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Los beneficios de la Formación Profesional en Inteligencia Artificial

martes, 6 de diciembre de 2022

La inteligencia artificial (IA) es una de las tecnologías más transformadoras de nuestro tiempo. Con su capacidad para automatizar tareas repetitivas y tomar decisiones basadas en datos, la IA ya está teniendo un profundo impacto en las empresas de una amplia gama de industrias. Y a medida que la IA sigue evolucionando, las aplicaciones potenciales son infinitas.

Gracias a su enorme potencial, existe una demanda creciente de profesionales de la IA. Sin embargo, al ser la IA un campo tan nuevo y en rápida evolución, puede resultar difícil encontrar expertos formados en IA. Por eso la formación profesional en IA es cada vez más popular. Al recibir formación de expertos en este campo, puede mantenerse al día de las últimas tendencias y desarrollos en IA. Y con la formación adecuada, podrá desarrollar las habilidades necesarias para crear sofisticadas aplicaciones de IA


¿Cuáles son los beneficios de la formación profesional en Inteligencia Artificial?
Tanto si ya trabajas en IA como si quieres cambiar de profesión, la formación profesional en IA puede ofrecerte una serie de ventajas. Éstos son sólo algunos 



1. Mantente al día de las últimas tendencias: Como la IA evoluciona a un ritmo rápido, puede ser difícil mantenerse al día de todos los últimos avances sin una formación especializada. Si participas en cursos de formación profesional, te asegurarás de estar siempre al día de las últimas tendencias y avances en IA

 
2. Desarrollar habilidades especializadas: Una de las principales ventajas de la formación profesional es que te permite desarrollar habilidades altamente especializadas. Esto es especialmente importante en un campo emergente como la IA, en el que pocas personas tienen los conocimientos necesarios para crear aplicaciones sofisticadas 


3. Crear una red sólida: Al participar en cursos de formación profesional, tendrá la oportunidad de conocer y establecer contactos con otras personas de ideas afines. Esto es valioso porque te da acceso a una comunidad de expertos que pueden ofrecerte consejo y apoyo cuando lo necesites 


4. Mejora tu empleabilidad: En el competitivo mercado laboral actual, las empresas buscan candidatos con aptitudes específicas. Al completar cursos de formación profesional en IA, puede dar un impulso a su CV y aumentar su empleabilidad 


5. Mejora tus conocimientos: Incluso si ya tiene experiencia trabajando con IA, la formación profesional puede ayudarle a mejorar sus conocimientos y a colmar sus lagunas.  


Si estás considerando seguir una carrera en inteligencia artificial o simplemente buscas mantenerte actualizado sobre las últimas tendencias, los cursos de formación profesional son una gran opción. A través de la formación profesional, puede desarrollar habilidades especializadas, crear una red sólida y mejorar su empleabilidad, todo ello mientras se mantiene al día de los últimos avances en esta tecnología transformadora.

 

Este artículo (título incluído) está escrito íntegramente con ayuda de la Inteligencia Artificial a través de la herramienta Jasper. Una muestra, como comento en el artículo anterior de este blog, de las posibilidades y trastornos que supondrá su uso en el mundo educativo y de la FP. Eso sí, ahora no hay excusa para mantener un blog... Pero no temáis, de momento seguiré escribiendo a dos manos mis propios artículos.

 

Inteligencia artificial FP FORMACIÓN PROFESIONAL

FP EUSKADI: SUMA Y SIGUE

domingo, 14 de noviembre de 2021

Como no podía ser de otra manera, tras más de dos años sin el habitual congreso internacional de Formación Profesional del País Vasco, hemos vuelto a casa con una mezcla de envidia, asombro y algo de fastidio por la situación educativa y laboral que disfrutan los estudiantes y docentes de FP de esta comunidad. Además de las consabidas elevadas inversiones en recursos humanos, instalaciones y equipamiento técnico, siguen avanzado en la reorganización de los centros a nivel interno (equipos directivos, estructura de los ciclos y sus módulos...) así como en una parte metodológica (ETHAZI) donde el trabajo en equipo del profesorado y los alumnos es parte fundamental de su innovador sistema educativo. 

 

Centros de FP como el Miguel Altuna son el paradigma de un sistema formativo que integra, diría que perfectamente, la formación avanzada de sus alumnos junto a una actualización constante con el fin de mejorar también la formación continua de las empresas de su entorno.  Para ello, obviamente, los centros necesitamos unos recursos técnicos a la vanguardia así como docentes en contacto constante con las empresas de su sector profesional con el fin de ofertar formación en competencias valiosas para sus empleados. ¿Están preparados los docentes y los centros de FP para dar esa formación continua a los centros de trabajo? Pasear por este centro es caminar por un espacio que se nos antoja utópico y futurista para la mayoría de mortales de FP. 

 

Asimismo, como se mencionó a lo largo de varias de las ponencias, es indispensable tener en cuenta la transformación digital tanto de los centros educativos como de los empleos actuales y futuros a los que se enfrentarán los estudiantes y técnicos de FP. Una transformación que debe ir enfocada, no solo a la introducción de dispositivos o conectividad, sino también a plantear mejoras y acciones disruptivas en aras de una mayor eficiencia y competitividad gracias a la introducción de nuevas tecnologías.

 

congreso FP EUSKADI 2021

 

Interesante la ponencia de Enrique Fernández Macías, coordinador del equipo de empleo y competencias del Joint Research Center, que concluyó destacando la importancia de unas habilidades cognitivas básicas (flexiblidad, resolución, comunicación...) dentro de los entornos de trabajo, que pueden ser incluso más importantes que algunas competencias digitales o técnicas de carácter específico. Habilidades que también podemos trabajar en las aulas y que son útiles a lo largo de una vida laboral que, inevitablemente, nos lleva a estar en formación permanente. 

 

También clarificador el discurso de Andrés Arizcorreta, presidente de CAF, que insistió en la necesidad de adaptación a las distintas habilidades (comunicación, planificación, liderazgo, adaptación...) y conocimientos (machine learning, inteligencia artificial, análisis de datos, ciberseguridad...) que exige una recualificación y actualización constante del empleo y un sector productivo donde la sostenibilidad y la digitalización son ya una prioridad.


Durante el congreso, los distintos ponentes coincidieron también en la importancia de la humanidad como parte de la formación profesional de los estudiantes. Tenemos el reto de sumergirnos en la digitalización sin perder de vista los valores humanos que compartimos y los derechos laborales de los profesionales; todo ello con la vista puesta en ese futuro incierto donde conviviremos permanentemente con la inteligencia artificial. Un futuro, como expuso Jorge Arévalo, donde nos tenemos que enfrentar a la complejidad creciente de la mano de un talento competente preparado a todos los niveles: cultural, tecnológico, científico, técnico y personalmente.

 

Desde Tknika, con su director Jon Labaka, seguimos aprendiendo sobre la necesidad de trascender las estructuras clásicas de los centros educativos (dirección, jefatura de estudios o departamentos, administración) para incorporar figuras que gestionen y coordinen la innovación en equipos de trabajo y en los centros inteligentes de FP 5.0 que Arévalo nos adelantaba. Una flexibilidad que es hoy imprescindible si queremos avanzar e intentar ese cambio que el futuro de la sociedad nos está planteando. Es preciso permitir la adaptación de los ciclos a las realidad de cada centro, reorganizar los módulos, reprogramar los contenidos y competencias sin perder de vista los objetivos del ciclo y la motivación del profesorado a través de proyectos relevantes apoyados por una Administración donde todos participen.

