PORTAFOLIOS DIGITALES CON BULB

sábado, 14 de septiembre de 2019
Tras un tiempo sin probar nuevas herramientas digitales, me apetecía recomendaros BULB. Una aplicación ideada para diseñar y publicar portafolios digitales que recientemente he encontrado.
El uso de portafolios en el aula me parece un recurso interesante como medio de organización de los contenidos que el estudiante elabora, así como un espacio de reflexión e instrumento para compartir el trabajo realizado a lo largo del curso.

Con Google Sites tenemos una herramienta que podemos usar con el mismo objetivo y sobre la que escribí hace ya algún tiempo: "Crear un portafolio digital con Google Sites". En esta ocasión, con Bulb, es posible también diseñar nuestro propio portafolio pero con un diseño más cuidado, así como beneficiándonos igualmente de la posibilidad de integrarlo con Google Drive y nuestros archivos personales. Un blog o una web son alternativas que podemos utilizar cuando nos interese trabajar con estos portafolios digitales.

bulb portafolio digital

Lo que más me ha gustado de Bulb, además del diseño resultante de los portafolios, ha sido la sencillez de su manejo; es realmente fácil insertar colecciones o páginas al portafolio personal, así como personalizar con imágenes y títulos las distintas partes del mismo. Tan solo tenemos que CREAR COLECCIÓN, a modo de carpetas, donde podremos incluir PÁGINAS con diferentes contenidos (vídeos, imágenes, archivos, audios, url) que, como anteriormente comentaba, se pueden integrar directamente con nuestra cuenta de Google Drive. Estas páginas también se pueden mover libremente entre las colecciones y variar su orden. El problema principal radica en que solo nos permite crear diez páginas en su versión gratuita y dispones de dos gigas de almacenamiento, pero ofrecen también la posibilidad de cuentas educativas.

Otra opción es crear GRUPOS con los que compartir internamente las páginas que deseemos, así como también podemos guardar con la opción ME GUSTA aquellas páginas que están disponibles en abierto y que podemos explorar desde la web de Bulb; no hay mucha variedad debido al poco tiempo que lleva en activo esta herramienta. En cualquier caso, todas las páginas creadas se pueden publicar de modo público o privado, según lo indiquemos al finalizar su edición.

Por otro lado, está la posibilidad de trabajar con una app móvil, aunque tan solo tiene soporte en la plataforma de iOS y Microsoft. Una lástima que para el resto de mortales no nos ofrezca la posibilidad de editar desde un teléfono con Android. 

También hay una opción interesante, el modo PRESENTAR, con el que podríamos realizar una presentación de cualquier PÁGINA y así poder proyectarla en una pantalla. Una alternativa que puede ser útil si queremos que el alumno/a presente sus creaciones. Aquí puedes ver algunos ejemplos de portafolios tanto de estudiantes como de profesores. De momento parece que la mayoría de usuarios son de EEUU, aunque si ofrecen ayuda en español para utilizar esta herramienta.



En Formación Profesional puede ser igualmente útil para que el estudiante presente la cartera de trabajos que ha realizado y que incluso la adjunte a su currículo en una futura búsqueda de empleo. (los foleros pueden disfrutar con ella). Os dejo con mi primera y simple incursión con Bulb: https://www.bulbapp.com/oboluda Ya os iré contando la experiencia en el aula con los alumnos.

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PROPUESTAS PARA UN NUEVO CURSO EN FP

viernes, 30 de agosto de 2019
A las puertas de un nuevo curso siempre surgen dudas e incertidumbres sobre cómo afrontarlo. Al menos a mi, personalmente, me motiva saber que se puede ir modificando cada año las formas de enseñar y aprender en el aula. Tratar de mejorar es el reto que me anima a modificar la programación y las metodologías; una práctica docentes en permanente evolución aunque con resultado también siempre incierto.

Para este curso me planteo las siguientes acciones, quehaceres u objetivos a llevar a cabo. Tras más de dieciocho años en las aulas, he vivido muchos cambios y sufrido multitud de cantos de sirena. Sin embargo, en el momento actual, tras tanto vaivén educativo, considero relevante tratar de trabajar una serie de competencias y actitudes que les sean invariablemente útiles a nuestros alumnos como futuros técnicos y técnicas de Formación Profesional.


  • El silencio. Buscar momentos de trabajo semanales en silencio para contrarrestar ese sonido constante al que estamos acostumbrados. Trabajar sin auriculares ni móvil, individualmente, leyendo o realizando tareas concentrado, me parece vital en una sociedad que, equivocadamente en mi opinión, ha sobrevalorado la multitarea y la distracción-diversión permanente. 
  • Lectura. Conectada con el punto anterior, sigo creyendo vital favorecer la lectura a través de lecturas obligatorias y voluntarias donde el alumno pueda comentar, y reflexionar en voz alta sobre artículos o libros sugeridos en el aula. Aquí algunos títulos recomendados para alumnos de FP, más algunos otros que tengo en mente para los próximos meses.
  • Redes sociales. Seguiré, erre que erre, tratando de fomentar el uso de Twitter como herramienta de aprendizaje, pese a los escasa respuesta con la que a veces me encuentro: "Twitter, educación y trabajo". Mostrar que hay vida más allá de Instagram o del WhatsApp y del exhibicionismo inane de estas redes. Linkedin también me parece un buen medio para conectar con otros profesionales, buscar empleo y conocer los diferentes sectores. 
  • Tecnología y papel. Pese a la bondades del universo Google, con todas sus apps de productividad que nos facilitan tanto la vida profesional y personal, me parece útil seguir trabajando la toma de notas en papel como forma de aprender a sintetizar, escuchar atentamente y organizar los contenidos vistos en el aula. 
  • Bulos, identidad digital, valoraciones. Estamos tristemente acostumbrados a una falta de criterio o dejadez en las redes como una conducta habitual. Me parece imprescindible que los alumnos sepan distinguir las buenas de las malas fuentes de información; de la importancia de los contenidos personales que propagan voluntaria o involuntariamente (impresionante la serie "Euphoria" con trazos al respecto); o de cómo verificar con ayuda de Maldito Bulo esos malintencionados mensajes y contenidos que recibimos. 
  • Trabajo en equipo. Por uno u otro motivo siempre finalizamos el curso con la sensación de que no nos hemos coordinado lo suficiente entre el profesorado del ciclo. Seguir planeando proyectos tipo ABP o ApS es una práctica que ayuda a conectar con los compañeros, pese a los condicionamientos de todo tipo que surgen a nivel personal o en la estructura organizativa de los centros. Este curso experimentaremos también con el aprendizaje basado en retos
  • Investigar. Explorar las tendencias ý cambios que los avances tecnológicos y digitales están provocando en los diferentes sectores profesionales debiera ser una obligación en todos los ciclos formativos. Pese a que necesitamos una mayor formación al respecto, estamos obligados a actualizar nuestros contenidos a aquello que demanda u ofrece el mercado. Aquí también Twitter es un excelente hábitat para descubrir esas tendencias si buscas a las personas u organizaciones adecuadas. 
  • Optimismo realista. Siguiendo el idealismo de Paulo Freire y su pedagogía del deseo, creo firmemente en la capacidad que tenemos como docentes de inspirar a nuestros alumnos y alumnas. Ser realista y soñar no tiene por qué ser incompatible. Si no buscamos el cambio, pese las incertidumbres y condicionamientos, es difícil mantener la motivación en esta profesión. Transformar el aula, y de paso la escuela, se  puede lograr a través de la honestidad con uno mismo, con los alumnos, y con los compañeros y la escuela; manteniendo intacta esa capacidad de soñar que nos regala la docencia. 

TARANTINO, BLOGS Y FP

jueves, 22 de agosto de 2019
Pocos son los que hoy día se aventuran a mantener un blog con cierta continuidad. El más difícil todavía lo tienes si estás buscando alguna bitácora relacionada con la Formación Profesional; como mucho puedes encontrarte con alguna página web publicada por empresas u organizaciones inmersas en una campaña de comunicación o con objetivos de venta. Compruébalo tu mismo/a.

Algunos predicamos en el desierto al respecto desde hace ya unos cuantos años. Sin embargo, parece que no hace mella dicha predicación, pese a que las bondades o ventajas que ofrece el mantenimiento de un blog son muchas. No es mi intención enumerarlas en esta ocasión. Bastante lata he dado ya listando las excelencias de los blogs a nivel educativo ("Usos educativos de los blogs en FP"), tanto desde este espacio como en las aulas donde me sufren los alumnos.

