¿HAS TENIDO UN BUEN CURSO?

El deseado treinta de junio se acerca a marchas forzadas para gozo de maestros y profesores que se han dejado la piel en aulas repletas de alumnos con necesidades diferentes. Docentes, la mayoría, que han vivido largas jornadas intensas (pre)ocupados de todos y cada uno de sus alumnos, con un estrés o exceso de trabajo consustancial en todo buen profesional.

curso educación junio

Ahora ya toca descansar, pese a que el mes de julio es siempre un buen mes para leer o reflexionar sobre aquello que podemos cambiar o repetir el curso próximo sin el agobio de las clases. Es tiempo de  los debates eternos sobre la adecuación del libro de texto o su formato, los deberes, las metodologías activas o tradicionales, las normas de convivencia y comportamiento en el centro educativo, las TIC y TAC, la reunionitis o burocracia poco efectivas, el inglés o el chino vehicular, etc, etc.

Pese a los sinsabores, los desacuerdos con los compañeros, las metidas de pata con los alumnos, la sensación de que lo podríamos haber hecho mejor, la inestabilidad laboral; pese a todo ello nos podemos sentir bien por esta profesión que nos ocupa la mayor parte de nuestro tiempo y que nos regala:
  • Alumnos nuevos año tras año. Nuevas caras que nos rejuvenecen y nos permiten revivir la niñez, la adolescencia o la juventud de nuestros alumnos. 
  • Cada día puede ser diferente. Podemos plantear cada hora lectiva de una nueva forma, improvisar, hacer y rehacer nuestra programación. El que se aburre es porque quiere. 
  • El cariño y aprecio de los alumnos. Cada año nos llevamos la alegría de alumnos que disfrutan contigo en el aula, que valoran tu trabajo y que se sienten estimados a la vez que aprenden. 
  • Nos hace mejor personas. Tratar de evolucionar como docente, enseñar y aprender mejor, empatizar con los alumnos... todo ello nos ayuda a crecer como personas.
  • Posibilidad de cambiar el entorno, el mundo. Educar implica transformar, inculcar al alumno esa curiosidad o pasión por lo que hacen sin perder de vista el bienestar de los demás. 
Sinceramente, prefiero quedarme con todo esto en lugar de los debates estériles sobre política educativa o las quejas habituales de aquellos que protestan por tener cada vez peores alumnos o van a la escuela amargados porque no disfrutan el aula. Prefiero pensar en que el curso próximo, si me dejan, será un buen año como es habitual.

Y yo me siento bien por ello, porque pese a mis muchos errores, sigo teniendo ganas de un curso nuevo. Eso sí, después de las vacaciones... Y tú, ¿has tenido un buen curso?

photo credit: June 2016 via photopin (license)

FP: EN BUSCA DEL PRESTIGIO PERDIDO

¿Hacia dónde va nuestra Formación Profesional? o más bien, ¿hacia dónde debiera ir esa FP que todo partido político pretende prestigiar? ¿cuánto tiempo debemos esperar para que se tomen medidas que impulsen cualitativamente la FP como un modelo a seguir en la Unión Europea o en el resto del mundo? ¿no puede ser la Formación Profesional una receta para nuestro paro estructural?

FORMACIÓN PROFESIONAL PRESTIGIOLos que trabajamos en la Formación Profesional, sobre todo aquellos que llevan más años en esto, saben de buena tinta la lenta evolución y transformación de aquella FP1 y FP2 a unos renovados ciclos formativos de grado medio y superior definidos por la LOGSE de 1990. Una ley que aún arrastramos en ciclos todavía por actualizar desde hace más de veinte años, u otros renovados con la LOE (2006) redactados hace ya unos años y de reciente aplicación. 

La diferencia, si nos comparamos con aquella FP de hace treinta años, radica en la elevada rapidez de los cambios a los que nos estamos enfrentando en los ámbitos económico y social. Unos cambios que hacen más exigente nuestra profesión docente mientras que las condiciones laborales empeoran por falta de estabilidad, una carga horaria excesiva o mejorables recursos técnicos y materiales.

Y, ¿qué hacen nuestros políticos a nivel estatal o autonómico? ¿seguiremos escuchando vaguedades sobre el prestigio necesario para la Formación Profesional? ¿cuándo se contemplaran medidas transformadoras y un plan estratégico atrevido que cuente con los docentes y los sectores productivos y de servicios? Actualmente sólo sufrimos parches o medidas cara a la galería donde los centros educativos son los que están dando la cara como buenamente pueden gracias a los equipos directivos y al profesorado que se implica en esta necesaria renovación. 

