VENTAJAS E INCOVENIENTES DE LA EDUCACIÓN SEMIPRESENCIAL Y EN ALTERNANCIA

jueves, 29 de octubre de 2020

 Llevamos varias semanas en este experimento forzoso que llamamos educación semipresencial, híbrida o en alternancia a través de dos subgrupos en cada clase que rotan entre la formación presencial en la escuela y la formación a distancia; con el fin de disminuir el número de alumnos en que asisten físicamente en cada clase. Una organización académica que nos ha venido impuesta por cuestiones sanitarias y que implica que los alumnos tengan educación presencial en días alternos: la mitad de la clase acude una semana los lunes, miércoles y viernes, mientras que el resto de alumnos asiste los martes y jueves; la semana siguiente justo al contrario. Los días que no asisten físicamente al centro educativo deben seguir su formación desde casa a través de las distintas tareas que el profesorado programa para ser realizadas a distancia.


En nuestro caso, la formación en casa es fundamentalmente asíncrona, de modo que el alumno no se conecta virtualmente a la clase durante los días que debe permanecer en su domicilio. Por cuestiones técnicas, así como por el perfil del alumnado, decidimos que los estudiantes mantuvieran el ritmo de trabajo de un modo autónomo y se aprovechara mejor el tiempo en el aula física, tratando de evitar además las pérdidas de tiempo que conllevan la conectividad en tiempo real así como la saturación y poca eficiencia de las videollamadas en el público más joven y fácilmente distraible. 


Tras estas primeras semanas podemos apuntar algunas ventajas que más o menos podíamos prever: 


  • Grupos menos numerosos (tenemos la mitad de alumnos cada día) que permiten dar una atención más personalizada y mejorar el clima de trabajo en el aula con menos interrupciones y un mayor aprovechamiento del tiempo. Un aspecto que refuerza la importancia de la ratio en el aula; más aún en ciclos formativos de grado medio o en FP básica que requieren mayor escucha y cuidado del alumnado.

  • Digitalización forzosa de muchos procesos a través del uso de webs docentes o el Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) que usamos opcionalmente con Google Classroom. Todo ello obliga a una organización personal del profesorado y de los alumnos a través de herramientas digitales que pueden (y debieran) ayudar a incrementar la productividad personal. Se ha revelado aún más importante la agenda personal con un calendario de tareas y entregas bien organizado. 

  • Flexibilidad para los alumnos: pueden aprender a su ritmo e incluso dedicar más tiempo a aquellas materias o módulos que sean de su interés o que lo requieran por cualquier otro motivo. Esta autonomía exige una mayor responsabilidad al alumno en aquellos momentos que se encuentra en casa. Los alumnos se han acostumbrado a una comunicación digital semanal que exige unas competencias personales muy útiles para su futuro desempeño profesional. También ha forzado a muchos docentes a reflexionar sobre su materia y optar por formas de enseñar alternativas.


educacion semipresencial híbrida alternancia


Las desventajas y dificultades que, por el contrario, estamos padeciendo son numerosas. En algunos casos por las propias medidas de seguridad que nos obligan a llevar mascarilla con el consecuente agotamiento de las cuerdas vocales y el no reconocimiento físico de los alumnos, así como ese distanciamiento físico que impide una cercanía no solo en su lado tangible. Independientemente de estos hándicaps, esta formación en alternancia pone en relieve otros inconvenientes de peso:

  • Los alumnos no aprovechan convenientemente los días de formación en casa al igual que lo harían en el centro educativo. Raros son los casos de alumnos que dedican al trabajo las mismas horas en casa en comparación con el tiempo que se ocupa en las aulas. La falta de madurez y de responsabilidad es una traba importante para seguir el curso y aprender en las mismas condiciones que en la formación presencial habitual. 

  • Falta de recursos del profesorado: los docentes necesitamos más tiempo para diseñar tareas digitales y evaluarlas. Más allá de mandar ejercicios del libro de texto, se requieren materiales que fomenten el autoaprendizaje y un conocimiento alto del EVA utilizado para no caer en una sobrecarga de trabajo. Todo ello exige formación y un tiempo extra del que actualmente aún disponemos en menor medida al tener que repetir clases magistrales a los distintos subgrupos sin un minuto libre para otras actividades relacionadas con la docencia. Ello se traduce, si quieres llevar un buen seguimiento del alumnado, en un estrés constante, agotamiento o desistimiento (en los peores casos).

  • La imposibilidad de adquirir ciertas competencias desde casa: los módulos más prácticos que precisan de talleres o herramientas técnicas (maquinaria, software, dispositivos electrónicos, etc.) tienen una importante pérdida al no poder replicar las condiciones idóneas que la formación profesional precisa.

  • Calendario y seguimiento de las clases: la coexistencia de dos subgrupos obliga a llevar un doble calendario con cada uno de ellos y cierto lío con el cambio semanal de días de asistencia. Los exámenes y tareas duplicados exigen calendarios diferentes para cada subgrupo que conlleva un esfuerzo extra en la organización del profesorado. 

  • Falta de acompañamiento diario por parte del profesorado y socialización con el resto de compañeros. Las horas en el centro educativo son un activo muy valioso para unos alumnos, muy jóvenes en su mayoría, que reciben una educación tanto formal como informal en su paso por la escuela. Esta educación es insustituible, no importa la calidad o cantidad de herramientas digitales de las que dispongamos. Por no mencionar a aquellos alumnos que, por motivos económicos, no poseen equipos informáticos o conexión suficiente para seguir las clases a distancia. 

El profesorado, como viene siendo habitual, ha hecho un esfuerzo adicional para adaptarse a estos cambios. Unos cambios que, según la motivación, formación y recursos profesionales, se están llevando a cabo con mejores o peores resultados. Los efectos de este mal sueño, sin contar con los peores meses en los que estuvimos confinados, los podremos comprobar a final de curso. Espero y deseo que podamos, pese a tantos inconvenientes, seguir al menos con la educación semipresencial; un nuevo confinamiento y una formación online (FCT incluida) sería un mazazo irreparable en la formación de los alumnos. 

Con suerte, el próximo curso 2021-2022 volveremos a la normalidad y a quejarnos solo de la falta de recursos habitual que sufrimos como consecuencia de las políticas educativas o el escaso valor que la sociedad da a nuestro trabajo. 


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MEDIDAS QUE DISCRIMINAN A LOS CENTROS CONCERTADOS EN LA COMUNITAT VALENCIANA

jueves, 22 de octubre de 2020

Llueve hoy por esta tierra, la Comunitat Valenciana, y toca mojarse. Nunca he entendido esas ganas de enfrentamiento o discriminación que, desde algunos sectores o partidos políticos, se fomenta entre la educación pública y la privada (concertada o sostenida con fondos públicos); ya sea para denostar o relegar a los centros públicos o a los privados. 


Comprendo, como docente de Formación Profesional de un centro de educación concertada, que la mayoría de funcionarios y amplios sectores de la población exijan una mejora de los recursos y una dignificación de la educación pública como garante de un derecho universal de nuestros niños y jóvenes. Entiendo que se mire de reojo a muchos centros concertados que parecen disponer de más recursos con el esfuerzo de las asociaciones de madres y padres o las infraestructuras heredadas de anteriores épocas. 

Sin embargo, sin entrar a debatir sobre el derecho a la libertad de enseñanza, ni en los artículos de la Constitución Española o en las sentencias del Tribunal Constitucional al respecto, me parecen totalmente injustas y discriminatorias ciertas medidas que la actual administración educativa valenciana llevan a cabo cuando se proponen ayudas y proyectos que solo contemplan su ejecución en centros públicos. Estamos hablando de ayudas que debieran llegar por igual a todo el alumnado, independientemente de la titularidad del centro educativo donde estudian; alumnos que no tienen culpa alguna de las discrepancias ideológicas de los gobiernos de turno y que merecen ser atendidos con los mismos recursos y oportunidades. 