TARANTINO FORMACIÓN PROFESIONALConstancia y ganas de reflexionar son los elementos imprescindibles para seguir publicando unas líneas cada curso. Aunque sin cierto gusto por la escritura y por tratar de reflejar esos pensamientos que pasean por la cabeza puede resultar un asunto estéril. Caer en la desgana es relativamente fácil, abandonando ese blog que un día empezaste y que no sabes ni desde qué plataforma le diste vida. Por ello sigo insistiendo hoy aquí en la necesidad de trasladar ideas, intenciones o esas prácticas más o menos acertadas que producimos en las aulas junto a nuestros alumnos. Retómalo o ábrete uno nuevo. Los hilos de Twitter o esas imágenes con cientos de hashtags en Instagram se acaban perdiendo en ese universo infinito que es la web.

Un blog te de la oportunidad de expresarte, de dejar de morderte la lengua ante determinadas situaciones, de reclamar o reivindicar lo que consideras justo para el sistema educativo, de compartir anhelos y desvelos como docente, de insinuar y provocar, o, tan sólo, de disfrutar contigo mismo de un tiempo donde mecanografías una parte de ti.

En la Formación Profesional es complicado encontrar esas líneas personales con experiencias en ciclos y módulos de FP. Al igual que sucede con la educación de adultos, los profesores de FP nos encontramos algo descolocados ante las experiencias educativas de otras etapas o frente a ciertas modas pedagógicas que no nos aportan aquello que estamos buscando. El carácter propio de nuestra etapa y la finalidad de esta formación nos hace ser muy concretos ante las necesidades que buscamos cubrir como docentes. Por ello, insisto de nuevo, comparte con un blog, a través de una web, en un podcast, o incluso en YouTube si te apetece más, los conocimientos, percepciones, sentimientos o cualquier idea que lleves a cabo o en la que quieras aventurarte.

De momento, si te animas, déjanos aquí o en las redes con ese espacio personal. Y, mejor aún, si es sobre Formación Profesional. Puede que los blogs estén algo demodé, pero ya sabes que lo retro siempre vuelve... No tienes más que ver la última película de Tarantino.

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POR UNA FP HUMANÍSTICA

miércoles, 31 de julio de 2019
Con el verano ya a medias, escolarmente hablando, seguimos algunos ocupados, mentalmente sobre todo, a cerca de posibles mejoras o actividades que podemos realizar el próximo curso. La desiderata suele ser extensa, luego, cuando comienza el año escolar solemos poner los pies en el suelo e incumpliendo los objetivos por falta de tiempo, descuido o simple dejadez.

Tanto a nivel de Formación Profesional como en cualquier otra etapa educativa, valoro en gran medida las iniciativas que implican un aprendizaje o la inmersión en parcelas humanísticas por parte del alumnado. Los docentes, sujetos a un currículo extenso e inabarcable, aprendemos a torear unos contenidos que, ya sea a través de un libro de texto o unos apuntes propios, nos (auto)limitan la capacidad creadora y la ampliación de conocimientos en otras áreas diferentes a las que nos ocupan.

La mayoría tenemos claro que son esas experiencias extracurriculares las que acaban siendo memorables tanto para el docente como para el alumno. Envidio la capacidad de esos profesores que son capaces de provocar curiosidad por temas no sólo técnicos y que seguro enriquecerán sus vidas a nivel personal y profesional. Música, literatura, arte, filosofía, etc., son materias con las que la actual Formación Profesional no está acostumbrada a lidiar en la generalidad de los ciclos formativos que se ofertan. ¡Quién, con 12 años, no se hubiera iniciado de buen grado al arte clásico con un cómic como el de Pedro Cifuentes!

FORMACIÓN PROFESIONAL HUMANÍSTICA

De unos años a esa parte he tratado de incluir algunas lecturas, con mayor o menor éxito, tratando de estimular esa curiosidad de la que hablaba anteriormente o provocando el deseo de ocupar el ocio en otras actividades culturales o humanísticas. Tratar de inquietar más que entretener, utilizando como paralelismo la misión que Miguel Delibes concedía a la novela, es un cometido que debiéramos tener en cuenta cada vez que programamos una materia; y, qué mejor que a través de las humanidades.

El pragmatismo se sobreentiende en la Formación Profesional; la digitalización de la economía y la sociedad, los adelantos tecnológicos o la innovación productiva, son sin duda parcelas fundamentales que deben ocupar nuestra FP. Sin embargo, las disciplinas relacionadas con las humanidades, no son populares en un entorno donde lo último, lo más veloz o lo más comercial, acapara nuestro tiempo en busca de una distracción permanente. Citando a Nuccio Ordine en su libro "La utilidad de lo inútil":
"ningún oficio puede ejercerse de manera consciente si las competencias técnicas que exige no se subordinan a una formación cultural más amplia, capaz de animar a los alumnos a cultivar su espíritu con autonomía y dar libre curso a su curiositas."
De momento, para el próximo curso, probaremos en el aula con más literatura contemporánea, alguna que otra visita a museos o introduciéndonos en esas disciplinas que, indudablemente, revertirán de forma positiva en la formación profesional de nuestros alumnos.

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CONFLICTOS POR EL MÓVIL

martes, 2 de julio de 2019
A raíz de un tuit donde abogaba por la resistencia de los padres a dar en propiedad un móvil a sus hijos menores (no más de 12 años en este caso), aparecieron decenas de contestaciones, tanto a favor como en contra, a una simple opinión en voz alta. Los comentarios a favor fueron los primeros, principalmente de otros padres y madres también docentes; pero no tardaron en llegar los comentarios despectivos, e incluso insultantes, provenientes de una contada chavalería maleducada. Ser joven puede presuponer ser contestatario, pero los límites del humor ácido los debieran marcar las ofensas gratuitas.
Y la bola se sigue haciendo grande. Con un simple tuit ya son más las 175.000 impresiones ahora mismo con al parecer cientos de ofendidos... Hoy, continúan los comentarios retroalimentándose y apareciendo más personajes (en su mayoría anónimos y supongo adolescentes) destilando inquina por los cuatro costados. Lo cierto es que algunas personas, desde la buena educación, han sostenido y justificado una opinión contraria a la mía que me hace replantear mi posición inicial. En cualquier caso, lo que más me ha llamado la atención ha sido el incivismo ilimitado del que hacen gala algunos tipos en las redes. No estaba acostumbrado a ello desde un perfil donde principalmente me preocupo de temas relacionados con la educación y me relaciono con otros docentes por temas profesionales.

En cualquier caso, sigo reticente a la posesión de un dispositivo móvil a los niños con menos de 12-13 años. Entiendo también que no se puede generalizar este posicionamiento; que puede depender de las diferentes situaciones personales y/o familiares del niño o niña, y que se pueda adelantar o postergar esta entrega tan deseada por muchos menores. De hecho, la postura más fácil es entregar un móvil al niño cuando lo pida, y no resistir a proporcionárselo hasta que realmente le pueda ser útil o beneficioso, o que los posibles perjuicios sean superiores al aprovechamiento que se hará del mismo. Aún así, cualquier madre o padre tiene la potestad a tomar la decisión que crea conveniente, más allá del porque "todos tienen un móvil".

móvil jóvenes niños adolescentes educación

Alguno también me acusaban de ser un outsider, además de viejo inmisericorde, pero en mi trabajo con ordenadores y formando digitalmente a jóvenes y adultos, puedo afirmar que el mayor o menor nivel de competencias digitales personales o profesionales no viene dada por la posesión mas tardía o temprana de un smartphone. De hecho, y desafortunadamente, en el bachillerato y en la universidad pude apenas trabajar con ordenadores; aún así, sin necesidad de ser un nativo digital, tengo mis competencias digitales en plena forma. Sin embargo, ahora, cualquiera dispone de una pantalla, que no implica ni mucho menos una mejora en el aprendizaje de los niños: ver dosier sobre Lectura digital en la primera infancia del Centro Regional para al Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) de la UNESCO y patrocinado por la Fundación SM.

Opinar por opinar es perfectamente aceptable, pero no por ello podemos ensalzar o aceptar opiniones basadas en simples creencias o experiencias personales. Existen ya estudios donde se analizan las consecuencias de la introducción de pantallas en nuestras vidas. Y no se trata de volver a las cavernas, como algunos acusan. Se trata, sí, de educar en ese uso responsable y en que los más pequeños sigan disfrutando del juego físico y de una socialización fundamentada en el contacto directo con sus compañeros y amigos. No todo son bondades cuando asumimos que el móvil ayuda a que el menor no se sienta apartado: “a medida que los niños se comunican cada vez más a través de medios electrónicos, y menos personalmente, comienzan a sentirse más solos y deprimidos.” Y, sí, se puede confesar; los adultos también hacemos mal uso -abuso- del móvil.

