INSTAGRAM PARA DOCENTES LECTORES

miércoles, 22 de junio de 2022

Puede que las altas temperaturas ahuyenten a los lectores. Más aún si hablamos de lecturas educativas o relacionadas con el aprendizaje no sé si el verano es un momento propicio para recomendar libros. Si sobreviven las editoriales que lanzan libros destinados a los docentes debe ser porque algo leemos en este complejo sector donde convivimos personajes de toda naturaleza y pensamiento. Creo que somos más noveleros, en los dos sentidos del término, que cualquier otra cosa. Sin embargo, algunos raritos gustamos de lecturas singulares relacionadas con la pedagogía y la didáctica, la investigación educativa y ese arte abstracto que supone saber enseñar. Porque aprender a enseñar puede ser más complejo y atrayente que resolver crímenes, comenzar relaciones sentimentales o buscar esa autoayuda confortante.

 

Por ello me aventuro a sugerir libros, leídos recientemente o en el pasado, en esa plataforma derrochadora de nuestro tiempo y omnipresente entre jóvenes y ciertos talluditos: Instagram. Soy poco amante de la exhibición personal (¿falta de jeta o heredado pudor?), pese a compartir con demasiada frecuencia mis opiniones y recursos por las redes, pero tal vez esto del insta sea un buen medio para animar a leer ciertos títulos que me parecen preciosos para un crecimiento profesional que no conoce edades. 

 

bookstagramespaña bookstagramdocente bookstagram

Pese al encapotado panorama lector que vislumbramos en nuestro entorno (y no hablo solo de jóvenes estudiantes) existe una vida exótica ahí fuera donde se sugieren multitud de libros adornados a través de la publicación de imágenes, stories, reels... que cuentan con miles de interacciones. Solo hace falta pasarse por la etiqueta #bookstagramespaña para encontrar originales propuestas lectoras de todo calibre. Abundan los millenials y zetas más cómodos en la técnica de la exhibición multimedia. Otros aún no nos aventuramos a exhibir páginas entre sábanas, albercas, espejos o músculos ya en distensión permanente; solo nos queda figurar con bonitas portadas y sencillas reseñas que animen a leer un rato largo o engañar a algún mozo o moza con un buen libro. 


Tal vez algún día acertemos con una etiqueta multimillonaria en las redes tipo #bookstagramdocente donde podamos compartir esos libros y textos más inspiradores, útiles o preciosos que alegran los largos inviernos en el aula y las amplias y merecidas vacaciones estivales. De momento os dejo con mi reconvertida cuenta personal de Instagram donde ojalá pueda descubrir vuestras recomendaciones lectoras en los comentarios: @oscarboluda

 

Espero no tener que veros por TikTok para estos quehaceres...  😉

 

Foto de Jon Tyson en Unsplash

¿DÓNDE ESTÁN LOS DE FOL?

lunes, 20 de junio de 2022

Tengo morriña folera. Añoro esos años donde el profesorado de FOL, EIE y RET inundaba las redes de experiencias y materiales para las aulas de FP. ¿Han pasado diez años desde entonces? Uf. Era fácil en aquel momento encontrar enlaces con recursos sobre estos módulos transversales donde se comenzaba a innovar progrando más allá de los libros de texto y se ponía patas arriba la clase magistral a través de nuevos métodos que acercaban el mundo profesional a los estudiantes de un modo distinto. Docentes ilusionados e ilusionantes que, de modo altruista, colaboraban y publicaban continuamente para darle la vuelta a unos módulos no demasiado considerados en algunos ciclos y que son ahora considerados como esenciales para la formación de miles de alumnos de Formación Profesional.

 

Me acuerdo mucho de toda esa gente estupenda con la que coincidí en algún que otro sarao (congresos lo llaman ahora...) donde se compartía e ideaba; además de disfrutar de buenos momentos junto a profesionales comprometidos y exigentes: Isabel, Maricruz, Daniela, Eduardo, Javier, Paco, Antonio, Julia, Laura, Sabina, Elena, Paz, Rafa, Lourdes... y un largo etcétera que fundaron y dejaron el comburente que necesitaba una incipiente Asociación Nacional de Profesorado de FOL (anPROFOL). Asociación que sigue con los encuentros y manteniendo esa llama inicial tan fervorosa. Gente fantástica que nos animó a muchos otros profesores y profesoras de FP a cambiar la visión de la enseñanza. Muchas gracias.

 

DÓNDE ESTÁN LOS DE FOL

 

Aún así, como en otros muchos sectores y con personalidades relacionadas con la enseñanza, ya no se percibe en las redes toda esa energía que derrochaban las personas arriba mencionadas. Supongo que el cansancio, cierta saturación en las redes, desengaños, el cambio de enfoque o falta de agradecimiento de tantos recursos compartidos, los distintos rumbos vitales y profesionales... han ido restando ganas de intervenir y seguir inundando las redes sociales de proyectos foleros. De todos modos, con la etiqueta #FOLcomparte todavía puedes encontrar en Twitter recomendaciones diarias y lecturas interesantes para el módulo. 

 

Porque es innegable la importancia que tienen los módulos que imparte el profesorado de FOL, pese a esas indeseables convalidaciones que ahora se permiten, para un alumnado que necesita conocer sus derechos laborales y acceder del mejor modo posible a un empleo, emprender o cursar nuevos estudios con información relevante y las competencias que requiere el mercado de trabajo. Un módulo que necesita ser vendido constantemente a los estudiantes pese a su temario valioso y ofrecido por docentes en constante actualización y contacto con las empresas. 


Hace muchos cursos que dejé de dar FOL. Demasiados... No saqué plaza en su momento, hace ya veinte años, y he acabado en otros módulos de la familia profesional de Comercio y Marketing. Sin embargo, sigo recordando con cariño un módulo con un temario denso y exigente; demasiado duro para las competencias que luego los estudiantes necesitaban en el aula y en su futura inserción laboral.


Larga vida a FOL y sus docentes.


Foto de Elisabeth Arnold en Unsplash

CÓMO VALORAN LOS ALUMNOS AL PROFESORADO DE FP

jueves, 16 de junio de 2022

Las encuestas de valoración del profesorado que los alumnos llevan a cabo en algunos centros educativos a lo largo de sus estudios deben ser cogidas con pinzas. No quiero decir que no tenga validez alguna, pero sí que hay que relativizar sus apreciaciones sobre la docencia del profesor. Pueden ser un instrumento eficaz para detectar carencias personales o como un material útil para ser contrastado y conversar con el alumnado. 

 

Las valoraciones cuantitativas, donde el profesor/a recibe una nota númerica en distintos ítems, requiere una capacidad de abstracción del estudiante que raras veces sucede. Habitualmente, por simpatía personal o cercanía, se califica númericamente igual en todos los aspectos a un mismo docente; ello parece implicar que no hay un proceso de reflexión intenso, sino más bien una mayor o menor afinidad personal o satisfacción con las notas obtenidas. Esa cifra, al igual que ocurre con las calificaciones de los estudiantes, no es una medida exacta de nuestro desempeño profesional. 


Por otro lado, las valoraciones cualitativas suelen tener una mayor utilidad si se describen las posibles mejoras o aspectos negativos que se observan en la docencia. Útiles si van más allá de la crítica personal o si descontamos el poco "feeling" que a veces padecemos con ciertos grupos. En mi opinión, creo que deberían realizarse más encuestas que equiparen la importancia de la esta parte cualitativa con la cuantitativa; donde el estudiante pueda expresarse con libertad y tiempo suficiente bajo un anonimato voluntario y antes de recibir sus calificaciones personales.

 

cómo valoran los alumnos al profesorado de fp

 

Al igual que no todo el profesorado evalúa por igual las acciones formativas que recibe, por motivos distintos (idoneidad, temporalización, actitud personal, experiencia, etc.),  muchos estudiantes tampoco reflejan siempre adecuadamente las debilidades de nuestra docencia o no son capaces, dada su escasa experiencia o inmadurez, de evaluar profesionalmente a un formador/a. En Formación Profesional, con el alumnado de mayor edad (ciclos formativos de grado superior) es más fácil que esa valoración sea más fiel frente a alumnos más jovenes de otras etapas (ciclos formativos de grado medio o FP básica).


Las encuestas de valoración son también un instrumento que puede servir de toque de atención o recordatorio de algunos aspectos que, habitualmente, sabemos que podemos perfeccionar. Con un poco de autocrítica todos seríamos capaces de renovar y transformar esas prácticas que entendemos tienen margen de mejora. Al finalizar el curso bastaría con preguntarnos honestamente: ¿Qué no me ha funcionado en el aula? ¿Qué problemas he tenido con mis alumnos o compañeros? ¿Qué carencias tengo a nivel técnico y de actualización profesional? ¿He crecido y me he desarrollado profesionalmente de un modo formal o informal? ¿Estoy satisfecho/a con mi desempeño? Preguntas que también podríamos hacer en petit comité sin prejuicios ni reparos.


