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FORMAR PARA GENERAR CONTENIDOS

jueves, 24 de octubre de 2024

 

FORMAR PARA GENERAR CONTENIDOS

 

Ser perservante o concienzudo no se lleva. Al menos eso dicen algunos gurús y expertos en las redes que nos lanzan anzuelos sin importar si pican pescados precongelados. Si pierdes demasiado tiempo creando contenido es porque algo estás haciendo mal. Eso dicen. Eres un profesional ineficaz o un ingenuo que no hace buen uso de las herramientas digitales que tiene a su alcance. Ser creador de contenidos pasa por programar contenidos para toda una semana en menos de una hora. Y además, aseguran sin vergüenza, que tus creaciones van a ser valiosas y obtendrán la repercusión deseada entre tu público objetivo. Productores a demanda y a destajo. 


La IA generativa ha acelerado este proceso y la desvirtuación de una escritura (y lectura) atenta y artesana. Con Twitter nos hartamos a sintetizar mensajes en esos ciento cuarenta caracteres que inicialmente nos ofrecían. Ahora, ni esas docenas de caracteres son una creación real de sus supuestos autores. Ni siquiera los vídeos o las imágenes nos ofrecen la garantía de que sean verdaderas. Todo son copias por doquier, imitaciones o creaciones ficticias que nos hacen dudar de las personas que las publican o los hechos que anuncian. El fast food de los contenidos ha venido para quedarse. 


Mi sensación, cuando veo que una portada o la imagen que ilustra un artículo parece haber sido generada por IA, es de rechazo. Se pierde autenticidad, pese a que no es justo valorar el fondo por la forma percibida. Las hamburguesas están de moda y nos las quieren hacer pasar por productos gourmet. Y eso mismo está pasando con los contenidos en las redes: cada vez es más difícil encontrar calidad y rigor en artículos o materiales de cualquier tema. Cursos en píldoras (masticables y tragables fácilmente), ensayos con no demasiadas páginas para no asfixiar al lector o vídeos donde en un minuto vas a encontrar la iluminación que necesitas para ser feliz en tu vida profesional y personal. 

 

Estoy convencido que ser resolutivo, flexible y autónomo (competencias que predicamos en la arena del aulario) no está reñido con buscar un aprendizaje más sosegado donde, como en un buen puchero a fuego lento, no necesitamos ser prolíficos sino sustanciosos. Podemos mandar a freír espárragos a todos los que nos prometen aprendizaje sin dedicación, resultados sin constancia o éxito instantáneo. La originalidad y la artesanía acaba sobresaliendo ante tanto content creator desalmado. A pesar de que los likes o los followers nos cuenten otra cosa, o las tendencias de esos estudios que suenan a profecías autocumplidas.

 

La calidad de los textos y contenidos que ofrezcamos al alumnado va a diferenciar nuestra enseñanza. Evaluar de otro modo, diseñar proyectos o ser cercano al alumno y a sus intereses, es compatible con buscar lecturas atentas, momentos de estudio o dedicar tiempo a escribir sin caer en el control C y V. En absoluto están demodé este tipo de prácticas. Estamos haciendo un enorme favor a estos estudiantes, futuros profesionales, que van a tener que cocinarse la vida ligando datos, filtrando restos, escogiendo el conocimiento y generando su propio relato de provecho. 

 

P.D. Para ser sinceros, he dedicado ochenta y dos minutos para la edición de este artículo. ¿Demasiado o muy poco tiempo?

 

Foto de Gaelle Marcel en Unsplash

MATERIALES Y FORMACIÓN PARA EL PROFESORADO DE FP

miércoles, 15 de mayo de 2024

 


No hay manera. Puede haber avanzado mucho la Inteligencia Artificial, las comunicaciones digitales o tener redes sociales hasta para aburrir o presumir de ellas; pero seguimos viéndonoslas cada vez que aparecen contenidos y competencias nuevas en los módulos actuales o futuros que están por venir. Al final, parece que debemos confiar en la labor editorial donde otros docentes y profesionales reflejan lo que ese currículo inabarcable nos demanda para nuestras programaciones. Porque montar materiales nuevos o actualizar los presentes, junto a formarse en habilidades que tengan sentido para el estudiante, requiere de un tiempo que el curso académico no suele dispensar. 

 

Podemos despotricar de esas resultados de aprendizaje que la ley nos exige, pero, a fin de cuentas, ahí seguimos tratando de aterrizar unos criterios que son difíciles de plasmar en un aula repleta de jóvenes bulliciosos con intereses diversos. Lo que no me explico es la falta de colaboración entre centros educativos y profesores de las mismas especialidades a la hora de diseñar esos materiales que también podrían ser elaborados y retribuidos a sus autores desde la propia administración educativa. Estoy convencido de la valía que muchos docentes de FP experimentados atesoran para llevar a cabo esta labor. Lamentablemente, parece que el nuevo sistema de Formación Profesional no contempla este asunto y seguiremos buscándonos la vida como hasta ahora.


Cuestión aparte es la oferta formativa para el profesorado. El número de cursos ofertados es ingente, pero los filtros son escasos. Acostumbramos a recibir multitud de comunicaciones sobre formación docente de todo tipo. Y la moda educativa manda. Igual unos años toca coaching que ahora estamos con la IA. Disparamos a todo lo que se mueve con poca reflexión sobre formadores u objetivos del curso. Y así es difícil acertar. Evidentemente cada profesor tiene sus carencias y necesidades formativas, pero son necesarias unas líneas estratégicas, criterios y selección rigurosa para no perder tiempo en recursos intrascendentes o incluso contraproducentes para el aprendizaje. 

 

En mi opinión, y a nivel transversal para el profesorado de FP, deberíamos incidir en aquellos recursos que faciliten el aprendizaje del alumnado contando con la investigación educativa; también son necesarios más espacios y tiempos para un trabajo en equipo sistematizado de los docentes de cada ciclo formativo, contando con las bondades que nos ofrecen las distintas metodologías y herramientas a nivel organizativo; las competencias digitales también son valiosas si realmente sirven para mejorar nuestra productividad o facilitar competencias útiles para nuestros alumnos (el currículo del futuro módulo de digitalización me parece poco práctico y realista para FP); así como son necesarios más debates o encuentros educativos que nos inspiren en un momento donde la complejidad de los estudiantes y del entorno no facilitan esa motivación que requiere cualquier trabajo. Y el nuestro no es uno cualquiera. 

 

Ahora llega un junio más apretado que nunca para la FP. Seguramente comenzaremos un nuevo curso con todo cogido con pinzas y despotricando de los cambios que nos han venido de sopetón. Quizás sea un momento perfecto para compartir esos materiales que nos toca diseñar y que luego se apolillan en nuestras taquillas digitales. A pesar de los aprovechados o faltos de atención a la hora de mencionar su autoría. Tal vez, con las facilidades tecnológicas que ahora disponemos, podamos publicar esos portafolios digitales, páginas web, repositorios o incluso blogs personales donde mezclar reflexiones, malas o buenas experiencias educativas. Sin pudor ni sin ese síndrome del impostor que suele extenderse entre los más preparados. Ojalá.

CÓMO INFLUYES EN LOS JÓVENES DOCENTES

domingo, 17 de septiembre de 2023

 

como influyes en los jóvenes docentes

La naturaleza manda y el ímpetu juvenil de los primeros años como docente suele ir menguando conforme pasan los años. Si la salud te respeta es más fácil mantener intactos los motivos por los que comenzaste a trabajar; más aún si la vocación y la ilusión eran parte de esos primeros cursos. Ahora, con unos cuantos lustros a la espalda, ya eres uno de los viejos del lugar; un señor o señora en toda regla; un tipo que podría ser el padre o madre de esos jóvenes que cada año te escudriñan para saber qué tipo de profe eres. Empiezas a estar de vuelta de todo. Y aún no te das cuenta de tu influencia sobre los compañeros y compañeras que te rodean. 

