lunes, 15 de junio de 2015

PREMIOS ESPIRAL EDUBLOGS Y FP

Emoción. Con esta palabra podría definir la entrega de los premios espiral a los blogs educativos que tuvo lugar en Madrid el pasado sábado de la mano de Espiral. Una emoción en un acto que me impidió completar los agradecimientos a todos aquellos que han participado, en mayor o menor medida, a que nuestro blog de aula "La clase de Óscar" se llevará el primer premio. 

Mis compañeros efeperos Bernat Llopis con el blog ARdutronica y el blog de Marketing con @marketingnianos recibieron sus merecidas peonzas para unos blogs de aula elaborados con nuestros alumnos de Formación Profesional.  Unos blogs con excelentes artículos gracias a la creatividad, ingenio, esfuerzo y originalidad de estos alumnos. Una muestra de que la FP está más viva que nunca. Una FP que necesita hacerse más visible a través de propuestas que conecten la realidad del alumno con el mundo laboral. Necesitamos una FP alejada de los métodos de enseñanza tradicionales, libros de texto o fotocopias como herramienta principal, evaluación tradicional con exámenes, deberes para casa o calificaciones al uso. Una Formación Profesional donde el trabajo en equipo, de profesores y alumnos, sea la norma. Una FP con nuevos espacios, disposición de mobiliario y menos pasividad del alumno. 


En este premio, todo el mérito es para unos alumnos que han sabido ilusionarse y aprender "sin darse cuenta" a través de la curación de contenidos y redacción de unos materiales originales. Nuestro papel como docentes es la de acompañamiento y dirección inicial. Una dirección que se hace innecesaria a partir del segundo artículo donde los alumnos ya saben las posibilidades que un blog les ofrece. 

También cabe mucho mérito a la dirección del centro educativo, una escuela, en mi caso, que apoya las iniciativas del profesorado y deja autonomía para crear y salirse de "lo que se hace siempre así". La dirección, a través del valor que nos dan, es un apoyo para los profesores fundamental para seguir haciendo. 

No me olvido de mis compañeros de escuela, de aquellos que comparten sus experiencias por el bien común y pensando en la mejora de la enseñanza y en nuestros alumnos como misión principal. Recuerdo también a mi claustro virtual que me ha permitido crecer y ampliar miras dejando atrás la instrucción directa y pasar a otras de aprender y enseñar. 

Y, por supuesto, la familia. Una familia que soporta, a veces demasiado, nuestras horas de disfrute entre blogs, webs, aplicaciones, Twitter, encuentros educativos... 

Finalizo animando a los docentes más escépticos: ¡crea un blog! Porque un blog conjuga todas las bondades del mundo virtual y real. Porque los blogs emocionan, y sin emoción no hay aprendizaje memorable.


1 comentario: