martes, 27 de marzo de 2018

DE LO IMPORTANTE

Perder el norte y dejarse enredar por la vorágine diaria debe ser algo consustancial a la naturaleza humana. Que en el mundo educativo perdamos el oremus puede tener consecuencias nefastas o, al menos, no ayudar a ese cambio deseable de nuestra sociedad actual o propiciar la mejora de cada individuo.

Vivir enfrascados en nimiedades, alimentando el ego, de cara a la galería, comparándonos constantemente o amparados en la queja, es la atmósfera habitual que respiramos en los centros de trabajo, en las escuelas o en nuestro entorno doméstico. Parece que nos hace falta siempre ese toque de atención para darnos cuenta de lo importante o de las cosas preciadas que disfrutamos, o que ocurra algún infortunio para despertarnos de esa monótona cotidianidad.

DE LO IMPORTANTEY, ¿qué hacemos para salir de esa atmósfera o modificar sus condiciones? ¿hacemos realmente lo posible o actuamos con congruencia para que nuestros alumnos sean conscientes de lo que creemos importante en la vida? Algunos hablaran de adoctrinamiento, otros de que nos debemos centrar en los contenidos, algunos sarcásticos seguirán inamovibles en sus ideas de una educación "tradicional", y así continuaremos, probablemente, hasta el final del los tiempos.

Aún así, personalmente creo que es posible avanzar en la educación y tratar, con más frecuencia y calado, cuestiones esenciales de nuestras vidas: valorar nuestros recursos y las personas que nos rodean, la responsabilidad de nuestras acciones y las consecuencias -positivas o negativas- de nuestra actuación, lo que decimos y cómo lo decimos, el amor, la amistad... Cuestiones que tienen importancia tanto en nuestra actividad laboral como en la personal. Ciertamente, cuestiones vitales pero difíciles de abordar en unas horas de clase semanales y con un programa acuciante.

En nuestro caso, en la Formación Profesional, tenemos la fortuna de preparar a los alumnos para un mundo laboral donde además de demostrar su competencia profesional o técnica, van a tener que convivir con la (in)sana competencia de unos compañeros, la exigencia de unos clientes o las peticiones de unos jefes. Asegurarnos de que sean capaces de aguantar de buen grado esas condiciones, valorando el trabajo y las personas que intervienen en el mismo, sin perder el sentido crítico ni las ganas de mejora personal, es tal vez una de las tareas más importantes que tenemos que no aparece en ningún currículo o libro de texto. Siempre además, ofreciendo interrogantes sobre nuestras vidas, sin fórmulas magistrales ni frases de Mr. Wonderful.

Nos falta, al menos a mí, más reposo y reflexión sobre nuestra labor educativa, las prioridades hacia y con los alumnos y menos prisas y superfluidad. Parar y tratar lo importante parece cada vez más preciso en este mundo cada vez más aguado.

photo credit: Giuseppe Milo (www.pixael.com) A child on the beach - Florida, United States - Black and white street photography via photopin (license)

domingo, 11 de marzo de 2018

EMPLEADORES: PIDAN LAS NOTAS A SUS CANDIDATOS

Solemos escuchar, incluso argumentamos, que las calificaciones de un alumno no son un indicativo fiable de un posterior éxito profesional. Todos conocemos ejemplos de antiguos compañeros de pupitre o alumnos que, tras un paso mediocre por la aulas, han triunfado luego en su vida laboral. O justo al contrario, alumnos con un buen expediente académico que han tenido dificultades en el acceso al empleo. Esta "disfunción" educativa, que relaciona empleo con expediente académico, podría ser atribuible a la evaluación deficiente del alumnado que arrastra nuestro sistema educativo desde las primeras etapas escolares hasta la universidad.

Sin embargo, en Formación Profesional, es cada vez más habitual realizar otro tipo de evaluación que considera no sólo los conocimientos teóricos valorados a través de un examen, sino también otra serie de competencias personales que son imprescindibles en cualquier buen profesional: puntualidad, esfuerzo, respeto, cortesía, saber trabajar en equipo, constancia, interés... Unas competencias que ya forman parte de las programaciones de los módulos de cada ciclo y que a la hora de calificar numéricamente al alumno (en FP los boletines de evaluación figuran con notas del uno al diez en cada módulo) son tenidas en cuenta. Ver artículo al respecto: "Guía básica metodología FP=2+1".

empleo FP boletín de notas
Porque desde la FP tenemos claro aquello de que la actitud es al menos igual de importante que los conocimientos técnicos e insistimos mucho en esas "habilidades blandas o sociales" -soft skills- que conforman las características de un buen profesional. Unas características que durante su formación en el centro educativo, así como en los centros de trabajo (FCT), deben ser valoradas y trabajadas constantemente a lo largo de cada curso y, preferiblemente, de un modo coordinado entre los diferentes módulos que conforman el ciclo formativo. Estudiar un ciclo formativo se asemeja a una carrera de fondo, donde los esprints pueden ayudar a rascar unos segundos, pero son la constancia y la preparación lo que van a marcar la diferencia en el resultado final.