El problema de las encuestas no son las opiniones, más o menos fiables, de nuestros alumnos. El obstáculo se manifiesta cuando no sabemos interpretar esas encuestas, no tenemos espíritu crítico o no se diseñan convenientemente para resaltar nuestras cualidades positivas o aspectos a mejorar. Creernos estupendos y don perfectos, al igual que sufrir el "síndrome del impostor", puede ser igual de nocivo. Tampoco conviene tomarse de un modo personal algunos comentarios dejados en las encuestas que no son siempre pertinentes.


Al final, una buena conversación con tus estudiantes, sobre qué mejorar, añadir, quitar o cambiar en el aula, sobre nuestros métodos, reglas o procedimientos, e incluso sobre nuestro trato personal; puede ser lo suficientemente rica para evitar encuestas que confirman encuentros y desencuentros, deficiencias o aciertos personales. Pedir valoraciones para no progresar, en una profesión que no suele entender de trabajo y salario por objetivos, es una faena estéril. Medir la calidad de la docencia es una tarea compleja que conlleva múltiples matices y que cada curso maneja variables distintas; lo que a veces implica que no podamos comparar las encuestas de un año a otro. Encuestas que habría que rediseñar más a menudo para que tengan esa utilidad buscada.

 

Si cumplimos con nuestras programaciones, si tratamos convenientemente a los alumnos, si somos puntuales, si actualizamos nuestros materiales y metodologías a las demandas de nuestro sector profesional, si colaboramos con el equipo docente o si mantenemos una actitud constructiva y congruente con nuestras reclamaciones, pueden ser acertadas cuestiones para comenzar una autoevaluación que acompañe a esas encuestas en las que nos valoran los alumnos y que no tienen porque ser indicativas del complicado ejercicio del docente.

 

Foto de Nguyen Dang Hoang Nhu en Unsplash

CENTROS EDUCATIVOS CONCERTADOS, PÚBLICOS Y JUSTOS CON SUS ESTUDIANTES

miércoles, 15 de junio de 2022

Las comparaciones son odiosas según con el prisma con que se quieran examinar. Puede parecer imposible convencer a un empleado público de la conveniencia puntual de la educación concertada, así como persuadir a ciertos empleados por cuenta ajena de la necesidad de una oferta pública de determinados servicios. La empatía y las sinergias suelen ayudar a cambiar esa predisposición que nos lleva a defender parcelas personales pese a las incongruencias vitales que luego muchos arrastramos: disfrute de una sanidad pública o mutuas médicas, hijos en colegios o academias de pago y en escuelas oficiales de idiomas, emprendedores que estudian para ser funcionarios o entrar en una bolsa de empleo público, etc. 

 

Por ello, cuando defiendo la igualdad de recursos y entro a debatir con personas que abogan por la supresión de los conciertos educativos o por su asfixia económica, prefiero enfocar la discusión sobre los que realmente pierden cuando un centro educativo sostenido con fondos públicos (concertado) no tiene derecho a los mismos medios y recursos humanos y materiales: su alumnado. Sin entrar en la discusión ni mentar puntuales ejemplos de centros de todo tipo que incumplen normativas, cobran o no hacen bien su trabajo.

 

centros fp concertados públicos y justos con sus estudiantes

No es mi intención entrar a discutir el anclaje legal de los conciertos educativos sino, desde la realidad que actualmente observamos, demandar los cambios e inversiones necesarias para que todo estudiante de un centro público o sostenido con fondos públicos pueda cursar sus estudios en las mejores condiciones posibles con la gratuidad que exige la ley. Me parece justo exigir que cualquier alumno de uno u otro tipo de centros pueda disfrutar de unas aulas, herramientas, materiales, ayudas tecnológicas o a la innovación, redes educativas, becas, recursos económicos... independientemente del tipo de centro educativo oficial en el que se haya matriculado. No entro a valorar las condiciones laborales ni las formas de acceso de su profesorado, ni otras circunstancias relacionadas con la docencia que también pueden suponer mayor o menor calidad educativa. 

 

Tal y como se fundamenta en este artículo, "Conciertos educativos y régimen de copago en España. Entre la ficción y la realidad", los módulos económicos por unidad escolar no se corresponden con el coste real ni desde hace más de diez años se han actualizado estos módulos para financiar justamente a unos centros de modo que sus servicios se ofrezcan gratuitamente sin esas barreras de entrada (manifiestamente injustas) que algunos "exigen" para ser viables económicamente y poder reponer y actualizar sus instalaciones. No me parece mal que el rigor presupuestario obligue a buscar distintas fuentes de financiación a través de servicios voluntarios; pero entiendo que una escuela inclusiva tanto en centros públicos como privados de iniciativa social debe garantizar esa gratuidad, libre elección y oferta académica en las mismas condiciones independientemente de su titularidad. 

 

Buscar las sinergias entre centros públicos y privados de iniciativa social, intercambiar experiencias o materiales didácticos con otros docentes y favorecer el intercambio de conocimientos y recursos, garantizaría la mejora de la educación de nuestros jóvenes. En la Formación Profesional es esencial la transferencia de conocimientos tanto a nivel geográfico como entre los distintos centros y sin importar idearios ni procedencia. El aislamiento, los frentes abiertos y el ensimismamiento ideológico no aporta nada a la educación ni a nuestro alumnado. Afortunadamente, he podido aprender mucho de compañeros de otros centros educativos, así como de las iniciativas colaborativas (aunque cada vez se observan menos) que desinteresadamente comparten en las distintas redes profesionales.


Todos nos indignamos por atropellos y sinrazones que sufrimos en nuestras carnes a nivel profesional. Exigir, desde la coherencia, es un ejercicio que todos debiéramos practicar cuando sufrimos incompetencias, privilegios ajenos o favoritismos de quienes entienden los servicios públicos y la educación de forma monocromática. Por ello, no cesaré en mis demandas públicas para que mis alumnos puedan acceder a determinadas ayudas, instalaciones o convocatorias públicas que también pueden disfrutar en otro tipo de centros educativos. Al igual que protestaré contra cuotas injustas o una educación competitiva basada en un cheque escolar. 


Ojalá todos pudiéramos comprender, sin el matiz que los colores políticos nos perfilan, que todo estudiante debe poder disfrutar de una enseñanza académica y profesional en las mismas condiciones de acceso y con recursos humanos y técnicos similares sin importar la zona geógrafica donde se oferta ni el gobierno de turno. Es simple justicia social.  

 

Foto de Felicia Buitenwerf en Unsplash

DESPERTAR LA VOCACIÓN DOCENTE

lunes, 13 de junio de 2022

Despertar la vocación por la docencia en un alumno queda lejos de ser uno de mis objetivos vitales o profesionales. Aún así, no puedo evitar sentir emoción y orgullo porque un estudiante decida adentrarse en el mundo de la enseñanza tanto por estas líneas desde las que reflexiono con frecuencia como por su experiencia en mis clases. 

 

Hablo de despertar su vocación por la enseñanza porque, en muchos casos, personas que dirigen su formación académica a otras profesiones han terminado avivando una vocación dormida en forma de profesor o maestro. Una vocación que no te hace ni mejor ni peor profesional pero que si añade un valor añadido a tu existencia pese a los sinsabores que la política educativa o la sociedad, a través de los medios de comunicación o ciertas familias, provocan en nuestro ejercicio docente. 

 

despertar la vocación docente


Es innegable que la vocación conlleva creatividad. Una creatividad, o esa innovación que ahora tanto se proclama, que va ligada a una forma de entender la vida profesional; no como salvadores de vidas pero sí como un modo de trascendencer que impulsa un trabajo diario en el que ocupamos gran parte de nuestra existencia. Citando a Pedro Laín Entralgo:  “¿Qué espera el creador por vocación?. La verdad es que no se contenta sólo con que su obra personal «sea»; pretende también que esa obra suya «siga siendo»; en último extremo, que «sea siempre»”. Porque creamos con la confianza de mejorar el aprendizaje, con los aciertos y los errores que conlleva esa reforma permanente que busca mejorar competencias y alimentar la curiosidad del estudiante. Un aprendizaje constante y relevante que también debiera ser la norma de todo docente.


No quito valor alguno al sueldo ni unas condiciones laborales que permitan llevar a cabo una tarea profesional compleja y en desprestigio creciente que tiene la facultad de elevar o estancar vidas gracias o pese a nosotros los docentes. Una vocación que se extingue a menudo con los años como una pavesa balanceada por esa rutina impostada o que resulta atizada, pese al paso del tiempo, por la materia prima que cada año se renueva en las aulas: los alumnos. Unos alumnos que no te permiten aburrirte, que te escuchan en mayor o menor medida, que te complican esa enseñanza que sueñas lograr en un aula donde la disrupción ojalá sea solo una anécdota. 

 

Sin embargo, la satisfacción personal, seas o no docente vocacional, llega cuando ese chaval retoma el rumbo de su vida, sortea un bache personal o enciende esa lucecita fundida que le abocaba a un futuro gris y anodino. Luego discutiremos si hace falta mayor o menor exigencia en cada etapa educativa; si se puede o no repetir el curso; si quitamos o condensamos contenidos; pero con la mente puesta en los que más ayuda necesitan. Los discursos de la exigencia y los futuros nobeles quedan muy bien en los paraninfos, pero aquellos que tienen éxito académico aprenden pronto a navegar por su cuenta (también pese a nosotros); sin embargo, la escuela debe priorizar y dar aliento a los que por determinadas circunstancias siguen sin encontrar su propio rumbo o acaban embarrancados por falta de aparejo. 

 

Reflexionar, ahora que acaba el curso, sobre la propia carrera profesional, es un buen ejercicio para reencontrarse con esos motivos más trascendentales y menos mundanos que casi todos hemos tenido en algún momento de nuestra vida laboral como docentes. Los conflictos profesionales, la desmotivación personal, las tensiones en el aula, las rutinas escolares... no las podemos evitar; pero a cambio sí podemos reconocer y recordar que cada curso que finaliza tenemos más de un alumno o alumna agradecido por nuestro interés, trato y educación ofrecida. 

 

Estimado S. R.: espero que perserveres en tu objetivo profesional y disfrutes esa futura docencia con el amor y cuidado que se merece y la distingue.

 

Foto de Tristan Colangelo en Unsplash

RECURSOS Y OPCIONES AL FINALIZAR UN CICLO FORMATIVO

jueves, 9 de junio de 2022

En esta fechas ya son miles los estudiantes de FP que se titulan como técnicos o técnicos superiores. ¿Y ahora qué? Quienes hayan tenido la fortuna, y el mérito, de ser contratados por la empresa donde han realizado la FCT (las prácticas formativas) ya están encaminando un futuro profesional donde la experiencia laboral es siempre un valor relevante en cualquier currículum. Luego habrá quien esté pensando en continuar estudiando o quien comience a buscar empleo en su sector profesional.

 

OPCIONES FINALIZAR FP

Si has terminado un ciclo formativo de grado medio y quieres seguir estudiando, la opción principal es cursar otro ciclo formativo de grado superior de la misma familia profesional (ver catálogo de títulos). Aún así, hay quien decide cambiar de sector y redirige su formación profesional. Todo dependerá también de las notas de acceso y la prioridad que establece la administración educativa a los distintos técnicos o a los titulados en bachillerato o equivalentes. Investigar las opciones disponibles, valorar la empleabilidad de cada título en tu zona geográfica y visitar los centros educativos que ofertan ciclos es imprescindible para acertar en la elección.

 

Si has finalizado un ciclo formativo de grado superior también puedes acceder directamente a un grado universitario, debiendo presentarte a la EBAU si quieres mejorar la nota de admisión. Cada universidad y comunidad autónoma tiene su normativa y fechas propias (ver ejemplo para técnicos superiores en la Universitat de València). Acertar con los estudios universitarios es complicado con el amplio abanico que hay en la actualidad. Este cuestionario diseñado por Educaweb y basado en el Programa de Orientación Profesional Autoaplicado (POPA) te puede ayudar a orientarte académicamente. 

 

Hay quien opta por realizar otro ciclo formativo de grado superior de la misma familia profesional con el que puede tener módulos convalidados y obtener una segunda titulación en un solo curso académico. Aún así, conviene barajar otras opciones que puedan conllevar un valor añadido distinto, más allá de otro título de la misma rama: capacitarse en más de una lengua extranjera, adquirir competencias digitales específicas, formarse y trabajar en otro país, etc. Aprovechar el verano o los meses posteriores a la obtención de tu título para viajar y trabajar en el extranjero es una manera magnífica de ampliar tus posibilidades y crecer personalmente: en la red EURES hay miles de vacantes disponibles que puedes filtrar por idiomas, países, profesión... Incluso puedes contemplar una experiencia de voluntariado internacional a través del Portal Europeo de la Juventud en una organización acreditada.


Luego tenemos becas o programas que permiten seguir adquiriendo experiencia. Los programas de Garantía Juvenil tienen acciones para la formación, empleo o becas que se ofertan en las distintas comunidades autónomas. Tan solo hay que estar atento a las fechas de las convocatorias e inscribirse como solicitante por internet a través del SEPE. En los ayuntamientos también hay oportunidades para contratos temporales o de formación dirigidos a jóvenes sin experiencia; para ello debes acceder al apartado de empleo o juventud en la web de tu ayuntamiento. 

 

También está la opción del empleo público. En las consejerías de empleo de cada comunidad autónoma se publican o puedes registrarte para recibir y conocer las convocatorias vigentes para bolsas de trabajo (interinos) u otras ofertas públicas de empleo para ser funcionario. Necesitas mucha constancia y estar alerta a las fechas publicadas.

 

Sin duda, si has decidido buscar trabajo, debes utilizar LinkedIn como fuente de futuros contactos profesionales, conocer ofertas de empleo de empresas relacionadas con tu sector profesional y como medio de dar a conocer tu disposición a trabajar como titulado en Formación Profesional. Para ello será imprescindible que configures una cuenta personal y les saques el máximo provecho. Aquí te dejo una guía detallada con muchos consejos para crear y mejorar tu perfil en LinkedIn. Aprovecha también para revisar tus otras redes sociales y cuidar esa identidad digital a menudo desatendida: multitud de recursos al respecto en esta página de la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI).


No olvides tampoco dar la vara al responsable de la FCT de tu centro educativo o inscribirte en la bolsa de empleo de tu escuela de FP. Es habitual que en los centros nos lleguen ofertas a lo largo del año para jóvenes titulados con y sin experiencia. Tampoco dudes en solicitar ayuda a tu docente de FOL que seguro puede ayudarte a mejorar tu CV o darte a conocer oportunidades de empleo en tu localidad; se valora más el módulo de FOL cuando se finalizan los estudios y necesitas herramientas y conocimientos para enfrentarte a un complejo mercado laboral en las mejores condiciones posibles. En esta web de la Asociación Nacional de Profesorado de FOL (ANPROFOL) puedes visitar y recuperar contenidos relacionados con este módulo esencial.

 

Las posiblidades cuando finalizas un ciclo formativo son múltiples; no hay que cerrarse puertas ni desdeñar opciones que parezcan díficiles de alcanzar. En muchas ocasiones la constancia en el objetivo deseado y las ganas de emprender un itinerario profesional y académico determinado son claves para el éxito personal. No pretender una carrera fulgurante, perserverar, trabajar desde la escucha y con un ánimo permanente por aprender, ser honesto y fiel contigo mismo y con los empleadores, son atributos infalibles en esa larga carrera profesional que estás comenzando. Y si hace falta desandar el camino o modificar la ruta; siempre estás a tiempo. 


Posdata (actualización 13/06/2022):  Otra opción al finalizar un ciclo formativo de grado medio o superior es realizar uno de los cursos de especialización establecidos en algunas familias profesionales que tratan de responder a las innovaciones que se producen en el sistema productivo o a demandas emergentes en el mercado laboral. Suelen tener una duración de dos o tres trimestres y su oferta se reduce actualmente a unos pocos centros públicos de FP.

 

Foto de Nadine Shaabana en Unsplash

CÓMO ELEGIR CENTRO Y ESTUDIOS DE FP

lunes, 6 de junio de 2022

Ahora que abunda la oferta formativa de centros de Formación Profesional, tanto públicos, como concertados y privados, es importante tener ciertos criterios para atinar en tu selección. Evidentemente, antes debemos acertar en la elección del ciclo formativo a estudiar. El catálogo es enorme y sigue creciendo con las nuevas titulaciones que se adaptan a la nueva economía y a sectores en crecimiento. Además de todofp.es cada comunidad autónoma ofrece sus propias webs de orientación académica, pero un buen tutor u orientador/a es tal vez la clave para acertar entre las opciones que ofrece la FP. 

 

No decantarse solo por lo más demandado ni dejarse deslumbrar por cuestiones secundarias, es parte de esa tarea de selección que a menudo se ve limitada por las plazas ofertadas, la nota de acceso o el coste económico. La empleabilidad de los títulos es un aspecto relevante, así como las condiciones laborales del sector profesional al cual te diriges. Aún así, todo ello se compensa a menudo con la vocación profesional y las ganas que uno tiene de dedicar su vida laboral a un oficio determinado. Hacer el ciclo formativo a nivel presencial o a distancia también depende mucho de la situación personal: la presencialidad siempre aporta mayores beneficios a alumnado de menor edad o con poca constancia en los estudios; así como socializas con otros estudiantes y el profesorado, algo relevante en un entorno de trabajo. Sin embargo, las obligaciones familiares y/o laborales pueden exigir cursar un ciclo a través de una plataforma online que ofrece mayor flexibilidad horaria.


Para elegir centro educativo de FP es importante realizar una selección en base tanto a criterios personales como contrastada con antiguos estudiantes u otros profesores y orientadores que conozcan de primera mano los centros. Conocer a su profesorado es seguramente la mejor garantía de acertar con la elección. Las instalaciones, los dispositivos tecnológicos, los talleres... tienen su importancia, pero acceder a un centro con docentes de experiencia contrastada, implicados, exigentes y preocupados por tu crecimiento personal y profesional es el mayor activo de una escuela de Formación Profesional que valora también los aspectos humanos además de los asuntos técnicos. 


