DESAFÍOS DE LA FP: TECNOLOGÍA, SOSTENIBILIDAD Y VALORES

domingo, 9 de junio de 2019
¿Hacia adónde va la FP? ¿Qué políticas deberían llevarse a cabo para que la Formación Profesional siga avanzando y siendo considerada una de las mejores opciones educativas?  ¿Cómo puede el profesorado intervenir para la mejora de la FP? ¿Cuáles son las tendencias a tener en cuenta a nivel formativo y profesional?

Los asistentes al nuevo Congreso Internacional de Formación Profesional del País Vasco hemos podido disfrutar, nunca mejor dicho, de un encuentro con ponencias donde la tecnología, la sostenibilidad y los valores han sido los ejes centrales durante los dos días de duración del mismo. A nivel político, es evidente que la apuesta por la FP es una reto tanto para la demanda de empleo que precisaran las empresas como para la población activa (jóvenes y mayores) en búsqueda de empleo o en formación continua.


Los desafíos que arroja el actual panorama socioeconómico nos conducen a una reflexión constante sobre el tipo de formación técnica y competencial que se ofrece desde cada uno de los ciclos formativos del sistema educativo. Que la FP debe pasar por un constante contacto con las empresas no es algo nuevo, sin embargo, sí que parece nuevo un paradigma donde los centros educativos ayuden a que las empresas estén a la última y no sólo al contrario. Al igual que, los futuros técnicos en Formación Profesional impulsen una sociedad donde la honestidad, la transparencia y el compromiso sean valores clave en el mundo del trabajo.

Desde el Gobierno Vasco, así como desde las instituciones europeas, se sigue destacando la necesidad de inversión en la Formación Profesional; recalcando la importancia de la tecnología en todas las familias profesionales así como el intercambio y colaboración entre los distintos agentes económicos y educativos; y sin perder de vista el incremento presupuestario previsto en los programas europeos (Erasmus+) como herramienta de mejora educativa y profesional. Como bien dice Jorge Arévalo, viceconsejero de FP en Euskadi, la primera tarea para la mejora de la FP es invertir en ella. El resto son todo palabras y líneas como estas que se lleva el viento.

 La tecnología, núcleo del congreso, nos anticipa ya una sociedad diferente y unos puestos de trabajo donde se requerirán competencias dispares, flexibilidad a nivel técnico y personal y una sensibilidad elevada hacia nuestra identidad digital y el rastro constante que dejan nuestros dispositivos conectados a la red. Humberto Bustince, catedrático de la Universidad Pública de Navarra, recalcó esa necesidad de regulación de los datos para que la Inteligencia Artificial y la robótica no supongan peligro alguno, así como más filosofía y ética como acompañantes de esta revolución digital y científica.

Un buen ejemplo de esta exigencia de ética vino de la mano de Ana López de San Román, consultora en RSC, que abogó por una FP donde los valores sean la base de una sociedad donde el individualismo y la deshumanización pueden transformarse desde las empresas; a través de la demanda de profesionales sensibles con un futuro más humano y sostenible.

En otras ponencias, pudimos ver y escuchar como muchos sectores están transformando su forma de hacer negocios gracias a esta revolución digital que ha traído la inteligencia artificial y la preocupación por un planeta más agotado que nunca. Buena muestra la que nos ofreció Irene Díez, de la empresa Ecoalf, con un discurso que defiende el compromiso con un consumo sostenible a través del diseño y la innovación.

A nivel personal me quedo con un doble mensaje tras lo vivido en este último congreso: por un lado la necesidad de cooperación para que el conocimiento pueda ser transferido y aumentado desde los centros educativos más próximos o incluso desde otras latitudes (buen ejemplo de ello es el proyecto VETIBAC de la FP vasca); mientras que, por otro lado, es imprescindible seguir impulsando unos valores humanos desde el mundo educativo, una humanidad como disposición añadida que requieren las empresas y demandan los consumidores.

Y, para todo ello, además de mucha inteligencia artificial, no nos queda otra que mucha inteligencia humana: trabajemos mucho más en equipo en las aulas, mucha más lectura y escritura, muchas más competencias digitales y sensibilización sobre las mismas, y más compromiso con los alumnos y el mundo que les estamos dejando.

