos en el último año académico.

En mi caso, Twitter, mi principal fuente de recursos docentes y lecturas profesionales -hasta ahora- parece haber caído en el monologuismo sin búsqueda de réplica y un simple hervidero de trending topics donde se cuecen barbaridades desustanciadas. Este verano, por primera vez, ya me ha tocado silenciar o dejar de seguir cuentas impertinentes -a mi parecer- o que no me aportan nada valioso; ristos mejides de la educación, agrios lobos solitarios o insustanciales a discreción. Supongo que al final, más bien por consideración, seguimos a más tuiteros de lo que sería razonable; porque son ya pocas las cuentas que, sin acritud, aportan debate, ideas nuevas, comentarios jugosos, proyectos interesantes o noticias dignas de ser destacadas.

más FP y menos TwitterEn 2009 abría mi cuenta en Twitter buscando recursos y gente interesada en el mundo de las TIC y la educación, y así logré conocer tipos interesantes, blogs sobre educación y proyectos de donde sacar ideas para el aula. La interacción era enorme. Parecía un enorme chat de gente conocida y donde las buenas maneras eran la norma no escrita. Un lugar perfecto para repensar unas prácticas educativas heredadas que seguíamos transmitiendo sin espacios ni tiempos para cavilar. Una plataforma donde abundaban los blogs (¿ahora hilos?) con jugo. Mucha más educación de pupitre que política educativa.

Buscaba también docentes de Formación Profesional, aún hoy con escasa visibilidad, con los que compartir preocupaciones o simplemente aprender otros modos de enseñar. Un salir al exterior que te empuja a apreciar al que tienes a tu lado, a tus compañeros de escuela curtidos en vaivenes y horas de aula. Vas entendiendo que en FP hay mucho por hacer, que el prestigio debe partir de una estrategia clara y una apuesta decidida de la administración educativa; que los profesores somos el alma mater de unas escuelas donde se hacen grandes cosas con recursos limitados, aún prevaleciendo el "sálvese quien pueda" y un exceso de trabajo de sólo puertas hacia adentro.

Por ello Twitter debiera seguir siendo el lugar perfecto; un espacio donde encontrar a alguno de esos miles de profes de FP que buscan compartir alguna reflexión, un enlace interesante, los sinsabores, un compañero de proyecto, una experiencia de aula, un blog... Desafortunadamente, Twitter se parece cada vez menos a ese espacio deseado. Siguiendo con mis pretensiones de inicio de curso, me parece que es hora de filtrar o recortar más mi Twitter y seguir obstinado con la Formación Profesional.

Y que te vaya bien el curso (aunque no seas de FP). 😉

photo credit: John Twohig Photography Tweet this! via photopin (license)

jueves, 27 de julio de 2017

LA CERVEZA EN LA EDUCACIÓN: METODOLOGÍAS

Aviso al lector: prohibido su consumo a menores de edad, recomendado sólo a docentes noveles o viejunos. 

Parece que con el verano, además del aumento estacional del consumo de cerveza, se viene produciendo un incremento de conflictos entre las diferentes facciones de metodólogos y docentes a tiempo completo.

Los puristas, que se decantan por cervezas negras o tipo Ale, de abadía o trapenses, siguen en sus trece con que los contenidos son lo más importante y que la sabiduría se encuentra sólo en ellos a través de los libros de texto; no importa el grupo de clase, la edad, el tipo de estudios ni el entorno socioeconómico. La clase magistral es su marca de referencia, aunque la tecnología (fundamentalmente un proyector y un powerpoint) pueda servir a sus intereses. Catadores que gustan separar el grano de la paja y seleccionar los mejores cereales.

Luego tenemos los de la cerveza rubia, tipo Lager, que se atreven incluso con cervezas innovadoras: elaboradas con agua de mar, de agricultura ecológica, con zanahoria o aloe vera... Tipos que buscan la frescura y el buen rollo por encima de todo, a la caza de la motivación permanente y experimentando con  las TIC u otros métodos que parecen muy vanguardistas. A veces se pierden meditando en exceso, con florituras a carboncillo o acaban distraídos con algo lúdico; no estoy hablando de los clientes habituales de caña o doble de toda la vida; me refiero a esos con ojo clínico para buscar y seleccionar una u otra cerveza en función del diseño de la botella, su etiquetado original o un sabor particular e individualizado.

En cuarto lugar, están los que no saben ya adonde ir y que han terminado pereciendo en el interior de botellines de cerveza mezclados con limonada -tipo Shandy o Radler- tratando de adaptar sus clases a los alumnos según el curso, combinando metodologías tradicionales con otras más activas, barajando exámenes con evaluación por competencias, o complicándose la vida con materiales de la red junto a libros de texto. No confundir con los los bebedores de cerveza 0,0 que, a excepción de prescripción médica, destilan indolencia y apatía en el aula, o se conforman con cualquier mejunje de marca blanca.

Lo apasionante de este tema está en la facilidad de poder deambular de un grupo a otro, adaptándose a lo medios que se conocen o se detentan, sin olvidar nunca el cereal con el que trabajamos.

¿Y a ti, cuál te gusta?


P.D. Aprovecho y os dejo con este proyecto cerveceros (ABP o lager) realizado con los alumnos de Formación Profesional del ciclo superior de Comercio Internacional:  https://exportacioncerocomacero.blogspot.com.es/


photo credit: arkland_swe A glass of cold beer! via photopin (license)

domingo, 9 de julio de 2017

ESCUELA DE PADDINGTONS

Las clases ya hace tiempo terminaron y algunos, pese a esas envidiadas vacaciones, siguen buscando el mejor lugar desde el que tratar de enseñar a sus alumnos. El entrañable Paddington también logró encajar con unos humanos desbordantes de manías, prejuicios y una educación a veces dudosa.

Cerrar los ojos, reflexionar sobre nuestra tarea docente, indagar en nuestro pasado u observar a nuestros colegas puede ayudarnos si queremos encajar en esas aulas donde los paddingtons nos esperan con no demasiadas esperanzas y cierto escepticismo. Por fortuna, a pesar nuestro, dichos paddingtons nos sorprenden cada curso; pretendemos estimularlos, motivarlos con diferentes artefactos o innovaciones extravagantes; al fin y al cabo, siempre se quedan con el aprecio, la consideración que reciben y tus intenciones como docente.

El curso próximo partirán nuevos paddingtons con sus maletas repletas de circunstancias y herencias con las que trajinar; equipajes donde cabrá la exigencia e incluso esos experimentos que gustan a los menos convencionales. Porque también habrá tiempo para deambular por otras paradas; ya sea en lengua extranjera, con humor, del revés o en alguna partida interminable. Eso sí, sin perder de vista otros destinos menos visitados pero igual de apropiados en un largo viaje: lecturas, música, arte, cultura... Habrá valido la pena el viaje si conseguimos su disposición por lo que conocemos.

Guardemos ahora los bártulos y soñemos un poco con los insólitos pasajeros que llegarán. No obstante, recarguemos todas las energías posibles porque nosotros ya nos hemos metarmofoseado en simples seres humanos.

#blimagen2017
Artículo para el reto #blimagen2017 

jueves, 22 de junio de 2017

LA AUTOCRÍTICA PROFESIONAL

Supongo que en todas las profesiones, así como a nivel personal, es poco habitual tropezarse con gente que ejerza habitualmente la autocrítica, y, sobre todo, que la exteriorice. A nivel docente es muy raro oír frases tipo "algo habremos hecho mal", "tenemos mucho por mejorar", "le hemos fallado a ese alumno/a", "debería cambiar en...", "sería mucho mejor hacerlo con un compañero/a", etc.

Si además trabajas como docente en Formación Profesional la realidad puede superar a la ficción. No podemos hartarnos a criticar a los alumnos, al sistema, a los equipos directivo o a la normativa vigente, si por nuestro lado no estamos cumpliendo de un modo responsable y diligente nuestra tarea como docentes. Hay que ser congruente si luego tenemos cualquier tipo de queja. Ser profesional requiere pararse a pensar en qué estoy fallando y dejar de lado la fácil crítica ajena que nada aporta.

autocrítica profesional educación

Cuando estamos formando a los alumnos para ser profesionales, nuestra actitud hacia ellos y con los compañeros, también transmite profesionalidad. El mirarse el ombligo y olvidarse del bien común de nuestra comunidad o centro educativo no aporta nada positivo. Como bien expresa Dolores Álvarez en su blog "La colina de Peralías": (...) Hay gente dentro de los claustros que solo les importa lo suyo y van a preguntar solo por su problema, sin pensar en el gran listado de tareas que tiene este grupo de personas, quieren ver su horario, su grupo de alumnos y alumnas, su clase… todo lo que a su mundo pertenece, ignorando lo que es la comunidad y lo que se trabaja en beneficio de toda ella, se actúa de forma egoista, sin pensar nada más que en lo que a su trabajo particular se refiere. (...) 