Pagar por aprobar nunca ha sido un buen negocio a largo plazo. Elegir un centro donde vas a aprender, que además ofrezca ciertos servicios añadidos relevantes para fortalecer tu empleabilidad, es una tarea compleja que requiere mucha investigación previa, preguntar y no dejarse únicamente guiar por reseñas o likes en las redes sociales. Visita el centro físicamente, pregunta a sus empleados, respira su ambiente, y vuelve a visitarlo para tratar de captar su esencia. Las sensaciones a primera vista a veces engañan, pero otras no. No te quedes únicamente con la información de un folleto, unas presentación o una página web. Valora tus opciones teniendo en cuenta todas las variables posibles y disfruta de un ciclo formativo de grado medio o superior que puede abrirte nuevas puertas académicas y laborales. 

 

 

elegir centro de FP

¿SE MORIRÁ DE ÉXITO LA FP?

miércoles, 1 de junio de 2022

se morirá de éxito la fp
 

El número de estudiantes que cursa Formación Profesional crece a un ritmo vertiginoso. ¡Quién nos lo iba a decir hace una década! El alumnado matriculado en enseñanzas de FP ha subido un 28,7% en cinco años. La moda efepera, por fortuna para los que trabajamos en esta etapa educativa, no parece tener fin; más aún con los más de 1200 millones que el Ministerio de Educación y FP invertirá en la FP para, entre otras cosas, ampliar plazas. Pero ojo con la letra pequeña y con las partidas que realmente cada comunidad autónoma dedicará a las aulas de FP y a la preparación del profesorado. Para la modernización de la FP nos tocarán, de esos 1200 millones, solo 393 millones de euros: de los cuales se nos van 179 millones a la acreditación de competencias, 103 millones a nuevas plazas de FP, 89 millones a plazas bilingües, 13 millones a espacios de tecnología aplicada y alrededor de 6 millones a aulas de emprendimiento. 

 

Observamos que de los 1200 millones seguramente algunos no disfrutaremos mejora real alguna, a no ser que nos toque la pedrea que permita convertir algún aula en espacio de tecnología avanzada o en un lugar de emprendimiento empresarial. Es evidente que el afan por el bilingüismo y los nuevos títulos adaptados a las demandas actuales y futuras del sistema productivo abarcarán gran parte de estas inversiones; presupuestos que no parecen poner el acento en el eje de la FP: el profesorado. Sin embargo, como es habitual, la política educativa de cada comunidad autónoma marcará las diferencias y pondrá sobre la mesa otras prioridades.


La FP puede morir de éxito si al final logramos persuadir a la inmensa mayoría de los cientos de miles de estudiantes que cada año abandonan sus estudios de educación secundaria obligatoria (ya rondamos el 40% en las tasas brutas de escolarización: relación entre el total de alumnado de cualquier edad de la enseñanza considerada y la población del grupo de edad teórica que cursar dicha enseñanza) pero no rediseñamos la estructura formativa actual, favorecemos una nueva organización de los centros educativos e impulsamos la actualización y contratación del profesorado. 

 

Los retos que afronta este profesorado son crecientes y complejos, tal y como se afirma desde el Observatorio de la Formación Profesional en España en su "Informe 2021: La FP como clave de desarrollo y sostenibilidad", que pone el acento en: "formación en competencias, nuevas metodologías e innovación digital, itinerarios multidisciplinares, prevalencia de la práctica sobre la teoría, interconexión con la empresa, fomento de la competitividad, la formación para un desarrollo sostenible a favor de la viabilidad de la economía y una sociedad justa, la formación de personas con bajo nivel educativo, formación para apoyar a las transiciones digital y verde, el upskilling y reskilling que tengan en cuenta las transformaciones de los sectores productivos, etc." Mucho por hacer además de dar clase y renovar unos módulos que debieran ser actualizados con mayor periodicidad. 


Si el número de plazas aumenta sin tener en cuenta las necesidades de las plazas actuales corremos el riesgo de devaluar la FP que ahora ofrecemos. También es necesario ahondar en la diversificación de las titulaciones pero ofreciendo plazas suficientes en aquellos ciclos con más demanda tanto por parte de los estudiantes como de las empresas. Pero todo ello solo se conseguirá si disponemos de una fuerza docente preparada, actualizada y con los recursos necesarios para ofrecer una formación exigente y adecuada a los perfiles que demanda el mercado de trabajo. Inundar el mercado formativo de títulos de dudosa valía, certificados semiregalados bajo pago, oferta formativa de centros sin control alguno (laboral y/o académico) o una formación a distancia con una regulación laxa, puede ser otro motivo más para esa expiración fatal. 

 

No podemos perder de vista el modelo de la FP de las últimas décadas. Los profesionales docentes que nos han precedido han sido un ejemplo de dedicación y adaptación a tiempos con una mayor precariedad laboral junto al desafío que supuso pasar a ofertar ciclos formativos a partir de la LOGSE de 1990. En el siguiente artículo lo cuenta a la perfección Manuel Llaca, autor de ParcelaDigital, un blog dedicado a la historia de la informática donde relata su paso por la FP I y FP II. Una época con menores recursos que se compensaba con esos atributos ahora tan estimados: compañerismo e implicación y mucho más hacer que decir. 


Por el lado de los centros educativo será necesaria una reordenación académica que permita al profesorado dedicar horas de trabajo a proyectos en contacto con el mundo profesional, la digitalización de su sector laboral o la internacionalización, además de la adquisición de competencias didácticas y el desarrollo de la investigación educativa. Pretender cambiar el sistema de FP y modernizarlo sin tener en cuenta esas necesidades, a nivel de horarios, actualización y formación de equipos de trabajo, solo puede terminar siendo visto como una losa por los docentes. Es imprescindible que la autonomía de los centros redunde en una flexiblidad con respecto a los módulos y el equipo de profesores, donde todos seamos copartícipes de esta modernización que debe afrontarse desde las organizaciones tanto a nivel vertical como horizontal.

 

La motivación intrínseca siempre ha sido un factor imprescindible para ofrecer calidad; pero reorganizar, adaptar, evaluar, corregir, impulsar, dotar de recursos y planificar a las personas y los equipos de trabajo, es una responsabilidad aún mayor y estratégica para la evolución de la FP. 

 

Foto de Phil S en Unsplash

COMBATIR CON LA EDUCACIÓN

lunes, 30 de mayo de 2022

Se respira un raro ambiente, profesionalmente hablando, en las redes. Además de ciertos retrocesos que se adivinan a nivel social y político, en el plano educativo también parecemos de nuevo enfrascados en cuestiones no menores, pero sí en teoría superadas: alumnado disruptivo, homofobia, adoctrinamiento, la cultura del esfuerzo... Junto a unos cambios legislativos que anuncian poca variación en lo que realmente importa; mientras nos mareamos en cuestiones curriculares donde acabamos discutiendo únicamente por la idoneidad de unos contenidos frente a otros. Ni la formación docente, ni la investigación educativa, ni los medios materiales, entre otros temas, parecen de interés en el debate actual. Por no hablar de esa pedagogía que algunos denuestan pero que facilita nuestra compleja ocupación. 


Un panorama donde muchos adolescentes, y sus familias, siguen en el sistema educativo con un desapego creciente. Un sistema que invita a terminar cuanto antes la educación obligatoria, como si fuera un mal trago insustituible, para pasar a una Formación Profesional que haga borrón y cuenta nueva; o a un Bachillerato donde la gracia está en competir por una plaza universitaria para obtener un grado imperfecto que requiere de un máster a posteriori pasando antes por caja. Pero del amor por saber y enseñar no hablemos, que queda cursi. Seguiremo disputándonos las vacantes escolares, quién ideologiza más o menos o quién ofrece mayor plurilingüismo aderezado de ámbitos o de "atención plena".


Y luego viene esa desmotivación que se respira no solo entre los estudiantes. Una falta de horizonte, un panorama cada vez más complejo, hartazgo, falta de referentes, monotonía, ensimismamiento, falta de aprecio... No sé. Cada junio se siente más el agotamiento mental y ni las frases de Walt Disney sirven para animar el cotarro. El mal sueño ahora nos persigue. La ilusión por el trabajo colaborativo, compartir proyectos en las redes, difundir experiencias... están en horas bajas. ¿Sálvese quien pueda? 

 


Hay días que nos levantamos pesimistas ante el poco avance y el anquilosamiento de propios y extraños. Pero la educación lo es todo y nos debe servir de acicate pese a un entorno ingrato e interesado. En tiempos que se avecinan turbulentos (ojalá me equivoque) más nos valdría centrarnos en lo que realmente importa. Citando a Emilio Lledó, en una reciente entrevista: "Después de tantos siglos, en los que ha habido tanto progreso cultural, tanto arte, tanta belleza, tanta literatura, tantos libros, tanto pensamiento, tantos ideales, que de repente haya explosiones de irrealidad, de insolidaridad y de degeneración. Creo que eso tiene que combatirse con educación, con libertad".

