jueves, 7 de marzo de 2019

ESQUIVANDO LA MEDIOCRIDAD EDUCATIVA

En esta ocasión vengo a reseñar un libro, "Esquivar la mediocridad" de Xavier Marcet, que, a pesar de ser un título de management enfocado a la dirección de empresas y a los procesos de innovación que estas deben acometer, ofrece muchos conocimientos trasladables al ámbito educativo.

Los términos estrategia, innovación y complejidad que menciona a lo largo del libro y en la propia portada, forman parte ya de la terminología educativa con la que hoy día nos movemos. Se critica, a menudo con razón, que el mundo empresarial se ha entrometido en el mundo escolar principalmente por motivos económicos y por la oportunidad que supone este sector: "Si se cumplen las previsiones, el mercado de la enseñanza privada sumará 200.000 millones de dólares en 2020".

En cualquier caso, a nivel de la Formación Profesional, es imprescindible esa conexión directa y permanente del mundo empresarial y profesional con la Administración y los centros educativos. Si estamos preparando alumnos para que desempeñen un puesto de trabajo, especializado en determinados sectores, es obligatoria esta relación estrecha con las empresas y sus formas de trabajo y gestión, a la vez que también podemos, desde la escuela, trasmitir unos conocimientos actualizados e ideas renovadas a estos mismos centros de trabajo.

ESQUIVAR LA MEDIOCRIDAD
Pese a que los centros educativos funcionan de forma muy diferente a cualquier otra empresa, pese a que los docentes tenemos poco margen de desarrollo profesional o pese a que la gestión y dirección de los centros  -principalmente en los centros sostenidos con fondos públicos- se halla muy limitada por cuestiones financieras o administrativas; tenemos posibilidades de mejora que pasan inevitablemente por la gestión del talento y la motivación de los claustros.

Marcet insiste en la importancia de la gestión del talento como un factor clave para esquivar la mediocridad de las organizaciones: "(...) una comunidad de personas de la que valga la pena formar parte. Por talento y por talante. Un espacio libre de desmotivación y de tonterías." A nivel educativo, también podríamos hablar de una escuela mediocre: "cuando la media de sus profesionales son mediocres, son poco generosos, son críticos solo con los demás, les importan poco los proyectos". En definitiva, si los docentes no se implican ni les importan sus alumnos, es indudable que la escuela está abocada a la mediocridad.

Incide también en la necesidad de líderes auténticos. Líderes con una visión clara de su organización, que creen sinergias, y que den sentido al trabajo que se está realizando. Como bien afirma, la desmotivación viene cuando los profesionales (los docentes en nuestro caso) no encuentran este sentido ni la inspiración en sus líderes. Unos líderes que reconozcan los avances, que aprenden de la gente con la que trabajan, que transmiten la convicción del trabajo en equipo, que piensen y escriban de un modo creativo. En educación este pensamiento creativo ha perdido fuerza desde el momento en el que los centros educativos nos dedicamos a copiar las propuestas metodológicas de moda sin pensar previamente en la idoneidad de las mismas para nuestros alumnos, nuestra escuela, nuestro entorno y los objetivos que buscamos.

En relación a la innovación, Xavier Marcet sostiene que debemos trabajar conociendo el escenario de futuro que anhelamos, saber hacia dónde nos gustaría dirigirnos. Luego tendríamos la planificación,  para gestionar ese día a día, mientras que desde la innovación debemos explorar nuevas soluciones dentro del entorno volátil en el que ahora nos movemos. Todo ello sin perder de vista nuestra misión en un ambiente de incertidumbre: "Cuánto más cambia el entorno, más necesario es saber el propósito de nuestra existencia".

El autor también remarca la necesidad de una agilidad estratégica en las organizaciones. Tal vez, este sea uno de los puntos críticos de los centros educativos; en nuestro sector es difícil acometer cambios por formas de trabajar heredadas, falta de flexibilidad interna o culturas inmovilistas. Además, al trabajar con alumnos, debemos pensar y reflexionar mucho antes de dar ningún paso, y esto también retrasa nuestra respuesta ante el cambio. Aún así, el learning by doing sigue siendo esencial en nuestros centros y aulas para continuar acumulando conocimiento: "Lo importante no es solamente el camino recorrido, sino la habilidad para continuar recorriendo caminos conocidos o caminos que somos capaces de crear".

