EDUCACIÓN: ¿MEJOR O PEOR QUE NUNCA?

¿Nuestro sistema educativo goza de buena salud? ¿El sistema de Formación Profesional que tenemos es el más adecuado? Ante estas preguntas tan genéricas muchos contestarían rápidamente con un "No" y criticando los fallos que tiene nuestra educación, la escasez de recursos disponibles o incluso que parece haber un ente o lobby que pretende acabar con los ciudadanos críticos y responsables para que seamos más obedientes al sistema imperante.

Reflexionando sobre ello, tras dos lecturas que he disfrutado este verano; "El alumno Gerber" de Friedrich Torberg y "Filosofía mundana" de Javier Gomá, dudo cada vez más de la crítica incisiva sobre lo que se está haciendo en las aulas o acerca de nuestras más o menos trasnochadas leyes educativas. Dudo sobre si estamos peor que nunca o realmente estamos ante una oportunidad de enseñar y aprender de nuevas maneras teniendo en cuenta la enorme experiencia que atesoran nuestras escuelas.

No se trata de caer en el buenismo, si no disfrutar en el aula de los cambios transformadores que podemos llevar a cabo con más o menos medios, con nuevas o clásicas tecnologías; reflexionando eso sí sobre las metodologías que usamos o disponemos. Tampoco creo que sea cuestión de si seguir o no las modas educativas del momento -esa necesidad imperante de innovación- o volver a la caverna, al sufrimiento y sacrificio forzoso del alumno para que aprenda unos contenidos que deben ser validados al final de cada etapa escolar. Afortunadamente, cualquier docente tiene disponible más conocimientos y experiencias de aula que nunca, así como puede validar o contrastar su propia práctica profesional si tiene verdadero interés.

Gomá reflexiona sobre lo que significa ser culto: "quien practica una reapropiación crítica de una tradición heredada". A nivel educativo podríamos afirmar sin dudarlo que nuestras aulas son mejores que hace medio siglo, o acaso, ¿no son ahora las tasas de escolarización mayores que nunca? Sin embargo, ello no conlleva que toda la experiencia escolar y académica anterior sea invalidada por ello. Tampoco quita que sigamos insistiendo en la necesidad de mejora de nuestro sistema educativo en un consenso que nunca llega y en una educación que evolucione a la misma velocidad que la sociedad. Y,  pese a ciertos retrocesos o estancamientos, creo que podremos seguir afirmando que nuestros hijos y nietos tendrán mayores posibilidades u opciones disponibles a lo largo de su trayectoria académica.

Si nos ponemos pesimistas, en la novela sobre el alumno Gerber podemos encontrar ciertas analogías con la famosa reválida que se instaura de nuevo en nuestro país a través de la LOMCE. Unas reválidas que ya hace casi cien años atemorizaban a muchos estudiantes y  que decidían inexorablemente sobre su futuro profesional o académico. El tiempo dirá, pero probablemente estas reválidas son uno de esos retrocesos que antes mencionaba y que sufriremos si no rectifican nuestros políticos.

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APRENDIENDO A DESCONECTAR DE LA EDUCACIÓN

Pese a que las ganas de aprender y enseñar no me fallan todavía, pese a que cada año hay retos nuevos y parece que nos complican o no complicamos más las cosas, pese a que siempre nos queda mucho por aprender y experimentar en las aulas, pese a todo ello y pese demasiadas otras cosas que podríamos seguir listando, toca ya desconectar digital y profesionalmente.

DESCONECTAR EDUCACIÓN
Es preciso dejar de lado el Whatsapp, Twitter o el Periscope sin que tu madre tenga que echarte el puro por lo enganchado que estás al móvil; es necesario olvidar en casa ese último libro de educación innovadora que irresistiblemente has comprado.

Al igual que en septiembre leeremos artículos sobre el estrés postvacacional, ahora toca tragarnos otras tantas lecturas que exhalan positividad sobre la deseada desconexión a las redes o esos otros deberes alejados de los clásicos cuadernillos de vacaciones que mandan a nuestros chicos.  Pero, al fin y al cabo, cada uno de nosotros capeamos el "mono educativo" como podemos, hacemos propósito de enmienda y, como cualquier otro adicto, ojearemos alguna vez las redes o trataremos de olvidar a propósito en la mesilla el dichoso smartphone para no darle a la tecla compulsivamente en busca de ese artículo inspirador o tuit inédito.

