PROPUESTAS PARA UN NUEVO CURSO EN FP

viernes, 30 de agosto de 2019
A las puertas de un nuevo curso siempre surgen dudas e incertidumbres sobre cómo afrontarlo. Al menos a mi, personalmente, me motiva saber que se puede ir modificando cada año las formas de enseñar y aprender en el aula. Tratar de mejorar es el reto que me anima a modificar la programación y las metodologías; una práctica docentes en permanente evolución aunque con resultado también siempre incierto.

Para este curso me planteo las siguientes acciones, quehaceres u objetivos a llevar a cabo. Tras más de dieciocho años en las aulas, he vivido muchos cambios y sufrido multitud de cantos de sirena. Sin embargo, en el momento actual, tras tanto vaivén educativo, considero relevante tratar de trabajar una serie de competencias y actitudes que les sean invariablemente útiles a nuestros alumnos como futuros técnicos y técnicas de Formación Profesional.


  • El silencio. Buscar momentos de trabajo semanales en silencio para contrarrestar ese sonido constante al que estamos acostumbrados. Trabajar sin auriculares ni móvil, individualmente, leyendo o realizando tareas concentrado, me parece vital en una sociedad que, equivocadamente en mi opinión, ha sobrevalorado la multitarea y la distracción-diversión permanente. 
  • Lectura. Conectada con el punto anterior, sigo creyendo vital favorecer la lectura a través de lecturas obligatorias y voluntarias donde el alumno pueda comentar, y reflexionar en voz alta sobre artículos o libros sugeridos en el aula. Aquí algunos títulos recomendados para alumnos de FP, más algunos otros que tengo en mente para los próximos meses.
  • Redes sociales. Seguiré, erre que erre, tratando de fomentar el uso de Twitter como herramienta de aprendizaje, pese a los escasa respuesta con la que a veces me encuentro: "Twitter, educación y trabajo". Mostrar que hay vida más allá de Instagram o del WhatsApp y del exhibicionismo inane de estas redes. Linkedin también me parece un buen medio para conectar con otros profesionales, buscar empleo y conocer los diferentes sectores. 
  • Tecnología y papel. Pese a la bondades del universo Google, con todas sus apps de productividad que nos facilitan tanto la vida profesional y personal, me parece útil seguir trabajando la toma de notas en papel como forma de aprender a sintetizar, escuchar atentamente y organizar los contenidos vistos en el aula. 
  • Bulos, identidad digital, valoraciones. Estamos tristemente acostumbrados a una falta de criterio o dejadez en las redes como una conducta habitual. Me parece imprescindible que los alumnos sepan distinguir las buenas de las malas fuentes de información; de la importancia de los contenidos personales que propagan voluntaria o involuntariamente (impresionante la serie "Euphoria" con trazos al respecto); o de cómo verificar con ayuda de Maldito Bulo esos malintencionados mensajes y contenidos que recibimos. 
  • Trabajo en equipo. Por uno u otro motivo siempre finalizamos el curso con la sensación de que no nos hemos coordinado lo suficiente entre el profesorado del ciclo. Seguir planeando proyectos tipo ABP o ApS es una práctica que ayuda a conectar con los compañeros, pese a los condicionamientos de todo tipo que surgen a nivel personal o en la estructura organizativa de los centros. Este curso experimentaremos también con el aprendizaje basado en retos
  • Investigar. Explorar las tendencias ý cambios que los avances tecnológicos y digitales están provocando en los diferentes sectores profesionales debiera ser una obligación en todos los ciclos formativos. Pese a que necesitamos una mayor formación al respecto, estamos obligados a actualizar nuestros contenidos a aquello que demanda u ofrece el mercado. Aquí también Twitter es un excelente hábitat para descubrir esas tendencias si buscas a las personas u organizaciones adecuadas. 
  • Optimismo realista. Siguiendo el idealismo de Paulo Freire y su pedagogía del deseo, creo firmemente en la capacidad que tenemos como docentes de inspirar a nuestros alumnos y alumnas. Ser realista y soñar no tiene por qué ser incompatible. Si no buscamos el cambio, pese las incertidumbres y condicionamientos, es difícil mantener la motivación en esta profesión. Transformar el aula, y de paso la escuela, se  puede lograr a través de la honestidad con uno mismo, con los alumnos, y con los compañeros y la escuela; manteniendo intacta esa capacidad de soñar que nos regala la docencia. 

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