HÉROES Y NIÑOS SIN MÓVIL

martes, 16 de abril de 2019
El despropósito actual como consecuencia del acceso libre a Internet que muchos niños disfrutan por la permisividad parental o la de los centros educativos, ya estamos pagándola con determinados comportamientos nocivos por parte de chavales más o menos jóvenes.

Hoy día supone una heroicidad no ceder ante la presión del resto de padres que ven con buenos ojos que sus hijos prepúberes posean un móvil -por supuesto con acceso a Internet- no sea que se vayan a perder en nuestras laberínticas ciudades o no les ajunte algún amiguito del alma a sus diez u once años.

HORACIO COCLES Niños en primaria con Instagram o con canales de YouTube y acceso a cualquiera repito, cualquier tipo de contenidos, parece un sinsentido que ya se paga en la distorsionada percepción que muchos jóvenes tienen ante el sexo o la violencia. Y me pregunto, ¿dejarías a tus hijos menores de dieciocho años en una licorería para pasar la tarde, o en un bingo, o en una sala X de las de antaño? Pues así hacemos con nuestros menores, y muy menores, que disponen generalmente de un acceso a Internet descontrolado.

No tenemos en cuenta que su inmadurez les está llevando a normalizar determinados relatos donde la sumisión, la falta de empatía, la agresividad, el exhibicionismo y el sálvese quien pueda... hace mella y provoca la normalización de este tipo de comportamientos indeseables.

Suena muy bonito eso de educar en la responsabilidad del móvil, sin embargo, a nadie se nos ocurriría dejar un objeto punzante (por no decir un arma) a un muchacho para que aprenda a usarlo con sensatez. No se trata de actuar como un censor sino más bien como el protector y educador de unas personas que están creciendo y podrían formarse una visión muy equivocada de lo que son las relaciones personales.

Tampoco se trata de poner puertas al campo y desdeñar los casi infinitos recursos que nos ofrece Internet para la distracción y el conocimiento. Los docentes, así como los padres, debemos, más que nunca, ser unos buenos seleccionadores de contenidos para evitar el naufragio digital que provoca el maremágnum de Internet.

Horacio Cocles, como afirma la leyenda, repelió en solitario a todo un ejército etrusco; tal vez no sea necesario convertirnos en héroes romanos, sería suficiente con no ceder a las presiones sociales o mercantilistas y apoyar desde las familias y la escuela unos límites a la hora del uso y posesión de unos dispositivos móviles difícilmente controlables. Como bien me decían en casa: "No quememos etapas". 

Fuente imagen: la.wikipedia.org

¿INVESTIGAMOS EN FP?

lunes, 8 de abril de 2019
La Formación Profesional actual, como venimos escuchando y leyendo en diversos foros, exige una actualización y formación permanente más ágil que nunca. Una agilidad que no debiera diluirse entre las modas educativas que inundan las redes o ciertos medios de comunicación. La formación del profesorado debe venir de la mano tanto de las empresas donde nuestros alumnos acaban ocupados como de parte de compañeros docentes que llevan investigando y poniendo en práctica métodos y herramientas de interés en los distintos ciclos formativos en los que ejercen.

En cualquier caso, para poder seguir compartiendo buenas prácticas docentes sería necesario que se contemplara una investigación educativa relacionada con la Formación Profesional. La creación de organismos tipo Tknika en las distintas comunidades autónomas, o a través del Ministerio de Educación, debiera ser una parte fundamental de los planes de formación y mejora de nuestra FP. Tampoco se contemplan unas horas para este tipo de investigación que podría redundar en innovación educativa o en la creación de recursos aprovechables para los distintos centros formativos.

Pasan los cursos, gobiernos de turno, y, al menos en mi comunidad autónoma, muchos seguimos buscándonos la vida igual que siempre, creando materiales o formándonos como buenamente podemos en el poco tiempo disponible que nos dejan las 25 horas lectivas semanales de turno. No crear y centralizar  estos recursos supone un gasto innecesario de cientos de horas de muchos docentes buceando por la red y exprimiendo su inventiva para realizar propuestas didácticas novedosas y ajustadas a las necesidades actuales del sistema productivo.

INVESTIGAR EN FORMACIÓN PROFESIONAL¿Por qué no contemplar unas horas de investigación docente al igual que se hace en el sistema universitario? ¿No queremos una FP a la vanguardia que tenga en cuenta la digitalización de las empresas? ¿Para cuándo unos planes de formación estratégicos con itinerarios para los docentes de los centros de Formación Profesional?

Supongo que estas líneas serán un nuevo sermón en el desierto, donde una mayoría seguirá trabajando a deshora preocupados en que la formación de sus alumnos sea lo mejor posible, donde muchos docentes se ocuparán de seguir actualizados pese a la falta de recursos y donde otros pocos seguirán a lo suyo beneficiándose de un sistema educativo que no incentiva ni promociona los méritos de aquellos docentes implicados en mejorar sus centros y los títulos profesionales que ofertan.

Desafortunadamente, y no es por ser agorero, muchos compañeros de profesión terminarán desmotivados en algún momento de su carrera profesional, hartos de la falta de apoyo de la Administración o desencantados al compararse con otros colegas menos implicados y comprometidos con su profesión que viven además en mejores o iguales condiciones instalados en el mínimo esfuerzo.

De momento, no nos queda otra que seguir esperando mayor flexibilidad en la configuración de nuestros ciclos, menor carga lectiva por un lado y una mayor carga horaria por el otro, disponible esta última para llevar a cabo proyectos relevantes con nuestros alumnos. Y, sobre todo, precisamos de responsables educativos valientes que transformen la FP con acciones concretas que puedan transformar la docencia desde las aulas; leyes cargadas de planes y recursos para TODOS los centros de Formación Profesional independientemente de las familias profesionales que ofrezcan o de la titularidad de los mismos.