Comenzar, ahora que acaba el curso, a revisar lo que hemos hecho mal, donde podemos mejorar, en qué le hemos fallado a nuestros alumnos, compañeros o equipo directivo, o en como podemos contribuir a que nuestra escuela siga creciendo, debiera ser un ejercicio obligado en cada uno de nosotros. Porque calificar a un chaval es muy fácil, pero valorarlo, ponerse en su lugar e intentar que cambie y mejore ya es algo más complejo. Quizás, si nos tuvieran que calificar a nosotros, en algunos ítems (¿módulos?) no saldríamos muy bien parados.

Por mi parte, tengo bien claro que hay muchos aspectos que puedo mejorar como docente. Que mis clases podrían estar mucho mejor preparadas, que debo seguir profundizando no sólo en metodologías sino también en aprender a relacionarme mejor con alumnos que vienen cada vez más cargados de singularidades y rodeados de circunstancias anómalas o con compañeros que trabajan de distinto modo. Porque, al fin y al cabo, lo importante y lo urgente son nuestros alumnos, pese a nuestra circunstancias personales y a pesar de que a todos nos gustaría disfrutar perennemente de alumnos perfectos, motivados y sobresalientes.


Post dedicado a mi compañera Carmen B., de la que tanto he podido aprender por su disposición, actitud, buenas palabras, entrega a los alumnos y a la escuela, sensibilidad, prudencia, crítica constructiva e implicación profesional. Un ejemplo para los que necesitamos de mucha más autocrítica. Mil gracias Carmen por haber podido trabajar contigo y disfrutar de tu compañía. 

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miércoles, 21 de junio de 2017

EL CHIRINGUITO EDUCATIVO

Esto se acaba queridos colegas. Va llegando la hora de cerrar la paraeta pensando en disfrutar del chiringo estival. Un chiringuito en el que algunos seguirán inmersos en alguna que otra lectura educativa, otros tantos disfrutaran de curso veraniegos y la inmensa mayoría se quedará con la horchata u otras bebidas refrescantes de malta. Por no hablar de los frikis que seguimos de reojo los tuits del personal docente y no docente.

Lo bueno que tiene el chiringuito es que no se puede hablar de competencias básicas o profesionales, de flippeados o innovadores educativos. Cómo mucho, algún veraneante puede sacar a relucir el vídeo de Ken Robinson, lo mal que hablamos inglés por culpa de la escuela, el tema de los dichosos deberes o lo bien que vive el profesorado. En estos casos lo mejor es irse por la tangente, despotricar del sistema y rezar para que el tema derive en la última declaración de renta de Cristiano Ronaldo.

  Aún así, si gustas de sentarte solo bajo la sombrilla del chiringuito, siempre puedes llevarte algún ensayo ligero o sesudo sobre educación que confirme tu estado de saturación docente. No es preciso hacer caso a los que te piden desconectar del trabajo; puedes forrar tu libro con alguna revista del corazón o camuflarlo entre las hojas del diario Marca. Eso sí, ubícate lejos de la barra y no se te ocurra saltar cuando oigas a algún progenitor saturado por pasar tantas horas con sus zagales.

Aunque bien pensado, ese chiringuito de manual, de sombra perpetua, tirador de cerveza fresquito y camarero tostado con camisa hawaiana puede convertirse en una auténtica pesadilla. Imagínate esa marabunta untada en cremas y aceites varios apretujados en la barra pidiendo con urgencia su consumición como si no hubiera un mañana; ese desfile de carnes tatuadas y bañadores estridentes (sí, estoy pensando en los marcapaquetes de colorines, o peor aún, ¡blancos!); esos cuñados arreglando el país alrededor de unas bravas de dudosa calidad; y, sobre todo, ese “Despasito” machacando tu cabeza sonando una y otra vez en el hilo musical del chiringo de turno. ¿A que ya no te parece tan sugerente la idea?

Pero tranquilos, docentes, siempre os quedarán los recuerdos imborrables de estas últimas semanas de clase. Semanas trabajando a 35 grados a la sombra, eso sí, pero tiempo bien aprovechado, sin duda. Cuando hayáis tocado fondo en la fase más gris de vuestra experiencia chiringuitera, acudid a esas imágenes imborrables de los últimos días de trabajo guardadas en vuestra memoria: alumnos tristes y deprimidos por acabar el curso; juntas de evaluación provechosas y rebosantes de aprendizaje por los cuatro costados; viajes de fin de curso con la respetuosa y educada chavalada de 16 años al fresquito del sur hispánico; o la burocracia propia del cierre académico, quizá un pelín excesiva, pero totalmente necesaria para el aprendizaje de nuestros estudiantes.

En fin, docente, que eres un privilegiado. Disfruta de tus dos meses de vacaciones y, sea como sea el chiringuito más cercano a tu morada, visítalo al menos un día durante este verano. Busca un rinconcito sombreado, pídete una copa -algo cargadita, si me permites el consejo- y dedica un ratín a pensar en todo lo bueno vivido durante el curso, que seguro que es mucho. Y después descansa, descansa todo lo que puedas, porque (y ahora nos ponemos serios) no tengo ninguna duda de que te lo has ganado. ¡Feliz verano!


P.D. Post redactado junto a Ramón Paraíso, bloguero en "De vuelta" y profesor de Formación de Personas Adultas. 

lunes, 19 de junio de 2017

CRÍTICA DOCENTE

Este último curso parece que ha supuesto un punto de inflexión para algunos maestros y profesores que, supongo que sin ánimo de ofensa, se han dedicado a cuestionarse prácticas educativas, ciencias o pseudociencias, metodologías, libros, disertaciones, monólogos, tuits y cualquier otra opinión relacionada con la educación. 

Un buen reflejo de esta situación es el artículo de Toni Solano, "Malos humos", donde se hace eco de la dicotomía entre los amantes de la tradición educativa y los entusiastas del cambio educativo.  Unas posiciones que se parecen más a un partido Madrid-Barça que a otro tipo de debates.

CRÍTICA EDUCATIVA

Entiendo que con la crítica todos avanzamos, que replanteándose las cosas la mejora vendrá dada o que trabajar sólo a golpe de modas no lleva a cambios trascendentales en la educación. También percibo que la mayoría de los profesores están inmersos en su quehacer diario y suelen sólo recibir inputs a través de la formación que organizan los equipos directivos o los centros de formación del profesorado. Creo que somos aún minoría los que nos dedicamos a trastear entre blogs, tuits o webs especializadas. Una minoría que esta perdiendo la permeabilidad en relación al conocimiento compartido. 

Aún así, todos los que opinamos en público, influimos, en mayor o menor medida, en el ambiente que se respira entre el profesorado. Hace pocos años se sentía mucho más optimismo por las redes; pese a que hacía el mismo calor, pese a los recortes y gracias al atrevimiento de docentes que experimentaban formas de enseñar y aprender en las aulas. Ahora, además de los clásicos reproches a la "buena vida" del docente, nos encontramos con muchos compañeros disparándose unos a otros a cuenta de los métodos o itinerarios profesionales que se están experimentando. Tiros que se pueden sentir sin necesidad de gafas de realidad virtual. 

Si seguimos tomando estos derroteros, acabaremos, en el peor de los casos, con las pocas motivaciones de muchos profesores que no necesitan ningún empuje para sentirse solos en las aulas o desanimados por la falta de carrera docente; docentes que acaban prefiriendo la tranquilidad de un trabajo en plan ermitaño. Es muy fácil encontrarse con compañeros que despotrican por sus condiciones laborales, por la escasez de recursos o por cualquier otro agravio comparativo. Por ello, podemos y debemos seguir cuestionándolo todo, pero no es preciso caer en la crítica permanente, en el enfrentamiento, en el pesimismo o en un sarcasmo desmedido. 

