MÁS MOTIVOS PARA CURSAR FORMACIÓN PROFESIONAL

miércoles, 11 de diciembre de 2019
Hace ya algún tiempo presenté en este blog una infografía con "10 motivos para estudiar FP", y creo que ahora sigue siendo un buen momento para ampliar estas razones que llevan a muchos jóvenes a cursar un ciclo formativo de grado medio o superior. Una oferta de ciclos muy variada que requiere de una buena orientación académica previa con el fin de encajar, en la medida de lo posible, el perfil personal del alumno con sus posibilidades profesionales.

El prestigio de la FP se la han ganado sus docentes y los centros de Formación Profesional que, con muchas dificultades, han seguido actualizando unos ciclos y unos módulos con el fin de ofrecer la mejor formación posible. Una FP de calidad que, de modo muy artesano, en el buen sentido del término, ha colaborado en la capacitación de miles de jóvenes y que se enfrenta ahora al reto de una digitalización creciente e imparable que alterará la forma de trabajar y el modelo de negocio en muchos sectores profesionales.

De momento, seguimos teniendo el beneplácito de las empresas y centros de trabajo que emplean a multitud de titulados técnicos o técnicos superiores en Formación Profesional. Incluso ahora, las familias y los jóvenes son cada vez más conscientes y conocedores de lo que les ofrece la Formación Profesional: empleo y posibilidades de crecimiento. Nos queda que la Administración siga invirtiendo, aún en mayor medida, y facilitando la adaptación de los ciclos o la actualización del profesorado a través de nuevos recursos personales y materiales.

Os dejo con algunos motivos más para que nuestros jóvenes sigan apostando por la Formación Profesional:

motivos para cursar FORMACIÓN PROFESIONAL

A CONTRACORRIENTE

lunes, 9 de diciembre de 2019
Damos muchas cosas sentadas en educación. Demasiadas modas o costumbre asociadas a un consumo o gasto irresponsable en una sociedad en la que parece despertarse ahora una conciencia medioambiental que esperemos no sea cosa de cuatro días y afronte de verdad los efectos científicamente demostrados del calentamiento global.

a contracorriente
Aún así, seguimos imprimiendo miles de hojas sin ningún tipo de miramiento; encendemos calefacciones pero no nos molestamos en apagarlas o en cerrar puertas y ventanas para que no se pierda ese calor generado; iluminamos pasillos, adornos o fachadas para alegrar la vista, más que para ver mejor; estimulamos la compra de artículos inservibles o a bajo precio como una afición más; y así un largo etcétera de ejemplos que, por acción u omisión, reflejan nuestra incongruencia con esa sensibilidad ecológica.

Y la tecnología. Esa necesidad creada de tener el último dispositivo electrónico; smartphones que cuestan cientos de euros en manos de chavales que simplemente, en su mayoría, wasapean o toman fotos para sus redes sociales. Hemos pasado de aprovechar cualquier PC durante varios años a invertir en tabletas o chromebooks con una vida útil más limitada, como aquellos Netbooks de un pasado no muy lejano. Y no es por ser abuelo cebolleta, pero, más de uno, allá en los años ochenta, programaba, editaba y sacaba provecho de unos ordenadores personales que andaban con pedales y requerían una paciencia infinita.

Luego viene el tema económico. Gastos superfluos o cero empatía con aquellos que o no quieren o no pueden gastarse ciertos importes en salidas extraescolares, festivales, costosos regalos o cualquier otro evento donde parecemos arrastrados por una multitud más o menos anónima que te observa con recelo si no contribuyes a su causa. Aquí la escuela también educa. No es educativo organizar actividades si todo el alumnado no puede o le supone un elevado esfuerzo poder asumirlas. Y no hablo de prohibir salidas ni excursiones. Me refiero a ese sentido común por el cual no es necesario plantear ciertas actividades costosas para las familias y que no redundan en un aprendizaje o experiencia vital esencial en los alumnos. Y cuando hablamos de cierto costes también hablamos de inclusión. Y no me meto con las graduaciones escolares para no salir trasquilado.

Hace tiempo que se perdió el oremus con ciertos gastos. Resulta que nuestros mayores fueron más ecologistas y responsables, seguramente a la fuerza o por la carestía vivida, que cualquiera de los viejóvenes, millenials o adolescentes actuales. Que aquello de ir apagando luces, comprando ropa duradera, aprovechando la comida sin desperdiciar nada o haciendo un viaje de fin de curso solo al final de la secundaria o del bachillerato, y reutilizar los libros de texto, era algo adelantado a su tiempo. Y eso que el planeta aún estaba por calentar... Aquello de "el detalle es lo que importa" parece haber pasado a mejor vida, pese a la emergencia climática o el estancamiento económico.