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¿CÓMO SERÁ LA FP DEL FUTURO?

lunes, 25 de marzo de 2019
¿Qué le depara el futuro a la Formación Profesional? Puede resultar atrevido sugerir cómo será nuestra FP dentro de veinte años, sin embargo podemos asegurar que los cambios tecnológicos nos obligaran a transformar muchas de las competencias y contenidos que actualmente transmitimos. La automatización y la inteligencia artificial son ya una realidad, muy incipiente para el largo recorrido que nos queda por ver.

Citando a Yuval Noah Harari en su libro "21 lecciones para el siglo XXI" (2018): "Si alguien nos describe el mundo de mediados del siglo XXI y parece ciencia ficción, probablemente sea falso. Pero si entonces alguien nos describe el mundo de mediados del siglo XXI y no parece ciencia ficción, entonces es falso con toda seguridad. No podemos estar seguros de las cosas concretas, pero el propio cambio es la propia certeza".
Podemos imaginarnos una FP donde la realidad aumentada, virtual o mixta será una constante en todos los ciclos; donde los módulos y su carga lectiva -si la Administración educativa lo permite- se podrán adaptar (a nivel curricular) anualmente a las necesidades de empresas e innovaciones existentes; donde los docentes dispondrán de tiempo para investigar y colaborar directamente en las empresas; donde la Formación en Centros de Trabajo (FCT)) se podrá realizar también a través de medios telemáticos o donde los alumnos seleccionaran el ciclo a cursar con ayuda de una Inteligencia Artificial que actuará como orientador y seleccionador de perfiles profesionales para las empresas ("La entrevista de trabajo del futuro ya está aquí")

En el año 2040 seguirá siendo útil tener una buena comprensión lectora, aunque tal vez la escritura no será una competencia demasiado demandada gracias a los algoritmos; así como saber idiomas no resulte tan imprescindible como hoy resulta gracias al software desarrollado con inteligencia artificial (se acabo tanto esfuerzo para sacarse un B2...). En cualquier caso, las competencias comunicativas serán clave tanto para mantener tanto una identidad digital "adecuada" en la red y a la vista de las empresas empleadoras, como para crear y transmitir ideas dentro de las organizaciones.

LA FORMACIÓN PROFESIONAL DEL FUTURO

El futuro nos obligará a adquirir nuevas habilidades digitales centradas en herramientas dirigidas a mejorar el aprendizaje o enfocadas al uso de herramientas que mejoraran los procesos productivos de las empresas. En el último Mobile Learning Week 2019 dedicado a la Inteligencia Artificial para el Desarrollo Sostenible y organizado por la UNESCO, ya se apunta en esta dirección, tal como comenta Fernando Trujillo en su blog: "la Inteligencia Artificial es una gran promesa que hará que tengamos que adaptarnos a un nuevo modo de entender nuestra relación con el entorno y con las máquinas, requiriendo de nosotros nuevas y más refinadas destrezas (“reskilling & upskilling”).

Lo que ya no tengo tan claro, como se afirma en el informe sobre trabajos del futuro del World Economic Forum (Future of Jobs Report), es el declive de competencias como la lectura o la escucha activa, algo que no me cuadra con la creciente importancia de competencias como el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos, el liderazgo o la inteligencia emocional.

El bagaje cultural de nuestros alumnos va a ser cada vez más relevante en un mundo profesional que demandará una creatividad que precisa ser desarrollada a través de las artes y las humanidades: literatura, filosofía, historia, bellas artes o música. Esa creatividad será cada vez más valorada en empresas donde el intraemprendimiento es ya un valor añadido fundamental en las organizaciones que buscan la innovación en sus negocios. Captar esos activos creativos e intraemprendedores será clave para la supervivencia de organizaciones empresariales o educativas.

Centrarse en el manejo de herramientas o aplicaciones específicas ya no tendrá sentido en un futuro donde la automatización va a ser la norma y donde la adaptabilidad a diferentes entornos o interfaces será imprescindible. En Formación Profesional, a diferencia de en otras etapas, sí que sigue siendo necesaria una digitalización avanzada en todas las familias profesionales; para ello, si queremos estar preparados para el futuro, es necesaria una inversión constante en medios técnicos pero, sobre todo, una estrategia que comporte una formación puntera del profesorado junto a aquellas empresas y organizaciones que se nutren de alumnos de FP.

Hace algo menos de veinte años, cuando comencé mi carrera docente, tampoco nos imaginábamos un futuro donde las interconexión y la velocidad de los cambios fuera tan rápida. Nos contentábamos con introducir el correo electrónico como medio de comunicación interna, diseñar una sencilla web, tener un aula con equipos informáticos y una conexión más o menos constante a Internet. Ahora, el futuro parece llevarnos por otros derroteros, con alumnos conectados permanentemente a la red, nos corresponde trabajar ahora nuevas, aunque antiguas, habilidades que posibiliten a los alumnos a aprender por sí mismos, centrar la atención y desarrollar la resiliencia necesaria ante un mundo adulto hiperexigente. Todo ello sin dejar de lado los valores que nos permitirán convivir en una sociedad democrática y preocupada por el medio ambiente.

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ESQUIVANDO LA MEDIOCRIDAD EDUCATIVA

jueves, 7 de marzo de 2019
En esta ocasión vengo a reseñar un libro, "Esquivar la mediocridad" de Xavier Marcet, que, a pesar de ser un título de management enfocado a la dirección de empresas y a los procesos de innovación que estas deben acometer, ofrece muchos conocimientos trasladables al ámbito educativo.