¿QUÉ LEEN LOS DOCENTES?

miércoles, 25 de mayo de 2022

Para responder a la pregunta que titula esta entrada no sería mala idea enviar a nuestros claustros uno de esos formularios online que tanto abundan hoy en día sobre qué leen y con qué frecuencia. Tal vez nos llevaríamos más de una sorpresa; o puede que nos confirmara lo que algunos ya intuímos. Porque, además de novelas, me cuestiono de nuevo: ¿leemos los docentes literatura sobre educación?, ¿o es algo solamente de educadores frikis y ociosos?


Entiendo que la existencia de editoriales especializadas en libros sobre educación indica cierto interés sobre el tema entre el profesorado e incluso entre los padres y madres de los alumnos. Tomando como referencia, a modo testimonial, el listado de los libros más vendidos de educación en Amazón, observamos que abundan los títulos de autoayuda, los orientados a la crianza de niños o educación de adolescentes y los cuadernillos de actividades escolares. Si analizamos este listado, observamos que entre los libros destinados específicamente para docentes hay pocos entre los primeros puestos; además de los últimos y recomendables libros escritos por Juan Fernández (uno junto a Mariana Morales) hay poco más que algún título sobre la atención a la diversidad o la educación especial junto a un par de ensayos sobre educación en los últimos puestos de ventas. 

 

Siempre me ha sorprendido ese escaso interés sobre la lectura de libros relacionados con la pedagogía, la reflexión e investigación educativa o la didáctica de nuestras materias. En los actuales másters del profesorado, además de abundar con mayor o menor acierto en las distintas metodologías y otras actividades en boga, no es fácil encontrar recomendaciones de libros que supongan una reflexión sobre la eduación actual y futura que van a abordar. Solo nos faltaba esa corriente de antipedagogismo que reduce cualquier innovación al rango de ocurrencia como si todo estuviera ya inventado y la mayoría del profesorado se aviniera a los cambios y novedades metodológicas. Quizás como contraposición a cierta insustancialidad escolar wonderfuliana


Me parece indispensable fomentar en los claustros, así como desde las distintas iniciativas de formación del profesorado, la lectura de literatura sobre educación. Es necesario además encontrar tiempos para el debate y comentarios de estos libros; así como invertir en la adquisición de novedades y de clásicos o referencias obligadas para maestros y profesores. Lecturas obligadas para no caer en el seguidismo de las redes y sus modas. Lecturas para alimentar nuestra capacidad crítica frente a los cambios que nos imponen o las ideas interesadas. Lecturas para pensar y disfrutar como una parte más de nuestro crecimiento personal y profesional. 

 

Para predicar con el ejemplo, además de en este blog donde puntualmente recomiendo libros (ver etiqueta al respecto), me aventuro a sugerir lecturas actuales y pasadas desde mi cuenta de Instagram (@oscarboluda). Una cuenta que reutilizo, no para mostrar mi decadencia física ni mi opípara dieta, sino para reciclarme y reducir el ruido de naderías que extendemos por las redes. De momento a tiktoker no me aventuro... Todo sea por la sostenibilidad intelectual. 


Nos seguimos leyendo.

 

NI SOFT SKILLS NI INTELIGENCIA EMOCIONAL

domingo, 22 de mayo de 2022

Quien bien me conoce sabe que no soy persona ni fan de sentimentalismos. Aún así, con el paso del tiempo, hay ciertas cualidades que uno descubre que son importantes para la vida profesional y personal; cualidades que puedes hallar, si eres afortunado, en las personas que te rodean en los distintos ámbitos de tu vida. Cualidades que aprendemos fundamentalmente por esa lenta ósmosis gracias a ciertos maestros, compañeros, parejas, amigos... Sin embargo, no todo el mundo tiene la misma suerte con su entorno; ni a nivel familiar, escolar o laboral. Ese mismo azar que nos lleva a nacer en un lugar determinado y con oportunidades desiguales.

 

Con todo ello vengo a señalar la importancia que tienen ciertas habilidades o particularidades de las personas; aquellas que ahora venimos a llamar competencias blandas (soft skills) o inteligencia emocional. Una inteligencia social a la que ya apuntaba Thorndike en 1920 y que no debiera parecernos ningún invento neoliberal; una inteligencia que facilita la comunicación con los demás así como las interacciones sociales. Esta capacidad o tipo de inteligencia no debe verse tan solo como una competencia valiosa para el mundo laboral; es también de innegable ayuda en otros ámbitos de la vida. Enfrentar los conocimientos con este tipo de competencias en el mundo educativo como si de agua y aceite se trataran  me parece un grave error. ¡Cuánta gente leída y formada conocemos que destilan animadversión por su falta de mano izquierda, soberbia o escasa empatía! ¡Cuánto daño ha hecho esa popular expresión del "es que yo soy así"! Así de... 


La vida te lleva al encuentro de todo tipo de personas. Pero es la escuela donde tenemos la oportunidad de señalar la importancia de estas cualidades y trabajarlas en función de la etapa educativa del alumno. En Formación Profesional tenemos claro que las empresas, así como sus responsables de contratación y futuros compañeros, agradecen perfiles profesionales que sepan trabajar en equipo, comunicarse y sean copartícipes de un buen ambiente laboral. Todos hemos sufrido o disfrutado entrenadores, profesoras o compañeros con esas carencias o habilidades que nos han transmitido un modo de cómo hacer o no hacer las cosas. Incluirlo en el currículo escolar no me parece una mala idea si queremos señalar su importancia. El cómo es tal vez la dificultad que algunos tenemos; ya que todo va mucho más allá de subrayar citas positivas o cogerse de las manos. 


El saber es una palanca fundamental contra la precariedad que debe facilitar la escuela; pero desdeñar o dar por sentadas ciertas habilidades sociales no parece conveniente en un mundo donde además de personas críticas precisamos personas amables y cercanas con propios y extraños. Personas normales, en el mejor sentido de la palabra. 

 

ni soft skills ni inteligencia emocional
 

Foto de Zoe en Unsplash

LOS INCONVENIENTES DEL PLURILINGÜISMO EN LAS AULAS

miércoles, 18 de mayo de 2022

El objetivo de mejorar la competencia plurilingüe de la ciudadanía europea, especialmene el inglés en España, no quita que debamos reflexionar sobre los efectos de los programas de educación plurilingüe tienen en nuestros alumnos. A lo largo y ancho del país se han implantado estos programas, distintos según la comunidad autonóma, con un loable propósito pero con escaso sentido común. Los costosos esfuerzos de gran parte del profesorado, que sigue acreditando sus competencias lingüisticas, se choca con una realidad donde el estudiante necesita comprender los contenidos en su lengua materna, o, al menos, entendido con una de las lenguas cooficiales; y, el docente, precisa de una fluidez comunicativa oral para poder explicarlos. 

 

Tras más de diecisiete años de implantación de los programas plurilingües, con la Comunidad de Madrid como pionera, ya son muchas las variantes que se han introducido y experimentado con alumnos de todas las etapas educativas. No se salva ninguna. ¿Se han evaluado los resultados? ¿Se han enmendado los errores cometidos?, ¿o seguiremos empecinados con la imposición de estos planes por no reconocer los fallos cometidos, las nefasas consecuencias y las protestas de unos resignados docentes? 

 

El único estudio al respecto que he podido encontrar, ¡del año 2012!, ha sido: "Evaluating a bilingual education program in Spain: the impact beyond foreign language learning", editado por la Universidad Carlos III de Madrid de la mano de Anghel, Brindusa; Cabrales Goitia, Antonio; Carro, Jesús M. Estudio que apunta, en relación a los alumnos de educación primaria madrileños, sobre los efectos negativos en los hijos de padres con menos estudios y un efecto significante y negativo sobre los conocimientos generales que podría afectar a las matemáticas y la lectura. 

 

En cualquier caso, a falta de estudios más actuales, no cabe duda que la presión por implantar estos programas ha provocado una necesidad en los centros educativos de ofertar asignaturas en lengua extranjera atendiendo a los requisitos exigidos al profesorado, un B2 o un C1 según la comunidad autónoma, que se supone validan las competencias pedagógicas e idiomáticas del docente. Así, de este modo, en los centros educativos se ofertan solo aquellas asignaturas en inglés en las que existe un docente certficado. Todo ello provoca desmanes; donde la filosofía o la historia pretende ser enseñada a través de textos en lengua inglesa; o donde el derecho laboral español se explica como si estuviéramos en un centro de Formación Profesional de Oxford. 

 

Meter el inglés con un calzador, a pesar de la falta de investigaciones al respecto, solo puede ocasionar una menor comprensión de los contenidos impartidos, un mayor estrés del profesorado y una disminución del nivel formativo para lograr que todo el alumnado sea capaz de superar el curso a través de pruebas o evaluaciones más simples.  Por no hablar de las ya mencionadas dificultades que encuentran aquellos estudiantes que no pueden costearse clases de inglés extraescolares para alcanzar ese supuesto nivel A2 con el que teóricamente son capaces de entender un texto técnico. 

 

Los centros educativos son también una parte perjudicada de unos planes que mediatizan la organización académica e incluso obligan a descartar perfiles profesionales de docentes que, al no tener un certificado en idiomas, no son contratados pese a su experiencia y buenas cualidades para la enseñanza. El aburdo llega con ciertos maestros de educación especial a los que también se les exige este requisito independientemente del alumnado con el que van a trabajar y las competencias que ellos precisan. ¡La dichosa titulitis!

