DUDAS Y RETOS EN LA NUEVA FP

jueves, 23 de mayo de 2024

 A lo largo de la presentación realizada en el Congreso Innovaprofes III Edición, dirigido a docentes de Formación Profesional de toda España, he podido compartir las dudas que a estas alturas de año nos asaltan a la mayoría del profesorado en relación a la implantación del nuevo sistema de FP que arrancará el próximo mes de septiembre de este mismo año.Tras las intervenciones de la Secretaría general de Formación Profesional del Ministerio de Educación, FP y Deportes, Clara Sanz, así como la del Viceconsejero de FP del Gobierno Vasco, Jorge Arévalo, pude mostrar mi parecer en torno a los cambios que debiera significar la aplicación de la nueva Ley Orgánica 3/2022 de FP y el RD 659/2023 que ordena todo el sistema; pese a seguir a la espera, en algunas comunidades autónomas, de la ordenación específica en sus territorios. 


Conocemos bien los retos y condicionantes de este nuevo sistema en cuanto a las dificultades organizativas que suponen en los horarios docentes, así como el trabajo extraordinario que supondrá la prospección en un sistema totalmente dualizado, con nuevos módulos, programaciones y distintas formas de evaluar y aprender en un marco competencial. Un esfuerzo adicional para transformar la FP que requiere mayor información y formación para los docentes y las empresas, recursos materiales y un horario que permita un trabajo coordinado a nivel intermodular; así como la necesaria actualización técnica y pedagógica de la docencia que ofrecemos. 


Por suerte, partimos de una FP con mucha historia detrás, con grandes profesionales que han ayudado a alcanzar el éxito actual de la misma, y unas metodologías y formas de trabajo que van haciendo mella lentamente en un sistema que requiere cambios adaptados a las nuevas tecnologías digitales y a los sectores profesionales que nacen o se transforman. Aún así, es necesario compartir mucho más los recursos disponibles, disponer de modelos para programar actividades de aprendizaje, plantear una formación docente rigurosa y basada en evidencias, y establecer planes estratégicos a nivel de centro con la autonomía y flexibilidad que la normativa permite. No se trata de hacer lo mismo que hasta ahora, añadiendo más horas lectivas o formación en los centros de trabajo. 


Por ello son también necesarios este tipo de encuentros y congresos para reflexionar y compartir éxitos y fracasos que se llevan a cabo en otros centros de Formación Profesional a lo largo del país. Experiencias como las del País Vasco, Galicia, Castilla La Mancha, Valencia, etc. que se han mostrado de la mano de docentes inquietos de FP que entienden la educación como una mejora continua de la enseñanza y los aprendizajes.  


Indudablemente, el centro de atención de este nuevo sistema de FP sigue siendo el alumnado. Además del profesorado, que somos los que realmente tenemos la opción de seguir transformando la vida de las personas, son los estudiantes los que deben ganar con estos cambios sin necesidad de asfixiar al profesorado. Una dualización sensata y una programación actualizada, junto a buenos recursos materiales, deberían con el tiempo dar los frutos deseados. Ahora solo falta que las administraciones nos acompañen y apoyen con la inversión y visión suficientes para transformar un sistema que funciona siendo mejorable. 


Os dejo a continuación con la presentación realizada que probablemente se publicará también en un vídeo con la ponencia incluida (lo añadiré en cuanto esté disponible):


MATERIALES Y FORMACIÓN PARA EL PROFESORADO DE FP

miércoles, 15 de mayo de 2024

 


No hay manera. Puede haber avanzado mucho la Inteligencia Artificial, las comunicaciones digitales o tener redes sociales hasta para aburrir o presumir de ellas; pero seguimos viéndonoslas cada vez que aparecen contenidos y competencias nuevas en los módulos actuales o futuros que están por venir. Al final, parece que debemos confiar en la labor editorial donde otros docentes y profesionales reflejan lo que ese currículo inabarcable nos demanda para nuestras programaciones. Porque montar materiales nuevos o actualizar los presentes, junto a formarse en habilidades que tengan sentido para el estudiante, requiere de un tiempo que el curso académico no suele dispensar. 

 

Podemos despotricar de esas resultados de aprendizaje que la ley nos exige, pero, a fin de cuentas, ahí seguimos tratando de aterrizar unos criterios que son difíciles de plasmar en un aula repleta de jóvenes bulliciosos con intereses diversos. Lo que no me explico es la falta de colaboración entre centros educativos y profesores de las mismas especialidades a la hora de diseñar esos materiales que también podrían ser elaborados y retribuidos a sus autores desde la propia administración educativa. Estoy convencido de la valía que muchos docentes de FP experimentados atesoran para llevar a cabo esta labor. Lamentablemente, parece que el nuevo sistema de Formación Profesional no contempla este asunto y seguiremos buscándonos la vida como hasta ahora.


Cuestión aparte es la oferta formativa para el profesorado. El número de cursos ofertados es ingente, pero los filtros son escasos. Acostumbramos a recibir multitud de comunicaciones sobre formación docente de todo tipo. Y la moda educativa manda. Igual unos años toca coaching que ahora estamos con la IA. Disparamos a todo lo que se mueve con poca reflexión sobre formadores u objetivos del curso. Y así es difícil acertar. Evidentemente cada profesor tiene sus carencias y necesidades formativas, pero son necesarias unas líneas estratégicas, criterios y selección rigurosa para no perder tiempo en recursos intrascendentes o incluso contraproducentes para el aprendizaje. 

 

En mi opinión, y a nivel transversal para el profesorado de FP, deberíamos incidir en aquellos recursos que faciliten el aprendizaje del alumnado contando con la investigación educativa; también son necesarios más espacios y tiempos para un trabajo en equipo sistematizado de los docentes de cada ciclo formativo, contando con las bondades que nos ofrecen las distintas metodologías y herramientas a nivel organizativo; las competencias digitales también son valiosas si realmente sirven para mejorar nuestra productividad o facilitar competencias útiles para nuestros alumnos (el currículo del futuro módulo de digitalización me parece poco práctico y realista para FP); así como son necesarios más debates o encuentros educativos que nos inspiren en un momento donde la complejidad de los estudiantes y del entorno no facilitan esa motivación que requiere cualquier trabajo. Y el nuestro no es uno cualquiera. 

 

Ahora llega un junio más apretado que nunca para la FP. Seguramente comenzaremos un nuevo curso con todo cogido con pinzas y despotricando de los cambios que nos han venido de sopetón. Quizás sea un momento perfecto para compartir esos materiales que nos toca diseñar y que luego se apolillan en nuestras taquillas digitales. A pesar de los aprovechados o faltos de atención a la hora de mencionar su autoría. Tal vez, con las facilidades tecnológicas que ahora disponemos, podamos publicar esos portafolios digitales, páginas web, repositorios o incluso blogs personales donde mezclar reflexiones, malas o buenas experiencias educativas. Sin pudor ni sin ese síndrome del impostor que suele extenderse entre los más preparados. Ojalá.

Con la tecnología de Blogger.

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