Los términos estrategia, innovación y complejidad que menciona a lo largo del libro y en la propia portada, forman parte ya de la terminología educativa con la que hoy día nos movemos. Se critica, a menudo con razón, que el mundo empresarial se ha entrometido en el mundo escolar principalmente por motivos económicos y por la oportunidad que supone este sector: "Si se cumplen las previsiones, el mercado de la enseñanza privada sumará 200.000 millones de dólares en 2020".

En cualquier caso, a nivel de la Formación Profesional, es imprescindible esa conexión directa y permanente del mundo empresarial y profesional con la Administración y los centros educativos. Si estamos preparando alumnos para que desempeñen un puesto de trabajo, especializado en determinados sectores, es obligatoria esta relación estrecha con las empresas y sus formas de trabajo y gestión, a la vez que también podemos, desde la escuela, trasmitir unos conocimientos actualizados e ideas renovadas a estos mismos centros de trabajo.

ESQUIVAR LA MEDIOCRIDAD
Pese a que los centros educativos funcionan de forma muy diferente a cualquier otra empresa, pese a que los docentes tenemos poco margen de desarrollo profesional o pese a que la gestión y dirección de los centros  -principalmente en los centros sostenidos con fondos públicos- se halla muy limitada por cuestiones financieras o administrativas; tenemos posibilidades de mejora que pasan inevitablemente por la gestión del talento y la motivación de los claustros.

Marcet insiste en la importancia de la gestión del talento como un factor clave para esquivar la mediocridad de las organizaciones: "(...) una comunidad de personas de la que valga la pena formar parte. Por talento y por talante. Un espacio libre de desmotivación y de tonterías." A nivel educativo, también podríamos hablar de una escuela mediocre: "cuando la media de sus profesionales son mediocres, son poco generosos, son críticos solo con los demás, les importan poco los proyectos". En definitiva, si los docentes no se implican ni les importan sus alumnos, es indudable que la escuela está abocada a la mediocridad.

Incide también en la necesidad de líderes auténticos. Líderes con una visión clara de su organización, que creen sinergias, y que den sentido al trabajo que se está realizando. Como bien afirma, la desmotivación viene cuando los profesionales (los docentes en nuestro caso) no encuentran este sentido ni la inspiración en sus líderes. Unos líderes que reconozcan los avances, que aprenden de la gente con la que trabajan, que transmiten la convicción del trabajo en equipo, que piensen y escriban de un modo creativo. En educación este pensamiento creativo ha perdido fuerza desde el momento en el que los centros educativos nos dedicamos a copiar las propuestas metodológicas de moda sin pensar previamente en la idoneidad de las mismas para nuestros alumnos, nuestra escuela, nuestro entorno y los objetivos que buscamos.

En relación a la innovación, Xavier Marcet sostiene que debemos trabajar conociendo el escenario de futuro que anhelamos, saber hacia dónde nos gustaría dirigirnos. Luego tendríamos la planificación,  para gestionar ese día a día, mientras que desde la innovación debemos explorar nuevas soluciones dentro del entorno volátil en el que ahora nos movemos. Todo ello sin perder de vista nuestra misión en un ambiente de incertidumbre: "Cuánto más cambia el entorno, más necesario es saber el propósito de nuestra existencia".

El autor también remarca la necesidad de una agilidad estratégica en las organizaciones. Tal vez, este sea uno de los puntos críticos de los centros educativos; en nuestro sector es difícil acometer cambios por formas de trabajar heredadas, falta de flexibilidad interna o culturas inmovilistas. Además, al trabajar con alumnos, debemos pensar y reflexionar mucho antes de dar ningún paso, y esto también retrasa nuestra respuesta ante el cambio. Aún así, el learning by doing sigue siendo esencial en nuestros centros y aulas para continuar acumulando conocimiento: "Lo importante no es solamente el camino recorrido, sino la habilidad para continuar recorriendo caminos conocidos o caminos que somos capaces de crear".

Ante esa necesidad de cambio, Marcet apuesta también por la desburocratización -un mal endémico en el sector educativo- , implicar a las personas a cambio de empoderarlas y aupar a las personas por meritocracia. Me quedo con esta afirmación: recuperar el espíritu y el hambre de lo que un día fueron las organizaciones. Menos métricas y protocolos y más aterrizar en la realidad en la que nos movemos.

En capítulos posteriores el autor nos ofrece fórmulas para llevar a cabo una agenda innovadora, así como los errores, estrategias (lean start-up) y el papel de los líderes en la creación de una cultura de innovación. Una cultura que debe estar basada en la flexibilidad, instalada en el cambio permanente, abierta al entorno, donde se valore meritocráticamente el talento.

Para terminar, Xavier Marcet insiste en la gestión del talento en unas organizaciones donde se promueva el crecimiento y el potencial de las personas: "Las empresas crecen cuando saben ser plataformas para hacer crecer a las personas. No puede haber una progresión infinita de sueldo y responsabilidad, pero crecer, como personas y como profesionales, va más allá del sueldo y del título de nuestra tarjeta de visita".

En definitiva, en este libro podemos encontrar recetas, trasladables y adaptables en algunos aspectos, para hacer posible ese cambio educativo que muchos buscamos desde nuestras aulas y centros educativos. Un cambio que debe venir intrínsecamente acompañado de una mayor inversión en recursos materiales y humanos por parte de la Administración educativa y sus responsables políticos, pero que necesita además una gestión valiente, flexible y eficaz de las personas que forman nuestros centros educativos.

Finalizo con una frase del libro que resume muy bien la importancia de la autenticidad como freno a esa mediocridad que nos amenaza:

"Las organizaciones auténticas serán aquellas en las que las cosas tienden a ser verdad. En cambio, aquellas organizaciones donde las propuestas de valor y las convicciones sean a medias no podrán esquivar la mediocridad".