Restringir ciertos contenidos, tiempo de uso o el gasto en tecnología y comunicaciones es función de todo padre o madre que educa a sus hijos. Posponer el uso de un móvil no es ninguna aberración como algunos proclaman. ¿A qué edad? En ese dilema estamos muchos que preferimos reflexionar al respecto con calma. Adoptar una u otra postura en función de la situación del niño es una posición plausible que no significa estar en contra de la tecnología y el progreso. La experiencia que muchos tenemos con adolescentes, que en su mayoría, como es lógico, usan el móvil como mero entretenimiento; nos lleva a pensar que son necesarios mayores tiempos de desconexión digital, sobre todo en los momentos de estudio y trabajo. Se puede afirmar que existe una relación causal entre la distracción de un dispositivo electrónico y el rendimiento académico en un examen.  Por no hablar del sedentarismo que puede provocar un elevado número de dispositivos electrónicos en el hogar.

Independientemente de todos estos argumentos, que seguro pueden ser contestados en base a las ventajas que ofrece el mundo virtual y el conocimiento y cultura de las redes, lo más importante es, si cabe, la escasa educación digital que algunos reflejan en las redes a través del desprecio de la opinión del otro, el improperio fácil y la falta de diálogo sin necesidad de sentar cátedra. Personalmente me quedo con esas opiniones de jóvenes y adolescentes que han sabido argumentar su posición al respecto.

P.D. Como profesor de Formación Profesional me tomo la libertad de aconsejar, a esos jóvenes y no tan jóvenes que responden con acritud, que su identidad digital es vital y puede llegar a determinar su futuro laboral. Hay que cuidarla, no sólo por cuestiones profesionales sino también por evitar herir o molestar a terceros, aun desconocidos.

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RETÓRICA POCO EDUCATIVA

viernes, 21 de junio de 2019
El discurso educativo cae demasiado a menudo en la retórica; tanto en su acepción de "dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover" como en la de retórica como "sofisterías o razones que no son del caso". Un discurso cada vez más numeroso que peca de poco pragmático a la vez que de insustancial y que atiende más a opiniones personales, modas o intereses con poco que ver con la idea de educación que algunos tenemos.

Las ocurrencias son una de las amenazas que tenemos en este ambiente seudoinnovador en el que constantemente creemos vivir. Luego, con los pies ya en la tierra, nos encontramos con los mismos males de siempre: falta de trabajo en equipo, personalismos, incongruencias y escaso tiempo y ganas para leer, reunirse, formarse y vertebrar proyectos educativos que trasciendan al aula y a todos nuestros alumnos. Esa facilidad de palabras hueras que ahoga debates o acciones trascendentes.

Luego están las prioridades. Somos especialistas, en la comunidad educativa, en perder tiempo en debates estériles o que aportan más bien poco al estado de la educación. Que si una hora más de esta asignatura, que si más lengua propia o extranjera, que si el bilingüismo, que si el uniforme, que si me han cambiado el módulo, que si el otro libra más que yo, etc. Todo antes que abordar el qué y el cómo para mejorar la enseñanza y aprendizaje o atender mejor a mis alumnos.

RETÓRICA POCO EDUCATIVAY la política. Cómo no. Votar azul, rojo, naranja o morado parece que te inhabilita para tener un criterio propio y distinto al del partido. La utilización de la educación para ganar votos es un desprecio al futuro del país. El tema del pacto educativo debe haber pasado a mejor vida; renta más polemizar sobre cualquier medida actual o pasada que enfrente a padres, madres, docentes o con la dirección de los centros. Y además sale barato.

Superficialidad a mansalva. Frases hechas, lemas manidos, happyflower... con buena intención pero sin sustancia. Los cambios decisivos, aunque nos pese, vienen dados de las aportaciones de todos y no de unos pocos que tiren del carro. La ilusión y motivación son vitales, pero para ello todos debemos buscar motivos para esforzarnos aún algo más en aras del bien común. En el caso contrario acabamos mirando constantemente el reloj y el calendario esperando ese timbrazo extintor que nos devuelva a casa (y no estoy hablando de empeorar las condiciones laborales).

Crítica compulsiva y protestas por defecto: sin reflexionar en qué más aportar al trabajo o en qué puedo estar patinando. Luego vienen las diferencias personales, profesores o padres quemados que no se han parado a pensar o agradecer la ingente tarea de compañeros, directivos o padres preocupados por la educación de todos. El talante se contagia, así como las ganas de trabajar. Al menos eso me contaban de niño...

En nuestras manos está tomar decisiones basadas en la reflexión; sin mezclar ocurrencias, superficialidad y política. Buscar momentos cada curso para evaluar y proponer; a ser posible desde las evidencias y la experiencia, aun sin miedo a equivocarse. Nos sentamos y pensamos poco tanto a nivel individual como grupalmente. La ficción educativa nos engatusa y acabamos deslumbrados por esos efectos artificiales en forma de gurúes o titulares de periódico que edulcoran o tiran piedras, en partes iguales, a los docentes. Sin duda, la mala enseñanza se cura leyendo pedagogía y compartiendo experiencias con otros colegas de aula.

Yo, de momento, me conformo con esa semanita al año donde poder trabajar, sin prisas y codo con codo, con mis compañeros. Sin otro objetivo que mejorar la enseñanza. Aquí el tuit culpable de este artículo:

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DESAFÍOS DE LA FP: TECNOLOGÍA, SOSTENIBILIDAD Y VALORES

domingo, 9 de junio de 2019
¿Hacia adónde va la FP? ¿Qué políticas deberían llevarse a cabo para que la Formación Profesional siga avanzando y siendo considerada una de las mejores opciones educativas?  ¿Cómo puede el profesorado intervenir para la mejora de la FP? ¿Cuáles son las tendencias a tener en cuenta a nivel formativo y profesional?

Los asistentes al nuevo Congreso Internacional de Formación Profesional del País Vasco hemos podido disfrutar, nunca mejor dicho, de un encuentro con ponencias donde la tecnología, la sostenibilidad y los valores han sido los ejes centrales durante los dos días de duración del mismo. A nivel político, es evidente que la apuesta por la FP es una reto tanto para la demanda de empleo que precisaran las empresas como para la población activa (jóvenes y mayores) en búsqueda de empleo o en formación continua.


Los desafíos que arroja el actual panorama socioeconómico nos conducen a una reflexión constante sobre el tipo de formación técnica y competencial que se ofrece desde cada uno de los ciclos formativos del sistema educativo. Que la FP debe pasar por un constante contacto con las empresas no es algo nuevo, sin embargo, sí que parece nuevo un paradigma donde los centros educativos ayuden a que las empresas estén a la última y no sólo al contrario. Al igual que, los futuros técnicos en Formación Profesional impulsen una sociedad donde la honestidad, la transparencia y el compromiso sean valores clave en el mundo del trabajo.

Desde el Gobierno Vasco, así como desde las instituciones europeas, se sigue destacando la necesidad de inversión en la Formación Profesional; recalcando la importancia de la tecnología en todas las familias profesionales así como el intercambio y colaboración entre los distintos agentes económicos y educativos; y sin perder de vista el incremento presupuestario previsto en los programas europeos (Erasmus+) como herramienta de mejora educativa y profesional. Como bien dice Jorge Arévalo, viceconsejero de FP en Euskadi, la primera tarea para la mejora de la FP es invertir en ella. El resto son todo palabras y líneas como estas que se lleva el viento.

 La tecnología, núcleo del congreso, nos anticipa ya una sociedad diferente y unos puestos de trabajo donde se requerirán competencias dispares, flexibilidad a nivel técnico y personal y una sensibilidad elevada hacia nuestra identidad digital y el rastro constante que dejan nuestros dispositivos conectados a la red. Humberto Bustince, catedrático de la Universidad Pública de Navarra, recalcó esa necesidad de regulación de los datos para que la Inteligencia Artificial y la robótica no supongan peligro alguno, así como más filosofía y ética como acompañantes de esta revolución digital y científica.

Un buen ejemplo de esta exigencia de ética vino de la mano de Ana López de San Román, consultora en RSC, que abogó por una FP donde los valores sean la base de una sociedad donde el individualismo y la deshumanización pueden transformarse desde las empresas; a través de la demanda de profesionales sensibles con un futuro más humano y sostenible.

En otras ponencias, pudimos ver y escuchar como muchos sectores están transformando su forma de hacer negocios gracias a esta revolución digital que ha traído la inteligencia artificial y la preocupación por un planeta más agotado que nunca. Buena muestra la que nos ofreció Irene Díez, de la empresa Ecoalf, con un discurso que defiende el compromiso con un consumo sostenible a través del diseño y la innovación.

A nivel personal me quedo con un doble mensaje tras lo vivido en este último congreso: por un lado la necesidad de cooperación para que el conocimiento pueda ser transferido y aumentado desde los centros educativos más próximos o incluso desde otras latitudes (buen ejemplo de ello es el proyecto VETIBAC de la FP vasca); mientras que, por otro lado, es imprescindible seguir impulsando unos valores humanos desde el mundo educativo, una humanidad como disposición añadida que requieren las empresas y demandan los consumidores.

