lunes, 19 de noviembre de 2018

+FONDOS +PROFESORES= +FP

La pasada semana, en un nuevo anuncio realizado desde el Ministerio de Educación y Formación Profesional, se presentaron futuras medidas encaminadas a actualizar y modernizar la Formación Profesional española. Pese a los llamativos titulares de prensa, -léase este titular del diario Expansión- que a menudo se quedan en la anécdota, parece que existe una clara intención de establecer un plan estratégico específico para la Formación Profesional de nuestro país.

Esperemos que, más pronto que tarde, se incidan en las medidas dirigidas a actualizar los ciclos y dotarlos de recursos para que ese prestigio buscado se plasme en un mayor número de matrículas y en una mejor formación de nuestros alumnos y futuros profesionales. No podemos hablar solo de innovación, competitividad, internacionalización o esa pretendida modernidad, si luego no se presupuestan esos planes en cada comunidad autónoma; si dejamos todo al libre albedrío de los centros y al voluntarismo del profesorado; si se sigue diferenciando la red pública de la red concertada -con peores condiciones laborales- en lugar de trabajar en común o si no se cuenta con los docentes en esta pretendida nueva FP.

Cada cierto tiempo nos encandilan, o nos dejamos encandilar, con campañas en apoyo a la Formación Profesional que no suelen pasar de meras operaciones de comunicación institucionales de las que se hace eco la prensa. Ya son muchos años los que venimos hablando del exceso de universitarios en relación a los titulados técnicos en FP, de las ventajas de la dual o del alto desempleo juvenil; sin contemplar acciones reales y efectivas para todos los ciclos y centros educativos. Es imprescindible esa ansiada flexibilidad de los títulos a nivel de centros y nivel territorial; al igual que una mayor inversión en medios técnicos, de permisos de formación del profesorado y elevar la disposición de horas lectiva para su actualización o ejecución de proyectos.

Por otro lado, no debiéramos poner trabajas a que las empresas participen en la elaboración del currículo de los títulos, o que participen otros agentes sociales que conocen la realidad sociolaboral de su sector productivo o de servicios. También es una buena idea ir creando nuevos títulos que respondan a mercados emergentes vitales para la evolución de la estructura económica del país. Todas estas medidas, en aras de la flexibilidad de la oferta curricular y de la gestión de los centros, son interesantes siempre que no supongan un deterioro de la calidad de la docencia o un exceso de tareas a unos docentes que son y seguirán siendo - a pesar de la robótica- el eje principal de nuestro sistema de formación.

Digitalizarse y emprender el camino de esa economía 4.0 debe ser una tarea obligatoria para lograr una FP competitiva; sin embargo, no podemos obviar la introducción de nuevas metodologías y una constante capacitación pedagógica; comúnmente olvidada en esta etapa educativa. Los nuevos y los más experimentados docentes debieran disfrutar sistemas para traspasar conocimientos entre sí, al igual que planes donde el profesorado alcance a dominar metodologías con el fin de mejorar la adquisición de competencias -técnicas y personales- de todos los alumnos.

Quizás la nueva campaña, en lugar de +Futuro +Progreso, la podríamos cambiar por +Fondos +Profesores=+FP. Estoy seguro de que esta última ecuación garantiza una mejor Formación Profesional para todos, especialmente para nuestros alumnos.

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