¿MÁS O MENOS PANTALLAS EN LAS AULAS?

miércoles, 27 de febrero de 2019
Que las pantallas son motivo de discusión en el aula es algo sobradamente conocido. Que tenemos escasas recetas para evitar un uso indebido es también evidente. Que los móviles o lo ordenadores con conexión a Internet son máquinas de distracción masiva es un hecho. No por ello vamos a dejar de utilizarlos en el aula o desaprovechar las ventajas que nos ofrecen a la hora de aprender conocimientos nuevos o desarrollar competencias necesarias a nivel personal y profesional.

Otro tema, que no me compete como docente pero sí como padre, es la no conveniencia que tienen los alumnos más pequeños (educación primaria) de sufrir un modelo educativo poblado de pantallas similar al modelo de escuela basado en el libro de texto. Veo poco sentido a un aprendizaje basado en la lectura en un soporte digital donde las distracciones son la norma y para una etapa donde debiera primar la lectura comprensiva sobre cualquier otro tipo de competencias. Es en estas etapas donde el fomento de la lectura debiera ser el eje de cualquier plan de innovación educativa. Si tenemos claro que deseamos ciudadanos críticos, trabajemos la competencia lectora e informacional con estrategias que no pasen sólo por una conexión permanente a Internet.

PANTALLAS EN EL AULA

A nivel de Formación Profesional nuestros alumnos deben aprender a usar con mesura los dispositivos móviles y cualquier otra tecnología que forme parte de su puesto de trabajo. Educar en el uso de estos dispositivos es una labor pesada para con la que cargamos los docentes y que es motivo de conflicto diario. Al final, buscar ese punto intermedio en el uso de los móviles es materialmente imposible; prohibir su utilización durante el trabajo en el aula o cuando explicamos algún contenido se hace necesario para favorecer la concentración. La multitarea es un mito. Otra cosa es programar actividades donde deban usar aplicaciones o herramientas específicas, o que precisen utilizar un formato digital adecuado a su puesto de trabajo.

Hace no muchos años nos dedicábamos a limitar o cortar el uso de una red lenta por defecto en los pocos ordenadores que disponíamos por curso. Luego vino la fiebre de las tablets y las pizarras digitales interactivas, y, ahora, con más velocidad que nunca y más dispositivos por alumno propios o de los centros, nos corresponde reflexionar sobre su uso y pensar menos en términos de "nativos o inmigrantes digitales" y  pensar más en nuestros alumnos como "conscientes digitales". Alumnos responsables  y conscientes de sus datos en la red y de la identidad digital que tienen, las competencias que necesitarán en su vida profesional y los valores que requiere una sociedad digitalizada que aún no sabemos adonde nos lleva. Todo ello sin necesidad de ser agoreros.

En  FP debemos comenzar a plantearnos muchas de estas cuestiones relacionadas con el bigdata, las oportunidades profesionales, la actualización del profesorado a nivel digital y una estrategia para todas las familias profesionales, que, desde la administración educativa debiera implantarse junto con las empresas y entidades punteras en el ámbito tecnológico. Esto daría para otro artículo...

Disponer de conectividad es una oportunidad inmejorable para la enseñanza, los recursos son innumerables y tenemos enormes posibilidades para conectar con otras aulas, docentes o empresas en cualquier lugar del mundo. Sólo queda saber aprovecharlas, desconectar cuando toca, saber leer en cualquier tipo de soportes, y ¡leer mucho más!

Todo esto tiene origen en un tuit que trasladaba la opinión de dos pequeñas personas con las que vivo:

Mucho más sobre este tema en el blog de Catherine L'Ecuyer.

photo credit: Jerome Olivier thoughts via photopin (license)

MODALES EN EL CENTRO DE TRABAJO (MCT)

miércoles, 20 de febrero de 2019
Enlazando con el post anterior y pensando en los alumnos que comienzan próximamente su módulo de prácticas profesionales (FCT) en el mundo laboral, me parece siempre pertinente hacerles un recordatorio de ciertas normas de comportamiento o consejos que les serán útiles en la larga vida laboral que les espera. Un módulo de modales en el centro de trabajo (MCT) no iría nada mal... 😉

Insistir en estas normas mínimas de cortesía en un entorno profesional no está nunca de más. Por mucho que el "colegueo" se haya instaurado en los centros educativos; establecer límites, formas de trabajar y tratar a otros compañeros, se hace imprescindible en los tiempos que corren.

Pese a que determinadas normas nos parecen de sentido común; la insolencia, la impertinencia, el descaro o la grosería están a la orden del día, ya sea por esa inmadurez propia de la edad o por una inconsciencia natural. No es raro escuchar voces fuera de tono o un lenguaje inadecuado para un entorno académico o, en nuestro caso, de formación profesional. Eso sí, somos los docentes los primeros que estamos para dar el debido ejemplo.

Muchas de las reglas que se comenzaron a colgar (ver imagen abajo) en 1889 en las aulas de Reino Unido siguen hoy vigentes: respeto al profesorado y al material del aula, saludar y despedirse, llamar a la puerta antes de entrar, no interrumpir a los demás, ceder el sitio, ser puntual y ordenado, no inmiscuirse en los asuntos de los demás, o esa denominada "regla de oro". "Actúa siempre con los otros igual que te gustaría que lo hicieran contigo si estuvieses en su lugar".

good manners fp modales

En cualquier empresa son también imprescindibles ciertos comportamientos que pasan por: ser prudente con los comentarios vertidos, contestar con corrección las comunicaciones escritas, cuidar el lenguaje, preservar la identidad digital y la presencia en las redes, tener disposición para aprender desde la humildad, evitar los chismes, no buscar ser el centro de atención, ser honesto, no abusar de la confianza de compañeros o jefes, etc. Muy aconsejables también los valores de referencia que se desarrollan en el siguiente artículo: "¿Qué valores debería cumplir un buen profesional".