De momento, nos queda ver como evoluciona la FP del País Vasco donde tienen claro un modelo propio teniendo en cuenta las particularidades económicas de su entorno. Un modelo donde sus responsables políticos apuestan por la formación estratégica de su profesorado, por el apoyo a centros innovadores que sirven de punta de lanza, redes colaborativas de trabajo,  invierten en recursos tecnológicos de última generación y ya hay planteada una transformación de las aulas y sus espacios.

 "No se puede cambiar haciendo siempre lo mismo"



Tan sólo hace falta escuchar al Viceconsejero de FP en Euskadi, Jorge Arévalo, no sólo en su apuesta y actitud positiva ante el cambio permanente sino que se siente orgulloso de los docentes de Formación Profesional de su comunidad, tanto de los centros públicos como de los concertados. Una valoración pública a la que no estamos acostumbrados los profesores de este país. Escúchalo en el siguiente vídeo:



Lamentablemente, la buena disposición del profesorado -porque no sólo de actitud vive el profesorado- y los cientos de horas de trabajo, no son suficientes si queremos transformar la Formación Profesional y dotarla de flexibilidad en un entorno altamente tecnificado y en el que debiéramos aspirar a estar a la última sin perder de vista la formación humana de nuestros futuros profesionales. 

A los docentes motivación no nos falta, pero sí necesitamos un marco que optimice nuestras horas lectivas, la formación permanente y una actualización técnica a través del contacto con las empresas u organizaciones de cada familia profesional. El buenismo educativo y político no es suficiente para trabajar en un entorno volátil que requiere que los alumnos -y profesores- sepan actualizarse permanentemente y trabajar en un marco donde la tecnología es un medio como otro cualquiera.

"No podemos predecir el mundo del trabajo. Por lo que deja de intentarlo (y empieza a imaginarlo)".
por Anne-Marie Slaughter


photo credit: Hollywood Studios - Man with a Hat via photopin (license)

¿SE APRENDE CON LAS REDES SOCIALES?

¿Son útiles las redes sociales para el aprendizaje? ¿merece la pena su uso en el aula o fuera de ella? ¿hay redes sociales más adecuadas para el ámbito educativo? ¿qué usos académicos o profesionales podemos hacer docentes y alumnos?

Ahora que la moda de los grupos de Facebook en el aula ha caído en picado, y que los grupos de Whatsapp (¿red social?) han invadido todos los ámbitos, no está de más preguntarse sobre el uso y las posibilidades de las redes sociales actuales: Twitter, Facebook, Instagram, YouTube, Snapchat, Linkedin, Periscope...

Lo primero que podemos cuestionarnos es la función que buscamos de cada red social: ¿comunicarnos de forma privada o pública? ¿conocer y aprender de otras personas u organizaciones? ¿buscar recursos o compartirlos? ¿conocer mejor a los alumnos o motivarlos?

redes sociales educación aprenderMi red social preferida es Twitter (ver artículos propios al respecto), ya que me permite cumplir con casi todas las funciones anteriores: ampliar la red personal y profesional de aprendizaje, comunicarme de forma privada o pública con alumnos u otros colegas, compartir recursos y trabajos de forma pública, etc. La pega que tiene es su uso cada vez menor entre los más jóvenes que prefieren otras redes de mensajería instantánea más privadas (WhatsApp o Snapchat) o más vistosas (Instagram, YouTube...).
A mi parecer, Twitter no tiene parangón con cualquier otra red social si estamos buscando ampliar conocimientos o estar actualizados en alguna materia concreta. En mi caso, en Formación Profesional, a través de Twitter puedes descubrir blogs profesionales, estar al tanto de las noticias de tu materia, conocer lo que hacen otros docentes de tu ámbito y, al mismo tiempo, aderezar tu timeline con intereses personales. Ojalá consiguiéramos en FP enganchar a más alumnos en el uso de Twitter a nivel profesional; muy buenas las experiencias de José Miguel García Prados con sus alumnos.

Con Instagram también podemos descubrir muchos perfiles -instagramers- interesantes, sobre todo si trabajas con contenidos relacionados con el diseño, cultura, geografía, gastronomía, arte o la comunicación audiovisual, o buscas conectar con los alumnos a través de una red en constante crecimiento. Ver también algunos usos educativos con Instagram.

