TODOS A LA CALLE

jueves, 2 de abril de 2020
Las aceras están plagadas de gente sentada en todo tipo de sillas. El asfalto de la calzada se adivina a duras penas; las tiendas de campaña se apiñan sin apenas espacio para circular entre ellas. Cada calle, cada barrio, parecen uno de esos campamento de refugiados que intuimos en los telediarios. Las ciudades han derivado en un hormiguero destripado de proporciones dantescas. Y los pisos, vacíos e inservibles como latas amontonadas para su reciclaje.

Ignoro cuándo estalló esta calamidad. Algunos apuntan a que todo comenzó unas semanas después de terminar el confinamiento provocado por la dichosa pandemia; tras varias semanas recluidos en casa, el uso intensivo y diario de la lejía había ido corroyendo los cimientos de la mayoría de edificios; los bomberos se vieron obligados a clausurar edificios por el riesgo de derrumbamiento. Pasaron los días. Llegó un momento en el que no quedaban viviendas disponibles libres de letalidad. Las autoridades se vieron obligadas a sellar los portales y sus vecinos fueron desahuciados en demasiadas pocas horas.

Otros achacan la situación sobrevenida al impacto físico de los estudiantes y originado en las escaleras y zonas comunes de cada edificio: alumnos obligados a acudir en masa a los MEA (Massive Exams Agreement) que erosionaron indefectiblemente el esqueleto de los edificios donde habitaban. Ese trajín no perdonó tan siquiera a los edificios más modernos. Incluso algunos achacaban la situación al exceso de conexiones a internet ocasionado por un uso desmesurado de las redes sociales y esos malditos grupos de WhatsApp saturados de gracias sin gracia; una hiperconexión que dicen los tecnófobos suscitaron los fallos estructurales de nuestras viviendas. Esta forzosa caída de la Red, aliviadora de la salud mental y física, ha cambiado nuestras vidas.

¡QUÉDATE EN CASA!En este apocalíptico paisaje urbano, con miles de edificios y construcciones precintados, resaltan ahora los rótulos amarillos fosforescentes donde se puede leer: "El que sale ya no entra. Prohibida la entrada a las viviendas sin el permiso y acompañamiento de la autoridad pertinente". La norma, de obligado cumplimiento, exige a los moradores la autorización de los responsables educativos de cada región. Los gobernantes, además de la inspección técnica del inmueble, imponen que un docente acompañe a sus propietarios junto a sus vástagos, máximo por parejas; el propósito radica en que las familias puedan rescatar los deberes, el chándal, la flauta y los libros de texto imprescindibles para el arranque del curso escolar. Los chromebooks, móviles y las tablets han pasado a mejor vida. El acabose.

La nueva clase privilegiada son los técnicos de Formación Profesional. Las familias se los rifan. No hay tienda sin una dieta, una cura, un arreglo, una dinámica de grupo, un trámite o un corte de pelo en el que no intervenga una o uno de ellos. El Gobierno comenzará a becar el próximo curso a todos aquellos que cursen Bachillerato, una etapa que parece caída en desgracia. Los chavales de la ESO acosan a los orientadores en busca de folletos sobre la FP. No dejo de frotarme los ojos.

La vida en las calles no es demasiado dura. Ahora, a finales de septiembre, la climatología respeta a los sin techo. Lo que peor se lleva es la falta de internet, ya que es imposible recibir tareas escolares o mantener contacto con los tutores de los muchachos. El papel higiénico ha dejado de ser un bien de primera necesidad; hay sobreabundancia de rollos derivada de lo poco acogedoras que resultan las letrinas públicas instaladas por el ejército en cada barrio. Hay un portacontenedores con fibra alimentaria que atracará en el puerto de Valencia el próximo mes.

Los quioscos son ahora los bares de antaño. Abren casi veinticuatro horas, ofreciendo pilas (ante la falta de alargadores y enchufes) y juegos de mesa para estas noches que despiden el verano. El bingo casero ha sustituido a las traslúcidas apuestas online. La prensa en papel es además un bien apreciado. Twitter va a sacar un diario con artículos de doscientos ochenta caracteres. El postureo en las redes se ha descolgado de nuestras vidas, pero ahora debemos soportar la procesión de cuerpos cincelados paseando junto a los iglús del Decathlon. Comienzan a propagarse los primeros bulos sobre la durabilidad del material de las tiendas de campaña y cuáles son las mejores cantimploras según la frenología. Los youtubers han pasado a peor vida.

La gente está muy preocupada. Los niños sin colegio ni actividades académicas empiezan a marear a los adultos. Están pensando en dar clases multitudinarias desde los inutilizados estadios de fútbol que, afortunadamente, no han sufrido daño alguno durante los meses anteriores. Se habla sin cesar de los posibles despidos de miles de profesores; la política educativa pasa por la educación en casa (tentschooling) a cargo solo de los padres que posean un certificado de idoneidad parental como enseñante. Sin embargo, aún no sabemos cómo se va a evaluar a esos padres y madres o a sus descendientes. Solo nos dicen que seamos positivos.

Con lo bien que estábamos en casa. Y en las aulas.

photo credit: tullio dainese Umarell via photopin (license)

EVALUACIÓN EN FP EN TIEMPOS DE PANDEMIA

martes, 31 de marzo de 2020
Reflexionando a propósito del artículo de Fernando Trujillo, "¿Evaluación del curso? Escenarios posibles para el futuro inminente de la educación", publicado en el El diario de la Educación, me planteo cuál escenario es el más plausible en el caso de los centros de Formación Profesional. En principio, siguiendo las directrices de mi comunidad autónoma (la valenciana), entiendo que nos podemos plantear el escenario 1 o 2 durante este estado de alerta sanitaria.

evaluación fp coronavirusEl primer escenario plantea la autonomía de los centros para llevar a cabo la evaluación que estos consideren más adecuada: ya sea promediando las calificaciones de las dos primeras evaluaciones y dejando la tercera sin calificar; o realizando una evaluación continua, durante estas semanas de confinamiento, de los contenidos de esas dos evaluaciones junto a una prueba final que pudiera ser presencial o a distancia usando medios telemáticos.

El segundo escenario persigue ajustar el currículo a unos contenidos mínimos planteados por la Administración educativa; lo que en nuestro caso, atendiendo a la numerosa oferta de títulos de Formación Profesional, se antoja prácticamente imposible. Incluso, si así fuera, debiéramos también evaluar de algún modo dichos mínimos, al igual que en el primer escenario.

Por ello, siguiendo las indicaciones que se trasladan desde nuestra Conselleria y secundando la argumentación de Fernando Trujillo, me planteo una evaluación de la FP dentro de un escenario 1, donde debemos adaptar nuestra programación a aquellos contenidos que consideremos más relevantes en cada uno de los diferentes módulos que componen los ciclos formativos. La dificultad de este escenario estriba en el tipo de evaluación que podemos plantear al alumnado. En estos momentos, no sabemos si volveremos o no a las aulas; desconocemos si será posible o no abrir los centros educativos para llevar a cabo las recuperaciones de los trimestres anteriores, las evaluaciones extraordinarias o las sesiones de evaluación. Desconocemos si podremos volver a atender a los alumnos presencialmente y realizar exámenes físicamente en las aulas de los centros educativos. 

Me parece por ello importante plantearnos otros posibles escenarios antes de continuar con el curso a distancia tal y como lo venimos haciendo en estos días. Las cuatro semanas de formación digital no nos las quita nadie. Ahora, queda plantearse si volveremos a las aulas después de la vacaciones de Semana Santa o si la vuelta a la "normalidad" será o no factible hasta el mes de mayo o junio. 
Personalmente, considero más adecuado plantearnos un escenario conservador donde la vuelta a las aulas va a resultar improbable. Entiendo que será difícil volver a dar clases con una epidemia rondando entre nosotros durante los próximos meses. De hecho, en China, se están comenzando ahora reabrir algunos centros educativos de algunas zonas del país, tras más de dos meses de cuarentena y confinamiento. 