 

Nos quedaron claras también las ventajas de la colaboración entre centros y con las empresas a nivel nacional e internacional. La cooperación y la internacionalización son claves para los centros educativos siempre que se contemplen los recursos para que se lleven a cabo. Los Centers of Vocational Excellence, que presentó Joao Santos, son un buen ejemplo de ello. 

 

Nos vamos a casa con ganas de seguir progresando en la Formación Profesional, pero teniendo claro que la flexibilidad que se nos demanda también debe respirarse por parte de una administración educativa donde todos los agentes que intervienen en la FP (centros públicos y privados, empresas y estudiantes) cuenten a la hora de tomar decisiones y se avance a través de medidas tanto presupuestarias como audaces.


LA FP Y EL APRENDIZAJE BASADO EN RETOS

lunes, 3 de junio de 2019
Transformar la metodología de trabajo en el aula, y más aún a nivel de centro, no es tarea fácil. En la Formación Profesional hace años que venimos tratando de transformar las aulas para pasar a modelo donde el alumno sea una parte activa en el aula; donde aprenda a trabajar con sus compañeros (al igual que en cualquier puesto de trabajo); y donde se manejen competencias técnicas y transversales útiles en sus futuros empleos.

En el País Vasco llevan desde 2013 años implementando el modelo ETHAZI, un modelo que, como indican en su web oficial, se basa en el aprendizaje colaborativo basado en retos:
El planteamiento de una situación problemática, su transformación hacia un reto, así como la totalidad del proceso hasta la obtención de un resultado, está estructurado partiendo tanto de las competencias técnicas y específicas de cada ciclo, como de aquellas competencias transversales que en este momento tienen un carácter estratégico, tales como: autonomía en el aprendizaje, trabajo en equipo, orientación hacia resultados extraordinarios, etc…
Este modelo, que he podido conocer directamente gracias a la formación recibida el pasado mes en nuestra escuela por parte de Julio Alarcón e Iñaki Narbaiza, docentes de Formación Profesional en Maristak Durango (uno de los centros piloto en Ethazi), significa un cambio más que sustancial tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje como en la organización modular y del profesorado de cada ciclo.
Esta propuesta de trabajo no encaja con el modelo estructural tal y como lo venimos conociendo hasta ahora; elementos tales como los horarios, las evaluaciones, la configuración del aula,…., en su formato actual dejan de ser válidos y necesitan de un re-pensamiento y consiguiente redefinición.
El aprendizaje basado en retos supone una evolución del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) con la particularidad de que con este modelo, que pretende ser implementado integralmente en cada ciclo, se ven afectados todos los módulos y durante la totalidad del horario lectivo del centro en cada una de las evaluaciones (estas desaparecen en favor de una evaluación final que tiene en cuenta la valoración de cada reto). Todo ello supone necesariamente un trabajo en equipo del profesorado, una cierta flexibilidad con las aulas y módulos del ciclo, así como una reflexión previa e intensa de las capacidades y competencias que buscamos en el perfil profesional del título.

ethazi aprendizaje basado en retos
fuente: tknika.eus

Pese a la dificultad que esto pueda entrañar, por las reticencias del profesorado o la inestabilidad de la plantilla docente, creo que vale la pena apostar por un modelo que encaja perfectamente en la Formación Profesional actual. Una FP que debe preparar del modo más aproximado posible al mundo laboral gracias al planteamiento de metodologías alternativas a una enseñanza únicamente magistral o basada en una evaluación de la memoria.

Es necesario, por tanto, un apoyo de la dirección, una implicación de la mayoría de docentes, y muchas ganas de hacer un esfuerzo adicional para buscar esa transformación de las aulas. De momento, siguiendo los consejos de Iñaki y Julio, trataremos de, poco a poco, implementar este modelo a través de uno o dos retos durante el próximo curso.

En este otro enlace podemos encontrar retos de diversos ciclos formativos. Un buen banco de recursos para hacernos una idea de qué es un reto y poder así diseñar retos propios adaptados a la realidad de nuestros ciclos y centros de FP. Con la experiencia que tenemos como docentes, el conocimiento sobre los ciclos donde trabajamos y las necesidades que buscan las empresas, podemos comenzar a plantear retos motivadores para los alumnos con el fin de continuar trabajando aquellas competencias que seguro necesitarán a lo largo de su vida.

Mientras tanto, seguiremos experimentando en el aula gracias a un modelo que seguro irá evolucionando y que, al igual que nuestra labor docente, tendrá pendientes y descensos; nos obligará a mirar de vez en cuando el retrovisor pero con la vista puesta en un horizonte incierto para todos. 

BANDAZOS E INNOVACIÓN EDUCATIVA

lunes, 20 de mayo de 2019
No sé si habremos perdido el oremus, pero seguimos dando tumbos en lo que concierne a nuestra práctica educativa o incluso respecto a los objetivos últimos de la educación que nos ocupa.  Los frikis de la tecnología no han desaparecido, sin embargo parece que hace ya algún tiempo cedieron el turno a los frikis de la innovación. Esas TIC ahora monopolizadas por los grandes gigantes de la tecnología, han dado paso a un oligopolio de personajes y empresas que crean tendencia e influyen (a menudo desacertadamente) en la formación o prácticas docentes a incluir en la mayoría de centros educativos. Solo hace falta pegarse un garbeo por la oferta formativa de algunas organizaciones.

"Vivimos tiempos simultáneos de furor científico y adoración al charlatán", expone Rodrigo Santodomingo en este artículo de El diario de la educación. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación; parece que el centro educativo o el docente que no flipea, gamifica, hace escape rooms o monta vídeos ocurrentes, no merece un hueco en el panorama innovador educativo. ¿Dónde están las bibliotecas escolares, los clubs de lectura o incluso las experiencias científicas en un entorno natural? Afortunadamente, también se respira cierto interés por la investigación científica en el ámbito educativo, así como por el estudio de prácticas pedagógicas contrastadas. Incluso, ante tanta desinformación, fake news o intentos de manipulación política, surgen demandas de una mayor competencia crítica de nuestros alumnos que solo puede alcanzarse a través de un trabajo intenso y motivador de la comprensión lectora en las aulas.

Si consiguiéramos que los anglicismos de turno tuvieran el mismo éxito que la lectura de algunos títulos de pedagogos o sociólogos de referencia, probablemente, cambiaría nuestra mirada hacia la educación y, por defecto, esa imagen que trasladamos a unas familias y alumnos influenciadas por los titulares de unos medios de comunicación que ponen el acento en una educación utilitarista o centrada en el show del momento.

Las tablets, los móviles, los portátiles parece que pierden terreno en las aulas de las edades más tempranas tras los últimos estudios que desaconsejan su implantación antes de los diez años (y se quedan cortos, en mi opinión).  “Los niños aprenden de las relaciones humanas y de las experiencias reales, no de las pantallas” como sostiene Catherine L'Ecuyer en un artículo reciente. Aun así, la inmensa mayoría de centros educativos de infantil o primaria tratan de congraciarse con las familias que demandan una educación "actual" para sus hijos con cachivaches e inglés por doquier. ¿En serio hace falta meter más pantallas, vídeos o aplicaciones en las aulas de los más pequeños? ¿No tenemos suficientes en casa?

Otro de los problemas, a mi parecer, es que se compran toda clase de "innovaciones" para cualquier etapa educativa. Parece no importar si estás preparándote el Bachillerato, cursando un ciclo formativo, en sexto de primaria o sacándote el título de la ESO. Seguimos corriendo el riesgo de saturar a un alumnado con prácticas o herramientas que pueden servir para momentos puntuales pero que aportan poco a un cambio educativo necesitado de más recursos, menor congestión de contenidos y un trabajo colegiado de sus docentes basado en la experiencia, en el propio contexto y en la reflexión educativa.

Incluso, ahora los estudiantes universitarios comienzan a demandar un profesorado menos tradicional o unas hiperaulas que parecen algo muy lejano en la actual escena universitaria. Las ya populares "metodologías activas" se demandan en una universidad que, al igual que en la Formación Profesional, requieren de espacios y tiempos para ese trabajo conjunto del profesorado con el fin de realizar cambios en la evaluación y en la forma de enseñar en el aula.

De este modo, y en el panorama actual, seguimos dando bandazos. Con unos tratando de aplicar esas "nuevas metodologías" pero con falta de tiempo, recursos o apoyo de jefes o compañeros; otros evocando a una innovación con tintes sensacionalistas; algunos más buscando transformar su aula y mejorar la enseñanza con el método prueba y error; y muchos dejándose llevar por la vorágine de una cotidianidad que invita poco a la reflexión de adónde queremos ir.

photo credit: wuestenigel Concept For Action and Reaction in Business With Newton's Cradle via photopin (license)

¿CÓMO SERÁ LA FP DEL FUTURO?

lunes, 25 de marzo de 2019
¿Qué le depara el futuro a la Formación Profesional? Puede resultar atrevido sugerir cómo será nuestra FP dentro de veinte años, sin embargo podemos asegurar que los cambios tecnológicos nos obligaran a transformar muchas de las competencias y contenidos que actualmente transmitimos. La automatización y la inteligencia artificial son ya una realidad, muy incipiente para el largo recorrido que nos queda por ver.

Citando a Yuval Noah Harari en su libro "21 lecciones para el siglo XXI" (2018): "Si alguien nos describe el mundo de mediados del siglo XXI y parece ciencia ficción, probablemente sea falso. Pero si entonces alguien nos describe el mundo de mediados del siglo XXI y no parece ciencia ficción, entonces es falso con toda seguridad. No podemos estar seguros de las cosas concretas, pero el propio cambio es la propia certeza".
Podemos imaginarnos una FP donde la realidad aumentada, virtual o mixta será una constante en todos los ciclos; donde los módulos y su carga lectiva -si la Administración educativa lo permite- se podrán adaptar (a nivel curricular) anualmente a las necesidades de empresas e innovaciones existentes; donde los docentes dispondrán de tiempo para investigar y colaborar directamente en las empresas; donde la Formación en Centros de Trabajo (FCT)) se podrá realizar también a través de medios telemáticos o donde los alumnos seleccionaran el ciclo a cursar con ayuda de una Inteligencia Artificial que actuará como orientador y seleccionador de perfiles profesionales para las empresas ("La entrevista de trabajo del futuro ya está aquí")

En el año 2040 seguirá siendo útil tener una buena comprensión lectora, aunque tal vez la escritura no será una competencia demasiado demandada gracias a los algoritmos; así como saber idiomas no resulte tan imprescindible como hoy resulta gracias al software desarrollado con inteligencia artificial (se acabo tanto esfuerzo para sacarse un B2...). En cualquier caso, las competencias comunicativas serán clave tanto para mantener tanto una identidad digital "adecuada" en la red y a la vista de las empresas empleadoras, como para crear y transmitir ideas dentro de las organizaciones.

LA FORMACIÓN PROFESIONAL DEL FUTURO

El futuro nos obligará a adquirir nuevas habilidades digitales centradas en herramientas dirigidas a mejorar el aprendizaje o enfocadas al uso de herramientas que mejoraran los procesos productivos de las empresas. En el último Mobile Learning Week 2019 dedicado a la Inteligencia Artificial para el Desarrollo Sostenible y organizado por la UNESCO, ya se apunta en esta dirección, tal como comenta Fernando Trujillo en su blog: "la Inteligencia Artificial es una gran promesa que hará que tengamos que adaptarnos a un nuevo modo de entender nuestra relación con el entorno y con las máquinas, requiriendo de nosotros nuevas y más refinadas destrezas (“reskilling & upskilling”).

Lo que ya no tengo tan claro, como se afirma en el informe sobre trabajos del futuro del World Economic Forum (Future of Jobs Report), es el declive de competencias como la lectura o la escucha activa, algo que no me cuadra con la creciente importancia de competencias como el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos, el liderazgo o la inteligencia emocional.

El bagaje cultural de nuestros alumnos va a ser cada vez más relevante en un mundo profesional que demandará una creatividad que precisa ser desarrollada a través de las artes y las humanidades: literatura, filosofía, historia, bellas artes o música. Esa creatividad será cada vez más valorada en empresas donde el intraemprendimiento es ya un valor añadido fundamental en las organizaciones que buscan la innovación en sus negocios. Captar esos activos creativos e intraemprendedores será clave para la supervivencia de organizaciones empresariales o educativas.

Centrarse en el manejo de herramientas o aplicaciones específicas ya no tendrá sentido en un futuro donde la automatización va a ser la norma y donde la adaptabilidad a diferentes entornos o interfaces será imprescindible. En Formación Profesional, a diferencia de en otras etapas, sí que sigue siendo necesaria una digitalización avanzada en todas las familias profesionales; para ello, si queremos estar preparados para el futuro, es necesaria una inversión constante en medios técnicos pero, sobre todo, una estrategia que comporte una formación puntera del profesorado junto a aquellas empresas y organizaciones que se nutren de alumnos de FP.

Hace algo menos de veinte años, cuando comencé mi carrera docente, tampoco nos imaginábamos un futuro donde las interconexión y la velocidad de los cambios fuera tan rápida. Nos contentábamos con introducir el correo electrónico como medio de comunicación interna, diseñar una sencilla web, tener un aula con equipos informáticos y una conexión más o menos constante a Internet. Ahora, el futuro parece llevarnos por otros derroteros, con alumnos conectados permanentemente a la red, nos corresponde trabajar ahora nuevas, aunque antiguas, habilidades que posibiliten a los alumnos a aprender por sí mismos, centrar la atención y desarrollar la resiliencia necesaria ante un mundo adulto hiperexigente. Todo ello sin dejar de lado los valores que nos permitirán convivir en una sociedad democrática y preocupada por el medio ambiente.

photo credit: byzantiumbooks Alas, poor Yorick via photopin (license)

LOS ESTUDIANTES RINDEN PEOR SI....

lunes, 22 de octubre de 2018
Ahora que muchos nos (re)planteamos determinadas prácticas docentes, más o menos innovadoras o más o menos efectivas en relación al aprendizaje y/o atención de nuestros alumnos, me viene caído del cielo el siguiente tuit de Filip Raes, que traducido y resumido por Pablo Malo viene a decir lo siguiente:

El tuit original con las referencias consiguientes está en este enlace:
Pese a estas evidencias, "comprobadas" y "sufridas" con la experiencia, creo que vale la pena que se recuerden y difundan entre los colegas docentes. A algunos les pueden parecer verdades de Perogrullo, pero no son pocos los que aún seguimos escuchando a defensores del mito de los jóvenes multitarea o las ventajas de la digitalización total del aula (modelo 1:1), entre otras perlas.

Como cualquier otra afirmación, el hilo del señor Raes podría rebatirse o afinarse según también el perfil de los estudiantes con los que trabajamos, su etapa educativa o los recursos materiales con los que nos encontramos. En este caso, se refiere a estudiantes universitarios; en principio motivados, maduros y responsables de su propio aprendizaje. Aún así, este contexto no está muy lejos de lo que sucede en las aulas en ciclos formativos de grado superior o, seguramente, en clases de bachillerato.