Al final se habla poco del alumno y de su educación, nuestro propósito principal, en comparación a la saliva que gastamos juzgando nuestra situación personal o la de otros docentes, criticando la política educativa o maldiciendo la falta de nivel o educación de los más jóvenes. Por no hablar de la poca autocrítica que solemos arrastrar acerca de  nuestro trabajo en el aula.

Son muchos los sinsabores, los esfuerzos extraordinarios por llevar bien el curso y el elevado nivel de agotamiento en estas fechas. Sin embargo, sigue mereciendo la pena seguir compartiendo lo que nos funciona y lo que no nos funciona en el aula una vez finiquitado el curso. No podemos caer en el temor permanente al qué dirán. Que al menos nadie nos haga perder las ganas de seguir comunicándonos, mejorando nuestro trabajo, con TIC sin TIC y con lo que vayamos considerando. 

photo credit: WhiteAnGeL <3 a="" href="http://www.flickr.com/photos/43116902@N06/4963400219" style="font-size: small;">Strong like thunder via photopin (license)

domingo, 14 de mayo de 2017

EL ALUMNO IDEAL

Alumnos risueños, educados, motivados, obedientes, esforzados, creativos, ordenados, modestos, afables... Esos son los alumnos supuestamente deseables para nuestras aulas. Alumnos ideales confrontados a esos otros alumnos de los que solemos protestar y de los que parece que no debiéramos ocuparnos nosotros los docentes.

Entiendo que como profesionales nos debemos a todos y cada uno de nuestros alumnos. Incluso a aquellos que por muy poco esfuerzo que pongan o por muy impertinentes que sean, están en nuestras aulas. Estos alumnos son los que queman la mayor parte de nuestra energía diaria, los que nos desequilibran y desmotivan. No son clientes ni pacientes, son tan sólo nuestros alumnos con los mismo derechos y deberes que el resto.


Aún así, estos alumnos poco ideales son una de nuestras razones de ser. Es fácil enseñar a un grupo de chavales motivados, pero es también nuestro reto buscar el progreso de chavales mejor o peor educados, inmaduros o con un entorno desfavorable y que, si te los ganas y trabajas con paciencia, pueden sacar de sí mismos bastante más de lo que nos imaginamos. No se trata de ser un idealista, ni presumir de bondad infinita, más bien de sentirse medianamente responsable de unos alumnos que en otros casos acabaran abandonando los estudios o dedicándose a actividades poco "recomendables" para su edad.

Creo que no se trata de ser buenista, más bien ser leales con nuestra profesión y buscar lo mejor para con todos nuestros alumnos. Todo ello no quita ser exigentes o demandar el cumplimiento de normas de convivencia o respeto. Lo que si nos sobran son nuestros comentarios despectivos, principalmente en público, o pensar que este tipo de alumnos no van con nosotros. Afortunadamente, pese al elevado abandono escolar y pese a los sudores de cada curso, siempre tenemos la satisfacción de ver a estudiantes que maduran y reorientan su vida.

Es fácil decir esto a las alturas de curso que nos encontramos; cuando ya nos quedan pocas horas de clase e incluso algunos alumnos, desafortunadamente, han abandonado el curso. Tal vez hubiéramos podido hacerlo algo mejor. Pese a no ser ideales...

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lunes, 8 de mayo de 2017

¿NOS CAPACITAN PARA ENSEÑAR EN OTRO IDIOMA?

¿Está funcionando el modelo plurilingüe de nuestra escuela? ¿Tiene la Formación Profesional alguna particularidad al respecto que debiera tenerse en cuenta?

Son numerosas las administraciones educativas que exigen un determinado nivel de idioma -extranjero o cooficial- para aquellos docentes que quieren optar a una plaza pública o para aquellos profesores de centros privados que están inmersos en planes plurilingües -con los consiguientes exigencias idiomáticas- y desean mantener el empleo o ser seleccionados para un puesto de trabajo.

capacitación en idiomas

Dichas exigencias suelen constar en acreditar oficialmente un nivel B2 o C1 del idioma en cuestión (inglés, valenciano, francés, euskera...) más un certificado adicional de capacitación para la enseñanza en esta otra lengua. Y aquí viene mi primera cuestión: ¿son necesarios tantos profesores dedicando cientos de horas y euros a buscar esta certificación? ¿esa certificación es idónea y eficaz?

Por un lado, si la Administración nos exige estas certificaciones, basadas en el modelo plurilingüe y en la famosa metodología  AICLE (CLIL en sus siglas en inglés),  no tiene mucho sentido obtener un certificado de capacitación que se reduce a un examen -al menos en la Comunidad Valenciana- donde debes realizar una redacción, un breve test y una entrevista oral acerca de una serie de temas a memorizar.  Asimismo, tal y como afirma el estudio del MECD (página 134),  "La enseñanza de las lenguas extranjeras en el sistema educativo español": Las orientaciones metodológicas para las enseñanzas integradas de contenidos y lenguas extranjeras son diversas y varían entre las distintas Administraciones educativas, pero no varían tanto entre las etapas educativas dentro de una misma Administración. 

Quizás, además de acreditar cierto nivel de idioma, deberíamos analizar primero cómo vamos a incluir esos módulos o asignaturas en inglés y luego dar una formación específica para cada nivel educativo según sus características propias; si no, estamos pecando de nuevo en una titulitis sin remedio y con poco beneficio para docentes y alumnos. En mi caso, presentarme por libre a estos exámenes y obtener estos certificados no me ha supuesto ninguna capacidad adicional más que la obtención de unos requisitos oficiales que me pueden servir para mi empleabilidad futura.

En Formación Profesional, y entiendo que también en otras etapas de educación secundaria, no se puede dar una clase en inglés de cualquier materia con un mero B2 para un alumnado que presenta diversos niveles de competencia en lengua extranjera. No podemos ofrecer la docencia de estas materias en inglés; más bien, siguiendo la metodología AICLE, deberíamos ofrecer una formación que utilice el vocabulario específico en esas otras lenguas y manejando el idioma de un modo más natural a través de textos o páginas web. No nos han capacitado, ni debiera ser nuestro cometido, a enseñar lenguas ni sus aspectos gramaticales. Podemos ser todo lo flexibles que queramos, pero no se trata sólo de chapurrear mejor o peor una lengua y dar unos apuntes traducidos, poner algún vídeo o dar cuatro órdenes en lengua extranjera. Detrás de una buena clase en inglés hay mucho trabajo, muy poco valorado, donde se debe alternar la lengua propia y seguir trabajando los contenidos de cada materia en situaciones reales. Es decir, mucha metodología.

Para ello se debiera dar una formación mucho más unificada (existen decenas de entidades que acreditan esta capacitación en lenguas con todo tipo de niveles) y con una metodología contrastada que ofrecer a nuestros alumnos. No valen los experimentos donde cada centro o profesor es un sálvese quien pueda. La inversión en horas de formación para los docentes en detrimento de otro clase de formación, acabará redundando --sobre todo en Formación Profesional- en docentes menos actualizados en otros aspectos no menos importantes para la mejora profesional: actualización técnica, metodologías de la enseñanza y aprendizajes, competencias digitales, etc.

Si ahora se comienzan a exigir niveles C1 (como actualmente en la Comunidad de Madrid o en un futuro en la Comunidad Valenciana) para acreditar un dominio del idioma mayor, tan sólo estaremos prorrogando la agonía de miles de profesores dedicando su tiempo y dinero en acciones formativas para este menester. De nuevo nos habremos olvidado de capacitar -con una metodología que se haya demostrado científicamente- al profesorado en dar clases en otra lengua diferente al castellano; seguiremos cometiendo el mismo error y presumiendo de un supuesto éxito, sólo en el papel, de un sistema educativo plurilingüe. Probablemente nuestros alumnos tendrán más competencias lingüísticas pero no sabemos aún a qué precio y si habrá valido la pena tanto esfuerzo o podíamos ser más eficientes.

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lunes, 1 de mayo de 2017

LOS ALUMNOS MILLENNIALS NO EXISTEN, Y LOS CENTENNIALS TAMPOCO

Categorizar generaciones y distinguir entre millennials o centennials me parece de lo más inútil. Los profesores, que igualmente podríamos distinguir entre los de la generación X o los baby boomers, solemos caer en la trampa y pensar en que cada vez están menos preparados nuestros alumnos o que son menos responsables, inquietos o irrespetuosos, entre otras lindezas.

