viernes, 15 de junio de 2018

PROPUESTAS PARA EL AULA DE FP

Con el curso ya prácticamente finiquitado, ya toca ir pensando en el siguiente año académico. Los que tenemos la fortuna de saber los módulos que no corresponden y cierta estabilidad laboral, podemos ir ya avanzando en nuevas propuestas a propósito del balance de este último curso.

Como es habitual en junio, al menos en mi caso, siempre me queda la sensación de no haber llegado a todo lo que me propuse, no haber atendido suficientemente bien a todos los alumnos o dejar de trabajar temas que considero relevantes para su formación. Una sensación que intuyo se agrava con los años por la complejidad creciente de los conocimientos técnicos, las necesidades permanentes de digitalización y la exigencia del mercado formativo de ofrecer proyectos nuevos con los mismos recursos personales -desde hace ya varios lustros-  que nos concede la Administración educativa.

Tras ya muchos cursos de experiencia, escuchando a viejos compañeros, leyendo las opiniones y críticas de otros docentes por la red y prestando atención a los alumnos, uno comienza a tener algo claro hacia donde debemos ir o qué tipo de acciones tienen mejores resultados en el aula. Aún así, y pese a que algunos se autoetiquetan como "expertos", no cabe duda que ni muchos años de aula o de investigación educativa son garantes de éxito; y ni mucho menos de satisfacción profesional.

En cualquier caso, me atrevo a compartir varias líneas de trabajo que considero pueden ser interesantes para mis alumnos de Formación Profesional. Incido en lo de FP porque se difunden demasiadas prácticas educativas como si pudieran ser extensibles a cualquier etapa (primaria, ESO, bachillerato, universidad), y, ciertamente, cada una de ellas tiene unas necesidades bien diferenciadas que debemos atender de manera específica. Se me ocurren muchas experiencias que debieran ser atendidas (o ignoradas) de un modo más selectivo en función de cada etapa: idiomas, lectura, emprendimiento, robótica, flipped, gamificación...
PROPUESTAS PARA EL AULA DE FORMACIÓN PROFESIONAL