 

Sin embargo, ahí están esas nuevas filas de profesores que, como tú, tienen la oportunidad de encauzar su vida profesional en el desafiante mundo de la enseñanza. Y sí, es una ocasión, estimado joven docente: Porque si sientes la docencia solo como una salida laboral más, seguramente no acabe llenándote, a pesar del sueldo decente y unas vacaciones generosas. Sin los motivos adecuados para dedicarte a la educación puede que acabes quemado según gire el aire cada curso; o puede que no aguantes las impertinencias consabidas de la muchachada; o puede que acabes con esa estrechez de mira que acompaña a los que solo ven obligaciones y no disfrutan de esas vidas en crecimiento que nos escuchan. Y todas esas posibilidades son admisibles, pero puede también que acaben llevándote a la indolencia o a la queja permanente. El sistema, los jefes, los alumnos... serán responsables de ese resquemor profesional. Todos menos tú. Una amargura que acabarás compartiendo.

 

Y ahí andas caminando por el pasillo del centro educativo, sabiéndote dominador del terreno de juego. Pocos se atreven a llamarte la atención por muchos desaguisados que cometas. Cierras las puertas del aula y allí no hay VAR ni cámaras (afortunadamente) que subsanen los errores o faltas cometidos. Eso de la mejora permanente quedaba muy bien en los manuales de calidad; pero ahora, ¡que otros se dediquen a ello!; que cada cual se preocupe de sus privilegios. ¿Aquello del bien común qué era? 

 

Y así continúa pasando un curso tras otro. Parece que no eres sabedor de lo mucho que cala esa actitud tuya para con los alumnos y tus compañeros. Ese postularte cuando es necesario. Ese no censurar el trabajo u opinión formada de un colega. Ese saber rectificar cuando metes la pata. Ese compartir recursos propios y dar crédito al trabajo de los demás. Ese tener claro que el alumno es lo primero y entender sus circunstancias. Ese no quitarse de en medio aprovechando la norma y a costa de un compañero. Ese buen carácter cuando la coyuntura no es la más idónea. Ese aportar e implicarte en tu centro pese a la saturación que arrastramos todos en mayor o menor medida. O ese pedir ayuda cuando la necesites. La ansiada congruencia.

 

Bien sabemos que, por mala costumbre, los docentes somos pésimos trabajadores en equipo. A todos nos place dar clase a nuestro aire, sin dar explicaciones a nadie. El problema sobreviene cuando animaos a los alumnos a empatizar, a coordinarse, a coevaluarse, a darse feedback... Todo ello daría para un nuevo y extenso artículo. En todo caso, replanteemos nuestra docencia junto a nuestros más y menos jóvenes compañeros. Ojalá todos tengamos la suerte de apropiarnos de las mejores cualidades de los profesores que nos precedieron y acompañaron en esta larga carrera. Yo he tenido esa fortuna, aunque me queda mucho por mejorar.


EDUCAR EN LA SOCIEDAD DEL TRÁMITE DIGITAL

viernes, 14 de julio de 2023

EDUCAR EN LA SOCIEDAD DEL TRÁMITE DIGITAL

 

La vida pasa entre trámite y trámite. Trámites resueltos, omitidos, demorados, inacabados... Cuando no tenemos que solicitar una matrícula, estamos con la firma digital, demandando el voto por correo, haciendo una transferencia, comprobando los recibos, pidiendo una cita online, programando una videollamada, atendiendo al seguro o haciendo un pedido vía web. Estamos continuamente trabajando para hacer gestiones digitales que, supuestamente, nos dan facilidades para nuestra vida personal. Pero, ¿alguien se ha detenido a contabilizar ese tiempo particular destinado a efectuar trámites digitales? La digitalización de los procesos es un negocio redondo para las empresas que desalienta a menudo a cualquier ciudadano.

 

Un problema mayor lo tienen las personas con escasas competencias digitales, principalmente gente de edad avanzada, que encuentra imposible llevar a cabo estos trámites sin ayuda o les obliga a la presencialidad; muchas veces dependientes de la buena fe del ayudante de turno. ¿Cuánta gente habrá que perderá oportunidades personales, no sabrá solicitar ayudas o será sancionada injustamente por incapacidad digital? Pero la gente más joven tampoco se libra de los inconvenientes de realizar toda suerte de trámites digitales. Nos quejamos de si no saben hacer una simple solicitud administrativa, leer unas instrucciones para cumplimentar un impreso o gestionar sus certificados personales por Internet, pero: ¿enseñamos a ello convenientemente?


A excepción de los que estudian gestión administrativa, la tónica es el sálvese quien pueda. Además de la necesidad de una lectura comprensiva de todo tipo de textos, se ha vuelto imprescindible esa habilidad digital que te permite descargar apps, firmar digitalmente, trajinar con claves, gestionar un correo, solventar trabas técnicas desde distintos entornos, etc. Y no estoy pidiendo una asignatura digital más, sino un impulso de la informática más allá de la ofimática habitual, también importante. La Inteligencia Artificial será además una ayuda a esta vida en trámite permanente; veremos cómo podemos plantearla y educar mejor en el futuro para sacarle provecho como gestor en forma de ahorro del tiempo personal. 

 
 
En Formación Profesional, los futuros trabajadores por cuenta propia o ajena, tendrán necesariamente que buscarse la vida en este intricado mundo del trámite. Ser capaces digitalmente de gestionar becas y ayudas, administrar una agenda online, diligenciar una instancia, acceder a recursos de empleo, etc. es algo básico para su futuro. Próximamente, a través del nuevo módulo transversal de Digitalización aplicada a los sectores productivos, valoraremos si somos capaces de abordar estas y otras cuestiones relevantes y si no caemos en los enredos conceptuales que tan poco aportan a la vida real. Ser un inepto digital puede tener graves consecuencias y no podemos permitirnos, desafortunadamente, decir aquello de "a mí no me va la tecnología".


La espiral digitalizadora difícilmente tendrá un límite en nuestra vidas. Continuaremos renegando de este sistema de vida que nos mantiene conectados con la gestión diaria. Un régimen que nos ha ahorrado colas físicas (no las digitales) pero que nos hace dependientes de sistemas operativos y una buena conectividad. La usabilidad no solo debe ser abordada para y por los vendedores digitales, sino que ha de ser una obligación para cualquier plataforma que ofrezca servicios digitales básicos que puedan suponer un coste de oportunidad elevado a sus usuarios. 

 

Los reducidos privilegiados seguirán siendo todos aquellos que no necesitan llevar a cabo personalmente ningún tipo de trámite. Esos pocos, o los que puedan permitirse un retiro lejos del mundo digital, fuera de toda cobertura, habrán ganado la despreocupación de una vida sin trámites. El resto, seguiremos peregrinando y dando tumbos por esta sociedad del trámite.


Foto de Girl with red hat en Unsplash

RECETAS PARA LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO

lunes, 5 de junio de 2023

 


 

La formación del profesorado es a menudo entendida como una píldora analgésica que deseamos que tenga un efecto inmediato para sobrellevar el trastorno momentáneo. Hay quien incluso no cree en sus propiedades calmantes, los negacionistas de siempre, o aquellos que prefieren el remedio natural de la inacción. Hasta hay quienes consideran que, gracias a sus excepcionales condiciones personales, no requieren de tratamiento alguno. 