Por ello, aconsejo a cualquier empresa u organización, departamento de personal y RRHH, que ofrezca empleo y busque un titulado en Formación Profesional, que solicite a sus candidatos el boletín de notas finales de su ciclo formativo. Unas notas que, junto a una entrevista de empleo, seguro que ayudarán a seleccionar al mejor candidato con una mayor fiabilidad. Porque un reclutador, con una sola entrevista, no tiene ninguna garantía de encontrar al candidato adecuado; mientras que el profesorado que ha estado evaluando durante casi dos años a ese mismo alumno, ha podido valorar muchos factores que luego se verán reflejados en una nota final donde un cinco es lo mínimo exigido y un diez conlleva una excelencia profesional. Seguramente, las calificaciones numéricas son a menudo algo subjetivas, y hay poca diferencia entre un seis y un siete, pero, al fin y al cabo, la norma nos exige este tipo de calificación orientada a la obtención de un expediente académico con vistas a estudios superiores o la solicitud de una beca.

Aprovecho también estas líneas para recomendar la bolsa específica de empleo -empleaFP- para titulados en Formación Profesional. Una bolsa donde cualquier empresa puede buscar perfiles profesionales específicos y donde los centros educativos y sus alumnos de ciclos formativos de grado medio o superior, pueden también gestionar sus bolsas de trabajo y enviar sus currículums. Porque las empresas son cada vez más conscientes de que hay determinados puestos de trabajo donde un Técnico o Técnico Superior de Formación Profesional encaja mucho mejor que otro tipo de titulados: "El 30% de las ofertas de empleo son para perfiles de formación profesional".

Felizmente, nuestros alumnos tienen también un buen módulo (asignatura) donde aprenden a orientarse en la búsqueda de empleo y ofrecer sus mejores cualidades profesionales no sólo a través de un curriculum vitae. Para ello tienen el módulo de Formación y Orientación Laboral (FOL).

photo credit: liveoncelivewild Blank Note - Write Text (a Creative Commons image) via photopin (license)

viernes, 2 de marzo de 2018

CARTA CON ALGUNOS DESEOS A MIS ALUMNOS

Con el curso ya prácticamente terminado y con los alumnos a punto de comenzar su formación en las empresas (FCT), es buen momento para reflexionar sin el sofoco habitual que suponen las clases diarias, las tareas acumuladas y la vorágine habitual de cada curso.

PBL COMERCIO INTERNACIONAL BODEGA LOS FRAILESCada grupo de alumnos es diferente. Unos años parece que marcha todo rodado, que conectas, que las actividades propuestas tienen buena acogida; mientras que otros cursos todo se hace más cuesta arriba: conflictos, escasa motivación, alumnos disruptivos, impaciencia...

Aún así, me gusta quedarme con lo bueno de todos y cada uno de los alumnos que, a ciencia cierta, habrán aprendido algo más que conocimientos técnicos (insistimos mucho en la tolerancia, la actitud, el respeto y la constancia en el trabajo). Por este motivo, he visto también este año la necesidad de despedirme de ellos con algo más que buenas palabras, pese al sobresfuerzo de estos dos últimos cursos:

DESEOS 

Una carta abierta y común a todos quizás no sea la forma más justa o adecuada de comunicarme con cada uno de vosotros. Hay cursos más o menos complicados, donde las circunstancias devienen en obstáculos que pueden servirnos de acicate o pueden resultar una traba para el aprendizaje o convivencia en el aula. 

Bien sabéis que ha sido difícil dar clase o recibirla, según se mire, y que ciertas actitudes no han permitido que fluya esa relación donde además del respeto se busca aprender y mejorar como persona y futuro profesional. 

Mi intención, y seguro que la de mis compañeros, pese a mis múltiples fallos, siempre ha sido que aprendáis cosas útiles para vuestro próximo desempeño laboral y que, sobre todo, seáis conscientes de lo mucho que se puede seguir aprendiendo en el aula y fuera de ella. Darse cuenta de la propia ignorancia es el primer paso para mejorar cada día y no quedarse estancado en la mediocridad y la incultura. 

Pensando en qué tipo de carta me hubiera gustado recibir a vuestra edad, me quedaría con una que me animase a seguir descubriendo el mundo que me rodea, a pensar no sólo en la diversión sino también en ser una persona culta -algo perfectamente compatible-, a ser autocrítico y a no juzgar gratuitamente el trabajo de los demás y, sobre todo, a ser consciente de que ser un buen profesional exige dedicación y mucha empatía con los que me rodean. Uno puede ser de los que protestan o de los que hacen, lo que no quita que uno se rebele cuando una situación es manifiestamente injusta y otro sufra por ello. Hazte imprescindible allá donde estés y exprime tus cualidades e intereses personales en todos tus trabajos..

Ahora, con las prácticas a la vuelta de la esquina, sólo me queda desearos lo mejor en vuestro futuro. Tened paciencia y buscad permanentemente la mejora en aquellos aspectos que sabéis no son vuestro fuerte. No seáis más exigentes con los demás de lo que sois con vosotros mismos. Muérdete la lengua si hace falta, pero sé honesto con tus compañeros. Seguid aprendiendo, formándoos, leyendo, abriendo las miras, viajando y atreviéndoos a buscar vuestras propias oportunidades pese a cualquier circunstancia u opinión. Destaca por tu compromiso y que no digan que fue porque no lo intentaste. Ahora viene un camino incierto, pero si estás preparado y te dejas acompañar con modestia y siempre desde el respeto, el trayecto te resultará más cuesta abajo. 

Cuídate y espero que te quede siempre un buen recuerdo de esas horas de transporte y marketing debatiendo (o discutiendo) sobre cualquier asunto (in)significante. Mi aprecio y cariño lo tenéis asegurado.  

Óscar B. 
Valencia, 20 de febrero 2018