¿Y qué podemos plantear a los alumnos? La inercia que detecto, al menos en mi contexto más próximo, pasa por seguir con el temario de mejor o peor modo, a través de las diferentes tareas que el alumnado puede llevar a cabo desde casa y que envía periódicamente al profesorado por medios digitales. Pero, ¿hasta qué punto nos hemos parado a pensar en cuáles son esos contenidos más relevantes que debemos trabajar a distancia y qué tipo de evaluación pensamos plantear al alumnado según las circunstancias a las que nos enfrentemos?

Las tareas o actividades que estos días estamos trabajando son evaluables, con el inconveniente que la retroalimentación que podemos dar ahora a los alumnos es algo más costosa por el tiempo que requiere la propia formación presencial. Muchos podemos haber cometido el error de mandar trabajo por encima de nuestras posibilidades de corrección, asumiendo una carga horaria del módulo que no se corresponde realmente al trabajo que se venía haciendo desde el aula (explicaciones, prácticas, atención al alumno...). También estamos a tiempo de echar el freno. No es raro oír las protestas de alumnos que reciben un exceso de tareas sin explicaciones previas o sin temporalizar adecuadamente. 

Sin la explicación previa o sin los materiales y herramientas específicas del aula, necesarias en aquellos módulos más técnicos, no es posible desarrollar muchas de las competencias básicas programadas. En estos días, la flexibilidad y la creatividad de docentes y alumnos son cualidad es esenciales para seguir adelante con la frágil formación que ofrecemos. Sin obviar las circunstancias personales que pueden rodear a cada familia y que pueden dificultar aún más si cabe la adquisición de estas competencias. 

Volviendo a la evaluación, la cual nos debemos (re)plantear antes de seguir con la dinámica actual. ¿Cómo vamos a evaluar este último trimestre? ¿Cómo van a recuperar los trimestres anteriores aquellos alumnos que no los han superado? ¿Cómo haremos el cálculo de la calificación final del curso que es decisiva para la promoción a etapas superiores?

Mi propuesta pasa por la evaluación y calificación de cada una de las tareas que ahora están realizando los alumnos desde casa, teniendo en cuenta el grado de participación e implicación en su propio aprendizaje, sin obviar en ningún momento las dificultades materiales que puedan tener algunos alumnos sin medios tecnológicos (es precisa una valoración previa al respecto). Estas tareas, dependiendo de cada familia profesional, deben contener esos contenidos más relevantes mencionados anteriormente. Los portafolios digitales (mediante webs, blogs u otros soportes) son aquí una herramienta muy útil que algunos acostumbramos a utilizar en ciertos módulos. 

No nos queda otra que simular, en la medida de lo posible, esos contextos profesionales en los que trabajamos; la realidad virtual o aumentada podría ser muy útil en estos casos, aunque dudo que ahora seamos capaces de desarrollar estas posibilidades (si te animas, ahora hay abierto un MOOC del INTEF sobre "Realidad virtual en educación"). Aún así, debemos asumir que la formación va a quedar incompleta a pesar del esfuerzo ímprobo que muchos docentes están realizando a través de la producción de materiales audiovisuales o videollamadas con sus alumnos. 

Luego viene el tema de los exámenes; ¿son imprescindibles en el contexto al que nos enfrentamos? ¿podemos valorar otras alternativas más allá del examen a desarrollar o tipo test? Cuesta romper esas dinámicas de las que antes hablábamos, pero ahora no tenemos más remedio que reflexionar sobre qué tipo evaluación vamos a llevar a cabo y de qué instrumentos nos vamos a servir. 

Las herramientas digitales que favorecen una evaluación clásica, a través de exámenes a desarrollar o tipo test, son diversas: podemos realizar formularios online con un tiempo limitado y orden aleatorio y a una hora específica para evitar plagios; se pueden realizar exámenes escritos desde documentos en línea a través de cuestionarios donde el alumno pueda consultar libremente los materiales de los que disponga, así como también sería posible realizar exámenes orales a través de videollamadas individuales. ¿Tienes alguna otra alternativa?

La excepcionalidad de la situación junto al estrés provocado por numerosas tareas pendientes, mensajes por contestar o reedición de los materiales propios o ajenos, no favorecen ahora una reflexión sosegada sobre la evaluación del alumno. Aún así, la singularidad en la que ahora nos movemos (pese al confinamiento físico), nos exige tomar medidas extraordinarias que seguro en un futuro enriquecerán nuestro aprendizaje profesional docente. Vivimos en tiempos apresurados que, desafortunadamente, hemos debido de detener forzosamente; vayamos cambiando la marcha según sea el recorrido y los pasajeros, con la vista puesta en esos aprendizajes valiosos para nuestros alumnos. 

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COMPARTAMOS RECURSOS DE FP

jueves, 26 de marzo de 2020
Desde que arranqué este blog, hace ya varios años, así como navegando por las redes sociales, especialmente en Twitter, he podido comprobar las escasas y puntuales iniciativas públicas o privadas enfocadas a compartir recursos específicos de Formación Profesional abiertos a la comunidad docente.

En estos momentos de dificultad, con la formación a distancia obligada, y cuando surgen multitud de iniciativas solidarias para que el alumnado pueda seguir de algún modo con su formación, podríamos aprovechar estos días para compartir aquellas actividades específicas de los ciclos formativos donde ejercemos y que pueden ser de utilidad a otros compañeros.

Las autoridades educativas se han visto obligadas a elaborar repositorios digitales, como es el caso de la Comunidad Valenciana, con el fin de facilitar la tarea al profesorado. Iniciativas loables, pese a que debieran haberse promovido antes de llegar a esta situación extraordinaria, y que junto a cientos de profesores que ofrecen su colaboración y experiencia con herramientas digitales de formación online, corren el riesgo de dispersarse por las redes. Espero que esa tarea de curación, desde el ministerio y las consejerías, se unifique de algún modo y, en el caso de la FP, nos veamos todos beneficiados de los diferentes materiales diseñados específicamente para los futuros técnicos y técnicas de Formación Profesional. Materiales que pudiéramos filtrar por ciclos y/o módulos formativos, además de por familias profesionales.

La comunidad folera (FOL, EIE, RET) siempre ha sido un ejemplo a seguir en lo que se refiere a la distribución de materiales y organización de encuentros donde se favorece la difusión de buenas prácticas y la reflexión educativa. En la web de su asociación nacional (ANPROFOL) podéis ver muchas de las iniciativas de su profesorado. No tiene sentido llevarse a la tumba unos recursos que otros docentes pueden utilizar, citando las fuentes y agradeciendo su uso al autor/a, para el beneficio de miles de alumnos que pasan cada año por nuestras aulas y talleres de FP. Y que no sea tampoco por vergüenza o pudor; todos tenemos recursos valiosos que aportar.

Ahora que muchos están haciendo un curso acelerado de digitalización, y no solo acerca del uso de videoconferencias, tenemos la oportunidad de compartir nuestros recursos propios a través de cualquier sistema de carpetas compartidas en Internet -Google Drive, Dropbox, OneDrive, etc.- donde solo necesitamos copiar el enlace que da acceso público a esa carpeta y archivos personales, o a través de algún blog o web personal sencilla publicada con una de las herramientas gratuitas que nos ofrecen en la red.

Además de estos recursos que podemos compartir, ya sea mediante portafolios digitales docentes o abriendo los espacios web donde subir nuestros materiales a los alumnos, también podemos aprovechar estos días para conectar con la comunidad de profesores de Formación Profesional que se mueven por las redes. En LinkedIn o a través de Twitter podemos conocer cuentas personales muy valiosas para seguir aprendiendo y conocer la realidad de otros centros de FP y el trabajo de los profesores con sus alumnos. Puedes comenzar a seguir personas o entidades relacionadas con la Formación Profesional desde esta lista de Twitter elaborada por Pablo Peñalver.

Te animo, si no lo has hecho aún, a publicar tus materiales con la licencia que estimes conveniente. Os dejo de nuevo con la tabla colaborativa abierta con casi un centenar de recursos de FP clasificados, y en la que puedes dejar esa web, blog, canal de vídeo o carpeta personal con esos materiales que pueden ayudar a muchos docentes que no encuentran fácilmente recursos específicos para sus módulos.



recursos abiertos de Formación Profesional


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¿Y SI NO HUBIERA INTERNET?

miércoles, 25 de marzo de 2020
Tras varios días donde la actividad académica familiar de mi casa pasa, irremediablemente, por varias pantallas conectadas a internet durante la mayor parte del día, me pregunto: ¿qué estaríamos haciendo ahora si no tuviéramos esa permanente conectividad a la red? ¿cómo nos habríamos planeado todas estas jornadas de reclusión?