Pongo como ejemplos el programa para dinamización de las bibliotecas escolares y el fomento de la lectura del actual curso o la futura Red 'Novigi' de centros educativos innovadores en FP que solo contemplan la participación de centros públicos. ¿No es posible la colaboración entre centros educativos de distinta titularidad? ¿No se pueden aprovechar sinergias que redunden en la mejora de las prácticas docentes, metodologías o actualización del profesorado? ¿No debieran tener los alumnos de todos los centros educativos las mismas herramientas y recursos para la mejora de su aprendizaje?


Se gobierna para todos y no hay derecho a que no se respeten los principios de igualdad, así como el trabajo que se hace desde los centros educativos pensando siempre en el beneficio del alumnado a través de la obtención de mayores recursos con los que ofrecer una formación actualizada sin que ello suponga un desembolso para las familias, un quebranto para los centros o una mayor presión laboral para el profesorado de estos centros. 


Tras casi dos décadas en la Formación Profesional, puedo afirmar que muchas de las sinergias que se activan y provocan cambios, vienen dadas por parte de personas que por su carácter, motivación, bagaje o aptitudes personales, saben conectar y compartir sus conocimientos; todo ello sin importar el centro donde ejercen y sin estar preocupados por la condición laboral o afiliación ideológica de otros colegas. Ya es hora de aparcar esas diferencias por parte de nuestros dirigentes políticos; contar con todos los actores y acordar medidas que redunden en el beneficio de todos los estudiantes, y, sobre todo, de aquellos que más lo necesitan. 



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EDUCAR PARA NO CONSPIRAR

sábado, 3 de octubre de 2020

Damos por supuestos demasiados conceptos vitales. Luego, nos chocamos con esa fea realidad que descubrimos en ciertas actitudes insensatas a nuestros ojos o esa indolencia que una minoría bulliciosa se empeña en plantarnos en los morros. Es comprensible que algunos jóvenes bailen en la incertidumbre de un pensamiento al compás de vídeos de YouTube o de las habladurías con propios y extraños. No es tan entendible que otros tantos adultos no reparen en la importancia de sus actos para con el bien común; ya sea en un centro de trabajo, en la calle o cualquier otro establecimiento público.

 

Educar para desdeñar teorías conspiratorias, bulos o esas estúpidas fake news que pululan por las redes, es más necesario que nunca cuando la salud es lo que está en juego. Que nadie tenga la tentación de crear una asignatura para ello; sin embargo si es necesario leer más, dar ejemplo con la actitud y acción personal y crear espacios y momentos para reflexionar al respecto. En una sociedad donde la mayoría va a la suya (o como máximo se preocupa de sus allegados), hay que poner el acento en la necedad que supone tragarse conjeturas o creencias sin base científica alguna o sin datos que las respalden. No nos vale solo con colgar carteles informativos o utilizar pasajeras campañas audiovisuales.


Leer periódicos no está de moda. Algo habrán hecho también los medios de comunicación para el desapego que provocan entre la juventud. Desde la escuela tampoco se siente ese interés en la actualidad informativa a través de los medios de información escrita y mediante lecturas sosegadas de los mismo. Somos carne de vídeos de un minuto emitidos en Internet o presa de tertulianos televisivos que vociferan para un público talludito en su canal favorito. La receta, en mi opinión, siempre está en dar qué pensar; salir de la rutina de ese pensamiento que nos lleva a no salir del redil mundano e invita poco más que a pensar en nuestro bienestar personal, alcanzar cierto nivel de consumo y aparentar un felicidad perpetua en esa malla virtual que tejemos en las redes para atraparnos a nosotros mismos.


Leer y leer. Discriminar lecturas y fuentes de información. Tareas engorrosas en los tempos que corren. Mucha tableta, mucha app y poca conexión con esa realidad donde los jóvenes alumnos tienen mucho que decir cuando hablamos desde el conocimiento y no desde la mera opinión o la superficialidad. A todo ello contribuimos con eslóganes breves, frases hechas y una apariencia engañosa (y a menudo ridícula) a través de simples instantáneas que siguen el formato un instagrammer cualquiera. 


