lunes, 13 de agosto de 2018

LA SOCIEDAD DEL ME GUSTA

Te tomas una horchata y valoras al camarero o el exceso de azúcar que posee; compras un libro y valoras al dependiente en la caja; vas a una playa y valoras la arena en tu cuenta de Twitter o Instagram; coges un taxi -o un VTC que llaman ahora- y valoras al conductor tras el viaje. Incluso, si estás descontento con el proceso de matriculación en tu centro educativo, también le puedes cascar una miserable estrellita en Google si el alumno está descontento con el horario adjudicado. Sólo nos queda que nos valoren al final de cada clase...

No estamos lejos de la realidad que mostraba el inquietante capítulo "Nosedive" de Black Mirror donde cualquier ciudadano tiene una calificación pública que determina su éxito personal. Ya es raro encontrar algún joven o adolescente que no esté pendiente de los megustas o que exponga su vida sin tener en cuenta lo que significa la privacidad y la intimidad. Los más pequeños ya conviven con esa infantil calificación mediante emoticonos que hacemos los adultos en determinados comercios donde parecemos obligados a valorar cualquier bien o servicio. ¿Es realmente necesario?

La escuela debe ser un contrapunto a ese ansia de calificación; por mucho que el marketing siga insistiendo en que debemos embarcarnos en el social media, podemos ofrecer una mayor reflexión al respecto tanto a los alumnos como a sus familias. Se puede y se deben distinguir los canales de comunicación digital de este constante juicio superficial donde se venden realidades edulcoradas carentes de crítica o reflexión personal.

También nos queda la alternativa de abstenernos y no valorar nada -¿qué ganamos?- quejarnos o felicitar cuando sea preciso y no como norma, dejar de estar pendientes de esos likes que los jóvenes influencers ya saben que sólo causan una gratificación momentánea. Otra opción es reflexionar al respecto en clase; la lectura de este artículo de El País puede ser un buen punto de partida: "La vida ‘online’ de una generación pegada al móvil".

Como docentes de Formación Profesional no podemos obviar las necesidades de nuestras empresas o centros de trabajo en cuanto a la competencia digital de nuestros alumnos, aún así, no es óbice que estos se formen igualmente acerca de un uso sensato de las redes y de su relación con las mismas tanto a nivel personal como profesional. Ya no se trata sólo de cuidar la identidad digital y esa acuciante falta de intimidad; se debe debatir sobre la superficialidad, la cortesía, la educación, la humildad, la autenticidad, la prudencia o los conocimientos que nos aportan las redes y las consecuencias que provocan en nuestras vidas o en las de los demás.

Desafortunadamente no es un tema que deba ocupar sólo a adolescentes. La sociedad del me gusta campa a sus anchas entre púberes, millenials y viejunos... y la escuela tiene mucho que decir al respecto.

photo credit: svennevenn Fishing for likes via photopin (license)

martes, 10 de julio de 2018

¿CÓMO SE PRESTIGIA LA FORMACIÓN PROFESIONAL?

Que aún sigamos hablando de prestigiar la FP, tras varias reformas legislativas, actualización de los títulos, diferentes ciclos económicos, gobiernos autonómicos y estatales de todos los colores, etc. parece un tanto esperpéntico.

Que continúen apareciendo noticias con comentarios de empresarios o responsables políticos al respecto de esa supuesta falta de prestigio y de la necesidad de fomentar la formación profesional, chirría a los que nos dedicamos a ella. La última, aparecida en el diario Economía, abunda en ello: “Es necesario dignificar la figura de la Formación Profesional”.  A mi parecer, en la línea del tuit del viceconsejero de FP en el País Vasco, lo que hay que hacer es invertir más dinero y hablar menos.
Sobran comentarios. Máxime cuando estamos acostumbrados a palabrería en más de una década sin mejora alguna, más bien con un exceso de voluntarismo y condiciones exiguas a todos los niveles. No es casualidad que la FP vasca sea un referente en España y en Europa. Además de la apuesta política y del consenso mayoritario en la nueva ley vasca aprobada para la FP (por favor, que tomen nota otras autonomías y el ministerio), se llevan invirtiendo millones de euros en esta etapa educativa desde hace más de dos décadas con el primer plan vasco de FP de 1997.

prestigiar la formación profesionalPor tanto, ahorrémonos los discursos vacíos, la venta de eslóganes o la falta que hacen los titulados de FP en nuestro país. Inviertan señores gobernantes. No caigamos en debates estériles acerca del cobro de matrículas a los alumnos o de si aprovechan bien los estudios algunos estudiantes. Sin inversión no hay posibilidad de avance en una etapa que requiere de medios actualizados, metodologías acordes al mundo laboral, formación permanente del profesorado y un proceso de digitalización e internacionalización que no estamos llevando a cabo por falta de recursos humanos y materiales. Se necesitan expertos que no sólo hagan estudios sobre el sistema de formación profesional en España; equipos de trabajo en las administraciones educativas que implementen planes con un apoyo presupuestario amplio y que se traduzcan en avances significativos aunque sea lentamente pero con visión de futuro.

Luego ya discutiremos del aprovechamiento de las becas, el plurilingüismo, el emprendimiento o cualquier otro tema de actualidad educativa. Primero, más inversión y contando con la experiencia de una FP vasca que ya sabe lo que funciona y donde centrar la estrategia para el futuro de empresas y alumnos. Porque mejorar las competencias de nuestros alumnos, aumentar el número de plazas, actualizar los ciclos y conseguir más titulados, acaba saliendo barato al conjunto de la sociedad. Porque hace falta algo más que voluntad para prestigiar nuestra Formación Profesional.

jueves, 5 de julio de 2018

DE LA FORMACIÓN Y REFLEXIÓN DEL PROFESORADO

Cuando conoces la realidad de otros centros educativos se percibe rápidamente que las inquietudes son habitualmente comunes con independencia de la localización geográfica o la titularidad del centro. Parece que hubiera un espacio universal donde el profesorado y los equipos directivo estuvieran transitando permanentemente en búsqueda de esa actualización pedagógica que cubra las expectativas de los alumnos y, sobre todo, de una sociedad exigente ya por norma.


Creo que esa abundancia de formación ofertada, utilizando como analogía las líneas de Herbert Simon que aparecen en el siguiente tuit de Carlos Magro, nos desvía de algún modo de los objetivos de una actualización docente que a menudo confundimos con estar al día de las modas educativas; agobiados por esa pretendida innovación educativa, el edutainment, los gurús, los influencers, etc.

En este mundo de sobreinformación, ya es hora de comenzar a reflexionar sobre a qué prácticas educativas merece la pena dedicar nuestro cada vez más escaso tiempo. Si realmente conviene practicar o utilizar determinadas herramientas o metodologías -innovadoras sólo en el nombre- que en breve caerán en desuso o si merece más la pena compartir momentos de reflexión con docentes con cierto bagaje de nuestro centro o entorno más próximo.

En cada centro educativo tienen, por herencia cultural o por la línea de trabajo en el centro, una serie de puntos fuertes que no se valoran lo suficiente y merecen ser explotados y difundidos. Luego, en cada escuela, tenemos también unas carencias concretas que son aquellas que merecen ser trabajadas al margen de esas modas educativas y requieren de una sosegada reflexión para no perder tiempo ni recursos en actividades estériles. Porque hay escuelas que necesitan formación para adquirir una competencia digital mínima, mientras que a otras les interesa desarrollar más la cooperación de sus docentes o, tal vez, sólo requieren actualizar contenidos o materiales a disposición del profesorado.

Es por ello indispensable saber quien nos puede ofrecer esa formación, si ha pisado el aula o tal vez no sea necesario, o si tal o cual metodología está basada en evidencias auténticas (recomiendo la lectura del blog de Marta Ferrero: situsupierass.wordpress.com). No se trata de demonizar, ni mucho menos, prácticas con décadas de experiencias como el Aprendizaje Basado en Proyectos, o la utilización puntual del juego en el aula, usada a lo largo del tiempo, o la edición de vídeos con fines educativos.

