miércoles, 20 de febrero de 2019

MODALES EN EL CENTRO DE TRABAJO (MCT)

Enlazando con el post anterior y pensando en los alumnos que comienzan próximamente su módulo de prácticas profesionales (FCT) en el mundo laboral, me parece siempre pertinente hacerles un recordatorio de ciertas normas de comportamiento o consejos que les serán útiles en la larga vida laboral que les espera. Un módulo de modales en el centro de trabajo (MCT) no iría nada mal... 😉

Insistir en estas normas mínimas de cortesía en un entorno profesional no está nunca de más. Por mucho que el "colegueo" se haya instaurado en los centros educativos; establecer límites, formas de trabajar y tratar a otros compañeros, se hace imprescindible en los tiempos que corren.

Pese a que determinadas normas nos parecen de sentido común; la insolencia, la impertinencia, el descaro o la grosería están a la orden del día, ya sea por esa inmadurez propia de la edad o por una inconsciencia natural. No es raro escuchar voces fuera de tono o un lenguaje inadecuado para un entorno académico o, en nuestro caso, de formación profesional. Eso sí, somos los docentes los primeros que estamos para dar el debido ejemplo.

Muchas de las reglas que se comenzaron a colgar (ver imagen abajo) en 1889 en las aulas de Reino Unido siguen hoy vigentes: respeto al profesorado y al material del aula, saludar y despedirse, llamar a la puerta antes de entrar, no interrumpir a los demás, ceder el sitio, ser puntual y ordenado, no inmiscuirse en los asuntos de los demás, o esa denominada "regla de oro". "Actúa siempre con los otros igual que te gustaría que lo hicieran contigo si estuvieses en su lugar".

good manners fp modales

En cualquier empresa son también imprescindibles ciertos comportamientos que pasan por: ser prudente con los comentarios vertidos, contestar con corrección las comunicaciones escritas, cuidar el lenguaje, preservar la identidad digital y la presencia en las redes, tener disposición para aprender desde la humildad, evitar los chismes, no buscar ser el centro de atención, ser honesto, no abusar de la confianza de compañeros o jefes, etc. Muy aconsejables también los valores de referencia que se desarrollan en el siguiente artículo: "¿Qué valores debería cumplir un buen profesional".

No son en absoluto normas reaccionarias ni se trata de volver a épocas pasadas donde el temor era la norma en el trato con superiores en el trabajo o docentes en las escuelas; buscar ese equilibrio entre educación y proximidad es fundamental en toda relación profesional. Y, como docentes de FP, no podemos eludir la obligación de trabajar estos aspectos además de las competencias técnicas de cada ciclo formativo. 

jueves, 14 de febrero de 2019

SOBRE LA PROFESIONALIDAD DEL ALUMNO Y DEL PROFESOR

Los que trabajamos en Formación Profesional somos conscientes de la importancia de transmitir esa profesionalidad a nuestros alumnos con independencia del carácter o personalidad que cada uno posee. La profesionalidad se transmite de muchos modos y no está en absoluto reñida con ser más o menos extrovertido, cohibido, ocurrente o incluso excéntrico.

Por muchos años que uno ejerza laboralmente, se puede, en un momento dado, perder ese crédito de profesionalidad que demandamos a diario fuera del ámbito doméstico. Tal vez, una metedura de pata, un comentario inadecuado o un conflicto personal, pueden provocar que esa invisible cuenta de profesionalidad que todos tenemos vuelva a su saldo inicial, a cero. Y, ahora, con las redes sociales de por medio, mucho incauto juega con fuego. Aunque, en el mal llamado mundo real o físico, no es tampoco difícil ser testigo de actitudes desafortunadas.

profesionalidad docente y del alumno

Hay quien pasa de la profesionalidad, o que incluso incongruentemente se la demanda al alumnado sin el mínimo de comprensión y empatía -estamos formando gente joven- necesarias en cualquier aula. El saber estar, la perseverancia, la sobriedad, la prudencia o la modestia no son valores que vendan hoy en día. Siempre ha parecido que vende más la ostentación o la apariencia, pero somos mayoría los que apreciamos al profesional silencioso que desempeña su labor sin necesidad de medallas públicas.