Ante esa necesidad de cambio, Marcet apuesta también por la desburocratización -un mal endémico en el sector educativo- , implicar a las personas a cambio de empoderarlas y aupar a las personas por meritocracia. Me quedo con esta afirmación: recuperar el espíritu y el hambre de lo que un día fueron las organizaciones. Menos métricas y protocolos y más aterrizar en la realidad en la que nos movemos.

En capítulos posteriores el autor nos ofrece fórmulas para llevar a cabo una agenda innovadora, así como los errores, estrategias (lean start-up) y el papel de los líderes en la creación de una cultura de innovación. Una cultura que debe estar basada en la flexibilidad, instalada en el cambio permanente, abierta al entorno, donde se valore meritocráticamente el talento.

Para terminar, Xavier Marcet insiste en la gestión del talento en unas organizaciones donde se promueva el crecimiento y el potencial de las personas: "Las empresas crecen cuando saben ser plataformas para hacer crecer a las personas. No puede haber una progresión infinita de sueldo y responsabilidad, pero crecer, como personas y como profesionales, va más allá del sueldo y del título de nuestra tarjeta de visita".

En definitiva, en este libro podemos encontrar recetas, trasladables y adaptables en algunos aspectos, para hacer posible ese cambio educativo que muchos buscamos desde nuestras aulas y centros educativos. Un cambio que debe venir intrínsecamente acompañado de una mayor inversión en recursos materiales y humanos por parte de la Administración educativa y sus responsables políticos, pero que necesita además una gestión valiente, flexible y eficaz de las personas que forman nuestros centros educativos.

Finalizo con una frase del libro que resume muy bien la importancia de la autenticidad como freno a esa mediocridad que nos amenaza:

"Las organizaciones auténticas serán aquellas en las que las cosas tienden a ser verdad. En cambio, aquellas organizaciones donde las propuestas de valor y las convicciones sean a medias no podrán esquivar la mediocridad".

miércoles, 27 de febrero de 2019

¿MÁS O MENOS PANTALLAS EN LAS AULAS?

Que las pantallas son motivo de discusión en el aula es algo sobradamente conocido. Que tenemos escasas recetas para evitar un uso indebido es también evidente. Que los móviles o lo ordenadores con conexión a Internet son máquinas de distracción masiva es un hecho. No por ello vamos a dejar de utilizarlos en el aula o desaprovechar las ventajas que nos ofrecen a la hora de aprender conocimientos nuevos o desarrollar competencias necesarias a nivel personal y profesional.

Otro tema, que no me compete como docente pero sí como padre, es la no conveniencia que tienen los alumnos más pequeños (educación primaria) de sufrir un modelo educativo poblado de pantallas similar al modelo de escuela basado en el libro de texto. Veo poco sentido a un aprendizaje basado en la lectura en un soporte digital donde las distracciones son la norma y para una etapa donde debiera primar la lectura comprensiva sobre cualquier otro tipo de competencias. Es en estas etapas donde el fomento de la lectura debiera ser el eje de cualquier plan de innovación educativa. Si tenemos claro que deseamos ciudadanos críticos, trabajemos la competencia lectora e informacional con estrategias que no pasen sólo por una conexión permanente a Internet.

PANTALLAS EN EL AULA

A nivel de Formación Profesional nuestros alumnos deben aprender a usar con mesura los dispositivos móviles y cualquier otra tecnología que forme parte de su puesto de trabajo. Educar en el uso de estos dispositivos es una labor pesada para con la que cargamos los docentes y que es motivo de conflicto diario. Al final, buscar ese punto intermedio en el uso de los móviles es materialmente imposible; prohibir su utilización durante el trabajo en el aula o cuando explicamos algún contenido se hace necesario para favorecer la concentración. La multitarea es un mito. Otra cosa es programar actividades donde deban usar aplicaciones o herramientas específicas, o que precisen utilizar un formato digital adecuado a su puesto de trabajo.

Hace no muchos años nos dedicábamos a limitar o cortar el uso de una red lenta por defecto en los pocos ordenadores que disponíamos por curso. Luego vino la fiebre de las tablets y las pizarras digitales interactivas, y, ahora, con más velocidad que nunca y más dispositivos por alumno propios o de los centros, nos corresponde reflexionar sobre su uso y pensar menos en términos de "nativos o inmigrantes digitales" y  pensar más en nuestros alumnos como "conscientes digitales". Alumnos responsables  y conscientes de sus datos en la red y de la identidad digital que tienen, las competencias que necesitarán en su vida profesional y los valores que requiere una sociedad digitalizada que aún no sabemos adonde nos lleva. Todo ello sin necesidad de ser agoreros.