Estoy hablando de que si bien muchas prácticas o experiencias pueden ser utilizadas en el aula, debemos previamente reflexionar sobre su uso y acometer su introducción con cautela y sin desechar métodos o herramientas que, por parecer antiguos, no son menos eficaces en esta compleja labor que es la enseñanza. Por concretar, me disgusta que en muchos centros se venda más (y se compre también más) el bilingüismo o el uso de ciertos dispositivos, que un buen plan lector a medida de cada etapa educativa y vertebrado con la escuela, las familias y el entorno.

Resumiendo. Estoy convencido que los equipos docentes, a nivel de centro, debemos encontrar esos tiempos de reflexión o atención a las prácticas que queremos llevar a cabo, tanto a nivel individual (con lecturas y cavilación), como a nivel grupal con nuestros compañeros. Precisamos de esa reflexión para no errar ni en el diagnóstico ni en las terapias que nos puedan vender como un remedio rápido a los perpetuos y variables inconvenientes de la educación. Y, aún así, seguiremos haciendo lo que podemos.

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viernes, 15 de junio de 2018

PROPUESTAS PARA EL AULA DE FP

Con el curso ya prácticamente finiquitado, ya toca ir pensando en el siguiente año académico. Los que tenemos la fortuna de saber los módulos que no corresponden y cierta estabilidad laboral, podemos ir ya avanzando en nuevas propuestas a propósito del balance de este último curso.

Como es habitual en junio, al menos en mi caso, siempre me queda la sensación de no haber llegado a todo lo que me propuse, no haber atendido suficientemente bien a todos los alumnos o dejar de trabajar temas que considero relevantes para su formación. Una sensación que intuyo se agrava con los años por la complejidad creciente de los conocimientos técnicos, las necesidades permanentes de digitalización y la exigencia del mercado formativo de ofrecer proyectos nuevos con los mismos recursos personales -desde hace ya varios lustros-  que nos concede la Administración educativa.

Tras ya muchos cursos de experiencia, escuchando a viejos compañeros, leyendo las opiniones y críticas de otros docentes por la red y prestando atención a los alumnos, uno comienza a tener algo claro hacia donde debemos ir o qué tipo de acciones tienen mejores resultados en el aula. Aún así, y pese a que algunos se autoetiquetan como "expertos", no cabe duda que ni muchos años de aula o de investigación educativa son garantes de éxito; y ni mucho menos de satisfacción profesional.

En cualquier caso, me atrevo a compartir varias líneas de trabajo que considero pueden ser interesantes para mis alumnos de Formación Profesional. Incido en lo de FP porque se difunden demasiadas prácticas educativas como si pudieran ser extensibles a cualquier etapa (primaria, ESO, bachillerato, universidad), y, ciertamente, cada una de ellas tiene unas necesidades bien diferenciadas que debemos atender de manera específica. Se me ocurren muchas experiencias que debieran ser atendidas (o ignoradas) de un modo más selectivo en función de cada etapa: idiomas, lectura, emprendimiento, robótica, flipped, gamificación...
PROPUESTAS PARA EL AULA DE FORMACIÓN PROFESIONAL