 

Tras estos últimos años donde la formació del profesorado se ha centrado en la competencia lingüística, otras competencias técnicas o didácticas han sido relegadas ante la necesaria inversión de tiempo y dinero que requiere obtener un certificado en lengua extranjera. Las entidades certificadoras se han frotado las manos ante una demanda formativa que continúa desviándose de las competencias principales del docente: conocimiento actualizado de su materia y estrategias de aprendizaje.

 

Para más inri, muchas familias perciben este bilingüismo como un maná caído del cielo con el que sus descendientes van a salir de la escuela con unas competencias lingüísticas extraordinarias. Un supuesto valor añadido que el marketing educativo nos cuela (una magnífica biblioteca escolar no entusiasma tanto). El inglés vende mucho, pero la realidad del aula te golpea cuando observas a los alumnos traduciendo textos automáticamente con herramientas online o recitando como papagayos listados de términos. ¿No dispondemos de alternativas parar mejorar el aprendizaje de otros idiomas? En otros países, con una ciudadanía más competente con el inglés, las películas y series en versión original y subtituladas son una inmejorable ayuda: TV or not TV? The impact of subtitling on English skills. ¡Qué barato nos saldría!

 

Ojalá la mitad de este esfuerzo que hacemos desde los centros educativos se aplicara a fomentar la lectura entre los alumnos y los docentes, debatir o hacer buena investigación educativa. Ojalá no sea el bilingüismo un nuevo entretenimiento profesional para simular que estamos a la moda y que todo no sea por un mercado laboral que, además de idiomas, exige personas creativas, ser resolutivo, flexible, analítico o con ese pensamiento crítico tan mentado como poco desarrollado.

 

Espero, como padre y docente, que las familias y el profesorado exijan a la administración educativa una evaluación de las medidas implantadas y, al igual que se hace con las frecuentes leyes educativas aprobadas, se rediseñen los currículos y las exigencias que mediatizan la organización escolar, el desarrollo profesional docente y el aprendizaje de ciertos contenidos. Todo no vale para aprender algo más de inglés. 


 
Foto de freestocks en Unsplash

NUEVAS Y VIEJAS COMPETENCIAS PROFESIONALES

lunes, 16 de mayo de 2022
Las competencias profesionales que demandarán las empresas en el futuro seguramente irán evolucionando con el tiempo; sin embargo, algunas se mantendrán inmutables por muchos años que pasen. Entidades y organismos nacionales e internacionales seguirán publicando informes que ocuparán titulares de prensa para seguir vendiendo ese modelo de cambio vital vertiginoso donde ahora si no te mueves no sales en la foto. Lo que antes llamaban entorno VUCA ahora lo llaman BANI (frágil, ansioso, no lineal e incomprensible) y acabará siendo un lodazal si no ponemos lo mejor de nosotros mismos en aquello que hacemos. 

La implicación, al igual que el valor que se le suponía al joven soldado, se presupone a cualquier profesional en su puesto de trabajo. Los cambios sociales y la malentendida ambición personal ha provocado un cambio de tornas en el modelo laboral; donde antes solo había empresas que buscaban reducir costes laborales ahora tenemos también mercenarios que deshacen contratos ante cualquier mejora retributiva. La uberización de la economía parece trasladar un mensaje donde la deslealtad está bien vista y donde algunos han dejado de valorar, equivocadamente, la estabilidad y unas condiciones dignas en el sector privado. La "Gran Renuncia" americana puede llegar de distintos modos a nuestra economía europea, pese a los graves acontecimientos que nos envuelven (guerra, pandemia, nacionalismos...) y que observamos de reojo con la miopía que nos caracteriza. 


Pese al sempiterno desempleo en España los desajustes en el mercado laboral vienen ahora también del lado de la oferta de trabajo. En ciertos sectores no encuentran personal y a algunas empresas les cuesta retener un talento que se mueve sin reparo. Contratar empleados implicados no es tarea fácil en un mercado singular con vacantes por cubrir en determinados sectores (incluído el educativo). Por ello, esa implicación y compromiso con las empresas contratatantes seguiría siendo, ahora y en el futuro, una cualidad muy valorada por los empleadores. Empresas que deberán hacer frente a un nuevo fenómeno que, si una crisis económica no lo empaña aún más, puede poner en dificultad la producción de bienes y la prestación de servicios.

 

Otra competencia, díficilmente medible, está relacionada con las inquietudes profesionales y personales. La volatilidad económica actual y la aceleración de los cambios en el modelo de consumo hacen necesaria la adquisición de nuevas competencias técnicas relacionadas con la digitalización. A pesar de la contraprudecente titulitis que arrastramos en el país, la formación informal y la no reglada no se valora en su justa medida. La riqueza cultural de una persona, el desarrollo de sus aficiones o el interés por progresar en la profesión en otras áreas, son fuente para el crecimiento indiviual y global de las organizaciones. Ese acervo redunda indefectiblemente en unas skills provechosas para un entorno laboral. 


Una de las nuevas competencias, que parece ya ser una preocupación creciente entre muchos ciudadanos, está ligada al exceso de conectividad digital y a esa convivencia permanente con el ruido de la fanfarria de las redes. Filtrar contenidos, desconectar de la estulticia presuntuosa de las redes sociales de moda y saber aprovechar el conocimiento alojado en internet, son ya competencias escasas y valoradas en un mundo encandilado por la dopamina que generan los likes. La permanente presencia en estas redes, si no son utilizadas de forma muy profesional, pueden desprender una imagen dañina o simplona de nuestro espacio personal e íntimo. Ser diligente digitalmente es hoy esencial. 


Nuestros alumnos deben ser conscientes de los entresijos del mercado de trabajo; conocer los derechos laborales exigibles así como los deberes para con nuestros empleadores. Pero, no menos importante, ser sensibles a un estilo de trabajo, un savoir-faire,  donde como profesionales destaquemos por nuestra implicación, inquietud y manejo razonable de un entorno digital que irremediablemente nos ha tocado vivir. 


nuevas y viejas competencias futuro

 Foto de Carolina en Unsplash

LA ENSEÑANZA HUMANÍSTICA EN LA NUEVA LEY DE FP

martes, 10 de mayo de 2022

La nueva ley de Formación Profesional contiene más de cincuenta palabras derivadas del vocablo "innovar"; nada extraño en los tiempos que corren y menos aún en una FP que tiene como uno de sus objetivos la generación de riqueza. La innovación entendida como ese arte de mudar algo -un proceso, un producto o un servicio- que incorpora nuevas ventajas para el mercado o la sociedad. Hasta aquí podemos entender que el nuevo Sistema de Formación Profesional aspira a crear nuevas oportunidades laborales a las personas a la vez que pretende satisfacer las necesidades formativas de las empresas. Pero, ¿dónde queda la educación integral de los futuros profesionales, más allá de los también reiterados términos relacionados con el emprendimiento, la digitalización y la sostenibilidad?

 

Antes de leer esta nueva ley apenas confíaba en que hiciera referencia a la necesidad de los conocimientos humanísticos por parte de los futuros estudiantes de Formación Profesional. Sin embargo, ya en su preámbulo, este texto reza: Al combinar escuela y empresa y situar a la persona en el centro del sistema, la formación profesional logra un adecuado equilibrio entre enseñanza humanística y formación profesionalizante. Da por supuesto que en la escuela la FP se preocupa por esos saberes humanísticos; algo alejado de la realidad mayoritaria de nuestras aulas, pero un buen comienzo con vistas al futuro.

 

fp humanística
 

En este mismo preámbulo también incide en el papel que ofrece la FP a los más jóvenes:  Es necesario recuperar el prestigio social de la formación profesional como una vía de formación humanística y vocacional integral de los jóvenes. Una vía larga, como la de un ferrocarril, que con sus diferentes paradas a lo largo del recorrido permita a las personas bajar y subir en cada una de ellas en función de las circunstancias y ambiciones de cada cual. Sigue apelando al prestigio de la FP en su papel de enseñanzas con un carácter integral en un tren que hasta ahora no se ha preocupado mucho por ofrecer a sus viajeros un servicio de restauración con menús humanísticos. 

 

A lo largo de la ley, ya no es hasta el artículo 45, que hace referencia a los ciclos formativos de grado medio y superior, donde se propone cierta optatividad en las estructura modular de los ciclos. Además de los módulos profesionales, los transversales (FOL y EIE) y el proyecto intermodular, se hace referencia a una parte de optatividad que atiende a las diferencias territoriales y personales en la oferta educativa: Las administraciones competentes determinarán, en su caso, módulos profesionales optativos que profundicen en mayor grado en el desarrollo de las competencias transversales tales como, entre otras, profundización en digitalización aplicada al sector, profundización en iniciativa empresarial y emprendimiento, lenguas extranjeras y profundización en desarrollo sostenible aplicado al sector, o que aporten los complementos de formación general para facilitar el seguimiento del itinerario formativo individual tales como, entre otras, ampliación de conocimientos humanísticos, ampliación de conocimientos científicos-técnicos, o habilidades sociales. Observamos de nuevo que se tiene en cuenta, aunque de un modo accesorio y voluntario, la importancia de la formación humanística de los futuros titulados de grado medio y superior. 