Algunos idealistas, entre los que me incluyo, soñarían con un encierro casero aliviado con partidas interminables de juegos de mesa, leyendo hasta las tantas novelas o cómics, conversando con familiares y amigos por teléfono, haciendo turnos para cocinar y ordenar rincones deshabitados, o escuchando la radio y esos CDs en peligro de extinción. Otros bailarían, cantarían sin temor al vecindario, harían maquetas, idearían disfraces, retomarían el dibujo, ensayarían con sus instrumentos...

La realidad es otra. No somos capaces de parar por el qué dirán nuestros votantes o ciudadanos; o por ciertas inercias que consideran irrenunciable el no agotamiento de un currículo; o por que no se puede dejar de consumir contenidos para que ruede sin cesar el sistema; o por que los expertos nos aconsejan seguir con rutinas al igual que antes nos aconsejaban que saliéramos de nuestra zona de confort. ¡Hay que mantener horarios como si no pasara nada! Pero, algo pasa.

Pasa que llevamos ya muchas horas con niños que necesitan actividad física. Pasa que hay padres y madres que trabajan en casa o fuera de ella y no pueden hacer de monitores. Pasa que no todas las familias disponen de un dispositivo por cabeza o conectividad suficiente. Pasa que hay demasiada gente muy grave y que fallece diariamente a nuestro alrededor. Pasa, simplemente, que estamos en estado de alerta sanitaria y las prioridades debieran ser otras. Pasa que no se puede replicar el horario escolar en casa aduciendo que internet está abierto veinticuatro horas. Pasa que los colegios no son una réplica de aquellos 7-Eleven, abiertos todo el día, que nos maravillaban en los años noventa del siglo pasado.

Por soñar que no quede. La insumisión parece no caber y seguiremos arrastrados por la misma dinámica, protestando en las redes sociales, despotricando en los grupos de WhatsApp o quemados con la dinámica diaria de tareas; eso si somos afortunados y no tenemos preocupaciones más serias. Aún así podemos darnos con un canto en los dientes: vivimos en un país con recursos y un sistema sanitario público de calidad, al igual que disfrutamos de un sistema educativo con docentes muy profesionales que, en su inmensa mayoría, se ocupan de sus alumnos más allá de lo que exige su responsabilidad laboral.

Si no tuviéramos internet nos lamentaríamos más en silencio, puertas hacia adentro. Nuestros pensamientos no enmudecerían entre las videollamadas programadas que nos mantienen ocupados. Quizá nos pararíamos a pensar en aquello que podemos hacer en casa, con pausa, más allá de las obligaciones escolares que aceleran los días. Tal vez, si no hubiera internet, solo haría falta alguna que otra llamada de ánimo de la gente más cercana, o una fugaz sonrisa desde la ventana y aprovechar la lenta espera de ese día en que todo volverá a la normalidad. Sin embargo, sin internet, no estaría compartiendo ahora estas líneas, ni sabría de la ansiedad de familias, alumnos o compañeros de otras regiones. Nunca sabes si vivir en la ignorancia, desconectado o alejado del conocimiento, es más conveniente para nuestra felicidad.
“En realidad, encontramos que cuanto más se preocupa una razón cultivada del propósito de gozar de la vida y alcanzar la felicidad, tanto más se aleja el hombre de la verdadera satisfacción, por lo cual muchos, y precisamente los más experimentados en el uso de la razón, acaban por sentir, con tal de que sean suficientemente sinceros para confesarlo, cierto grado de misología u odio a la razón, porque tras hacer un balance de todas las ventajas que sacan, no digo ya de la invención de todas las artes del lujo vulgar, sino incluso de las ciencias (que al fin y al cabo les parece un lujo del entendimiento), hallan, sin embargo, que se han echado encima más penas que felicidad hayan podido ganar, y, más que despreciar, envidian al hombre común, que es más propicio a la dirección del mero instinto natural y no consiente a su razón que ejerza gran influencia en su hacer y omitir.”  Inmanuel Kant. "Fundamentación de la metafísica de las costumbres" (1785)
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CARTA ABIERTA PARA ALUMNOS DE FP CONFINADOS

lunes, 23 de marzo de 2020
Estimados alumnos, propios y extraños:

No es preciso recalcar que estamos en una situación extraordinaria que solo habíamos imaginado viendo películas ciencia ficción o series distópicas y apocalípticas. Recibimos múltiples mensajes a través de las redes sociales, en el correo electrónico o desde los medios de comunicación, que nos abruman y sumergen en la incertidumbre. Cada uno de nosotros afronta las noticias e imprevistos de un modo diferente; siempre en función de la situación personal y familiar en la que convivimos. No podemos pretender reaccionar todos del mismo modo ante un circunstancia que trastoca nuestras vidas.

Vuestras inquietudes e intereses son diversos. Muchos estaréis preocupados por vuestro futuro académico o laboral ante el decrecimiento económico que se avecina o los cambios en la planificación escolar que estamos ya sufriendo. No se trata ni mucho menos de edulcorar la situación, ni pretendo lanzaros simples eslóganes de ánimo; aún así, estoy convencido que vuestra situación académica o titulación profesional no se verá alterada significativamente gracias al esfuerzo que todos estamos haciendo y que ayudará a completar a distancia, en la medida de lo posible, vuestra formación profesional.


Las medidas que se van emprendiendo desde la administración educativa, pretenden, acertada o desacertadamente, que no perdáis el curso y la posible promoción a etapas superiores. El presencialismo y la burocracia es una rémora que arrastramos tanto en el sistema educativo como en muchos otros sectores profesionales, y nos toca cumplir con esas normas; buscando siempre sacar una lección valiosa de la coyuntura que estamos viviendo sin perder la necesaria rebeldía que los años apagan. Aprovechar los recursos que nos brinda el profesorado, exprimir con pausa este tiempo más dilatado, para aprender y desarrollar otros intereses, es una opción que tenemos para que este escenario indeseado nos proporcione algo positivo y transformador.

En cualquier caso, no podemos perder de vista las prioridades y nuestro bagaje cultural, como bien dice mi admirado Pepe Mújica:
"Pero en esta vida, no se trata solo de producir, también hay que disfrutar. Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no solo hay esfuerzo, sino también placer. Dicen que la gente que trota llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y solo queda el placer. Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute. ¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente! Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que la sociedad puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales".
Ese trote, o esta carrera de fondo, con las dificultades que encontraremos durante el recorrido, nos pueden fortalecer para ser mejores personas. La perseverancia que demuestres, la fortaleza ante el desánimo del día a día, apoyándote en la familia, amigos, compañeros de pupitre y en tus profesores que seguro que están al otro lado de la pantalla, nos ayudarán a sobrellevar esta situación. No tenemos un líder físicamente a nuestro lado, como el expedicionario Shackleton, un modelo de supervivencia en las peores condiciones posibles que demostró la máxima entereza posible junto a su tripulación atrapados en el hielo de la Antártida. Un tipo que, en estos días, nos da deja un buen ejemplo de resistencia, sacrificio y responsabilidad (te recomiendo que indagues en su historia en el buque Endurance).

Tomemos su ejemplo, pensemos no solo en nuestro futuro próximo, sino también en las personas que están haciendo ahora excepcionales esfuerzos y poniendo su vida en peligro en sus puestos de trabajo, o en aquellos que tienen aún mayores dificultades para sobrellevar esta situación por circunstancias económicas o personales. Volviendo a Pepe Mújica (no te pierdas la película sobre su vida):
Esto lo pensamos mucho, pasamos más de diez años de soledad en el calabozo y tuvimos tiempo ... Tuvimos siete años sin leer un libro y tuvimos mucho tiempo para pensar. Y descubrimos esto: o logras ser feliz con poco y liviano de equipaje porque la felicidad esta dentro tuyo; o no logras nada.
Cuidaos mucho, para así cuidar a nuestros mayores, libres de contagios; vivid con la mente puesta en ellos, que se merecen el descanso de una vida de trabajo acompañados hasta el final. Vivid estos días, pensando, escribiendo. Seguro que los recordáis en el futuro: mirando hacia atrás, cuando cursabais Formación Profesional durante un estado de alerta nacional. Dejad de postergar todo aquello que no hacemos habitualmente por el ritmo frenético y de consumo que nos aturde.