Yendo al grano, me permito comentaros algunas propuestas para el próximo curso:
  • Avanzar con la lectura. Desde hace ya tres cursos ofrezco una serie de lecturas recomendadas a mis alumnos. En el caso de los ciclos de grado superior, suelo sugerir dos o tres lecturas cada evaluación para que el alumno seleccione una; mientras que en los grados medios son los alumnos los que seleccionan sus propias lecturas o recomiendan otras a sus compañeros que reseñan en su blog personal -utilizado como portafolio del curso-. El próximo curso, vamos a aprovechar libros que se pensaban desechar de la biblioteca, junto algunos otros libros personales, y crear una biblioteca de aula donde los alumnos busquen primero reseñas sobre estos libros (adjuntándolas a los mismos)  y luego cada uno seleccione los títulos a su gusto. Leer también "Libros recomendados para jóvenes de FP".
  • Bloc de notas. El mundo digital no es la solución a todo. Cada vez es más infrecuente encontrarse con alumnos que van tomando notas de lo que dice el profesor o llevando una agenda en condiciones. En FP no creo que haya que volver a las libretitas de doble pauta por módulo, pero sí creo necesario disponer un cuaderno de notas donde apuntar ideas interesantes, comentarios del docente o datos a ser recordados. El año próximo comenzaremos con un concurso de ideas, aprovechando el módulo de marketing, para que los alumnos compren y personalicen su propio bloc de notas. De paso, seleccionaré y adquiriré la que más se adapte a mis necesidades, porque también me hace falta cierta organización no virtual... 
  • Digitalización. Aparentemente en contradicción con el punto anterior, creo necesario plantearse en cada uno de nuestros ciclos formativos los actuales y futuros cambios que está produciendo la digitalización en los perfiles profesionales de los titulados en FP. No tengo claro como abordar esta necesidad en mis módulos, pero sí creo debemos saber aprovechar las oportunidades que actualmente nos brinda la realidad virtual o aumentada. Puedes ver algunos ejemplos en diversas familias profesionales en este artículo de Celia Ruíz: "¿Cómo aplicar la Realidad Virtual en Formación Profesional?". Aunque para ello nos haría falta algo de formación y recursos abiertos específicos para no tener que dedicar un tiempo excesivo en el diseño de materiales. 
  • Kahoot. La herramienta ya preferida de muchos profesores que corre el riesgo de saturación por el creciente abuso. Por ello, en lugar de que el alumno se limite a concursar, se puede también utilizar para que el alumno, antes de comenzar un tema, sea el que diseñe el Kahoot y redacte las cuestiones relacionadas con esta temática para luego ser proyectadas y comentadas en común. Un buen modo de provocar esa lectura previa de cada unidad didáctica que no suele ser muy habitual antes de comenzar un tema nuevo.
  • Exámenes con formularios. Suelo utilizar los exámenes tipo test al finalizar cada evaluación. Es un modo de asegurarme que se han estudiado los contenidos y las lecturas obligatorias de cada trimestre; así como me facilita las correcciones al final de una evaluación que suele estar plagada de prácticas y trabajos pendientes de revisión. Para este curso próximo pretendo automatizar las correcciones y utilizar los formularios que se pueden realizar con Google Drive. En este artículo de Javier Fernández Panadero podéis ver como gestionarlo todo, no es nada complicado: "Hacer exámenes con los Formularios de Google".
  • Juego de mesa. Sin ser muy usuario de juegos de mesa, he podido encontrar, o mejor dicho, me he tropezado con un juego específico para el ciclo formativo en el que trabajo -Comercio Internacional-. Probaremos las supuestas bondades de la gamificación a través de una simulación de una importación o exportación a través de un juego que además utiliza contenidos de varios módulos del ciclo: ver la web de Funtraders. A ver si de paso aprendemos y echamos un buen rato los alumnos y profesores del grupo. 
  • El móvil. Ahora que ha estallado el debate sobre el uso o no del móvil en el aula, somos todos conscientes de los efectos sobre la atención que producen en alumnos y resto de mortales. Habitualmente el uso del smartphone está prohibido en las aulas de los centros educativos, aunque en FP hemos tratado de fomentar otros empleos de unos dispositivos que entorpecen más que favorecen la concentración del alumno. Como en cualquier puesto de trabajo, el uso del móvil no suele estar permitido, a sabiendas de cualquier tipo de sanción. Personalmente, no creo que debamos retirar los móviles sino más bien avisar de las consecuencias de un uso indebido (por ejemplo, a través de su calificación); además de que conozcan las múltiples posibilidades para su organización personal o descarga de aplicaciones con un fin profesional.
  • English. La niña bonita del sistema educativo, la lengua inglesa, es también una asignatura pendiente en la Formación Profesional. En mi caso, en el ciclo de Comercio Internacional, es imprescindible una competencia avanzada en este idioma. En esta ocasión, por exigencias curriculares del centro, introduciremos materiales en inglés en una programación que ahonda en las competencias orales y de comprensión escrita del alumnado. Por suerte, hay infinidad de recursos en inglés relacionados con la logística y el transporte internacional. 
  • Twitter y LinkedIn. Retomar el tuiteo para aprender y conocer otros profesionales de nuestro ámbito de actuación. Debiera ser obligatorio conocer su uso al menos para seguir perfiles que aportan, y mucho, al desarrollo profesional. Dejé de utilizar Twitter asiduamente con los alumnos hace un par de cursos, "Twitter: ¿para alumnos o para profesores?", pero sigo creyendo que es una herramienta muy útil. También, en coordinación con el módulo de FOL, sería necesario que conocieran los diferentes usos de LinkedIn a nivel profesional. Porque hay vida más allá de Instagram y de los likes indiscriminados...
  • Aprendizaje y Servicio. Tras varios cursos llevando a cabo proyectos con metodología ABP, habitualmente uno por curso y con una duración semanal, seguiremos incidiendo en esta otra metología -ApS- que se combina muy bien con los proyectos de ABP. Estos proyectos son siempre un buen modo de cambiar ciertas dinámicas del curso y aterrizar en un entorno real más motivador para el alumno y que permite afianzar conceptos y adquirir nuevas competencias que no se emplean en el día a día del aula. Con el ApS exploraremos nuevas áreas donde poder desarrollar esos contenidos y competencias profesionales junto a alguna entidad social de nuestro entorno o de ámbito internacional. Muchos recursos al respecto en esta página de Roser Batlle que clasifica experiencias por temas. 
  • Blogs. Mi niña bonita. Ya son muchos años utilizando los blogs como portafolio digital del alumno con mayor o menor éxito. Obligar a que el alumno se abra un blog, escriba, cuente sus experiencias formativas o enlaces sus propios materiales, no es demasiado motivador para muchos alumnos. Aún así, me parece una herramienta excelente para que adquieran unas competencias digitales básicas y comunicativas que van a necesitar en su futuro laboral. En cualquier caso, debo seguir pensando nuevos modos de utilizar el blog para no perder ese ápice de motivación pretendido; ¿alguna idea? Os dejo como ejemplo este blog personal de una alumna del ciclo de grado medio de Actividades Comerciales: "La historia de Dulce".
Pese a que los comentarios a los blogs ya sean algo retro, espero tus valiosas aportaciones para el curso próximo.