Yendo al grano, me permito comentaros algunas propuestas para el próximo curso:
  • Avanzar con la lectura. Desde hace ya tres cursos ofrezco una serie de lecturas recomendadas a mis alumnos. En el caso de los ciclos de grado superior, suelo sugerir dos o tres lecturas cada evaluación para que el alumno seleccione una; mientras que en los grados medios son los alumnos los que seleccionan sus propias lecturas o recomiendan otras a sus compañeros que reseñan en su blog personal -utilizado como portafolio del curso-. El próximo curso, vamos a aprovechar libros que se pensaban desechar de la biblioteca, junto algunos otros libros personales, y crear una biblioteca de aula donde los alumnos busquen primero reseñas sobre estos libros (adjuntándolas a los mismos)  y luego cada uno seleccione los títulos a su gusto. Leer también "Libros recomendados para jóvenes de FP".
  • Bloc de notas. El mundo digital no es la solución a todo. Cada vez es más infrecuente encontrarse con alumnos que van tomando notas de lo que dice el profesor o llevando una agenda en condiciones. En FP no creo que haya que volver a las libretitas de doble pauta por módulo, pero sí creo necesario disponer un cuaderno de notas donde apuntar ideas interesantes, comentarios del docente o datos a ser recordados. El año próximo comenzaremos con un concurso de ideas, aprovechando el módulo de marketing, para que los alumnos compren y personalicen su propio bloc de notas. De paso, seleccionaré y adquiriré la que más se adapte a mis necesidades, porque también me hace falta cierta organización no virtual... 
  • Digitalización. Aparentemente en contradicción con el punto anterior, creo necesario plantearse en cada uno de nuestros ciclos formativos los actuales y futuros cambios que está produciendo la digitalización en los perfiles profesionales de los titulados en FP. No tengo claro como abordar esta necesidad en mis módulos, pero sí creo debemos saber aprovechar las oportunidades que actualmente nos brinda la realidad virtual o aumentada. Puedes ver algunos ejemplos en diversas familias profesionales en este artículo de Celia Ruíz: "¿Cómo aplicar la Realidad Virtual en Formación Profesional?". Aunque para ello nos haría falta algo de formación y recursos abiertos específicos para no tener que dedicar un tiempo excesivo en el diseño de materiales. 
  • Kahoot. La herramienta ya preferida de muchos profesores que corre el riesgo de saturación por el creciente abuso. Por ello, en lugar de que el alumno se limite a concursar, se puede también utilizar para que el alumno, antes de comenzar un tema, sea el que diseñe el Kahoot y redacte las cuestiones relacionadas con esta temática para luego ser proyectadas y comentadas en común. Un buen modo de provocar esa lectura previa de cada unidad didáctica que no suele ser muy habitual antes de comenzar un tema nuevo.
  • Exámenes con formularios. Suelo utilizar los exámenes tipo test al finalizar cada evaluación. Es un modo de asegurarme que se han estudiado los contenidos y las lecturas obligatorias de cada trimestre; así como me facilita las correcciones al final de una evaluación que suele estar plagada de prácticas y trabajos pendientes de revisión. Para este curso próximo pretendo automatizar las correcciones y utilizar los formularios que se pueden realizar con Google Drive. En este artículo de Javier Fernández Panadero podéis ver como gestionarlo todo, no es nada complicado: "Hacer exámenes con los Formularios de Google".
  • Juego de mesa. Sin ser muy usuario de juegos de mesa, he podido encontrar, o mejor dicho, me he tropezado con un juego específico para el ciclo formativo en el que trabajo -Comercio Internacional-. Probaremos las supuestas bondades de la gamificación a través de una simulación de una importación o exportación a través de un juego que además utiliza contenidos de varios módulos del ciclo: ver la web de Funtraders. A ver si de paso aprendemos y echamos un buen rato los alumnos y profesores del grupo. 
  • El móvil. Ahora que ha estallado el debate sobre el uso o no del móvil en el aula, somos todos conscientes de los efectos sobre la atención que producen en alumnos y resto de mortales. Habitualmente el uso del smartphone está prohibido en las aulas de los centros educativos, aunque en FP hemos tratado de fomentar otros empleos de unos dispositivos que entorpecen más que favorecen la concentración del alumno. Como en cualquier puesto de trabajo, el uso del móvil no suele estar permitido, a sabiendas de cualquier tipo de sanción. Personalmente, no creo que debamos retirar los móviles sino más bien avisar de las consecuencias de un uso indebido (por ejemplo, a través de su calificación); además de que conozcan las múltiples posibilidades para su organización personal o descarga de aplicaciones con un fin profesional.
  • English. La niña bonita del sistema educativo, la lengua inglesa, es también una asignatura pendiente en la Formación Profesional. En mi caso, en el ciclo de Comercio Internacional, es imprescindible una competencia avanzada en este idioma. En esta ocasión, por exigencias curriculares del centro, introduciremos materiales en inglés en una programación que ahonda en las competencias orales y de comprensión escrita del alumnado. Por suerte, hay infinidad de recursos en inglés relacionados con la logística y el transporte internacional. 
  • Twitter y LinkedIn. Retomar el tuiteo para aprender y conocer otros profesionales de nuestro ámbito de actuación. Debiera ser obligatorio conocer su uso al menos para seguir perfiles que aportan, y mucho, al desarrollo profesional. Dejé de utilizar Twitter asiduamente con los alumnos hace un par de cursos, "Twitter: ¿para alumnos o para profesores?", pero sigo creyendo que es una herramienta muy útil. También, en coordinación con el módulo de FOL, sería necesario que conocieran los diferentes usos de LinkedIn a nivel profesional. Porque hay vida más allá de Instagram y de los likes indiscriminados...
  • Aprendizaje y Servicio. Tras varios cursos llevando a cabo proyectos con metodología ABP, habitualmente uno por curso y con una duración semanal, seguiremos incidiendo en esta otra metología -ApS- que se combina muy bien con los proyectos de ABP. Estos proyectos son siempre un buen modo de cambiar ciertas dinámicas del curso y aterrizar en un entorno real más motivador para el alumno y que permite afianzar conceptos y adquirir nuevas competencias que no se emplean en el día a día del aula. Con el ApS exploraremos nuevas áreas donde poder desarrollar esos contenidos y competencias profesionales junto a alguna entidad social de nuestro entorno o de ámbito internacional. Muchos recursos al respecto en esta página de Roser Batlle que clasifica experiencias por temas. 
  • Blogs. Mi niña bonita. Ya son muchos años utilizando los blogs como portafolio digital del alumno con mayor o menor éxito. Obligar a que el alumno se abra un blog, escriba, cuente sus experiencias formativas o enlaces sus propios materiales, no es demasiado motivador para muchos alumnos. Aún así, me parece una herramienta excelente para que adquieran unas competencias digitales básicas y comunicativas que van a necesitar en su futuro laboral. En cualquier caso, debo seguir pensando nuevos modos de utilizar el blog para no perder ese ápice de motivación pretendido; ¿alguna idea? Os dejo como ejemplo este blog personal de una alumna del ciclo de grado medio de Actividades Comerciales: "La historia de Dulce".
Pese a que los comentarios a los blogs ya sean algo retro, espero tus valiosas aportaciones para el curso próximo.

photo credit: yourbestdigs Four daily planners on a clean white desk via photopin (license)

lunes, 11 de junio de 2018

UNA MINISTRA DE FP

Algunos aún nos frotamos los ojos y releemos las páginas web donde aparece el nombramiento de la ministra de Educación y Formación Profesional. Por primera vez en la historia española aparece la FP dando nombre a un ministerio y, el profesorado -tan fácil de contentar- ya estamos ilusionados con el supuesto relanzamiento de nuestra FP. El tiempo dirá.

Nuestra nueva ministra, Isabel Celaá, tiene experiencia como consejera de educación en el País Vasco, así como es catedrática de educación secundaria en la especialidad de inglés; excelentes valores añadidos. A la ministra ya le empiezan a caer peticiones desde todos los sectores relacionados con la educación: sindicatos, patronales, comunidades autónomas, etc. Sus primeras declaraciones han dejado claro que impulsará la Formación Profesional -de momento seguiremos siendo optimistas, pero cautos- y que retomará el pacto educativo para avanzar en el mismo.

Isabel Celaá Ministra educación y FP
Fuente: EFE
El pacto educativo parece un viejo PC al que se le van introduciendo actualizaciones o cambiando algunas piezas para que la educación siga rodando. Como sabemos -y sufrimos- este PC va a trancas y barrancas,  demandando una verdadera renovación que nos permita funcionar tranquilamente durante unos cuantos años más. Ya es hora de que unos y otros se pongan de acuerdo para al menos mejorar lo que más interesa a alumnos, familias y docentes; tener claro un modelo educativo con recursos suficientes y basado en la investigación científica. Interesante el monográfico de la revista Cuadernos de Pedagogía sobre el pacto educativo: "Im-Pacto" coordinado por Carlos Magro y Alfonso González.

Como docente de FP también tengo mis peticiones para la ministra de Educación y Formación Profesional; más aún sabiendo su procedencia geográfica y su conocimiento de la FP vasca. Le demandaría básicamente que se emplearan los mismos recursos materiales y humanos en la FP de todo el país; que se establece un marco y una estrategia de futuro para todas las familias profesionales junto a las CCAA; que se cree un organismo nacional de investigación y recursos sobre la Formación Profesional y no sólo una web (todofp.es), útil para la promoción pero insuficiente para los centros y su profesorado.

Es evidente que cada región española tiene sus particularidades, y es necesaria una flexibilidad en cuanto a titulaciones y estructura modular de los ciclos. Lo que no parece sensato es la disparidad de criterios a la hora de desarrollar los ciclos, la formación profesional dual y la rigidez que algunos sufrimos en comparación a otras comunidades más abiertas en cuestiones organizativas.

Menos lógicas son aún las diferencias laborales del profesorado de FP según la CCAA en la que ejerza la docencia; es inaudito que un profesor tenga una jornada de 25 horas semanales mientras que en la comunidad de al lado sólo realicen 18 horas en función también de si trabajar en la red pública o en la concertada (sostenida con fondos públicos). Por no hablar de las horas, a discreción de cada gobierno autonómico, que pueden disponer aquellos docentes, jefes de departamento o equipos directivos, que varían ostensiblemente de una CCAA a otra. De hecho, en la Comunidad Valenciana, un director/a de un centro educativo de FP no dispone de horas de dirección y tiene 25 horas de docencia en el aula; un desatino si lo comparamos con el mismo docente y cargo en Navarra que tiene de 9 a 12 horas para el ejercicio de la dirección que se restarían a las 18 horas lectivas semanales (ver resultados de una encuesta abierta que publiqué en Twitter al respecto esta semana).