Generalizar suele ser una magnífica trampa a nuestra conveniencia. Creemos, conforme pasan los años como docentes, que la juventud no tiene remedio y que el ansia de saber finalizó con nuestra "excepcional" generación. Tendemos a olvidar nuestros años como adolescentes, donde raramente se hablaba de novelas o autores contemporáneos, donde las amistades eran el centro de nuestras vidas y la escuela un lugar y pasatiempo obligatorio que aceptábamos de mejor o peor grado. Eso sí, los chavales de ahora tienen la "desgracia" de multiplicar por mil sus distracciones o sus lozanos mensajes a través de sus (¿malvados?) dispositivos móviles.

alumnos millenials centennials no existen educación

Más que identificar generaciones o tratar de adaptarnos a las mismas, según ciertos criterios más relacionados con el consumo o con el mundo laboral, entiendo que cada curso tenemos unos alumnos nuevos con un nivel de madurez variable y que crecen con nosotros; ya que, como dice la célebre frase atribuida a George Bernard Shaw, "la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo". Como se dice vulgarmente: sólo hace falta que caigan del árbol.

Sabemos que cada alumno es único, y un año, durante la adolescencia, es un mundo para ellos; se puede comprobar fácilmente cuando te encuentras con alguno en cursos posteriores o una vez han finalizado su etapa escolar y están inmersos en la vorágine laboral. Aquí no importa si son centennials o nativos digitales o cualquier otra etiqueta que vende artículos y rellena tertulias; afortunadamente, la inmensa mayoría sigue madurando y revolviéndose -como nosotros- con las generaciones anteriores. Y vuelta a empezar.

Por eso no tiene sentido tratar de adaptar nuestros contenidos o procedimientos a estas generaciones como si existiera una receta insólita que nos permitiera dar con la clave de la motivación permanente; donde el alumno busque denodadamente el saber en nuestras clases. Más bien, se trata, como siempre ha sido, de conectar con el alumno a través del buen trato y del respeto; buscando enseñar y conseguir lo más difícil -que el alumno desee saber por saber-. Luego ya añadiremos las TIC, el aprendizaje móvil o las metodologías activas e innovadoras.

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lunes, 10 de abril de 2017

¿ALUMNOS SIN REMEDIO?

Los que trabajamos con grupos de alumnos con escasa motivación, jóvenes con mala experiencia escolar, con dificultades personales, con poco o desafortunado apoyo familiar y con un ambiente en clase que no suele ser el más adecuado, nos las vemos y deseamos para seguir un ritmo en el aula donde el alumno pueda aprender y seguir preparándose para el futuro.

En el caso de la educación postobligatoria -principalmente en los ciclos de grado medio de Formación Profesional- los docentes nos vemos a menudo sobrepasados y con dudas sobre nuestro objetivo principal como profesor. ¿Debemos dedicar más esfuerzo en aquellos alumnos que más se preocupan por su formación o nos centramos en los más problemáticos? ¿Es adecuada una política de mano dura o conviene buscar la motivación permanente o entretenimiento de los alumnos? ¿Todo vale para que el alumno promocione, consiga pasar de curso y no caiga en el abandono escolar? ¿Mi ocupación principal no era sólo enseñar?
¿Alumnos sin remedio? educación inclusiva
Entiendo que las respuestas a muchas de estas preguntas están dentro de los equipos docentes y en una formación -poco contemplada- que nos permita afrontar este difícil contexto que se da en el aula. Es imprescindible trabajar conjuntamente el respeto, otras formas de evaluar, la coordinación entre profesores, unos criterios comunes de disciplina, el fomento del esfuerzo y la cortesía, así como actividades de enseñanza-aprendizaje bien diseñadas que promuevan la actividad del alumno tanto dentro como fuera del aula. En estos casos no nos vale la el tradicional aislamiento del profesor ni buscar solventar la papeleta sólo a través de la dirección del centro educativo. No es válido aquello de "cada vez vienen peor preparados" ni lo de "están por civilizar". Desde la escuela no podemos solventarlo todo, pero sí buscar soluciones que impidan un final indeseado: leer "Juicios pendientes" de Toni Solano.

No se trata únicamente de (re)plantearse el uso de las TIC como herramientas motivadoras, ni discutir sobre el uso o no del libro de texto, ni mucho menos hablar de bajar el nivel académico de nuestras clases. Debemos de formular, en estos grupos concretos, una estrategia conjunta con la que abordar esta problemática de un modo que los alumnos perciban nuestro trabajo en equipo, donde la experiencia del profesorado se comparta entre compañeros, donde tengamos una base de recursos y apoyo para no caer en el desespero en estos casos. Recomiendo de nuevo la lectura del libro de Joan Vaello: "Cómo dar clase a los que no quieren".  De hecho, necesito su relectura...

Como profesores, ni el máster de formación del profesorado ni el extinto CAP, nos han preparado para afrontar conflictos, motivar a alumnos difíciles o ejercer como psicólogos en muchos casos. Eso sí, no podemos olvidar que, por mucho que nos pese, tenemos la responsabilidad de buscar el mejor desenlace para cada uno de nuestros alumnos. Preocuparse por ellos no significa no exigir, huir del conflicto o aprobarles por la cara. Creo en la inclusión como una preparación del alumno, incluidos los más "complicados" que, tarde o temprano, terminarán madurando y cayendo del árbol; sobre todo por su propio beneficio, y, colateralmente, por el bien de la sociedad al completo. 

Todo esto lo expresa mucho mejor que yo Víctor Cuevas en "Este chico es irrecuperable".

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martes, 4 de abril de 2017

CÓMO SERÁ EL FUTURO DE AULAS, PROFESORES Y ALUMNOS

¿Cómo serán las aulas a treinta años vista? ¿Qué tipo de docentes veremos dentro de tres décadas? ¿Se habrá alcanzado el cambio educativo en el año 2050?

Estas y otras preguntas nos las podríamos hacer los que, rodando los cuarenta, aún, si Dios quiere y el sistema de pensiones nos obliga, estaremos dando clase con casi setenta tacos a las espaldas. Eso si no lo impide un conflicto bélico a causa de Gibraltar, un hundimiento del sistema de pensiones ocasionado por alguna lengua autonómica o una indigestión de aceite de palma que facilite un retiro temprano obligado.

El futuro de la educaciónPuestos a imaginar, espero ver antes de mi jubilación sólo coches autónomos por nuestras vías llevando a los niños a sus colegios sin necesidad de armar atascos formados por dobles filas de vehículos. Unos chavales que irán con libros de lectura impresos en papel verjurado y ecológico que serán la última moda educativa en detrimento de las últimas pantallas implantadas en nuestras córneas. Unos libros que no serán de texto sino clásicos antiguos y contemporáneos donde el alumno disfrutará del debate y la lectura como en la Grecia clásica. Habremos superado la programación por competencias para etapas educativas más avanzadas y con un prestigio inaudito como será la futura Formación de Profesionales.

El profesorado actuará en equipo como un pelotón ciclista, aprendiendo y enseñando siempre de modo consensuado, apoyándose en los colegas, entrando y saliendo del aula a discreción. Profesores tetralingües con un C4, hiperespecializados e hipervalorados por la sociedad en su conjunto. La crème de la crème.

Respecto a los alumnos, se acabará el fracaso escolar, será un privilegio estudiar pasadas las dieciocho primaveras a causa de la escasez de mano de obra como consecuencia de un cambio demográfico que obligará a muchos jóvenes a emplearse a los dieciséis años. Ser poeta será una profesión proscrita. Viviremos de programar robots que recojan niños de la escuela, lleven a ancianos al trabajo y doblen series eslavas de televisión de pago.

Al menos cobraremos todos un magnífico salario como en la época romana, no en sal, si no en créditos para realizar nuestras compras en Google o en Amazon.

"Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus" 
(Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo)
Virgilio.


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lunes, 3 de abril de 2017

LA COMUNICACIÓN DIGITAL DE LOS CENTROS EDUCATIVOS

Desconozco si hay un estudio al respecto, pero no creo que haya muchos centros educativos que tengan un plan o estrategia relacionada con su comunicación digital, tanto a nivel externo como interno. A lo sumo, los centros privados y no concertados han tenido siempre una preocupación mayor por su política de marketing como un medio básico para captar alumnos; un marketing que hoy día comprende tanto el uso de medios tradicionales (prensa, radio, publicidad exterior...) como campañas en la red (medios digitales, publicidad en buscadores o en redes sociales, etc.).

comunicación digital centros educativosIndependientemente de esa necesidad de aumentar matrículas, o de ese impopular marketing dentro de la comunidad educativa, es preciso que los centros educativos reflexionen sobre su comunicación digital. Un tipo de comunicación que nos debe hacer pensar sobre: qué medios digitales nos conviene usar, quiénes son nuestros destinatarios, qué queremos transmitir, quiénes son los responsables de esta comunicación digital y qué recursos necesitamos o disponemos.

