domingo, 26 de marzo de 2017

FIDELIDAD PROFESIONAL

En los tiempos que corren, esos que denominan de constante y vertiginosos cambios, parece que ha quedado relegado a un segundo plano el término "fidelidad". Una fidelidad entendida como el sentido de pertenencia a la entidad para la que trabajas, o al menos, una fidelidad que signifique responsabilidad total con tu puesto de trabajo, cumplimiento e interés por los fines de la empresa donde te dedicas profesionalmente. Fidelidad como honestidad con ese taller, hospital, escuela, industria, administración pública o establecimiento donde, pese a los sinsabores o los sobresfuerzos, tenemos la obligación de dar lo mejor de nosotros mismos, debemos cumplir e implicarnos para lograr eso que suena algo demodé hoy día: el bien común.

fidelidad profesional
No sé si a consecuencia de la precariedad laboral, motivada por los millenials o por los incluidos en la llamada generación X,  esta fidelidad profesional no parece estar muy de actualidad en el mundo laboral. Las competencias más demandadas por los empleadores tienen ahora mucho más que ver con la actitud y responsabilidad que con los conocimientos técnicos. Los empresas comienzan a valorar más, en determinados puestos de trabajo, el compromiso que otras cualidades personales o profesionales. A los alumnos de Formación Profesional hay que insistirles permanentemente en la necesidad del esfuerzo a largo plazo, en el cuidado de los recursos comunes o en la imprescindible corresponsabilidad en los equipos de trabajo.

Entiendo que el elevado número de contratos temporales o las altas expectativas de algunos en sus primeros empleos, son también un buen motivo para cambiar de trabajo y preocuparse no mucho por el futuro de la empresa donde trabajan. Supongo también que los valores de la juventud actual están en constante cambio y, que la crisis, los medios de comunicación y la incertidumbre económica, no ayudan en nada a que que nuestros profesionales más nóveles piensen a muy largo plazo y con cierto sentido de pertenencia.

Tampoco ayuda el constante regateo a la baja de los salarios, la falta de incentivos a los que más se implican, la decadencia de los convenios laborales y los empresarios con mentalidad cortoplacista. Supongo que el contexto y la situación personal de muchos trabajadores tiene pocos visos de cambio; que las teorías motivacionales empiezan por uno mismo, pero que aún así todos necesitamos cierta regeneración y estímulos externos para seguir trabajando con al menos las mismas ganas que en los primeros días. Eso sí, hacer las cosas sólo por cumplir y quedar bien no lleva a ninguna parte, ni personal ni profesionalmente. Como mucho, trabajo extra para tus compañeros y una vida profesional anodina.

Seguiremos insistiendo a la generación venidera, ya sea la Z o cualquier otra, que vale la pena poner empeño en todo aquello que haces siendo leal a tus compañeros y empleadores.

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lunes, 13 de marzo de 2017

INNOVACIÓN, RESTAURACIÓN O RENOVACIÓN EDUCATIVA

Dándole vueltas a esto de la innovación educativa, en el caso de la Formación Profesional no podemos obviar la importancia de una permanente actualización tecnológica de nuestros ciclos, con la consiguiente necesidad de formación y digitalización de los docentes de cada familia profesional. Aún así, ligar la tecnología como algo imprescindible para llevar a cabo innovación educativa puede ser un error de base, tanto como el buscar la innovación permanente como el fin principal del profesorado de Formación Profesional o de cualquier etapa educativa.

innovación restauración o renovación educativa FPPerseguir la innovación debe estar al mismo nivel que recuperar o restaurar esas competencias olvidadas y pasadas de moda; unas competencias y valores que son ahora más necesarios que nunca y enormemente apreciados por los empleadores de nuestros alumnos. No se trata de volver al autoritarismo o quedarse en un paternalismo que no hace ningún bien al alumnado, más bien seguir trabajando con el estudiante desde la proximidad pero con la máxima exigencia en cuanto al esfuerzo, el orden, la cortesía, limpieza, los modales, la convivencia, el silencio cuando es necesario o el respeto.