En Formación Profesional, la mayoría de los docentes tenemos claro que es vital que nuestros alumnos aprendan haciendo y buscando siempre la autonomía en este proceso. Ello no implica que debamos apartar la clases magistrales y busquemos además que adquieran unas competencias digitales mínimas para el desempeño profesional en su rama. Sin embargo, nos encontramos con cada vez más dispositivos -portátiles, tabletas o móviles- que necesitan ser desconectados o revisados para lograr esa atención necesaria y que su uso no vaya en detrimento del rendimiento del alumno; como así apunta el tuit arriba mencionado.

Lograr la perfecta combinación entre lo digital y analógico, el aprovechamiento de las clases y el trabajo en casa, y los momentos de conexión y desconexión del mundo virtual; se ha convertido en la aspiración de muchos profesores que gastamos miles de kilocalorías en que los jóvenes atiendan y saquen provecho de las clases "pese" a la tecnología disponible y sin caer en la monotonía o autocomplacencia profesional. Porque el control de los dispositivos, la distracción que provocan o la falta de concentración son ya una necesidad o carencia constante en cualquier aula.

No me atrevo a dar lecciones ni fórmulas magistrales, pero, sí es necesario: prohibir los móviles u otros dispositivos electrónicos en ciertos momentos; apremiar al profesorado a que no utilice los recursos digitales para realizar el mismo tipo de tareas que se han venido haciendo con los libros de texto; enseñar a los alumnos a tomar notas manuscritas durante una exposición pública y, sobre todo, aprender a digitalizar sólo aquellos procesos que redunden en una mayor productividad personal de docentes y alumnos.

Para un próximo artículo dejo la necesidad o no de digitalizar los libros de texto o qué tipo de dispositivos me parecen más adecuados para el consumo de contenidos académicos y adquisición de competencias. Que también tiene tela el tema...

RETOS PARA LA FP: DIGITALIZACIÓN Y PERSONAS

lunes, 4 de junio de 2018
En el último Congreso Internacional de Formación Profesional celebrado en San Sebastián, con la cuarta revolución industrial como eje central, hemos podido conocer el V Plan de FP que prepara el Gobierno Vasco de la mano de su viceconsejero Jorge Arévalo. Un ya quinto plan que marca las líneas fundamentales de trabajo en las cuales ahonda en los cambios introducidos en los últimos años con nuevas figuras, equipos de trabajo y áreas tecnológicas que seguir desarrollando.


De este plan podemos destacar la creación de los nuevos institutos vascos de aprendizajes futuros y del talento en la Formación Profesional, así como la continuación del centro de investigación e innovación aplicada en la FP (Tknika). Este último ya es una referencia mundial en la Formación Profesional que destaca por su colaboración con otros gobiernos y por la fuerte inversión económica en una FP avanzada que se adelanta al futuro.

fuente: Tknika
Jorge Arévalo no sólo destacó la necesidad de seguir investigando sobre metodologías, espacios de aprendizaje o formación dual; su mensaje prioriza también a la persona sobre la capacitación. Una persona, un alumno, con el que trabajar los valores, además del emprendimiento, la equidad y la igualdad de género, para lograr una sociedad mejor.

Todo esto pasa por una colaboración, en la que el País Vasco es un referencia, entre centros, administración, docentes, empresas. Una colaboración ineludible y fundamental donde compartir conocimiento y proyectos de aprendizaje. El ejemplo de las traineras que nos dejó en su presentación es perfecto para trasladar esta necesaria cooperación (a partir del minuto 19:40):


El resto de ponencias del congreso estuvieron basadas también en esa necesidad que la digitalización del mundo del trabajo nos impone a los que nos ocupamos en la Formación Profesional. Una revolución industrial 4.0 que hace referencia a las nuevas soluciones que están llevando a cabo las empresas industriales y que revolucionan los mercados (Tesla, Joby Aviation, Uber, Airbnb, Amazon, Netflix...). No hablamos sólo de una revolución tecnológica (internet de las cosas, robotización, drones, realidad virtual y aumentada, inteligencia artificial...) sino de una revolución que está cambiando radicalmente nuestros modos de consumo y sobre la que debemos reflexionar para que sea sostenible y humana. (En este canal de YouTube de Tknika están disponibles todas las ponencias).

El mensaje transmitido por los expertos de esta economía digital nos debe hacer plantearnos una Formación Profesional (FP) -Vocational Education and Training (VET)- que ayuden en este proceso de transformación digital repensando los futuros puestos de trabajo. Debiéramos analizar cada ciclo y los perfiles profesionales que se demandaran en el futuro y aún no existen en el mercado laboral, ¿cómo afectarán las tecnologías a las profesiones hoy existentes?. 

Los últimos análisis ya detectan ciertas familias profesionales en declive mientras que otras crecen en gran medida a causa de este proceso imparable de digitalización  ("The Future of Jobs" WEF):



Aún así, se siguen demandando perfiles con competencias clave como la lectoescritura y las matemáticas. Unas competencias básicas para el continuo aprendizaje de los alumnos y trabajadores, para su movilidad futura y su capacidad de adaptación, agilidad a los cambios que están por venir y resiliencia. Siempre habrán ciertas competencias que las máquinas no pueden lograr y son éstas las que debemos fomentar y trabajar en las aulas: creatividad, imaginación, intuición, emociones...

Desde la Unión Europea se nos anima a insistir en la colaboración entre centros, las movilidades del profesorado y alumnos de FP, la integración de las titulaciones y el desarrollo de unas competencias válidas en cualquier estado miembro. Se espera una inversión mucho mayor de la UE en las políticas y presupuestos de la Comisión Europea. Conviene conocer también las diferentes organizaciones internacionales que trabajan en el ámbito de la Vocational Education y que ofrecen posibles colaboraciones y un conocimiento compartido entre sus miembros: WFCP (Wordl Federation of Colleges and Polytechnics), TA3 (Transatlantic Technology and Training Alliance, EFVET (European Forum for Technical and Vocational Education and Training), CHAIN5 (Association to support the level five of VET in Europe), EURASHE (European Association of Higher Education) y UNEVOC (Technical and Vocational Education and Training Unesco Network).

Los asistentes al evento, docentes en su mayoría de Formación Profesional, coincidimos en que los mayores retos a los que se enfrente la FP pasan por la digitalización, el cambio e innovación, las competencias blandas (soft skills), la actualización del profesorado y la flexibilidad y capacidad de adaptación al futuro. 

Espero que nuestras respectivas administraciones, regionales y estatales, tomen buena nota de todas estas necesidades que precisan de fuertes inyecciones económicas, así como que las personas responsables de nuestra Educación tengan la visión de futuro necesaria para planear y ejecutar planes estratégicos en nuestra Formación Profesional. No podemos vivir a golpe de modas, voluntarismo de los docentes, ocurrencias políticas o campañas promocionales. Los centros educativos necesitan horas para llevar a cabo proyectos de innovación e internacionalización, menor carga lectiva para preparar y actualizar los módulos, medios materiales actualizados que contemplen la digitalización de todos los sectores y metodologías en constante actualización para afrontar todos los cambios que ya estamos afrontando como mejor podemos.

¿DIGITALIZAR LA ESCUELA?

martes, 6 de febrero de 2018
Pocos discuten la necesidad de adaptar la escuela a los cambios que se suceden en la sociedad. Es indiscutible que la digitalización abraza inexorablemente todos los ámbitos y entornos por los que transitamos a diario. La escuela hace tiempo que despertó y no quiere ser acusada de retrógrada y, aún con el pie cambiado, pretende no perder el hilo de una red global con intereses dispares que amenaza con engullirlo todo.

