lunes, 10 de abril de 2017

¿ALUMNOS SIN REMEDIO?

Los que trabajamos con grupos de alumnos con escasa motivación, jóvenes con mala experiencia escolar, con dificultades personales, con poco o desafortunado apoyo familiar y con un ambiente en clase que no suele ser el más adecuado, nos las vemos y deseamos para seguir un ritmo en el aula donde el alumno pueda aprender y seguir preparándose para el futuro.

En el caso de la educación postobligatoria -principalmente en los ciclos de grado medio de Formación Profesional- los docentes nos vemos a menudo sobrepasados y con dudas sobre nuestro objetivo principal como profesor. ¿Debemos dedicar más esfuerzo en aquellos alumnos que más se preocupan por su formación o nos centramos en los más problemáticos? ¿Es adecuada una política de mano dura o conviene buscar la motivación permanente o entretenimiento de los alumnos? ¿Todo vale para que el alumno promocione, consiga pasar de curso y no caiga en el abandono escolar? ¿Mi ocupación principal no era sólo enseñar?
¿Alumnos sin remedio? educación inclusiva
Entiendo que las respuestas a muchas de estas preguntas están dentro de los equipos docentes y en una formación -poco contemplada- que nos permita afrontar este difícil contexto que se da en el aula. Es imprescindible trabajar conjuntamente el respeto, otras formas de evaluar, la coordinación entre profesores, unos criterios comunes de disciplina, el fomento del esfuerzo y la cortesía, así como actividades de enseñanza-aprendizaje bien diseñadas que promuevan la actividad del alumno tanto dentro como fuera del aula. En estos casos no nos vale la el tradicional aislamiento del profesor ni buscar solventar la papeleta sólo a través de la dirección del centro educativo. No es válido aquello de "cada vez vienen peor preparados" ni lo de "están por civilizar". Desde la escuela no podemos solventarlo todo, pero sí buscar soluciones que impidan un final indeseado: leer "Juicios pendientes" de Toni Solano.

No se trata únicamente de (re)plantearse el uso de las TIC como herramientas motivadoras, ni discutir sobre el uso o no del libro de texto, ni mucho menos hablar de bajar el nivel académico de nuestras clases. Debemos de formular, en estos grupos concretos, una estrategia conjunta con la que abordar esta problemática de un modo que los alumnos perciban nuestro trabajo en equipo, donde la experiencia del profesorado se comparta entre compañeros, donde tengamos una base de recursos y apoyo para no caer en el desespero en estos casos. Recomiendo de nuevo la lectura del libro de Joan Vaello: "Cómo dar clase a los que no quieren".  De hecho, necesito su relectura...

Como profesores, ni el máster de formación del profesorado ni el extinto CAP, nos han preparado para afrontar conflictos, motivar a alumnos difíciles o ejercer como psicólogos en muchos casos. Eso sí, no podemos olvidar que, por mucho que nos pese, tenemos la responsabilidad de buscar el mejor desenlace para cada uno de nuestros alumnos. Preocuparse por ellos no significa no exigir, huir del conflicto o aprobarles por la cara. Creo en la inclusión como una preparación del alumno, incluidos los más "complicados" que, tarde o temprano, terminarán madurando y cayendo del árbol; sobre todo por su propio beneficio, y, colateralmente, por el bien de la sociedad al completo. 

Todo esto lo expresa mucho mejor que yo Víctor Cuevas en "Este chico es irrecuperable".

photo credit: ludwig.troller Berlin in ruins via photopin (license)

martes, 4 de abril de 2017

CÓMO SERÁ EL FUTURO DE AULAS, PROFESORES Y ALUMNOS

¿Cómo serán las aulas a treinta años vista? ¿Qué tipo de docentes veremos dentro de tres décadas? ¿Se habrá alcanzado el cambio educativo en el año 2050?

