viernes, 23 de septiembre de 2016

SEXISMO Y ALUMNOS SORPRENDENTES

Puede sonar muy manida la frase aquella de "siempre aprendiendo de mis alumno" o tal vez a algunos les parezca esta afirmación un mero escaparate, "postureo" le llaman ahora, u otros vean incluso imposible aprender de esos tipos que están sentados por filas en un aula y que se supone vienen a clase a ser instruidos por un documentado orador.

sexismo alumnos educaciónPero no. Cada año mis alumnos sorprenden, siempre que les das un amplio margen de libertad para diseñar y llevar a cabo sus propias actividades en el aula, con recursos y enseñanzas que de otro modo no hubiéramos podido aprovechar en clase. Es por ello fundamental conceder libertad a los alumnos para que aporten y enfoquen la materia con recursos propios y con su perspectiva personal y no condicionada por el profesor o el libro de texto de turno.

Como profesores podemos guiar y orientar la materia, pero tenemos también mucho margen para que los alumnos, individual o grupalmente, se organicen y den clase a sus compañeros y, de paso, al profesor de turno que podrá disfrutar como un participante más.

El pasado curso mis alumnos pudieron programar semanalmente actividades, salidas o charlas de expertos ajenos a la escuela; planes inéditos que yo no habría expuesto ya sea por mi falta de imaginación o escasez de contactos profesionales. Este año, de nuevo, los alumnos por grupos están desarrollando apartados del temario a través de un documental y planteando a su vez una dinámica para trabajar esos contenidos relacionados.

Soprendentemente para mi, hemos disfrutado de un documental que debiera ser de obligada visión en escuelas o institutos: "Killing us softly 4" de Jean Kilbourne. Un documental para reflexionar acerca del sexismo en la publicidad, la cosificación de la mujer, la violencia de género, el consumismo, la sexualidad, etc. Además, gracias a la representación de los tres alumnos organizadores (Mila, Paula y Tomás), hemos podido comprobar de primera mano el tiempo que necesitan muchas mujeres para maquillarse y desmaquillarse cada día, a diferencia de sus compañeros varones no sometidos a las exigencias de estar permanentemente impecables.




Seguro que si me hubiera tocado desarrollar estos temas o hubiera tratado de reflexionar de un modo crítico sobre el sexismo, no lo hubiera podido hacer mejor que mis alumnos. Si no lo tienes claro, ni lo dudes, deja a tus alumnos planificar y exponer sus propios proyectos, clases, actividades fuera del aula. Siempre te sorprenden.

photo credit: Just a simple country gal and her milk jugs... via photopin (license)

martes, 20 de septiembre de 2016

LO ÚLTIMO EN EDUCACIÓN

Cambio educativo, innovación, pacto por la educación, Finlandia, deberes, programación, FP Dual, libros de texto... Parece que todo esto, "lo último en educación", se repite y repite como si hubiéramos caído en un agujero negro donde las leyes de la física ya no tienen sentido y la realidad se distorsiona.

Es visible el mucho movimiento de las escuelas que se replantean la forma de enseñar y aprender de sus alumnos. Aún así, da la sensación de que estamos innovando por innovar sin tener claro el objetivo principal de cada "innovación" que llevamos a cabo. ¿Tenemos en cuenta unas competencias básicas a alcanzar cada vez que nos plateamos un cambio de rumbo y experimentamos en el aula?

Quizás algunos nos pasamos de atrevidos y experimentamos, prueba y error, con el consiguiente beneficio o perjuicio para nuestros alumnos. Quizás sea conveniente replantearse si cada actividad supuestamente innovadora no deja de ser poco más que aquel mural de cartulina con fotos y títulos coloreados pero en un formato digital.

Que la tecnología no es la panacea del aprendizaje es algo que ya tenemos claro una mayoría (¿silenciosa?), pero aún así seguimos insistiendo en dotar nuestras aulas con libros electrónicos, pizarras digitales o tabletas personales sin pararse tal vez a pensar en el mucho o poco valor añadido que aportan en el desarrollo de las competencias personales o profesionales del alumno.

A nivel de la Formación Profesional es indudable que debemos estar al día de los avances tecnológicos de cada una de las profesiones para las que formamos. Aún así, necesitamos cavilar aún más sobre si esa innovación o ese golpe de timón que estamos dando, repercute positivamente en los objetivos que nos deberíamos plantear. ¿No buscamos personas que piensen, que sepan leer, aprendan a ser flexibles, mantengan una buena actitud, sean responsables y que además mejoren la actual sociedad? ¿Fomentamos la crítica, el razonamiento, el análisis o la solidaridad en nuestras aulas más innovadoras?