 

Los docentes, adalides del estudio diario y de los exámenes finales, podemos pretender incluso que, con unas horas de formación presencial, online o a distancia, vamos a progresar de un modo relevante. Podemos pecar de ingenuidad o tal vez de hastío. Quizás nos hemos acostumbrados a pasar una jornada mal escuchando a un ponente al que fácilmente olvidamos cuando se despide. Las lecturas previas o posteriores suelen quedar para esos pocos frikis que se flagelan con la actualización que requiere su profesión. Eso de estudiar y debatir quedó para el pasado. Los factos, como dirían nuestros estudiantes, tienen poca relevancia frente a las creencias que arrastramos. 


Solo nos faltaba adicionar mitos educativos y ocurrencias para que algunos acabaran de aborrecer la formación. Con no poca razón. Hemos sufrido píldoras formativas de dudoso origen y con los efectos secundarios que ocasiona la pérdida de tiempo. La homeopatía educativa es otra de las razones de ese cuestionamiento permanente de la formación continua. Advenedizos, distractores de lo importante, que han hecho buenos a otros chamanes de la pseudoeducación. Títulos, certificados, badges o insignias, gomets... todo ha valido para captar nuestra atención y obtener un resguardo en entredicho. Y los remedios milagrosos no existen. Lo que cuenta es ese mismo interés y curiosidad que demandamos a los discentes.


Ahora, incluso, surgen voces contra la pedagogía en favor de una enseñanza tradicional como si los pedagogos fueran una invención de hace cuatro días. Y docentes, pedagogos y formadores, hay mejores y peores, como en cualquier ramo. Más elementos para digerir con aprensión cualquier oferta formativa destinada al profesorado. Solo cabe la zanahoria del sexenio o la imposición directiva. Paradójicamente, hace falta mucha pedagogía para inculcar una necesidad de formación de calidad que mejore nuestras competencias técnicas y aptitudes pedagógicas. No hay alcance sin cierta profundidad. 


La botica de la oferta formativa abunda en competencias digitales y emocionales; pero el poso de la prescripción suele resultar escaso si no hay un seguimiento o una profundización personal. No está mal ser un contestario educativo; pero sin horas de dedicación, estudio o reflexión, los argumentos te invalidan. La autocrítica del qué poco sé es la mejor receta para afrontar cualquier jornada formativa diseñada desde el conocimiento. Y mira que hacen falta buenos farmacólogos que acierten en la composición de la oferta formativa docente que nos formulan cada curso.


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UN BUEN MÁSTER DE FORMACIÓN DEL PROFESORADO DE FP

miércoles, 18 de enero de 2023

El peaje del máster del profesorado se ha vuelto caro. Si decides adentrarte en la profesión docente no queda otra que cursar uno de los másters que las distintas universidades ofrecen para poder ejercer en un centro educativo público o privado. La formación pedagógica pasa hace años por al menos un año académico con asignaturas teóricas, unas prácticas y un trabajo fin de máster. La elección de uno u otro programa, o incluso la especialidad, la acaba determinando el precio y la facilidades para ser compatibilizado (presencial, semipresencial u online) con otras ocupaciones académicas o laborales. Nada nuevo bajo el sol. 

 

Los que desean ejercer como profesores de FP tampoco tienen muchas opciones para su especialización. La parte teórica, común en muchos másteres y especialidades, no tiene tanto valor como unas buenas prácticas en un centro educativo donde puedas observar cómo trabajan en la especialidad que te interesa. Cada familia profesional es un mundo. Paradójicamente, la remuneración de los tutores de prácticas de los centros educativos es testimonial (por no decir otra cosa). A pesar de los elevados precios que se llegan a pagar en algunas universidades. 

 

Los primeros compañeros docentes que te acompañan al inicio de tu carrera docente pueden ser un factor determinante para ejercer la profesión. El ambiente de trabajo, el compañerismo, el afecto por el alumnado, las ganas de innovar, las lecturas compartidas... son activos no disponibles en los programas del máster del profesorado. Esa primera experiencia, a menudo sin guía, es importante a la hora de enfocar una profesión que tiene muchas aristas. La inexperiencia como enseñante te puede abocar a cierta rigidez o falta de empatía con esos jóvenes que parecen estar esperando tus fallos. Incluso hay quien apuesta por mostrarse inclemente para suplir la natural falta de seguridad. Siendo el equilibrio, exigencia-flexibilidad, lo necesario para una buena docencia. 

 

La lástima, en el caso de la Formación Profesional, es el escaso valor que se dota a la experiencia en el sector profesional en el que se va a ejercer como docente. En muchas familias profesionales tenemos docentes con títulos superiores que rara vez han ejercido en su ámbito productivo o de servicios. Y poco se hace al respecto para revertir esta situación. Incentivar las prácticas en empresas de los docentes de FP actuales y futuros debiera ser una prioridad de las autoridades educativas. Es necesario dar tiempo y remuneración a unas estancias formativas que seguro acabarían redundando en una preparación más real y actualizada de los futuros técnicos de Formación Profesional. 

 

En el máster del profesorado acabarás escuchando y leyendo muchas teorías, modas o formas de ver la educación. La didáctica, las nuevas tecnologías o la innovación educativa tendrán su importancia, muy relativa a la larga, pero la práctica diaria y el interés por mejorar cómo gestionar el aula y que tus estudiantes aprendan más acabará resultando diferenciadora. Los buenos profesores y profesoras de FP acaban destacando tanto por sus conocimientos actualizados en los módulos impartidos como por esa otra mirada donde siempre caben la empatía, la paciencia y el anhelo personal porque todos y cada uno de sus alumnos progresen. El máster por ser un experto docente de FP finaliza cuando te jubilas. 

 

LA FORMACIÓN ONLINE NO FUNCIONA

martes, 21 de abril de 2020
El título de esta entrada es totalmente equívoco; al igual que el tuit donde me planteaba el fiasco de la formación online que estamos llevando a cabo en esta situación excepcional de alerta sanitaria y que nos debería hacer meditar al respecto.

Tengo claro, como algunas personas comentaban en ese mismo tuit, que la formación a distancia es útil y fundamental en ciertas circunstancias donde el alumnado no puede cursar presencialmente unos estudios por razones personales o profesionales. El e-learning o aprendizaje virtual a través de Internet nos ofrece un sinfín de posibilidades muy superiores a la tradicional enseñanza a distancia basada en los contenidos de un libro de texto. Son numerosas las organizaciones con experiencia en el e-learning y no voy a descubrir América enumerando las ventajas que ofrece este tipo de formación.

La formación online no funciona ahora mismo porque muchos alumnos son inmaduros, sobre todo en etapas de educación obligatoria, y precisan del acompañamiento de sus docentes en un contexto donde sus familias tampoco pueden atenderlos o no disponen de los conocimientos suficientes para acompañarles en su aprendizaje. No funciona porque, tal y como está planificada, deprisa y corriendo, impide una organización adecuada y una coordinación de los equipos docentes. Esa (des)organización prorroga o amplía ese trabajo meramente individual del profesorado en un "sálvese quién pueda" habitual en muchos centros educativos donde cada uno suele hacer lo que mejor puede o cree. 