Y, para todo ello, además de mucha inteligencia artificial, no nos queda otra que mucha inteligencia humana: trabajemos mucho más en equipo en las aulas, mucha más lectura y escritura, muchas más competencias digitales y sensibilización sobre las mismas, y más compromiso con los alumnos y el mundo que les estamos dejando.

LA FP Y EL APRENDIZAJE BASADO EN RETOS

lunes, 3 de junio de 2019
Transformar la metodología de trabajo en el aula, y más aún a nivel de centro, no es tarea fácil. En la Formación Profesional hace años que venimos tratando de transformar las aulas para pasar a modelo donde el alumno sea una parte activa en el aula; donde aprenda a trabajar con sus compañeros (al igual que en cualquier puesto de trabajo); y donde se manejen competencias técnicas y transversales útiles en sus futuros empleos.

En el País Vasco llevan desde 2013 años implementando el modelo ETHAZI, un modelo que, como indican en su web oficial, se basa en el aprendizaje colaborativo basado en retos:
El planteamiento de una situación problemática, su transformación hacia un reto, así como la totalidad del proceso hasta la obtención de un resultado, está estructurado partiendo tanto de las competencias técnicas y específicas de cada ciclo, como de aquellas competencias transversales que en este momento tienen un carácter estratégico, tales como: autonomía en el aprendizaje, trabajo en equipo, orientación hacia resultados extraordinarios, etc…
Este modelo, que he podido conocer directamente gracias a la formación recibida el pasado mes en nuestra escuela por parte de Julio Alarcón e Iñaki Narbaiza, docentes de Formación Profesional en Maristak Durango (uno de los centros piloto en Ethazi), significa un cambio más que sustancial tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje como en la organización modular y del profesorado de cada ciclo.
Esta propuesta de trabajo no encaja con el modelo estructural tal y como lo venimos conociendo hasta ahora; elementos tales como los horarios, las evaluaciones, la configuración del aula,…., en su formato actual dejan de ser válidos y necesitan de un re-pensamiento y consiguiente redefinición.
El aprendizaje basado en retos supone una evolución del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) con la particularidad de que con este modelo, que pretende ser implementado integralmente en cada ciclo, se ven afectados todos los módulos y durante la totalidad del horario lectivo del centro en cada una de las evaluaciones (estas desaparecen en favor de una evaluación final que tiene en cuenta la valoración de cada reto). Todo ello supone necesariamente un trabajo en equipo del profesorado, una cierta flexibilidad con las aulas y módulos del ciclo, así como una reflexión previa e intensa de las capacidades y competencias que buscamos en el perfil profesional del título.

ethazi aprendizaje basado en retos
fuente: tknika.eus

Pese a la dificultad que esto pueda entrañar, por las reticencias del profesorado o la inestabilidad de la plantilla docente, creo que vale la pena apostar por un modelo que encaja perfectamente en la Formación Profesional actual. Una FP que debe preparar del modo más aproximado posible al mundo laboral gracias al planteamiento de metodologías alternativas a una enseñanza únicamente magistral o basada en una evaluación de la memoria.

Es necesario, por tanto, un apoyo de la dirección, una implicación de la mayoría de docentes, y muchas ganas de hacer un esfuerzo adicional para buscar esa transformación de las aulas. De momento, siguiendo los consejos de Iñaki y Julio, trataremos de, poco a poco, implementar este modelo a través de uno o dos retos durante el próximo curso.

En este otro enlace podemos encontrar retos de diversos ciclos formativos. Un buen banco de recursos para hacernos una idea de qué es un reto y poder así diseñar retos propios adaptados a la realidad de nuestros ciclos y centros de FP. Con la experiencia que tenemos como docentes, el conocimiento sobre los ciclos donde trabajamos y las necesidades que buscan las empresas, podemos comenzar a plantear retos motivadores para los alumnos con el fin de continuar trabajando aquellas competencias que seguro necesitarán a lo largo de su vida.

Mientras tanto, seguiremos experimentando en el aula gracias a un modelo que seguro irá evolucionando y que, al igual que nuestra labor docente, tendrá pendientes y descensos; nos obligará a mirar de vez en cuando el retrovisor pero con la vista puesta en un horizonte incierto para todos. 

BANDAZOS E INNOVACIÓN EDUCATIVA

lunes, 20 de mayo de 2019
No sé si habremos perdido el oremus, pero seguimos dando tumbos en lo que concierne a nuestra práctica educativa o incluso respecto a los objetivos últimos de la educación que nos ocupa.  Los frikis de la tecnología no han desaparecido, sin embargo parece que hace ya algún tiempo cedieron el turno a los frikis de la innovación. Esas TIC ahora monopolizadas por los grandes gigantes de la tecnología, han dado paso a un oligopolio de personajes y empresas que crean tendencia e influyen (a menudo desacertadamente) en la formación o prácticas docentes a incluir en la mayoría de centros educativos. Solo hace falta pegarse un garbeo por la oferta formativa de algunas organizaciones.

"Vivimos tiempos simultáneos de furor científico y adoración al charlatán", expone Rodrigo Santodomingo en este artículo de El diario de la educación. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación; parece que el centro educativo o el docente que no flipea, gamifica, hace escape rooms o monta vídeos ocurrentes, no merece un hueco en el panorama innovador educativo. ¿Dónde están las bibliotecas escolares, los clubs de lectura o incluso las experiencias científicas en un entorno natural? Afortunadamente, también se respira cierto interés por la investigación científica en el ámbito educativo, así como por el estudio de prácticas pedagógicas contrastadas. Incluso, ante tanta desinformación, fake news o intentos de manipulación política, surgen demandas de una mayor competencia crítica de nuestros alumnos que solo puede alcanzarse a través de un trabajo intenso y motivador de la comprensión lectora en las aulas.

Si consiguiéramos que los anglicismos de turno tuvieran el mismo éxito que la lectura de algunos títulos de pedagogos o sociólogos de referencia, probablemente, cambiaría nuestra mirada hacia la educación y, por defecto, esa imagen que trasladamos a unas familias y alumnos influenciadas por los titulares de unos medios de comunicación que ponen el acento en una educación utilitarista o centrada en el show del momento.

Las tablets, los móviles, los portátiles parece que pierden terreno en las aulas de las edades más tempranas tras los últimos estudios que desaconsejan su implantación antes de los diez años (y se quedan cortos, en mi opinión).  “Los niños aprenden de las relaciones humanas y de las experiencias reales, no de las pantallas” como sostiene Catherine L'Ecuyer en un artículo reciente. Aun así, la inmensa mayoría de centros educativos de infantil o primaria tratan de congraciarse con las familias que demandan una educación "actual" para sus hijos con cachivaches e inglés por doquier. ¿En serio hace falta meter más pantallas, vídeos o aplicaciones en las aulas de los más pequeños? ¿No tenemos suficientes en casa?

Otro de los problemas, a mi parecer, es que se compran toda clase de "innovaciones" para cualquier etapa educativa. Parece no importar si estás preparándote el Bachillerato, cursando un ciclo formativo, en sexto de primaria o sacándote el título de la ESO. Seguimos corriendo el riesgo de saturar a un alumnado con prácticas o herramientas que pueden servir para momentos puntuales pero que aportan poco a un cambio educativo necesitado de más recursos, menor congestión de contenidos y un trabajo colegiado de sus docentes basado en la experiencia, en el propio contexto y en la reflexión educativa.

Incluso, ahora los estudiantes universitarios comienzan a demandar un profesorado menos tradicional o unas hiperaulas que parecen algo muy lejano en la actual escena universitaria. Las ya populares "metodologías activas" se demandan en una universidad que, al igual que en la Formación Profesional, requieren de espacios y tiempos para ese trabajo conjunto del profesorado con el fin de realizar cambios en la evaluación y en la forma de enseñar en el aula.

De este modo, y en el panorama actual, seguimos dando bandazos. Con unos tratando de aplicar esas "nuevas metodologías" pero con falta de tiempo, recursos o apoyo de jefes o compañeros; otros evocando a una innovación con tintes sensacionalistas; algunos más buscando transformar su aula y mejorar la enseñanza con el método prueba y error; y muchos dejándose llevar por la vorágine de una cotidianidad que invita poco a la reflexión de adónde queremos ir.

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SIN RECURSOS NO MEJORA LA FP

jueves, 9 de mayo de 2019
Ahora que se acercan cambios en los gobiernos autonómicos de turno, o, con la más que probable continuación de los mismos responsables educativos en el caso de la Comunidad Valenciana, no debiera ser indudable recalcar la necesidad de invertir más recursos en esta Formación Profesional que a muchos nos ocupa y que es tabla de salvación de numerosos jóvenes que buscan su inserción laboral y un futuro alejado de la precariedad.