En  FP debemos comenzar a plantearnos muchas de estas cuestiones relacionadas con el bigdata, las oportunidades profesionales, la actualización del profesorado a nivel digital y una estrategia para todas las familias profesionales, que, desde la administración educativa debiera implantarse junto con las empresas y entidades punteras en el ámbito tecnológico. Esto daría para otro artículo...

Disponer de conectividad es una oportunidad inmejorable para la enseñanza, los recursos son innumerables y tenemos enormes posibilidades para conectar con otras aulas, docentes o empresas en cualquier lugar del mundo. Sólo queda saber aprovecharlas, desconectar cuando toca, saber leer en cualquier tipo de soportes, y ¡leer mucho más!

Todo esto tiene origen en un tuit que trasladaba la opinión de dos pequeñas personas con las que vivo:

Mucho más sobre este tema en el blog de Catherine L'Ecuyer.

photo credit: Jerome Olivier thoughts via photopin (license)

miércoles, 20 de febrero de 2019

MODALES EN EL CENTRO DE TRABAJO (MCT)

Enlazando con el post anterior y pensando en los alumnos que comienzan próximamente su módulo de prácticas profesionales (FCT) en el mundo laboral, me parece siempre pertinente hacerles un recordatorio de ciertas normas de comportamiento o consejos que les serán útiles en la larga vida laboral que les espera. Un módulo de modales en el centro de trabajo (MCT) no iría nada mal... 😉

Insistir en estas normas mínimas de cortesía en un entorno profesional no está nunca de más. Por mucho que el "colegueo" se haya instaurado en los centros educativos; establecer límites, formas de trabajar y tratar a otros compañeros, se hace imprescindible en los tiempos que corren.

Pese a que determinadas normas nos parecen de sentido común; la insolencia, la impertinencia, el descaro o la grosería están a la orden del día, ya sea por esa inmadurez propia de la edad o por una inconsciencia natural. No es raro escuchar voces fuera de tono o un lenguaje inadecuado para un entorno académico o, en nuestro caso, de formación profesional. Eso sí, somos los docentes los primeros que estamos para dar el debido ejemplo.

Muchas de las reglas que se comenzaron a colgar (ver imagen abajo) en 1889 en las aulas de Reino Unido siguen hoy vigentes: respeto al profesorado y al material del aula, saludar y despedirse, llamar a la puerta antes de entrar, no interrumpir a los demás, ceder el sitio, ser puntual y ordenado, no inmiscuirse en los asuntos de los demás, o esa denominada "regla de oro". "Actúa siempre con los otros igual que te gustaría que lo hicieran contigo si estuvieses en su lugar".

good manners fp modales

En cualquier empresa son también imprescindibles ciertos comportamientos que pasan por: ser prudente con los comentarios vertidos, contestar con corrección las comunicaciones escritas, cuidar el lenguaje, preservar la identidad digital y la presencia en las redes, tener disposición para aprender desde la humildad, evitar los chismes, no buscar ser el centro de atención, ser honesto, no abusar de la confianza de compañeros o jefes, etc. Muy aconsejables también los valores de referencia que se desarrollan en el siguiente artículo: "¿Qué valores debería cumplir un buen profesional".

No son en absoluto normas reaccionarias ni se trata de volver a épocas pasadas donde el temor era la norma en el trato con superiores en el trabajo o docentes en las escuelas; buscar ese equilibrio entre educación y proximidad es fundamental en toda relación profesional. Y, como docentes de FP, no podemos eludir la obligación de trabajar estos aspectos además de las competencias técnicas de cada ciclo formativo. 

jueves, 14 de febrero de 2019

SOBRE LA PROFESIONALIDAD DEL ALUMNO Y DEL PROFESOR

Los que trabajamos en Formación Profesional somos conscientes de la importancia de transmitir esa profesionalidad a nuestros alumnos con independencia del carácter o personalidad que cada uno posee. La profesionalidad se transmite de muchos modos y no está en absoluto reñida con ser más o menos extrovertido, cohibido, ocurrente o incluso excéntrico.

