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DIEZ RAZONES PARA IMPLEMENTAR PROYECTOS Y RETOS EN FP

jueves, 17 de octubre de 2024

Ahora que la nueva Ley de FP nos redescubre los proyectos o retos y nos incentiva su introducción a través de unas metodologías (ABP, ABR, APP, PBL, APS...) que muchos centros y docentes han puesto en marcha a nivel de ciclo o a través de uno o varios módulos, merece la pena seguir caminando en esta dirección por distintas razones:

 

1. La motivación. El diseño de un reto o proyecto que se acerque a la realidad profesional y al entorno laboral futuro del estudiante aporta motivos extra para su satisfacción con la formación recibida. Si logramos además conectarlo con sus intereses, ya tenemos la combinación perfecta para un lanzamiento exitoso. Sin olvidar la trascendencia y visibilidad, más allá del aula, que debemos dar a la presentación de sus productos o soluciones finales.  

 

2. El trabajo en equipo de los docente y el alumnado. Estas metodologías conllevan un trabajo colaborativo donde lo ideal es que el profesorado lo diseñe de modo que los responsables de los módulos participantes participen desde el principio hasta el final de cada proyecto. Además, el alumnado también debiera trabajar a través de equipos de trabajo heterogéneos donde todos puedan aportar a través de una organización formal y unas responsabilidades asumidas. 

 

3. La digitalización. Un reto es una oportunidad para incluir aquellas nuevas tecnologías o herramientas digitales que son una realidad o tendencia en el sector profesional del ciclo formativo. Nos ayuda a obligarnos a plantear su introducción a la par que todos aprendemos las bondades e inconvenientes de su aplicación en el aula.  

 

4. La programación. Un proyecto puede ser útil para alcanzar aquellos Resultados de Aprendizaje (RA) que más nos cuesta introducir en las programaciones del ciclo formativo. Incluso, podemos idear proyectos desde aquellos RA menos trabajados o que difícilmente podrán llevar a cabo durante su formación en las empresas. Asimismo, un buen diseño de un reto nos facilita la visión global del ciclo y la complementariedad de los distintos módulos que lo componen.  

 

5. La memorabilidad. Hay proyectos que por su carga social, emotiva o las experiencias que conllevan, dejan una huella en el aprendizaje del alumnado. Incluir esa particularidad a un proyecto facilita tanto su ejecución como una formación que perdura en el tiempo.  

 

6. La evaluación. Este tipo de metodologías son la oportunidad perfecta para introducir una evaluación formativa que valore el proceso, aporte feedback durante su realización y corrija los defectos o imperfecciones que siempre aparecen hasta lograr un producto final lo más impecable posible.  

 

7. Metodologías. Este tipo de diseños para la enseñanza y el aprendizaje en la FP, no está reñido con otras metodologías como la instrucción directa. A menudo es necesario profundizar en ciertos conocimientos y competencias para luego hacer uso de ellos durante el desarrollo del proyecto.  

 

8. Competencias duraderas. Conocemos sobradamente la importancia de esas competencias profesionales (curiosidad, colaboración, flexibilidad, creatividad, resolución...) que marcan la diferencia en la empleabilidad de los estudiantes. Un reto es un medio perfecto para contemplar este tipo de competencias que ahora algunos denominan como "duraderas" (durable en lugar de soft) y que tienden a tener más importancia en un mundo profesional donde la IA comienza a facilitar muchos procesos técnicos.

 

9. Experiencia. Este tipo de metodologías, a pesar de su supuesto carácter innovador, son una realidad en el mundo educativo y en la formación profesional desde hace siglos. En la actualidad hemos diseñado ciertos marcos conceptuales que nos ayuda a extender este modelo de enseñanza y aprendizaje para facilitar su implementación por parte del profesorado. Los primeros progetti aparecieron en 1577 con la fundación en Roma de la Accademia di San Luca para la formación profesional de distintos artesanos (García Doval, Fátima. La educación es otra historia) y ahora hemos aportado distintas variantes y objetivos para seguir con una metodología que se caracteriza por la libertad que concede al estudiante. 