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BLACK FRIDAY ESPECIAL DOCENTES

martes, 3 de diciembre de 2019
Pese a que el dichoso y manido Black Friday o el Cyber Monday han pasado ya de largo, y pese a que el día con más paquetes repartidos del año fue este pasado lunes; el profesorado tenemos siempre una lista interminable de peticiones u obsequios que podrían hacer más fácil nuestro trabajo en cualquier momento del año.

Os dejo con algunos de estos artículos que, si os habéis portado bien, podéis pedir también a sus majestades de Oriente, a la suegra, o a ese infatigable y conversador cuñado del que disfrutas. Incluso, por qué no, puedes hacer de ellos una carta con peticiones para que los alumnos te agasajen con alguno al finalizar este curso escolar.

1. La mejor tiza del mundo. Hagoromo presume de ser una de las tizas más valoradas por los matemáticos por su tacto, escritura y el poco polvo que provocan. Ahora, inmersos en la era digital, qué mejor que una buena tiza para dejar con la boca abierta a propios y extraños. Y no te digo más si eres un profesional de ese visual thinking que tanto se lleva pero solo unos pocos pueden exhibir sin complejo de dibujante frustrado...

2. Galletas saludables. El mundo fit ha venido para quedarse y amargarnos la existencia. Los dietistas frustrados, los sin azúcar, los de la fibra, los runners o cualquier otra especie humana han llegado también a las aulas y te acechan si se te ocurre no tomar un yogur blanco o te zampas una chocolatina a deshora. Unas buenas galletas caseras, con la ayuda de estas recetas, pueden ser un buen regalo para no sufrir en silencio esa merienda o almuerzo azucarada. Y, además, no te desaparecerán de tu estante.

3. Visita a una bodega. El estrés laboral no deja de ser frecuente en nuestra profesión. Comer y beber vino en buena compañía es un magnífico modo de desconectar y conversar con los colegas de tu centro educativo. Organizar una jornada en una bodega cercana y pasar el día fuera de las aulas es un buen plan para retomar las clases con brío. Si estás cerca de Valencia, en Los Frailes tienes una inmejorable opción.

4. Camiseta contra el racismo. Con una de estas camisetas ya no te pueden acusar de adoctrinar (están utilizándose en el juego FIFA 20 y en una campaña contra el racismo de la Premier League) y a la vez puedes dejar tu huella en una época en la que los inmigrantes vuelven a ser señalados como culpables de la supuesta decadencia del estado de bienestar y de otros bulos que desinforman.

5. Libros de pedagogía. En papel o con tinta digital, como quieras. Siguiendo con mi batalla por la lectura os dejo aquí con los libros recomendados por Manuel Fernández Navas o estos otros que hemos comenzado a reseñar en el blog FPedagogías junto a Daniela Gimeno; espacio donde esperamos nuevas aportaciones en próximas fechas.

Y si no tienes ganas de gastarte un duro, ya sabes; regala tiempo y compañía con los tuyos u obsequia con alguna alabanza, cortesía o cumplido a esas personas que tienes a tu lado día tras día. Y se lo merecen todo, sin rebaja alguna.

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VAREMOS LOS CENTROS DE FP

jueves, 28 de noviembre de 2019
Cada cierto tiempo toda embarcación necesita ser varada, incluso algunos barcos cada invierno se varan para evitar el deterioro que produce el agua salada, el sol o los roces con embarcaciones vecinas. Una varada que suele ser voluntaria para realizar esas tareas de mantenimiento o prevención de daños de cualquier nave; aunque también se producen varadas involuntarias como consecuencia de errores de cálculo en la navegación, mareas muy bajas o averías técnicas que provocan que el casco toque fondo y la embarcación sufra daños.

Algo parecido podría ocurrir con la Formación Profesional. ¿Por qué no paramos cada cierto tiempo para evaluar la enseñanza, analizar la docencia, prevenir los errores que pudiéramos estar cometiendo y tomar medidas destinadas a mantener actualizados nuestros centros y profesorado? La constante urgencia con la que vivimos, curso tras curso, nos impide tomar muchas de esas medidas que, probablemente, repararían muchas de esas cadencias y carencias que arrastramos cada curso.

fp varada

Vivimos demasiado sujetos a acciones puntuales que no llegan a transformar esa FP prestigiosa que luego se quiere vender en los medios de comunicación de cara a los alumnos, sus familias y las empresas empleadoras. Los parches son buenos cuando no hay otro remedio y navegamos en alta mar, donde suceden contrariedades y debemos solventarlas con ayuda de la experiencia y los medios de los que disponemos en cada momento. Incluso con esos apaños seguimos timoneando con incierto rumbo franco, capeando temporales y arribando a buen puerto.