Entiendo que motivar al alumno es una tarea díficil, más aún cuando hablamos de personas muy jóvenes con una vocación aún no definida y con las preocupaciones normales de la edad. También creo que alcanzar esa motivación, a través de actividades más o menos lúdicas, o mediante la tecnología, no debe suponer una pérdida del norte en cada etapa educativa. En el caso de la FP, como en otros niveles, es fundamental pensar en unas capacidades básicas cada vez que tratamos de innovar: comprender un texto, ser resolutivo y creativo, interpretar adecuadamente unas instrucciones, tener unas competencias digitales mínimas, valorar los recursos, empatizar con los compañeros, etc.

Si sólo buscamos lo último, probablemente no alcanzaremos el objetivo último de la educación.
"El objetivo de la educación es preparar a los jóvenes para que se eduquen a sí mismos el resto de sus vidas”. Robert M. Hutchins. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

INNOVAR EN EDUCACIÓN SIN INTERNET

Parece que han pasado décadas desde que dábamos clase sin conexión a Internet, sin disponer de un simple proyector o, a lo sumo, íbamos cargados de diapositivas -¡y no las del PowerPoint!- o con las transparencias de acetato de la materia de turno. Sin embargo, no hace tantos años que no disponíamos de la tecnología y los dispositivos que ahora mismo consideramos básicos y normales en cualquier aula medianamente decente.

Uno de los inconvenientes de la tecnología es la dependencia que nos ha creado para programar una clase y las pocas alternativas planificadas en caso de cualquier incidencia. Hoy en día, sabiendo que disponemos de Internet podemos ver un vídeo de YouTube en un momento dado, proyectar alguna noticia de actualidad relevante, poner la presentación de turno, buscar una imagen representativa de lo que estamos estudiando o seleccionar una aplicación para divertirnos mientras aprendemos.

innovar educación sin internetPor ello, cuando se nos avería el ordenador del aula, falla el proyector, cae la red durante más de un día, se bloquean los portátiles, nos quedamos sin luz u ocurre cualquiera de esas incidencias normales en cualquier centro educativo; nos desesperamos, maldecimos y llegamos a pensar aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor. ¡Qué felices eramos con nuestro libro de texto, subrayando, leyendo, esquematizando, resumiendo y realizando ejercicios de un magnífico cuadernillo de actividades a la luz de un tubo de neón!

Supongo que los profesores, o el ser humano, si es que entramos dentro de esa categoría, tenemos poca tolerancia a los fallos técnicos y somos de frustración rápida. Pero, ¿por qué no aprovechar las averías, los parones y todos tiempos muertos para repensar nuestra docencia y realizar otro tipo de actividades?

En mi caso, teniendo varias horas de informática y pese a mis desesperos puntuales, es posible tener preparadas algunas alternativas en caso de que falle Internet o incluso me quede sin equipos. A pesar de mi total dependencia de la nube, del señor Google Drive o de un proyector, tengo claro que podemos buscar siempre otra forma de dar clase, o salir de ella, buscando a su vez la educación/formación de nuestros alumnos.

Entiendo que si estamos más de una semana sin unos recursos técnicos mínimos es imposible llevar a cabo lo que hemos programado para el curso. Aún así, se puede innovar, o más bien, se pueden buscar viejas alternativas para seguir en clase sin estar con los brazos cruzados.

¿Por qué no comentamos un recorte de prensa impreso o visualizamos un documental o película interesante en DVD? ¿y si tuviéramos algún juego de mesa preparado para estos casos y así trabajar otro tipo de habilidades y competencias? ¿o salimos del centro educativo y aprovechamos para recabar información de nuestro barrio, visitar un edificio, biblioteca, empresa u organismo, o simplemente realizar alguna dinámica (genial esta web al respecto) al aire libre? ¿qué tal si utilizamos la pizarra para dibujar, sacar temas o conversar sobre cuestiones que no solemos tratar?

En el fondo, "perder" alguna clase cuando nos fallan las nuevas tecnologías puede ser un buen momento para reflexionar en el uso de las viejas tecnologías. No se trata de volverse un converso de la tarima y el libro, pero si de mostrar esa flexibilidad y capacidad de adaptación que tanto se demanda en los puestos de trabajo y que luego esperamos nosotros mismos de los alumnos, familias, jefes y compañeros.

photo credit: Reminiscing via photopin (license)

martes, 13 de septiembre de 2016

REDES SOCIALES Y FORMACIÓN PROFESIONAL

La Formación Profesional no puede dejar de lado un aspecto tan importante como la presencia de nuestros alumnos y futuros profesionales en las redes sociales. Es difícil encontrar alumnos que no tengan presencia en alguna red social además del popular Whatsapp. Pero, ¿cuántos saben darle un uso profesional o formativo a las redes sociales existentes?