No son en absoluto normas reaccionarias ni se trata de volver a épocas pasadas donde el temor era la norma en el trato con superiores en el trabajo o docentes en las escuelas; buscar ese equilibrio entre educación y proximidad es fundamental en toda relación profesional. Y, como docentes de FP, no podemos eludir la obligación de trabajar estos aspectos además de las competencias técnicas de cada ciclo formativo. 

SOBRE LA PROFESIONALIDAD DEL ALUMNO Y DEL PROFESOR

jueves, 14 de febrero de 2019
Los que trabajamos en Formación Profesional somos conscientes de la importancia de transmitir esa profesionalidad a nuestros alumnos con independencia del carácter o personalidad que cada uno posee. La profesionalidad se transmite de muchos modos y no está en absoluto reñida con ser más o menos extrovertido, cohibido, ocurrente o incluso excéntrico.

Por muchos años que uno ejerza laboralmente, se puede, en un momento dado, perder ese crédito de profesionalidad que demandamos a diario fuera del ámbito doméstico. Tal vez, una metedura de pata, un comentario inadecuado o un conflicto personal, pueden provocar que esa invisible cuenta de profesionalidad que todos tenemos vuelva a su saldo inicial, a cero. Y, ahora, con las redes sociales de por medio, mucho incauto juega con fuego. Aunque, en el mal llamado mundo real o físico, no es tampoco difícil ser testigo de actitudes desafortunadas.

profesionalidad docente y del alumno

Hay quien pasa de la profesionalidad, o que incluso incongruentemente se la demanda al alumnado sin el mínimo de comprensión y empatía -estamos formando gente joven- necesarias en cualquier aula. El saber estar, la perseverancia, la sobriedad, la prudencia o la modestia no son valores que vendan hoy en día. Siempre ha parecido que vende más la ostentación o la apariencia, pero somos mayoría los que apreciamos al profesional silencioso que desempeña su labor sin necesidad de medallas públicas.

La juventud, por su inherente falta de madurez, es fácil de deslumbrar; por mucho que hoy día nos prevengan de su casticidad digital o altas competencias. En cualquier caso, los alumnos perciben -con mayor o menor acierto- la indolencia o la dedicación que le ponemos a nuestro trabajo. Luego vendrán los errores y las meteduras de pata, pero, la intención que ponemos en que el alumno aprenda y sea competente, es captada fácilmente el alumnado.

Los docentes, como en cualquier otro sector, podemos destacar por una mayor o menor profesionalidad. Tal vez la docencia sea un arte complejo en el que con los años, si le pones mucha dedicación, acabas adquiriendo cierta maestría; no obstante, sin esa dedicación y actitud hacia la profesión -a través de la formación, la lectura y cierta predisposición- se complica la mejora profesional. La ausencia de una carrera docente ya hacen bastante difícil la motivación del profesorado, por no hablar de la escasez de recursos a la que nos acostumbra la Administración; por ello, sin esa dedicación sensata -no hace falta ser ningún héroe- acabas recibiendo un salario pero se pierde la respetabilidad por el camino.

Mi intención queda lejos de dar lecciones morales en este asunto, pero no puedo evitar quemarme con ciertas situaciones que ayudan bien poco a esa deseada profesionalidad de nuestros alumnos de Formación Profesional.

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COMPETENCIAS DIGITALES NECESARIAS PROFESIONALMENTE

lunes, 4 de febrero de 2019
Que las competencias digitales son ciertamente vitales en cualquier profesión es algo indiscutible hoy en día. No hay profesión alguna que no precise de unas competencias digitales mínimas, en mayor o menor grado; ya sean para comunicarse, obtener información, cuidar la identidad digital, manejarse en un entorno seguro o incluso ser conscientes de la necesidad de hacer un uso razonable de la tecnología en la que estamos voluntaria o involuntariamente inmersos (muy interesante el término #SlowTech acuñado al respecto).

competencias digitales y metodologías


Es por ello fundamental hacer un análisis personal, tanto a nivel docente como por parte de los alumnos, del nivel de competencia digital y formación en TIC que cada uno poseemos. De este modo seremos capaces de descubrir nuestras debilidades y carencias en relación al mundo digital que nos rodea y qué competencias debemos desarrollar. Siguiendo el marco europeo DigComp, que establece cinco áreas y 21 competencias, en la web del proyecto Ikanos del Gobierno Vasco podemos encontrar una herramienta online que nos ayuda a realizar esta autoevaluación personal generando un informe individualizado.

fuente: http://www.ikanos.eus/perfil-digital-personal/
Estas competencias digitales son una de las bases fundamentales, sobre todo a nivel de la Formación Profesional, para el desarrollo y mejora de nuestra docencia tanto a nivel de productividad personal, trabajo de la creatividad en el aula o el progreso de otras competencias comunicativas. El marco TPACK nos ofrece una buena explicación al respecto, de modo que, a nivel pedagógico, disponemos de tres áreas primarias de conocimiento que deben ser trabajadas de forma conjunta: Contenidos (CK), Pedagogía (PK) y Tecnología (TK).

fuente: http://alyssajaynegdlt.blogspot.com/2013/03/the-tpack-framework.html

Como docentes sabemos que estas tres áreas necesitan ser trabajadas en cualquier proceso de enseñanza y aprendizaje. Ni los tecnófobos ni los frikis tecnológicos tienen la respuesta a ese permanente de deseo mejorar la docencia y la motivación del alumnado. Los contenidos, hoy despreciados por algunos visionarios, siguen estando vigentes aunque el modo de llegar a ellos sí es necesario que continúe sufriendo cambios con la ayuda de una pedagogía transformadora y basada en las evidencias y experiencia profesional. Curiosamente, es esta área -la pedagogía- la que suele ser considerada por el propio profesorado como la más esencial en su labor docente. Sin embargo, seguimos trabajando demasiado con un "prueba y error" o utilizando las herramientas de moda de cada momento.