Y lo peor puede estar por llegar. Padres y madres que han claudicado a la dictadura de la pantalla; ellos mismos solo creen lo que ven (ya que leen poco). Niños acostumbrados a vivir bajo el clic sin ningún filtro y con la notificación de un me gusta como banda sonora de su existencia. Seguramente, tendremos que esperar a que la generación de aquellos que ahora rondan los dieciocho años sean padres y deshagan el entuerto de una mala educación basada en la barra libre tecnológica que se administra desde la cuna. Ellos son ya conocedores de la idiotez que provocan las redes, de los contenidos intolerables que consumen muchos niños o del postureo que atrapa las vidas de unos chavales que debieran estar jugando con una pelota o deambulando con sus amigos. 


No se trata de sermonear, como frecuentemente hacemos. Dotemos las aulas de recursos e insistamos al profesorado en la necesidad de un conocimiento que sobrepase el libro de texto y ese copio y pego que inunda los trabajos escolares. Leamos, hablemos y perdamos el tiempo en desgranar la información veraz en aquellas cuestiones donde no cabe la opinión. Encendamos el móvil para recibir y cribar los datos contrastados y no solo imágenes intrascendentes para seguidores provisionales. Estamos a tiempo. 


educar para no conspirar

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CÓMO ENVIAR UN CORREO ELECTRÓNICO AL PROFESORADO Y AL ALUMNADO

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Las cosas cambien menos de lo que parecen. Siempre andamos quejándonos de cómo responden nuestros alumnos a algunos mensajes, de la forma de dirigirse a nosotros, de las faltas de ortografía, del vocabulario, etc.


Pensamos también que los alumnos nacen enseñados y el docente anterior ya debiera haberles iluminado con esas normas básicas de comunicación que se supone todos utilizamos en nuestros escritos. Tal vez seguimos todos ciertas inercias y damos por supuesto muchas competencias que a veces se quedan por el camino o que no se trabajan lo suficiente a lo largo del tiempo. 


En cualquier etapa educativa es necesaria esa netiqueta (término caído en el olvido) que seguro es apreciada por los receptores de los cientos o miles de mensajes que probablemente enviarán a lo largo de su vida desde sus direcciones de correo electrónico. 


El lenguaje whatsapero e informal abunda en las comunicaciones digitales; olvidamos signos de admiración e interrogación al comienzo de las oraciones, tuteamos y abrazamos por doquier haciendo uso de emoticonos de todo tipo. Por no hablar de las variopintas imágenes que subimos en nuestros perfiles de correo o en las redes sociales. Sin embargo, luego nos quejamos de la cultura de la imagen, la inmediatez y todos esos apelativos con los que nos gusta denostar cualquier tiempo venidero o contemporáneo. 

Espero sea de utilidad esta infografía o plantilla para que el alumnado conozca las claves de un correo formal o profesional y que surgió tras ver la plantilla en inglés publicada en Twitter por el @SrMadel. El tuteo utilizado en esta plantilla (aviso para lectores de fuera de España) es algo habitual a nivel escolar durante la educación primaria y secundaria; de ahí la omisión del tratamiento de usted. 


CÓMO MANDAR UN CORREO ELECTRÓNICO AL PROFESORADO


Adjunto también una plantilla para responder a los correos electrónicos de los alumnos. Muchos entendemos que debieran sobrar estos consejos, pero, vistos los comentarios de algunos alumnos ante la parquedad de ciertos profesores, me atrevo a publicar esta otra infografía para evitar esos "Ok. Enviado desde mi iPhone."


CÓMO MANDAR UN CORREO ELECTRÓNICO AL ALUMNADO

YO ME LIBRO [EN FP]

viernes, 11 de septiembre de 2020
 Este curso, pese a las obligadas e incomodas medidas que tenemos que seguir para dar clase, nos embarcamos en la escuela en un proyecto de esos que llaman de innovación que sin embargo se nutre de esa intemporal creencia de que la lectura nos convierte en nómadas más sabios que cabalgan sobre la vida de otros que no quieren ser olvidados a través de la imperecedera escritura. 


