lunes, 22 de octubre de 2018

LOS ESTUDIANTES RINDEN PEOR SI....

Ahora que muchos nos (re)planteamos determinadas prácticas docentes, más o menos innovadoras o más o menos efectivas en relación al aprendizaje y/o atención de nuestros alumnos, me viene caído del cielo el siguiente tuit de Filip Raes, que traducido y resumido por Pablo Malo viene a decir lo siguiente:

El tuit original con las referencias consiguientes está en este enlace:
Pese a estas evidencias, "comprobadas" y "sufridas" con la experiencia, creo que vale la pena que se recuerden y difundan entre los colegas docentes. A algunos les pueden parecer verdades de Perogrullo, pero no son pocos los que aún seguimos escuchando a defensores del mito de los jóvenes multitarea o las ventajas de la digitalización total del aula (modelo 1:1), entre otras perlas.

Como cualquier otra afirmación, el hilo del señor Raes podría rebatirse o afinarse según también el perfil de los estudiantes con los que trabajamos, su etapa educativa o los recursos materiales con los que nos encontramos. En este caso, se refiere a estudiantes universitarios; en principio motivados, maduros y responsables de su propio aprendizaje. Aún así, este contexto no está muy lejos de lo que sucede en las aulas en ciclos formativos de grado superior o, seguramente, en clases de bachillerato.

En Formación Profesional, la mayoría de los docentes tenemos claro que es vital que nuestros alumnos aprendan haciendo y buscando siempre la autonomía en este proceso. Ello no implica que debamos apartar la clases magistrales y busquemos además que adquieran unas competencias digitales mínimas para el desempeño profesional en su rama. Sin embargo, nos encontramos con cada vez más dispositivos -portátiles, tabletas o móviles- que necesitan ser desconectados o revisados para lograr esa atención necesaria y que su uso no vaya en detrimento del rendimiento del alumno; como así apunta el tuit arriba mencionado.

Lograr la perfecta combinación entre lo digital y analógico, el aprovechamiento de las clases y el trabajo en casa, y los momentos de conexión y desconexión del mundo virtual; se ha convertido en la aspiración de muchos profesores que gastamos miles de kilocalorías en que los jóvenes atiendan y saquen provecho de las clases "pese" a la tecnología disponible y sin caer en la monotonía o autocomplacencia profesional. Porque el control de los dispositivos, la distracción que provocan o la falta de concentración son ya una necesidad o carencia constante en cualquier aula.

No me atrevo a dar lecciones ni fórmulas magistrales, pero, sí es necesario: prohibir los móviles u otros dispositivos electrónicos en ciertos momentos; apremiar al profesorado a que no utilice los recursos digitales para realizar el mismo tipo de tareas que se han venido haciendo con los libros de texto; enseñar a los alumnos a tomar notas manuscritas durante una exposición pública y, sobre todo, aprender a digitalizar sólo aquellos procesos que redunden en una mayor productividad personal de docentes y alumnos.

Para un próximo artículo dejo la necesidad o no de digitalizar los libros de texto o qué tipo de dispositivos me parecen más adecuados para el consumo de contenidos académicos y adquisición de competencias. Que también tiene tela el tema...

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