No me parece obvio porque pasan los años y, en muchos casos seguimos con unos mismos recursos que no están ni a la última ni a la penúltima en nuestros centros públicos o privados sostenidos con fondos también públicos. Nos la vemos y deseamos para sostener un sistema de formación profesional que se adelante a lo que el sistema productivo o de servicio nos demanda. Por mucha campaña de comunicación o artículos de prensa donde incluso se alaba que los jóvenes universitarios tengan que, anómalamente, recurrir a la FP cuando se gradúan. 

Se nos pide innovar pero no se ofrecen horas o permisos para este tipo de ocupaciones donde la investigación pedagógica o la actualización en el área técnica de los docentes debiera ser una norma entre el profesorado de FP. Todo ello desemboca en docentes desmotivados que suelen pensar, acertadamente, en que bastante tienen con sus horas de aula y donde ofrecer una educación individualizada es una labor materialmente imposible.

recursos mejora fpSe promulgan nuevas leyes sin ningún tipo de acompañamiento presupuestario o donde los plazos para entrar en ciertos programas solo provocan unas prisas que suelen ser malas consejeras en temas educativos. Premios, programas de innovación, congresos, exposiciones, etc. tienen su función, sin embargo, no pueden ser sustitutivos de planes de mayor alcance donde la administración educativa tenga una estrategia clara acerca de la formación que necesita todo su profesorado o de los recursos que precisa invertir en todos los centros educativos. Resalto lo de todos, porque creo, sin ninguna duda, que todos los alumnos debieran acceder a centros con los mismos recursos actualizados y con docentes con igual carga de trabajo independientemente de su situación administrativa.

Cambian los tiempos, y, afortunada o desafortunadamente, el profesorado no está ahora dispuesto a hacer verdaderos milagros con los recursos propios o ajenos que tiene a su disposición. Ante todo, la gran mayoría de profesores son profesionales que no se quitan de en medio ni se escaquean de la labor principal para con sus alumnos; aún así, la intensidad de nuestra labor junto a las constantes llamadas a una innovación gaseosa o ciertos requerimientos de títulos que no aportan demasiado, siguen incrementando el agotamiento mental y físico de esta gran generalidad de docentes que pierden gota a gota esa motivación original. Todo ello no es excusa para esos pocos que no cumplen o no dedican la totalidad de su tiempo en el trabajo a mejorar o cumplir con sus obligaciones profesionales o que despotrican permanentemente sin el menor atisbo de autocrítica.

Desde estas líneas ya son varios los años que llevo protestando o sugiriendo ciertos cambios. No pierdo la esperanza, independientemente de quien gobierne. Tengo claro que, la mayoría de los avances se han llevado a cabo gracias al personal de los centros educativos que no escatima esfuerzo ni ilusión en ofrecer una buena formación profesional. La sociedad no es consciente del mérito y la valiosísima función que brindan tantos profesores que sacan petróleo de unos chavales en ocasiones desmotivados, inmaduros o, sencillamente, desorientados personal, académica o profesionalmente. Aún así, no podemos dejar de demandar mejoras que redunden en el alumnado y una carrera profesional que se nos puede hacer demasiado larga si no viene acompañada de esos recursos materiales y humanos necesarios para una economía competitiva y una sociedad en permanente transformación.

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HÉROES Y NIÑOS SIN MÓVIL

martes, 16 de abril de 2019
El despropósito actual como consecuencia del acceso libre a Internet que muchos niños disfrutan por la permisividad parental o la de los centros educativos, ya estamos pagándola con determinados comportamientos nocivos por parte de chavales más o menos jóvenes.

Hoy día supone una heroicidad no ceder ante la presión del resto de padres que ven con buenos ojos que sus hijos prepúberes posean un móvil -por supuesto con acceso a Internet- no sea que se vayan a perder en nuestras laberínticas ciudades o no les ajunte algún amiguito del alma a sus diez u once años.

HORACIO COCLES Niños en primaria con Instagram o con canales de YouTube y acceso a cualquiera repito, cualquier tipo de contenidos, parece un sinsentido que ya se paga en la distorsionada percepción que muchos jóvenes tienen ante el sexo o la violencia. Y me pregunto, ¿dejarías a tus hijos menores de dieciocho años en una licorería para pasar la tarde, o en un bingo, o en una sala X de las de antaño? Pues así hacemos con nuestros menores, y muy menores, que disponen generalmente de un acceso a Internet descontrolado.

No tenemos en cuenta que su inmadurez les está llevando a normalizar determinados relatos donde la sumisión, la falta de empatía, la agresividad, el exhibicionismo y el sálvese quien pueda... hace mella y provoca la normalización de este tipo de comportamientos indeseables.

Suena muy bonito eso de educar en la responsabilidad del móvil, sin embargo, a nadie se nos ocurriría dejar un objeto punzante (por no decir un arma) a un muchacho para que aprenda a usarlo con sensatez. No se trata de actuar como un censor sino más bien como el protector y educador de unas personas que están creciendo y podrían formarse una visión muy equivocada de lo que son las relaciones personales.

Tampoco se trata de poner puertas al campo y desdeñar los casi infinitos recursos que nos ofrece Internet para la distracción y el conocimiento. Los docentes, así como los padres, debemos, más que nunca, ser unos buenos seleccionadores de contenidos para evitar el naufragio digital que provoca el maremágnum de Internet.

Horacio Cocles, como afirma la leyenda, repelió en solitario a todo un ejército etrusco; tal vez no sea necesario convertirnos en héroes romanos, sería suficiente con no ceder a las presiones sociales o mercantilistas y apoyar desde las familias y la escuela unos límites a la hora del uso y posesión de unos dispositivos móviles difícilmente controlables. Como bien me decían en casa: "No quememos etapas". 

Fuente imagen: la.wikipedia.org

¿INVESTIGAMOS EN FP?

lunes, 8 de abril de 2019
La Formación Profesional actual, como venimos escuchando y leyendo en diversos foros, exige una actualización y formación permanente más ágil que nunca. Una agilidad que no debiera diluirse entre las modas educativas que inundan las redes o ciertos medios de comunicación. La formación del profesorado debe venir de la mano tanto de las empresas donde nuestros alumnos acaban ocupados como de parte de compañeros docentes que llevan investigando y poniendo en práctica métodos y herramientas de interés en los distintos ciclos formativos en los que ejercen.

En cualquier caso, para poder seguir compartiendo buenas prácticas docentes sería necesario que se contemplara una investigación educativa relacionada con la Formación Profesional. La creación de organismos tipo Tknika en las distintas comunidades autónomas, o a través del Ministerio de Educación, debiera ser una parte fundamental de los planes de formación y mejora de nuestra FP. Tampoco se contemplan unas horas para este tipo de investigación que podría redundar en innovación educativa o en la creación de recursos aprovechables para los distintos centros formativos.

Pasan los cursos, gobiernos de turno, y, al menos en mi comunidad autónoma, muchos seguimos buscándonos la vida igual que siempre, creando materiales o formándonos como buenamente podemos en el poco tiempo disponible que nos dejan las 25 horas lectivas semanales de turno. No crear y centralizar  estos recursos supone un gasto innecesario de cientos de horas de muchos docentes buceando por la red y exprimiendo su inventiva para realizar propuestas didácticas novedosas y ajustadas a las necesidades actuales del sistema productivo.

INVESTIGAR EN FORMACIÓN PROFESIONAL¿Por qué no contemplar unas horas de investigación docente al igual que se hace en el sistema universitario? ¿No queremos una FP a la vanguardia que tenga en cuenta la digitalización de las empresas? ¿Para cuándo unos planes de formación estratégicos con itinerarios para los docentes de los centros de Formación Profesional?

Supongo que estas líneas serán un nuevo sermón en el desierto, donde una mayoría seguirá trabajando a deshora preocupados en que la formación de sus alumnos sea lo mejor posible, donde muchos docentes se ocuparán de seguir actualizados pese a la falta de recursos y donde otros pocos seguirán a lo suyo beneficiándose de un sistema educativo que no incentiva ni promociona los méritos de aquellos docentes implicados en mejorar sus centros y los títulos profesionales que ofertan.

Desafortunadamente, y no es por ser agorero, muchos compañeros de profesión terminarán desmotivados en algún momento de su carrera profesional, hartos de la falta de apoyo de la Administración o desencantados al compararse con otros colegas menos implicados y comprometidos con su profesión que viven además en mejores o iguales condiciones instalados en el mínimo esfuerzo.

De momento, no nos queda otra que seguir esperando mayor flexibilidad en la configuración de nuestros ciclos, menor carga lectiva por un lado y una mayor carga horaria por el otro, disponible esta última para llevar a cabo proyectos relevantes con nuestros alumnos. Y, sobre todo, precisamos de responsables educativos valientes que transformen la FP con acciones concretas que puedan transformar la docencia desde las aulas; leyes cargadas de planes y recursos para TODOS los centros de Formación Profesional independientemente de las familias profesionales que ofrezcan o de la titularidad de los mismos.