Espero que, cuando todo pase, nos acordemos de disfrutar y dar valor a ese pequeño balcón donde el sol se cuela; a esas páginas de una novela que no queremos que termine; a la voz de aquellos que viven cerca o lejos pero que están todos a la distancia de marcar una llamada. Incluso, cuando vuelvas al aula, que la disfrutes aprovechando las enseñanzas de tus profesores; porque lo que más anhelamos es que seas una persona plena, con conocimientos y valores, con las mejores herramientas para afrontar una vida que, como estamos comprobando, nunca sabemos lo que nos depara.

Un fuerte abrazo.

photo credit: Manolo Barragan Orozco Luces y Sombras via photopin (license)

RETOS Y RECURSOS PARA EL TELETRABAJO DOCENTE

jueves, 12 de marzo de 2020
En estos días de alerta sanitaria, con centros educativos cerrados para prevenir el contagio del coronavirus, muchas incertidumbres ante una situación preocupante, y donde huelga decir que la prioridad es la salud de las personas; nos enfrentamos a complejos retos si la situación de excepcionalidad se alargara y la enseñanza presencial tuviera que ser sustituida sine die por una educación a distancia u online. Las escuelas y docentes que aún no trabajan con asiduidad en un entorno digital van a tener aún más problemas para afrontar estos retos; sin contar con las dificultades añadidas que tendrán aquellos alumnos sin dispositivos o con una conexión deficiente para el aprendizaje desde sus casas.

No es momento ahora de innovar o probar herramientas que antes no hayamos testado nosotros mismos. Las alternativas más eficaces pasan por simplificar el número de herramientas digitales a utilizar, así como es necesario un protocolo claro de comunicación con los alumnos. La previa formación docente del profesorado, a nivel de competencias digitales, se torna ahora una valor imprescindible para la labor educadora a distancia y el teletrabajo.

En Formación Profesional, generalmente, no necesitamos contactar con las familias; así como, nuestros alumnos, debieran tener a estas alturas del curso unas competencias digitales mínimas para continuar trabajando los módulos al menos a nivel teórico. Por el contrario, la imposibilidad del trabajo en talleres o laboratorios, nos obliga a diseñar actividades que puedan en cierto modo sustituir este tipo de tareas prácticas.

Entornos digitales como G Suite u Office 365 son un valor seguro si tenemos una experiencia previa con las distintas herramientas digitales en línea que ofrecen.  Las aplicaciones que proporcionan son ahora útiles para planificar sesiones de trabajo, colgar materiales, programar sesiones virtuales, establecer evaluaciones a través de formularios, etc. Aprovechar el material que otros docentes publican en abierto por las redes, con la debida atribución de su autoría, se hace también necesario; las redes sociales (el buscador avanzado de Twitter es una buena opción, así como los tuits con la etiqueta #TeletrabajoDocente) o los repositorios digitales de materiales educativos son igualmente muy útiles para buscar recursos específicos de nuestras asignaturas (dejo aquí de nuevo esta tabla colaborativa con recursos de FP).

En cualquier caso, la colaboración y coordinación entre compañeros, uno de los puntos débiles de nuestro sector, sigue siendo vital para llevar a cabo esta planificación que tiene como principal objetivo que, los alumnos, desde casa, puedan seguir aprendiendo de un modo autónomo y comunicarse fácilmente de un modo virtual con el profesorado.

Es también un buen momento para apelar a la responsabilidad de los alumnos, para que no tomen este periodo como vacacional y sean sensatos con sus actos para evitar contagios. Me quedo con el siguiente manifiesto para concienciar al respecto:

fuente

Mucho ánimo y salud a todos.

¿ATIENDEN MENOS LOS ALUMNOS HOY EN DÍA?

lunes, 9 de marzo de 2020
Es común escuchar comentarios de docentes acerca de la falta de atención que hoy día muestran en clase los alumnos. Las quejas sobre la falta de concentración son constantes y frecuentemente atribuida a los dispositivos tecnológicos y a sus pantallas que nos conectan en un clic a cualquier otro mundo distinto al que pretende enseñar el profesor de turno. Las maquinitas, pantallas o vídeos son el chivo expiatorio actual al igual que lo fueron los tebeos o novelas en su día.

Incluso existen ya productos que han descubierto un nicho de negocio en esta aparente falta de concentración y comercializan una tecnología en forma de diadema que, según afirman, "mide la capacidad de atención de los estudiantes en tiempo real en el aula. El profesorado puede hacer un seguimiento de la participación de los alumnos y los niveles de atención de la clase cuando los alumnos desarrollan una rutina de trabajo, escuchan una explicación o usan un nuevo recurso educativo." Una tecnología un tanto pavorosa y que recuerda a esas ilustraciones futuristas de niños hipercontrolados dibujadas por Villermard en el pasado siglo.
¿Qué hay de verdad en todo esto? ¿son nuestras percepciones fieles a lo que hoy ocurre en las aulas?, o, ¿estamos de nuevo exagerando una situación que siempre ha ocurrido con los jóvenes estudiantes ávidos de distracciones, juegos y cualquier otra ocupación diferente a las eternas y monótonas tareas escolares? ¿o no nos distraíamos hace décadas con cualquier persona, animal o cosa que se entreveía fugazmente a través de los cristales de las puertas o ventanas del aula?

Algunos gustan, con una dudosa fidelidad, recordar su infancia o adolescencia quietos en sus pupitres atendiendo ininterrumpidamente a las lecciones del profesorado concentrados en las tareas escolares, leyendo sin tregua o escribiendo ordenadamente en pulcras libretas de doble pauta. Permitidme dudar de esa bucólica imagen, ya que no refleja la realidad, ahora edulcorada, que se vivía hace treinta años: aulas saturadas de alumnos expulsados al pasillo, suspensos, repeticiones y problemas de comportamiento a mansalva. Sin mencionar la marabunta de chavales dirigidos hacia la FP porque no superaban en condiciones aquel octavo de EGB (actual segundo curso de la ESO).

En cualquier caso, es evidente que la digitalización repercute no solo en la forma en la que consumimos contenidos sino también en la forma en la que leemos combinando textos digitales, repletos de hipervínculos, y otros medios de lectura impresa. Como sostiene la investigadora Maryanne Wolf; leer no es algo natural y la dimensión contemplativa del ser humano no nos viene dada. Una autora que apuesta por lectores que sepan alternar la lectura impresa con la digital o con cualquier otro medio de comunicación que nos depare el futuro. Recomiendo la lectura de su último libro: "Lector, vuelve a casa".

Coincido con esta tesis. Leer es una tarea costosa, más aún cuando estamos hablando de libros de textos con infinidad de información, habitualmente descontextualizada y sin un alcance significativo para el alumno. Lo mismo ocurre con la escucha en el aula; es materialmente imposible que un niño o adolescente mantengan la atención, continuamente durante seis horas, en el discurso del profesorado; respetando además un silencio y una compostura que es casi imposible experimentar en otros momentos y lugares del mundo adulto.

No por ello dejo de apostar por una educación que fomente esa lectura sosegada o una escucha activa que facilita la concentración y el estudio. Enseñar como autolimitarse, controlar los tiempos y gestionar las necesarias desconexiones, son competencias básicas a trabajar en el aula pese a la exasperación que nos provocan las continuas distracciones de unos alumnos inmersos en un entorno digital inagotable. Trabajar la lectura y la escritura, recalcando al alumnos su importancia, con las múltiples herramientas que nos ofrece la tecnología actual, sigue siendo una prioridad en este nuevo mundo digitalizado que se enfrenta a las dificultades inherentes a la naturaleza humana.