No voy a enumerar las bondades del descanso estival, pero sí espero, gracias a ellas, poder llegar a finales de agosto con nuevos ánimos y alguna que otra idea rumiada que transforme la ocurrencia del momento a una nueva práctica docente; no importa que sea con Pokemons o con pizarra y tiza, pero debemos buscar esas prácticas educativas que conecten con los alumnos y que les hagan conscientes de lo mucho que no saben y lo mucho que necesitarán saber en un futuro. Que se lo digan si no a los muchos titulados de Formación Profesional que precisarán actualización en su puestos de trabajo a lo largo de su vida laboral: "Is more vocational education the answer?"

Lo dicho, no podemos parar de aprender con todo lo que nos rodea, aún tumbados en una hamaca con una horchata, pero sí debemos tratar de desconectar de este genial mundillo educativo para que la vuelta a las aulas sea al menos con las mismas ganas y más oxígeno para afrontar un nuevo e intenso curso. Porque, aunque algunos no se lo crean, somos muchos los que disfrutamos el tiempo con los alumnos.

Nos leemos en septiembre, o quizás a finales de agosto... Un abrazo.


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RANKING DE LOS 100 MEJORES PROFESORES

Establecer un listando de los mejores profesores no parece una tarea muy objetiva o justa con los miles de profesores que ejercen la docencia en el planeta. Sinceramente, me costaría desde fuera, poder valorar y clasificar la tarea que cada profesor o profesora hacen día a día en el aula sin más criterio que lo que publican en las redes o los premios recibidos.

RANKING 100 MEJORES PROFESORES

Quizás ya estamos cansados de ver las mismas personas en las redes sociales o en los blogs educativos. Somos casi siempre los mismos los que damos la lata con ocurrencias o reflexiones personales. Tal vez sea ya el tiempo de mostrar o dar a conocer lo que algún compañero/a hace en nuestro mismo centro. Incluso sea necesario conocer nuevas experiencias o la opinión de los alumnos respecto a la labor de los docentes en las aulas.
Como dice Yoriento en un post que me ha llevado a escribir este: "Si has visitado este ‘ranking’ con la intención de “comprobar cuántos profesionales son peores que tú y no se merecen el posicionamiento que tienen”, tal vez es interesante recordar que si dedicas tanto tiempo a criticar el supuesto ‘humo’ de los demás te quedará muy poco para preparar tu propio fuego".

Continuamente protestamos de la falta de visibilidad de las buenas prácticas docentes. Aunque, cada vez más, pienso que el fallo de comunicación es más bien interno. La buena relación entre el profesorado y el intercambio de experiencias educativas debiera ser una constante en todos los centros educativos. Todo ello no quita que propongamos formación externa a través de expertos, o, mejor aún, contando con docentes de otras escuelas que trabajan en nuestra misma etapa educativa y se enfrentan a los mismos problemas y oportunidades que tenemos.

Luego ya podríamos hablar de otro tipo de rankings quizás más convenientes o aún más subjetivos que el que da título a este post. No estaría mal comenzar a listar profesores, para aprender de ellos, a través de rankings tipo: "Profesores que más comparten sus experiencias y recursos", "Maestros que más se preocupan por sus alumnos", "Docentes con más empatía y cercanos", "Profesores más valorados por sus alumnos", "Docentes más originales que no se basan en un libro de texto", "Profes más recordados", "Top Ten de maestros a los que se los nota que aman su profesión y van sonrientes a su trabajo",  "Docentes más auténticos, discretos y cumplidores"... Aún mejor, podríamos realizar estos rankings - a nivel personal y  de forma privada- con los compañeros de nuestra escuela. Supongo que cada uno de nosotros, como docentes y personas, destacaríamos en alguno de estas clasificaciones ficticias pero a la vez muy reales en cada posible categoría.

¿No será eso que llaman trabajo en equipo

Lo que nos debiera quedar claro es que más trienios de experiencia profesional, más seguimiento de las modas tecnológicas o educativas o más autocomplacencia, no suponen obligatoriamente una mejora como docente. La mejora profesional viene horizontalmente, de los compañeros, de aquellas cualidades que los hacen mejores en el aula y que pueden servirnos para querer seguir aprendiendo y mejorando junto a nuestros alumnos. A todo ello añadámosle luego metodologías diversas, autocrítica y actualización de los contenidos; puede que así avancemos por fin cualitativamente si tenemos claro hacia donde queremos ir.


PD. Post dedicado a mi compañera Nati que, sin saberlo, me ofreció muchas cualidades como persona y profesora, estando tan lejos y a la vez tan cerca. Echaré de menos tu autenticidad, reserva, generosidad y lo mucho que ya no podré aprender de ti.


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¿TRABAJAMOS EN EQUIPO LOS DOCENTES?