El Facebook, para el aula, nunca me ha parecido muy adecuado porque acabamos mezclando el ámbito personal con el académico a pesar de las posibilidades de privatizar contenidos a través de grupos cerrados al estilo de las comunidades de otra red social con no demasiado éxito: Google+.

YouTube, si la consideramos red social, sabemos que es muy interesante para aprender acerca de cualquier tema y de un modo autónomo. Quizás nos falte utilizar mejor los canales y la edición de vídeos para crear contenidos propios o para seleccionar y compartir los que más nos gustan o nos resultan más útiles. Ver canal específico YouTube Edu o aprender a compartir vídeos y listas de reproducción.

Snapchat, a nivel educativo, sólo tiene sentido para comunicarse como con Whatsapp y sabiendo que los mensajes tienen una duración limitada a 24 horas. Es decir, podemos subir imágenes o vídeos, con algunas opciones de edición, que quedarán guardadas en nuestro historial por tiempo definido. Por tanto, ¿vale la pena para editar y subir contenidos que acaban borrándose? Yo sigo sin encontrarle mucho sentido para el aula.

De Periscope ya comenté recientemente sus posiblidades, "Educar con Periscope",  una herramienta que tiene sus ventajas sobre todo a nivel de difusión de eventos o experiencias docentes en primera mano y en tiempo real de un modo muy sencillo y además ligada a Twitter.

Es interesante conocer el funcionamiento de todas las redes sociales ya que forman parte de la vida diaria de nuestros alumnos y pueden llegar a ser un buen medio para llegar a ellos. Aún así, sólo soy fiel seguidor de Twitter por su facilidad para conocer otras experiencias y salirse un poco de la realidad habitual. Eso sí, cuanto más abramos nuestra lista de seguidos y no continuemos retroalimentándonos con lo de siempre y los de siempre, más rico será nuestro aprendizaje.

photo credit: Ryan Giggs with Twitter Birds Circling Around his Head via photopin (license)

10 INCONGRUENCIAS DOCENTES

Eso que viene a llamarse la democratización (inexistente) de la aulas, enfrentada a una malentendida jerarquía del profesor, es más que patente en las incongruencias, que podríamos también llamar prerrogativas o privilegios, de las que disfrutamos los docentes.

Tan sólo hace falta ver la cantidad de situaciones que diariamente se dan en un centro educativo donde el profesorado no tiene que dar explicación alguna a sus alumnos mientras si que puede exigir justo lo contrario de lo que predica. Por no hablar de las circunstancias donde el confort del docente está por encima del de sus alumnos por algún tipo de disfunción social heredada y de la que no protestamos.


El listado de incongruencias que cometemos -sin duda me incluyo- como docentes podría ser muy largo, pero me quedo con aquellas más palmarias que como alumno o profesor he atestiguado:

  • Demandar trabajo en equipo, coordinación y transparencia para acabar actuando como el profesor llanero solitario de la escuela. 
  • Exigir una fecha de entrega en los trabajos a los alumnos y no respetar unos tiempos mínimos de corrección o dignarse a rectificar un fallo en la calificación o una errata en el enunciado de los exámenes.
  • Poder criticar libre y abiertamente el trabajo y el comportamiento de un alumno y no poder resistir ningún comentario -de cualquier tipo- sobre tu práctica docente por parte de alumnos, compañeros o equipo directivo.
  • Disfrutar de un servicio de comedor con platos a elegir (helado inclusive) mientras los alumnos deben terminarse el menú único del día, a la vez que tenemos la silla más cómoda del aula o trabajamos con el ordenador de clase más potente o una sala exclusiva (casi VIP) con aire acondicionado. 
  • Llegar tarde o faltar a clase sin necesidad de ofrecer ninguna disculpa o justificación a tus alumnos o a los responsables del centro educativo habiendo incluso olvidado los materiales o donde nos quedamos en la sesión anterior. 
  • Poder soltar algún improperio a discreción y no permitir un lenguaje coloquial o el tuteo de los alumnos; requisar móviles a mansalva para después hacer uso (¿educativo?) del mismo en cualquier reunión o sesión formativa para profesores.
  • Quejarse del trabajo "extra" que hay que realizar en casa y mandar deberes a los alumnos o poner exámenes para justo después de un puente festivo o unas vacaciones.
  • Exigir respuestas exactas y concisas en los exámenes y luego corregirlos con un solucionario delante sin dejar pasar ni un punto ni una coma al alumno redactor.
  • No aceptar el corto y pego en los trabajos entregados para luego calcar las programaciones de las editoriales de los libros de texto año tras año, o utilizar powerpoints insufribles con los párrafos fusilados de algún manual o, peor aún, de otro docente y sin mencionar su autoría. 
  • Reivindicar equidad y respeto al alumnado (¿valores universales?) para acabar prestando atención sólo a los "buenos" alumnos que no crean problemas sin empatizar o atender las situaciones personales, además de etiquetar y valorar alegremente las competencias de cualquier estudiante. 
En los tiempo que vivimos ya no tiene sentido la llamada "obediencia ciega" ni una jerarquía donde un supuesto superior lleva las riendas del aula de un modo autosuficente. Está más que demostrado que un buen clima en el aula, una participación activa del alumno y un trato de tú a tú con el profesor/a de turno, es beneficioso para el aprendizaje y es una forma de prevenir problemas de comportamiento en clase. No podemos confundir el respeto al que todos nos debemos con las incongruencias que, día a día soportan y por temor callan, nuestros alumnos. Más que nada porque a todos nos gustan los helados...