El temporal se agrava cuando debemos formar a los alumnos y además, con el mismo barco, mantenido a duras penas, y una tripulación similar, experimentada pero agotada, es necesario atender nuevas obligaciones distintas de la navegación. Se nos exige dar respuesta a la inclusión, la digitalización, la FP dual, el bilingüismo, retos, metodologías, innovación, el emprendimiento, los erasmus, etc. Todo ello sin perder de vista la actualización técnica de unos módulos que, en muchos casos, acaban abandonados a la suerte de un libro de texto o a unas fotocopias enmohecidas. ¿Y por qué no paramos? ¿Por qué no se dan los cauces, herramientas y medios para parar, varar el barco; mantener, revisar y reparar todo aquello que sea necesario?

Esta varada resultará baldía si no es reposada pero intensa, contando con todo el profesorado,  liderada por la dirección, auspiciada por la Administración, y teniendo como meta una transformación que no suponga un coste en la docencia sino un motivo para aprender y una razón para seguir trabajando con (aún) más ánimo. Parar dos o tres semanas completas, cada cierto tiempo o cada equis cursos, debiera ser una rutina obligatoria para realizar todas estas tareas de formación continua, digitalización, planeamiento de proyectos, trabajo en equipo, o puesta a punto de aquellas innumerables tareas que dejamos pendientes por falta de tiempo y perspectiva. Creo que es bastante evidente que no habrá mejora alguna si no hay formación del profesorado, además de los recursos materiales, ratios y un límite de horas lectivas proporcionado e igual en todos los centros educativos y comunidades autónomas.

Mientras tanto seguiremos surcando por el sistema educativo tratando de no irnos a pique, ni de que llegue ese momento donde se diga de la FP: "a ese no le salva ni la caridad"1.  Nos vemos en la mar.


 1. Aquí, la caridad a la que nos referimos no es precisamente la virtud que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Se alude a la quinta ancla, llamada caridad, que antiguamente llevaban los navíos de gran porte estibada en la bodega, aunque en disposición de usarla si llegaba un caso apurado. Estos buques llevaban a proa, trincadas por la parte de fuera del costado, cuatro anclas; y si llegado un caso extremo no resultaban suficientes para sujetar la nave y librarla del peligro de irse al garete o encallar, era preciso recurrir a la caridad, que era la mayor de todas y de más peso. Fuente.

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VOCACIÓN PROFESIONAL INMADURA

jueves, 21 de noviembre de 2019
Es difícil tener una vocación clara cuando eres joven. Aún más complicado saber qué estudiar o qué tipo de profesión te gustaría desempeñar cuando estás rondando la mayoría de edad. No son muchos los que toman una decisión con la seguridad de saber hacia donde encaminaran su vida laboral o tienen la certeza de que encontrarán una ocupación acorde a sus intereses personales.

Las pruebas de acceso, las calificaciones del expediente académico o la situación familiar y económica pueden pesar mucho en este tipo de decisiones. Lo que no debiera de faltar, independientemente de todos estos factores, es una buena orientación académica y profesional que permita a los alumnos analizar todas las posibles opciones o dar marcha atrás en un momento dado en busca de esa profesión que colme sus expectativas.

Desde páginas como la del Colectivo Orienta u desde otras muchas webs oficiales de las administraciones educativas, se nos ofrecen multitud de recursos para ayudar en ese proceso de orientación del alumno. En cualquier caso, siempre será necesaria una intervención personalizada, tanto durante la educación secundaria obligatoria como en etapas posteriores. Una intervención que suele brillar por su ausencia, sobre todo en etapas postobligatorias donde el alumno cursa unos estudios dirigidos a otra etapa educativa o una profesión más o menos determinada.

En Formación Profesional tampoco se trabaja en exceso esa autoevaluación por parte del alumno donde se pueda reflexionar acerca de las capacidades, intereses y posibilidades de empleo ante la finalización de los estudios. Tan solo desde el módulo de Formación y Orientación Laboral se puede, a duras penas, asesorar al alumno con la escasa carga lectiva que dispone esta materia; desde la que además deben trabajar la prevención de riesgos, derechos laborales, inserción para el empleo, etc.