Incluir todas estas actitudes y comportamientos, sin dejar de lado la tecnología o las competencias técnicas de cada ciclo, debiera ser una constante en la evaluación de nuestros alumnos. Pese a que muchos comportamientos tienen están relacionados con la educación de las familias, no podemos taparnos los ojos ante la necesidad de este tipo de formación en nuestras aulas. Dedicarnos tan sólo a enseñar contenidos no es siempre posible por las circunstancias personales que nos encontramos en clase, por ello, necesitamos más que nunca innovar en relación a esta falta de valores y actitudes personales del alumno.

Hace falta mucho trabajo en equipo del profesorado, más formación y recursos para intervenir con los alumno más disruptivos, mucha reflexión sobre nuestra forma de evaluar pasando a considerar las competencias personales igual de importantes que las competencias técnicas. No sólo puede valer la calificación de un examen escrito o recuperar un módulo mediante un trabajo o cualquier otra prueba escrita; el alumno debe saber que no puede realizar unas prácticas (FCT) u obtener un título de Técnico o Técnico Superior si no es capaz de cumplir unas normas y mantener una convivencia positiva junto con sus compañeros o superiores a nivel laboral. Hacemos un flaco favor al alumno expidiendo títulos sin contemplar la variable afectiva y personal en su formación profesional. Lo más sencillo es dedicarse a corregir exámenes, quedar bien o expulsar a los más desconsiderados; la tarea más ardua es buscar el cambio de éstos y seguir enseñando a todo el grupo.

Debemos seguir innovando y repensando los procesos de enseñanza y aprendizaje, continuar con la actualización de nuestros ciclos y buscando las máximas competencias digitales de profesores y alumnos para que estos últimos no pierdan la batalla de la inserción laboral. Pero, sobre todo, debemos incidir en la formación integral del alumno y en una renovación de las actitudes y comportamientos de los más jóvenes.

La innovación tecnológica no está reñida con la búsqueda de una actuación responsable del alumno. Pese a que la tecnología por si sola es siempre más deslumbrante de cara a la sociedad, la auténtica innovación educativa la encontramos cuando descubrimos técnicas o procedimientos que nos permiten motivar al alumno a la vez que desarrollamos sus competencias profesionales y/o personales.

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lunes, 6 de marzo de 2017

LA FP, ¿EDUCA O ENSEÑA?

El siguiente artículo ha sido publicado también en un nuevo blog sobre la Formación Profesional: FP ACTUAL. Un blog que, al tratar sobre la FP, siempre es bienvenido por las no muy numerosas publicaciones que se hacen sobre esta etapa educativa.

Aprovecho también para recomendaros el nuevo espacio y proyecto de Carmen Iglesias (@carmeniglesiasb): #ConOtraCLASE, una web que, como dice su promotora, es una ventana abierta por donde entrarán noticias de actualidad, formación, proyectos, animación a la lectura y experiencias de formación profesional.


LA FP, ¿EDUCA O ENSEÑA?

La escuela sólo debe ocuparse en formar los profesionales que necesita la sociedad o aquellos que demanda el mercado.Todos hemos escuchado alguna vez esta afirmación y no son pocos los que plantean que los centros educativos debieran limitarse a enseñar contenidos o competencias técnicas mientras que las familias son las únicas responsables de la educación (moral) de sus hijos.

Tal vez no consideramos que nuestros hijos y alumnos pasan más horas junto a sus compañeros de clase que con cualquiera de sus progenitores, que nuestros chavales absorben valores y actitudes de todo lo que les rodea y que hasta que no alcanzan la madurez personal son chicos influenciables; que no sólo basta con lo que transmitimos en casa, independientemente de la situación socioeconómica de la familia. En definitiva, que la escuela ayuda a determinar la conducta, valores y moral de nuestros jóvenes estudiantes.

En cada curso, en cada grupo o en cada módulo nos encontramos con alumnos muy diferentes entre sí; unos precisarán un mayor estímulo académico mientras que otros pueden requerir un apoyo emocional o un aprendizaje de habilidades sociales. No podemos generalizar ni establecer patrones donde el aula sea un mero espacio transmisor de conocimientos técnicos o un lugar donde favorecer la maduración personal.