 

10. Activación. Durante la etapa del diseño, ejecución y evaluación de un proyecto, reto o problema profesional, estamos obligados a pensar, estudiar, discutir y crear nuevas oportunidades para el aprendizaje de nuestro alumnado. El día a día en el aula no ayuda mucho a activar estos verbos, y, los proyectos, nos exigen recolocarnos si queremos diseñar una oportunidad de aprendizaje realmente valiosa. Son un estímulo.

 

Afortunadamente, cada vez hay más recursos y formación de calidad para iniciarse de un modo efectivo en este tipo de metodologías. En la siguiente web os dejo con una recopilación de materiales y herramientas que os pueden resultar útiles al respecto: Recursos para diseñar proyectos y retos para FP

 

 

10 razones para implementar retos y proyectos en FP


 

¿Curación de contenidos, creatividad o autonomía en el diseño de proyectos para el aprendizaje?

lunes, 20 de marzo de 2023

Es algo tramposa la pregunta que da título a esta entrada. Realmente, ni la creatividad, ni la autonomía debieran ir reñidas con el aprendizaje del estudiante. Todo lo contrario. Tal vez equivocamos conceptos cuando pretendemos formar alumnos creativos y capaces de resolver cualquier reto que les propongamos sin tener en cuenta su mucho o poco bagaje técnico o académico. Incluso podemos pecar de optimistas pretendiendo que cualquier joven alumno puede, de forma totalmente autónoma, resolver una tarea determinada sobre la que no ha trabajado previamente, gracias a la curación de contenidos, a través de lecturas, clases, prácticas, talleres...


Muy reveladoras las ideas de Ron Berger al respecto del trabajo por proyectos; explicadas estupendamente en un artículo del blog de Juan G. Fernández: Todos (los proyectos) incluyen mucho tiempo de lectura y escritura, además de la investigación. La idea es que puedan dar sentido a ese material, aprendiendo nuevo vocabulario y a través de diversos formatos. (...) Necesitamos dedicar tiempo a admirar modelos, encontrar inspiración en ellos, y analizar sus fortalezas y debilidades.  

 

En resumidas cuentas, ya debiéramos de tener claro que cualquier tarea o proyecto que lanzamos a nuestros alumnos, necesita de esa famosa curación de contenidos que todo docente realiza para enriquecer y favorecer el aprendizaje del estudiante. Más allá del libro de texto, tenemos una gran variedad de recursos imprescindibles para que el alumno o su equipo de trabajo resuelvan de un modo óptimo el desafío planteado: materiales digitales, invitar a otros profesionales, visitas fuera del aula, etc. Algo ideal en cualquier ciclo formativo de FP, pero seguro que también indispensable esa curación en otras etapas educativas: ESO, bachillerato, universidad... Lo de exigir una investigación, sin ese andamiaje que procura el docente, suele resultar en un producto (y proceso) muy mejorable.


Todo este diseño de tareas, además del acompañamiento en el aula, es una tarea del profesorado esencial y tremendamente valiosa para favorecer ese aprendizaje deseado. Para ello, al igual que pedimos creatividad a los alumnos, debemos entrenarnos y dedicar tiempo para armar esas situaciones de aprendizaje donde se trabajen adecuadamente las competencias que aspiramos adquieran. Así como fomentamos el trabajo en equipo de los alumnos, y los docentes precisamos asimismo trabajar en equipo habiendo preparado previamente los materiales necesarios; es imprescindible, para alimentar la creatividad y autonomía del estudiante, mucha investigación y trabajo previo del docente. Sobrevivir a base de ocurrencias, sin añadir reflexión, experiencias ajenas o lecturas de todo tipo, asegura la mediocridad de las actividades planificadas. 