Asimismo, en la FP actual se nos demanda mayor actualización, internacionalización de los estudios, convenios para la Dual, digitalización de los títulos, plurilingüismo... todo ello a coste cero de la administración y con un profesorado cada vez más saturado, con las mismas horas lectivas y menos tiempo disponible para atender las necesidades educativas del alumnado. Creo que ya es hora de que las administraciones educativas inviertan, ahora que corren mejores tiempos, actúen y nos dejemos de simples desideratas o campañas acerca de las bondades que aporta la FP a nuestro país.

Estimada ministra: la Formación Profesional se prestigia contando con el profesorado de FP en las reformas, mejorando e igualando sus condiciones laborales (independientemente del tipo de centro o ubicación geográfica), invirtiendo en recursos técnicos y en la actualización profesional de los docentes; y avanzando en la orientación académica y profesional de los centros educativos. 

Ministra Celaá; mucha suerte en su desempeño. Por la cuenta que nos trae a todos.

lunes, 4 de junio de 2018

RETOS PARA LA FP: DIGITALIZACIÓN Y PERSONAS

En el último Congreso Internacional de Formación Profesional celebrado en San Sebastián, con la cuarta revolución industrial como eje central, hemos podido conocer el V Plan de FP que prepara el Gobierno Vasco de la mano de su viceconsejero Jorge Arévalo. Un ya quinto plan que marca las líneas fundamentales de trabajo en las cuales ahonda en los cambios introducidos en los últimos años con nuevas figuras, equipos de trabajo y áreas tecnológicas que seguir desarrollando.


De este plan podemos destacar la creación de los nuevos institutos vascos de aprendizajes futuros y del talento en la Formación Profesional, así como la continuación del centro de investigación e innovación aplicada en la FP (Tknika). Este último ya es una referencia mundial en la Formación Profesional que destaca por su colaboración con otros gobiernos y por la fuerte inversión económica en una FP avanzada que se adelanta al futuro.

fuente: Tknika
Jorge Arévalo no sólo destacó la necesidad de seguir investigando sobre metodologías, espacios de aprendizaje o formación dual; su mensaje prioriza también a la persona sobre la capacitación. Una persona, un alumno, con el que trabajar los valores, además del emprendimiento, la equidad y la igualdad de género, para lograr una sociedad mejor.

Todo esto pasa por una colaboración, en la que el País Vasco es un referencia, entre centros, administración, docentes, empresas. Una colaboración ineludible y fundamental donde compartir conocimiento y proyectos de aprendizaje. El ejemplo de las traineras que nos dejó en su presentación es perfecto para trasladar esta necesaria cooperación (a partir del minuto 19:40):


El resto de ponencias del congreso estuvieron basadas también en esa necesidad que la digitalización del mundo del trabajo nos impone a los que nos ocupamos en la Formación Profesional. Una revolución industrial 4.0 que hace referencia a las nuevas soluciones que están llevando a cabo las empresas industriales y que revolucionan los mercados (Tesla, Joby Aviation, Uber, Airbnb, Amazon, Netflix...). No hablamos sólo de una revolución tecnológica (internet de las cosas, robotización, drones, realidad virtual y aumentada, inteligencia artificial...) sino de una revolución que está cambiando radicalmente nuestros modos de consumo y sobre la que debemos reflexionar para que sea sostenible y humana. (En este canal de YouTube de Tknika están disponibles todas las ponencias).

El mensaje transmitido por los expertos de esta economía digital nos debe hacer plantearnos una Formación Profesional (FP) -Vocational Education and Training (VET)- que ayuden en este proceso de transformación digital repensando los futuros puestos de trabajo. Debiéramos analizar cada ciclo y los perfiles profesionales que se demandaran en el futuro y aún no existen en el mercado laboral, ¿cómo afectarán las tecnologías a las profesiones hoy existentes?. 

Los últimos análisis ya detectan ciertas familias profesionales en declive mientras que otras crecen en gran medida a causa de este proceso imparable de digitalización  ("The Future of Jobs" WEF):



Aún así, se siguen demandando perfiles con competencias clave como la lectoescritura y las matemáticas. Unas competencias básicas para el continuo aprendizaje de los alumnos y trabajadores, para su movilidad futura y su capacidad de adaptación, agilidad a los cambios que están por venir y resiliencia. Siempre habrán ciertas competencias que las máquinas no pueden lograr y son éstas las que debemos fomentar y trabajar en las aulas: creatividad, imaginación, intuición, emociones...