Por muchos años que uno ejerza laboralmente, se puede, en un momento dado, perder ese crédito de profesionalidad que demandamos a diario fuera del ámbito doméstico. Tal vez, una metedura de pata, un comentario inadecuado o un conflicto personal, pueden provocar que esa invisible cuenta de profesionalidad que todos tenemos vuelva a su saldo inicial, a cero. Y, ahora, con las redes sociales de por medio, mucho incauto juega con fuego. Aunque, en el mal llamado mundo real o físico, no es tampoco difícil ser testigo de actitudes desafortunadas.

profesionalidad docente y del alumno

Hay quien pasa de la profesionalidad, o que incluso incongruentemente se la demanda al alumnado sin el mínimo de comprensión y empatía -estamos formando gente joven- necesarias en cualquier aula. El saber estar, la perseverancia, la sobriedad, la prudencia o la modestia no son valores que vendan hoy en día. Siempre ha parecido que vende más la ostentación o la apariencia, pero somos mayoría los que apreciamos al profesional silencioso que desempeña su labor sin necesidad de medallas públicas.

La juventud, por su inherente falta de madurez, es fácil de deslumbrar; por mucho que hoy día nos prevengan de su casticidad digital o altas competencias. En cualquier caso, los alumnos perciben -con mayor o menor acierto- la indolencia o la dedicación que le ponemos a nuestro trabajo. Luego vendrán los errores y las meteduras de pata, pero, la intención que ponemos en que el alumno aprenda y sea competente, es captada fácilmente el alumnado.

Los docentes, como en cualquier otro sector, podemos destacar por una mayor o menor profesionalidad. Tal vez la docencia sea un arte complejo en el que con los años, si le pones mucha dedicación, acabas adquiriendo cierta maestría; no obstante, sin esa dedicación y actitud hacia la profesión -a través de la formación, la lectura y cierta predisposición- se complica la mejora profesional. La ausencia de una carrera docente ya hacen bastante difícil la motivación del profesorado, por no hablar de la escasez de recursos a la que nos acostumbra la Administración; por ello, sin esa dedicación sensata -no hace falta ser ningún héroe- acabas recibiendo un salario pero se pierde la respetabilidad por el camino.

Mi intención queda lejos de dar lecciones morales en este asunto, pero no puedo evitar quemarme con ciertas situaciones que ayudan bien poco a esa deseada profesionalidad de nuestros alumnos de Formación Profesional.

photo credit: verchmarco Ein abgebranntes Streichholz zwischen neuen Streichhölzern - Nahaufnahme via photopin (license)

lunes, 4 de febrero de 2019

COMPETENCIAS DIGITALES NECESARIAS PROFESIONALMENTE

Que las competencias digitales son ciertamente vitales en cualquier profesión es algo indiscutible hoy en día. No hay profesión alguna que no precise de unas competencias digitales mínimas, en mayor o menor grado; ya sean para comunicarse, obtener información, cuidar la identidad digital, manejarse en un entorno seguro o incluso ser conscientes de la necesidad de hacer un uso razonable de la tecnología en la que estamos voluntaria o involuntariamente inmersos (muy interesante el término #SlowTech acuñado al respecto).

competencias digitales y metodologías


Es por ello fundamental hacer un análisis personal, tanto a nivel docente como por parte de los alumnos, del nivel de competencia digital y formación en TIC que cada uno poseemos. De este modo seremos capaces de descubrir nuestras debilidades y carencias en relación al mundo digital que nos rodea y qué competencias debemos desarrollar. Siguiendo el marco europeo DigComp, que establece cinco áreas y 21 competencias, en la web del proyecto Ikanos del Gobierno Vasco podemos encontrar una herramienta online que nos ayuda a realizar esta autoevaluación personal generando un informe individualizado.

fuente: http://www.ikanos.eus/perfil-digital-personal/
Estas competencias digitales son una de las bases fundamentales, sobre todo a nivel de la Formación Profesional, para el desarrollo y mejora de nuestra docencia tanto a nivel de productividad personal, trabajo de la creatividad en el aula o el progreso de otras competencias comunicativas. El marco TPACK nos ofrece una buena explicación al respecto, de modo que, a nivel pedagógico, disponemos de tres áreas primarias de conocimiento que deben ser trabajadas de forma conjunta: Contenidos (CK), Pedagogía (PK) y Tecnología (TK).

