viernes, 18 de mayo de 2018

VOCATIONAL EDUCATION?

Supongo que si a nuestra querida FP le cambiáramos el nombre por algún anglicismo tipo "Vocational Education", "Professional Qualifications" o alguna que otra modernez bien sonante, tendríamos algo más de ese prestigio anhelado y unas cuantas matrículas más en nuestros centros educativos. Un prestigio que desde hace varios lustros parece el arca perdida del sistema educativo. En Europa hablan de VET -Vocational Education and Training-, en lugar de FP, y hace años que tenemos claro que los cambios vendrán dados por la coordinación de todos los actores (docentes, administración, empresas, equipos directivos) y compartiendo prácticas entre países, regiones y centros de Formación Profesional.

vocational education training VET FPDesafortunadamente, aún son muchas las familias que no contemplan la Formación Profesional como un itinerario válido para sus hijos. No son pocos los que siguen viendo la FP como una salida para alumnos menos válidos académicamente, en lugar de ver los ciclos formativos como una opción motivadora para continuar estudios a la vez que te preparas profesionalmente. Cometemos el error de contraponer Universidad a Formación Profesional, dos etapas bien diferentes que se pueden complementar en ambas direcciones o que se valen por sí mismas para formar al alumno con diferentes propósitos.

Conozco de primera mano muchos casos de estudiantes que, por inmadurez o intereses diferentes, han logrado con la Formación Profesional encauzar su vida académica y profesional. En mi propia familia hemos podido comprobar que la FP es una etapa perfecta para aquellos alumnos desencantados con la educación obligatoria o con unas necesidades personales concretas. Pero no sólo para estos, sino también para aquellos interesados en desarrollar con garantías una carrera profesional a través de una titulación oficial y reconocida.

Todos sabemos de alumnos en ciclos formativos que han prolongado sus estudios hasta lograr un
grado universitario y emplearse adecuadamente. Aún así, lo más destacable de nuestra FP es la motivación que logramos imbuir a muchos alumnos a la vez que renovamos sus ganas por seguir aprendiendo. Nuestros estudios son, además de prácticos, una etapa ideal para trabajar competencias personales: actitud, respeto, exigencia, responsabilidad, autonomía, etc. A lo que luego añadimos el resto de competencias técnicas con las que en tan sólo dos cursos podemos lograr jóvenes profesionales preparados para el mundo laboral o para seguir formándose.

Sin embargo, sigue haciendo falta una mayor sensibilización por parte de las familias y de los orientadores de los centros hacia este tipo de estudios. La FP no puede ser una moda ni la solución única al fracaso escolar. La FP tiene que cuidarse mucho más por la Administración a través de recursos, mejores instalaciones y una actualización constante de los títulos y el profesorado. Está bien que haya campañas tipo #descubrelaFP, la Alianza para la FP Dual o asociaciones tipo FPempresa, pero el prestigio vendrá dado no sólo por un cambio de nombres o acciones publicitarias sino por descubrir en primera mano la FP a las familias, a la sociedad en su conjunto y contar con un plan estratégico para la Formación Profesional en todo el país. Luego ya veremos si hay que pasar el nombre a inglés, francés o chino.

photo credit: Theo Crazzolara Smoke in Color via photopin (license)

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