Estas y otras preguntas nos las podríamos hacer los que, rodando los cuarenta, aún, si Dios quiere y el sistema de pensiones nos obliga, estaremos dando clase con casi setenta tacos a las espaldas. Eso si no lo impide un conflicto bélico a causa de Gibraltar, un hundimiento del sistema de pensiones ocasionado por alguna lengua autonómica o una indigestión de aceite de palma que facilite un retiro temprano obligado.

El futuro de la educaciónPuestos a imaginar, espero ver antes de mi jubilación sólo coches autónomos por nuestras vías llevando a los niños a sus colegios sin necesidad de armar atascos formados por dobles filas de vehículos. Unos chavales que irán con libros de lectura impresos en papel verjurado y ecológico que serán la última moda educativa en detrimento de las últimas pantallas implantadas en nuestras córneas. Unos libros que no serán de texto sino clásicos antiguos y contemporáneos donde el alumno disfrutará del debate y la lectura como en la Grecia clásica. Habremos superado la programación por competencias para etapas educativas más avanzadas y con un prestigio inaudito como será la futura Formación de Profesionales.

El profesorado actuará en equipo como un pelotón ciclista, aprendiendo y enseñando siempre de modo consensuado, apoyándose en los colegas, entrando y saliendo del aula a discreción. Profesores tetralingües con un C4, hiperespecializados e hipervalorados por la sociedad en su conjunto. La crème de la crème.

Respecto a los alumnos, se acabará el fracaso escolar, será un privilegio estudiar pasadas las dieciocho primaveras a causa de la escasez de mano de obra como consecuencia de un cambio demográfico que obligará a muchos jóvenes a emplearse a los dieciséis años. Ser poeta será una profesión proscrita. Viviremos de programar robots que recojan niños de la escuela, lleven a ancianos al trabajo y doblen series eslavas de televisión de pago.

Al menos cobraremos todos un magnífico salario como en la época romana, no en sal, si no en créditos para realizar nuestras compras en Google o en Amazon.

"Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus" 
(Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo)
Virgilio.


photo credit: Natalia Medd Countdown via photopin (license)

lunes, 3 de abril de 2017

LA COMUNICACIÓN DIGITAL DE LOS CENTROS EDUCATIVOS

Desconozco si hay un estudio al respecto, pero no creo que haya muchos centros educativos que tengan un plan o estrategia relacionada con su comunicación digital, tanto a nivel externo como interno. A lo sumo, los centros privados y no concertados han tenido siempre una preocupación mayor por su política de marketing como un medio básico para captar alumnos; un marketing que hoy día comprende tanto el uso de medios tradicionales (prensa, radio, publicidad exterior...) como campañas en la red (medios digitales, publicidad en buscadores o en redes sociales, etc.).

comunicación digital centros educativosIndependientemente de esa necesidad de aumentar matrículas, o de ese impopular marketing dentro de la comunidad educativa, es preciso que los centros educativos reflexionen sobre su comunicación digital. Un tipo de comunicación que nos debe hacer pensar sobre: qué medios digitales nos conviene usar, quiénes son nuestros destinatarios, qué queremos transmitir, quiénes son los responsables de esta comunicación digital y qué recursos necesitamos o disponemos.

Cualquier escuela, ya sea pública o privada (concertada o no), tiene a su alcance un abanico de herramientas digitales en la red donde establecer esa comunicación en la red con su comunidad educativa. Unas herramientas que nos van a permitir conversar con alumnos y padres e informar a nuestro entorno, a la vez que nos ayudan a ser visibles como un centro vivo y con experiencia educativa. Disponemos de multitud de herramientas gratuitas con Google para medir y analizar audiencias (Google Alerts, Trends, Analytics..) u otras que nos ayudan en la gestión de las redes sociales (IFTT, Hotsuite..,).

Antes que nada, es necesaria una reflexión de los máximos responsables de los centros educativos sobre el fin de nuestra comunicación digital, sobre qué queremos comunicar como escuela. Ahí entra el tono de nuestros mensajes, el tipo de imágenes que subimos o incluso el diseño de nuestra web (tipografía, colores, estructura...).