En la Formación Profesional actual se desatendieron, con cierta lógica aunque indiscriminadamente, ciertas materias que en la  antigua FPI y FPII buscaban continuar la formación básica del alumnado más allá de las competencias técnicas específicas de cada título. La lengua española o las ciencias aplicadas eran parte de esa formación integral que se buscaba en los antiguos títulos de FP antes de la llegada de la la LOGSE en 1990 y la dilatada implantación de los actuales Ciclos Formativos de Grado Medio y Superior. 


Ahora suena a menudo ese continuo runrún, creo que ya por vicio, de lo poco que leen los jóvenes y el aumento de faltas de ortografía en sus escritos. Los centros educativos, así como los distintos artífices de la política educativa, hemos tenido (y perdido habitualmente) la oportunidad de fomentar la lectura como ese tronco principal de la escuela que deshidrata y provoca la sed de conocimientos o el gusto por narrativas que imaginan otras vidas. Tanto en la FP como en el resto de etapas educativas, la lectura no vende a las familias deseosas de idiomas extranjeros o recursos en la nube, ni a los políticos que gustan de idear ocurrencias que suenen a siglo veintiuno. 


A través de este incipiente proyecto, buscamos involucrar a todo el alumnado del centro en cada uno de los ciclos formativos que hay en nuestra escuela; todo ello, a través de distintas actividades que a lo largo del curso se llevarán a cabo con la colaboración voluntaria de un grupo de profesores que abarcan todas las titulaciones y que pretenden animar y acompañar también en estas tareas de animación lectora al resto del profesorado. 


Ahora, con la aprobación provisional de este proyecto de innovación educativa (PIIE 2020-2021), por parte de la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, nuestro centro de Formación Profesional, la Escuela Profesional Xavier, dispondrá de fondos para llevar a cabo este proyecto gracias al compromiso y la implicación de buena parte del profesorado sensible a esta causa pero necesitado de recursos y motivación para llevarlo a buen puerto. 


Nuestro proyecto, titulado "Yo me libro [en FP]", es ambicioso pero busca ser realista con las dificultades que seguro se presentan. En las siguientes líneas os dejamos con algunos extractos seleccionados del proyecto presentado que resumen el contexto en el que lo vamos a implementar, al igual que la planificación que lo acompaña. Os iremos contando...

El título de este proyecto hace referencia a la necesidad de “librarse” (permítasenos el neologismo) en el sentido de buscar ese libro con el que te puedes evadir, conocer otros paisajes y personajes, empatizar con ellos y crecer personal y profesionalmente con su lectura”. Librar, como disfrutar de un descanso merecido a través de la lectura; librar como una evasión ante las contrariedades y preocupaciones diarias. Librarse de (casi) todo gracias a los libros que otros escriben, otros más nos recomiendan y que nos atrapan al mismo tiempo.

Los jóvenes con estudios secundarios, según investigaciones recientes, leen libros con mucha menor frecuencia que los jóvenes con estudios superiores: un 59,5% de los jóvenes con estudios secundarios leen en su tiempo libre, comparado con un 83,3% de los universitarios. Mientras que por razón de trabajo o estudios, solo un 27,1% de la población con estudios secundarios lee libros, frente a un 42,4% de aquellos con estudios universitarios. Asimismo, a partir de los 18 años, la edad mayoritaria de nuestros alumnos en los ciclos formativos de grado medio y superior, un 38,7% se consideran no lectores. Por ello, contemplamos este proyecto transversal que pretende abarcar los diferentes ciclos formativos de grado medio (Actividades Comerciales, Cuidados Auxiliares de Enfermería, Gestión Administrativa, Farmacia y Parafarmacia) y grado superior (Administración y Finanzas, Animación Sociocultural y Turística, Comercio Internacional, Dietética).