photo credit: 21 Ice Cream Cones via photopin (license)

EL COMMUNITY MANAGER EDUCADO Y EDUCATIVO

¿Cuáles son las funciones de un Community Manager (CM)? La siguiente definición, extraída del blog de Claudio Russo, es perfectamente trasladable a cualquier organismo público o centro educativo: "Un CM es un profesional especializado en herramientas 2.0, encargado de gestionar las redes sociales y la comunicación de una marca en Internet, o sea, la voz de la empresa antes sus consumidores y la voz de esos ante la empresa".

Lo que me sorprende, no sé si por falta de profesionalidad o descortesía, es la escasa interacción de muchas instituciones públicas - escuelas y colegios inclusive- presentes en las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, etc.) No entiendo aquellos perfiles profesionales que sólo retuitean o marcan como favorito los halagos que se hacen a la entidad que gestionan dejando sin respuesta cualquier críticas, comentarios o consultas que puedan recibir. El buen talante y consideración en el trato son actitudes mínimamente exigibles a cualquier Community Manager.

COMMUNITY MANAGER EDUCACIÓN CENTROS EDUCATIVOSNo es difícil ver casos  por las redes que destilan falta de tacto a la hora de dar una respuesta públicamente sin tener en cuenta unas normas mínimas de educación: responde si te interpelan, saluda en cualquier comunicación y trata todos los asuntos personales de forma privada y no públicamente. No podemos perder de vista que detrás de cada cuenta hay una persona, madre, padre, alumno... que desea ser tenido en cuenta, que le escuchen o que le den una respuesta por mínima que sea.

Por otro lado, los centros educativos, así como  las instituciones públicas y sus dirigentes, pueden hacer un uso de las redes más allá de la mera difusión de las bondades de sus actos. Además de fotos o vídeos más o menos resultones, las redes sociales nos dan la posibilidad de argumentar públicamente una línea de trabajo o las decisiones que afectan a usuarios y ciudadanos. Quedarnos en los "likes" sin aportar valor resulta cansino hasta para los seguidores más forofos. Los centros educativos podemos aprender mucho de la gestión de algunas empresas: Leer post: "5 casos de éxito en Twitter".

Entiendo que es difícil, sobre todo en los centros educativos, disponer de un responsable cualificado y con tiempo disponible para interactuar en las redes y generar contenidos a la vez que detecta y difunde información relevante para su centro y el profesorado. Aún así, además de ciertos conocimientos técnicos, es exigible un mínimo de amabilidad, empatía y sentido común. El Communty Manager es una figura más relevante de lo que pensamos ya que está representando a la empresa o institución para la que trabaja; debe cuidar al máximo cualquier opinión, mensaje o imagen que se difunda. Ser atrevido/a no tiene que ir reñido con mostrar atención al mensaje que trasladamos a nuestros receptores.

