lunes, 28 de agosto de 2017

MÁS FP Y MENOS TWITTER

Septiembre es para los docentes el enero del resto de mortales. Es tiempo de buenos propósitos -mayoritariamente de enmienda- donde comenzamos a (re)plantear el curso próximo, introducir alguna novedad o, simplemente, tratar de evitar los errores cometidos en el último año académico.

En mi caso, Twitter, mi principal fuente de recursos docentes y lecturas profesionales -hasta ahora- parece haber caído en el monologuismo sin búsqueda de réplica y un simple hervidero de trending topics donde se cuecen barbaridades desustanciadas. Este verano, por primera vez, ya me ha tocado silenciar o dejar de seguir cuentas impertinentes -a mi parecer- o que no me aportan nada valioso; ristos mejides de la educación, agrios lobos solitarios o insustanciales a discreción. Supongo que al final, más bien por consideración, seguimos a más tuiteros de lo que sería razonable; porque son ya pocas las cuentas que, sin acritud, aportan debate, ideas nuevas, comentarios jugosos, proyectos interesantes o noticias dignas de ser destacadas.

más FP y menos TwitterEn 2009 abría mi cuenta en Twitter buscando recursos y gente interesada en el mundo de las TIC y la educación, y así logré conocer tipos interesantes, blogs sobre educación y proyectos de donde sacar ideas para el aula. La interacción era enorme. Parecía un enorme chat de gente conocida y donde las buenas maneras eran la norma no escrita. Un lugar perfecto para repensar unas prácticas educativas heredadas que seguíamos transmitiendo sin espacios ni tiempos para cavilar. Una plataforma donde abundaban los blogs (¿ahora hilos?) con jugo. Mucha más educación de pupitre que política educativa.

Buscaba también docentes de Formación Profesional, aún hoy con escasa visibilidad, con los que compartir preocupaciones o simplemente aprender otros modos de enseñar. Un salir al exterior que te empuja a apreciar al que tienes a tu lado, a tus compañeros de escuela curtidos en vaivenes y horas de aula. Vas entendiendo que en FP hay mucho por hacer, que el prestigio debe partir de una estrategia clara y una apuesta decidida de la administración educativa; que los profesores somos el alma mater de unas escuelas donde se hacen grandes cosas con recursos limitados, aún prevaleciendo el "sálvese quien pueda" y un exceso de trabajo de sólo puertas hacia adentro.

Por ello Twitter debiera seguir siendo el lugar perfecto; un espacio donde encontrar a alguno de esos miles de profes de FP que buscan compartir alguna reflexión, un enlace interesante, los sinsabores, un compañero de proyecto, una experiencia de aula, un blog... Desafortunadamente, Twitter se parece cada vez menos a ese espacio deseado. Siguiendo con mis pretensiones de inicio de curso, me parece que es hora de filtrar o recortar más mi Twitter y seguir obstinado con la Formación Profesional.

Y que te vaya bien el curso (aunque no seas de FP). 😉

photo credit: John Twohig Photography Tweet this! via photopin (license)

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