Ese ímpetu de la escuela persiguiendo a toda costa una presencia en el mundo digital puede provocar el efecto contrario si no mesuramos bien los fines y objetivos últimos. Pensar en la escuela actual exige una reflexión y una estrategia digital adaptada a cada etapa educativa en función de la edad de los alumnos y la finalidad de los estudios. Una estrategia que no se limite a la implantación de artefactos digitales y que mida si merece la pena la inversión, tanto en tiempo del docente como económicamente, y si seguimos haciendo lo mismo pero con una pantalla. De otro modo, surtiremos de razones a los inmovilistas que aspiran a la vuelta de una escuela basada meramente en la disciplina.
digitalizar la escuela

Podríamos hablar también de la creciente problemática en el "empantallamiento" de niños y jóvenes, y si como escuela hacemos algo para "desconectar" de la virtualidad permanente del alumno o nos dejamos llevar por las modas que pretenden "flipear" deberes, estudiar con tabletas o utilizar plataformas virtuales con unos materiales idénticos a los libros de texto en papel. 

No abogo por desconectar la escuela de Internet ni dejar de lado herramientas que Google u otras corporaciones nos "ceden" gratuitamente. Tampoco creo que el problema sea la amenaza de una "obsolescencia educativa" de la que habla el presidente de Telefónica a propósito del Informe de la Sociedad Digital en España en 2017. Más bien creo que hay que medir mejor los esfuerzos; cada día es más importante tener una buena comprensión lectora, poseer una cultura general amplia, empatizar o tener inquietudes en cualquier ámbito. Y, quizás, tal y como estamos utilizando la tecnología, no estamos colaborando mucho a ello. 

Internet nos ofrece posibilidades infinitas. Perderse entre recursos, novedades educativas, aplicaciones, empresas tecnológicas o gurús, es más fácil que nunca. Hace no mucho tiempo, nuestra única complicación era seleccionar entre una u otra editorial de libros de texto. Ahora, los cambios y un mercado interminable de herramientas, metodologías o técnicas educativas, puede que estén provocando más de un efecto secundario no deseado. Supongo que nos falta tiempo para darnos cuenta de si el camino es o no el correcto, pero ya comienzan a sentirse los primeros críticos hacia un ecosistema digital que perpetua ese "empantallamiento" poco crítico e incluso adictivo: "Los pioneros de Google y Facebook reniegan de su creación". La multitarea es una milonga y necesitamos centrar la atención del alumno, aunque no como antaño asidos a la silla y cara al libro de texto, pero tampoco en un sillón cara a una pantalla. 

Evidentemente, la digitalización de la escuela nos ofrece mejorar la productividad personal, la adquisición y transmisión de competencias digitales o la conexión con personas y entornos con los que antes no habríamos imaginado. En la Formación Profesional es impensable no trabajar con herramientas digitales o no tratar de comprender los cambios que la digitalización está produciendo en todos los sectores económicos. Pero, al igual que debiéramos hacer con el aprendizaje de lenguas extranjeras, ya es hora de dejar de hacer probaturas y plantear un modelo contrastado y con resultados probados a nivel educativo. 

No podemos estar parados y menos aún que todos los centros educativos no dispongan de una conexión a Internet en condiciones. Sin embargo, un constante movimiento sin rumbo definido, o sin pegar algún timonazo a tiempo, no va a producir ese cambio deseado: que los alumnos aprendan y sientan la escuela como una necesidad personal. 

photo credit: Retis Stéphane Querrec, La Complainte, 2016 via photopin (license)

INNOVAR EN EDUCACIÓN SIN INTERNET

jueves, 15 de septiembre de 2016
Parece que han pasado décadas desde que dábamos clase sin conexión a Internet, sin disponer de un simple proyector o, a lo sumo, íbamos cargados de diapositivas -¡y no las del PowerPoint!- o con las transparencias de acetato de la materia de turno. Sin embargo, no hace tantos años que no disponíamos de la tecnología y los dispositivos que ahora mismo consideramos básicos y normales en cualquier aula medianamente decente.

Uno de los inconvenientes de la tecnología es la dependencia que nos ha creado para programar una clase y las pocas alternativas planificadas en caso de cualquier incidencia. Hoy en día, sabiendo que disponemos de Internet podemos ver un vídeo de YouTube en un momento dado, proyectar alguna noticia de actualidad relevante, poner la presentación de turno, buscar una imagen representativa de lo que estamos estudiando o seleccionar una aplicación para divertirnos mientras aprendemos.

innovar educación sin internetPor ello, cuando se nos avería el ordenador del aula, falla el proyector, cae la red durante más de un día, se bloquean los portátiles, nos quedamos sin luz u ocurre cualquiera de esas incidencias normales en cualquier centro educativo; nos desesperamos, maldecimos y llegamos a pensar aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor. ¡Qué felices eramos con nuestro libro de texto, subrayando, leyendo, esquematizando, resumiendo y realizando ejercicios de un magnífico cuadernillo de actividades a la luz de un tubo de neón!

Supongo que los profesores, o el ser humano, si es que entramos dentro de esa categoría, tenemos poca tolerancia a los fallos técnicos y somos de frustración rápida. Pero, ¿por qué no aprovechar las averías, los parones y todos tiempos muertos para repensar nuestra docencia y realizar otro tipo de actividades?

En mi caso, teniendo varias horas de informática y pese a mis desesperos puntuales, es posible tener preparadas algunas alternativas en caso de que falle Internet o incluso me quede sin equipos. A pesar de mi total dependencia de la nube, del señor Google Drive o de un proyector, tengo claro que podemos buscar siempre otra forma de dar clase, o salir de ella, buscando a su vez la educación/formación de nuestros alumnos.

Entiendo que si estamos más de una semana sin unos recursos técnicos mínimos es imposible llevar a cabo lo que hemos programado para el curso. Aún así, se puede innovar, o más bien, se pueden buscar viejas alternativas para seguir en clase sin estar con los brazos cruzados.

¿Por qué no comentamos un recorte de prensa impreso o visualizamos un documental o película interesante en DVD? ¿y si tuviéramos algún juego de mesa preparado para estos casos y así trabajar otro tipo de habilidades y competencias? ¿o salimos del centro educativo y aprovechamos para recabar información de nuestro barrio, visitar un edificio, biblioteca, empresa u organismo, o simplemente realizar alguna dinámica (genial esta web al respecto) al aire libre? ¿qué tal si utilizamos la pizarra para dibujar, sacar temas o conversar sobre cuestiones que no solemos tratar?

En el fondo, "perder" alguna clase cuando nos fallan las nuevas tecnologías puede ser un buen momento para reflexionar en el uso de las viejas tecnologías. No se trata de volverse un converso de la tarima y el libro, pero si de mostrar esa flexibilidad y capacidad de adaptación que tanto se demanda en los puestos de trabajo y que luego esperamos nosotros mismos de los alumnos, familias, jefes y compañeros.

photo credit: Reminiscing via photopin (license)

¿QUÉ SIGNIFICA INNOVAR EN EDUCACIÓN?

lunes, 9 de mayo de 2016
¿Qué significado le estamos dando en educación al término innovar? ¿se nos está yendo de las manos tanto curso, feria o concurso educativo presuntamente innovador? ¿tiene sentido que haya tantas definiciones de innovación como centros educativos o docentes? ¿estamos pecando de escaparatismo y superficialidad en el aprendizaje o hemos caído en las garras de un malentendido marketing? ¿sólo con la voluntad es posible alcanzar una innovación valiosa?

