martes, 10 de julio de 2018

¿CÓMO SE PRESTIGIA LA FORMACIÓN PROFESIONAL?

Que aún sigamos hablando de prestigiar la FP, tras varias reformas legislativas, actualización de los títulos, diferentes ciclos económicos, gobiernos autonómicos y estatales de todos los colores, etc. parece un tanto esperpéntico.

Que continúen apareciendo noticias con comentarios de empresarios o responsables políticos al respecto de esa supuesta falta de prestigio y de la necesidad de fomentar la formación profesional, chirría a los que nos dedicamos a ella. La última, aparecida en el diario Economía, abunda en ello: “Es necesario dignificar la figura de la Formación Profesional”.  A mi parecer, en la línea del tuit del viceconsejero de FP en el País Vasco, lo que hay que hacer es invertir más dinero y hablar menos.
Sobran comentarios. Máxime cuando estamos acostumbrados a palabrería en más de una década sin mejora alguna, más bien con un exceso de voluntarismo y condiciones exiguas a todos los niveles. No es casualidad que la FP vasca sea un referente en España y en Europa. Además de la apuesta política y del consenso mayoritario en la nueva ley vasca aprobada para la FP (por favor, que tomen nota otras autonomías y el ministerio), se llevan invirtiendo millones de euros en esta etapa educativa desde hace más de dos décadas con el primer plan vasco de FP de 1997.

prestigiar la formación profesionalPor tanto, ahorrémonos los discursos vacíos, la venta de eslóganes o la falta que hacen los titulados de FP en nuestro país. Inviertan señores gobernantes. No caigamos en debates estériles acerca del cobro de matrículas a los alumnos o de si aprovechan bien los estudios algunos estudiantes. Sin inversión no hay posibilidad de avance en una etapa que requiere de medios actualizados, metodologías acordes al mundo laboral, formación permanente del profesorado y un proceso de digitalización e internacionalización que no estamos llevando a cabo por falta de recursos humanos y materiales. Se necesitan expertos que no sólo hagan estudios sobre el sistema de formación profesional en España; equipos de trabajo en las administraciones educativas que implementen planes con un apoyo presupuestario amplio y que se traduzcan en avances significativos aunque sea lentamente pero con visión de futuro.

Luego ya discutiremos del aprovechamiento de las becas, el plurilingüismo, el emprendimiento o cualquier otro tema de actualidad educativa. Primero, más inversión y contando con la experiencia de una FP vasca que ya sabe lo que funciona y donde centrar la estrategia para el futuro de empresas y alumnos. Porque mejorar las competencias de nuestros alumnos, aumentar el número de plazas, actualizar los ciclos y conseguir más titulados, acaba saliendo barato al conjunto de la sociedad. Porque hace falta algo más que voluntad para prestigiar nuestra Formación Profesional.

jueves, 5 de julio de 2018

DE LA FORMACIÓN Y REFLEXIÓN DEL PROFESORADO

Cuando conoces la realidad de otros centros educativos se percibe rápidamente que las inquietudes son habitualmente comunes con independencia de la localización geográfica o la titularidad del centro. Parece que hubiera un espacio universal donde el profesorado y los equipos directivo estuvieran transitando permanentemente en búsqueda de esa actualización pedagógica que cubra las expectativas de los alumnos y, sobre todo, de una sociedad exigente ya por norma.


Creo que esa abundancia de formación ofertada, utilizando como analogía las líneas de Herbert Simon que aparecen en el siguiente tuit de Carlos Magro, nos desvía de algún modo de los objetivos de una actualización docente que a menudo confundimos con estar al día de las modas educativas; agobiados por esa pretendida innovación educativa, el edutainment, los gurús, los influencers, etc.

En este mundo de sobreinformación, ya es hora de comenzar a reflexionar sobre a qué prácticas educativas merece la pena dedicar nuestro cada vez más escaso tiempo. Si realmente conviene practicar o utilizar determinadas herramientas o metodologías -innovadoras sólo en el nombre- que en breve caerán en desuso o si merece más la pena compartir momentos de reflexión con docentes con cierto bagaje de nuestro centro o entorno más próximo.

En cada centro educativo tienen, por herencia cultural o por la línea de trabajo en el centro, una serie de puntos fuertes que no se valoran lo suficiente y merecen ser explotados y difundidos. Luego, en cada escuela, tenemos también unas carencias concretas que son aquellas que merecen ser trabajadas al margen de esas modas educativas y requieren de una sosegada reflexión para no perder tiempo ni recursos en actividades estériles. Porque hay escuelas que necesitan formación para adquirir una competencia digital mínima, mientras que a otras les interesa desarrollar más la cooperación de sus docentes o, tal vez, sólo requieren actualizar contenidos o materiales a disposición del profesorado.

Es por ello indispensable saber quien nos puede ofrecer esa formación, si ha pisado el aula o tal vez no sea necesario, o si tal o cual metodología está basada en evidencias auténticas (recomiendo la lectura del blog de Marta Ferrero: situsupierass.wordpress.com). No se trata de demonizar, ni mucho menos, prácticas con décadas de experiencias como el Aprendizaje Basado en Proyectos, o la utilización puntual del juego en el aula, usada a lo largo del tiempo, o la edición de vídeos con fines educativos.

Estoy hablando de que si bien muchas prácticas o experiencias pueden ser utilizadas en el aula, debemos previamente reflexionar sobre su uso y acometer su introducción con cautela y sin desechar métodos o herramientas que, por parecer antiguos, no son menos eficaces en esta compleja labor que es la enseñanza. Por concretar, me disgusta que en muchos centros se venda más (y se compre también más) el bilingüismo o el uso de ciertos dispositivos, que un buen plan lector a medida de cada etapa educativa y vertebrado con la escuela, las familias y el entorno.

Resumiendo. Estoy convencido que los equipos docentes, a nivel de centro, debemos encontrar esos tiempos de reflexión o atención a las prácticas que queremos llevar a cabo, tanto a nivel individual (con lecturas y cavilación), como a nivel grupal con nuestros compañeros. Precisamos de esa reflexión para no errar ni en el diagnóstico ni en las terapias que nos puedan vender como un remedio rápido a los perpetuos y variables inconvenientes de la educación. Y, aún así, seguiremos haciendo lo que podemos.

photo credit: vivek jena barber colman rockford via photopin (license)