La formación online no funciona cuando venimos de un tipo de formación presencial que presenta unas inercias heredadas y ciertas malas costumbres de muchos alumnos que esperan una explicación individual de cualquier tarea y un estímulo de sus profesores. Sin descontar la falta de comprensión lectora que padecen muchos estudiantes, ¡ojalá nos sirva todo esto para fomentar e invertir en lectura! Sin perder de vista la necesidad de socialización con sus compañeros en un espacio, la escuela, que les ofrece a algunos una válvula de escape diaria a su situación familiar. Y la formación online, por mucha videollamada y aplicación digital que dispongamos, no ofrece ese contacto físico humano que los alumnos necesitan, al igual que su profesorado acostumbrado a hablar o escuchar a través de las miradas.

Luego vienen las dificultades de la evaluación de la formación online. La experiencia en este aspecto, sobre todo a nivel universitario o incluso en la Formación Profesional, ofrece múltiples prácticas docentes para valorar el aprendizaje y el trabajo del alumno. En la formación presencial, habituados a evaluaciones llevadas a cabo principalmente con exámenes escritos, se torna casi imposible encontrar alternativas fuera de los exámenes online o los tests que ahora abundan en las plataformas digitales de los centros educativos. Evaluar de otro modo requiere mucha reflexión, así como unas pautas claras de las que, en estos instantes, no disponemos. Lástima que el blog EvaluAcción no siga con esa tarea transformadora. Tampoco te pierdas, aunque dudo que ahora tengamos ese tiempo de reposo y lectura necesarios, los recursos que ofrecen desde EDULLAB o desde Conecta13.

En cualquier caso, espero que esta situación de emergencia, que habrá llevado a muchos profesionales de la enseñanza a valorar en su justa medida la necesidad de ser competente digitalmente, no sea aprovechada por las administraciones para hacer recortes; como prueba de que los alumnos pueden aprender por su cuenta y el docente es ese mero acompañante, asesor o coach que algunos pregonan. Tampoco deseo que, cuando todo esto pase, caigamos en el ansia de digitalizar todo sin ton ni son y sin un plan de formación a medida. La experiencia nos ha demostrado que las herramientas no son la solución ni el problema principal de la Educación y los robots, señoras y señores, no pueden sustituirnos por mucha inteligencia artificial que se desarrolle.

Sirvan estas líneas para valorar el enorme trabajo que desempeñan los formadores online desde sus instituciones públicas o privadas; una tarea poco valorada y que, como muchos están comprobando ahora, supone infinidad de horas de diseño de materiales, comunicación y evaluación de tareas. Un trabajo que, pese a estar bien desarrollado y con buenos resultados, no es tan agradecido y reconfortante como es la formación presencial. 

Ahora, no queda otra, sigamos con el mejor ánimo posible con la teleformación, e-learning, formación online y a distancia, aprendizaje virtual o electrónico, o como lo quieras llamar. Todo sea por nuestros alumnos. Desde casa. 

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¿TITULITIS O EXPERIENCIA CON ACTITUD?

viernes, 21 de septiembre de 2018
Que en este país somos los reyes de la titulitis no es algo nuevo para muchos; lo cual no justifica esa supuesta avaricia por obtener cualquier título y a toda costa. Tal vez el problema lo vengamos arrastrando por esa manía de inflar currículums, sin valorar, en muchos casos, la persona que anda detrás de los mismos o por apreciar en exceso los apellidos del candidato de turno.

Incluso, en cualquier concurso oposición, no es raro que los postulantes presenten un mamotreto con los tropecientos cursos, cursillos, certificados, documentación o informes sellados por todo tipo de organizaciones. Sumar horas de cursos realizados, con escaso filtro, puede ser casi una empleo previo imprescindible para cualquier opositor que pretenda el éxito en su ambición personal.

Mientras tanto, la experiencia profesional, la madurez personal, el saber estar o las referencias profesionales, parece que van perdiendo rédito; un buen currículum, con un diseño vanguardista aderezado de un sinfín de títulos variopintos, puede ser más provechoso que una perseverante carrera profesional. Puedes llegar a ver frustrado un empleo si no acreditas un certificado de idiomas o no has cursado el "innovador" cursillo de turno.

A nuestros alumnos de Formación Profesional les insistimos en que la actitud es lo que manda en un puesto de trabajo. Que esas competencias blandas -soft skills- son más importantes de lo que piensan; pese a que su título oficial como técnico o técnico superior les abrirá unas puertas que demandan una certificación oficial y contrastada: "¿Cuáles son las habilidades más valoradas por las empresas?".
Lo que no podemos es caer en la rueda de formarse por inercia o sin buscar un aprendizaje útil para su vida laboral presente.

Luego vendrá la experiencia, que, aderezada de esa actitud profesional, es la que realmente diferencia a un buen profesional de otro ordinario. No hay más que ver a una camarera experimentada que te sirve con celeridad o a un enfermero que te extrae sangre con el máximo cuidado y sin dejarte marca alguna. La diferencia la marcan las personas con esa veteranía a la que adicionan una disposición siempre positiva.

Por favor, sigamos centrándonos en lo que más importa, inculcando esa disposición hacia el trabajo, pero sobre todo exigiendo a las empresas y a la administración que se valore en su justa medida este valor en detrimento de los títulos secundarios de turno. De hecho, las grandes empresas tecnológicas ya apuestan por contratar sin exigir títulos: "Las 15 grandes empresas que ya no exigen un título para contratar (y los motivos)".  Aún así, habrá que estar vigilantes si estamos hablando de valorar más una serie de competencias sobre otras, o se está buscando abaratar salarios.

De momento, seguiré guardando mi carpeta con ese sinfín de certificados que me pueden salvar el pescuezo en alguna ocasión.

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DE LA FORMACIÓN Y REFLEXIÓN DEL PROFESORADO

jueves, 5 de julio de 2018
Cuando conoces la realidad de otros centros educativos se percibe rápidamente que las inquietudes son habitualmente comunes con independencia de la localización geográfica o la titularidad del centro. Parece que hubiera un espacio universal donde el profesorado y los equipos directivo estuvieran transitando permanentemente en búsqueda de esa actualización pedagógica que cubra las expectativas de los alumnos y, sobre todo, de una sociedad exigente ya por norma.


Creo que esa abundancia de formación ofertada, utilizando como analogía las líneas de Herbert Simon que aparecen en el siguiente tuit de Carlos Magro, nos desvía de algún modo de los objetivos de una actualización docente que a menudo confundimos con estar al día de las modas educativas; agobiados por esa pretendida innovación educativa, el edutainment, los gurús, los influencers, etc.

En este mundo de sobreinformación, ya es hora de comenzar a reflexionar sobre a qué prácticas educativas merece la pena dedicar nuestro cada vez más escaso tiempo. Si realmente conviene practicar o utilizar determinadas herramientas o metodologías -innovadoras sólo en el nombre- que en breve caerán en desuso o si merece más la pena compartir momentos de reflexión con docentes con cierto bagaje de nuestro centro o entorno más próximo.

En cada centro educativo tienen, por herencia cultural o por la línea de trabajo en el centro, una serie de puntos fuertes que no se valoran lo suficiente y merecen ser explotados y difundidos. Luego, en cada escuela, tenemos también unas carencias concretas que son aquellas que merecen ser trabajadas al margen de esas modas educativas y requieren de una sosegada reflexión para no perder tiempo ni recursos en actividades estériles. Porque hay escuelas que necesitan formación para adquirir una competencia digital mínima, mientras que a otras les interesa desarrollar más la cooperación de sus docentes o, tal vez, sólo requieren actualizar contenidos o materiales a disposición del profesorado.