Desde la Unión Europea se nos anima a insistir en la colaboración entre centros, las movilidades del profesorado y alumnos de FP, la integración de las titulaciones y el desarrollo de unas competencias válidas en cualquier estado miembro. Se espera una inversión mucho mayor de la UE en las políticas y presupuestos de la Comisión Europea. Conviene conocer también las diferentes organizaciones internacionales que trabajan en el ámbito de la Vocational Education y que ofrecen posibles colaboraciones y un conocimiento compartido entre sus miembros: WFCP (Wordl Federation of Colleges and Polytechnics), TA3 (Transatlantic Technology and Training Alliance, EFVET (European Forum for Technical and Vocational Education and Training), CHAIN5 (Association to support the level five of VET in Europe), EURASHE (European Association of Higher Education) y UNEVOC (Technical and Vocational Education and Training Unesco Network).

Los asistentes al evento, docentes en su mayoría de Formación Profesional, coincidimos en que los mayores retos a los que se enfrente la FP pasan por la digitalización, el cambio e innovación, las competencias blandas (soft skills), la actualización del profesorado y la flexibilidad y capacidad de adaptación al futuro. 

Espero que nuestras respectivas administraciones, regionales y estatales, tomen buena nota de todas estas necesidades que precisan de fuertes inyecciones económicas, así como que las personas responsables de nuestra Educación tengan la visión de futuro necesaria para planear y ejecutar planes estratégicos en nuestra Formación Profesional. No podemos vivir a golpe de modas, voluntarismo de los docentes, ocurrencias políticas o campañas promocionales. Los centros educativos necesitan horas para llevar a cabo proyectos de innovación e internacionalización, menor carga lectiva para preparar y actualizar los módulos, medios materiales actualizados que contemplen la digitalización de todos los sectores y metodologías en constante actualización para afrontar todos los cambios que ya estamos afrontando como mejor podemos.

martes, 22 de mayo de 2018

PROPUESTAS PARA LA FP VALENCIANA

La semana pasada tuvo lugar en Valencia el congreso "La Formación Profesional en la Era 4.0", una iniciativa de nuestra Conselleria de Educación puesta en marcha por el CEFIRE y con el foco puesto en la industria y en la innovación tecnológica.

Este tipo de encuentros son siempre interesantes para escuchar a otros actores del mundo empresarial y a organizaciones con proyectos a la vanguardia en una economía 4.0 que demanda la transformación digital en todos los sectores productivos y de servicios. No hace falta recalcar que la digitalización es ya una realidad en la sociedad y que nuestros alumnos de Formación Profesional precisan adquirir una serie de competencias digitales -y no sólo básicas- para insertarse en el mercado laboral y para ayudar al crecimiento de las empresas valencianas.

Desde la Formación Profesional tenemos la obligación -y muchas posibilidades- de lograr un nivel alto de adquisición de competencias digitales, tal y como se viene haciendo desde muchos centros educativos de FP inmersos en una actualización permanente de sus contenidos gracias a la implicación del profesorado. Para ello, además de este tipo de congresos o jornadas, es preciso que la administración educativa plantee una serie de acciones estratégicas que nos permitan estar a la vanguardia acompañando a las empresas -principalmente pymes- en los procesos de modernización.