Cualquier escuela, ya sea pública o privada (concertada o no), tiene a su alcance un abanico de herramientas digitales en la red donde establecer esa comunicación en la red con su comunidad educativa. Unas herramientas que nos van a permitir conversar con alumnos y padres e informar a nuestro entorno, a la vez que nos ayudan a ser visibles como un centro vivo y con experiencia educativa. Disponemos de multitud de herramientas gratuitas con Google para medir y analizar audiencias (Google Alerts, Trends, Analytics..) u otras que nos ayudan en la gestión de las redes sociales (IFTT, Hotsuite..,).

Antes que nada, es necesaria una reflexión de los máximos responsables de los centros educativos sobre el fin de nuestra comunicación digital, sobre qué queremos comunicar como escuela. Ahí entra el tono de nuestros mensajes, el tipo de imágenes que subimos o incluso el diseño de nuestra web (tipografía, colores, estructura...).

Por ello es también preciso analizar a quién van dirigidos esos mensajes: padres y madres, alumnos, docentes o incluso a otros agentes (prensa, instituciones públicas...). En muchos casos podemos encontrarnos con webs de escuelas donde la información es muy superficial o donde no se pasa de publicar unas imágenes con un par de líneas a lo sumo. Sería interesante preguntar a los padres y alumnos sobre qué tipo de contenidos les resultan más interesantes (con un simple formulario con Google Drive sería suficiente) o qué echan en falta en nuestra web o redes sociales. Seguramente el tono y los contenidos no serán los mismos dependiendo de la/s etapa/s educativas de nuestro centro o de ese posicionamiento de marketing que comentábamos anteriormente.

En relación a los medios digitales, es obvio que todas las escuelas deben tener una web propia donde comunicar al menos la oferta formativa, el calendario de actividades, los trámites de secretaría y administración y el acceso a las plataformas de profesores, padres o alumnos. Hoy día se pueden diseñar webs, compatibles con dispositivos móviles, muy fácilmente y con un escaso presupuesto. Con planes básicos de pago en Hostalia, Wix, Arsys... es fácil mantener un diseño profesional con un dominio .com propio a la vez que posicionamos nuestra web en Google. Este posicionamiento en los buscadores es elemental para seguir atrayendo nuevos alumnos; aquí ya deberíamos manejar algo de SEO o SEM básico. Para estos menesteres siempre es muy útil un blog de centro donde profesores y alumnos participen en la creación de contenidos originales. Los artículos de un blog de la escuela pueden profundizar mucho más que una simple foto en Twitter o Instagram aportando a su vez una reflexión y la motivación de las actividades que se realizan en nuestra escuela.

¿En qué redes sociales vale la pena estar? Indudablemente no será lo mismo dirigirse a padres de infantil o primaria que a alumnos de Bachillerato o Formación Profesional. En el mundo de las redes sociales lo que hoy sirve algo puede que mañana no sea útil. Vale la pena ir probando e investigando un poco sobre el alcance de nuestros mensajes en Facebook, tuits, vídeos en YouTube, fotos en Instagram o comentarios a nuestro blog. Todas estas redes ofrecen estadísticas sobre nuestro perfil de centro educativo. Unos perfiles y cuentas que deben tratarse con educación, sentido común y sin desentonar con nuestros valores de centro educativo. Todo ello se puede alcanzar siendo originales y ofreciendo siempre la posibilidad de interactuar o profundizar en nuestras informaciones. No toda pasa por tener más seguidores, sino por conectar con alumnos y el resto de la comunidad educativa lo mejor posible; cuidando el diseño en la medida de lo posible tanto en la redacción de contenidos como en la edición de vídeos e imágenes públicas.

El problema fundamental en la estrategia digital de nuestra escuela suele ir ligada a la escasez de recursos humanos o materiales. No siempre es fácil disponer de alguna persona con conocimientos técnicos o con alguna formación en comunicación corporativa y en diseño web. Lo ideal pasa siempre por un responsable o un equipo formado por personal del propio centro con una dedicación horaria a estas tareas de difusión en las redes sociales, administración del blog, actualización de la web y coordinación con el equipo de administración/secretaría en relación a las fechas de interés para nuestros usuarios.

Con estas líneas básicas de trabajo cualquier centro educativo podría gestionar de un modo más óptimo su comunicación digital externa, siempre pensando en nuestros destinatarios e, idealmente, buscando compartir y difundir nuestras experiencias educativas a la sociedad. Eso sí, hace falta reflexión y concienciación de los equipos directivos al respecto, formación sobre comunicación digital corporativa y un plan con unas acciones y objetivos mínimos a alcanzar coherentes con lo que se vive en las aulas y sienten nuestros profesores y alumnos.

Si en tu centro educativo tenéis alguna experiencia al respecto, agradecería mucho tus comentarios y su difusión.

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domingo, 26 de marzo de 2017

FIDELIDAD PROFESIONAL

En los tiempos que corren, esos que denominan de constante y vertiginosos cambios, parece que ha quedado relegado a un segundo plano el término "fidelidad". Una fidelidad entendida como el sentido de pertenencia a la entidad para la que trabajas, o al menos, una fidelidad que signifique responsabilidad total con tu puesto de trabajo, cumplimiento e interés por los fines de la empresa donde te dedicas profesionalmente. Fidelidad como honestidad con ese taller, hospital, escuela, industria, administración pública o establecimiento donde, pese a los sinsabores o los sobresfuerzos, tenemos la obligación de dar lo mejor de nosotros mismos, debemos cumplir e implicarnos para lograr eso que suena algo demodé hoy día: el bien común.

fidelidad profesional
No sé si a consecuencia de la precariedad laboral, motivada por los millenials o por los incluidos en la llamada generación X,  esta fidelidad profesional no parece estar muy de actualidad en el mundo laboral. Las competencias más demandadas por los empleadores tienen ahora mucho más que ver con la actitud y responsabilidad que con los conocimientos técnicos. Los empresas comienzan a valorar más, en determinados puestos de trabajo, el compromiso que otras cualidades personales o profesionales. A los alumnos de Formación Profesional hay que insistirles permanentemente en la necesidad del esfuerzo a largo plazo, en el cuidado de los recursos comunes o en la imprescindible corresponsabilidad en los equipos de trabajo.

Entiendo que el elevado número de contratos temporales o las altas expectativas de algunos en sus primeros empleos, son también un buen motivo para cambiar de trabajo y preocuparse no mucho por el futuro de la empresa donde trabajan. Supongo también que los valores de la juventud actual están en constante cambio y, que la crisis, los medios de comunicación y la incertidumbre económica, no ayudan en nada a que que nuestros profesionales más nóveles piensen a muy largo plazo y con cierto sentido de pertenencia.

Tampoco ayuda el constante regateo a la baja de los salarios, la falta de incentivos a los que más se implican, la decadencia de los convenios laborales y los empresarios con mentalidad cortoplacista. Supongo que el contexto y la situación personal de muchos trabajadores tiene pocos visos de cambio; que las teorías motivacionales empiezan por uno mismo, pero que aún así todos necesitamos cierta regeneración y estímulos externos para seguir trabajando con al menos las mismas ganas que en los primeros días. Eso sí, hacer las cosas sólo por cumplir y quedar bien no lleva a ninguna parte, ni personal ni profesionalmente. Como mucho, trabajo extra para tus compañeros y una vida profesional anodina.

Seguiremos insistiendo a la generación venidera, ya sea la Z o cualquier otra, que vale la pena poner empeño en todo aquello que haces siendo leal a tus compañeros y empleadores.