photo credit: yourbestdigs Four daily planners on a clean white desk via photopin (license)

lunes, 11 de junio de 2018

UNA MINISTRA DE FP

Algunos aún nos frotamos los ojos y releemos las páginas web donde aparece el nombramiento de la ministra de Educación y Formación Profesional. Por primera vez en la historia española aparece la FP dando nombre a un ministerio y, el profesorado -tan fácil de contentar- ya estamos ilusionados con el supuesto relanzamiento de nuestra FP. El tiempo dirá.

Nuestra nueva ministra, Isabel Celaá, tiene experiencia como consejera de educación en el País Vasco, así como es catedrática de educación secundaria en la especialidad de inglés; excelentes valores añadidos. A la ministra ya le empiezan a caer peticiones desde todos los sectores relacionados con la educación: sindicatos, patronales, comunidades autónomas, etc. Sus primeras declaraciones han dejado claro que impulsará la Formación Profesional -de momento seguiremos siendo optimistas, pero cautos- y que retomará el pacto educativo para avanzar en el mismo.

Isabel Celaá Ministra educación y FP
Fuente: EFE
El pacto educativo parece un viejo PC al que se le van introduciendo actualizaciones o cambiando algunas piezas para que la educación siga rodando. Como sabemos -y sufrimos- este PC va a trancas y barrancas,  demandando una verdadera renovación que nos permita funcionar tranquilamente durante unos cuantos años más. Ya es hora de que unos y otros se pongan de acuerdo para al menos mejorar lo que más interesa a alumnos, familias y docentes; tener claro un modelo educativo con recursos suficientes y basado en la investigación científica. Interesante el monográfico de la revista Cuadernos de Pedagogía sobre el pacto educativo: "Im-Pacto" coordinado por Carlos Magro y Alfonso González.