Es por ello indispensable saber quien nos puede ofrecer esa formación, si ha pisado el aula o tal vez no sea necesario, o si tal o cual metodología está basada en evidencias auténticas (recomiendo la lectura del blog de Marta Ferrero: situsupierass.wordpress.com). No se trata de demonizar, ni mucho menos, prácticas con décadas de experiencias como el Aprendizaje Basado en Proyectos, o la utilización puntual del juego en el aula, usada a lo largo del tiempo, o la edición de vídeos con fines educativos.

Estoy hablando de que si bien muchas prácticas o experiencias pueden ser utilizadas en el aula, debemos previamente reflexionar sobre su uso y acometer su introducción con cautela y sin desechar métodos o herramientas que, por parecer antiguos, no son menos eficaces en esta compleja labor que es la enseñanza. Por concretar, me disgusta que en muchos centros se venda más (y se compre también más) el bilingüismo o el uso de ciertos dispositivos, que un buen plan lector a medida de cada etapa educativa y vertebrado con la escuela, las familias y el entorno.

Resumiendo. Estoy convencido que los equipos docentes, a nivel de centro, debemos encontrar esos tiempos de reflexión o atención a las prácticas que queremos llevar a cabo, tanto a nivel individual (con lecturas y cavilación), como a nivel grupal con nuestros compañeros. Precisamos de esa reflexión para no errar ni en el diagnóstico ni en las terapias que nos puedan vender como un remedio rápido a los perpetuos y variables inconvenientes de la educación. Y, aún así, seguiremos haciendo lo que podemos.

photo credit: vivek jena barber colman rockford via photopin (license)

LOS RETOS DE NUESTRA FORMACIÓN PROFESIONAL

jueves, 30 de noviembre de 2017
¿Hacia dónde vamos en la Formación Profesional? ¿qué caminos y qué retos debemos afrontar en la actualidad? ¿cómo podemos los docentes de FP abordar estos cambios?

En el día de hoy, en la Jornada de Innovación Metodológica en Formación Profesional celebrada en Salamanca, hemos podido descubrir e intuir algunas respuestas a estas cuestiones. Todos los ponentes invitados parecemos coincidir en la vital importancia que tienen las competencias personales, las llamadas "soft skills", en la empleabilidad de nuestros alumnos. Estamos de acuerdo en que no podemos continuar calificando únicamente las competencias técnicas de nuestros alumnos sin valorar aspectos como la actitud, la implicación, el respeto, la autonomía y responsabilidad, la capacidad de resolución, la creatividad, la adaptabilidad...

Oscar Boluda eFePeando

En las primeras ponencias, con el Aprendizaje y Servicio como eje central, se demuestra que las experiencias en entornos reales ayudan a trabajar esta serie de competencias. Los alumnos pueden ser valorados como profesionales, a la vez que ofrecen un servicio a su entorno y sensibilizan a la comunidad educativa en aspectos que trascienden del ámbito académico. Los proyectos de Mabel Pérez en el área de la Dietética, Mª Jesús Sánchez con el módulo de Empresa e Iniciativa Emprendedora y los niños refugiados sirios, o la profesora Laura León en Integración Social y colaborando con el colectivo gitano de su ciudad, son magníficos ejemplos en los que la Formación Profesional sale de las aulas logrando la implicación del alumno y alcanzando un aprendizaje memorable. 

En otra de las ponencias, por parte de Natalia Gastón y Agustín Agirre, integrantes del Centro de Innovación e Investigación Aplicada del País Vasco (Tknika), fuimos testigos de su atrevimiento y avance con respecto a otras comunidades autónomas y regiones europeas en relación a las nuevas metodologías y su visión sobre la Formación Profesional. En el País Vasco, hace ya tiempo que tienen claro que el presente está en el trabajo colaborativo, en las redes de trabajo entre centros y entre el profesorado de las escuelas; en la necesidad de establecer equipos docentes para cada ciclo formativo y en cada centro de FP. Apuestan por los retos intermodulares, por una evaluación de esas competencias personales que antes comentaba, por la figura del "coordinador de aprendizaje" en los centros y por una flexibilidad en los espacios y en los horarios de los profesores del ciclo. Todo ello, gracias sin duda, a la apuesta política de la viceconsejería de Formación Profesional que desde hace más de diez años trabajan pensando en el futuro de un modo estratégico.

Muchos de sus materiales están disponibles en: ethazi.tknika.eus Me quedo también con la frase de Agustín, "trabajar en serio no es trabajar serio". Una frase que podemos aplicar tanto a la formación profesional en las aulas como a cualquier otro sector profesional.

La última ponencia, de Juanjo Vergara, experto en Aprendizaje Basado en Proyectos, que pude seguir únicamente por Twitter (#FP_SA), incidía también en trabajar partiendo de la realidad, desde la generación de emociones y revertiendo ese esfuerzo en el entorno. El ABP es una metodología tremendamente útil para llevar esto a cabo. 

Por último, os dejo con la presentación de mi intervención, titulada "Formación Profesional y competencias. ¿Regreso al futuro?" por la incertidumbre constante en la que los profesores de FP estamos inmersos. Queremos innovar, necesitamos experimentar, pero no podemos perder de vista todo el trabajo que se viene haciendo desde hace muchos años en la Formación Profesional. Nuestro futuro es el ahora y debemos adelantarnos al mismo con los recursos actuales.

También muestro el trabajo que hacemos en el aula y el uso de ciertas herramientas digitales (blogs, sites, Canva) que ayudan a reflexionar sobre la identidad digital del alumno y que son sencillas de manejar. Todo ello disponible en mi portafolio digital.

Expongo igualmente la necesidad de compartir experiencias tanto dentro como fuera de los centros de FP.  El éxito que supone contagiar las buenas prácticas entre los compañeros de claustro, aprovechando los intereses personales de cada docente para conectar mejor con el alumno son también claves en la transformación educativa de los centros. No menos importante es la evaluación de las competencias personales que mencionábamos al principio; una evaluación diferente que nos debe hacer reflexionar sobre qué buscamos en los alumnos y si son suficientes las típicas calificaciones finales.

Gracias de nuevo desde aquí a Elena Rodríguez por la invitación y organización de unas jornadas de FP por y para profesores de Formación Profesional, que rara vez se convocan por la geografía española. Ha sido un placer compartir este tiempo con otros docentes de Formación Profesional.

¿QUÉ FORMACIÓN NECESITAN LOS DOCENTES?

martes, 6 de septiembre de 2016
Cada vez parece más difícil seleccionar y conformar un plan formativo que atienda a las necesidades de los centros educativos y su profesorado.  Es enorme la oferta de cursos, charlas, congresos, ponencias... que podemos encontrar por las redes o a través de multitud de centros y organizaciones especializadas.

Si a todo ello le añadimos las modas educativas del momento junto a la necesidad de no perder comba y mantenerse actualizado, tratando de satisfacer las demandas de las familias o las empresas y buscando cumplir los requisitos de titulaciones exigidos por la administración; nos encontramos ante una complicada decisión.

Los equipos directivos buscan además una formación que motive, que a su vez tenga impacto real en el aula, de carácter práctico y si es posible con esa "innovación" que ahora debe aderezar cualquier decisión. Con el problema añadido de la singularidad de nuestra profesión: cada docente tiene necesidades diferentes y prioridades diversas.

reflexión formación docentes profesoradoEn mi opinión, todo ello no quita que se pueda planificar en los centros educativos una formación que pueda satisfacer a todos los individuos o grupos implicados. Creo que cada centro debe diseñar una línea de formación donde se busque un aprendizaje común, que se haya reflexionado de antemano entre toda la comunidad educativa, y, por otro lado, una formación individual, formal o informal, que trate de satisfacer las necesidades propias de cada docente.