 

El profesorado, como el alumno, necesita además un ingrediente extra que va más allá de la obligación de realizar un trabajo y calificarlo para cumplir con el currículo. Este elemento nos lo facilita el convencimiento de que podemos trabajar de un modo distinto en el aula; a través de proyectos o tareas que conectan con la realidad del estudiante y nos ofrecen la oportunidad de ser creativos eliminando los límites que nos autoimponemos en la programación habitual. La mala noticia es que requiere un trabajo previo exigente. Sin embargo, nos da la oportunidad de aprender gracias a esa investigación previa del equipo docente y merced a esos recursos materiales y personales que seleccionamos para enriquecer unos proyectos excelentes. Disfrutar de todo el proceso del diseño y ejecución de un proyecto, pese a los obstáculos y derrotistas, es un estímulo para seguir enseñando. 


¿Curación de contenidos, creatividad o autonomía en el diseño de proyectos para el aprendizaje?

¿CUÁL ES EL FACTOR IMPRESCINDIBLE DE UN BUEN PROYECTO O ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE EN FP?

martes, 14 de febrero de 2023

Cuando diseñamos cualquier tipo de actividad, tarea o proyecto para la Formación Profesional de nuestros estudiantes, podemos plantearnos multitud de factores: la programación, su temporalización, los recursos que precisamos, las metodologías adecuadas, los tipos de evaluación, las competencias deseadas, los resultados de aprendizaje, la organización y cooperación de los equipos, su difusión, etc. No es raro comenzar a idear a partir de algún evento habitual del centro educativo o gracias a alguna colaboración externa que nos permita ese valor añadido que adquiere aquello que trasciende del aula y de ese horario lectivo que tiende a la monotonía. Pero hay un factor todavía más diferencial que veremos en las siguientes líneas.


Tal vez, nos falta ese tiempo para darle rienda suelta a la creatividad que todos tenemos. Una creatividad que acaba surgiendo cuando tenemos interés por lo que hacemos y dedicación hacia nuestra materia o módulo. Normalmente, podemos acabar aunando intereses personales y vocacionales con los aspectos técnicos y profesionales del proyecto que tenemos en mente; desde el diseño de una actividad de duración corta hasta el planteamiento de un proyecto que englobe todo un curso. Y esos tiempos para pensar, coordinar, planear, discutir y valorar las distintas herramientas y opciones para los alumnos, son indispensables para su éxito. Demasiada celeridad para una educación que debiera ser sinónimo de sosiego y reflexión. El refrán aquel de "el que mucho abarca poco aprieta" podría ser un buen lema para nuestros responsables educativos. 


Por no hablar de la necesidad de establecer tiempos para dar ese feedback imprescindible para progresar en el aprendizaje y que no se convierta todo en una serie de entregables sin posibilidad de rectificación. Una tendencia, la de pedir innumerables tareas, que solo actúa en detrimento de nuestro trabajo (con demasiadas correcciones) y en una menor calidad de ese producto final que demandamos a nuestros alumnos. Aquí de nuevo vienen las prisas y ese gusto docente por acumular unas tareas que serán archivadas en ese limbo de los trabajos escolares. También podríamos entrar en la necesidad de un trabajo docente en equipo y coordinado donde todos nos impliquemos por igual; así como demandamos a los equipos formados por alumnos y alumnas.


Sin embargo, volviendo a ese factor diferencial, estoy seguro que hay una variable todavía más decisiva a la hora de diseñar, emprender, concluir y evaluar un buen proyecto o actividad de aprendizaje en FP. Estoy hablando de un factor intangible que no se puede cuantificar pero que su inclusión repercute en gran medida. Sin un mínimo de cariño y mimo hacia los proyectos que planeamos no hay excelencia posible. La disposición y el interés personal, además de la consabida profesionalidad, son las que generan proyectos sobresalientes frente a planes mediocres para salir del paso. Buscar los motivos para esa necesaria implicación y apego del profesorado (y sus alumnos), es más que necesario en un proyecto educativo transformador. Luego ya hablaremos de herramientas, instrumentos, metodologías y recursos necesarios para una FP que requiere creatividad, reflexión, tiempo, retroalimentación y mucha estima por lo que se hace. 

