lunes, 19 de febrero de 2018

ALUMNOS SIN RAZONES

Tenía en mente un artículo algo más optimista. Personalmente, no me gusta atrincherarme en la crítica o el despotrique, ni juzgar a la ligera a colegas, familias, alumnos o al sistema educativo en su conjunto. También creo que cada centro tiene su problemática, cada curso sus peculiaridades y cada alumno tiene también unas características particulares.

Aún así, como profesor que busca lo mejor para sus alumnos, con mis muchos fallos y teclas personales, no resisto las exigencias de aquellos alumnos que, criticando legítimamente nuestra labor, no se atiene a hacer lo propio con su responsabilidades académicas. Debemos escuchar al alumno, pero es igual de importante que éste sea consciente de que no se le puede satisfacer siempre y en cuanto lo demandan, así como que estas exigencias tienen menos cabida en aquellos que practican los malos modos o destacan por su constante falta de esfuerzo.

Tristemente, nos solemos quedar con la parte negativa de un grupo de clase, donde la actitud de una minoría emborrona la convivencia o el ambiente de trabajo de toda una clase. Unas actitudes que se contagian y que, también lamentablemente, dificultan la tarea del docente y la atención de los estudiantes. Para más inri, estos compañeros perjudicados demandan luego más disciplina y autoridad por parte del profesorado.

ALUMNOS SIN RAZONES

No existen fórmulas magistrales cuando trabajamos en estos tipos de grupos o con alumnos que, en lugar de empatizar con compañeros y profesores, se dedican a criticar gratuitamente su labor sin tener en cuenta las múltiples dificultades que han puesto a lo largo del curso o el escaso compromiso personal en su propio aprendizaje. Entiendo que la madurez conlleva esas ganas de aprender que con los años se suelen recuperar, pero no entiendo que se despotrique de otros profesionales o que se juzgue sin hacer lo propio con el esfuerzo personal.

Insisto a menudo en clase que no se puede opinar frívolamente sin tener datos, sin haber leído o contrastado las fuentes antes. Como ocurre en las redes sociales, algunos tienen la tentación de poseer siempre la razón, de no entrar a dialogar o de ejercer sus derechos por bandera antes de ponerse en lugar del otro. Tenemos mucha tarea por delante con aquellos alumnos que sólo reclaman y pretenden además ser infalibles.

Bien sabemos que una evaluación es mucho más que la calificación del examen de turno. Es muy difícil poner una cifra relativa a estas actitudes (fastidiosas) que en ocasiones nos encontramos. En cualquier caso debiéramos los docentes de cada grupo, mejor consensuadamente y en equipo, articular medidas y valoraciones que ayuden al alumno a ser conscientes de esos prejuicios o valoraciones desmedidas. En otro caso, estaremos haciéndolos un flaco favor dejándoles creer que es razonable andar por este mundo reclamando sin dejar vivir en paz a propios y extraños.

photo credit: Flооd duplicity via photopin (license)

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