martes, 14 de octubre de 2014

LOS PEORES ALUMNOS: LOS PROFESORES

Que los profesores, por norma, no somos alumnos modelo podría ser una ley natural. Mi relativa experiencia como formador de formadores o como alumno en cursos dirigidos a docentes, me lleva a esta conclusión.

No es extraño escuchar críticas desmedidas hacia un colega que imparte un curso con más o menos acierto. Tampoco es complicado encontrarse profesores que como alumnos no guardan atención, charlan, utilizan móviles o salen del aula; conductas que nosotros solemos prohibir durante las clases. Sin hablar de la falta de puntualidad o preparación de los "deberes" por parte del profe-alumno. La congruencia en estos casos no es nuestro fuerte.

Al hilo de un post de Jordi Martí, "Una semana como alumno de la ESO", podemos reflexionar sobre si "aguantaríamos" una jornada escolar como alumnos dentro de un aula. Personalmente, me resultaría difícil aguantar el ritmo habitual de un aula, de nuestra enseñanza reglada, durante seis horas seguidas y cinco días a la semana. ¿Qué tal lo sobrellevarías tú?

Comenzar a empatizar con el alumno puede ser un buen punto de partida para mejorar como docentes. No es imprescindible abusar de nuestra situación de poder en el aula; se puede enseñar reconociendo que no lo sabemos todo y que incluso fallamos... Me parece, en el caso de los docentes, que sí es la intención lo que cuenta, aún más que todo el saber que podamos acumular. Tenemos mucha más responsabilidad y trascendencia de la que creemos.

Los docentes podemos ser malos alumnos, ya que nos formamos en contadas ocasiones, pero no nos podemos permitir ser malos profesores. Malos en el sentido de que el alumno esté deseando acabar la clase, que mire al reloj constantemente y que suspire cada vez que le toca sufrirnos en clase. La experiencia del aprendizaje no tiene por qué ser fastidiosa. Podemos aprender en un clima gratificante y exigente al mismo tiempo. Podemos ser una referencia de confianza y una figura que invite al alumno a seguir aprendiendo.

Eso sí, la próxima vez que te toque ser alumno, apiádate de tu profesor... ;)

photo credit: 3:19 via photopin cc

3 comentarios:

  1. Llevas mucha razón en tu planteamiento, el profesorado repite los malos comportamientos del alumnado. Lo he sentido en los claustros, en los que hay que llamar la atención, más de una vez, a algún grupito charlatán. Lo he sentido en charlas, sintiendo vergüenza ajena por el comportamiento de los oyentes. Un desastre. Gracias por escribir sobre este tema, es preocupante. Un saludo

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  2. Además de vergüenza ajena, me molesta la incongruencia con lo que luego se exige en clase.
    Gracias Dolores por comentar!

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