INCONVENIENTES PROFESIONALES DEL CHÁNDAL

jueves, 5 de marzo de 2020
No es mi intención abrir ninguna sección de moda o estilismo en este blog, ni aún menos tratar de asesorar sobre su vestimenta a los futuros profesionales que tejerán las relaciones laborales de las próximas décadas.

Sirvan estas líneas para mostrar mi desafección hacia esa prenda, llamada chándal, vocablo que no puede siquiera presumir de un fragante origen etimológico: parece ser que, en el siglo XIX, los comerciantes de ajo (marchand d'ail) llevaban en París, en el mercado de Les Halles, unos suéteres de lana que pasaron a denominarse des chandails de laine. Al menos, la etimología de la palabra, apunta a una procedencia profesional y comercial (como la rama que a mi me ocupa).

chándal profesionalEl chándal se ha descubierto una indumentaria comodín para cualquier ocasión. Ha dejado de ser aquella ropa con la que algunos se desayunaban los domingos por la mañana para recoger la prensa o pasear al can de la casa; luego vino a ser pieza fundamental de pandillas juveniles urbanas y aditivo obligado en modernos videoclips musicales; y  ahora, no hay aula que se precie de ser innovadora que no albergue una mayoría de estudiantes chandaleros entre sus pupitres. Ya no es una prenda que te distinga socialmente, para bien o para mal, si no una forma de vida que apuesta por el confort y por esa supuesta elegancia si el chándal viene con la incrustración tamaño XXL del logo de una marca supuestamente prestigiosa. Siempre supuestamente; porque tiene delito la cosa.

No pretendo discriminar a los estudiantes por su vestimenta. Dios me libre. Tampoco olvido las pintas que en los años noventa se permitían algunas tribus urbanas hoy en extinción. Tampoco quiero recordar el peinado que sobrellevábamos cuando aún conservábamos todo el cabello. Sin embargo, esas tribus, ahora en extinción, dotaban de cierta personalidad a sus seguidores. Ahora, el chándal, es apto para cualquier ocasión: salir con los amigos, ir a clase, pasear con la pareja, trappear, tapear, hacer flipped classroom en casa o competir en unas Olimpiadas. Cualquiera es merecedor de un chándal.

No me olvido de las zapatillas de deportes, tenis, playeras o deportivas que, escoltan tanto a un chándal de Rosalía como a un vestido de alta costura; calzado producido a bajo coste en fábricas asiáticas y por las que se pagan fácilmente dos billetes verdes (aproximadamente dos salarios mínimos en Bangladesh). Unas zapatillas que antaño disfrutábamos exclusivamente haciendo deporte y con un único par que pasaba a mejor vida solamente cuando estaba a punto de desintegrarse o el pie había crecido dos números. Era normal casarse y tener hijos y seguir utilizando las mismas zapatillas y chándal que te compraron tus padres siendo estudiante. Eso sí era reducir, reutilizar y reciclar...

En mi particular batalla contra el chándal como prenda profesional, tengo a mis clases "amenazadas" con una rebaja de un punto en cualquier presentación oral a la que se personen con chándal. Que nadie se lleve las manos a la cabeza ni esgrima el pin neandertal: jamás he llevado a cabo esta advertencia ni la he contemplado por escrito en rúbrica alguna. Es tan solo un acicate homeopático. No he tenido más remedio, pese a la presión recibida y ser tildado de vejestorio, que tomar esta drástica medida antes que algún colega decida pasarse al bando del atuendo deportivo; sin abarcar, por supuesto, a los compañeros de la familia profesional de actividades físicas y deportivas que llevan con garbo sus propias prendas.

¿Dónde queda esa elegancia, ese saber estar, esos mocasines lustrosos y pantalones con pinzas con los que acudías a tu primer empleo ataviado con camisa de manga larga pese a los treinta seis grados centígrados que soportábamos dentro y fuera del centro de trabajo? ¿Dónde queda el estilo de esas filas de escritorios de jóvenes enchaquetados en aulas en blanco y negro aptos todos para un anuncio actual de Nespresso? No me atrevo aún, no sea me suponga una baja laboral, a pedir una foto del interior del armario de uno de mis jóvenes alumnos; apuesto a que esos muebles soportan al menos media docena de chándales con capucha entre sus perchas, listos para engalanar las aulas.

El siguiente paso, al que os animo me acompañéis, es demandar a las autoridades educativas y responsables de la Formación Profesional, autonómicas y estatales, que incluyan en la futura LOMLOE la prohibición expresa del uso de chándal en horario lectivo, excepto durante educación física, así como se modernice el currículo de FOL para que no se permita el inicio de la FCT a cualquier alumno que acredite una foto de su CV con esta dichosa prenda.


PD. Disculpad si he herido alguna sensibilidad (sirva como atenuante que este post ha sido perpetrado en casa vestido con chándal).

photo credit: theirhistory It would only end in a soaking. via photopin (license)

RAZONES PARA COLABORAR EN FP

miércoles, 26 de febrero de 2020
Cuando programamos proyectos o cualquier tipo de reto en Formación Profesional, siempre tenemos claro que la colaboración de personas o entidades externas al centro educativo son las que aportan ese plus a la experiencia de aprendizaje que deseamos construir.

En todo proyecto es aconsejable contar con profesionales que orienten o den una visión distinta a la que aportamos los docentes en el aula. La FP no puede pecar de ser demasiado académica y, de hecho, la Formación en los Centros de Trabajo (FCT) es la que aporta ciertas habilidades profesionales que son imposibles de transmitir desde el aula.

De todo modos, a través de cualquier tipo de proyecto, tenemos la excusa perfecta para acercarnos a ese entorno real profesional que permite al alumnado conocer de primera mano un sector determinado o desarrollar aquellas competencias personales que se requieren en un puesto de trabajo. En nuestra experiencia con el Aprendizaje Basado en Proyectos y en algún otro reto transversal que hemos programado, las visitas a empresas o la colaboración de profesionales que nos han acompañado, nos han permitido resolver y producir resultados profesionales.

Las redes sociales, como Twitter o a través de plataformas como eTwinning que para FP tienen proyectos específicos, pueden ser un buen medio para buscar este tipo de colaboraciones que motivan tanto al profesorado como los alumnos y que son también una buena excusa para trabajar competencias comunicativas y digitales.

Foodtruck FP Pontevedra
Recientemente, hemos colaborado con dos profesionales y docentes de centros educativos y familias profesionales distintas a la nuestra, así como de comunidades autónomas diferentes. Marta Roldán del  Departamento de Industria Alimentaria del IES Escultor Juan de Villanueva (Pola de Siero, Asturias) y Ricardo Fernández Guerra profesor del centro integrado de formación profesional (CIFP) Carlos Oroza de Pontevedra. Su visión fue un aspecto fundamental que los alumnos tuvieron en cuenta para el diseño de sus productos finales. En este enlace podéis conocer algo mejor el proyecto en cuestión: The oli partner. La valoración de Ricardo Fernández, que también aprovechó el reto para trabajar con sus alumnos, ha sido igualmente positiva como así lo atestiguan sus palabras:
"La experiencia con el reto Oli & Oil está siendo muy buena, todo un descubrimiento de hasta dónde puede llegar un alumno cuando se le motiva y dirige convenientemente.
Les he explicado a mis alumnos en que consistía vuestra propuesta y se lo han tomado muy a pecho (a pesar de la carga de trabajo de este final de trimestre). Han peleado y buscado alternativas a las dificultades encontradas: alguno me dice que las propuestas están bien sobre el papel pero que a la hora del desarrollo culinario no es tan fácil la cosa (algo de esperar). Lo importante es que a pesar de las dificultades ellos han seguido con el desarrollo de vuestras propuestas y han sacado un producto al público fundamentado en el espíritu de vuestras creaciones.
Muy bien además como se esfuerzan en explicar a profesores y alumnos clientes del Foodtruck de dónde proviene la propuesta, de otro instituto de FP de Valencia, les decían con muchísimo énfasis, un instituto que quiere sacar productos nuevos basados en AOVE al mercado europeo. Mis alumnos están encantados e ilusionados porque creo que entienden que en el futuro este reto podría convertirse en una salida profesional.  Además han puesto su toque de gracia empleando aceite de una marca de Galicia en todas las elaboraciones.
Creo que estas pequeñas actividades de colaboración entre centros y especialidades de FP debieran ser un ejemplo para la clase política que nos dirige, aprenderían mucho de los alumnos."
Coincido plenamente con estas líneas finales; la Formación Profesional es una experiencia mucho más enriquecedora cuando trabajamos colaborando entre centros, docentes, familias profesionales y empresas. Buscar las condiciones y crear esas sinergias está en nuestras manos; siempre hay profesionales generosos que, como Marta y Ricardo, ofrecen su tiempo y conocimiento en esta FP tan valorada luego por nuestros alumnos. 

