jueves, 19 de octubre de 2017

SEGURIDAD Y PRIVACIDAD EN LAS REDES Y EN LAS AULAS

El uso de las TIC en el aula, tanto con equipos del centro educativo como con dispositivos personales -ya sean portátiles o móviles- conlleva una amenaza permanente a los datos personales del alumno y del profesorado. Es necesario por tanto aplicar políticas de seguridad, no sólo a través de la restricción de usuarios con software y hardware específico, sino a través de mayor formación y sensibilización sobre nuestro uso de Internet.

El concepto de identidad digital está cada vez más trabajado en las aulas, pero no lo suficiente, ya que cada año la exposición desmedida del alumnado (y no poco profesorado) a las redes sociales se incrementa exponencialmente. Es evidente que el álbum familiar guardado en un armario de casa ha pasado a mejor vida y la privacidad merece poco cuidado en las generaciones presentes y venideras. Confundir transparencia con exhibicionismo es una batalla a no perder de vista. Esos millenials de hoy y los que les sobrevienen parece que seguirán sorprendiéndonos a los viejunos de turno.

seguridad y privacidad en las redes y aulas

Me atrevo a dejaros algunos consejos o recomendaciones para que vuestros alumnos y compañeros docentes puedan navegar algo más tranquilamente por las redes sociales y a través de equipos propios o del centro. Muchas de estas medidas puedes encontrarlas en la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) donde dispones además de juegos, tests y herramientas gratuitas para la protección de tus dispositivos y la formación del alumno.

  • Navegación segura. Acostumbra a los alumnos que navegan a través de equipos públicos a utilizar la opción "Ventana de incógnito", "Privada" o "InPrivate" que aparece en Google Chrome, Mozilla Firefox o Microsoft Edge. De este modo no se dejarán nunca sus contraseñas o sesiones privadas abiertas. 
  • Cuentas de correo. Si los alumnos necesitan cuentas de Gmail, Microsoft o cualquier otra para trabajar en el aula, es recomendable que se creen una cuenta exclusiva para estos menesteres y no utilicen la misma con la que tienen su teléfono móvil configurado. Así también evitamos que exporten por error sus datos personales a cualquier otro equipo informático. Si el centro educativo facilita cuentas de correo es conveniente que avise para que se usen únicamente para cuestiones académicas o profesionales.
  • Cerrar sesión. Hay que insistir diariamente sobre la importancia de cerrar sesiones en aquellos programas en los que trabajemos online. En caso de que el alumno no pueda cerrar su usuario por cualquier motivo (corte de luz, fallo de la wifi...) siempre puede ir a la configuración avanzada del navegador y eliminar todo el historial (usuarios y contraseñas incluidas). 
  • Contraseñas. Esta es la típica recomendación a la que pocos hacen caso. Es preciso tener contraseñas diferentes para el correo, redes sociales, bancos u otros servicios. Al menos, ir cambiando la contraseña en aquellas plataformas más delicadas a nivel personal; así evitaremos ver comprometidos nuestros datos en caso de robo de la misma. 
  • Verificaciones. Activar la verificación en aquellos servicios (redes sociales, cuentas de correo...) para que te soliciten una clave en tu teléfono móvil (vía SMS) si se detecta un acceso desde un dispositivo nuevo o público. Evitaremos así intromisiones indeseadas si nuestra contraseña se ve comprometida. Desde la configuración de cada servicio web puedes activar esta opción.
  • Usuarios. Siempre que se pueda conviene crear usuarios personales con clave propia para el acceso a equipos públicos tanto para el uso del sistema operativo como incluso de las redes wifi. Es un buen modo de proteger los datos y pedir responsabilidad a alumnos y profesores en el empleo de los equipos.
  • Wifi segura. No se te ocurra navegar en redes wifi gratuitas de origen desconocido y fiable. Los alumnos son víctimas fáciles de este tipo de redes ya que siempre van justos de datos. Corremos el peligro de que roben nuestros datos y acceden a nuestro equipo personal. Incluso, si puedes, conecta en casa siempre a Internet tu ordenador a través de cable y desactiva la conectividad inalámbrica. (leer artículo al respecto). 
  • La ley. Informar sobre las consecuencias legales que tiene la suplantación de identidad, el acoso a través de las redes, amenazas, el robo de imágenes...Leer: ¿Qué es delito y no en internet?
  • Webs de confianza. Además de no dejar nunca datos en webs que no tengan una url tipo https:// (la "s" final es la clave) hay que concienciar a los internautas menores y a los ya creciditos sobre los peligros de las páginas de descargas o visionado online de contenidos piratas, así como de la cesión que hacemos cuando descargamos apps gratuitas en nuestro móvil permitiendo el acceso a nuestros contactos, cámara, micrófono, ubicación, etc. 
  • Educar, educar y educar. Los más jóvenes, por cuestión de hormonas o falta de madurez, no son conscientes de los peligros o inconveniencias que puede suponer la sobreexposición a las redes sociales, los comentarios que van dejando públicamente o las imágenes y vídeos que suben sin ningún tipo de filtro. Muy buenos materiales al respecto en el blog de Antonio Omatos
La privacidad es un bien demasiado preciado para que no eduquemos al respecto. Reservar algunas parcelas de nuestra intimidad siempre es una buena idea en unos tiempos en los ya no sabemos donde están los límites, qué pasa con nuestros datos y cuál será el precio que acabaremos pagando por hacer uso de servicios que parecen gratuitos. El big data, las redes sociales y el monopolio de Google son amenazas demasiado reales para no cuidar nuestra valiosa intimidad.