La diversidad de metodologías junto a una mirada realista a la vez que optimista son imprescindibles para llevar a cabo esa revisión permanente que exige la enseñanza.

Os dejo con la presentación de un taller realizado al respecto el pasado 26 de enero en el colegio Salesianos Atocha que tuvo por título: "Metodologías y Competencia Digital".




photo credit: classic_film Marion Ross, Teacher's Pet (1958) via photopin (license)

#FPedu ¿Compartes materiales de Formación Profesional?

viernes, 25 de enero de 2019
Una carencia persistente en el tiempo y que padecemos los docentes de Formación Profesional es la escasa disponibilidad de recursos específicos en Internet, así como la mínima presencia del profesorado de FP en las redes. Son muy limitadas las webs de docentes que hay publicadas en abierto con materiales concretos de ciclos formativos, así como las experiencias detalladas con enlaces que tratan sobre módulos particulares.

#FPedu

Solemos solventar estas carencias a través de los libros de texto que publican las editoriales que ofertan estos títulos en Formación Profesional; libros que han tratado de actualizarse, en su mayoría, a través de algunas actividades en Internet, pero que en su todavía siguen desarrollando un exceso de contenidos imposibles de impartir en base al currículo oficial de cada título. Estos libros pueden ser muy útiles cuando comienzas un módulo nuevo o como base para desarrollar tus propios contenidos o actividades formativas; ya que, uno de los hándicaps a los que nos enfrentamos en FP es la necesidad de ir actualizando contenidos y competencias conforme evoluciona el mundo del trabajo. Sin embargo, a la larga, los libros de texto se nos quedan cortos o se hacen pesados para un alumnado que busca la práctica en nuestra etapa educativa.

Luego están los profesores, aún una minoría, que crean contenidos propios, o, al menos, desarrollan actividades para desarrollar las diferentes unidades didácticas de cada módulo. En cualquier caso, este tipo de actividades o recursos frecuentemente no se publican en las redes ni se divulgan para que otros compañeros puedan aprovecharlas. A excepción del profesorado de FOL y EIE, que destaca por su ingente número de publicaciones, es a veces imposible encontrar algún material de otro profesor/a que trabaje en tu mismo módulo profesional.

Tristemente, sigue sin haber webs oficiales, del Ministerio de Educación o de las consejerías de turno, que archiven, editen, fomenten y publiquen ordenadamente unos materiales específicos ordenados por titulaciones o familias profesionales. Costaría bien poco promover este tipo de publicaciones entre los miles de profesores que nos dedicamos a la Formación Profesional, evitando la consiguiente pérdida de tiempo en búsquedas estériles o un desembolso económico innecesario.

Mientras tanto, sólo nos queda al resto ir difundiendo materiales propios y ajenos con los que tropezamos en Internet o a través de Twitter y, cada vez más, en LinkedIn, para que todos nos podamos beneficiar, y, agradecer en su caso, por la generosidad de otros colegas. En esta enorme lista de Isabel González podéis acceder a casi mil perfiles en Twitter relacionados con la FP.

Os dejo también de nuevo con esta tabla colaborativa donde hay ya muchos materiales, así como os animo a etiquetar en vuestros tuits, Facebook, LinkeIn, web docente, blogs, etc. todos los recursos con: #FPedu. A ver si logramos esa anhelada difusión y fácil localización de materiales.

Para predicar con el ejemplo, os dejo con mis propios recursos dirigidos a los ciclos de Actividades Comerciales y Comercio Internacional. Por si te interesan...


photo credit: PeterThoeny Reaching the light at the end of the tunnel via photopin (license)

MOTIVAR AL PROFESORADO

lunes, 14 de enero de 2019
Motivar a los alumnos no es tarea fácil, pero motivar al profesorado tampoco parece una fácil misión. Percibo, en los últimos tiempos, una mayor desmotivación, o tal vez cierta dejadez profesional, provocada por ese goteo constante de cambios coyunturales que se reflejan de diferente modo en las acciones o actitudes de algunos docentes. No son falta de ánimos, es falta de tener motivos y encontrarlos, como diría @Yoriento.

Nuestra profesión es a menudo ingrata, más aún si no la observamos desde cierta perspectiva o relativizando los sinsabores consustanciales al ejercicio de la docencia. El cúmulo de horas, la ausencia de expectativas en la carrera profesional, las comparativas con las condiciones laborales de otros compañeros, el mínimo prestigio social, la percepción de enfrentarse a alumnos más complicados cada curso que pasa, la desunión del sector educativo (administración, colegas, centros educativos...) o el creciente pragmatismo profesional que considera este empleo como otro cualquiera; parece que nos aboca a esa falta de energía suplementaria que necesitamos para cumplir con cierto éxito nuestro trabajo.

motivar docentesLa enseñanza, como se acostumbraba antes a denominar nuestro sector, precisa una implicación -a mi parecer- muy superior a la que se precisa en otras profesiones. Gusta comparar la labor de los profesionales de la medicina con la de los docentes, y, en cierto modo, es así en el sentido que trabajamos con una misma materia prima: las personas. No se entiende un buen profesor/a al que no le importen sus alumnos o que anteponga su comodidad al beneficio o aprendizaje de sus estudiantes; no se trata de sacrificios personales, es una cuestión de coherencia, profesionalidad y de ver más allá de las circunstancia personales que cada uno tenemos. Y, sobre todo, esa dignidad profesional que hace que hagamos lo que debemos, o, al menos, lo intentemos sin tomar la salida fácil.