¿A QUÉ TEMPERATURA SE QUEMA UN PROFESOR?

jueves, 13 de febrero de 2020
Emulando el aclamado y popular libro de Ray Bradbury, "Fahrenheit 451", me pregunto a qué grado tiene que llegar el profesorado para comenzar a quemarse. Por mucho que popularmente se considere a la docencia como una profesión de tipos con muchas vacaciones y no demasiada faena, no es menos cierto que el profesorado lleva tiempo apareciendo en los primeros puestos del ranking de profesiones con mayor nivel de estrés (Casalnueva y Di Martino, 1994): detrás de mineros, policías, trabajadores de la construcción, pilotos de aeronaves, periodistas, dentistas, médicos, enfermeros, conductores de ambulancia y músicos.

Ignoro si este listado, veinticinco años después, tendría muchas variaciones. Apuesto, sin embargo, que los docentes podríamos escalar alguna que otra posición, visto como anda el patio desde hace ya algún tiempo. Para aquellos que convivimos en la escuela no hace falta que nos citen estudios para saber que el número de profesores quemados puntualmente o de modo crónico, no ha disminuido en ningún momento. No es raro pues que la OMS considere al profesorado más susceptible de sufrir el "síndrome del trabajador quemado" o "burnout"; reconociendo esta situación como enfermedad profesional a partir de 2022.

profesor quemado estres laboral burnout
Un burnout que, como define la OMS, "es resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no ha sido manejado con éxito y que se caracteriza por tres dimensiones: la sensación de agotamiento;
distanciamiento mental con respecto al trabajo, sentimientos de negatividad o cinismo relacionados con el trabajo; y una eficacia profesional reducida". Porque no es raro ver compañeros agotados, estresados, negativos o que desempeñan su trabajo bajo mínimos por múltiples razones.

Con los años eres consciente que las motivaciones personales a la hora de desarrollar este trabajo son muy diversas. Todos no nos enfrentamos igual al día a día en las aulas y a cada nuevo curso que requiere energías renovadas. La falta o escasez de motivos para trabajar cada día, junto a unas condiciones siempre mejorables en un entorno social muy complejo, son el combustible perfecto para esta insatisfacción laboral. Los comienzos en esta profesión suelen venir acompañados de muchas ganas y proyectos a realizar con los alumnos pretendiendo incluso transformar esa parte de la educación, impersonal y competitiva, que muchos aborrecemos. Un idealismo que es difícil de mantener y que acaba demasiado frecuentemente en cierta pasividad o indolencia que puede llegar a afectar a la salud. Sin embargo, muchos docentes siguen desarrollando su trabajo de un modo profesional pese a que esa motivación inicial ya no les acompaña; tal vez esperando un cambio de rumbo fortuito o resignados a un oficio con un salario decente.

Coincido en la diagnosis que algunos autores hacen acerca del burnout del docente: "Sea cual sea la característica de la personalidad, los individuos más entusiastas y dedicados son los que presentan un mayor riesgo, ya que son los que presentarán una mayor desilusión y disgusto al comprobar la diferencia existente entre el marco ideal y real de su trabajo" (Ayuso, J.A. "Profesión docente y estrés laboral una aproximación a los conceptos de Estrés Laboral y Burnout"). Todo ello sin obviar lo que apuntan diversos estudios: "los niveles de sobrecarga laboral están positiva y significativamente relacionados con el desgaste psíquico".

¿Y qué podemos hacer al respecto? ¿Cómo afrontar a esa insatisfacción laboral que se sufre en las escuelas y repercute en la enseñanza, alumnos y ambiente de trabajo? Las soluciones pasan claramente por la reorganización del centro educativo, la mejora de los recursos materiales, la disminución del número de horas lectivas, la disminución de las ratios o la mengua de una burocracia siempre creciente, como apunta Francisco Javier Gómez, responable de Salud Laboral de STEs. Sin eludir una formación y prevención, prácticamente inexistente en la actualidad, que mejore el clima laboral y ayude a solventar conflictos dentro y fuera del aula.

Igualmente opino que es necesaria una mayor solidaridad entre los compañeros; un reparto más equitativo de aquellas tareas o proyectos comunes; un tratar de evitar esos agravios comparativos que solo ocasionan conflictos; un menor ombliguismo y cierta relativización de asuntos nimios en nuestra práctica docente. Es preciso encontrar más tiempos para vivir en común esta profesión sin necesidad de prisas, pero con eficacia, sin tratar de embarcarse en modas o tendencias educativas que ofrecen una ganancia relativa y estética solo a corto plazo. Ofrecer reflexión y autonomía a los docentes nunca esta de más para buscar remedio a la desazón laboral. Reencontrar ese idealismo es tarea complicada, más aún cuando la temperatura ha pasado el nivel permitido para continuar trabajando, de un modo profesional, con la vista puesta casi en exclusiva en el aprendizaje integral de los alumnos. Ya va siendo hora de que los bomberos se resistan.

photo credit: olgapepe Vigilando la Crema via photopin (license)

PROFESORES DE FP A SEGUIR EN TWITTER

domingo, 2 de febrero de 2020
En tiempos donde todo está mediatizado y donde lo que no se publica en las redes parece que no existe, entiendo necesario poner el foco en aquellos profesionales que tienen a bien compartir su trabajo y experiencia docente en las aulas. En nuestro caso, en la Formación Profesional, sigue siendo rara, tal vez afortunadamente, esa mediatización de los docentes o la gurificación de algunos perfiles.

La FP es una etapa magnífica para llevar a cabo metodologías y prácticas docentes con objetivos bien diferentes a las etapas educativas que la preceden o a otras equivalentes (bachillerato o universidad). En los ciclos formativos podemos aventurarnos con herramientas nuevas, materiales innovadores, contenidos en permanente actualización, proyectos con empresas, etc. Tenemos la obligación de formar a nuestros alumnos con la vista puesta en la empleabilidad, sin dejar de lado los valores y esas soft skills que son ya imprescindibles pero que siempre han sido esenciales en cualquier buen profesional. 

PROFESORES DE FORMACIÓN PROFESIONAL A SEGUIR EN TWITTERTenemos la fortuna de, al igual que en otras etapas, seguir trabajando el pensamiento crítico, la comprensión lectora, la competencia matemática e incluso tocar, aunque sea de perfil, las disciplinas humanísticas. Lo que no podemos es dejarnos llevar por las modas educativas que arrecian desde cualquier medio, sin pararnos a pensar en su validez para la Formación Profesional o sin tener en cuenta ese coste de oportunidad inevitable en un contexto donde los recursos humanos (horas de docencia) y técnicos(herramientas y materiales) son limitados por esa empantanada inversión educativa. 

El voluntarismo ha sido siempre clave para la mejora de la escuela y no debiéramos quizás estar orgullosos de ello; la vocación y la profesionalidad de una mayoría de los docentes siguen procurando ese avance de la FP que es necesario en todas las regiones del país. Contamos con muchas experiencias, ideas, formación continua, recursos, contactos profesionales o entidades que nos ofrecen mil y una posibilidades en nuestra docencia; pero seguimos contando con el mismo tiempo para dar clase y atender al maremágnum de alumnos que inundan nuestras aulas buscando encauzar su futuro.