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lunes, 13 de marzo de 2017

INNOVACIÓN, RESTAURACIÓN O RENOVACIÓN EDUCATIVA

Dándole vueltas a esto de la innovación educativa, en el caso de la Formación Profesional no podemos obviar la importancia de una permanente actualización tecnológica de nuestros ciclos, con la consiguiente necesidad de formación y digitalización de los docentes de cada familia profesional. Aún así, ligar la tecnología como algo imprescindible para llevar a cabo innovación educativa puede ser un error de base, tanto como el buscar la innovación permanente como el fin principal del profesorado de Formación Profesional o de cualquier etapa educativa.

innovación restauración o renovación educativa FPPerseguir la innovación debe estar al mismo nivel que recuperar o restaurar esas competencias olvidadas y pasadas de moda; unas competencias y valores que son ahora más necesarios que nunca y enormemente apreciados por los empleadores de nuestros alumnos. No se trata de volver al autoritarismo o quedarse en un paternalismo que no hace ningún bien al alumnado, más bien seguir trabajando con el estudiante desde la proximidad pero con la máxima exigencia en cuanto al esfuerzo, el orden, la cortesía, limpieza, los modales, la convivencia, el silencio cuando es necesario o el respeto.

Incluir todas estas actitudes y comportamientos, sin dejar de lado la tecnología o las competencias técnicas de cada ciclo, debiera ser una constante en la evaluación de nuestros alumnos. Pese a que muchos comportamientos tienen están relacionados con la educación de las familias, no podemos taparnos los ojos ante la necesidad de este tipo de formación en nuestras aulas. Dedicarnos tan sólo a enseñar contenidos no es siempre posible por las circunstancias personales que nos encontramos en clase, por ello, necesitamos más que nunca innovar en relación a esta falta de valores y actitudes personales del alumno.

Hace falta mucho trabajo en equipo del profesorado, más formación y recursos para intervenir con los alumno más disruptivos, mucha reflexión sobre nuestra forma de evaluar pasando a considerar las competencias personales igual de importantes que las competencias técnicas. No sólo puede valer la calificación de un examen escrito o recuperar un módulo mediante un trabajo o cualquier otra prueba escrita; el alumno debe saber que no puede realizar unas prácticas (FCT) u obtener un título de Técnico o Técnico Superior si no es capaz de cumplir unas normas y mantener una convivencia positiva junto con sus compañeros o superiores a nivel laboral. Hacemos un flaco favor al alumno expidiendo títulos sin contemplar la variable afectiva y personal en su formación profesional. Lo más sencillo es dedicarse a corregir exámenes, quedar bien o expulsar a los más desconsiderados; la tarea más ardua es buscar el cambio de éstos y seguir enseñando a todo el grupo.

Debemos seguir innovando y repensando los procesos de enseñanza y aprendizaje, continuar con la actualización de nuestros ciclos y buscando las máximas competencias digitales de profesores y alumnos para que estos últimos no pierdan la batalla de la inserción laboral. Pero, sobre todo, debemos incidir en la formación integral del alumno y en una renovación de las actitudes y comportamientos de los más jóvenes.

La innovación tecnológica no está reñida con la búsqueda de una actuación responsable del alumno. Pese a que la tecnología por si sola es siempre más deslumbrante de cara a la sociedad, la auténtica innovación educativa la encontramos cuando descubrimos técnicas o procedimientos que nos permiten motivar al alumno a la vez que desarrollamos sus competencias profesionales y/o personales.

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lunes, 6 de marzo de 2017

LA FP, ¿EDUCA O ENSEÑA?

El siguiente artículo ha sido publicado también en un nuevo blog sobre la Formación Profesional: FP ACTUAL. Un blog que, al tratar sobre la FP, siempre es bienvenido por las no muy numerosas publicaciones que se hacen sobre esta etapa educativa.

Aprovecho también para recomendaros el nuevo espacio y proyecto de Carmen Iglesias (@carmeniglesiasb): #ConOtraCLASE, una web que, como dice su promotora, es una ventana abierta por donde entrarán noticias de actualidad, formación, proyectos, animación a la lectura y experiencias de formación profesional.


LA FP, ¿EDUCA O ENSEÑA?

La escuela sólo debe ocuparse en formar los profesionales que necesita la sociedad o aquellos que demanda el mercado.Todos hemos escuchado alguna vez esta afirmación y no son pocos los que plantean que los centros educativos debieran limitarse a enseñar contenidos o competencias técnicas mientras que las familias son las únicas responsables de la educación (moral) de sus hijos.

Tal vez no consideramos que nuestros hijos y alumnos pasan más horas junto a sus compañeros de clase que con cualquiera de sus progenitores, que nuestros chavales absorben valores y actitudes de todo lo que les rodea y que hasta que no alcanzan la madurez personal son chicos influenciables; que no sólo basta con lo que transmitimos en casa, independientemente de la situación socioeconómica de la familia. En definitiva, que la escuela ayuda a determinar la conducta, valores y moral de nuestros jóvenes estudiantes.

En cada curso, en cada grupo o en cada módulo nos encontramos con alumnos muy diferentes entre sí; unos precisarán un mayor estímulo académico mientras que otros pueden requerir un apoyo emocional o un aprendizaje de habilidades sociales. No podemos generalizar ni establecer patrones donde el aula sea un mero espacio transmisor de conocimientos técnicos o un lugar donde favorecer la maduración personal.

En el caso concreto de la Formación Profesional es muy diferente la perspectiva si estamos trabajando con ciclos de grado medio o con ciclos de grado superior. En los grados medios es habitual encontrar adolescentes -en torno a los dieciocho años- en pleno proceso de maduración personal, algo dispersos, con poca motivación hacia los estudios y muy dependientes de su entorno (amigos y compañeros). Es por ello que, como profesores de FP, en estos ciclos medios necesitamos trabajar aún más las competencias personales del alumno (actitud, cortesía, esfuerzo…) que cualquier otra competencia profesional. Aprender a saber estar, a buscar la reflexión, trabajar la lectura comprensiva y la escucha activa, el respeto, las adicciones, la identidad digital, la empatía o la motivación, es esencial en esta etapa vital de nuestros alumnos.

En los ciclos de grado superior, con alumnos habitualmente más mayores, en edad adulta e incluso con estudios superiores cursados, el panorama cambia sustancialmente. En este nivel de Formación Profesional la (pre)ocupación principal es la materia de cada módulo, la actualización permanente y el contacto habitual con los profesionales del sector económico que nos ocupa. A pesar de que nunca está de más trabajar la actitud, el trabajo en equipo y una cordial convivencia.

Por todo ello, las recetas que debe aplicar la administración educativa y los centros educativos deben ser sustancialmente diferentes para abordar la enseñanza y el aprendizaje de los alumnos de Formación Profesional de grado medio. Los profesores de grado medio precisan una mayor formación para gestionar conflictos, para motivar, para manejar las disrupciones, para saber trabajar en equipo y abordar conjuntamente con los docentes del ciclo las actuaciones con cada grupo de alumnos. El tutor/a se convierte en una pieza esencial con la que deben trabajar coordinadamente el resto de compañeros, una figura que debiera tener una disposición horaria para ejercer esa tarea educadora de la que hablábamos al principio de este artículo.

La sociedad no valora convenientemente la ingente labor que se está haciendo con aquellos alumnos que, después de su educación obligatoria, continúan sus estudios en un ciclo profesional de grado medio. Unos alumnos en una etapa difícil y de cambios que, gracias a los centros de FP, estarán en unos meses estarán en disposición de trabajar o de continuar estudios. Con buen criterio, en la actualidad, todos los ciclos (L.O.E.) de grado medio tienen una duración mínima de un curso y medio en el centro educativo; una duración que no debiera en ningún caso disminuirse, como puede suceder con la FP Dual, sino ampliar las horas de formación en los centros de trabajo sin perjuicio del horario lectivo en el aula.

En el caso de los títulos de grado superior, sin obviar los ciclos de grado medio, los docentes necesitamos principalmente un mayor contacto con las empresas, a través de convenios de formación donde trabajar las competencias profesionales en un entorno real, o a través de talleres con profesionales experimentados de cada sector. Todo ello, sin olvidar la importancia que tiene la colaboración entre los docentes de cada ciclo, tanto del mismo centro educativo como con colegas de otros centros. Sería pues necesario articular espacios y un horario reservado para este trabajo conjunto, ya que con los horarios habituales y la rigidez en la composición horaria de cada módulo, se hace difícil este tipo de trabajo en equipo o mediante colaboraciones.

Entiendo pues, que la falsa dicotomía de educar o formar es evidente en el caso de la Formación Profesional. Nuestra Formación Profesional sigue siendo una etapa esencial de nuestro sistema educativo desde la que los jóvenes pueden seguir recibiendo una educación, en el sentido más amplio de la palabra, y unas enseñanzas técnicas imprescindibles para su empleabilidad.