En todos los ciclos formativos que se ofertan se puede profundizar en este uso profesional y formativo de las redes sociales más habituales: Instagram, Twitter, Facebook, Youtube, Linkedin, Snapchat... Ya sea como una forma de buscar empleo, que podría y debería hacerse a través del módulo de FOL, como medio para mantenerse actualizado profesionalmente o como herramientas que facilitan la comunicación corporativa y personal del alumno como futuro profesional o empleado técnico.

redes sociales Formación Profesional FP

Antes de todo, es imprescindible que como profesores dediquemos un tiempo mínimo a trastear estas aplicaciones y averigüemos a través de la práctica aquello que nos ofrecen las redes sociales a nivel profesional, así como los problemas derivados de su uso. De paso, para el ámbito educativo, podemos descubrir las innumerables oportunidades de aprendizaje y colaboración mediante las redes sociales. Sin duda, con Twitter, mi preferida, es muy sencillo toparse con recursos y conectar con profesionales que comparten materiales y reflexiones adecuadas a nuestra etapa educativa.

En el caso del módulo de FOL existen buenísimos recursos en internet donde podemos indagar acerca del uso de estas redes para buscar empleo -genial el blog de Edulcoro y su Edulcoro Site- así como es igualmente interesante reflexionar sobre la identidad digital de los alumnos con ayuda de los recursos disponibles en el blog de Antonio Omatos.

Por otro lado, las redes sociales ofrecen la posibilidad de mantenerse actualizado a través de listas o grupos de usuarios que podemos encontrar en Twitter, Facebook, Google+, Youtube o Linkedin. Es necesario para ello investigar en cada una de estas plataformas, y, dentro de nuestra familia profesional, poder así conocer y contactar con profesionales de interés dentro de nuestro ciclo formativo. Para familiarizarse o profundizar en los usos de estas redes, recomiendo el blog de Ciudadano 2.0 con guías y recursos sobre Social Media, empleo 2.0, etc.

Porque conocer cómo funcionan las redes sociales, aprender a crearse una marca personal, cuidar la identidad digital o saber explorar las posibilidades que ofrece internet como herramienta de comunicación profesional debieran ser competencias básicas para cualquier titulado Técnico o Técnico Superior de Formación Profesional. Tan sólo hace falta ver cómo articulamos todas estas competencias en los módulos profesionales de cada ciclo formativo, ya sea de un modo transversal -como podría ser a través de FOL- o a través de módulos específicos en cada familia profesional. No podemos permitirnos alumnos que desconozcan las oportunidades que ofrecen las redes tanto para mejorar su empleabilidad como para su futura formación continua.

photo credit: Power To The City via photopin (license)

viernes, 9 de septiembre de 2016

SINGULARIDADES DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL

Que la FP está de moda, que hay que prestigiarla, que la oferta es escasa y el número de titulados insuficentes, etc, etc. son frases demasiado frecuentemente escuchadas y que pueden terminar convirtiéndose en un mantra ineficaz.

Lo que nuestros políticos y las leyes educativas deben tener presente, si de verdad queremos impulsar la Formación Profesional, es invertir en la actualización del profesorado y en el establecimiento de proyectos integradores de centro donde se invierta no sólo en medios técnicos, si no también en recursos humanos y tiempo para llevarlos a cabo.

Los profesores de Formación Profesional necesitamos mucho tiempo si queremos mantenernos actualizados a las demandas del sistema productivo y necesidades de las empresas de servicios. En Formación Profesional precisamos que los equipos docentes de cada ciclo formativo puedan coordinarse con ayuda de tiempos establecidos en su horario profesional y teniendo en cuenta los diferentes turnos que a menudo se dan en las escuelas. Para ello, la administración educativa, podría disminuir la carga lectiva y contemplar horas para ese trabajo en común.

FP FORMACIÓN PROFESIONAL ESPECÍFICATampoco tienen ningún sentido, por falta de necesidad, comenzar las clases el día 8 de septiembre -en el caso de la Comunidad Valenciana- para luego terminar a finales de junio y con mayores disponibilidades horarias por la ausencia de los grupos de segundo curso.  Sería más provechoso un comienzo más tardío y dilatar los exámenes de evaluación final, así como repensar el número de horas diarias de los diferentes ciclos. En su día, acertadamente, se eliminó la convocatoria extraordinaria de septiembre y se pasó a junio. Ahora también podríamos seguir retrasando esa convocatoria o modificar los formación en centros de trabajo (FCT) para profundizar en la nuevas técnicas y metodologías o incluir algún tipo de formación en empresas u otras organizaciones vinculadas a cada familia profesional, -¿una formación dual para profesores? (leer artículo al respecto)-.