En nuestro contexto, la Formación Profesional, los currículos oficiales no contemplan de un modo transversal el fomento a la lectura ni un trabajo específicos de la competencia lectora como esa habilidad del ser humano que puede ser valiosa en la sociedad que le rodea. Sabiendo además que esta competencia es fundamental para mejorar las perspectivas de empleo y el desarrollo personal de nuestros alumnos y alumnas. La competencia lectora requiere: “saber acceder a la información y seleccionarla de acuerdo con determinados objetivos de lectura, saber interpretar los textos interactuando con ellos a partir de los propios conocimientos e intenciones o ser capaces de reflexionar sobre lo que se lee para actuar en diversos ámbitos sociales”

Los sectores que podrían ganar peso a raíz de la pandemia demandan, en términos relativos, más habilidades TIC, de lectura, de escritura y numéricas. Es decir, que la competencia lectora, es una habilidad importante para la empleabilidad de las ramas profesionales con mayor crecimiento de empleo en el futuro tras la el Covid-19.

Tal y como se refleja en el preámbulo de la LOMCE: “Las habilidades cognitivas, siendo imprescindibles, no son suficientes; es necesario adquirir desde edades tempranas competencias transversales, como el pensamiento crítico (...)”. Es necesario por tanto, para facilitar este pensamiento crítico, un fomento de la lectura desde todas las etapas educativas; incluyendo sin duda alguna a la Formación Profesional, que tiene entre sus finalidades la preparación para la actividad en un campo profesional y su desarrollo personal.

Por todo ello, consideramos vital que siga favoreciéndose el hábito lector entre nuestros jóvenes estudiantes, de modo que la escuela ofrezca la lectura como una alternativa a otras formas de ocio y sea considerada como un entretenimiento que nos ayuda a comprender el mundo, nos hace más tolerantes y nos proporciona cultura. En la actualidad, debemos considerar la amenaza, en nuestra sociedad democrática, del bombardeo constante de información que exige poca reflexión y un pensamiento menos profundo; la cultura digital ofrece innegables ventajas, pero sin buenos lectores, que procesen la información de un modo crítico y sabio, no educaremos ciudadanos reflexivos, compasivos y diversos.

Partimos de la necesidad de trabajar dos aspectos fundamentales en este proyecto de innovación. Por un lado, es necesaria una acción coordinada del profesorado para incluir la lectura de un modo formal en los proyectos de investigación que se llevan a cabo en el centro educativo desde los distintos ciclos formativos. Y, por otro lado, es necesaria una intervención en la biblioteca tanto en su espacio físico como en su concepción de un lugar que no es solo para el estudio y el trabajo de los módulos. Una biblioteca que debe contemplarse también de un modo virtual como un espacio en las redes desde donde generar contenido audiovisual o reseñas adecuadas a las necesidades de nuestros alumnos de Formación Profesional y contando con la participación de todo el profesorado en cada uno de los módulos que imparten.

Buscamos además, atendiendo al “efecto Mateo” según el cual el mejor lector cada vez sabe más y el peor cada vez menos, que el alumnado tenga más “probabilidades de poder avanzar y ponerse al día con los contenidos curriculares de un título eminentemente técnico y que requiere actualización constante.”

La intervención del proyecto pretende abarcar a todo el alumnado de nuestro centro educativo, receptor principal de nuestro objetivo de promoción de la lectura, así como implicar al profesorado para crear lectores y generar un cambio en la cultura lectora de los centros de Formación Profesional. Como afirman Lluch y Sánchez-García: “Estamos en un momento propicio para plantear proyectos innovadores de promoción de la lectura que superen las prácticas habituales y tradicionales.”

El proyecto “Yo me libro [en FP]” presenta un programa innovador para un centro de Formación Profesional que no pretende ser un Plan Lector del Centro (PLC) sino una estrategia coordinada desde cada una de las familias profesionales de la escuela, contando con el departamento de FOL, para fomentar la lectura como actividad con la que disfrutar a la vez que es un medio para aprender y complementar los contenidos curriculares de los módulos.