Es necesario ese aprendizaje común para seguir creciendo como centro educativo, para seguir desarrollando una cultura de aprendizaje que incluya el trabajo cooperativo entre los docentes, entre los alumnos y entre los alumnos y los docentes. Sin embargo, como mencionaba anteriormente, es precisa una reflexión pausada del claustro, a nivel individual y grupal, así como de los equipos directivos de cada centro. Es necesario tener claro qué tipo de competencias buscamos desarrollar y cómo deseamos que aprendan nuestros alumnos.

Aunque para ello, para esa necesaria reflexión, son imprescindibles los tiempos y espacios (artículo personal al respecto) donde los docentes podamos encontrarnos con calma y sin la mirada puesta en el comienzo del curso escolar, la documentación exigida, los materiales del aula, las últimas aplicaciones informáticas que hay que actualizar o un horario demasiado corto e intenso para pensar en común y sosegadamente.

Para la formación individual del profesorado, atendiendo las particularidades de cada docente, es necesario considerar previamente cuáles son esas necesidades propias y ver si se pueden satisfacer a través de los docentes del mismo centro educativo o de otros centros cercanos o similares al nuestro. Porque cada profesor tiene unas necesidades específícas a nivel de su área académica o técnica, su idiosincracia y sus habilidades digitales o personales. Para estos casos, la figura de un orientador de docentes no sería una mala idea, pese a que cada uno de nosotros solemos tener claras nuestras fortalezas o dónde cojeamos profesionalmente y buscar activamente la formación precisa.

Para articular cualquiera de estos dos tipos de formación solemos siempre recurrir a formadores externos, pero no debemos olvidar que las reuniones conjuntas y previamente preparadas, la conversación y el intercambio de opiniones con los colegas de la misma etapa escolar, ciclo o área, los acuerdos y el consenso al comienzo del curso; son igual o más válidos que cualquiera de esas sesiones formativas.

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INFOGRAFÍA: CICLOS FP GRADO SUPERIOR CON + EMPLEO

lunes, 14 de marzo de 2016
Continuando con el último post sobre ciclos de grado medio con más contratos, te dejo con esta infografía de titulaciones de Técnico Superior de Formación Profesional con más empleo en España en 2015 según el SEPE.

Estos datos hay que cogerlos con pinzas y siempre teniendo en cuenta las particularidades de cada región donde hay ciertas titulaciones que tienen mayor empleabilidad, así como siguen apareciendo nuevos títulos de Formación Profesional que aún no figuran en las estadísticas oficiales.


ciclos grado superior más empleo fp formación profesional

10 COMPETENCIAS PERSONALES PARA ALUMNOS DE FP

martes, 15 de diciembre de 2015
No es ningún descubrimiento que las competencias personales de los alumnos de Formación Profesional, futuros trabajadores, son fundamentales en su empleabilidad. Lo que no es tan evidente es la relativa importancia que damos a estas competencias en la programación de los distintos módulos que componen cada ciclo formativo.

competencias personales alumnos FPPodemos caer en una formación demasiado técnica en detrimento de unas habilidades personales más valoradas en el mundo empresarial que cualquier otro título técnico. Por ello es esencial contemplar el desarrollo de estas destrezas de un modo transversal para enfrentarse con los mejores recursos al mundo laboral. Evaluar no sólo a través de exámenes memorísticos, fomentar el aprendizaje colaborativo entre los alumnos y junto al profesorado, aprender a utilizar el lenguaje formal o trabajar la inteligencia emocional pueden ser algunas vías disponibles.

Recientemente, un mando de una empresa multinacional del sector logístico, nos enumeraba las diferentes competencias personales que esperan cuando incorporan un empleado a la empresa:

  • Empatía
  • Trabajo en equipo
  • Orgullo de marca
  • Capacidad de comunicación
  • Motivación y automotivación
  • Interacción
  • Disposición
  • Buen humor
  • Flexibilidad
  • Resiliencia
Unas habilidades que en una entrevista de trabajo pueden también vislumbrarse a través del lenguaje no verbal, la utilización de un lenguaje formal, la originalidad en el diseño de un currículum o el modo de hablar de anteriores empleadores o compañeros.

Trabajar estas competencias en el aula es igual o más vital que cualquier otro tipo de saber. Los docentes podemos ser un buen espejo desde el cual reflejar algunas de las destrezas o capacidades arriba mencionadas. Sonreír, trabajar con buen humor, motivar, sentirse orgulloso de tu escuela, interactuar con los alumnos de tú a tú, empatizar, cooperar en cualquier actividad... todo ello también facilita el aprendizaje a la vez que servimos de modelo para con nuestros futuros profesionales.

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UN MENTOR PARA CADA DOCENTE

jueves, 5 de noviembre de 2015
En los últimos días están apareciendo propuestas, más o menos sensatas o aplicables, con el fin de mejorar nuestro sistema educativo. Aparte de la muy necesaria vuelta de tuerca de la formación permanente del profesorado, encuentro deseable la creación de la figura del mentor para aquellos docentes que se inician en esta profesión.

mentor docente profesor
En mi caso, seguramente habría ganado unos cuantos años si al inicio de mi ejercicio profesional hubiera encontrado un acompañante que me hubiera abierto los ojos para no seguir perpetuando un modelo educativo basado en las clases magistrales, en el ordeno y mando, en el libro de texto o en una evaluación basada en exámenes escritos.

Si cada joven docente dispusiera de un mentor/a durante su primer año como profesional, nos ahorraríamos un tiempo precioso -y extenso- que muchos profesores necesitan para aprender a hacer las cosas de otro modo. Estar acompañado en el aula, y no comenzar solo ante el peligro, puede ser de gran ayuda a cualquiera que comienza a enseñar a un grupo de niños, adolescentes o jóvenes.

En todos los centros educativos existe siempre buena materia prima: docentes experimentados y que apuestan por el cambio educativo. Son estos docentes los que tienen en sus manos seguir alimentando el cambio a la vez que apoyan a otros nuevos maestros o profesores que se están iniciando en el complejo mundo de la enseñanza. Pretender profesores cercanos, innovadores, creativos, que trabajen en equipo... resultaría más fácil a través de la asimilación junto a un mentor.

No tiene sentido alguno que, tras una oposición o un grado universitario, pese a haber realizado un máster de aptitud pedagógica, una persona se enfrente a la labor docente sin el acompañamiento de un colega que asesore, oriente y guíe su práctica docente. Pese a las prácticas o a los créditos cursados, es una lotería caer en un centro donde un docente novel pueda transformar su modo de enseñanza y aprendizaje de una forma espontánea y razonablemente rápida.

Si realmente buscamos mejorar la educación, necesitamos que los profesionales más jóvenes comiencen apostando desde del primer día por un cambio donde los alumnos deben ser los protagonistas de su aprendizaje a través de metodologías activas y siempre con la mente puesta en la búsqueda de experiencias memorables.

Sería necesario un buen mentor que te enseñe a iniciarte en las redes sociales para ampliar el entorno personal de aprendizaje (PLE), que te recomiende lecturas, que te ayude a conectar con los alumnos, que te haga reflexionar sobre la importancia de esta profesión, que te descubra no sólo algunas herramientas TIC sino otras metodologías, que te inicie a trabajar en equipo con otros compañeros y que te de el empujón necesario para disfrutar de esta profesión única.