LA FP Y EL APRENDIZAJE BASADO EN RETOS

lunes, 3 de junio de 2019
Transformar la metodología de trabajo en el aula, y más aún a nivel de centro, no es tarea fácil. En la Formación Profesional hace años que venimos tratando de transformar las aulas para pasar a modelo donde el alumno sea una parte activa en el aula; donde aprenda a trabajar con sus compañeros (al igual que en cualquier puesto de trabajo); y donde se manejen competencias técnicas y transversales útiles en sus futuros empleos.

En el País Vasco llevan desde 2013 años implementando el modelo ETHAZI, un modelo que, como indican en su web oficial, se basa en el aprendizaje colaborativo basado en retos:
El planteamiento de una situación problemática, su transformación hacia un reto, así como la totalidad del proceso hasta la obtención de un resultado, está estructurado partiendo tanto de las competencias técnicas y específicas de cada ciclo, como de aquellas competencias transversales que en este momento tienen un carácter estratégico, tales como: autonomía en el aprendizaje, trabajo en equipo, orientación hacia resultados extraordinarios, etc…
Este modelo, que he podido conocer directamente gracias a la formación recibida el pasado mes en nuestra escuela por parte de Julio Alarcón e Iñaki Narbaiza, docentes de Formación Profesional en Maristak Durango (uno de los centros piloto en Ethazi), significa un cambio más que sustancial tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje como en la organización modular y del profesorado de cada ciclo.
Esta propuesta de trabajo no encaja con el modelo estructural tal y como lo venimos conociendo hasta ahora; elementos tales como los horarios, las evaluaciones, la configuración del aula,…., en su formato actual dejan de ser válidos y necesitan de un re-pensamiento y consiguiente redefinición.
El aprendizaje basado en retos supone una evolución del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) con la particularidad de que con este modelo, que pretende ser implementado integralmente en cada ciclo, se ven afectados todos los módulos y durante la totalidad del horario lectivo del centro en cada una de las evaluaciones (estas desaparecen en favor de una evaluación final que tiene en cuenta la valoración de cada reto). Todo ello supone necesariamente un trabajo en equipo del profesorado, una cierta flexibilidad con las aulas y módulos del ciclo, así como una reflexión previa e intensa de las capacidades y competencias que buscamos en el perfil profesional del título.

ethazi aprendizaje basado en retos
fuente: tknika.eus

Pese a la dificultad que esto pueda entrañar, por las reticencias del profesorado o la inestabilidad de la plantilla docente, creo que vale la pena apostar por un modelo que encaja perfectamente en la Formación Profesional actual. Una FP que debe preparar del modo más aproximado posible al mundo laboral gracias al planteamiento de metodologías alternativas a una enseñanza únicamente magistral o basada en una evaluación de la memoria.

Es necesario, por tanto, un apoyo de la dirección, una implicación de la mayoría de docentes, y muchas ganas de hacer un esfuerzo adicional para buscar esa transformación de las aulas. De momento, siguiendo los consejos de Iñaki y Julio, trataremos de, poco a poco, implementar este modelo a través de uno o dos retos durante el próximo curso.

En este otro enlace podemos encontrar retos de diversos ciclos formativos. Un buen banco de recursos para hacernos una idea de qué es un reto y poder así diseñar retos propios adaptados a la realidad de nuestros ciclos y centros de FP. Con la experiencia que tenemos como docentes, el conocimiento sobre los ciclos donde trabajamos y las necesidades que buscan las empresas, podemos comenzar a plantear retos motivadores para los alumnos con el fin de continuar trabajando aquellas competencias que seguro necesitarán a lo largo de su vida.

Mientras tanto, seguiremos experimentando en el aula gracias a un modelo que seguro irá evolucionando y que, al igual que nuestra labor docente, tendrá pendientes y descensos; nos obligará a mirar de vez en cuando el retrovisor pero con la vista puesta en un horizonte incierto para todos. 

BANDAZOS E INNOVACIÓN EDUCATIVA

lunes, 20 de mayo de 2019
No sé si habremos perdido el oremus, pero seguimos dando tumbos en lo que concierne a nuestra práctica educativa o incluso respecto a los objetivos últimos de la educación que nos ocupa.  Los frikis de la tecnología no han desaparecido, sin embargo parece que hace ya algún tiempo cedieron el turno a los frikis de la innovación. Esas TIC ahora monopolizadas por los grandes gigantes de la tecnología, han dado paso a un oligopolio de personajes y empresas que crean tendencia e influyen (a menudo desacertadamente) en la formación o prácticas docentes a incluir en la mayoría de centros educativos. Solo hace falta pegarse un garbeo por la oferta formativa de algunas organizaciones.