En el caso concreto de la Formación Profesional es muy diferente la perspectiva si estamos trabajando con ciclos de grado medio o con ciclos de grado superior. En los grados medios es habitual encontrar adolescentes -en torno a los dieciocho años- en pleno proceso de maduración personal, algo dispersos, con poca motivación hacia los estudios y muy dependientes de su entorno (amigos y compañeros). Es por ello que, como profesores de FP, en estos ciclos medios necesitamos trabajar aún más las competencias personales del alumno (actitud, cortesía, esfuerzo…) que cualquier otra competencia profesional. Aprender a saber estar, a buscar la reflexión, trabajar la lectura comprensiva y la escucha activa, el respeto, las adicciones, la identidad digital, la empatía o la motivación, es esencial en esta etapa vital de nuestros alumnos.

En los ciclos de grado superior, con alumnos habitualmente más mayores, en edad adulta e incluso con estudios superiores cursados, el panorama cambia sustancialmente. En este nivel de Formación Profesional la (pre)ocupación principal es la materia de cada módulo, la actualización permanente y el contacto habitual con los profesionales del sector económico que nos ocupa. A pesar de que nunca está de más trabajar la actitud, el trabajo en equipo y una cordial convivencia.

Por todo ello, las recetas que debe aplicar la administración educativa y los centros educativos deben ser sustancialmente diferentes para abordar la enseñanza y el aprendizaje de los alumnos de Formación Profesional de grado medio. Los profesores de grado medio precisan una mayor formación para gestionar conflictos, para motivar, para manejar las disrupciones, para saber trabajar en equipo y abordar conjuntamente con los docentes del ciclo las actuaciones con cada grupo de alumnos. El tutor/a se convierte en una pieza esencial con la que deben trabajar coordinadamente el resto de compañeros, una figura que debiera tener una disposición horaria para ejercer esa tarea educadora de la que hablábamos al principio de este artículo.

La sociedad no valora convenientemente la ingente labor que se está haciendo con aquellos alumnos que, después de su educación obligatoria, continúan sus estudios en un ciclo profesional de grado medio. Unos alumnos en una etapa difícil y de cambios que, gracias a los centros de FP, estarán en unos meses estarán en disposición de trabajar o de continuar estudios. Con buen criterio, en la actualidad, todos los ciclos (L.O.E.) de grado medio tienen una duración mínima de un curso y medio en el centro educativo; una duración que no debiera en ningún caso disminuirse, como puede suceder con la FP Dual, sino ampliar las horas de formación en los centros de trabajo sin perjuicio del horario lectivo en el aula.

En el caso de los títulos de grado superior, sin obviar los ciclos de grado medio, los docentes necesitamos principalmente un mayor contacto con las empresas, a través de convenios de formación donde trabajar las competencias profesionales en un entorno real, o a través de talleres con profesionales experimentados de cada sector. Todo ello, sin olvidar la importancia que tiene la colaboración entre los docentes de cada ciclo, tanto del mismo centro educativo como con colegas de otros centros. Sería pues necesario articular espacios y un horario reservado para este trabajo conjunto, ya que con los horarios habituales y la rigidez en la composición horaria de cada módulo, se hace difícil este tipo de trabajo en equipo o mediante colaboraciones.

Entiendo pues, que la falsa dicotomía de educar o formar es evidente en el caso de la Formación Profesional. Nuestra Formación Profesional sigue siendo una etapa esencial de nuestro sistema educativo desde la que los jóvenes pueden seguir recibiendo una educación, en el sentido más amplio de la palabra, y unas enseñanzas técnicas imprescindibles para su empleabilidad.

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miércoles, 15 de febrero de 2017

CARTA A MIS ALUMNOS DE FP

Hay cursos y clases que son más complejos de lo habitual. Grupos de alumnos que destacan por el buen ambiente de trabajo, por ser más disruptivos, por la camaradería reinante, por los conflictos personales, por la poca o mucha iniciativa, por su heterogeneidad o por cualquier otra característica.

En Formación Profesional nuestros alumnos comienzan pronto su nueva etapa de Formación en Centros de Trabajo (FCT), las llamadas comúnmente: prácticas en empresa. Se acaban las horas de aula, de pizarra, de ordenador, de laboratorio, de exposiciones, de visitas profesionales... para pasar a un terreno nuevo donde aprender en un entorno empresarial y/o profesional.