 

factor imprescindible para proyectos o actividades aprendizaje en FP

RECURSOS Y MATERIALES PARA DISEÑAR PROYECTOS (ABP) EN FP

sábado, 26 de noviembre de 2022

Es difícil encontrar en la red buenos ejemplos y recursos adecuados y específicos relacionados con la Formación Profesional. Más aún si estamos buscando algún material concreto para nuestros módulos y ciclos formativos. Parece incluso que el gusto por compartir ha pasado a mejor vida y volvemos sin remedio a guardar con celo cualquier recurso propio, no sea que alguien se aproveche del mismo y encima no tenga la deferencia de citarte. O nos debemos creer muy únicos o no nos da satisfacción que otros disfruten de unos materiales que, a la postre, serán útiles en la formación de otros muchos alumnos.

 

En cualquier caso, y predicando con el ejemplo, para aquellos interesados en el diseño de proyectos de aprendizaje en Formación Profesional, o Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) en FP, os dejo con un recopilatorio de recursos que me resultan útiles en mis módulos y que pueden ser de interés para aquellos que se encaminan hacia el ABP de un modo más riguroso o metódico, o quieren profundizar algunos aspectos de sus proyectos (herramientas, evaluación, competencias, bibliografía...).

 

Para ello, en la siguiente web he recopilado aquellos materiales que nos pueden servir a la hora de diseñar un proyecto tanto a nivel modular como interciclos. Puedes encontrar ejemplos valiosos de proyectos en FP  realizados en otros centros educativos, así como herramientas que ayudan a diseñar nuestro proyecto teniendo en cuenta las competencias y resultados de aprendizaje que deseamos trabajar en el aula. 

 

Recursos para diseñar proyectos de ABP en FP

 

Las siguientes plantillas, elaboradas con la ayuda de hojas de cálculo, pueden también ser útiles para sistematizar el diseño de tus proyectos y realizar más fácilmente su programación. Una parte previa a la ejecución de cualquier ABP, siempre necesaria, que nos facilitará el desarrollo y valoración posterior de nuestro diseño. 

 

Plantillas para programar un ABP en FP 

 

En los tiempos de crispación educativa que corren, podríamos discutir y debatir sobre la pertinencia del Aprendizaje Basado en Proyectos, Retos o Problemas, en la educación actual. Un tipo de aprendizaje que no está reñido, y que complementa, cualquier otro método de enseñanza (como queramos llamarlo: magistral o tradicional); y que principalmente aporta motivación y un acercamiento al entorno real desde nuestros módulos gracias a esos recursos externos que lo enriquecen. Proyectos que buscan la memorabilidad y la curiosidad por el aprendizaje, así como proporcionan una visión conjunta de los módulos del ciclo formativo y un trabajo en equipo de los docentes y estudiantes de la titulación. Un modo de aprender y enseñar que, si se realiza con creatividad, acierto y rigor, facilita la implicación del alumno en su formación, más allá (y sin menospreciar) de lo que unos exámenes o libros de texto puedan aportar. 

 

Espero que os resulten útiles.

 

RECURSOS Y MATERIALES PARA ABP EN FP

Foto de Saad Salim en Unsplash

CÓMO MEJORAR EL APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS EN FP

miércoles, 6 de julio de 2022

El debate sobre las virtudes de la instrucción directa (bien entendida) frente a un aprendizaje basado en la indagación o el descubrimiento no debiera caer en una confrontación de dos formas distintas de ver la enseñanza que realmente se complementan. Asimismo, a nivel de Formación Profesional, a pesar del carácter eminentemente práctico de los distintos módulos de cada ciclo formativo, no debiéramos caer en el error de plantear un modelo único con base en las llamadas "metologías activas" sin tener en cuenta las bondades de la también llamada instrucción explícita. 

 

No debiéramos creer esa falsa sentencia de que el saber está en Google y tan solo necesitamos ser capaces de encontrar la respuesta correcta para resolver un problema cualquiera. Como si la capacidad de pensamiento crítico, tan demandada actualmente, se desarrollara tan solo siendo un genio de los buscadores de Internet. La misma traba tenemos con el aprendizaje basado en proyectos o en retos donde el estudiante debe buscar soluciones o plantear un producto final a través de una indagación y una serie de tareas que debiera ser capaz de realizar de forma autónoma y en un equipo de trabajo. Porque, ¿es suficiente con esa labor de acompañamiento del profesorado?, ¿dónde quedan las explicaciones, los modelos, los ejemplos, las demostraciones?, ¿no sería útil considerar este tipo de instrucción antes de diseñar un proyecto de aprendizaje?