"Vivimos tiempos simultáneos de furor científico y adoración al charlatán", expone Rodrigo Santodomingo en este artículo de El diario de la educación. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación; parece que el centro educativo o el docente que no flipea, gamifica, hace escape rooms o monta vídeos ocurrentes, no merece un hueco en el panorama innovador educativo. ¿Dónde están las bibliotecas escolares, los clubs de lectura o incluso las experiencias científicas en un entorno natural? Afortunadamente, también se respira cierto interés por la investigación científica en el ámbito educativo, así como por el estudio de prácticas pedagógicas contrastadas. Incluso, ante tanta desinformación, fake news o intentos de manipulación política, surgen demandas de una mayor competencia crítica de nuestros alumnos que solo puede alcanzarse a través de un trabajo intenso y motivador de la comprensión lectora en las aulas.

Si consiguiéramos que los anglicismos de turno tuvieran el mismo éxito que la lectura de algunos títulos de pedagogos o sociólogos de referencia, probablemente, cambiaría nuestra mirada hacia la educación y, por defecto, esa imagen que trasladamos a unas familias y alumnos influenciadas por los titulares de unos medios de comunicación que ponen el acento en una educación utilitarista o centrada en el show del momento.

Las tablets, los móviles, los portátiles parece que pierden terreno en las aulas de las edades más tempranas tras los últimos estudios que desaconsejan su implantación antes de los diez años (y se quedan cortos, en mi opinión).  “Los niños aprenden de las relaciones humanas y de las experiencias reales, no de las pantallas” como sostiene Catherine L'Ecuyer en un artículo reciente. Aun así, la inmensa mayoría de centros educativos de infantil o primaria tratan de congraciarse con las familias que demandan una educación "actual" para sus hijos con cachivaches e inglés por doquier. ¿En serio hace falta meter más pantallas, vídeos o aplicaciones en las aulas de los más pequeños? ¿No tenemos suficientes en casa?

Otro de los problemas, a mi parecer, es que se compran toda clase de "innovaciones" para cualquier etapa educativa. Parece no importar si estás preparándote el Bachillerato, cursando un ciclo formativo, en sexto de primaria o sacándote el título de la ESO. Seguimos corriendo el riesgo de saturar a un alumnado con prácticas o herramientas que pueden servir para momentos puntuales pero que aportan poco a un cambio educativo necesitado de más recursos, menor congestión de contenidos y un trabajo colegiado de sus docentes basado en la experiencia, en el propio contexto y en la reflexión educativa.

Incluso, ahora los estudiantes universitarios comienzan a demandar un profesorado menos tradicional o unas hiperaulas que parecen algo muy lejano en la actual escena universitaria. Las ya populares "metodologías activas" se demandan en una universidad que, al igual que en la Formación Profesional, requieren de espacios y tiempos para ese trabajo conjunto del profesorado con el fin de realizar cambios en la evaluación y en la forma de enseñar en el aula.

De este modo, y en el panorama actual, seguimos dando bandazos. Con unos tratando de aplicar esas "nuevas metodologías" pero con falta de tiempo, recursos o apoyo de jefes o compañeros; otros evocando a una innovación con tintes sensacionalistas; algunos más buscando transformar su aula y mejorar la enseñanza con el método prueba y error; y muchos dejándose llevar por la vorágine de una cotidianidad que invita poco a la reflexión de adónde queremos ir.

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SIN RECURSOS NO MEJORA LA FP

jueves, 9 de mayo de 2019
Ahora que se acercan cambios en los gobiernos autonómicos de turno, o, con la más que probable continuación de los mismos responsables educativos en el caso de la Comunidad Valenciana, no debiera ser indudable recalcar la necesidad de invertir más recursos en esta Formación Profesional que a muchos nos ocupa y que es tabla de salvación de numerosos jóvenes que buscan su inserción laboral y un futuro alejado de la precariedad.

No me parece obvio porque pasan los años y, en muchos casos seguimos con unos mismos recursos que no están ni a la última ni a la penúltima en nuestros centros públicos o privados sostenidos con fondos también públicos. Nos la vemos y deseamos para sostener un sistema de formación profesional que se adelante a lo que el sistema productivo o de servicio nos demanda. Por mucha campaña de comunicación o artículos de prensa donde incluso se alaba que los jóvenes universitarios tengan que, anómalamente, recurrir a la FP cuando se gradúan. 