Las escuelas están llenas, afortunadamente, de profesores que trabajan y cumplen exquisitamente su función docente; profesionales en los que algunos intentamos reflejarnos y que han compartido muchas horas de trabajo con nosotros. No se trata de no reivindicar derechos o no buscar cambios que redunden en la mejora de la escuela y, por ende, del alumno; es una cuestión personal donde cada uno pone en juego su profesionalidad pese a las circunstancias que le tocan sufrir o disfrutar. Todos tenemos ejemplos de compañeros implicados buscando mejorar en su trabajo, cumpliendo a rajatabla su horario y lo que puedan necesitar sus alumnos, creadores de un buen ambiente, congruentes con lo que demandan al alumnado y lo que transmiten con sus acciones, sin despotricar permanentemente de todo lo que ocurre en su órbita.

Las escuelas solo progresan adecuadamente -como así se calificaba hace unos años a los niños- cuando esta forma de hacer y de enseñar se transmite de una generación a otra. Ni los más innovadores ni aquellos que poseen más títulos acaban transformando la escuela; la escuela cambia a mejor, paso a paso, gracias a todos esos implicados que, pese a las circunstancia siguen al pie del cañón persiguiendo que sus alumnos estén preparados para afrontar su presente y futuro, listos para no perder las pocas o muchas oportunidades que les brinde la sociedad.

Dejemos la queja estéril y permanente, persigamos esa escuela ideal que tenemos en mente, pese a las adversidades y el sobresfuerzo, porque cada alumno lo merece -aunque haya días que mandarías a freír espárragos a más de uno- independientemente de las posibilidades que nos ofrece el sistema educativo.

Como dice la canción de Sabina, "nos sobran los motivos". Y siguiendo las palabras de Daniel Pennac, en su libro "Mal de escuela": Es verdad, entre nosotros está mal visto hablar de amor en materia de enseñanza. Intentadlo y veréis, es como mencionar la soga en casa del ahorcado; tal vez, el motivo principal para dar lo mejor de nosotros mismos es ese: el amor; por mal que suene decirlo en público y más aún por escrito.

photo credit: rocor Wayne Thiebaud via photopin (license)

¿DEBEN LOS ALUMNOS DE FP COTIZAR A LA SEGURIDAD SOCIAL?

miércoles, 9 de enero de 2019
El pasado mes de diciembre se aprobaron, entre otras medidas, una relativa a la obligatoriedad de que todos los alumnos de ciclos formativos de grado medio y superior deberán ser incluidos en el régimen general de la Seguridad Social durante su período de prácticas -nuestra Formación en Centros de Trabajo (FCT)-.

Tal y como afirma este nuevo Real Decreto-ley 28/2018  las empresas, salvo otro tipo de convenio, deberán cotizar como si los alumnos que realizan las FCT estuvieran sujetos a un contrato de formación y aprendizaje, sin tener que cotizar por los conceptos de desempleo, FP ni FOGASA. Estaríamos hablando, atendiendo a la normativa de cotización del año 2018, de aproximadamente unos cuarenta euros mensuales a cargo de la empresa donde el alumno realiza este módulo de formación.

Ante este coste añadido a las empresas u organismos con los que colaboran los centros de Formación Profesional, somos muchos los que expresamos nuestras reticencias a esta nueva medida. Por un lado, muchos centros de trabajo con los que trabajamos son pymes que, de un modo desinteresado, colaboran con nosotros para una formación en un entorno real que supone ese valor añadido que proporciona la FP. No todas las pymes pueden, ni deben, soportar un sobrecoste por una formación que están dando al alumnado, teniendo en cuenta que esta FCT es un módulo más de unos estudios reglados y oficiales. Por otro lado, también hay centros de trabajo, dependientes de la administración pública (hospitales, residencias, instituciones, etc.) que tendrán dificultades para poner en marcha este tipo de medidas para con los alumnos.

Es necesario por tanto diferenciar el tipo de empresas y convenios que puedan existir entre los diferentes centros formativos y no obligar ni aplicar de modo general unas medidas que suponen establecer mayores dificultades para que nuestros alumnos puedan encontrar empresas en condiciones donde realizar su FCT. Son miles los estudiantes de FP que cada año precisan de un centro de trabajo donde completar su formación en su ámbito profesional y son muchos los docentes que buscan, seleccionan y piden la colaboración a esos centros de trabajo. A ello hay que añadir las problemas, sobre todo en ciclos de grado medio, para encontrar empresas que dediquen recursos para formar a los estudiantes.

Entiendo que el espíritu de este RD-ley es proteger a los alumnos a través de su cobertura en el régimen de la Seguridad Social, sin embargo, este tipo de estancias formativas, con una duración relativamente corta, no debieran estar sujetas; estas cotizaciones aportan bien poco a unas FCT donde el alumno ya está protegido a través de unos convenios centro educativo y empresa que no dan lugar a ningún tipo de relación laboral encubierta. De hecho, afortunadamente, la mayoría de las empresas colaboradoras con las FCT, tienen clara su misión y suelen estar concienciadas de la importancia de su labor formativa para con los futuros técnicos.

No obstante, en mi opinión, esta obligación de cotizar si puede ser de interés para todos aquellos alumnos que cursan una FP-Dual y que en algunas CCAA se basan en una mera FCT ampliada que corre el peligro de convertirse en un mano de obra barata a la medida de las empresas. En el caso de la FP-Dual sí que debiera exigirse una remuneración básica junto a una cotización sobre las percepciones entregadas. Es preciso evitar, tal y como se afirma en el libro "Luces y sombras de la formación profesional dual en el sistema educativo español" de Vila Vázquez y Chisvert Tarazona, que las empresas se prestan a colaborar porque les interesa tener alumnado formado, que ya ha acabado las FCT y puede ser una mano de obra cualificada a bajo precio y sin obligaciones contractuales.

De momento, esperemos que antes de que se desarrolle el reglamento de este RD-ley, los centros de FP sean consultados y no se tomen medidas que puedan dificultar o impedir la finalización de las ciclos formativos de grado medio o superior. Y, porque no, que se incluyan ayudas fiscales o en materia de seguridad social que promuevan la colaboración de las empresas con los centros de Formación Profesional. Solo nos queda confiar, como siempre.

Posdata (10/01/2019): Interesante análisis sobre derecho laboral relacionado con este nuevo RD-ley: Artículo de Adrián Todolí.

photo credit: danielfoster437 Business Man via photopin (license)

10 REGALOS DE REYES PARA PROFESORES DE FP

viernes, 4 de enero de 2019
El pasado año ya hice mis poco serias recomendaciones para regalar el próximo día de Reyes a ese profesor o profesora de FP que tanto estimas como compañero/a o que sufres directamente como alumno en sus clases.

Este año, más convulso en lo político que en lo educativo, que dudo nos traiga ese ya mítico y anhelado pacto educativo, tengo algunas recomendaciones para innovadores, inmovilistas, intrépidos, influencers o cualquier otro tipo de docente etiquetado haciendo uso de su prefijo favorito.

1. Pedagogía. Regalar un buen libro sobre pedagogía o educación de algún autor que ha pisado las aulas, que habla desde la experiencia y con base pedagógica, siempre es un buen regalo para un segmento de la población que nos prodigamos poco en este tipo de lecturas. Para comenzar a abrir boca recomiendo este título de Daniel Pennac: "Mal de escuela", con algunos pasajes memorables para cualquier docente que ya no recuerde su travesía escolar. En cualquier caso, este año seguiremos con más lecturas recomendadas desde este nuevo blog: fpedagogias.blogspot.com

2. Ahora que nos replanteamos todo, si aquello que "se ha hecho toda la vida" es todavía útil -educativamente hablando- y si debemos de abandonar los experimentos en el aula; no estaría mal regalar una buena tarima (modelo plegable perfecto en los cambios de módulo) para recordar aquellos viejos tiempos donde se permitía incluso fumar al maestro en el aula.

regalos reyes profesores

3. ¿No te atienden por culpa del móvil de las narices? Con esta caja de almacenamiento para móviles podrás vivir algo mejor y mantener a tus alumnos menos distraídos de lo que es habitual. Siempre puedes devolvérselo a su legítimo dueño en caso de que sigas buscando innovar con un Kahoot o alguna otra aplicación alienante. Mucho menos costoso que entrar a discutir con el alumno, cumplimentar partes e interrumpir una magnífica clase magistral.

4. Si aún no te has sacado el B2 o el C1 de inglés, no sufras; al menos puedes ahora presumir de influencer con esta bolsa de tela muy misterwonderfuliana que deja claro tu dominio del idioma y la relevancia de tu profesión. Muy adecuado regalo ahora que semanalmente se ocupan de culparnos de alguna carencia o falta en la juventud española actual.

5. Antes de que llegue la prohibición del humor en el aula o de que se convierta en delito la ironía adoctrinadora, puedes regalar una de estas camisetas de Piter Saura para presumir en clase con mensajes nada subliminales.

6. La realidad virtual y aumentada son ya una realidad en las empresas y centros educativos. Con este proyector de hologramas el docente puede comenzar a practicar con esta tecnología y quien sabe si llegar a flipear la clase con tu figura en 3D en cada casa de tus alumnos.

7. El deterioro medio ambiente es asunto de poca broma; las consecuencias del cambio climático, los residuos que producimos, la energía que malgastamos, etc. En cualquier caso, siempre podemos contribuir en alguna medida a la protección de nuestro planeta y, ya que somos la única profesión por cuenta ajena que aporta sus propios utensilios de trabajo, aquí dispones de una gran oferta de material de papelería respetuoso con el medio ambiente para regalar: Milhojas.

8. Siguiendo con la "retroinnovación", no estaría mal volver a aquellos tiempos en los que en FP1 y FP2 donde se impartían contenidos de cultura general. Siempre puedes regalar unas entradas al teatro o a un concierto de música clásica para luego llevar a tus alumnos. Merece la pena que nuestros estudiantes tengan experiencias en ciertos lugares que, tal vez, en otro caso no se plantearían visitar. O siempre te quedará regalar un pack de alojamiento y comida (la horchata ya está incluida) con motivo de la próximas jornadas educativas de Eduhorchata que tendrán lugar de nuevo en 2019 en la localidad de Sagunto (fechas por confirmar).

9. Uno de mis regalos favoritos: un dominio y un blog o web personal. Por cuatro duros puedes hacer realidad aquello de "compartir es vivir". Es difícil encontrar materiales de Formación Profesional y no hay opción mejor que hacerlo a través de un blog o una web propia donde subir y comentar esos recursos que usas en el aula con tus alumnos. Desde 4,99 euros al año...

10. Y, para finalizar, un buen regalo solidario. Nosotros, que nos quejamos cuando hay una caída de la red wifi, podemos regalar un pack de pizarras de mano con la colaboración de Unicef. Seguro que harán un buen uso de este material escolar.

En cualquier caso, felices Reyes a todos, y que sigáis portándoos tan bien como hasta la fecha. Un abrazo compañeros y buen comienzo de año nuevo.

photo credit: Ramon Oromí Farré @sobreelterreny Los Reixos 2017 a Tornabous via photopin (license)
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