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¿CÓMO SERÁ LA FP DEL FUTURO?

lunes, 25 de marzo de 2019
¿Qué le depara el futuro a la Formación Profesional? Puede resultar atrevido sugerir cómo será nuestra FP dentro de veinte años, sin embargo podemos asegurar que los cambios tecnológicos nos obligaran a transformar muchas de las competencias y contenidos que actualmente transmitimos. La automatización y la inteligencia artificial son ya una realidad, muy incipiente para el largo recorrido que nos queda por ver.

Citando a Yuval Noah Harari en su libro "21 lecciones para el siglo XXI" (2018): "Si alguien nos describe el mundo de mediados del siglo XXI y parece ciencia ficción, probablemente sea falso. Pero si entonces alguien nos describe el mundo de mediados del siglo XXI y no parece ciencia ficción, entonces es falso con toda seguridad. No podemos estar seguros de las cosas concretas, pero el propio cambio es la propia certeza".
Podemos imaginarnos una FP donde la realidad aumentada, virtual o mixta será una constante en todos los ciclos; donde los módulos y su carga lectiva -si la Administración educativa lo permite- se podrán adaptar (a nivel curricular) anualmente a las necesidades de empresas e innovaciones existentes; donde los docentes dispondrán de tiempo para investigar y colaborar directamente en las empresas; donde la Formación en Centros de Trabajo (FCT)) se podrá realizar también a través de medios telemáticos o donde los alumnos seleccionaran el ciclo a cursar con ayuda de una Inteligencia Artificial que actuará como orientador y seleccionador de perfiles profesionales para las empresas ("La entrevista de trabajo del futuro ya está aquí")

En el año 2040 seguirá siendo útil tener una buena comprensión lectora, aunque tal vez la escritura no será una competencia demasiado demandada gracias a los algoritmos; así como saber idiomas no resulte tan imprescindible como hoy resulta gracias al software desarrollado con inteligencia artificial (se acabo tanto esfuerzo para sacarse un B2...). En cualquier caso, las competencias comunicativas serán clave tanto para mantener tanto una identidad digital "adecuada" en la red y a la vista de las empresas empleadoras, como para crear y transmitir ideas dentro de las organizaciones.

LA FORMACIÓN PROFESIONAL DEL FUTURO

El futuro nos obligará a adquirir nuevas habilidades digitales centradas en herramientas dirigidas a mejorar el aprendizaje o enfocadas al uso de herramientas que mejoraran los procesos productivos de las empresas. En el último Mobile Learning Week 2019 dedicado a la Inteligencia Artificial para el Desarrollo Sostenible y organizado por la UNESCO, ya se apunta en esta dirección, tal como comenta Fernando Trujillo en su blog: "la Inteligencia Artificial es una gran promesa que hará que tengamos que adaptarnos a un nuevo modo de entender nuestra relación con el entorno y con las máquinas, requiriendo de nosotros nuevas y más refinadas destrezas (“reskilling & upskilling”).

Lo que ya no tengo tan claro, como se afirma en el informe sobre trabajos del futuro del World Economic Forum (Future of Jobs Report), es el declive de competencias como la lectura o la escucha activa, algo que no me cuadra con la creciente importancia de competencias como el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos, el liderazgo o la inteligencia emocional.

El bagaje cultural de nuestros alumnos va a ser cada vez más relevante en un mundo profesional que demandará una creatividad que precisa ser desarrollada a través de las artes y las humanidades: literatura, filosofía, historia, bellas artes o música. Esa creatividad será cada vez más valorada en empresas donde el intraemprendimiento es ya un valor añadido fundamental en las organizaciones que buscan la innovación en sus negocios. Captar esos activos creativos e intraemprendedores será clave para la supervivencia de organizaciones empresariales o educativas.

Centrarse en el manejo de herramientas o aplicaciones específicas ya no tendrá sentido en un futuro donde la automatización va a ser la norma y donde la adaptabilidad a diferentes entornos o interfaces será imprescindible. En Formación Profesional, a diferencia de en otras etapas, sí que sigue siendo necesaria una digitalización avanzada en todas las familias profesionales; para ello, si queremos estar preparados para el futuro, es necesaria una inversión constante en medios técnicos pero, sobre todo, una estrategia que comporte una formación puntera del profesorado junto a aquellas empresas y organizaciones que se nutren de alumnos de FP.

Hace algo menos de veinte años, cuando comencé mi carrera docente, tampoco nos imaginábamos un futuro donde las interconexión y la velocidad de los cambios fuera tan rápida. Nos contentábamos con introducir el correo electrónico como medio de comunicación interna, diseñar una sencilla web, tener un aula con equipos informáticos y una conexión más o menos constante a Internet. Ahora, el futuro parece llevarnos por otros derroteros, con alumnos conectados permanentemente a la red, nos corresponde trabajar ahora nuevas, aunque antiguas, habilidades que posibiliten a los alumnos a aprender por sí mismos, centrar la atención y desarrollar la resiliencia necesaria ante un mundo adulto hiperexigente. Todo ello sin dejar de lado los valores que nos permitirán convivir en una sociedad democrática y preocupada por el medio ambiente.

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ESQUIVANDO LA MEDIOCRIDAD EDUCATIVA

jueves, 7 de marzo de 2019
En esta ocasión vengo a reseñar un libro, "Esquivar la mediocridad" de Xavier Marcet, que, a pesar de ser un título de management enfocado a la dirección de empresas y a los procesos de innovación que estas deben acometer, ofrece muchos conocimientos trasladables al ámbito educativo.

Los términos estrategia, innovación y complejidad que menciona a lo largo del libro y en la propia portada, forman parte ya de la terminología educativa con la que hoy día nos movemos. Se critica, a menudo con razón, que el mundo empresarial se ha entrometido en el mundo escolar principalmente por motivos económicos y por la oportunidad que supone este sector: "Si se cumplen las previsiones, el mercado de la enseñanza privada sumará 200.000 millones de dólares en 2020".

En cualquier caso, a nivel de la Formación Profesional, es imprescindible esa conexión directa y permanente del mundo empresarial y profesional con la Administración y los centros educativos. Si estamos preparando alumnos para que desempeñen un puesto de trabajo, especializado en determinados sectores, es obligatoria esta relación estrecha con las empresas y sus formas de trabajo y gestión, a la vez que también podemos, desde la escuela, trasmitir unos conocimientos actualizados e ideas renovadas a estos mismos centros de trabajo.

ESQUIVAR LA MEDIOCRIDAD
Pese a que los centros educativos funcionan de forma muy diferente a cualquier otra empresa, pese a que los docentes tenemos poco margen de desarrollo profesional o pese a que la gestión y dirección de los centros  -principalmente en los centros sostenidos con fondos públicos- se halla muy limitada por cuestiones financieras o administrativas; tenemos posibilidades de mejora que pasan inevitablemente por la gestión del talento y la motivación de los claustros.

Marcet insiste en la importancia de la gestión del talento como un factor clave para esquivar la mediocridad de las organizaciones: "(...) una comunidad de personas de la que valga la pena formar parte. Por talento y por talante. Un espacio libre de desmotivación y de tonterías." A nivel educativo, también podríamos hablar de una escuela mediocre: "cuando la media de sus profesionales son mediocres, son poco generosos, son críticos solo con los demás, les importan poco los proyectos". En definitiva, si los docentes no se implican ni les importan sus alumnos, es indudable que la escuela está abocada a la mediocridad.

Incide también en la necesidad de líderes auténticos. Líderes con una visión clara de su organización, que creen sinergias, y que den sentido al trabajo que se está realizando. Como bien afirma, la desmotivación viene cuando los profesionales (los docentes en nuestro caso) no encuentran este sentido ni la inspiración en sus líderes. Unos líderes que reconozcan los avances, que aprenden de la gente con la que trabajan, que transmiten la convicción del trabajo en equipo, que piensen y escriban de un modo creativo. En educación este pensamiento creativo ha perdido fuerza desde el momento en el que los centros educativos nos dedicamos a copiar las propuestas metodológicas de moda sin pensar previamente en la idoneidad de las mismas para nuestros alumnos, nuestra escuela, nuestro entorno y los objetivos que buscamos.

En relación a la innovación, Xavier Marcet sostiene que debemos trabajar conociendo el escenario de futuro que anhelamos, saber hacia dónde nos gustaría dirigirnos. Luego tendríamos la planificación,  para gestionar ese día a día, mientras que desde la innovación debemos explorar nuevas soluciones dentro del entorno volátil en el que ahora nos movemos. Todo ello sin perder de vista nuestra misión en un ambiente de incertidumbre: "Cuánto más cambia el entorno, más necesario es saber el propósito de nuestra existencia".