Se nos pide innovar pero no se ofrecen horas o permisos para este tipo de ocupaciones donde la investigación pedagógica o la actualización en el área técnica de los docentes debiera ser una norma entre el profesorado de FP. Todo ello desemboca en docentes desmotivados que suelen pensar, acertadamente, en que bastante tienen con sus horas de aula y donde ofrecer una educación individualizada es una labor materialmente imposible.

recursos mejora fpSe promulgan nuevas leyes sin ningún tipo de acompañamiento presupuestario o donde los plazos para entrar en ciertos programas solo provocan unas prisas que suelen ser malas consejeras en temas educativos. Premios, programas de innovación, congresos, exposiciones, etc. tienen su función, sin embargo, no pueden ser sustitutivos de planes de mayor alcance donde la administración educativa tenga una estrategia clara acerca de la formación que necesita todo su profesorado o de los recursos que precisa invertir en todos los centros educativos. Resalto lo de todos, porque creo, sin ninguna duda, que todos los alumnos debieran acceder a centros con los mismos recursos actualizados y con docentes con igual carga de trabajo independientemente de su situación administrativa.

Cambian los tiempos, y, afortunada o desafortunadamente, el profesorado no está ahora dispuesto a hacer verdaderos milagros con los recursos propios o ajenos que tiene a su disposición. Ante todo, la gran mayoría de profesores son profesionales que no se quitan de en medio ni se escaquean de la labor principal para con sus alumnos; aún así, la intensidad de nuestra labor junto a las constantes llamadas a una innovación gaseosa o ciertos requerimientos de títulos que no aportan demasiado, siguen incrementando el agotamiento mental y físico de esta gran generalidad de docentes que pierden gota a gota esa motivación original. Todo ello no es excusa para esos pocos que no cumplen o no dedican la totalidad de su tiempo en el trabajo a mejorar o cumplir con sus obligaciones profesionales o que despotrican permanentemente sin el menor atisbo de autocrítica.

Desde estas líneas ya son varios los años que llevo protestando o sugiriendo ciertos cambios. No pierdo la esperanza, independientemente de quien gobierne. Tengo claro que, la mayoría de los avances se han llevado a cabo gracias al personal de los centros educativos que no escatima esfuerzo ni ilusión en ofrecer una buena formación profesional. La sociedad no es consciente del mérito y la valiosísima función que brindan tantos profesores que sacan petróleo de unos chavales en ocasiones desmotivados, inmaduros o, sencillamente, desorientados personal, académica o profesionalmente. Aún así, no podemos dejar de demandar mejoras que redunden en el alumnado y una carrera profesional que se nos puede hacer demasiado larga si no viene acompañada de esos recursos materiales y humanos necesarios para una economía competitiva y una sociedad en permanente transformación.

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HÉROES Y NIÑOS SIN MÓVIL

martes, 16 de abril de 2019
El despropósito actual como consecuencia del acceso libre a Internet que muchos niños disfrutan por la permisividad parental o la de los centros educativos, ya estamos pagándola con determinados comportamientos nocivos por parte de chavales más o menos jóvenes.

Hoy día supone una heroicidad no ceder ante la presión del resto de padres que ven con buenos ojos que sus hijos prepúberes posean un móvil -por supuesto con acceso a Internet- no sea que se vayan a perder en nuestras laberínticas ciudades o no les ajunte algún amiguito del alma a sus diez u once años.

HORACIO COCLES Niños en primaria con Instagram o con canales de YouTube y acceso a cualquiera repito, cualquier tipo de contenidos, parece un sinsentido que ya se paga en la distorsionada percepción que muchos jóvenes tienen ante el sexo o la violencia. Y me pregunto, ¿dejarías a tus hijos menores de dieciocho años en una licorería para pasar la tarde, o en un bingo, o en una sala X de las de antaño? Pues así hacemos con nuestros menores, y muy menores, que disponen generalmente de un acceso a Internet descontrolado.

No tenemos en cuenta que su inmadurez les está llevando a normalizar determinados relatos donde la sumisión, la falta de empatía, la agresividad, el exhibicionismo y el sálvese quien pueda... hace mella y provoca la normalización de este tipo de comportamientos indeseables.