Este curso, pese a las desavenencias sufridas entre los alumnos, pese a los conflictos superados, pese a las quejas habituales sobre las calificaciones y faltas de asistencia, o pese a otros tantos pesares, termino satisfecho con el trabajo de mis alumnos, no tanto con el mío personal -siempre muy mejorable-, pero sí con lo que ahora saben que pueden llegar a hacer y necesitan aprender o modelar.

Como en alguna otra ocasión, he preferido escribirles una carta personal para todos ellos donde animarles y agradecerles estos dos cursos de trabajo con mejores y peores momentos:

Queridos alumnos, queridos todos.

Hablar de transporte de mercancías o de mercados internacionales me resulta más fácil que escribiros dándoos la enhorabuena por  estos dos cursos que habéis superado.  Podéis quedar satisfechos por lo aprendido -eso espero- y por las amistades y compañeros que probablemente os quedarán de por vida. 

Hay siempre clases más complicadas donde surgen conflictos con frecuencia, como en la vuestra, normalmente porque se dan personalidades fuertes y también por cierta falta de tolerancia. Espero que de todos esos momentos críticos donde el hartazgo ha reinado en el aula hayamos sacado al menos una reflexión sobre la necesidad de empatía e incluso sobre saber morderse la lengua a tiempo.

Pese al cierto barullo y desorden en clase, el mío incluído, espero que hayáis aprendido a ser más flexibles, a manejar cualquier software sin miedo, a saber buscarse la vida entre los enlaces y la ingente información que encontramos en Google, a considerar la importancia de vuestra presencia digital en la red, a reconocer que la actitud cuenta más que cualquier examen y, sobre todo, a comenzar y terminar cualquier trabajo con ganas y buscando el lado positivo. 

Casi todos sabéis que el mundo laboral es bastante más árido que el académico, que tendréis jefes y compañeros con los que convivir y que no habéis elegido, que los horarios deben cumplirse siempre, que la exigencia es alta. Pero estoy seguro que con vuestras ganas y todas las competencias que habéis adquirido podréis avanzar hacia el éxito profesional. Un éxito que no sólo podréis medir por el sueldo, sino por hacer un trabajo que os guste y reconforte, en un buen ambiente laboral.

Cada uno de vosotros tiene unas cualidades únicas; aprende a explotarlas y sobre todo reflexiona de vez en cuando sobre tus puntos débiles, ya sean a nivel personal o profesional. Tenemos toda la vida para ir mejorando y, sobre todo, aprender de los demás y de nosotros mismos. 

Tengo claro que os veré a todos en el futuro bien empleados y con muchos proyectos nuevos, sacando partido a esas cualidades; al nervio de Pedro y Javi, al temple de Pablo, a las ganas de Santi, a las artes de Yasa, al inconformismo de Ángela y Alba, a la cultura de Tomás y Eva, al detallismo de Nacho, a la tranquilidad de Miriam, al tesón de Mila, a la educación de Adrián, a la rebeldía de Ainhoa y Mihai, al descaro de Miguel Ángel, a la dulzura de Bea y Paula F., a la personalidad de Paula M., a la humildad de José, a la independencia de Maira, a la constancia de Laura o al sentido del humor de Diego.

Eso sí, la constancia, las horas de trabajo o las ganas de seguir aprendiendo, son ingredientes que debemos añadir ineludiblemente para conseguir ese objetivo. 

Gracias por compartir esta etapa de la vida conmigo. 

Un fuerte abrazo,

pd. ¡Ah! Viaja y lee todo lo que puedas.

CARTA ALUMNOS 2015 - 2017 FP

domingo, 12 de febrero de 2017

LA IMPORTANCIA DE SER CONSCIENTE

Tras la lectura del libro de sobre Shackleton de Jesús Alcoba González,  hace ya un par de años, he abordado ahora su nuevo título: "Ultraconciencia" de Alianza Editorial. Un libro que me apetecía leer para descubrir adonde quiere llevarnos el autor con este término -la ultraconciencia- que profundiza en ese espacio permanentemente encendido en cualquier persona: la conciencia.  

Llevando el libro a mi terreno -la docencia- Alcoba evidencia a través de referencias a investigaciones aspectos que pueden influir en el rendimiento académico o en el aprendizaje; como pueden ser las expectativas positivas, la coherencia  y sencillez en el relato para ser más verídico, o las limitaciones de la multitarea -no se puede atender plenamente a dos sucesos al mismo tiempo-.