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LA EXPERIENCIA DOCENTE NO ES UN GRADO

viernes, 23 de octubre de 2015
La experiencia en todos los ámbitos es importante, pero a nivel docente no puede considerarse un valor añadido por si sola. Muchos años de experiencia profesional no siempre significan una mejora o un avance en la forma de enseñar. Así como una carrera incipiente no tiene porque identificarse con una praxis deficiente.

Aún así, no sé si por edad, por solera o por personalidad, siempre he aprendido mucho de la forma de actuar de mis compañeros más "antiguos". Lo cual no significa que haya mucho profesor anclado durante años en lo de siempre, cómodo con su materia y que mira desde arriba a un alumnado que percibe como una muchedumbre.

Hay profesores que se inician y conectan directamente con los alumnos, sin necesidad de ningún certificado de aptitud pedagógica. Sin embargo, la gran mayoría, necesitamos durante muchos años seguir currándonos los materiales, la relación con los alumnos y probar constantemente diferentes metodologías. Nos queda como consuelo, como leí en alguna parte, que tener oficio es saber improvisar -y hacerlo bien- en tu trabajo.

Con una buena orientación para la formación continua y un buen PLE (Entorno Personal de Aprendizaje), los años de experiencia si que suponen un auténtico valor añadido. Muchos docentes tan sólo necesitamos que nos muestren que las cosas se pueden hacer de otro modo. Que más allá de las herramientas tecnológicas, importantes en su medida, necesitamos cambiar la visión sobre el alumno y sobre los diferentes modos de aprendizaje.

Es fácil caer y ser un joven-antiguo profesor que repite las rutinas magistrales transmitidas por sus viejos docentes. También es sencillo ser un profesor mayor que desde la barrera ha visto pasar muchas leyes educativas y que ahora permanece impasible al cambio social y generacional que estamos viviendo.

Evolucionar significa equivocarse muchas veces, dudar, hacer esfuerzos extras y tratar de aprender de los demás. La evolución no se produce con unos cursillos, si no con mucha atención a lo que nos rodea, observando y reflexionando sobre la labor que realizamos. Los años de experiencia nos serán de utilidad si nos replanteamos permanentemente lo que venimos haciendo; sin complejos y aminorando el ego, con mucho amor y pedagogía...

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UNA FP CON FUTURO Y EN RED

martes, 20 de octubre de 2015
Somos miles los profesores de Formación Profesional con una larga experiencia o con prácticas docentes que merecen ser compartidas. Pese al impulso permanente, con mayor o menor acierto, que las autoridades educativas y los gobiernos desean dar a la FP, seguimos siendo una etapa educativa que destaca por la falta de conexión entre sus profesionales.

Muchos centros educativos de Formación Profesional trabajan de forma aislada, ya sea por las características propias de la familias profesionales que imparten o por el carácter, cultura o idiosincracia de cada una de estas escuelas profesionales.

redFP FP futuro
Es innegable la ingente tarea formativa y educadora que ha supuesto la Formación Profesional en nuestro país, desde la antigua FP I y II con origen en la Ley General de Educación (1970), pasando por la LOGSE (1990) hasta la LOMCE (2013) actual. Han pasado miles de alumnos por los centros de Formación Profesional; alumnos que han podido iniciarse en un oficio, que han descubierto una vocación o que incluso han decidido continuar con estudios universitarios. El carácter social de la FP ha sido y es una constante en muchos centros de Formación Profesional específica.

Los medios materiales obsoletos, la falta de actualización del profesorado, una relación más estrecha con las empresas o la escasa influencia del profesorado de FP en las nuevas normas educativas, son algunos de los puntos débiles de nuestro sistema de formación profesional.

Afortunadamente, el número de alumnos matriculados en ciclos de grado medio y superior ha crecido exponencialmente en los últimos años. La crisis económica, el desempleo y la buena inserción laboral de muchos titulados en FP han sido de gran ayuda para redescubrir esta etapa educativa.

Por otro lado, la orientación de la FP hacia el modelo germano dual, con tantas adaptaciones como comunidades autónonomas, no favorece la mejora de un sistema de Formación Profesional que no tiene claro su futuro. Si a ello le añadimos una FP Básica en entredicho y una nueva contrareforma educativa a la vista, nos podemos encontrar con un horizonte de varios años desaprovechados.

El fomento de las relaciones inter e intracentros, la colaboración estrecha con las empresas, el fomento de unas FCT remuneradas con la implicación de la empresa, la formación de los docentes aplicada al mundo del trabajo, la flexibilidad en el cambio de títulos y módulos profesionales de cada ciclo, así como la asunción necesaria de un cambio pedagógico que suponga el aprovechamiento de las horas lectivas en el aula y una evaluación por competencias, son imprescindibles para una FP renovada y con visión de futuro.

Por el momento, sólo nos queda esperar y confiar en nuevas medidas, con la contribución de los centros de formación, que incidan en la apuesta por una FP de prestigio. Una Formación Profesional que sea un caladero de futuros empleos y la opción principal de los jóvenes que desean continuar formándose.

Como docentes, interesados en la mejora, siempre nos queda seguir compartiendo nuestra práctica docente, ya sea a través de las redes sociales, blogs personales o encuentros educativos. Las aportaciones individuales son fundamentales para que, dentro de cada familia profesional, sigamos evolucionando al mismo ritmo que la realidad económica y social.

Te animo a compartir tus recursos propios con la etiqueta #redFP en las redes sociales o a través de este repositorio colaborativo con tus aportaciones docentes:


El prestigio de la FP es también responsabilidad de cada uno de sus docentes: todos tenemos algo que aportar. 

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FORMACIÓN "DUAL" PARA PROFESORES DE FP

jueves, 24 de septiembre de 2015
Las medidas de política educativa en Formación Profesional van últimamente enfocadas a un cambio del tipo de formación que recibe el alumnado donde prima más un aprendizaje especializado y realizado en los centros de trabajo.  La introducción de la FP Dual o modelo germano, parece ser hoy día el paradigma de una FP de calidad. Tengo mis dudas, ya que un simple incremento de las horas de formación en una empresa en detrimento de la formación en el centro educativo no son un seguro para la mejora de las competencias profesionales del alumno.

FP DUAL FORMACIÓN DOCENTES
Sin entrar en discusión acerca del modelo de FP dual, echo en falta medidas políticas sobre la formación del profesorado. Nuestro sector, demasiado inclinado a las modas, suele caer en una formación poco planificada, demasiado puntual y con escaso tiempo para la reflexión. Por otro lado, y afortunadamente, veo cada vez más profesores preocupados no sólo en su competencia digital o en el estudio de sus materias, sino también interesados en enseñar a través de otras metodologías. Aún así, la vorágine diaria, el incremento de tareas burocráticas o el aumento de ratios, impide ese sosiego necesario para emprender cambios en los métodos de enseñanza y aprendizaje. Necesitamos tiempo y planificación estratégica.

De todas formas, en el caso de la Formación Profesional, hemos dejado de lado un aspecto que puede ser clave para enriquecer las competencias profesionales de nuestro alumnado: la formación profesional del profesorado. Es habitual que el profesorado de FP esté capacitado académicamente a través de unos estudios superiores, pero que su experiencia profesional sea nula o escasa en la familia profesional a la que dedica su docencia. O, en el mejor de los casos, han pasado años desde su última experiencia profesional.