Como docente de FP también tengo mis peticiones para la ministra de Educación y Formación Profesional; más aún sabiendo su procedencia geográfica y su conocimiento de la FP vasca. Le demandaría básicamente que se emplearan los mismos recursos materiales y humanos en la FP de todo el país; que se establece un marco y una estrategia de futuro para todas las familias profesionales junto a las CCAA; que se cree un organismo nacional de investigación y recursos sobre la Formación Profesional y no sólo una web (todofp.es), útil para la promoción pero insuficiente para los centros y su profesorado.

Es evidente que cada región española tiene sus particularidades, y es necesaria una flexibilidad en cuanto a titulaciones y estructura modular de los ciclos. Lo que no parece sensato es la disparidad de criterios a la hora de desarrollar los ciclos, la formación profesional dual y la rigidez que algunos sufrimos en comparación a otras comunidades más abiertas en cuestiones organizativas.

Menos lógicas son aún las diferencias laborales del profesorado de FP según la CCAA en la que ejerza la docencia; es inaudito que un profesor tenga una jornada de 25 horas semanales mientras que en la comunidad de al lado sólo realicen 18 horas en función también de si trabajar en la red pública o en la concertada (sostenida con fondos públicos). Por no hablar de las horas, a discreción de cada gobierno autonómico, que pueden disponer aquellos docentes, jefes de departamento o equipos directivos, que varían ostensiblemente de una CCAA a otra. De hecho, en la Comunidad Valenciana, un director/a de un centro educativo de FP no dispone de horas de dirección y tiene 25 horas de docencia en el aula; un desatino si lo comparamos con el mismo docente y cargo en Navarra que tiene de 9 a 12 horas para el ejercicio de la dirección que se restarían a las 18 horas lectivas semanales (ver resultados de una encuesta abierta que publiqué en Twitter al respecto esta semana).

Asimismo, en la FP actual se nos demanda mayor actualización, internacionalización de los estudios, convenios para la Dual, digitalización de los títulos, plurilingüismo... todo ello a coste cero de la administración y con un profesorado cada vez más saturado, con las mismas horas lectivas y menos tiempo disponible para atender las necesidades educativas del alumnado. Creo que ya es hora de que las administraciones educativas inviertan, ahora que corren mejores tiempos, actúen y nos dejemos de simples desideratas o campañas acerca de las bondades que aporta la FP a nuestro país.

Estimada ministra: la Formación Profesional se prestigia contando con el profesorado de FP en las reformas, mejorando e igualando sus condiciones laborales (independientemente del tipo de centro o ubicación geográfica), invirtiendo en recursos técnicos y en la actualización profesional de los docentes; y avanzando en la orientación académica y profesional de los centros educativos. 

Ministra Celaá; mucha suerte en su desempeño. Por la cuenta que nos trae a todos.

lunes, 4 de junio de 2018

RETOS PARA LA FP: DIGITALIZACIÓN Y PERSONAS

En el último Congreso Internacional de Formación Profesional celebrado en San Sebastián, con la cuarta revolución industrial como eje central, hemos podido conocer el V Plan de FP que prepara el Gobierno Vasco de la mano de su viceconsejero Jorge Arévalo. Un ya quinto plan que marca las líneas fundamentales de trabajo en las cuales ahonda en los cambios introducidos en los últimos años con nuevas figuras, equipos de trabajo y áreas tecnológicas que seguir desarrollando.


De este plan podemos destacar la creación de los nuevos institutos vascos de aprendizajes futuros y del talento en la Formación Profesional, así como la continuación del centro de investigación e innovación aplicada en la FP (Tknika). Este último ya es una referencia mundial en la Formación Profesional que destaca por su colaboración con otros gobiernos y por la fuerte inversión económica en una FP avanzada que se adelanta al futuro.

fuente: Tknika
Jorge Arévalo no sólo destacó la necesidad de seguir investigando sobre metodologías, espacios de aprendizaje o formación dual; su mensaje prioriza también a la persona sobre la capacitación. Una persona, un alumno, con el que trabajar los valores, además del emprendimiento, la equidad y la igualdad de género, para lograr una sociedad mejor.