Independientemente de ello, las redes también pueden servirnos para que nuestros alumnos o usuarios participen en ellas, creen contenidos, se responsabilicen de lo que publican y aprendan a cuidar su identidad digital. En la actualidad no tiene sentido un enfoque unidireccional de las redes como mero tablón de anuncios o estrategia de marketing. Por suerte, pese a las críticas que se puedan recibir, disponemos de un espacio que sirve de debate, autocrítica y contacto directo con alumnos, familias y otros docentes. Las redes, gracias a su diversidad, son una herramienta idónea para educar en la convivencia y el respeto virtual o real. Profundizar en ellas, compartir recursos, valorar lo que nos aportan y no centrarse en lo superficial también es tarea del community manager y de cualquier docente que haga uso de Internet y de las redes sociales.

photo credit: diálogo en pandilla via photopin (license)

EDUCAR CON PERISCOPE

Los más viejunos aún recordamos como era chatear con aplicaciones IRC o vía Telnet en pantallas negras con caracteres blancos o verdes. Unos chats muchas veces anónimos que te conectaban con los todavía escasos usuarios de lugares remotos con acceso a Internet y que se ubicaban normalmente en universidades; nada espectacular hoy en día pero muy curioso para una generación que no disponía de teléfonos móviles.

PERISCOPE AULA CENTROS EDUCATIVOSEn la actualidad, pese a estar ya curados de espanto, las redes sociales y las formas de comunicación a través de Internet siguen avanzando y añadiendo nuevas posibilidades. Unas posibilidades que, al igual que la dinamita, tienen aplicaciones muy diferentes. Y eso me parece que ofrece Periscope: una aplicación de fácil uso para comunicar y retransmitir vídeo en directo -streaming-  desde un teléfono móvil en cualquier lugar.

Así contado todo parecen ventajas, pero sólo hace falta bajarse la aplicación en el móvil, comenzar a indagar en ella y toparse con multitud de retransmisiones online de jóvenes y adolescentes desde su casa, en la calle o incluso durante los descansos de la escuela. A su vez, puedes leer las interacciones de los usuarios que en ese momento se dedican a saludar o a lanzar improperios al protagonista de la retransmisión. Estamos ante una suerte de gran hermano televisivo donde cualquiera dispone de una cámara para emitir su vida en directo a cualquier lugar del mundo y donde todos pueden meter baza.

El problema radica, aunque que las grabaciones suelen almacenarse un máximo de 24 horas, en los peligros para la identidad digital de aquellos que graban sus vídeos y los emiten en directo o en diferido, así como el rastro que dejan los usuarios que participan en vídeos de cualquier tipo que puedes entrar a visionar a propósito o accidentalmente. No es complicado para cualquier usuario avezado descargarse y guardar uno de estos vídeos ya retransmitido.

Entiendo que no tiene ningún sentido prohibir el uso de este tipo de aplicaciones que, al igual que Whatsapp, Twitter, Instagram, Snapchat o Facebook, son utilizadas principalmente como medios de comunicación, relaciones sociales y entretenimiento. Lo que si urge es educar en el uso de estas aplicaciones. Para ello, como docentes, ya que seguramente no lo harán sus padres, debemos estar al tanto del funcionamiento de las nuevas herramientas que van surgiendo y sensibilizar hacia un uso responsable.

Podemos comenzar poniendo ejemplos de malos usos en la red; no etiquetar imágenes o vídeos con el nombre de otros usuarios, utilizar nicks o apodos en lugar del nombre y apellidos reales, dar a conocer las normas de uso para mayores y menores de edad y, sobre todo, incidir en el necesario respeto a los demás y a uno mismo. Y, de paso, dar a conocer otros usos educativos o profesionales que este tipo de aplicaciones nos permiten: ver guía básica de uso de Periscope y algunas aplicaciones comerciales de Javier Manzaneque.

Incluso, en los centros educativos, podríamos utilizar Periscope para:

  • Transmitir cualquier acto público de la escuela y difundirlo por las redes sociales.
  • Organizar algún evento en directo donde alumnos u otros usuarios puedan interpelar a un invitado.
  • Retransmitir alguna clase magistral o sesión especial.
  • Emitir clases para educación a distancia, online o semipresencia o retransmitir clases para alumnos que por cuestiones de salud o distancia no puedan desplazarse al centro.
  • Organizar alguna sesión de consultas para nuestros alumnos sobre la materia programada.
  • Permitir que los alumnos muestren su trabajo en tiempo real en el aula a un público cerrado (por ejemplo, sólo a familiares) o en abierto. 

Insistir en la identidad digital de los más jóvenes debe ser uno de los objetivos principales de los educadores. Cada día es más fácil ir dejando huella en la red; una huella que puede ser imborrable y capaz de alterar tanto negativa como positivamente el futuro de nuestros jóvenes alumnos. Ahora, ya sabes, pégate una vuelta por Periscope y luego me cuentas...

photo credit: scopin via photopin (license)
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