jueves, 16 de enero de 2014

EL PROFESOR INFOXICADO

Su cadaver apareció envuelto en los cables del router wifi. En el vecindario todo el mundo pensaba que era un tipo normal. Nadie sospechaba que almacenaba miles de tuits, correos electrónicos y favoritos en sus redes sociales. 

No supo digerirlo. Acabo infoxicado. Ni las herramientas digitales de curación de contenidos, ni los diferentes marcadores sociales pudieron evitar la tragedia. Se llegó a pensar que había sido víctima de alguna conspiración ideada desde una lista o grupo de internautas. 

Pero no. Desde un principio Twitter había cavado su propia tumba y la de su PLE. Acabó solo, con una línea de ADSL que no resistió su voracidad y necesidad de aprendizaje. Con cientos de proyectos colaborativos por evaluar y unos cuantos MOOC sin terminar. 

En su lápida, junto a su avatar, figura la siguiente inscripción: "No pudo dejar de innovar".

Viñetas de los enlaces e imagen: @Potachov (Néstor Alonso)

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