jueves, 15 de mayo de 2014

¿ESCUELAS O EMPRESAS CON ALMA?

En una serie de tuits, Jaume Llopis, un tipo sensato, además de profesor y consejero experimentado en muchas empresas, reflexionaba recientemente sobre las empresas con alma frente aquellas que no la tienen. Una reflexión que podríamos trasladar al mundo educativo. Escuelas con alma versus aquellas sin alma.
No es difícil percibir cuando estás en una escuela con alma. Escuelas donde la preocupación principal es el alumno frente al número de matrículas o intereses económicos y personales. Escuelas donde la calidad existe gracias a un claustro en constante actualización profesional. Escuelas donde hay sintonía y cercanía entre los profesores y no personalismos. Escuelas que tienen claro su modelo educativo y los valores que les preocupan.

Los términos de productividad, calidad, innovación o eficiencia son, por suerte, cada vez más habituales en las escuelas. Mientras que otros valores, tradicionalmente recalcados en el mundo escolar -confianza, fraternidad, colaboración, solidaridad, desarrollo humano- deberían ser más visibles en el entorno empresarial. Valores que, en muchos casos, se relegan cuando uno comienza a trabajar o se introduce en el mundo de la empresa.

Convertir las escuelas en meras academias no parece la solución más adecuada. Combinar profesionalidad con humanidad en las escuelas quizás nos haga mejores como personas y profesionales. Ni todo son variables medibles -tipo PISA- ni la escuela puede estar fuera de la realidad que nos rodea.

photo credit: girish_suryawanshi via photopin cc

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