lunes, 17 de diciembre de 2018

SIMILITUDES ENTRE LA FORMACIÓN DE ADULTOS Y LA FP

La Formación Profesional y la Formación de Personas Adultas tienen muchos rasgos en común, así como una serie de peculiaridades que hacen que sean diferentes al resto de etapas educativas. Ambas etapas trabajan con alumnos que, en principio, tienen una motivación por el aprendizaje, ya sea por conseguir una titulación profesional o adquirir unas competencias útiles para su vida personal o profesional.

En el caso de la FP, esta eterna etapa en búsqueda del prestigio, parece que las instituciones políticas  y algunos organismos económicos han comenzado a tenerla en cuenta como un eslabón fundamental para disminuir el desempleo o el fracaso escolar. Aún así, pese a ello, seguimos demandando muchas más inversiones para unos ciclos formativos que necesitan recursos actualizados para que los alumnos puedan insertarse laboralmente con los mejores medios y aportando además un valor añadido a las empresas.

fp fadultosLa Formación de Adultos es, desafortunadamente, otra etapa que no tiene el reconocimiento que se merece. Tal vez, aún más desconocida o ignorada que la FP, pero sin duda una etapa esencial para muchas personas que desean retomar unos estudios; ya sea obteniendo el Graduado en Educación Secundaria, preparándose unas pruebas de acceso, aprendiendo idiomas u obteniendo competencias a través de alguno de los cursos para personas adultas. Dar nuevas oportunidades es uno de los fines de la educación; y en los centros de educación de adultos se dedican permanentemente a ello con mucho a esfuerzo para conseguirlo.

Incluso a nivel metodológico, podemos encontrar muchos elementos que son útiles tanto para la FP como para la educación de adultos. En este documento, "Resquebrajando el Graduado en Educación Secundaria para personas adultas: propuestas para un nuevo GES", elaborado por Maximiliano Alcañiz, Joaquim Balaguer, Javier Íñiguez, Ramón Paraíso, Diego Redondo y Josep Miquel
Arroyo,  se apuntan hacia unos objetivos en relación a las metodologías de trabajo, que pueden extrapolarse perfectamente a la Formación Profesional: alternar las clases magistrales con más trabajo individual y cooperativo, uso de plataformas virtuales, adquisición de competencias TIC, cambio del paradigma de la evaluación, trabajo transversal entre las materias, redes de trabajo a nivel interno y externo, etc.

Por otro lado, en ambas etapas, percibo una falta de actualización pedagógica que nos permita afrontar con mayores recursos nuestra docencia; no solo a través de otras formas de aprender (Aprendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje y Servicio, Retos...) sino también mediante una mayor reflexión sobre la educación a través de lecturas o encuentros con compañeros docentes.

La semana pasada, en las IV Jornadas Regionales de Educación de Personas Adultas "Creando cultura de aprendizaje. Educación a lo largo de la vida", pude comprobar de primera mano la importancia de esa reflexión conjunta, así como que la administración educativa cuente con los docentes en la programación de los estudios. Asimismo, es vital que el profesorado comunique y difunda sus prácticas educativas con el resto de docentes; una difusión que se hace aún más imprescindible en unas etapas donde son mínimos los recursos específicos abiertos publicados en Internet.

Me quedo, tras escuchar a otros colegas, con esa sensación de felicidad que contagian los alumnos a los que la educación les ha permitido, citando a Philippe Meirieu, subvertir su propia historia.

La presentación que realicé en el seminario de estas jornadas aquí disponible:

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