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miércoles, 15 de febrero de 2017

CARTA A MIS ALUMNOS DE FP

Hay cursos y clases que son más complejos de lo habitual. Grupos de alumnos que destacan por el buen ambiente de trabajo, por ser más disruptivos, por la camaradería reinante, por los conflictos personales, por la poca o mucha iniciativa, por su heterogeneidad o por cualquier otra característica.

En Formación Profesional nuestros alumnos comienzan pronto su nueva etapa de Formación en Centros de Trabajo (FCT), las llamadas comúnmente: prácticas en empresa. Se acaban las horas de aula, de pizarra, de ordenador, de laboratorio, de exposiciones, de visitas profesionales... para pasar a un terreno nuevo donde aprender en un entorno empresarial y/o profesional.

Este curso, pese a las desavenencias sufridas entre los alumnos, pese a los conflictos superados, pese a las quejas habituales sobre las calificaciones y faltas de asistencia, o pese a otros tantos pesares, termino satisfecho con el trabajo de mis alumnos, no tanto con el mío personal -siempre muy mejorable-, pero sí con lo que ahora saben que pueden llegar a hacer y necesitan aprender o modelar.

Como en alguna otra ocasión, he preferido escribirles una carta personal para todos ellos donde animarles y agradecerles estos dos cursos de trabajo con mejores y peores momentos:

Queridos alumnos, queridos todos.

Hablar de transporte de mercancías o de mercados internacionales me resulta más fácil que escribiros dándoos la enhorabuena por  estos dos cursos que habéis superado.  Podéis quedar satisfechos por lo aprendido -eso espero- y por las amistades y compañeros que probablemente os quedarán de por vida. 

Hay siempre clases más complicadas donde surgen conflictos con frecuencia, como en la vuestra, normalmente porque se dan personalidades fuertes y también por cierta falta de tolerancia. Espero que de todos esos momentos críticos donde el hartazgo ha reinado en el aula hayamos sacado al menos una reflexión sobre la necesidad de empatía e incluso sobre saber morderse la lengua a tiempo.

Pese al cierto barullo y desorden en clase, el mío incluído, espero que hayáis aprendido a ser más flexibles, a manejar cualquier software sin miedo, a saber buscarse la vida entre los enlaces y la ingente información que encontramos en Google, a considerar la importancia de vuestra presencia digital en la red, a reconocer que la actitud cuenta más que cualquier examen y, sobre todo, a comenzar y terminar cualquier trabajo con ganas y buscando el lado positivo. 

Casi todos sabéis que el mundo laboral es bastante más árido que el académico, que tendréis jefes y compañeros con los que convivir y que no habéis elegido, que los horarios deben cumplirse siempre, que la exigencia es alta. Pero estoy seguro que con vuestras ganas y todas las competencias que habéis adquirido podréis avanzar hacia el éxito profesional. Un éxito que no sólo podréis medir por el sueldo, sino por hacer un trabajo que os guste y reconforte, en un buen ambiente laboral.

Cada uno de vosotros tiene unas cualidades únicas; aprende a explotarlas y sobre todo reflexiona de vez en cuando sobre tus puntos débiles, ya sean a nivel personal o profesional. Tenemos toda la vida para ir mejorando y, sobre todo, aprender de los demás y de nosotros mismos. 

Tengo claro que os veré a todos en el futuro bien empleados y con muchos proyectos nuevos, sacando partido a esas cualidades; al nervio de Pedro y Javi, al temple de Pablo, a las ganas de Santi, a las artes de Yasa, al inconformismo de Ángela y Alba, a la cultura de Tomás y Eva, al detallismo de Nacho, a la tranquilidad de Miriam, al tesón de Mila, a la educación de Adrián, a la rebeldía de Ainhoa y Mihai, al descaro de Miguel Ángel, a la dulzura de Bea y Paula F., a la personalidad de Paula M., a la humildad de José, a la independencia de Maira, a la constancia de Laura o al sentido del humor de Diego.

Eso sí, la constancia, las horas de trabajo o las ganas de seguir aprendiendo, son ingredientes que debemos añadir ineludiblemente para conseguir ese objetivo. 

Gracias por compartir esta etapa de la vida conmigo. 

Un fuerte abrazo,

pd. ¡Ah! Viaja y lee todo lo que puedas.

CARTA ALUMNOS 2015 - 2017 FP

domingo, 12 de febrero de 2017

LA IMPORTANCIA DE SER CONSCIENTE

Tras la lectura del libro de sobre Shackleton de Jesús Alcoba González,  hace ya un par de años, he abordado ahora su nuevo título: "Ultraconciencia" de Alianza Editorial. Un libro que me apetecía leer para descubrir adonde quiere llevarnos el autor con este término -la ultraconciencia- que profundiza en ese espacio permanentemente encendido en cualquier persona: la conciencia.  

Llevando el libro a mi terreno -la docencia- Alcoba evidencia a través de referencias a investigaciones aspectos que pueden influir en el rendimiento académico o en el aprendizaje; como pueden ser las expectativas positivas, la coherencia  y sencillez en el relato para ser más verídico, o las limitaciones de la multitarea -no se puede atender plenamente a dos sucesos al mismo tiempo-.

ULTRACONCIENCIA

Por otro lado, el eje central del libro recae sobre el término ultraconciencia: "Ser conscientes del mundo en que vivimos interiormente y moldearlo a nuestra voluntad. Implica estar en lo que tenemos que estar en cada momento, y estar en aquello que tiene que ver con lo que deseamos ser y hacer en el futuro." Una habilidad, tal y como razona el autor, imprescindible para el cada día más complejo mundo en el que vivimos, donde el exceso de estímulos y alternativas vitales precisan de una gran capacidad de atención y selección de lo que realmente importa o es más adecuado para cada uno de nosotros.

Hace mención también al curioso mecanismo -consultarlo con la almohada- que nuestro cerebro de forma habitualmente inconsciente nos ayuda a recordar tareas, en mayor o menor medida en función de nuestro sentimiento de responsabilidad, o que nos permite abordar problemas de un modo creativo cuando nos alejamos del mismo y dejamos a nuestro cerebro rumiándolo por su cuenta. Un fenómeno curioso que explica la generación de muchas ideas en el momento menos pensado.

Jesús Alcoba aborda también la gran influencia que tiene la mente en nuestro comportamiento cotidiano; las excusas que nos ponemos para no hacer lo que creemos coherente a nuestro pensamiento o el poder de las frases que nos decimos a nosotros mismos. Igualmente esencial el lenguaje que utilizamos para describir los hechos o el poder de la metáforas que utilizamos en nuestro interior o para relacionarnos con los demás. Esto último, puede llegar a ser esencial en un ambiente profesional o familiar; y como la gente que utiliza un lenguaje positivo contribuye a formar un mundo positivo a nuestro alrededor. Una buena razón para desprendernos o evitar aquellos que se dedican a señalar sólo problemas o para hacer un autoanálisis de nuestro lenguaje habitual.

En relación a la motivación, Alcoba remarca la importancia de preguntarnos el porqué y no el cómo de nuestras tareas. Y como este razonamiento puede ayudarnos a impulsar proyectos en nuestra vida laboral. Queda claro, como se insiste a lo largo del libro, que nuestro mundo no-consciente debe ser tenido más en cuenta. El cómo hacerlo no me ha quedado tan claro, pero entiendo que futuras investigaciones y la neurociencia tendrán mucho que decirnos en los próximos años.

No parece fácil manejar esta capacidad de ser consciente, pero si merece la pena reflexionar sobre ello y acerca de la influencia que puede esta agilidad emocional en nuestra vida, y este libro es un buen punto de partida.

miércoles, 18 de enero de 2017

INNOVACIÓN Y FOMENTO DE LA LECTURA EN FP

Los planes lectores en los centros de formación profesional o la innovación en relación a la competencia lectora de los alumnos de FP es algo inaudito en el panorama educativo actual. Todos tenemos clara la importancia de la comprensión verbal y escrita de los estudiantes y futuros trabajadores, así como de la necesidad de seguir ahondando en la competencia lectora de unos alumnos que se enfrentan a un contexto laboral cada vez más complejo.

INNOVACIÓN Y FOMENTO LECTURA EN FORMACIÓN PROFESIONALPese a que supongamos cierta competencia lectora en los alumnos que acceden a un ciclo de grado medio -con un nivel mínimo del graduado en ESO- o de los que acceden a un ciclo de grado superior, no estaría de más incluir en cada titulación acciones dirigidas a la mejora de la competencia lingüística y la promoción de la lectura y escritura. 