 

mejora del ABP en FP

No podemos olvidar que "los estudiantes aprenden más cuando les enseñan profesores muy metódicos que se enfocan en los contenidos y actividades académicas. Los profesores más efectivos también maximizan el involucramiento de los estudiantes con estas actividades, haciendo uso de reglas y procedimientos; y siendo «omnipresentes», lo que significa monitorear regularmente y examinar la sala de clases para abordar los problemas de raíz antes de que escalen en complejidad." (Good y Brophy, 2008). Vale la pena recalcar esa "omnipresencia" del profesorado como una variable fundamental en cualquier proceso de enseñanza y aprendizaje. Algo de sobra conocido, de sentido común y valorado por la inmensa mayoría del alumnado.


A menudo nos ponemos a diseñar proyectos (en formato ABP o retos) de un modo más o menos cerrado, los objetivos bien fundamentados, con sus tareas definidas y con todas las herramientas necesarias para que los estudiantes resuelvan el problema o reto planteado; sin embargo, no consideramos si los conocimientos y competencias previas del alumno son suficientes o si el equipo docente es también capaz de solventar el desafío lanzado y posee esas habilidades demandadas (digitales, técnicas, blandas...). 


Por todo ello es fundamental que el profesorado transmita personalmente los contenidos y que se incluyan los ejemplos necesarios para que el alumno sea luego capaz de dominar por sí mismo la materia. Ejemplos y demostraciones que luego, a través de los retos planteados, pueda poner en práctica para demostrar las competencias adquiridas. Por ello, entiendo el diseño de los proyectos de aprendizaje como una oportunidad para poner en valor los conocimientos adquiridos, así como un modo de "práctica de recuperación" que ayuda a consolidar el aprendizaje a lo largo del tiempo. Interesante guía práctica al respecto en este artículo del blog de la editorial Aptus. Hacer el esfuerzo de recuperar conocimientos y habilidades adquiridas a través de los proyectos es un método eficaz para esa mejora deseada del aprendizaje. Saber poner en valor esos conocimientos adquiridos es un factor motivacional para unos estudiantes que se sentiran más competentes y confiados. 


Además de la necesidad de esa instrucción directa previa, durante el desarrollo de los proyectos debemos ofrecer una retroalimentación (feedback). El modelo "yo, nosotros, ustedes", que formula Sarah Barker en el libro sobre "Instrucción directa" de Adam Boxer, deja clara la importancia de que el docente (yo) presente unos modelos que luego sean trabajados juntos a los estudiantes (nosotros) ejerciendo el profesorado como guía, y luego ellos (ustedes) sean capaces de resolver autónomamente. Por ello, la calidad de la retroalimentación ofrecida, no a través de calificaciones númericas sino a mediante comentarios y la posibilidad de hacer y rehacer hasta mejorar las tareas demandadas, es esencial durante la ejecución de cada proyecto. 

 

Por otro lado, cuando evaluamos al alumno y a los equipos de trabajo, estas valoraciones deben ser fundamentalmente individuales. Es posible que algunos aspectos deban ser valorados según las entregas de cada equipo de trabajo; pero es imprescindible ofrecer unas valoraciones cualitativas a cada estudiante más allá de una mera calificación numérica con décimas y centésimas donde el alumno solo busca una nota final. El diseño de una rúbrica, dirigida y expuesta al alumno previamente, debe medir el logro de los objetivos planteados y la reflexión del estudiante sobre su propio aprendizaje.

 

Tal vez es hora, también en la Formación Profesional, de replantearnos el constructivismo imperante para dar paso a una enseñanza basada en unos conocimientos técnicos profundos y seleccionados según su utilidad, que luego puedan ser utilizados en simuladores o en la práctica real de las empresas. Sin dejar de lado toda esa creatividad, trabajo en equipo y valores que tenemos la oportunidad de incluir en el diseño de un buen proyecto de aprendizaje. Pero con conocimiento, por favor. 