fuente: http://alyssajaynegdlt.blogspot.com/2013/03/the-tpack-framework.html

Como docentes sabemos que estas tres áreas necesitan ser trabajadas en cualquier proceso de enseñanza y aprendizaje. Ni los tecnófobos ni los frikis tecnológicos tienen la respuesta a ese permanente de deseo mejorar la docencia y la motivación del alumnado. Los contenidos, hoy despreciados por algunos visionarios, siguen estando vigentes aunque el modo de llegar a ellos sí es necesario que continúe sufriendo cambios con la ayuda de una pedagogía transformadora y basada en las evidencias y experiencia profesional. Curiosamente, es esta área -la pedagogía- la que suele ser considerada por el propio profesorado como la más esencial en su labor docente. Sin embargo, seguimos trabajando demasiado con un "prueba y error" o utilizando las herramientas de moda de cada momento.

La diversidad de metodologías junto a una mirada realista a la vez que optimista son imprescindibles para llevar a cabo esa revisión permanente que exige la enseñanza.

Os dejo con la presentación de un taller realizado al respecto el pasado 26 de enero en el colegio Salesianos Atocha que tuvo por título: "Metodologías y Competencia Digital".




photo credit: classic_film Marion Ross, Teacher's Pet (1958) via photopin (license)

viernes, 25 de enero de 2019

#FPedu ¿Compartes materiales de Formación Profesional?

Una carencia persistente en el tiempo y que padecemos los docentes de Formación Profesional es la escasa disponibilidad de recursos específicos en Internet, así como la mínima presencia del profesorado de FP en las redes. Son muy limitadas las webs de docentes que hay publicadas en abierto con materiales concretos de ciclos formativos, así como las experiencias detalladas con enlaces que tratan sobre módulos particulares.

#FPedu

Solemos solventar estas carencias a través de los libros de texto que publican las editoriales que ofertan estos títulos en Formación Profesional; libros que han tratado de actualizarse, en su mayoría, a través de algunas actividades en Internet, pero que en su todavía siguen desarrollando un exceso de contenidos imposibles de impartir en base al currículo oficial de cada título. Estos libros pueden ser muy útiles cuando comienzas un módulo nuevo o como base para desarrollar tus propios contenidos o actividades formativas; ya que, uno de los hándicaps a los que nos enfrentamos en FP es la necesidad de ir actualizando contenidos y competencias conforme evoluciona el mundo del trabajo. Sin embargo, a la larga, los libros de texto se nos quedan cortos o se hacen pesados para un alumnado que busca la práctica en nuestra etapa educativa.

Luego están los profesores, aún una minoría, que crean contenidos propios, o, al menos, desarrollan actividades para desarrollar las diferentes unidades didácticas de cada módulo. En cualquier caso, este tipo de actividades o recursos frecuentemente no se publican en las redes ni se divulgan para que otros compañeros puedan aprovecharlas. A excepción del profesorado de FOL y EIE, que destaca por su ingente número de publicaciones, es a veces imposible encontrar algún material de otro profesor/a que trabaje en tu mismo módulo profesional.

Tristemente, sigue sin haber webs oficiales, del Ministerio de Educación o de las consejerías de turno, que archiven, editen, fomenten y publiquen ordenadamente unos materiales específicos ordenados por titulaciones o familias profesionales. Costaría bien poco promover este tipo de publicaciones entre los miles de profesores que nos dedicamos a la Formación Profesional, evitando la consiguiente pérdida de tiempo en búsquedas estériles o un desembolso económico innecesario.

Mientras tanto, sólo nos queda al resto ir difundiendo materiales propios y ajenos con los que tropezamos en Internet o a través de Twitter y, cada vez más, en LinkedIn, para que todos nos podamos beneficiar, y, agradecer en su caso, por la generosidad de otros colegas. En esta enorme lista de Isabel González podéis acceder a casi mil perfiles en Twitter relacionados con la FP.

Os dejo también de nuevo con esta tabla colaborativa donde hay ya muchos materiales, así como os animo a etiquetar en vuestros tuits, Facebook, LinkeIn, web docente, blogs, etc. todos los recursos con: #FPedu. A ver si logramos esa anhelada difusión y fácil localización de materiales.

Para predicar con el ejemplo, os dejo con mis propios recursos dirigidos a los ciclos de Actividades Comerciales y Comercio Internacional. Por si te interesan...


photo credit: PeterThoeny Reaching the light at the end of the tunnel via photopin (license)