Me da la sensación que los estamos en este barco llamado enseñanza navegamos con frecuencia a golpe de timón. Seguimos sin rumbo fijo o al menos perdemos de vista lo realmente importante: lograr una educación que inspire. Muchos estamos de acuerdo en que la educación debe evolucionar más rápido y no sólo a nivel de uso de herramientas tecnológicas; sin embargo se sigue insistiendo en la innovación como un ranking de mayor o menor utilización de dispositivos o aplicaciones TIC sin tomar en cuenta aspectos más importantes como la formación del profesorado o la definición de un proyecto de centro que permita el trabajo codo con codo de sus profesores.

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Entiendo igualmente que la mayor innovación está en la mejora de mi trabajo como docente. Renovarme como profesional exige un autocuestionamiento permanente de la práctica educativa. Innovar para mi supone rectificar, eliminar o añadir aquello que hago curso tras curso. Innovar me supone darme cuenta de donde meto la pata, donde debo indagar más para conectar con los alumnos y profundizar en mi materia.

El profesor innnovador es al fin y al cabo un tipo implicado que no rehuye al alumnado, lo busca. Es fácil innovar si conocemos nuestras fortalezas personales y las aplicamos en el aula; cada uno de nosotros somos buenos para algo, pero tal y como nos enseñaron, solemos acabar inmersos en la mediocridad de unos contenidos o en el tedio de unas jornadas escolares repetitivas. Descubrir esas fortalezas o potenciarlas, ayudarnos o servirnos de los compañeros y sentirse parte de un proyecto común, son las mayores innovaciones que disfrutarán nuestros alumnos. Porque no olvidemos que lo normal sigue siendo lo de siempre: evaluación basada en exámenes finales, calificaciones numéricas (con decimales, por supuesto) desde bien pequeños, cientos de horas en un aula, deberes repetitivos, escasa conexión entre las materias y profesorado, personalización insignificante del aprendizaje...

No se trata de intensificar el uso de las TIC o volver a la clase magistral. La disyuntiva no es esa. Actualizarse o morir tampoco es la cuestión principal. Creo en la innovación como un proceso personal donde te das cuenta de las prioridades, donde eres capaz de ver tus propios fallos y seleccionar lo que realmente importa para tus alumnos. Los años de ejercicio profesional sólo aportan innovación si se trabaja con los ojos abiertos en el aula, en los pasillos de la escuela, en los blogs educativos y mirando siempre con ganas de mejora, sin autosuficiencia. ¡Y siempre hay recorrido en la mejora personal!

Tengo realmente claro que mis blogs, aplicaciones, dispositivos no innovan absolutamente nada si no tocan la fibra de los alumnos, si no despiertan un mínimo deseo por aquello que les interesa o al menos sienten que son buenos en algo concreto. Y ahí creo está la mayor dificultad: transmitir y hacer sentir a un mismo tiempo con la ayuda de las herramientas que tenemos al alcance. El resto puede esperar.

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DÓNDE BUSCAR NUEVAS HERRAMIENTAS TIC

miércoles, 9 de marzo de 2016
DONDE BUSCAR HERRAMIENTAS TIC EDUCACIÓN
Los docentes más frikis en esto de las TIC, pero también aquellos que no saben por donde comenzar a trastear, pasamos mucho tiempo en la búsqueda y captura de alguna aplicación o herramienta tecnológica que facilite el aprendizaje siendo a su vez divertida e interesante para alumnos y profesores.

Entre el maremagnum de repositorios que hay en Internet a veces cuesta encontrar alguna novedad que se salga de las aplicaciones de Google o de las modas del momento. En estos casos conviene rascar en aquellas páginas especializadas que continuamente analizan nuevas aplicaciones y software; sin dejar de lado la búsqueda personal a través del buscador de turno donde, si perseveras, te acabará llevando a algún blog o página web que nos aporte esa valor añadido deseado.

Os dejo con algunos de estos sitios web, que ya conoceréis más de uno, donde seguir buceando en busca de esa herramienta que aporte aprendizaje, conocimiento, motivación, entretenimiento y, si es posible, al mismo tiempo. Si conoces alguno más no dudes en aportarlo.
















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¿POR QUÉ LO LLAMAMOS INNOVAR SI QUEREMOS DECIR...?

miércoles, 5 de noviembre de 2014
Se me ocurren muchos términos sinónimos o complementarios que podríamos utilizar los educadores en lugar del trillado vocablo: innovar. Nuestro léxico recoge abundantes palabras, imprescindibles, si queremos innovar con éxito en nuestra labor docente.

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EL PROFESOR BENNY HILL

domingo, 2 de noviembre de 2014
Hoy he recordado a este cómico inglés tras un comentario de un compañero que se preguntaba si los profesores deben convertirse en un tipo como Benny Hill para llamar la atención del alumno. Personalmente, no es mi cómico favorito, pero sí hay otros muchos humoristas a los que no me importaría parecerme si consiguiera captar el interés del alumno en clase.

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Evidentemente, no es posible convertir cada clase en un show excepcional. Es obvio que no todos tenemos los mismos recursos personales para enganchar al alumnado o conectar con ellos. Que algunos podemos ser más o menos sosos, más o menos divertidos, o tener más o menos (in)genio. Aún así, lo que no podemos consentir es caer en la monotonía. Una monotonía que sufre el alumno y que desemboca en su desconexión y en las pocas ganas de vernos por clase.

Se puede (y se debe) ser disruptivo en clase. Descolocar al alumno con el uso de la ironía o el humor. Variar y romper el ritmo de clase para mantener el interés. No es un tema de "coleguear" o no con el alumno, sino más bien tratar de sorprenderle desde la cercanía. No podemos ser comediantes cada jornada escolar, pero sí se puede innovar -manido verbo- sin temer por el cumplimiento de la programación.

Desafortunadamente, hoy tenemos feroces competidores en el aula, ya sean los móviles, videojuegos u otras aplicaciones que tienen al alumno hiperconectado. Llamar su atención es tarea casi imposible en algunos alumnos; la curiosidad es un bien preciado en las aulas. Aún así, podemos enganchar, sin necesidad de prohibir o utilizar la amenaza de la calificación. Es tarea difícil y agotadora, pero no hay más satisfacción que finalizar una clase donde el alumno ha trabajado, ha aprendido y el tiempo se nos ha pasado volando. Y si es necesario, ¿por qué no contar algún chiste? Porque de monologuistas sabemos demasiado...

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4,9 ¿APRUEBAS O SUSPENDES?

lunes, 27 de octubre de 2014
Un 4,9 puede suponer, según el criterio del profesor, un aprobado o un suspenso. Todo ello lo determinan nuestros criterios de evaluación. Unos criterios que pueden ser más o menos estrictos, según quien los mire. Para unos, hay que marcar una línea objetiva y precisa para aprobar o suspender; mientras que para otros, esa línea es algo más difusa e incluso se puede alterar según otros criterios.

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Pero, antes de fijar esos criterios de evaluación, ¿tenemos en cuenta la función pedagógica de la evaluación? ¿o evaluamos para simplemente clasificar y seleccionar a los alumnos? Esta evaluación que cataloga alumnos, que separa a unos de otros, puede resultar una trampa para el alumno y para el profesor. Una trampa sin salida donde el alumno sólo desee aprobar al precio que sea, engañando y aprovechándose de un sistema rígido y repetitivo. Una trampa para el docente, que limita su forma de enseñar en función de una serie de pruebas escritas u orales.

Si no innovamos en la evaluación, nuestra práctica educativa está viciada de origen. No podemos seguir evaluando únicamente a través de pruebas donde el alumno es capaz de aprobar copiando las respuestas. La evaluación, además de innovadora, debe tener una función pedagógica que permita al alumno mejorar su aprendizaje. Si no adoptamos otras medidas evaluadoras, un 4,9 no es un dato suficiente para regular el aprendizaje del discente. 