La juventud, por su inherente falta de madurez, es fácil de deslumbrar; por mucho que hoy día nos prevengan de su casticidad digital o altas competencias. En cualquier caso, los alumnos perciben -con mayor o menor acierto- la indolencia o la dedicación que le ponemos a nuestro trabajo. Luego vendrán los errores y las meteduras de pata, pero, la intención que ponemos en que el alumno aprenda y sea competente, es captada fácilmente el alumnado.

Los docentes, como en cualquier otro sector, podemos destacar por una mayor o menor profesionalidad. Tal vez la docencia sea un arte complejo en el que con los años, si le pones mucha dedicación, acabas adquiriendo cierta maestría; no obstante, sin esa dedicación y actitud hacia la profesión -a través de la formación, la lectura y cierta predisposición- se complica la mejora profesional. La ausencia de una carrera docente ya hacen bastante difícil la motivación del profesorado, por no hablar de la escasez de recursos a la que nos acostumbra la Administración; por ello, sin esa dedicación sensata -no hace falta ser ningún héroe- acabas recibiendo un salario pero se pierde la respetabilidad por el camino.

Mi intención queda lejos de dar lecciones morales en este asunto, pero no puedo evitar quemarme con ciertas situaciones que ayudan bien poco a esa deseada profesionalidad de nuestros alumnos de Formación Profesional.

photo credit: verchmarco Ein abgebranntes Streichholz zwischen neuen Streichhölzern - Nahaufnahme via photopin (license)

lunes, 4 de febrero de 2019

COMPETENCIAS DIGITALES NECESARIAS PROFESIONALMENTE

Que las competencias digitales son ciertamente vitales en cualquier profesión es algo indiscutible hoy en día. No hay profesión alguna que no precise de unas competencias digitales mínimas, en mayor o menor grado; ya sean para comunicarse, obtener información, cuidar la identidad digital, manejarse en un entorno seguro o incluso ser conscientes de la necesidad de hacer un uso razonable de la tecnología en la que estamos voluntaria o involuntariamente inmersos (muy interesante el término #SlowTech acuñado al respecto).

competencias digitales y metodologías


Es por ello fundamental hacer un análisis personal, tanto a nivel docente como por parte de los alumnos, del nivel de competencia digital y formación en TIC que cada uno poseemos. De este modo seremos capaces de descubrir nuestras debilidades y carencias en relación al mundo digital que nos rodea y qué competencias debemos desarrollar. Siguiendo el marco europeo DigComp, que establece cinco áreas y 21 competencias, en la web del proyecto Ikanos del Gobierno Vasco podemos encontrar una herramienta online que nos ayuda a realizar esta autoevaluación personal generando un informe individualizado.

fuente: http://www.ikanos.eus/perfil-digital-personal/
Estas competencias digitales son una de las bases fundamentales, sobre todo a nivel de la Formación Profesional, para el desarrollo y mejora de nuestra docencia tanto a nivel de productividad personal, trabajo de la creatividad en el aula o el progreso de otras competencias comunicativas. El marco TPACK nos ofrece una buena explicación al respecto, de modo que, a nivel pedagógico, disponemos de tres áreas primarias de conocimiento que deben ser trabajadas de forma conjunta: Contenidos (CK), Pedagogía (PK) y Tecnología (TK).

fuente: http://alyssajaynegdlt.blogspot.com/2013/03/the-tpack-framework.html

Como docentes sabemos que estas tres áreas necesitan ser trabajadas en cualquier proceso de enseñanza y aprendizaje. Ni los tecnófobos ni los frikis tecnológicos tienen la respuesta a ese permanente de deseo mejorar la docencia y la motivación del alumnado. Los contenidos, hoy despreciados por algunos visionarios, siguen estando vigentes aunque el modo de llegar a ellos sí es necesario que continúe sufriendo cambios con la ayuda de una pedagogía transformadora y basada en las evidencias y experiencia profesional. Curiosamente, es esta área -la pedagogía- la que suele ser considerada por el propio profesorado como la más esencial en su labor docente. Sin embargo, seguimos trabajando demasiado con un "prueba y error" o utilizando las herramientas de moda de cada momento.

La diversidad de metodologías junto a una mirada realista a la vez que optimista son imprescindibles para llevar a cabo esa revisión permanente que exige la enseñanza.

Os dejo con la presentación de un taller realizado al respecto el pasado 26 de enero en el colegio Salesianos Atocha que tuvo por título: "Metodologías y Competencia Digital".




photo credit: classic_film Marion Ross, Teacher's Pet (1958) via photopin (license)