Porque no sólo podemos depender de un libro de texto más o menos actualizado que siga a la perfección el Real Decreto correspondiente. Es más urgente compartir recursos con otros compañeros, llevar a cabo proyectos integradores entre ciclos formativos y/o módulos, así como iniciar contactos más estrechos con el mundo empresarial.

Tampoco se trata de que si hace más o menos calor en septiembre que en junio, si no valorar cuando el tiempo de trabajo es más productivo en los centros educativos. Por experiencia, los profesores comenzamos con más energías que cuando estamos finalizando el curso. La inversión en la formación del profesorado puede ser más eficaz según el momento en que se programe. Es por tanto imprescindible una planificación y gestión del calendario escolar que permita esos espacios y tiempos de coordinación profesional teniendo en cuenta las singularidades de nuestro sistema de Formación Profesional.

Supongo que algún día nuestros responsables de la política educativa también nos consultarán a los docentes.

photo credit: Hard to choose via photopin (license)

martes, 6 de septiembre de 2016

¿QUÉ FORMACIÓN NECESITAN LOS DOCENTES?

Cada vez parece más difícil seleccionar y conformar un plan formativo que atienda a las necesidades de los centros educativos y su profesorado.  Es enorme la oferta de cursos, charlas, congresos, ponencias... que podemos encontrar por las redes o a través de multitud de centros y organizaciones especializadas.

Si a todo ello le añadimos las modas educativas del momento junto a la necesidad de no perder comba y mantenerse actualizado, tratando de satisfacer las demandas de las familias o las empresas y buscando cumplir los requisitos de titulaciones exigidos por la administración; nos encontramos ante una complicada decisión.

Los equipos directivos buscan además una formación que motive, que a su vez tenga impacto real en el aula, de carácter práctico y si es posible con esa "innovación" que ahora debe aderezar cualquier decisión. Con el problema añadido de la singularidad de nuestra profesión: cada docente tiene necesidades diferentes y prioridades diversas.

reflexión formación docentes profesoradoEn mi opinión, todo ello no quita que se pueda planificar en los centros educativos una formación que pueda satisfacer a todos los individuos o grupos implicados. Creo que cada centro debe diseñar una línea de formación donde se busque un aprendizaje común, que se haya reflexionado de antemano entre toda la comunidad educativa, y, por otro lado, una formación individual, formal o informal, que trate de satisfacer las necesidades propias de cada docente.

Es necesario ese aprendizaje común para seguir creciendo como centro educativo, para seguir desarrollando una cultura de aprendizaje que incluya el trabajo cooperativo entre los docentes, entre los alumnos y entre los alumnos y los docentes. Sin embargo, como mencionaba anteriormente, es precisa una reflexión pausada del claustro, a nivel individual y grupal, así como de los equipos directivos de cada centro. Es necesario tener claro qué tipo de competencias buscamos desarrollar y cómo deseamos que aprendan nuestros alumnos.

Aunque para ello, para esa necesaria reflexión, son imprescindibles los tiempos y espacios (artículo personal al respecto) donde los docentes podamos encontrarnos con calma y sin la mirada puesta en el comienzo del curso escolar, la documentación exigida, los materiales del aula, las últimas aplicaciones informáticas que hay que actualizar o un horario demasiado corto e intenso para pensar en común y sosegadamente.

Para la formación individual del profesorado, atendiendo las particularidades de cada docente, es necesario considerar previamente cuáles son esas necesidades propias y ver si se pueden satisfacer a través de los docentes del mismo centro educativo o de otros centros cercanos o similares al nuestro. Porque cada profesor tiene unas necesidades específícas a nivel de su área académica o técnica, su idiosincracia y sus habilidades digitales o personales. Para estos casos, la figura de un orientador de docentes no sería una mala idea, pese a que cada uno de nosotros solemos tener claras nuestras fortalezas o dónde cojeamos profesionalmente y buscar activamente la formación precisa.

Para articular cualquiera de estos dos tipos de formación solemos siempre recurrir a formadores externos, pero no debemos olvidar que las reuniones conjuntas y previamente preparadas, la conversación y el intercambio de opiniones con los colegas de la misma etapa escolar, ciclo o área, los acuerdos y el consenso al comienzo del curso; son igual o más válidos que cualquiera de esas sesiones formativas.

photo credit: Club Room @ the SoHo Grand Hotel via photopin (license)