No es necesaria ninguna investigación científica para poder afirmar que los docentes trabajamos mayoritariamente de forma individual. Más aún, no nos gusta que se entrometan en nuestra materia, en la programación, en la metodología que usamos, en la selección de los materiales, en el aula, en la forma de evaluar...

trabajo equipo colaboración educación profesores docentesNo nos damos cuenta que la verdadera innovación en los centros educativos podría darse en el momento que aprendiéramos a trabajar en equipo, codo con codo con nuestros compañeros y pensando en al aprendizaje del alumno como misión principal y común de la escuela.

Recientemente, escuchando a Federico Malpica en el III Encuentro de las Escuelas Javerianas, el ponente insistía acertadamente en la necesidad de dotar de mayor consistencia a los procesos de enseñanza-aprendizaje de cada centro educativo. Los equipos docentes, apoyados desde la dirección del centro, pueden y deben buscar el consenso a través de acuerdos que involucren a todo el profesorado. Podemos establecer acuerdos fáciles de implementar que motiven el cambio de nuestras prácticas educativas y que supongan compartir y armonizar las buenas prácticas de un modo sistémico. Todo ello con vistas a obtener esa consistencia deseada favoreciendo a su vez la divulgación de las experiencias individuales del profesorado.
Interesante también la entrevista a Henry de Sio donde asegura que el antiguo sistema vertical -aplicable también a los centros educativos- debe ser sustituido por un nuevo sistema fundamentado en las mentes innovadoras, la vocación de servicio, el espíritu emprendedor y la perspectiva colaborativa.
La tecnología nos ofrece más herramientas colaborativas que nunca y redes sociales como Twitter donde disponemos de muchísimo conocimiento; todo ello puede articularse para lograr el trabajo en equipo real donde los diferentes departamentos didácticos, etapas educativas, ciclos formativos o familias profesionales acaben funcionando de forma conjunta.
Para ello no nos queda más que insistir y seguir trabajando las tres claves -empatía, trabajo en equipo y liderazgo- que Henry de Sio considera vitales y son imprescindibles en los equipos docentes así como para lograr alumnos preparados para un mundo cambiante que buscamos mejorar.

Queda una tarea ingente en nuestros centros educativos si realmente estamos buscando cambiar la educación de acuerdo a los tiempos que vivimos. Es hora de dejar el individualismo y la insana competitividad y comenzar a llegar a acuerdos a través de la reflexión conjunta que se cuestione todo lo que venimos haciendo por inercia. Podemos ver este proceso con inquietud y cierta incomodidad, pero es también una oportunidad de disfrutar con nuestros colegas y aprender a enseñar de formas diferentes.

No se trata de cambiar por cambiar o caer en todas las modas educativas que surgen; estamos hablando de repensar nuestro modelo y las metodologías con el fin de que los docentes puedan transformar sus centros educativos a la vez que dejamos alumnos mejor formados y mejores personas.

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¿HAS TENIDO UN BUEN CURSO?

El deseado treinta de junio se acerca a marchas forzadas para gozo de maestros y profesores que se han dejado la piel en aulas repletas de alumnos con necesidades diferentes. Docentes, la mayoría, que han vivido largas jornadas intensas (pre)ocupados de todos y cada uno de sus alumnos, con un estrés o exceso de trabajo consustancial en todo buen profesional.

curso educación junio

Ahora ya toca descansar, pese a que el mes de julio es siempre un buen mes para leer o reflexionar sobre aquello que podemos cambiar o repetir el curso próximo sin el agobio de las clases. Es tiempo de  los debates eternos sobre la adecuación del libro de texto o su formato, los deberes, las metodologías activas o tradicionales, las normas de convivencia y comportamiento en el centro educativo, las TIC y TAC, la reunionitis o burocracia poco efectivas, el inglés o el chino vehicular, etc, etc.

Pese a los sinsabores, los desacuerdos con los compañeros, las metidas de pata con los alumnos, la sensación de que lo podríamos haber hecho mejor, la inestabilidad laboral; pese a todo ello nos podemos sentir bien por esta profesión que nos ocupa la mayor parte de nuestro tiempo y que nos regala:
  • Alumnos nuevos año tras año. Nuevas caras que nos rejuvenecen y nos permiten revivir la niñez, la adolescencia o la juventud de nuestros alumnos. 
  • Cada día puede ser diferente. Podemos plantear cada hora lectiva de una nueva forma, improvisar, hacer y rehacer nuestra programación. El que se aburre es porque quiere. 
  • El cariño y aprecio de los alumnos. Cada año nos llevamos la alegría de alumnos que disfrutan contigo en el aula, que valoran tu trabajo y que se sienten estimados a la vez que aprenden. 
  • Nos hace mejor personas. Tratar de evolucionar como docente, enseñar y aprender mejor, empatizar con los alumnos... todo ello nos ayuda a crecer como personas.
  • Posibilidad de cambiar el entorno, el mundo. Educar implica transformar, inculcar al alumno esa curiosidad o pasión por lo que hacen sin perder de vista el bienestar de los demás. 
Sinceramente, prefiero quedarme con todo esto en lugar de los debates estériles sobre política educativa o las quejas habituales de aquellos que protestan por tener cada vez peores alumnos o van a la escuela amargados porque no disfrutan el aula. Prefiero pensar en que el curso próximo, si me dejan, será un buen año como es habitual.