De todos modos, siempre nos quedan referentes de donde sacar ideas, ilusión o cierta sana envidia por el trabajo y empeño que ponen en su trabajo en las aulas. Muchos otros lo hacen en silencio, perserverando discretamente, sin créditos ni estridencias, dedicando su tiempo de trabajo al aula y a sus alumnos, sin escaqueos ni excusas, de un modo honesto y cumpliendo curso tras curso con responsabilidad e implicación a este oficio tan exigente que requiere nuestra mejor versión e incontable paciencia con propios y extraños. A todos los demás, les sugiero que se pasen por las webs o las redes de estos docentes que se toman muy en serio su trabajo y tienen la amabilidad de compartirlo con el resto de compañeros que trabajamos en la Formación Profesional. Os dejo con sus cuentas de Twitter donde los encontraréis fácilmente:

  • @profesorFP: Ricardo Fernández, un buen ejemplo que marida a la perfección pasión por su trabajo y la docencia en las cocinas de la formación profesional gallega. 
  • @tonicasasola: Toni Casola, profesora de Sistemas Electrónicos que comparte sus recursos propios y todo tipo de cuestiones relacionadas con las telecomunicación y los sistemas informáticos. 
  • @jmalex: José Miguel García, un profesor accesible y abierto que demuestra sus cualidades conectando a sus alumnos con otros profesionales a través de sus módulos de comunicación y marketing. La etiqueta #CyACartuja la tiene achicharrada...
  • @pazfdevera: Paz Fernández de Vera, profesora de FOL y EIE que se harta a llevar a cabo proyectos con sus alumnos, compartiendo materiales y recursos para un módulos que requieren una gran dosis de innovación y actualización permanente. 
  • @RolMarta: Marta Roldán, profesora de FP de Industrias Alimentarias. Mucho más que sidra, quesos y pan artesano. 
  • @inedu: Bernat Llopis, profesor de la familia de Electricidad y apasionado por la robótica y la programación, además de un tipo implicado y comprometido con otras causas y proyectos.
  • @aarranzcad: Alberto Arranz, profesor del País Vasco de diseño asistido por ordenador (CAD) que comparte recursos y experiencias relacionadas no solo técnicas. 
  • @AlbertoPTFP: Alberto Romero, docente de la rama sanitaria con mucho curro y geniales vídeos en su canal de Youtube donde hace un mix de la FP, música y enfermería. 
  • @iElenaR, docente de FOL, apasionada e implicada en mil proyectos de formación que en estos últimos años han ayudado a transformar las aulas y las metodologías con nuestros alumnos. 
  • @jarevalo_FP: actualmente no ejerce como docente de FP pero lo cito aquí como el mejor ejemplo de responsable político comprometido con la FP que ha llevado a la formación profesional vasca a ser un referente a nivel internacional. Además, sigue compartiendo enlaces de interés desde su cuenta de Twitter. 

Me dejo otras muchas cuentas de docentes, sobre todo de Formación y Orientación Laboral que son el colectivo que sin duda alguna más comparte y publica recursos en abierto, siempre con la confianza de descubrir y conocer nuevos profesionales que me ayuden en mayor o menor medida a seguir aprendiendo y a ver con optimismo esta entretenida profesión. Te agradeceré, aunque ya no se lleve, si dejas alguna recomendación personal en los comentarios a este blog. 

DIFICULTADES Y PROPUESTAS PARA LA INSERCIÓN LABORAL DE LOS ALUMNOS DE FP

lunes, 20 de enero de 2020
Se acercan las fechas en las que los alumnos de Formación Profesional comenzarán su módulo de Formación en Centros de Trabajo (FCT), las prácticas en empresas, y emprenderán una experiencia incierta para ellos y a través de la cual experimentarán y aprenderán en un entorno real algunas nuevas competencias que no podemos trabajar en el aula. Es normal que los jóvenes, pese a estar finalizando ya su ciclo formativo, no tengan claro el tipo de empresa o puesto donde les gustaría desempeñar un futuro empleo. No siempre se puede decidir el lugar donde realizar estas FCT, e incluso, en ocasiones, son las propias empresas las que seleccionan a los alumnos que necesitan para luego incorporarlos a su plantilla.

Es por tanto imprescindible que nuestros jóvenes alumnos sepan afrontar con ciertas garantías una entrevista de trabajo y realizar un currículo adecuado y profesional tanto para antes de realizar esta FCT como para cuando las finalicen y se titulen como técnicos. El problema surge, en muchos ciclos, en los que el módulo de Formación y Orientación Laboral se ha programado para ser impartido durante el primer curso del ciclo formativo; en lugar de realizarse en un segundo curso donde deberán afrontar una continuación de estudios o su inserción en el mercado laboral. No es raro encontrar currículos con faltas de ortografía, mal planteados o con un diseño descuidado.

Cabe por tanto que el resto del profesorado sigamos orientando a los alumnos a la hora de afrontar estas entrevistas, diseñar un CV o afrontar una primera experiencia laboral. Es necesario que conozcan de primera mano lo que las empresas esperan de su trabajo, a nivel personal y profesional; que la actitud y las ganas de aprender en el trabajo son esenciales; que los modales, la humildad o el respeto se deben mostrar desde el primer al último día; que la honestidad y el cuidado de las herramientas de trabajo o de la mercancía es ineludible; o que su intimidad e identidad digital pueden influir positiva o negativamente en su contratación. No solo podemos centrarnos en esos supuestos empleos del futuro; debemos aterrizar y poner los pies en el suelo con todas esas competencias que se demandan desde el mercado del trabajo y que pueden asegurar ese empleo en condiciones, deseado y necesario para tener un proyecto vital. Sería deseable, si la disposición de tiempo nos lo permitiera, dedicar espacios en exclusiva para cada uno de nuestros alumnos con el fin de orientarles y mejorar sus posibilidades antes de afrontar su primer empleo. Soltar a mansalva consejos o enlaces con información sin una revisión personal y acompañando al alumno, no pasa por ser una táctica eficaz con perfiles que afrontan un empleo con escasa o nula experiencia profesional.

Trabajar con los alumnos para que se muestren naturales, sin nervios ni arrogancia pero seguros de sí mismos, es esencial para lograr esa inserción laboral exitosa. Hacerles saber que su disposición, ganas de trabajar y formalidad serán claves para afrontar esa inserción y la consiguiente recomendación de su persona por parte de profesores o tutores de empresa; que si que importa su actitud en el aula y su conducta con compañeros y profesorado. Hay decenas de páginas web con información para redactar currículums o realizar entrevistas, así como recursos con tutoriales para aprovechar las redes sociales en la búsqueda de empleo (os animo de nuevo a colaborar en esta tabla colaborativa con recursos para FP). Sin embargo, el profesorado necesita estar actualizado en estas áreas con el fin de saber realizar diseños digitales, utilizar redes sociales para el empleo o, simplemente, encontrar información útil con ofertas de empleo o recursos apropiados para favorecer su contratación.

No podemos pensar que cada uno de nuestros alumnos van a lograr crear una marca personal de éxito en su próxima vida laboral; pero si podemos soñar con alumnos informados y preparados para desarrollar su vida profesional en un mercado laboral competitivo, exigente y que demanda perfiles donde los conocimientos técnicos se sobrentienden y las competencias personales se valoran más que nunca.

photo credit: Mihail Maletin Way via photopin (license)

LA NECESIDAD DEL DEPARTAMENTO DE FOL

lunes, 13 de enero de 2020
En nuestra FP, todos los ciclos formativos (LOE) tienen atribuidos dos módulos transversales, Formación y Orientación Laboral (FOL) y Empresa e Iniciativa Emprendedora (EIE), que se vertebran en los centros educativos a través de su correspondiente Departamento de FOL. Así al menos, hasta ahora, se organizaban estos módulos en la FP de la Comunidad Valenciana en todos los centros de FP.

Sin embargo, ahora, según el borrador del nuevo proyecto de Decreto del Consell, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico y Funcional de los Centros Integrados Públicos de Formación Profesional  (CIFP) de la Comunitat Valenciana, Título III, se pretende eliminar este departamento de FOL; repartiendo a su profesorado entre los diferentes departamentos de cada familia profesional donde imparta docencia, o, insertarlo dentro del departamento de información y orientación educativa y profesional; esta nueva norma también dejaría la posibilidad de crear este departamento de FOL a criterio de cada CIPF. 

fol fp departamento formación y orientación laboral
Las consecuencias de este desmembramiento del departamento de FOL, en este tipo de centros o en cualquier otro centro de Formación Profesional, público o privado, pueden ser adversas tanto para los alumnos como para el profesorado. Cabe destacar que el profesorado de FOL es de los pocos colectivos que tiene cierta visibilidad dentro de la FP gracias a su trabajo conjunto, recursos compartidos y proyectos transformadores visibles en todo el país y en los que colaboran profesionales de todas las comunidades autónomas que llevan años implicados en la difusión de buenas prácticas y experiencias formativas. Unas sinergias y una colaboración entre los foleros que redunda en la mejora de la docencia del resto del profesorado de los ciclos formativos a través de nuevas metodologías, la innovación educativa imprescindible en esta etapa y una actualización constante de las competencias que demandan las empresas. 