Por ello es también preciso analizar a quién van dirigidos esos mensajes: padres y madres, alumnos, docentes o incluso a otros agentes (prensa, instituciones públicas...). En muchos casos podemos encontrarnos con webs de escuelas donde la información es muy superficial o donde no se pasa de publicar unas imágenes con un par de líneas a lo sumo. Sería interesante preguntar a los padres y alumnos sobre qué tipo de contenidos les resultan más interesantes (con un simple formulario con Google Drive sería suficiente) o qué echan en falta en nuestra web o redes sociales. Seguramente el tono y los contenidos no serán los mismos dependiendo de la/s etapa/s educativas de nuestro centro o de ese posicionamiento de marketing que comentábamos anteriormente.

En relación a los medios digitales, es obvio que todas las escuelas deben tener una web propia donde comunicar al menos la oferta formativa, el calendario de actividades, los trámites de secretaría y administración y el acceso a las plataformas de profesores, padres o alumnos. Hoy día se pueden diseñar webs, compatibles con dispositivos móviles, muy fácilmente y con un escaso presupuesto. Con planes básicos de pago en Hostalia, Wix, Arsys... es fácil mantener un diseño profesional con un dominio .com propio a la vez que posicionamos nuestra web en Google. Este posicionamiento en los buscadores es elemental para seguir atrayendo nuevos alumnos; aquí ya deberíamos manejar algo de SEO o SEM básico. Para estos menesteres siempre es muy útil un blog de centro donde profesores y alumnos participen en la creación de contenidos originales. Los artículos de un blog de la escuela pueden profundizar mucho más que una simple foto en Twitter o Instagram aportando a su vez una reflexión y la motivación de las actividades que se realizan en nuestra escuela.

¿En qué redes sociales vale la pena estar? Indudablemente no será lo mismo dirigirse a padres de infantil o primaria que a alumnos de Bachillerato o Formación Profesional. En el mundo de las redes sociales lo que hoy sirve algo puede que mañana no sea útil. Vale la pena ir probando e investigando un poco sobre el alcance de nuestros mensajes en Facebook, tuits, vídeos en YouTube, fotos en Instagram o comentarios a nuestro blog. Todas estas redes ofrecen estadísticas sobre nuestro perfil de centro educativo. Unos perfiles y cuentas que deben tratarse con educación, sentido común y sin desentonar con nuestros valores de centro educativo. Todo ello se puede alcanzar siendo originales y ofreciendo siempre la posibilidad de interactuar o profundizar en nuestras informaciones. No toda pasa por tener más seguidores, sino por conectar con alumnos y el resto de la comunidad educativa lo mejor posible; cuidando el diseño en la medida de lo posible tanto en la redacción de contenidos como en la edición de vídeos e imágenes públicas.

El problema fundamental en la estrategia digital de nuestra escuela suele ir ligada a la escasez de recursos humanos o materiales. No siempre es fácil disponer de alguna persona con conocimientos técnicos o con alguna formación en comunicación corporativa y en diseño web. Lo ideal pasa siempre por un responsable o un equipo formado por personal del propio centro con una dedicación horaria a estas tareas de difusión en las redes sociales, administración del blog, actualización de la web y coordinación con el equipo de administración/secretaría en relación a las fechas de interés para nuestros usuarios.

Con estas líneas básicas de trabajo cualquier centro educativo podría gestionar de un modo más óptimo su comunicación digital externa, siempre pensando en nuestros destinatarios e, idealmente, buscando compartir y difundir nuestras experiencias educativas a la sociedad. Eso sí, hace falta reflexión y concienciación de los equipos directivos al respecto, formación sobre comunicación digital corporativa y un plan con unas acciones y objetivos mínimos a alcanzar coherentes con lo que se vive en las aulas y sienten nuestros profesores y alumnos.

Si en tu centro educativo tenéis alguna experiencia al respecto, agradecería mucho tus comentarios y su difusión.

photo credit: loic jean-loup Le tableau : interaction via photopin (license)