Para llevar a cabo este proyecto hemos contemplado la realización de las siguientes tareas a lo largo de todo el curso y que aquí enumero someramente:

tarea 1: Formación equipo "Yo me libro"
tarea 2: Selección títulos para cada ciclo formativo
tarea 3: Creación del blog colaborativo: me libro [en fp]
tarea 4: Evaluación inicial hábitos lectores del alumnado y percepciones del profesorado
tarea 5: lanzamiento oficial del proyecto
tarea 6: Uso de redes sociales para el proyecto
tarea 7: Repositorio online de los proyectos que incluyen libros
tarea 8: Ambientación literaria de la escuela
tarea 9: Rediseño de la biblioteca
tarea 10: Reconfiguración préstamo tabletas
tarea 11: Formación del profesorado
tarea 12: Lectura y emprendimiento
tarea 13: Visitas lectoras
tarea 14: Punto promoción lectora
tarea 15: Encuentros literarios
tarea 16: Recital y concurso booktubers
tarea 17: Actualización fondo literario
tarea 18: Motivación del profesorado: lecturas al aire libre
tarea 19: Talleres de animación lectora
tarea 20: Bibliotecarios asistentes

 

YO ME LIBRO EN FP

photo credit: canonsnapper Book-Bound via photopin (license)

TENGO ALGO QUE CONTAROS

jueves, 10 de septiembre de 2020
Hacía tiempo que no reseñaba un libro en este blog. También, desde antes del verano, no me había puesto cara a la pantalla a escribir; tal vez no encontraba nada a destacar (educativamente hablando) y el agotamiento al terminar julio tampoco ayudó mucho a ponerme manos a la obra.
Me preocupa reseñar este libro de Bea Galán, profesora de secundaria en Barcelona (entre otras muchas cosas), y no hacer justicia a todo lo que expresa como docente y tutora de esos alumnos que, como otros muchos, pasaron semanas confinados en sus casas, solos y ante una pantalla, con panoramas bien diferentes en cada familia en una edad compleja por muchos motivos.

En "Tengo algo que contaros" Bea Galán relata y remarca con mucho acierto y sensibilidad aquellos puntos claves que considera vitales para la educación de sus jóvenes alumnos. En un formato epistolar les exhorta hacia el inconformismo, la humildad, la lectura y la bondad. Combina perfectamente sus observaciones personales con su sentir hacia la docencia. Distingue la tarea educadora como una invitación permanentemente dirigida a que el alumno piense y tenga curiosidad; siempre desde la escucha y observación atenta a cada uno de ellos.

Se adivina entre sus líneas que Bea Galán es una profesora especial, sensible y sensata. Una profesora que seguro disfrutan sus alumnos; con la que aprenden desde la exigencia y los valores que transmite. Sus palabras destellan, sin pretenderlo, su buen hacer. Con este libro te hace meditar sobre la razón de ser de nuestra profesión; lo importante que es la preparación de una primera clase, la empatía sin caer en lo banal, el trabajo docente en equipo, el sinsentido de la queja permanente y el mal carácter, o el disfrute de la enseñanza como un medio de vida exigente pero agradecido.

Me quedo también con su percepción (o más bien constatación) de que la juventud actual no es en absoluto peor que la de nuestra generación o la de hace un siglo. Como padres y docentes somos testigos de ese excesivo protagonismo sin exigencia que muchos chavales disfrutan desde bien pequeños; y ahí, en este inexcusable escenario, está esa labor educadora que puede transformar personas o pasar a ser una simple anécdota en sus vidas.

El único fallo que veo a este libro es su extensión: me he quedado con ganas de más. Finalizo con este párrafo dirigido a esos adolescentes de 3º de la ESO que seguro se asemejan a cualquier otro de FP básica o Grado Medio que tenemos en nuestras aulas.
Escuchadme, por favor: no vayáis nunca a mínimos. No os conforméis. Estoy absolutamente convencida de que existe una línea que une la bondad, la belleza y la inteligencia. Es una línea fina pero irrompible. No la subestiméis. Sed ambiciosos y exigentes, pero no con arrogancia, sino con humildad. Hay que ser muy humilde para darlo todo, y hay que ser muy valiente para darse a los demás.
Leedlo sin falta. 

Con la tecnología de Blogger.

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