El autor también remarca la necesidad de una agilidad estratégica en las organizaciones. Tal vez, este sea uno de los puntos críticos de los centros educativos; en nuestro sector es difícil acometer cambios por formas de trabajar heredadas, falta de flexibilidad interna o culturas inmovilistas. Además, al trabajar con alumnos, debemos pensar y reflexionar mucho antes de dar ningún paso, y esto también retrasa nuestra respuesta ante el cambio. Aún así, el learning by doing sigue siendo esencial en nuestros centros y aulas para continuar acumulando conocimiento: "Lo importante no es solamente el camino recorrido, sino la habilidad para continuar recorriendo caminos conocidos o caminos que somos capaces de crear".

Ante esa necesidad de cambio, Marcet apuesta también por la desburocratización -un mal endémico en el sector educativo- , implicar a las personas a cambio de empoderarlas y aupar a las personas por meritocracia. Me quedo con esta afirmación: recuperar el espíritu y el hambre de lo que un día fueron las organizaciones. Menos métricas y protocolos y más aterrizar en la realidad en la que nos movemos.

En capítulos posteriores el autor nos ofrece fórmulas para llevar a cabo una agenda innovadora, así como los errores, estrategias (lean start-up) y el papel de los líderes en la creación de una cultura de innovación. Una cultura que debe estar basada en la flexibilidad, instalada en el cambio permanente, abierta al entorno, donde se valore meritocráticamente el talento.

Para terminar, Xavier Marcet insiste en la gestión del talento en unas organizaciones donde se promueva el crecimiento y el potencial de las personas: "Las empresas crecen cuando saben ser plataformas para hacer crecer a las personas. No puede haber una progresión infinita de sueldo y responsabilidad, pero crecer, como personas y como profesionales, va más allá del sueldo y del título de nuestra tarjeta de visita".

En definitiva, en este libro podemos encontrar recetas, trasladables y adaptables en algunos aspectos, para hacer posible ese cambio educativo que muchos buscamos desde nuestras aulas y centros educativos. Un cambio que debe venir intrínsecamente acompañado de una mayor inversión en recursos materiales y humanos por parte de la Administración educativa y sus responsables políticos, pero que necesita además una gestión valiente, flexible y eficaz de las personas que forman nuestros centros educativos.

Finalizo con una frase del libro que resume muy bien la importancia de la autenticidad como freno a esa mediocridad que nos amenaza:

"Las organizaciones auténticas serán aquellas en las que las cosas tienden a ser verdad. En cambio, aquellas organizaciones donde las propuestas de valor y las convicciones sean a medias no podrán esquivar la mediocridad".

¿MÁS O MENOS PANTALLAS EN LAS AULAS?

miércoles, 27 de febrero de 2019
Que las pantallas son motivo de discusión en el aula es algo sobradamente conocido. Que tenemos escasas recetas para evitar un uso indebido es también evidente. Que los móviles o lo ordenadores con conexión a Internet son máquinas de distracción masiva es un hecho. No por ello vamos a dejar de utilizarlos en el aula o desaprovechar las ventajas que nos ofrecen a la hora de aprender conocimientos nuevos o desarrollar competencias necesarias a nivel personal y profesional.

Otro tema, que no me compete como docente pero sí como padre, es la no conveniencia que tienen los alumnos más pequeños (educación primaria) de sufrir un modelo educativo poblado de pantallas similar al modelo de escuela basado en el libro de texto. Veo poco sentido a un aprendizaje basado en la lectura en un soporte digital donde las distracciones son la norma y para una etapa donde debiera primar la lectura comprensiva sobre cualquier otro tipo de competencias. Es en estas etapas donde el fomento de la lectura debiera ser el eje de cualquier plan de innovación educativa. Si tenemos claro que deseamos ciudadanos críticos, trabajemos la competencia lectora e informacional con estrategias que no pasen sólo por una conexión permanente a Internet.

PANTALLAS EN EL AULA

A nivel de Formación Profesional nuestros alumnos deben aprender a usar con mesura los dispositivos móviles y cualquier otra tecnología que forme parte de su puesto de trabajo. Educar en el uso de estos dispositivos es una labor pesada para con la que cargamos los docentes y que es motivo de conflicto diario. Al final, buscar ese punto intermedio en el uso de los móviles es materialmente imposible; prohibir su utilización durante el trabajo en el aula o cuando explicamos algún contenido se hace necesario para favorecer la concentración. La multitarea es un mito. Otra cosa es programar actividades donde deban usar aplicaciones o herramientas específicas, o que precisen utilizar un formato digital adecuado a su puesto de trabajo.

Hace no muchos años nos dedicábamos a limitar o cortar el uso de una red lenta por defecto en los pocos ordenadores que disponíamos por curso. Luego vino la fiebre de las tablets y las pizarras digitales interactivas, y, ahora, con más velocidad que nunca y más dispositivos por alumno propios o de los centros, nos corresponde reflexionar sobre su uso y pensar menos en términos de "nativos o inmigrantes digitales" y  pensar más en nuestros alumnos como "conscientes digitales". Alumnos responsables  y conscientes de sus datos en la red y de la identidad digital que tienen, las competencias que necesitarán en su vida profesional y los valores que requiere una sociedad digitalizada que aún no sabemos adonde nos lleva. Todo ello sin necesidad de ser agoreros.

En  FP debemos comenzar a plantearnos muchas de estas cuestiones relacionadas con el bigdata, las oportunidades profesionales, la actualización del profesorado a nivel digital y una estrategia para todas las familias profesionales, que, desde la administración educativa debiera implantarse junto con las empresas y entidades punteras en el ámbito tecnológico. Esto daría para otro artículo...

Disponer de conectividad es una oportunidad inmejorable para la enseñanza, los recursos son innumerables y tenemos enormes posibilidades para conectar con otras aulas, docentes o empresas en cualquier lugar del mundo. Sólo queda saber aprovecharlas, desconectar cuando toca, saber leer en cualquier tipo de soportes, y ¡leer mucho más!

Todo esto tiene origen en un tuit que trasladaba la opinión de dos pequeñas personas con las que vivo:

Mucho más sobre este tema en el blog de Catherine L'Ecuyer.

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MODALES EN EL CENTRO DE TRABAJO (MCT)

miércoles, 20 de febrero de 2019
Enlazando con el post anterior y pensando en los alumnos que comienzan próximamente su módulo de prácticas profesionales (FCT) en el mundo laboral, me parece siempre pertinente hacerles un recordatorio de ciertas normas de comportamiento o consejos que les serán útiles en la larga vida laboral que les espera. Un módulo de modales en el centro de trabajo (MCT) no iría nada mal... 😉

Insistir en estas normas mínimas de cortesía en un entorno profesional no está nunca de más. Por mucho que el "colegueo" se haya instaurado en los centros educativos; establecer límites, formas de trabajar y tratar a otros compañeros, se hace imprescindible en los tiempos que corren.

Pese a que determinadas normas nos parecen de sentido común; la insolencia, la impertinencia, el descaro o la grosería están a la orden del día, ya sea por esa inmadurez propia de la edad o por una inconsciencia natural. No es raro escuchar voces fuera de tono o un lenguaje inadecuado para un entorno académico o, en nuestro caso, de formación profesional. Eso sí, somos los docentes los primeros que estamos para dar el debido ejemplo.

Muchas de las reglas que se comenzaron a colgar (ver imagen abajo) en 1889 en las aulas de Reino Unido siguen hoy vigentes: respeto al profesorado y al material del aula, saludar y despedirse, llamar a la puerta antes de entrar, no interrumpir a los demás, ceder el sitio, ser puntual y ordenado, no inmiscuirse en los asuntos de los demás, o esa denominada "regla de oro". "Actúa siempre con los otros igual que te gustaría que lo hicieran contigo si estuvieses en su lugar".

good manners fp modales

En cualquier empresa son también imprescindibles ciertos comportamientos que pasan por: ser prudente con los comentarios vertidos, contestar con corrección las comunicaciones escritas, cuidar el lenguaje, preservar la identidad digital y la presencia en las redes, tener disposición para aprender desde la humildad, evitar los chismes, no buscar ser el centro de atención, ser honesto, no abusar de la confianza de compañeros o jefes, etc. Muy aconsejables también los valores de referencia que se desarrollan en el siguiente artículo: "¿Qué valores debería cumplir un buen profesional".

No son en absoluto normas reaccionarias ni se trata de volver a épocas pasadas donde el temor era la norma en el trato con superiores en el trabajo o docentes en las escuelas; buscar ese equilibrio entre educación y proximidad es fundamental en toda relación profesional. Y, como docentes de FP, no podemos eludir la obligación de trabajar estos aspectos además de las competencias técnicas de cada ciclo formativo. 