Creo en una evaluación que se sirva de diversos instrumentos. Una evaluación flexible que tenga como objetivo descubrir las capacidades y los obstáculos a los que se enfrenta el alumno. Una evaluación exigente pero adaptada a cada alumno. Una evaluación que no se obsesione en las puntuaciones y que refleje el esfuerzo y su evolución, más que unos conocimientos dados en un instante determinado. 

Pese a lo ingrata que suele ser la tarea evaluadora, la experiencia docente también nos da el socorrido recurso de la intuición; ese "ojímetro" que nos permite saber como evoluciona el alumno en relación a su proceso de aprendizaje. Esa intuición, junto a la coevaluación entre alumnos o la propia autoevaluación, son instrumentos no demasiado utilizados. Por no hablar de la escasez de pruebas evaluadoras significativas o cercanas a la realidad del alumno. 

Entonces, ¿aprobamos con un 4,9? Pues depende. Depende del momento de la evaluación, de la evolución del alumno, de otras pruebas de valoración, de sus circunstancias personales, de su motivación, de su esfuerzo, etc. 

Lo que me parece evidente, es que una calificación numérica o una media aritmética, a través de un boletín de notas, no regula en modo alguno el proceso de aprendizaje del alumno si no hay detrás una valoración cualitativa y personalizada. La necesidad de un feedback alumno-profesor, pese al exceso de alumnos por aula, es imprescindible para realizar una evaluación que valore realmente al alumno en su globalidad. 

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CÓMO SER CREATIVOS EN FORMACIÓN PROFESIONAL

jueves, 2 de octubre de 2014
Podríamos comenzar preguntándonos: ¿trabajamos la creatividad en nuestras clases? ¿nos salimos de lo habitual a la hora de programar e impartir nuestros módulos? ¿logramos que nuestros alumnos experimenten y no pierdan la curiosidad?

La Formación Profesional corre el peligro de ser una mera continuación de la educación secundaria; libros y un temario más o menos teórico con una evaluación predominantemente memorística. Muy alejado de lo que persigue la FP: preparar profesionales para puestos de trabajo actuales o que están por inventar. Tan sólo hace falta echar un vistazo por las supuestas ocupaciones digitales que se crearán en el futurohttp://www.adigital.org/noticias/expansion-publica-un-reportaje-sobre-el-vademecum-de-profesiones-digitales-elaborado-por

La Formación Profesional es una etapa ideal para plantear problemas o retos a los que darles solución de un modo creativo. Podemos trabajar cualquier competencia profesional desde la creatividad a través de medidas insólitas. La creatividad es un buen medio para descubrir los talentos individuales y, sobre todo, cultivarlos. Porque todas las competencias profesionales más demandadas por las empresas: comportamiento ético, iniciativa, motivación por el desarrollo individual, gestión del cambio, inteligencia emocional, conciliación, gestión de la diversidad y comunicación 2.0; pueden ser trabajadas desde la creatividad (ver estudio de Nebrija Business School).

Pero, ¿cómo trabajar la creatividad en el aula? ¿qué herramientas tenemos a nuestra disposición? Supongo que no hay varitas mágicas ni una fórmula perfecta para una metodología eminentemente creativa. Lo que si puedo asegurar es que necesitamos reflexionar mucho más sobre nuestra práctica docente diaria. No se trata de eliminar de un plumazo nuestra metodología habitual, pero si podemos comenzar a pensar en nuevos medios que trabajen el ingenio; medios, más o menos innovadores, que supongan que el alumno sea el protagonista de su aprendizaje. Un alumno que se busque la vida, autónomo, crítico y que tome sus propias decisiones sin estar constantemente dirigido o mediatizado por el profesor.

La tecnología nos ofrece más herramientas que nunca. Existen aplicaciones, disponibles en múltiples plataformas o sistemas operativos, que permiten al alumno aprender de forma activa. Unos alumnos que deben trabajar en equipo para crear, editar, presentar, compartir y colaborar en proyectos diseñados a tal efecto. Sólo con los recursos disponibles en la web En la nube TIC tenemos de sobra para comenzar. 

También tenemos a nuestra disposición múltiples recursos y materiales que nos pueden ayudar a cambiar el enfoque en nuestras aulas. Visita los canales en YouTube de TED-Ed o estas TED Talk sobre la reinvención de la educación

Todo se reduce a pensar en cómo solventar problemas propios o comunes en toda profesión. Pararse a reflexionar en otra forma de hacer las cosas; sorprender al alumno para que despierte del aletargamiento inducido por el sistema educativo. 

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USOS EDUCATIVOS DE INSTAGRAM

sábado, 27 de septiembre de 2014
Es evidente la atracción que ejerce el uso de la imagen en los más jóvenes. Una atracción que se duplica con el uso de unos dispositivos móviles digitales que permiten realizar infinitas instantáneas. Unas fotografías que pueden ser editadas, compartidas al momento, comentadas, etiquetadas o geolocalizadas. Con la aplicación Instagram tenemos acceso a todas estas funciones y además podemos darle un uso educativo.

Tan sólo necesitamos instalar la app de Instagram en nuestros dispositivos móviles (tablet o smartphone) ya que su funcionamiento es muy intuitivo. Para los aún no iniciados, tenéis este sencillo tutorial: http://tiponormal.com/tutorial-que-es-instagram/

Aparte de la descarga de la app de Instagram, tenemos la posibilidad de utilizar dos cuentas diferentes con la app Instwogram (solo en Android) en aquellos casos en los que buscamos diferenciar nuestra cuenta personal de una cuenta para el aula. Otra herramienta complementaria es una versión de escritorio para PC que tenemos con Pixsta, fundamental si queremos mostrar las imágenes tomadas desde otras cuentas o buscar fotografías etiquetadas desde el proyector del aula. 

Además de compartir nuestras fotos, tenemos otras muchas posibilidades para hacer un uso educativo y lúdico de las imágenes. Esta herramienta nos permite, en un contexto que conoce a la perfección el alumno, trabajar conceptos, sentimientos o valores. Os dejo con las siguientes propuestas educativas:

  • Actividades fuera del aula. Los alumnos y profesores pueden tomar fotos durante las visitas o salidas fuera del centro educativo. Se puede preparar un documento previo dirigido al estudiante, para que el alumno reflexione y tome instantáneas con un objetivo determinado. Más adelante pueden ser proyectadas y comentadas en clase (con ayuda de Pixsta). Para ello  es importante que el alumno etiquete las fotos con un hashtag determinado (por ejemplo: #IVAMmuseo). 
  • Concurso de fotografía. Se puede crear una etiqueta determinada para un concurso de fotografía donde los alumnos suban y editen sus mejores fotografías de una temática determinada. Muy útil para trabajar valores o sentimientos desde una perspectiva más creativa. 
  • El profesor puede subir a su Instagram una foto determinada con el fin de que los alumnos realicen comentarios por escrito sobre la misma. Luego podemos reflexionar en conjunto, con la imagen proyectada, y en voz alta sobre los comentarios realizados.
  • Conocernos mejor. Visitando las cuentas personales en Instagram del profesor y los alumnos, siempre que no nos importe, podemos conocer los gustos, aficiones o preocupaciones de nuestros estudiantes. Puede ser un buen momento para introducir el concepto de identidad digital y la importancia de la privacidad.
  • Ser creativos. Existen aplicaciones complementarias a Instagram, como Instasize,  que nos permite subir fotografías en su tamaño original y sin recortar, con múltiples posibilidades para crear collages, añadir fondos, formas o texto. Podemos utilizar Instasize para crear carteles, avisos, frases para pensar, señalar partes de una imagen, etc. Se pueden luego compartir fácilmente en Instagram o en otras redes sociales (Twitter, Facebook, WhatsApp...). También podéis probar otras apps complementarias para la edición de tus fotos en Instagram: ver este post de SocialMedia Examiner.
  • Fotografiar apuntes, la pizarra o las actividades que están trabajando los alumnos. Instagram es un buen medio para dar trascendencia a nuestro trabajo o llegar a unos alumnos que usan el móvil a diario. 
  • Investigación. Conectar la realidad con la materia de clase es posible a través de la fotografía. Es posible motivar al alumno a través de la toma de imágenes que reflejen los contenidos trabajados en clase. En la calle, en la escuela o en casa se pueden fotografiar objetos, personas o escenas relacionados con lo que estamos aprendiendo.
Como habéis visto, Instagram es una herramienta muy polivalente que tiene la ventaja de una alta penetración entre los más jóvenes, además de una alta tasa de crecimiento por encima de otras redes sociales (ver datos). Os dejo para finalizar, con una presentación de imágenes en Instagram con los usos arriba mencionados:




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COMPETENCIAS FUTURAS Y FORMACIÓN PROFESIONAL

miércoles, 24 de septiembre de 2014
La Formación Profesional actual se enfrenta a complejos retos sobrevenidos por un modelo social y económico que navega en la incertidumbre. Desde nuestra FP debemos seguir trabajando las básicas y nuevas competencias necesarias para la inserción profesional del alumno. Unas competencias que combinan perfectamente con principios y valores éticos propios de nuestra educación.


La Formación Profesional, tal y como comenta Manuel Alonso Rosa en un post en redFP.org, es una responsabilidad social. Una responsabilidad que, independientemente del modelo de FP (dual, en alternancia, ordinaria, a distancia, semipresencial...), nos invita a trabajar pensando en el nuevo entorno al que se enfrentan nuestros alumnos. Todo ello, si queremos seguir ofreciendo una formación integral con garantías para el estudiante y futuro trabajador. 

Las nuevas formas de enseñar y aprender debieran ser una prioridad de cualquier modelo formativo. Necesitamos pasar, de una vez por todas, de una educación basada en los conocimientos y la memorística, a un modelo donde el alumno sea más autónomo y responsable de su propio aprendizaje. Donde el docente ofrezca herramientas y recursos, pero sea el alumno el que tome decisiones. Donde el libro de texto -digital o en papel- (no te pierdas el post de E. Dans) sea un mero complemento de otros muchos materiales disponibles. 

Nuestra materia prima, los alumnos, aún pese a las dificultades, son capaces de adquirir unas competencias suficientes en tan sólo dos cursos. Eso sí, los docentes, debemos seguir insistiendo en la colaboración, la creatividad, la innovación y un saber estar en el mundo físico y digital. La exigencia o la responsabilidad no están reñidas con tratar de inculcar ganas de aprender una materia determinada. En el caso de la Formación Profesional, es fácil conectar los módulos con las competencias profesionales que demanda el mundo laboral. No es tan fácil, y aquí entra la formación docente y la conexión de los centros educativos con las empresas, formar al alumno en competencias más o menos previsibles para un futuro próximo.

Seguir anclados en un modelo educativo, cómodo para el docente y tediosos para el alumno, no es la respuesta para un contexto que demanda personas resolutivas y dispuestas a alimentar sus propias redes personales de aprendizaje:


Ofrecer algo diferente, aunque suene algo marketiniano, es posible y deseable en el aula. No se trata de hacer el pino puente, sino de reflexionar, compartir y colaborar con colegas cercanos o de otros centros, para así formar profesionales y personas con ganas de seguir aprendiendo en el futuro; atreverse. 

photo credit: raganmd via photopin cc

CÓMO INNOVAR Y NO ABURRIR EN CLASE

jueves, 18 de septiembre de 2014
Parece algo pretencioso ofrecer soluciones innovadoras al aburrimiento habitual que sufren los alumnos en las aulas.  Sin embargo, es necesario atreverse a ofrecer herramientas o dinámicas en clase para evitar la distracción y el tedio imperante durante las largas jornadas escolares.


No es tan difícil tratar de superar las viejas dinámicas heredadas que perpetúan un modo de enseñar y aprender que no ilusiona al alumno. Aquí sale a colación el popular vocablo: "innovación". Un término, muy usado en educación hoy día, que parece abarcar cualquier actividad que conlleve el uso de tecnología. Personalmente, me parece que estamos equivocando el discurso o el enfoque para lograr el deseado cambio en la educación.

En un reciente artículo de Manel Rives, "Replicantes", el autor llama la atención sobre el peligro de tratar de replicar modelos tecnológicos de manera homogénea en las aulas, todo ello sin atender al uso de metodologías activas por parte del profesorado. Porque innovar no consiste únicamente en aplicar las TIC en el aula; innovamos si el alumno forma parte activa de su aprendizaje; en un aula donde el docente es un actor complementario, no el protagonista principal.

Toda la vida han existido profesores innovadores y memorables que nos han deslumbrado con su forma de enseñar. A lo sumo, un profesor o dos se nos han quedado grabados en la retina gracias a esa experiencia satisfactoria, también emocionalmente hablando, que nos produjeron en su día. Hoy día, gracias a los medios que disponemos, técnicos y personales, tenemos más posibilidades de innovar en el aula de un modo u otro.

Hay profesores que nacen con esas cualidades personales que enamoran a sus alumnos. Una forma de enseñar y de ser que permite conectar al docente con sus discentes. Otros muchos, entre los que yo me encuentro, debemos aprender y mejorar en nuestra capacidad pedagógica. Personalmente recomiendo las siguientes pautas para, como afirma Néstor Alonso (@Potachov), no dejar de innovar

  • Leer cada curso algún que otro libro sobre educación o metodologías en el aula; recomiendo esta recopilación a cargo de Rosa Díez (@teacherrose1964) e ideada por Salvador Barrientos (@salvaoret). O, en su defecto, suscribirse a algún blog educativo para mantener la inquietud despierta (ver selección de Jordi Martí - @xarxatic). 
  • Usar Twitter para conocer las experiencias de otros profesionales de la educación, que innovan, en el sentido más amplio de la palabra, y comparten su trabajo abiertamente. Interesante la siguiente lista de docentes tuiteros de Jordi Adell.
  • Reflexionar, improvisar, hacer listas con posibles actividades "diferentes" a lo habitual, salir, comer y charlar más con los compañeros acerca las ideas que nos atrevemos o no a poner en práctica. 
  • Tomar riesgos en el aula. Proponer dinámicas nuevas y disruptivas. Utilizar más el humor y la ironía. Ante el fracaso, seguir intentándolo con otras actividades o recursos. 
  • Usar las TIC o TAC para NO hacer lo mismo de siempre. Que lo de siempre sea la menor parte de la jornada escolar. Que las TIC sirvan para investigar, pensar, discutir, crear y buscar soluciones a problemas reales.
  • Acudir a algún sarao educativo donde conocer, intercambiar reflexiones o formar redes de colaboración con otros centros educativos. No hay nada más sano que conocer de primera mano la realidad de otras escuelas.
Si pretendemos dejar alguna huella, no nos queda más remedio que intentarlo con ideas propias o tratar de conocer la labor de otros que aún reman contracorriente.

Imagen: Néstor Alonso
Con la tecnología de Blogger.

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