Creo por ello conveniente que, además de dotar de mayor importancia a este módulo de FOL, se debería trabajar coordinadamente con los respectivos tutores/as del ciclo formativo para dar esa necesaria orientación profesional. Asimismo, durante la ESO y el Bachillerato, pocos son los esfuerzos destinados a trabajar la orientación vocacional. Sabemos que los años conceden al alumno esa madurez necesaria para tomar decisiones; no por ello debemos dejar pasar la oportunidad de ofrecerles un asesoramiento y acompañamiento sosegado.

Luego ya vendrán los estudios de esas profesiones más demandadas o aquellas competencias profesionales y personales que buscan las empresas. Antes que nada debemos informar, ofrecer experiencias y alternativas para que la inercia no desenfoque el futuro de ningún joven. Y, por supuesto, no dejarse llevar por modas ni odiosas comparaciones entre unas y otras titulaciones; enterrar estigmas con las Letras y Humanidades, la Formación Profesional o muchas otras ocupaciones consideradas de segunda.

Toda esta reflexión viene dada tras la visualización, y posterior debate con los alumnos, de la película "El indomable Will Hunting".  Película de los noventa que muestra una realidad no demasiado diferente de la que podemos encontrar hoy en día en muchas aulas. ¡Qué difícil conocerse a uno mismo y saber hacia donde enfocar la vida profesional!

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LA MAYOR Y MEJOR INNOVACIÓN EDUCATIVA

martes, 12 de noviembre de 2019
Si navegas y buscas por Internet qué tendencias sigue la innovación educativa actual, seguro que acabas tropezando con términos relacionados con la flexiblidad, la adaptación a los vertiginosos cambios, el aprender a aprender, la inteligencia emocional y las soft skills, el emprendimiento o ese estar preparado para unos empleos que aún no existen.

Por no hablar de la digitalización, la robótica, la inteligencia artificial y toda esa revolución tecnológica que nos acecha desde hace años y parece que vaya a devorarnos de un momento a otro. Aunque lo dudo. En el sector educativo hemos demostrado, para bien y para mal, ser duros de pelar. Los que nos dedicamos a la Formación Profesional sabemos algo al respecto, pero también somos conscientes que no podemos ser todo lo veloces que deseamos por factores ajenos a nuestra voluntad: formación a medida y en un entorno real, horas disponibles, disparidad de niveles y necesidades entre el profesorado o una planificación estratégica que alcance a todo el claustro.

En cualquier caso, seguimos sin dar la debida importancia, excepto en puntuales casos, a la lectura y a las competencias comunicativas (escuchar, hablar y conversar, leer y escribir) que esta ayuda a desarrollar, así como a las habilidades relacionadas con el pensamiento crítico y la autonomía que dicha competencia lectora facilita al alumno. Porque, ¿cuántos alumnos dominan la lengua oral y escrita a la finalización de la Educación Secundaria Obligatoria?


Algo debemos estar haciendo mal cuando lo más vendible, cara a las familias, son las competencias digitales y el uso intensivo de dispositivos como una herramienta diferencial de los centros en su oferta formativa; mucho más vendible que la competencia más básica y fundamental de todas: la competencia lectora. Por no hablar de la falta que hace que los chavales se enamoren de la lectura; que la tengan siempre a mano como un recurso frente al tedio, la monotonía diaria, la incultura o el sinfín de vanas ocupaciones que atiborran nuestras hiperconectadas vidas. Que lean no solo para saber más sino para entender su mundo, para evadirse, soñar o afrontar los problemas, para relacionarse de un modo distinto con conocidos y extraños. Para lo que sea.

La mayor innovación educativa tal vez sea hoy día en conseguir que se respiren libros, lecturas, obras, personajes, recitales... donde el negro sobre blanco, la literatura, sea el cimiento de esa escuela innovadora y transformadora que precisamos. Tal vez debamos comenzar esta innovación desde el profesorado, de abajo hacia arriba y horizontalmente, demandando planes, presupuestos y tiempo para llevar a cabo acciones en esta dirección. Y mucha, mucha formación del profesorado encaminada a innovar con la lectura.

Y si tu jefa, colega, gobernante o cualquier otro te rebate la vital importancia de la lectura en el entorno escolar, aquí te dejo con estos seis (científicos) motivos por los que es bueno leer. El sexto puede ser incluso decisivo en el rumbo que tome tu(su) vida...

Gracias por leerme.

photo credit: janwillemsen kinderbibliotheek a 1935 via photopin (license)
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