domingo, 10 de septiembre de 2017

FP: VOLVER A LO BÁSICO

No es difícil encontrar compañeros estresados por la cantidad de burocracia, proyectos, reuniones, cursos o "innovaciones" varias. ¡Esas programaciones didácticas! Parece que los contenidos del curso y la tarea educadora de acompañamiento al alumno queda relegada ante tantas y diversas ocupaciones. Y encima el futuro próximo y el lejano no pintan nada bien.

La competencia entre centros, la necesidad de llenar aulas, el bilingüismo, la política desigual hacia los centros concertados y públicos o las modas educativas parece que siguen descentrándonos por obligación o afición hacia otros asuntos menores. Unos asuntos que no debieran hacernos perder el oremus. La mayoría sabemos qué necesitan nuestros alumnos y cómo podemos dar lo mejor de nosotros mismos; para ello necesitamos tiempo, dedicación y una implicación que nos permita seguir profundizando en los contenidos y competencias pretendidas.


En el caso de la Formación Profesional nos encontramos con dificultades añadidas. Por un lado, en los ciclos de grado medio, precisamos de unas competencias personales que nos permitan llevar a buen puerto unas aulas con alumnos en su mayoría poco motivados, inmaduros, con escaso hábito de estudio o con circunstancias personales  y familiares a veces complejas. Por otro lado, en los ciclos de grado superior, necesitamos además estar actualizados permanentemente; si buscamos una FP de máximo nivel, los profesores somos la clave y precisamos tiempo en exclusiva para formarnos técnicamente, preparar temarios y llevar a cabo un curso sin la ansiedad habitual que se contagia en los centros educativos. Por no hablar ahora de los pocos recursos comunes que hay publicados en abierto para los diferentes ciclos formativos.

Porque al final, si yo fuera alumno de FP, anhelaría profesores bien preparados, motivados, cercanos y que pudieran atenderme en condiciones. Y esto, en los tiempos que corren, parece una misión cada día más difícil para el profesorado. Los cambios sociales, la digitalización y el borroso modelo educativo no acompañan a un profesorado cada vez menos dedicado a preparar su clases sin sufrir inciertos experimentos. La Formación Profesional necesita un modelo a seguir que no dependa sólo del voluntarismo del docente o de los equipos directivos, donde se ponga la atención en la finalidad de nuestros estudios y no sólo en los métodos.

Necesitamos jóvenes que sepan vivir con espíritu crítico, que manejen bien los conceptos de su titulación, sin dejar de lado la creatividad y la ética. Futuros profesionales que sepan que el esfuerzo es el ingrediente principal a lo largo de sus vidas; que todo requiere un tiempo de estudio y de trabajo junto a unos compañeros, jefes o empleados a los que valorar y tratar adecuadamente.

Volvamos a lo básico. Volvamos a disponer de mayor tiempo para preparar clases y programar las materias. Esto no tiene que estar reñido con unas competencias digitales mínimas de los docentes o con asumir nuevos retos en la escuela. Necesitamos, sobre todo en FP, más tiempo al inicio del curso, más tiempo para coincidir con los compañeros, menos horas lectivas (hasta 25 horas semanales de clase en un centro concertado). Luego están los recursos materiales, las infraestructuras o la red wifi, pero lo básico sigue siendo disponer de más tiempo para dedicarlo a organizar materiales, actividades con los alumnos e incluso innovar en los ratos libres.

photo credit: Rusty Russ Seacoast Lighthouse in Late Winter via photopin (license)