Y yo me siento bien por ello, porque pese a mis muchos errores, sigo teniendo ganas de un curso nuevo. Eso sí, después de las vacaciones... Y tú, ¿has tenido un buen curso?

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FP: EN BUSCA DEL PRESTIGIO PERDIDO

¿Hacia dónde va nuestra Formación Profesional? o más bien, ¿hacia dónde debiera ir esa FP que todo partido político pretende prestigiar? ¿cuánto tiempo debemos esperar para que se tomen medidas que impulsen cualitativamente la FP como un modelo a seguir en la Unión Europea o en el resto del mundo? ¿no puede ser la Formación Profesional una receta para nuestro paro estructural?

FORMACIÓN PROFESIONAL PRESTIGIOLos que trabajamos en la Formación Profesional, sobre todo aquellos que llevan más años en esto, saben de buena tinta la lenta evolución y transformación de aquella FP1 y FP2 a unos renovados ciclos formativos de grado medio y superior definidos por la LOGSE de 1990. Una ley que aún arrastramos en ciclos todavía por actualizar desde hace más de veinte años, u otros renovados con la LOE (2006) redactados hace ya unos años y de reciente aplicación. 

La diferencia, si nos comparamos con aquella FP de hace treinta años, radica en la elevada rapidez de los cambios a los que nos estamos enfrentando en los ámbitos económico y social. Unos cambios que hacen más exigente nuestra profesión docente mientras que las condiciones laborales empeoran por falta de estabilidad, una carga horaria excesiva o mejorables recursos técnicos y materiales.

Y, ¿qué hacen nuestros políticos a nivel estatal o autonómico? ¿seguiremos escuchando vaguedades sobre el prestigio necesario para la Formación Profesional? ¿cuándo se contemplaran medidas transformadoras y un plan estratégico atrevido que cuente con los docentes y los sectores productivos y de servicios? Actualmente sólo sufrimos parches o medidas cara a la galería donde los centros educativos son los que están dando la cara como buenamente pueden gracias a los equipos directivos y al profesorado que se implica en esta necesaria renovación. 

De momento, nos queda ver como evoluciona la FP del País Vasco donde tienen claro un modelo propio teniendo en cuenta las particularidades económicas de su entorno. Un modelo donde sus responsables políticos apuestan por la formación estratégica de su profesorado, por el apoyo a centros innovadores que sirven de punta de lanza, redes colaborativas de trabajo,  invierten en recursos tecnológicos de última generación y ya hay planteada una transformación de las aulas y sus espacios.

 "No se puede cambiar haciendo siempre lo mismo"



Tan sólo hace falta escuchar al Viceconsejero de FP en Euskadi, Jorge Arévalo, no sólo en su apuesta y actitud positiva ante el cambio permanente sino que se siente orgulloso de los docentes de Formación Profesional de su comunidad, tanto de los centros públicos como de los concertados. Una valoración pública a la que no estamos acostumbrados los profesores de este país. Escúchalo en el siguiente vídeo:



Lamentablemente, la buena disposición del profesorado -porque no sólo de actitud vive el profesorado- y los cientos de horas de trabajo, no son suficientes si queremos transformar la Formación Profesional y dotarla de flexibilidad en un entorno altamente tecnificado y en el que debiéramos aspirar a estar a la última sin perder de vista la formación humana de nuestros futuros profesionales. 

A los docentes motivación no nos falta, pero sí necesitamos un marco que optimice nuestras horas lectivas, la formación permanente y una actualización técnica a través del contacto con las empresas u organizaciones de cada familia profesional. El buenismo educativo y político no es suficiente para trabajar en un entorno volátil que requiere que los alumnos -y profesores- sepan actualizarse permanentemente y trabajar en un marco donde la tecnología es un medio como otro cualquiera.

"No podemos predecir el mundo del trabajo. Por lo que deja de intentarlo (y empieza a imaginarlo)".
por Anne-Marie Slaughter


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