martes, 4 de junio de 2013

¿ME GUSTA A LO QUE ME DEDICO?

Priorizar nuestras preocupaciones no es algo muy habitual en las personas. A nivel laboral desaprendemos a menudo el objeto de nuestra profesión; qué es lo que realmente importa de nuestro trabajo.

Supongo que todo se reduce a  aprender a valorar nuestro estado actual; nuestra profesión y/o nuestra vida personal. Valorar la profesión a la que nos dedicamos pese a los sinsabores que van ligados a ella. Y, ¿qué es lo que nos debería preocupar en primer lugar?

Personalmente, a nivel profesional,  mi preocupación principal es cómo estoy realizando mi labor docente; ¿están recibiendo mis alumnos una buena preparación? ¿progresa mi enseñanza y aprendizaje como profesor? ¿saldrán mis alumnos de FP preparados para el mundo laboral? ¿mejoramos, compartimos y nos implicamos todos los miembros del centro educativo? ¿qué futuro tiene nuestro puesto de trabajo?

Luego están otras cuestiones, a mi parecer secundarias, que no debieran hacernos perder el norte. Cuestiones personales, horario, salario, tipos de alumnos, materiales, horas extras... que tienen su importancia,  pero que no pueden hacernos olvidar la fortuna de trabajar en una profesión que disfrutamos y nos llena. Valorar que tenemos unos alumnos de los que podemos aprender y que nos necesitan, unos compañeros que están en tu misma onda o pueden estarlo, o un trabajo que ocupa felizmente tu tiempo de ocio. Pese al trabajo y estrés acumulado, o a lo difícil que nos lo ponen dirigentes y legisladores.

Podemos y debemos quejarnos cuando las circunstancias lo exijan. Y hoy nos sobran motivos. Pero no podemos caer en el quejido continuo. La protesta por norma. Debiéramos oír más en los claustros: ¡qué suerte tengo al dedicarme a lo que me gusta!

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