ULTRACONCIENCIA

Por otro lado, el eje central del libro recae sobre el término ultraconciencia: "Ser conscientes del mundo en que vivimos interiormente y moldearlo a nuestra voluntad. Implica estar en lo que tenemos que estar en cada momento, y estar en aquello que tiene que ver con lo que deseamos ser y hacer en el futuro." Una habilidad, tal y como razona el autor, imprescindible para el cada día más complejo mundo en el que vivimos, donde el exceso de estímulos y alternativas vitales precisan de una gran capacidad de atención y selección de lo que realmente importa o es más adecuado para cada uno de nosotros.

Hace mención también al curioso mecanismo -consultarlo con la almohada- que nuestro cerebro de forma habitualmente inconsciente nos ayuda a recordar tareas, en mayor o menor medida en función de nuestro sentimiento de responsabilidad, o que nos permite abordar problemas de un modo creativo cuando nos alejamos del mismo y dejamos a nuestro cerebro rumiándolo por su cuenta. Un fenómeno curioso que explica la generación de muchas ideas en el momento menos pensado.

Jesús Alcoba aborda también la gran influencia que tiene la mente en nuestro comportamiento cotidiano; las excusas que nos ponemos para no hacer lo que creemos coherente a nuestro pensamiento o el poder de las frases que nos decimos a nosotros mismos. Igualmente esencial el lenguaje que utilizamos para describir los hechos o el poder de la metáforas que utilizamos en nuestro interior o para relacionarnos con los demás. Esto último, puede llegar a ser esencial en un ambiente profesional o familiar; y como la gente que utiliza un lenguaje positivo contribuye a formar un mundo positivo a nuestro alrededor. Una buena razón para desprendernos o evitar aquellos que se dedican a señalar sólo problemas o para hacer un autoanálisis de nuestro lenguaje habitual.

En relación a la motivación, Alcoba remarca la importancia de preguntarnos el porqué y no el cómo de nuestras tareas. Y como este razonamiento puede ayudarnos a impulsar proyectos en nuestra vida laboral. Queda claro, como se insiste a lo largo del libro, que nuestro mundo no-consciente debe ser tenido más en cuenta. El cómo hacerlo no me ha quedado tan claro, pero entiendo que futuras investigaciones y la neurociencia tendrán mucho que decirnos en los próximos años.

No parece fácil manejar esta capacidad de ser consciente, pero si merece la pena reflexionar sobre ello y acerca de la influencia que puede esta agilidad emocional en nuestra vida, y este libro es un buen punto de partida.

miércoles, 18 de enero de 2017

INNOVACIÓN Y FOMENTO DE LA LECTURA EN FP

Los planes lectores en los centros de formación profesional o la innovación en relación a la competencia lectora de los alumnos de FP es algo inaudito en el panorama educativo actual. Todos tenemos clara la importancia de la comprensión verbal y escrita de los estudiantes y futuros trabajadores, así como de la necesidad de seguir ahondando en la competencia lectora de unos alumnos que se enfrentan a un contexto laboral cada vez más complejo.

INNOVACIÓN Y FOMENTO LECTURA EN FORMACIÓN PROFESIONALPese a que supongamos cierta competencia lectora en los alumnos que acceden a un ciclo de grado medio -con un nivel mínimo del graduado en ESO- o de los que acceden a un ciclo de grado superior, no estaría de más incluir en cada titulación acciones dirigidas a la mejora de la competencia lingüística y la promoción de la lectura y escritura. 

El hábito lector de los alumnos de FP suele ser muy variopinto, y muy en sintonía con los datos del CIS (Centro de Investigación Sociológica) según los cuales el 39,4% de los españoles no abrió ni un solo libro en 2015. Muchos jóvenes, más interesados en otras formas de ocio, con cierta adicción a la tecnología y que gustan del consumo rápido de contenidos, han perdido el interés por los libros pese a haber sido lectores frecuentes durante la infancia o preadolescencia.

Afortunadamente, se puede hacer mucho desde todas las etapas educativas, pese al desinterés y falta de planes de lectura ambiciosos en la última reforma educativa: (...) la LOMCE, que supuestamente pretende dar respuesta a las exigencias de la OCDE [Fernández-González 2015], no marca ninguna diferencia trascendental respecto al marco creado en la LOE; es necesario acudir a su desarrollo en decretos y órdenes para encontrar alguna referencia destacable, aunque no siempre podamos valorarla positivamente. (...) la lectura comparte espacio con cuestiones tan dispares como el emprendimiento, la educación cívica o, más adelante, la dieta equilibrada (...) (F. Trujillo. "La lectura en España. Informe 2017"

A nivel de la Formación Profesional, donde la finalidad principal de los estudios está en mejorar la empleabilidad del alumno gracias a su cualificación profesional, no podemos olvidar que la lectura es una destreza que ayuda en la inserción y progreso laboral de cualquier titulado técnico o técnico superior. Es necesario por tanto reflexionar sobre las posibilidades que están a nuestro alcance y comenzar a plantearse actuaciones dentro del currículo de un modo transversal, a nivel de módulos y/o a través de planes estratégicos en los centros de FP.

Dada la inexistente o escasa experiencia de fomento de la lectura en las escuelas de formación profesional, sería interesante analizar los diferentes proyectos que, en otros niveles educativos se están desarrollando con este fin. Unas experiencias que pasan por la transformación y revitalización de las bibliotecas escolares o a través de proyectos de aula o colaborativos que podemos encontrar por la red gracias a las iniciativas de muchos docentes.

En mi opinión, el fomento de la lectura en la Formación Profesional pasa primero por la  sensibilización del alumno, no sólo a través de campañas puntuales, si no a través de una tarea conjunta del profesorado que promueva iniciativas y actividades relacionadas con la lectura. Introducir momentos espacios para la lectura en silencio, trabajar la escritura a través de blogs o sitios web, compartir lecturas en clase o mediante las redes sociales, recomendar libros y ofrecer lecturas voluntarias donde el alumno pueda seleccionar sus temáticas favoritas; siempre desde la no obligatoriedad y tratando la lectura como un placer que redunda además en su aprendizaje y crecimiento personal. Respirar libros en la toda la escuela, y no sólo a nivel personal entre algunos docentes, podría ser un estimulo para el alumnado.

Una de las dificultades que nos encontramos los profesores de Formación Profesional está en encontrar libros interesantes para el alumno y recomendables por su contenido relacionado con el ciclo o familia profesional. Aún así, la oferta actual de novelas, ensayos, biografías, cuentos...  ya sea en formato de bolsillo (más económico) o en su versión digital, es lo suficientemente amplia; o en su defecto, también podemos recomendar libros con contenidos transversales que pueden servir de acicate a la lectura y reflexión personal. En este sentido sería también valioso emprender iniciativas donde el profesorado de FP pueda compartir los títulos que más han gustado a sus alumnos o algún espacio donde se puedan escuchar o leer los comentarios personales a los mismos.

Interesantísima la iniciativa de Diego Bernal de "Libros por un tubo" donde entrelaza libros, reseñas y redes sociales.  Una propuesta que, acertadamente a mi parecer, combina muy bien el placer de la lectura con los medios donde el alumno se siente más cómodo. En mi experiencia personal, donde suelo recomendar la lectura de al menos un par de libros, los alumnos se muestran mayoritariamente satisfechos de haber podido seleccionar el título entre dos o más posibles, así como por haber retomado un hábito que, con la vorágine actual de vida, suelen relegar.

Y si queda alguien por convencer acerca de la importancia de la lectura, en la FP o en cualquier etapa, tenemos también argumentos científicos para ellos: "La lectura, además de mejorar la empatía y la comprensión de los demás, es uno de los mejores ejercicios posibles para mantener en forma el cerebro y las capacidades mentales." Sólo faltaría que leer libros se pusiera de moda, que los Cristianos o Messis de turno salieran de los entrenamientos con un libro en la mano, que el Clash of Clans fuera una aplicación donde competir por la lectura de novelas, que las tablets o el bilingüismo sólo se concibieran como un mero complemento a la literatura escolar o que hacerse un selfie en el espejo junto al libro favorito se convirtiera en tendencia en Instagram.

P.D. Si eres profesor/a de FP te animo a utilizar la etiqueta #lecturaFP en tus redes sociales para recomendar títulos de lecturas destinados a alumnos de Formación Profesional en tu familia profesional o para cualquier ciclo formativo:
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