SOBRE LA PROFESIONALIDAD DEL ALUMNO Y DEL PROFESOR

jueves, 14 de febrero de 2019
Los que trabajamos en Formación Profesional somos conscientes de la importancia de transmitir esa profesionalidad a nuestros alumnos con independencia del carácter o personalidad que cada uno posee. La profesionalidad se transmite de muchos modos y no está en absoluto reñida con ser más o menos extrovertido, cohibido, ocurrente o incluso excéntrico.

Por muchos años que uno ejerza laboralmente, se puede, en un momento dado, perder ese crédito de profesionalidad que demandamos a diario fuera del ámbito doméstico. Tal vez, una metedura de pata, un comentario inadecuado o un conflicto personal, pueden provocar que esa invisible cuenta de profesionalidad que todos tenemos vuelva a su saldo inicial, a cero. Y, ahora, con las redes sociales de por medio, mucho incauto juega con fuego. Aunque, en el mal llamado mundo real o físico, no es tampoco difícil ser testigo de actitudes desafortunadas.

profesionalidad docente y del alumno

Hay quien pasa de la profesionalidad, o que incluso incongruentemente se la demanda al alumnado sin el mínimo de comprensión y empatía -estamos formando gente joven- necesarias en cualquier aula. El saber estar, la perseverancia, la sobriedad, la prudencia o la modestia no son valores que vendan hoy en día. Siempre ha parecido que vende más la ostentación o la apariencia, pero somos mayoría los que apreciamos al profesional silencioso que desempeña su labor sin necesidad de medallas públicas.

La juventud, por su inherente falta de madurez, es fácil de deslumbrar; por mucho que hoy día nos prevengan de su casticidad digital o altas competencias. En cualquier caso, los alumnos perciben -con mayor o menor acierto- la indolencia o la dedicación que le ponemos a nuestro trabajo. Luego vendrán los errores y las meteduras de pata, pero, la intención que ponemos en que el alumno aprenda y sea competente, es captada fácilmente el alumnado.

Los docentes, como en cualquier otro sector, podemos destacar por una mayor o menor profesionalidad. Tal vez la docencia sea un arte complejo en el que con los años, si le pones mucha dedicación, acabas adquiriendo cierta maestría; no obstante, sin esa dedicación y actitud hacia la profesión -a través de la formación, la lectura y cierta predisposición- se complica la mejora profesional. La ausencia de una carrera docente ya hacen bastante difícil la motivación del profesorado, por no hablar de la escasez de recursos a la que nos acostumbra la Administración; por ello, sin esa dedicación sensata -no hace falta ser ningún héroe- acabas recibiendo un salario pero se pierde la respetabilidad por el camino.

Mi intención queda lejos de dar lecciones morales en este asunto, pero no puedo evitar quemarme con ciertas situaciones que ayudan bien poco a esa deseada profesionalidad de nuestros alumnos de Formación Profesional.

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COMPETENCIAS DIGITALES NECESARIAS PROFESIONALMENTE

lunes, 4 de febrero de 2019
Que las competencias digitales son ciertamente vitales en cualquier profesión es algo indiscutible hoy en día. No hay profesión alguna que no precise de unas competencias digitales mínimas, en mayor o menor grado; ya sean para comunicarse, obtener información, cuidar la identidad digital, manejarse en un entorno seguro o incluso ser conscientes de la necesidad de hacer un uso razonable de la tecnología en la que estamos voluntaria o involuntariamente inmersos (muy interesante el término #SlowTech acuñado al respecto).

competencias digitales y metodologías


Es por ello fundamental hacer un análisis personal, tanto a nivel docente como por parte de los alumnos, del nivel de competencia digital y formación en TIC que cada uno poseemos. De este modo seremos capaces de descubrir nuestras debilidades y carencias en relación al mundo digital que nos rodea y qué competencias debemos desarrollar. Siguiendo el marco europeo DigComp, que establece cinco áreas y 21 competencias, en la web del proyecto Ikanos del Gobierno Vasco podemos encontrar una herramienta online que nos ayuda a realizar esta autoevaluación personal generando un informe individualizado.

fuente: http://www.ikanos.eus/perfil-digital-personal/
Estas competencias digitales son una de las bases fundamentales, sobre todo a nivel de la Formación Profesional, para el desarrollo y mejora de nuestra docencia tanto a nivel de productividad personal, trabajo de la creatividad en el aula o el progreso de otras competencias comunicativas. El marco TPACK nos ofrece una buena explicación al respecto, de modo que, a nivel pedagógico, disponemos de tres áreas primarias de conocimiento que deben ser trabajadas de forma conjunta: Contenidos (CK), Pedagogía (PK) y Tecnología (TK).

fuente: http://alyssajaynegdlt.blogspot.com/2013/03/the-tpack-framework.html

Como docentes sabemos que estas tres áreas necesitan ser trabajadas en cualquier proceso de enseñanza y aprendizaje. Ni los tecnófobos ni los frikis tecnológicos tienen la respuesta a ese permanente de deseo mejorar la docencia y la motivación del alumnado. Los contenidos, hoy despreciados por algunos visionarios, siguen estando vigentes aunque el modo de llegar a ellos sí es necesario que continúe sufriendo cambios con la ayuda de una pedagogía transformadora y basada en las evidencias y experiencia profesional. Curiosamente, es esta área -la pedagogía- la que suele ser considerada por el propio profesorado como la más esencial en su labor docente. Sin embargo, seguimos trabajando demasiado con un "prueba y error" o utilizando las herramientas de moda de cada momento.

La diversidad de metodologías junto a una mirada realista a la vez que optimista son imprescindibles para llevar a cabo esa revisión permanente que exige la enseñanza.

Os dejo con la presentación de un taller realizado al respecto el pasado 26 de enero en el colegio Salesianos Atocha que tuvo por título: "Metodologías y Competencia Digital".




photo credit: classic_film Marion Ross, Teacher's Pet (1958) via photopin (license)

#FPedu ¿Compartes materiales de Formación Profesional?

viernes, 25 de enero de 2019
Una carencia persistente en el tiempo y que padecemos los docentes de Formación Profesional es la escasa disponibilidad de recursos específicos en Internet, así como la mínima presencia del profesorado de FP en las redes. Son muy limitadas las webs de docentes que hay publicadas en abierto con materiales concretos de ciclos formativos, así como las experiencias detalladas con enlaces que tratan sobre módulos particulares.

#FPedu

Solemos solventar estas carencias a través de los libros de texto que publican las editoriales que ofertan estos títulos en Formación Profesional; libros que han tratado de actualizarse, en su mayoría, a través de algunas actividades en Internet, pero que en su todavía siguen desarrollando un exceso de contenidos imposibles de impartir en base al currículo oficial de cada título. Estos libros pueden ser muy útiles cuando comienzas un módulo nuevo o como base para desarrollar tus propios contenidos o actividades formativas; ya que, uno de los hándicaps a los que nos enfrentamos en FP es la necesidad de ir actualizando contenidos y competencias conforme evoluciona el mundo del trabajo. Sin embargo, a la larga, los libros de texto se nos quedan cortos o se hacen pesados para un alumnado que busca la práctica en nuestra etapa educativa.

Luego están los profesores, aún una minoría, que crean contenidos propios, o, al menos, desarrollan actividades para desarrollar las diferentes unidades didácticas de cada módulo. En cualquier caso, este tipo de actividades o recursos frecuentemente no se publican en las redes ni se divulgan para que otros compañeros puedan aprovecharlas. A excepción del profesorado de FOL y EIE, que destaca por su ingente número de publicaciones, es a veces imposible encontrar algún material de otro profesor/a que trabaje en tu mismo módulo profesional.

Tristemente, sigue sin haber webs oficiales, del Ministerio de Educación o de las consejerías de turno, que archiven, editen, fomenten y publiquen ordenadamente unos materiales específicos ordenados por titulaciones o familias profesionales. Costaría bien poco promover este tipo de publicaciones entre los miles de profesores que nos dedicamos a la Formación Profesional, evitando la consiguiente pérdida de tiempo en búsquedas estériles o un desembolso económico innecesario.

Mientras tanto, sólo nos queda al resto ir difundiendo materiales propios y ajenos con los que tropezamos en Internet o a través de Twitter y, cada vez más, en LinkedIn, para que todos nos podamos beneficiar, y, agradecer en su caso, por la generosidad de otros colegas. En esta enorme lista de Isabel González podéis acceder a casi mil perfiles en Twitter relacionados con la FP.

Os dejo también de nuevo con esta tabla colaborativa donde hay ya muchos materiales, así como os animo a etiquetar en vuestros tuits, Facebook, LinkeIn, web docente, blogs, etc. todos los recursos con: #FPedu. A ver si logramos esa anhelada difusión y fácil localización de materiales.

Para predicar con el ejemplo, os dejo con mis propios recursos dirigidos a los ciclos de Actividades Comerciales y Comercio Internacional. Por si te interesan...


photo credit: PeterThoeny Reaching the light at the end of the tunnel via photopin (license)
Con la tecnología de Blogger.

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