Suena muy bonito eso de educar en la responsabilidad del móvil, sin embargo, a nadie se nos ocurriría dejar un objeto punzante (por no decir un arma) a un muchacho para que aprenda a usarlo con sensatez. No se trata de actuar como un censor sino más bien como el protector y educador de unas personas que están creciendo y podrían formarse una visión muy equivocada de lo que son las relaciones personales.

Tampoco se trata de poner puertas al campo y desdeñar los casi infinitos recursos que nos ofrece Internet para la distracción y el conocimiento. Los docentes, así como los padres, debemos, más que nunca, ser unos buenos seleccionadores de contenidos para evitar el naufragio digital que provoca el maremágnum de Internet.

Horacio Cocles, como afirma la leyenda, repelió en solitario a todo un ejército etrusco; tal vez no sea necesario convertirnos en héroes romanos, sería suficiente con no ceder a las presiones sociales o mercantilistas y apoyar desde las familias y la escuela unos límites a la hora del uso y posesión de unos dispositivos móviles difícilmente controlables. Como bien me decían en casa: "No quememos etapas". 

Fuente imagen: la.wikipedia.org

¿INVESTIGAMOS EN FP?

lunes, 8 de abril de 2019
La Formación Profesional actual, como venimos escuchando y leyendo en diversos foros, exige una actualización y formación permanente más ágil que nunca. Una agilidad que no debiera diluirse entre las modas educativas que inundan las redes o ciertos medios de comunicación. La formación del profesorado debe venir de la mano tanto de las empresas donde nuestros alumnos acaban ocupados como de parte de compañeros docentes que llevan investigando y poniendo en práctica métodos y herramientas de interés en los distintos ciclos formativos en los que ejercen.

En cualquier caso, para poder seguir compartiendo buenas prácticas docentes sería necesario que se contemplara una investigación educativa relacionada con la Formación Profesional. La creación de organismos tipo Tknika en las distintas comunidades autónomas, o a través del Ministerio de Educación, debiera ser una parte fundamental de los planes de formación y mejora de nuestra FP. Tampoco se contemplan unas horas para este tipo de investigación que podría redundar en innovación educativa o en la creación de recursos aprovechables para los distintos centros formativos.

Pasan los cursos, gobiernos de turno, y, al menos en mi comunidad autónoma, muchos seguimos buscándonos la vida igual que siempre, creando materiales o formándonos como buenamente podemos en el poco tiempo disponible que nos dejan las 25 horas lectivas semanales de turno. No crear y centralizar  estos recursos supone un gasto innecesario de cientos de horas de muchos docentes buceando por la red y exprimiendo su inventiva para realizar propuestas didácticas novedosas y ajustadas a las necesidades actuales del sistema productivo.

INVESTIGAR EN FORMACIÓN PROFESIONAL¿Por qué no contemplar unas horas de investigación docente al igual que se hace en el sistema universitario? ¿No queremos una FP a la vanguardia que tenga en cuenta la digitalización de las empresas? ¿Para cuándo unos planes de formación estratégicos con itinerarios para los docentes de los centros de Formación Profesional?

Supongo que estas líneas serán un nuevo sermón en el desierto, donde una mayoría seguirá trabajando a deshora preocupados en que la formación de sus alumnos sea lo mejor posible, donde muchos docentes se ocuparán de seguir actualizados pese a la falta de recursos y donde otros pocos seguirán a lo suyo beneficiándose de un sistema educativo que no incentiva ni promociona los méritos de aquellos docentes implicados en mejorar sus centros y los títulos profesionales que ofertan.

Desafortunadamente, y no es por ser agorero, muchos compañeros de profesión terminarán desmotivados en algún momento de su carrera profesional, hartos de la falta de apoyo de la Administración o desencantados al compararse con otros colegas menos implicados y comprometidos con su profesión que viven además en mejores o iguales condiciones instalados en el mínimo esfuerzo.

De momento, no nos queda otra que seguir esperando mayor flexibilidad en la configuración de nuestros ciclos, menor carga lectiva por un lado y una mayor carga horaria por el otro, disponible esta última para llevar a cabo proyectos relevantes con nuestros alumnos. Y, sobre todo, precisamos de responsables educativos valientes que transformen la FP con acciones concretas que puedan transformar la docencia desde las aulas; leyes cargadas de planes y recursos para TODOS los centros de Formación Profesional independientemente de las familias profesionales que ofrezcan o de la titularidad de los mismos.

photo credit: yumikrum one day I will go via photopin (license)
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