 

Espero con paciencia ver cómo se hace realidad esta optatividad, al igual que cómo se vertebran en el currículo esos elementos básicos; tal y como afirma el artículo 13: Todo currículo de la formación profesional tendrá por objetivo facilitar el desarrollo formativo profesional de las personas, promoviendo su formación integral, contribuyendo al desarrollo de su personalidad en todas sus dimensiones, así como al fortalecimiento económico del país, del tejido productivo y su posicionamiento en la nueva economía, a partir de la cualificación de la población activa y de la satisfacción de sus necesidades formativas a medida que se producen.
A tal fin deberá incorporar contenidos culturales, científicos, tecnológicos y organizativos (...).
La cultura como parte de esa enseñanza integral que, de una u otra manera, deberá incorporarse en los distintos títulos, certificados y acreditaciones. 

 

Me parece un acierto esta inclusión de contenidos culturales y humanísticos; una FP que solo contemple las competencias técnicas supone mermar la educación de los estudiantes. Por ello entiendo que es imprescindible acrecentar la curiosidad del alumno por otros ámbitos distintos a los meramente laborales; a través de contenidos que faciliten el pensamiento crítico y una vida más plena a todos los niveles.
 

Desde los distintos módulos de formación profesional es posible motivar y acercar a los alumnos a los saberes humanísticos de forma que conecten con su realidad personal y profesional, así como con sus intereses. Conectar los conocimientos técnicos con las inquietudes humanísticas de docentes y alumnos es una posibilidad que deberemos aprovechar, de forma diferencial, en esta etapa educativa. En el cómo va a estar el quid del asunto. Citando a Nuccio Ordine en “La utilidad de lo inútil”: (...) ningún oficio puede ejercerse de manera consciente si las competencias técnicas que exige no se subordinan a una formación cultural más amplia, capaz de animar a los alumnos a cultivar su espíritu con autonomía y dar libre curso a su curiositas.
 

Espero que los nuevos presupuestos y el desarrollo reglamentario de esta ley, contemplen:

  • La dotación de recursos humanos y materiales específicos a los centros educativos a través de planes de fomento a la lectura específicos para alumnado de FP, además de la creación y mejora de bibliotecas escolares con amplios y novedosos catálogos digitales y en papel.  
  • La inclusión en la formación inicial y permanente del profesorado el conocimiento de estrategias didácticas para el fomento de la lectura y el uso de otras artes (cine, música, pintura, literatura, danza, escultura, arquitectura) como recurso educativo transversal en las aulas de FP y desde cualquier módulo o ciclo. 

 

El tiempo dirá si se cuida el espíritu de una nueva ley donde tenemos la oportunidad de modernizar un sistema de Formación Profesional necesitado de recursos económicos pero muy humanos. 


Foto de Giammarco en Unsplash

FP CLUB DE FÚTBOL

martes, 26 de abril de 2022

La Formación Profesional bien podría ser un club de fútbol con sus jugadores, entrenadores, directivos, aficionados y demás gentío participante. Tal vez podríamos formar un liga con equipos innovadores y que cuidan la cantera, con los inmovilistas que ponen el autobús, con los que disponen de presupuestos millonarios o con aquellos que buscan recursos debajo de las piedras. Todos suman. 


La FP Club de Fútbol ideal tendría en mente esa filosofía de partido a partido; jugando con ganas cada jornada pese a los inconvientes y lesiones habituales causados por un terreno de juego defectuoso o la falta de técnica. Un equipo que considere lo que ofrece la tecnología y el análisis de datos; pero también la solera y el poso dejado en esta etapa por la que han pasado miles de docentes y estudiantes en las últimas décadas. Sin necesidad de la protesta permanente al estamento arbitral o los directivos de turno. Un club centrado en el juego efectivo, pero sin gamificar en exceso. Trabajando con tranquilidad pero sin mindfulnear. Con más taller, pizarra y lecturas que clases invertidas a distancia. Y mucho entrenamiento.

 

La idiosincracia del club es muy particular. El entorno social y económico marcan la obtención de cualquier título. Aquí no caben, habitualmente, las experiencias de otras etapas o regiones que tienen sus particularidades. La especificidad de este club, a lo Athletic de Bilbao, no debe confundirnos y perder el tiempo en entrenamientos que no llevan a ningún sitio. Tampoco somos un Real Madrid ni un Barça, aunque apostemos permanentemente a dar la sorpresa como equipo revelación. Incluso algunos pretenden ser un Bayern de Munich con esa FP Dual que nos espera a todos gracias a la nueva Ley Orgánica de la Formación Profesional.  Esperemos que la burocracia y los despachos no enmascaren nuestro estilo de juego.

 

Ahora parece que el club esta en transformación permanente. No han venido los jeques a patrocinarnos, pero las inversiones van cayendo, aunque podemos caer en el error de gastar los cuartos en fichajes de renombre dejando de lado la necesaria cantera. Podemos optar por una gestión a lo Villareal CF o pretender dar el pelotazo como los accionistas de Singapur del Valencia CF. Es cuestión de proyectos. Sin embargo, pese a la afición que levantamos o lo titulares de prensa que nos prestigian, no es difícil caer a segunda división si no actualizamos plantillas o buscamos métodos para seguir aprendiendo en el terreno de juego.  No nos llevarán a la Superliga, ni cobraremos comisiones millonarias en la Supercopa, pero podemos ofrecer muchas posibilidades profesionales y vitales a nuestros aficionados. Sin conflictos de intereses.

 

El cadismo es un buen ejemplo de afición que afronta penas y alegrías siempre con buen talante. De eso nos sobra en FP; pese a la desmotivación de unos y otros, estamos jugando en una etapa interesante y con muchos retos por delante. Ya quisieran otros clubes... No nos debieran hacer falta derbis, tipo Sevilla-Betis, para azuzar al personal ni enfrentarnos a la universidades, privatizaciones o la formación online. La FP se debe defender desde una Administración que vele por la equidad e igualdad de recursos para todos los jugadores de esta partida: alumnado, profesorado y centros educativos. Luego vendrán los patrocinios y las empresas colaboradoras tan necesarias en estos asuntos.


La FP C.F. también puede tener sus propios Valdanos... que seguro iluminan el futuro educativo. Aún así, la fortaleza de los equipos, se demuestra con menos verborrea y más trabajo diario, al estilo Imanol Alguacil. El resultado es lo que cuenta, pero en la FP el proceso lo es todo para ser competente. Por suerte no tenemos ultras y los alumnos son socios fieles cuando disfrutan los resultados de una buena formación y unos títulos con demanda. El marketing de este club requiere un mensaje auténtico y una excelente orientación a los interesados.

 

Espero que este club sea regido con sentido común, con recursos suficientes para obtener títulos (sin necesidad de regalar ninguno), y con un buen plan que afronte la actualización docente técnica y metodológica de una plantilla que nos debe durar muchas temporadas. La autoexigencia y la autocrítica, además de las demandas congruentes, serán claves para continuar sudando la camiseta y defender unos colores; sin salarios millonarios pero con dignidad. Todo sea por nuestra afición. 

 

FP CLUB DE FÚTBOL

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Reflexionar para educar en la complejidad

sábado, 23 de abril de 2022

Pese a la relativa brevedad del libro que a continuación reseño, "Educar en la complejidad", la tesis o los argumentos que el autor sostiene me parecen muy valiosos en el momento educativo actual. Huir de la simplicidad, las fórmulas mágicas o arrimarse a las modas educativas sin una reflexión previa pueden parecer perogrulladas; pero no es raro contemplar o caer en la cuenta de las meteduras de pata que hemos cometido por seguir inercias, arrastrar prejuicios o ser deslumbrados por vendedores aventajados. 

 

Juan G. Fernández, autor también del magnífico blog "Investigación docente", relata en siete capítulos las cuestiones que considera trascendentales para cualquier docente, aportando referencias que validan o alertan sobre la aproximación que hacemos a los fines de la educación, las motivaciones, las expectativas, las emociones o las distintas metodologías educativas. Cuestiones que merecen ser puestan en constante revisión y reflexión por parte del profesorado a través del conocimiento y de fuentes de información fiables que aporten datos relevantes.

 

En relación a la motivación, Fernández recalca la importancia de proporcionar experiencias de éxito a los alumnos; experiencias que generan expectivas y que motivan al estudiante cuando descubre sus capacidades y el resultado de su esfuerzo. Insiste, acertadamente a mi parecer, en la responsabilidad de todo docente en la lectura y formación sobre los métodos de aprendizaje más eficaces para el alumno. Eficacia que también se consigue con la ayuda de una evaluación formativa que garantice esa retroalimentación o feedback que todo alumno debiera tener a lo largo de su aprendizaje. 