El hábito lector de los alumnos de FP suele ser muy variopinto, y muy en sintonía con los datos del CIS (Centro de Investigación Sociológica) según los cuales el 39,4% de los españoles no abrió ni un solo libro en 2015. Muchos jóvenes, más interesados en otras formas de ocio, con cierta adicción a la tecnología y que gustan del consumo rápido de contenidos, han perdido el interés por los libros pese a haber sido lectores frecuentes durante la infancia o preadolescencia.

Afortunadamente, se puede hacer mucho desde todas las etapas educativas, pese al desinterés y falta de planes de lectura ambiciosos en la última reforma educativa: (...) la LOMCE, que supuestamente pretende dar respuesta a las exigencias de la OCDE [Fernández-González 2015], no marca ninguna diferencia trascendental respecto al marco creado en la LOE; es necesario acudir a su desarrollo en decretos y órdenes para encontrar alguna referencia destacable, aunque no siempre podamos valorarla positivamente. (...) la lectura comparte espacio con cuestiones tan dispares como el emprendimiento, la educación cívica o, más adelante, la dieta equilibrada (...) (F. Trujillo. "La lectura en España. Informe 2017"

A nivel de la Formación Profesional, donde la finalidad principal de los estudios está en mejorar la empleabilidad del alumno gracias a su cualificación profesional, no podemos olvidar que la lectura es una destreza que ayuda en la inserción y progreso laboral de cualquier titulado técnico o técnico superior. Es necesario por tanto reflexionar sobre las posibilidades que están a nuestro alcance y comenzar a plantearse actuaciones dentro del currículo de un modo transversal, a nivel de módulos y/o a través de planes estratégicos en los centros de FP.

Dada la inexistente o escasa experiencia de fomento de la lectura en las escuelas de formación profesional, sería interesante analizar los diferentes proyectos que, en otros niveles educativos se están desarrollando con este fin. Unas experiencias que pasan por la transformación y revitalización de las bibliotecas escolares o a través de proyectos de aula o colaborativos que podemos encontrar por la red gracias a las iniciativas de muchos docentes.

En mi opinión, el fomento de la lectura en la Formación Profesional pasa primero por la  sensibilización del alumno, no sólo a través de campañas puntuales, si no a través de una tarea conjunta del profesorado que promueva iniciativas y actividades relacionadas con la lectura. Introducir momentos espacios para la lectura en silencio, trabajar la escritura a través de blogs o sitios web, compartir lecturas en clase o mediante las redes sociales, recomendar libros y ofrecer lecturas voluntarias donde el alumno pueda seleccionar sus temáticas favoritas; siempre desde la no obligatoriedad y tratando la lectura como un placer que redunda además en su aprendizaje y crecimiento personal. Respirar libros en la toda la escuela, y no sólo a nivel personal entre algunos docentes, podría ser un estimulo para el alumnado.

Una de las dificultades que nos encontramos los profesores de Formación Profesional está en encontrar libros interesantes para el alumno y recomendables por su contenido relacionado con el ciclo o familia profesional. Aún así, la oferta actual de novelas, ensayos, biografías, cuentos...  ya sea en formato de bolsillo (más económico) o en su versión digital, es lo suficientemente amplia; o en su defecto, también podemos recomendar libros con contenidos transversales que pueden servir de acicate a la lectura y reflexión personal. En este sentido sería también valioso emprender iniciativas donde el profesorado de FP pueda compartir los títulos que más han gustado a sus alumnos o algún espacio donde se puedan escuchar o leer los comentarios personales a los mismos.

Interesantísima la iniciativa de Diego Bernal de "Libros por un tubo" donde entrelaza libros, reseñas y redes sociales.  Una propuesta que, acertadamente a mi parecer, combina muy bien el placer de la lectura con los medios donde el alumno se siente más cómodo. En mi experiencia personal, donde suelo recomendar la lectura de al menos un par de libros, los alumnos se muestran mayoritariamente satisfechos de haber podido seleccionar el título entre dos o más posibles, así como por haber retomado un hábito que, con la vorágine actual de vida, suelen relegar.

Y si queda alguien por convencer acerca de la importancia de la lectura, en la FP o en cualquier etapa, tenemos también argumentos científicos para ellos: "La lectura, además de mejorar la empatía y la comprensión de los demás, es uno de los mejores ejercicios posibles para mantener en forma el cerebro y las capacidades mentales." Sólo faltaría que leer libros se pusiera de moda, que los Cristianos o Messis de turno salieran de los entrenamientos con un libro en la mano, que el Clash of Clans fuera una aplicación donde competir por la lectura de novelas, que las tablets o el bilingüismo sólo se concibieran como un mero complemento a la literatura escolar o que hacerse un selfie en el espejo junto al libro favorito se convirtiera en tendencia en Instagram.

P.D. Si eres profesor/a de FP te animo a utilizar la etiqueta #lecturaFP en tus redes sociales para recomendar títulos de lecturas destinados a alumnos de Formación Profesional en tu familia profesional o para cualquier ciclo formativo:
photo credit: émilie.b « Aussi loin que porte ton regard » (explored) via photopin (license)

jueves, 5 de enero de 2017

NUEVO GOOGLE SITES PARA EDUCACIÓN

Desde hace algún tiempo Google Sites nos permite crear webs -sites-  de un modo más vistoso y con algunas nuevas funcionalidades si lo comparamos con el antiguo Google Sites y al que podemos seguir accediendo con una cuenta de Google de modo gratuito.

Pero, ¿qué utilidades puede tener crearse un sitio con Google Sites?
    GOOGLE SITES EDUCATION
    Fuente: https://commons.wikimedia.org
  • Crear una web docente con todo los recursos digitales del aula, enlaces, vídeos, imágenes, documentos... necesarios para tu curso o materia.  Os dejo un ejemplo de mi antigua web docente -aún en uso- y otra con el nuevo diseño que estoy ahora actualizando. 
  • Usarlo como portafolio digital del alumno donde el alumno publique el trabajo realizado durante el curso. En un artículo anterior ya comenté las posibilidades al respecto. El uso de los blogs, con Blogger o con cualquier otra plataforma, es igualmente adecuado para el portafolio del alumno. Aún así, con Google Sites el modo de archivar y publicar a través de una web personal es una opción sencilla a la vez que vistosa. 
  • Crear un sitio para que los alumnos de forma individual o colaborativa presenten un trabajo o cualquier actividad de un modo digital, en lugar del típico documento de texto o con el formato habitual de las presentaciones. 
Con el nuevo Google Sites tenemos diversas funcionalidades que mejoran la compatiblidad e inserción de archivos o de carpetas enteras con Google Drive: pueden ser incrustadas directamente en cualquier página que creemos. Desde el menú INSERTAR podremos ver cualquier documento o funcionalidad de Google directamente en nuestra página. Si tenemos muchos archivos recomiendo subir carpetas, mientras que si sólo queremos que se vea un documento de texto, formulario u hoja de cálculo, podemos insertarlos individualmente y se verán como una vista previa. Si queremos meter código o texto también está esa posibilidad desde Cuadro de texto

G SUITE GOOGLE SITES EDUCACIÓN







Lo lógico sería, antes de ponernos a crear el sitio o la web, es pensar en si necesitamos más de una 
página inicial y cuántas subpáginas serán necesarias para ir creándolas desde la opción PÁGINAS. De este modo, en la página inicial iremos añadiendo enlaces a esas diferentes subpáginas que hayamos planificado desde la opción editar texto o cuadro de texto y luego insertar enlace





A nivel diseño, con la opción TEMAS se mejora mucho el aspecto de nuestra web, con pocos pero atractivos diseños para una página inicial sencilla pero mucho más vistosa y compatible con otras pantallas. Unos temas en los que podemos también modificar colores y estilos de fuente. 



También es interesante la opción Añadir editores que, al igual que con Google Drive, nos permite añadir colaboradores a nuestra web. Una herramienta interesante en trabajos en equipo o si estamos pensando en crear sitios web para docentes que trabajan coordinadamente. 

La única pega, si ya estamos trabajando con la versión clásica de Google Sites, es que deberemos diseñar de nuevo una nueva web si queremos trabajar con esta interfaz más atractiva y con más compatibilidades con las herramientas de G Suite (el antiguo Google Apps).

Para más información sobre el uso de Google Sites puedes visitar la página de Ayuda y soporte de Google