Como bien explica Daniela Gimeno en este hilo de Twitter, el profesorado de FOL corre el peligro, con la eliminación de su departamento, de perder esa autonomía y flexibilidad necesaria para dar respuesta a un alumnado y profesorado que suele ejercer su docencia entre diferentes ciclos formativos. 
Más que eliminar este departamento de FOL, debiera impulsarse su crecimiento y dotación para afrontar mejor la complejidad creciente a la que se enfrenta nuestro alumnado. Un alumnado que, con dos o tres horas semanales, debe aprender legislación laboral básica, conocer las medidas de seguridad y salud en su sector, descubrir las salidas laborales y académicas de su ciclo, y estar al tanto de todos los recursos para encontrar empleo en un entorno digital que es imprescindible dominar. Sin mencionar ese emprendimiento, casi milagroso, que se persigue desde el módulo de EIE.

El módulo de FOL ha conseguido en muchos centros, gracias a su profesorado comprometido, dejar de ser ese módulo insertado con calzador que muchos alumnos temen como consecuencia de un temario farragoso y desconectado de su entorno real profesional a menudo impartido a través de densos libros de texto. Un módulo que precisa de un departamento y una jefatura que sensibilice y motive al profesorado a seguir actualizando unos contenidos oficiales desmesurados que suelen quedarse atrás mucho antes de la renovación de los títulos profesionales. Una renovación permanente que siempre es más fácil llevar a cabo de forma coordinada y a través de esa colaboración que debiera suponer trabajar en un mismo departamento.

Todo ello no es óbice para demandar a la Administración una organización de los centros donde todo el profesorado y resto de actores que participan en la Formación Profesional, colaboren de una forma más sistemática y con mayor frecuencia. Se necesitan centros que puedan a su vez organizar, como medio de mejora, la estructura de los ciclos formativos que ofertan; pudiendo variar el orden en que se imparten los módulos (en primer o segundo curso); dejar carga lectiva en cada ciclo a libre disposición para así aumentar u ofrecer contenidos más relevantes y adecuados en ciertas zonas geográficas o sectores profesionales. Centros educativos con jefaturas de departamento, en todos los centros sostenidos con fondos públicos, dotadas con más horas y formación suficiente para embarcarse con garantías en proyectos de internacionalización, emprendimiento, digitalización y actualización de los ciclos formativos de grado medio y superior.

Espero que, en lugar de eliminar este departamento de FOL, se apueste por distinguirlo como uno de los ejes transformadores de la FP; subrayándolo como uno los puntales de la renovación pedagógica de buena parte de ese profesorado inquieto que pretende mejorar su docencia y el aprendizaje de sus alumnos.


photo credit: Peter Schüler together via photopin (license)

2020, NUEVA DÉCADA: ¿NUEVA FP?

jueves, 9 de enero de 2020
Año 2020. Afrontamos una nueva década en la que si echamos la vista atrás y retrocedemos veinte años, este tiempo ha supuesto un incremento sustancial de la complejidad de la docencia, y de todo lo que ahora conlleva la misma, a todos los niveles. Nos hemos atiborrado a cursos de formación continua, sobre metodología y nuevas tecnologías, idiomas y alguna que otra ocurrencia que se estilaba en su momento. Algunos seguimos con la misma cantinela esperando esas mejoras deseadas que nunca llegan y de las que nos compadecemos en público o en privado.

Sin embargo, veinte años después: ¿ha cambiado significativamente la enseñanza y la Formación Profesional que ofrecemos? Sigo viendo, sin ánimo de crítica, mucho libro de texto; jóvenes distraídos que necesitan una motivación constante; aulas, equipos y mobiliario del siglo pasado; docentes buscándose la vida para dar clases; unos ciclos y módulos flexibles según sea la intención del profesorado que no de la Administración; y, unos recursos siempre limitados para emprender esos cambios tecnológicos y formativos que precisaría esa nueva economía que muchos solo ven en los titulares de prensa. Se añaden planes, se proyectan estrategias para mejorar la FP, se lanzan campañas de comunicación, se internacionalizan los estudios, se busca la inclusión; pero todo cambio es a costa del profesorado y sus equipos directivos, y a discreción de los mismos.


2020 NUEVA FORMACIÓN PROFESIONALEl mayor cambio o mejora lo observo en el largo y lento proceso de digitalización de un profesorado que ha entendido y aceptado, en su mayoría, la tecnología como una herramienta más que puede ayudar a nuestra labor docente a través de aplicaciones y recursos donde el protagonista es el alumno con un profesorado que crea contenidos y se comunica fácilmente a través de las redes. Cambios que, gracias a la mejora de la velocidad de la conexión a Internet, hemos logrado implementar desde aquellos primeros años donde el correo electrónico era casi una amenaza a la conciliación laboral y personal de algunos colegas. Ahora nos toca afrontar un reto aún mayor: la digitalización de todas aquellas familias profesionales que ahora o en un futuro próximo van a ver transformada su forma de trabajar.

Otro de los cambios, a mi parecer, y provocados por el inexorable paso del tiempo, ha sido la renovación de unas plantillas y de un modo diferente de entender la profesión por motivos generacionales. Unas experiencias vitales distintas que se reflejan en nuevas prioridades y otros modos de abordar la vida profesional. En mi caso, he aprendido a valorar más a esas generaciones pasadas sin dejar de lado el punto de vista de las nuevas hornadas de docentes que aterrizan con otras preocupaciones y estilos de trabajar. No creo que se trate de entender la profesión de un modo más o menos conservador o más o menos reaccionario; aunque estoy seguro de la importancia que tiene la experiencia acumulada de muchos de esos compañeros y compañeras que se han dejado la piel en el aula y que debiéramos seguir atesorando y transmitiendo a los que ahora nos acompañan.
Pertenecer a la generación X, Y o Z, debiera ser irrelevante, pese a las inevitables diferencias particulares, cuando se trabaja con unos mismos objetivos y priorizando el bien común sobre los intereses particulares; manteniendo la congruencia y profesionalidad como distintivos personales.

El cambio que no quisiera tener vivir es aquel que quite el centro de atención en el alumno. Debemos actualizarnos, ser más flexibles con las competencias y contenidos, evaluar nuevas y viejas capacidades, pero todo ello sin olvidar que nos dirigimos a unos jóvenes con intereses propios que necesitan una preparación personal y profesional para afrontar un exigente y complejo mercado laboral con las mejores garantías posibles. Despertar en el alumno la necesidad y carencia de aprendizaje que tienen y tendrán en el futuro, es una tarea vital con nuestro alumnado. Disponer de tiempo para trabajar con ellos, preparar recursos, atenderlos en condiciones, orientarlos y, sobre todo, enseñarles una profesión, debe seguir siendo nuestro cometido principal por muchos años que pasen.

En líneas generales no sabría decir si estamos mejor o peor que hace veinte años. Es cierto que el prestigio de la Formación Profesional parece ser una variable ascendente, y cada año son más los estudiantes que eligen cursar un ciclo formativo. Los que disfrutamos la enseñanza, no perdemos la ilusión de que se pueden mejorar muchas cosas sin necesidad de hacerlo con prisas, sin dejar de ser pragmáticos,  y teniendo en cuenta la mejora en la formación del alumno sin menoscabar las condiciones del profesorado. Sigamos aprovechando el conocimiento de nuestros profesionales de la docencia para diseñar esa FP moderna y transformadora que reclamamos y que nos diferencia de otras etapas educativas.

photo credit: Rusty Russ A Bird in a Time Tree via photopin (license)
Con la tecnología de Blogger.

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