Es por ello, que más que una FP Dual para el alumno, se podría, a un bajo coste, impulsar estancias formativas del profesorado en aquellas empresas relacionadas con sus ciclos formativos o módulos profesionales. Este tipo de formación revertiría en todo su alumnado, a la vez que supone una actualización del docente y una mayor competitividad de nuestros futuros técnicos.
Estaríamos hablando de una FP Dual para el profesorado a través de acuerdos con empresas con el fin de formar a los docentes en aquellas competencias o necesidades específicas que precisan sus futuros trabajadores. ¿No podríamos los profesores, cada "x" años, pasar de dos a cuatro semanas de formación exclusiva en una empresa?

Sería preciso que la administración educativa incentivara este tipo de estancias a través de excedencias para el profesorado y algún tipo de beneficio para la empresa. También sería necesario sensibilizar acerca de la importancia de este tipo de formación, reconociendo unos beneficios académicos y profesionales que terminan redundando en nuestros alumnos, empleadores y profesorado de Formación Profesional.

Existen iniciativas al respecto, pero las dificultades para su acceso o los pocos incentivos que ofrece la administración, hace que sean una opción minoritaria en una formación del profesorado de FP basada frecuentemente en unos créditos o títulos oficiales para seguir ejerciendo.

Si deseamos modernizar la FP debemos comenzar cambiando nosotros -los docentes- con la mente puesta en la mejora de la inserción laboral de jóvenes y/o desempleados.

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PROPUESTAS PARA MEJORAR ESTE CURSO

viernes, 28 de agosto de 2015
Reflexionar sobre nuevas experiencias o prácticas en el aula es un ejercicio obligatorio si queremos seguir mejorando o, al menos, revitalizando nuestro ejercicio profesional. Cada curso vale la pena pararse a pensar sobre el éxito o fracaso de las actividades programadas, así como investigar o agudizar el ingenio para realizar nuevas propuestas.

No hay nada mejor para ampliar miras que visitar algunos blogs educativos (extenso listado de XarxaTIC) o suscribirse a alguna lista en Twitter de "tuiteros educativos" (recomiendo la de Víctor Cuevas).

mejorar curso retos propuestas profesoresEn ocasiones, pequeños cambios o actividades novedosas suponen un plus muy gratificante para alumnos y profesorado. En mi experiencia, dejar de utilizar libros de texto, utilizar un blog de aula, cambiar la evaluación, hacer un mayor esfuerzo por empatizar o incentivar la lectura de libros, han sido claves para mejorar el clima del aula y la experiencia de aprendizaje.

Para este curso propongo una serie de experiencias o retos con el fin de seguir mejorando. No siempre tenemos el mejor ánimo o tiempo disponible, pero merece la pena ser flexibles con los contenidos de la programación y "perder tiempo" experimentando en el aula. Los alumnos agradecen salir de las rutinas que arrastran en sus años de escolarización.

  • Comenzar cada clase proyectando un imagen o vídeo de actualidad que habrá sido tuiteado y etiquetado previamente con un hashtag creado para el curso. Utilizaremos unos cinco minutos de reflexión en silencio o como puesta en común. Podemos encontrar imágenes y vídeos a través de Instagram, Twitter o YouTube. Incluso cabría la posibilidad de que los alumnos hagan una selección propia y significativa para ellos. Hay muchos contenidos de actualidad en la lista de canales de Atresmedia en YouTube. 
  • Crear un videoblog donde los alumnos suban entradas con vídeos propios editados en relación a los contenidos del módulo o libros leídos durante el curso. En este último caso, cada alumno también puede seleccionar un libro, de temática libre o recomendados por el profesor, que comentará a través de un vídeo. Podemos crear un canal en YouTube así como subir y editar nuevos vídeos desde alguna aplicación móvil o a través del propio editor de YouTube
  • Disfrutar de la creatividad y trabajar competencias clave a través de los juegos de mesa. Increíble la fantástica selección de Fernando Trujillo en su blog personal. 
  • Experimentar con nuevas apps y otras redes sociales que fomenten la creatividad, la comunicación y amplíen el "Entorno Personal de Aprendizaje" o PLE de los alumnos.  Estoy pensando en motivar un uso educativo del móvil más allá del WhatsApp con aplicaciones como Moxtra, Nuzzel, Notegraphy, etc. 
  • Silencio y barullo. Alternar el jaleo propio de un trabajo en grupo junto a otros momentos de estudio o lectura individual desconectados de las ondas WiFi (si funcionan... ;)) me parece fundamental en un mundo que nos permite pocos momentos de reflexión o contemplación. La moda de la multitarea tiene sus límites. Y yo me aplico el cuento. 
  • Cómics. La lectura de cómics es una alternativa perfecta para trabajar valores u otros contenidos transversales. El género del cómic, para jóvenes o adultos, ofrece hoy día un catálogo ingente y de gran calidad. En mi caso, ya tengo seleccionado Economix para aprender sobre historia económica. Si queremos evitar grandes desembolsos, podemos aprovechar la ocasión para visitar alguna biblioteca pública donde los alumnos puedan obtenerlos mediante préstamo. 
  • Evaluación. Continuar incidiendo en una evaluación más basada en competencias personales y profesionales; añadir la coevaluación en las presentaciones (pechakuchas); introducir la autoevaluación del alumno de modo que el alumno pueda medir personalmente su progreso. Aquí os dejo con algunos artículos propios sobre la evaluación. En la web de Evaluacción hay igualmente muchas experiencias interesantes. 
  • Último reto: seguir compartiendo con propios y extraños el trabajo del aula. Es imprescindible fomentar la colaboración en el ámbito docente y la visibilidad de las buenas prácticas que permanecen ocultas. Si eres profesor de Formación Profesional te animo a compartir públicamente tus materiales y los de tus alumnos en esta tabla colaborativa
¿Alguna propuesta más? Se agradecen los comentarios...


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BLOGS & FORMACIÓN PROFESIONAL

jueves, 9 de julio de 2015
Son múltiples los motivos que tenemos los docentes para abrir un blog. En cualquier etapa educativa podemos sacar partido de una herramienta o formato -el blog- para trabajar competencias o contenidos de cualquier índole.

A nivel de Formación Profesional, las razones son aún más evidentes si estamos buscando trabajar la identidad digital o comenzar a crearnos una marca personal que redunde en la inserción profesional del alumno. Por todo ello, os dejo con un blog, llamado BLOGS & FP, creado a propósito de un sesión formativa para docentes interesados en las posibilidades de los blogs en su práctica educativa. Tiene siete entradas numeradas con el propósito que sean leídas desde el post número uno.

Supongo que no se trata de que todo docente abra un blog educativo, pero si que se contemple esta herramienta para su utilización puntual o continua, individual o en equipo, y como una posibilidad motivadora. A nivel profesional, los blogs siguen siendo un instrumento perfecto para hacernos visibles en Internet.

fp formación profesional blogs educativos


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RECURSOS PARA FORMACIÓN PROFESIONAL

jueves, 2 de julio de 2015
Los profesores de Formación Profesional tenemos habitualmente la dificultad de encontrar buenos recursos o materiales que podamos utilizar en nuestros módulos. No hay demasiados docentes que compartan públicamente su trabajo del aula o páginas web donde aparezcan categorizados los blogs o recursos de cada familia profesional o ciclo formativo.

Por ello, retomando una antigua iniciativa, os dejo con esta tabla colaborativa, en Google Drive, donde podéis dejar vuestros recursos personales así como investigar sobre el trabajo de otros compañeros efeperos. Espero que os sea de utilidad y que la difundáis entre vuestro claustro para que el conocimiento fluya... por aquello de "compartir es vivir".



recursos fp ciclos formativos módulos formación profesional


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Con la tecnología de Blogger.

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