¿Tienes algún consejo más?

martes, 10 de octubre de 2017

SUPERFICIALIDAD O PROFUNDIDAD EN LAS REDES (Y EN LAS AULAS)

La liquidez o casi vaporosidad de la sociedad actual, que se experimenta no sólo en los más jóvenes, sino incluso en adultos ya formados, parece algo preocupante y sobre lo que deberíamos reflexionar con nuestros alumnos.

Influencers, youtubers, o un personal branding malentendido, junto al otrora famoso MYHYV, siguen haciendo mucho daño en las perspectivas y deseos de una juventud, millenials o incluso viejovenes que esperan encontrar su maná en los likes o en la fama etérea de las redes. Por desgracia, la humildad y la modestia no son valores favorecidos por los enredos de la comunicación instantánea o por los adoradores de imágenes en Instagram o de sus banales stories.


No nos queda otra que tomar cartas en este asunto y fomentar la discreción, el que vales por lo que eres y no por lo que posees (títulos o bienes) y la prudencia en nuestros actos públicos, ya sean virtuales o en carne y hueso. Nos debemos preocupar por la identidad digital, pero aún más por las formas de ser y actuar en público o en privado. Pensar antes de escribir y no al contrario. O donde digo escribir también valdría fotografiar, filmar, hablar...

Darse cuenta de lo poco que sabemos, de nuestra ignorancia ante tanto conocimiento acumulado disponible, de que somos expertos en nada y aprendices de casi todo, es vital para ser algo más que un número de seguidores o reproducciones pasajeras. El ego es muy mal consejero -casi tan malo como la falta de autoestima- pero hace un daño casi invisible a los más débiles que tienen que soportarlo o que acaban drogados por esos humos de grandeza mal entendida.

El silencio, la lectura o el debate respetuoso no son en absoluto incompatibles con la ludificación puntual en el aula, las nuevas tecnologías o cualquier otro método moderno que implantemos en nuestras clases. Más bien son un complemento obligado para aprender a trabajar en un ambiente propicio y en busca de una convivencia desde el respeto y sin la superioridad artificial del docente u otra figura cualquiera.

Espero que los tiempos de los zascas, los oportunistas, los ególatras incoherentes o los anónimos hirientes de las redes sociales pasen a mejor vida. Anhelo una vuelta o revuelta de esas redes que eran originalmente colaborativas, educadas y en búsqueda de esa última necesidad que describió Maslow: la mera autorealización.

Parece que tenemos mucha faena.

photo credit: iainmerchant Bottoms Up! via photopin (license)