VENDIENDO LIBROS EN FP

martes, 20 de abril de 2021

Se acerca el Día Internacional del Libro y pese a que esos "días de..." acaban a menudo en el olvido, no podemos dejar pasar la ocasión para insistir en la importancia que tiene la lectura en la educación. Una afición a la lectura que confundimos con esa asignatura de Lengua y Literatura en la que injustamente parece siempre recaer toda la responsabilidad del fomento lector. 


Es incongruente la insistencia en fortalecer el pensamiento crítico de los alumnos cuando no ponemos todo el esfuerzo necesario en un plan lector dotado con recursos materiales y humanos. No tiene sentido organizar cuentacuentos y un sinfín de actividades en educación infantil o en primaria cuando luego todo es una carrera para alcanzar unos contenidos, a toda prisa habitualmente, sin tiempo ni la dedicación necesaria para forjar ese plan lector tan valioso para los alumnos.


En la FP, el bachillerato o en la ESO, con la excepción de la heroicidad e ilusión de algunos centros educativos, no es fácil encontrar experiencias transversales donde la lectura sea uno de sus bienes más preciados. Ciertas modas educativas o el afán por digitalizar sin medida han calado más en los políticos de turno y en las repetitivas formaciones del profesorado que otras iniciativas que tienen al libro como protagonista.


Volviendo al título que da pie a este artículo; en los dos días que llevamos de semana, he conseguido "vender" seis libros a otros tantos alumnos y un par a dos profesores. Sin tener cualidades de comercial, no tiene más secreto que llevarse al aula unos cuantos libros de temáticas variadas, comentarlos y recomendar su lectura. Y acaban picando... Parece que es más fácil acercar la biblioteca al aula que al alumno a la biblioteca. 


Aprovecho la ocasión para recomendar, a jóvenes y mayores, los siguientes títulos prestados en estas últimas 48 horas:


"Fahrenheit 451" de Ray Bradbury

"El guardián entre el centeno" de J. D. Salinger

"Y tú, ¿qué marca eres? 20 claves para gestionar tu reputación personal" de Neus Arqués

"El diario de Anne Frank" (novela gráfica) de Anne Frank

"Salvaje" de Cheryl Strayed

"Éramos el enemigo" (novela gráfica) de George Takei

"La casa del propósito especial" de John Boyne

"Gordo de Porcelana" de David Pascual. 

(Estos dos últimos recomendados por dos profesoras.)


Espero que las acciones puntuales, las mías incluidas, esas que persiguen la animación a la lectura; se queden en algo más que pasajeras actividades bienintencionadas que al poco tiempo acaban siendo olvidadas hasta el siguiente "día de lo que sea". 

PD. Hoy, miércoles, he conseguido "vender" otro libro, muy duro pero que narra una historia para no olvidar:  "El chico que siguió a su padre hasta Auschwitz" de Jeremy Dronfield.


¿Por qué seguir como docente en Twitter?

jueves, 15 de abril de 2021
Ya son muchos años rondando por Twitter y pese al ruido que genera, los bulos, los abandonos, el hartazgo, la antipatía, la repetición o el aburrimiento que algunos generan ocasionalmente, sigue siendo mi red preferida para el aprendizaje profesional. 

Twitter es una buena muestra del panorama educativo que tenemos, tanto por sus ausencias como por sus protagonistas. Somos una minoría los que participamos activamente en Twitter dentro de ese océano de docentes que inunda los centros educativos. Muchos otros ni se plantean su presencia o hace tiempo que se agotaron del pajarillo azul. 

En cualquier caso, si hacemos una buena selección de cuentas a las que seguir, sigue siendo un lugar excepcional para descubrir recursos útiles y válidos para mejorar la docencia o, al menos, reflexionar sobre esta compleja profesión que nos ocupa. Gracias a Twitter he descubierto una bibliografía magnífica, artículos geniales, blogueros interesantes, docentes generosos y muchas oportunidades de seguir ampliando miras. Me parece vital, para los docentes de Formación Profesional, estar al día de lo que ocurre en esta red, donde además de recursos relacionados con la docencia se pueden ampliar conocimientos sobre el sector profesional de nuestros ciclos formativos o cualquier interés personal que tengamos. Además, claro está, de pasar un buen rato leyendo trivialidades. No va a ser todo filosofía del derecho. 

Es por ello importante esa tarea de selección de aquellos perfiles que más aportan y la deselección (o silenciamiento para los más considerados) de esas cuentas que aturden o cansan por diversos motivos. No hay obligación de seguir a nadie ni de contestar a impertinencias, tan solo manda la cortesía de cada uno. Aún así, en todos estos años, han sido mínimos los encontronazos por la red. Eso sí, el espíritu de colaboración de los primeros tiempos y la cercanía del patio tuitero, conferían de una mayor familiaridad a esos seguidos y seguidores que por entonces despegábamos. 

Por otro lado, a quién seguimos o dejamos de seguir es, desafortunadamente para la privacidad o identidad digital de algunos, un testigo de nuestros intereses e inclinaciones de todo tipo. No es raro encontrar por ello perfiles anónimos o tuiteros que solo participan como lectores sin publicar contenido. Twitter desvela mucha más información personal de la que a veces creemos, y no son raros los conflictos o problemas que ocasionan cuando no te muerdes la lengua (o el dedo). 

Aún así, sigo animando a otros docentes y alumnos de FP para que abran su cuentas e indaguen, escojan y tamicen entre todos esos perfiles y miles de tuits que diariamente inundan las redes. Qué mejor modo de educar en el pensamiento crítico que aprendiendo a filtrar y a estar informado a través de diversas fuentes y cuentas rigurosas o con opiniones distintas a las nuestras. 

No te lo pierdas. Por aquí seguiré, de momento: @oscarboluda


Con la tecnología de Blogger.

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