Foto de Minator Yang en Unsplash

EL EGOÍSMO DEL TRABAJO POR PROYECTOS

sábado, 2 de abril de 2022

Debe estar casi todo escrito en relación al aprendizaje y trabajo basado en proyectos, retos o problemas. No importa como lo queramos llamar: ABP, PBL, ABR, ApS... Las bondades y dificultades de estas metodologías son de sobra conocidas entre los que hacemos uso de esta forma de aprender en las aulas de Formación Profesional. Tal vez, en otras etapas educativas su éxito o fracaso obedece al tipo de alumnado, su edad, los contenidos relacionados, etc. Mientras que en la FP, gracias a la necesidad de buscar un mayor contacto directo con el entorno profesional, este tipo de metodología es siempre valioso. Aún así, no son pocos los escollos que encontramos a la hora de diseñar proyectos de aprendizaje. 

 

Las dificultades principales atañen a la organización del profesorado. Los docentes, desafortunadamente, arrastramos rutinas y preferimos un trabajo solitario alejado de la rendición de cuentas a terceros; a lo sumo unas cuantas carpetas donde plasmar esa programación obligatoria que justifique la legalidad vigente. Los llaneros solitarios somo mayoría pese al trabajo que se ha venido haciendo en favor de los equipos de trabajo que funcionan más como excepción que como norma. Otra barrera, a la hora de diseñar los proyectos, suele venir dada de la supuesta falta de creatividad que tenemos cuando buscamos temas que vertebren nuestros propósitos de aprendizaje. Una dificultad que se sortea cuando hay un hábito creado para pensar, esbozar y escribir posibles ideas o propuestas didácticas.


Luego tenemos el exceso de suficiencia profesional de aquellos que no encuentran o no buscan mejores alternativas a lo que vienen haciendo. Por no hablar de lo mal que encajamos que se nos valore externamente nuestro trabajo sin considerarlo una afrenta. Todo ello conlleva reticencias a ese trabajo en equipo por parte de cierto tipo de profesorado que, por pragmatismo personal o autosuficiencia mal entendida, no creen conveniente sumarse a iniciativas en las que no creen. La apología del trabajo docente en equipo nunca es suficiente. Debemos insitir en esa necesidad de trabajo colaborativo si luego queremos ser congruentes y eficaces a la hora de trasladar esas competencias blandas y actitudes que tanto se valoran laboralmente. Todo ello no va en contraposición del trabajo individual y una evaluación personalizada de cada estudiante.


Lo ventajoso del aprendizaje por proyectos, para alumnos y profesores, también lo determina ese aprendizaje personal que conlleva escuchar a los demás, morderse la lengua si hace falta, negociar, comprender, convivir... Siendo sabedores que siempre habrá quien prefiera vivir camuflado o en el desengaño continuo. Porque la metodología la vamos creando y adaptando a nuestras particularidades; según nuestro ciclo formativo y en función de las posiblidades organizativas a las que antes aludíamos. Porque trabajar y aprender de este modo es la ocasión perfecta para encontrar motivos para nuestro desempeño diario. La docencia puede ser una profesión poco convencional donde es fácil romper con las rutinas diarias y con esa monotonía que padecen otros sectores. Encontrar razones para enseñar de un modo diferente, aunque sea puntualmente, es un don que podemos o no recoger. Dónde quiero estar o adónde podemos ir es una pregunta oportuna que debiéramos hacernos periódicamente en relación a nuestra carrera docente. 


Siendo egoísta, me interesa perder tiempo organizando, diseñando o ideando proyectos para que, antes del estreno, comenzar a saborear un clima distinto en el aula donde los alumnos se implicarán y surgirán desafíos que pueden desembocar en una experiencia memorable para una mayoría. Y no hablo de tener más o menos vocación, me refiero a buscar esa grata sensación -desde la profesionalidad- donde todos podemos aprender algo y dotar de protagonismo a un alumnado que encuentra sentido a su formación. 

 

ABP PBL FP FORMACIÓN PROFESIONAL

Photo by Michal Pechardo on Unsplash

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