 

Sobre el tema de las emociones y el aprendizaje activo, el autor señala la importancia de generar conexiones emocionales con lo que se aprende; buscar una implicación del alumno que les obligue a pensar en lo que están trabajando. El poder del relato, las emociones positivas o desagradables, la búsqueda del bien común, la renuncia... todo suma en esa complejidad educativa en la que nos movemos. Todo ello también podemos ligarlo con la mejora de las expectativas a través de la mejor del hábito, en insitir en hacer más que en ser. Si no admitimos que cualquier alumno puede aprender y mejorar, gracias también a nuestro acompañamiento, la educación pierde su sentido. 

 

Respecto a las metodologías, Juan Fernández concede la misma importancia al cómo enseñamos que a lo qué se enseña. Prestar atención a la estructura conceptual de nuestras materias, el vocabulario específico o la comprensión lectora, son también habilidades que podemos trabajar como docentes; más allá de los métodos y una formación didáctica especializada según la materia o la etapa educativa. 

 

Coincido también con el autor en la defensa de una formación tecnológica que tenga en cuenta la aportación al aprendizaje que hacen las distintas herramientas digitales. Analizar los pros y los contras de toda herramienta o metodología; o reflexionar con otros compañeros sobre las prácticas educativas, así como a través de la lectura de libros o artículos son modos de mejorar profesionalmente más allá de la típica formación que se nos ofrece. En la útima parte del libro, Juan insiste en esa necesidad de reflexión profesional e intelectual, que no es inherente a la experiencia, a través de unos educadores y una escuela que deben atender a cada uno de sus alumnos sin perder de vista la búsqueda de un mundo más justo y equitativo que garantice una eduación de calidad para todos. 

 

En definitiva, un libro magnífico para compartir y comentar con los compañeros y compañeras de claustro. 

EL EGOÍSMO DEL TRABAJO POR PROYECTOS

sábado, 2 de abril de 2022

Debe estar casi todo escrito en relación al aprendizaje y trabajo basado en proyectos, retos o problemas. No importa como lo queramos llamar: ABP, PBL, ABR, ApS... Las bondades y dificultades de estas metodologías son de sobra conocidas entre los que hacemos uso de esta forma de aprender en las aulas de Formación Profesional. Tal vez, en otras etapas educativas su éxito o fracaso obedece al tipo de alumnado, su edad, los contenidos relacionados, etc. Mientras que en la FP, gracias a la necesidad de buscar un mayor contacto directo con el entorno profesional, este tipo de metodología es siempre valioso. Aún así, no son pocos los escollos que encontramos a la hora de diseñar proyectos de aprendizaje. 

 

Las dificultades principales atañen a la organización del profesorado. Los docentes, desafortunadamente, arrastramos rutinas y preferimos un trabajo solitario alejado de la rendición de cuentas a terceros; a lo sumo unas cuantas carpetas donde plasmar esa programación obligatoria que justifique la legalidad vigente. Los llaneros solitarios somo mayoría pese al trabajo que se ha venido haciendo en favor de los equipos de trabajo que funcionan más como excepción que como norma. Otra barrera, a la hora de diseñar los proyectos, suele venir dada de la supuesta falta de creatividad que tenemos cuando buscamos temas que vertebren nuestros propósitos de aprendizaje. Una dificultad que se sortea cuando hay un hábito creado para pensar, esbozar y escribir posibles ideas o propuestas didácticas.


Luego tenemos el exceso de suficiencia profesional de aquellos que no encuentran o no buscan mejores alternativas a lo que vienen haciendo. Por no hablar de lo mal que encajamos que se nos valore externamente nuestro trabajo sin considerarlo una afrenta. Todo ello conlleva reticencias a ese trabajo en equipo por parte de cierto tipo de profesorado que, por pragmatismo personal o autosuficiencia mal entendida, no creen conveniente sumarse a iniciativas en las que no creen. La apología del trabajo docente en equipo nunca es suficiente. Debemos insitir en esa necesidad de trabajo colaborativo si luego queremos ser congruentes y eficaces a la hora de trasladar esas competencias blandas y actitudes que tanto se valoran laboralmente. Todo ello no va en contraposición del trabajo individual y una evaluación personalizada de cada estudiante.


Lo ventajoso del aprendizaje por proyectos, para alumnos y profesores, también lo determina ese aprendizaje personal que conlleva escuchar a los demás, morderse la lengua si hace falta, negociar, comprender, convivir... Siendo sabedores que siempre habrá quien prefiera vivir camuflado o en el desengaño continuo. Porque la metodología la vamos creando y adaptando a nuestras particularidades; según nuestro ciclo formativo y en función de las posiblidades organizativas a las que antes aludíamos. Porque trabajar y aprender de este modo es la ocasión perfecta para encontrar motivos para nuestro desempeño diario. La docencia puede ser una profesión poco convencional donde es fácil romper con las rutinas diarias y con esa monotonía que padecen otros sectores. Encontrar razones para enseñar de un modo diferente, aunque sea puntualmente, es un don que podemos o no recoger. Dónde quiero estar o adónde podemos ir es una pregunta oportuna que debiéramos hacernos periódicamente en relación a nuestra carrera docente. 


Siendo egoísta, me interesa perder tiempo organizando, diseñando o ideando proyectos para que, antes del estreno, comenzar a saborear un clima distinto en el aula donde los alumnos se implicarán y surgirán desafíos que pueden desembocar en una experiencia memorable para una mayoría. Y no hablo de tener más o menos vocación, me refiero a buscar esa grata sensación -desde la profesionalidad- donde todos podemos aprender algo y dotar de protagonismo a un alumnado que encuentra sentido a su formación. 

 

ABP PBL FP FORMACIÓN PROFESIONAL

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LAS COMPARACIONES NO SON ODIOSAS

jueves, 31 de marzo de 2022

El ser humano parece que necesita sentir que caen chuzos de punta para ponerse a resguardo y levantar la mirada. Incluso podría afirmarse que las personas nos distinguimos de los animales por nuestra naturaleza desagradecida. Luego vienen los que gustan de compararse y ver mayores dichas en todo lo que acontece a sus semejantes más cercanos. Comparaciones que, por supuesto, nos dejan en mal lugar frente a esa prosperidad infinita y no merecida que creemos disfrutan los otros.

Sin embargo, no somos muy aficionados a la comparación con todos aquellos que sufren necesidades básicas o que viven instalados en la incomodidad. Nos creemos infalibles profesionalmente o con un sueldo inapropiado; pensamos que tenemos jefes manifiestamente mejorables o que nuestro espacio de trabajo es indigno a nuestro estatus. Nos gusta imaginarnos en las oficinas de Google con futbolines y máquinas expendedoras de zumos frescos; con horarios flexibles y a nuestra medida así como con permisos retribuidos de todo tipo y una carrera meteórica repleta de bonus. Pero no vemos todos los que se estrellan ni las excesivas horas semanales que hacen en muchas puestos de trabajo; ni los sueldos ridículos, ni la temporalidad, ni el largo etcétera de circunstancias precarias que padecen miles de personas en un mercado laboral que apisona sin complejos aunque trabajes 12 horas diarias.

Nos han vendido las bondades del emprendimiento desde un sillón orejero acolchado donde supuestos audaces acaban buscando un sueldo fijo en la función pública -lo cual no es de extrañar visto el panorama- protestando por los impuestos que los sustentan. Por eso es vital escuchar a los que emprenden jugándose sus activos, haciendo más horas que un reloj e instalados en la incertidumbre financiera. Aquí también serviría eso del "busque, compare y si encuentra algo mejor..." siga trabajando que nunca se sabe; los contratos indefinidos pueden acabar como el lince ibérico. 

Todo infortunio llega sin avisar. Que se lo pregunten a los desdichados ucranianos. Al igual que se nos abren los ojos cuando sentimos cerca esas desgracias, podríamos dejarlos así, sin cerrar, para seguir preparados ante la que nos puede caer encima. No se trata de ser pesimista ni amargarse la existencia. Puede que en el futuro mantengamos el estatus o incluso lo mejoremos, pero, no cabe duda, que todo es susciptible de empeorar en cualquier momento. La buena noticia es que también podemos, en cierto modo, estar preparados para ello: eliminar susceptibilidades, añadir profesionalidad y pensar en los objetivos comunes de las organizaciones, son buenos ingredientes para comenzar.

La archifamosa resiliencia se trabaja comparándonos con todos aquellos que sufren ahora o han padecido penurias en el pasado. Es valioso ponderar mis supuestas necesidades vitales con aquellos que tienen poco o nada; que no se pueden permitir estudios o no encuentran trabajo por razones de edad o crisis políticas y económicas. Qué importante leer sobre historias duras del pasado reciente o noticias de actualidad que nos pasan desapercibidas como si fuésemos intocables. Y que poco nos comparamos con los que las protagonizan. 

La escuela es un buen espacio para educar desde la congruencia personal. Dar lecciones desde cierta comodidad se vuelve pueril cuando no viene acompañado de implicación y autocrítica con lo que hacemos diariamente. Ya hay jóvenes que pregonan lo mal preparados y la poca actitud que tienen los más jóvenes. ¿Pero no son ellos también jóvenes? Y no nos miramos al espejo, ni atendemos a nuestras pequeñas miserias, ni nos comparamos con aquellos que trabajan y se esfuerzan con denuedo tanto por responsabilidad social individual como por ganas de progresar personalmente. Benditas comparaciones.

 

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