Todo esto pasa por una colaboración, en la que el País Vasco es un referencia, entre centros, administración, docentes, empresas. Una colaboración ineludible y fundamental donde compartir conocimiento y proyectos de aprendizaje. El ejemplo de las traineras que nos dejó en su presentación es perfecto para trasladar esta necesaria cooperación (a partir del minuto 19:40):


El resto de ponencias del congreso estuvieron basadas también en esa necesidad que la digitalización del mundo del trabajo nos impone a los que nos ocupamos en la Formación Profesional. Una revolución industrial 4.0 que hace referencia a las nuevas soluciones que están llevando a cabo las empresas industriales y que revolucionan los mercados (Tesla, Joby Aviation, Uber, Airbnb, Amazon, Netflix...). No hablamos sólo de una revolución tecnológica (internet de las cosas, robotización, drones, realidad virtual y aumentada, inteligencia artificial...) sino de una revolución que está cambiando radicalmente nuestros modos de consumo y sobre la que debemos reflexionar para que sea sostenible y humana. (En este canal de YouTube de Tknika están disponibles todas las ponencias).

El mensaje transmitido por los expertos de esta economía digital nos debe hacer plantearnos una Formación Profesional (FP) -Vocational Education and Training (VET)- que ayuden en este proceso de transformación digital repensando los futuros puestos de trabajo. Debiéramos analizar cada ciclo y los perfiles profesionales que se demandaran en el futuro y aún no existen en el mercado laboral, ¿cómo afectarán las tecnologías a las profesiones hoy existentes?. 

Los últimos análisis ya detectan ciertas familias profesionales en declive mientras que otras crecen en gran medida a causa de este proceso imparable de digitalización  ("The Future of Jobs" WEF):



Aún así, se siguen demandando perfiles con competencias clave como la lectoescritura y las matemáticas. Unas competencias básicas para el continuo aprendizaje de los alumnos y trabajadores, para su movilidad futura y su capacidad de adaptación, agilidad a los cambios que están por venir y resiliencia. Siempre habrán ciertas competencias que las máquinas no pueden lograr y son éstas las que debemos fomentar y trabajar en las aulas: creatividad, imaginación, intuición, emociones...

Desde la Unión Europea se nos anima a insistir en la colaboración entre centros, las movilidades del profesorado y alumnos de FP, la integración de las titulaciones y el desarrollo de unas competencias válidas en cualquier estado miembro. Se espera una inversión mucho mayor de la UE en las políticas y presupuestos de la Comisión Europea. Conviene conocer también las diferentes organizaciones internacionales que trabajan en el ámbito de la Vocational Education y que ofrecen posibles colaboraciones y un conocimiento compartido entre sus miembros: WFCP (Wordl Federation of Colleges and Polytechnics), TA3 (Transatlantic Technology and Training Alliance, EFVET (European Forum for Technical and Vocational Education and Training), CHAIN5 (Association to support the level five of VET in Europe), EURASHE (European Association of Higher Education) y UNEVOC (Technical and Vocational Education and Training Unesco Network).

Los asistentes al evento, docentes en su mayoría de Formación Profesional, coincidimos en que los mayores retos a los que se enfrente la FP pasan por la digitalización, el cambio e innovación, las competencias blandas (soft skills), la actualización del profesorado y la flexibilidad y capacidad de adaptación al futuro. 

Espero que nuestras respectivas administraciones, regionales y estatales, tomen buena nota de todas estas necesidades que precisan de fuertes inyecciones económicas, así como que las personas responsables de nuestra Educación tengan la visión de futuro necesaria para planear y ejecutar planes estratégicos en nuestra Formación Profesional. No podemos vivir a golpe de modas, voluntarismo de los docentes, ocurrencias políticas o campañas promocionales. Los centros educativos necesitan horas para llevar a cabo proyectos de innovación e internacionalización, menor carga lectiva para preparar y actualizar los módulos, medios materiales actualizados que contemplen la digitalización de todos los sectores y metodologías en constante actualización para afrontar todos los cambios que ya estamos afrontando como mejor podemos.