FORMACIÓN PROFESIONAL VALENCIANA PROPUESTAS

En mi opinión, todo pasa establecer y acordar con la mayoría de grupos políticos, una política estructural sobre la Formación Profesional que lleve a cabo cambios paulatinos pero significativos en esta etapa educativa tan necesitada de actualizaciones técnicas y formativas. Unos cambios que deben contar con el profesorado y no sólo con agentes políticos y económicos. En el caso de la Comunidad Valenciana podríamos comenzar con ciertas propuestas que contribuyan a la actualización, digitalización y mejora de nuestra oferta formativa profesional:
  • Creación de un banco abierto de recursos para cada familia profesional y sus respectivas titulaciones y módulos con material en permanente actualización; desde una labor inicial de curación de contenidos para pasar a incentivar de algún modo al profesorado que publique sus materiales o que se dedique a investigar sobre los mismos. Algo en la línea de un reciente artículo de este blog: "¿Dónde están los recursos de FP?".
  • Establecer un centro de investigación en FP, similiar a Tknika en el País Vasco, donde docentes de Formación Profesional se dediquen a investigar y marcar líneas de trabajo (metodologías, tecnología, innovación...) para la red de centros de FP públicos y concertados de nuestra comunidad. Siempre con personal de aula y que temporalmente puedan trabajar en estos proyectos sin abandonar la docencia.
  • Incentivos al profesorado implicado en proyectos de mejora de su centro educativo a través de una menor carga lectiva para que puedan llevar a cabo planes estratégicos consensuados con la dirección del centro (por ejemplo: programas Erasmus+, inclusión, eTwinning, Dual, etc.) con resultados medibles y que reviertan en una mejora de la formación del alumno. 
  • Planificar unas líneas de formación para todo el profesorado de FP donde se estructuren acciones formativas basadas en la experiencia y con una base científica para así evitar cursos a golpe de las modas educativas. Esta formación debería ser bien comunicada a todos los centros y en una web o plataforma única de fácil acceso a todo el cuerpo docente que ayude también a la formación de redes de trabajo y aprendizaje profesional. En la actualidad la página de nuestro centro de formación es muy mejorable: CEFIRE Específico de Formación Profesional en cuanto a los recursos que ofrece como a la comunicación que se realiza.
  • Actualización de la tecnología e instalaciones de los centros: equipos informáticos, maquinaria, instrumentos, herramientas, software, redes, aulas, mobiliario, talleres, etc. No podemos ofrecer una formación actualizada si nuestros recursos no lo están y si nuestros alumnos no trabajan en un entorno que ayude a trabajar las competencias que el mercado laboral exige: trabajo por proyectos, habilidades blandas, destrezas digitales...
  • Flexibilidad en las titulaciones de grado medio y superior tanto a nivel modular como en la oferta de los centros. La carga horaria y la temporalización de los módulos debiera ser variable en función de las necesidades de empleo en cada zona geográfica, incluyendo la posibilidad de sustituir y añadir algún nuevo módulo también según esas exigencias del mercado. Por otro lado, la oferta formativa de los centros podría ajustarse con mayor rapidez a las diferentes encuestas sobre necesidades de empleo y cualificaciones, de modo que no haya un exceso en algunas titulaciones o ciclos formativos repetidos en centros que debieran diversificar su oferta aún con títulos de la misma familia profesional. 
  • Conexión con los centros de trabajo. Se debieran articular medidas encaminadas a que el profesorado mantenga su actualización profesional formándose en las empresas u organizaciones de su especialidad. Es vital que el profesorado mantenga un contacto directo y periódico con los centros de trabajo a través de periodos de formación dentro de nuestra jornada laboral durante al menos dos semanas cada dos o tres años. 
  • Internacionalización. Creación de un departamento público que ayude a la gestión de becas y procesos formativos de alumnos y docentes dentro de las ayudas convocadas a través del programa Erasmus+. Unas ayudas y una formación que suponen un plus relevante para el alumno pero también un considerable tiempo empleado para su gestión. Las experiencias de los alumnos son positivas prácticamente en su totalidad tanto a nivel personal como profesional.  
  • Cooperación. Establecer marcos, encuentros intercentros o jornadas de profesores específicas para cada familia profesional donde podamos intercambiar experiencias de aprendizaje y recursos para el aula más allá de los libros de texto. 
  • Exigir formación, en relación a los contenidos modulares, al profesorado en activo en detrimento de las titulaciones exigidas en lengua extranjera que suponen horas y dinero destinados a unas certificaciones (B2 o ahora C1 en inglés, capacitaciones) que poca repercusión tendrán en el aprendizaje de los alumnos de ciclos formativos.
  • Planes de fomento de lectura. Articular planes específicos para los centros de FP que promuevan la lectura a través de títulos relevantes para cada ciclo y en función también de los intereses del alumno. La competencia lectora es indispensable en cualquier profesión a la vez que ayudamos a formar personas más críticas. 
  • Repensar la FP dual de modo que no se convierta en una mera FCT ampliada y donde se impliquen a las grandes empresas y pymes valencianas, tanto en la retribución del alumno como en su formación a través de formadores específicos; incluyendo la posibilidad de la no pérdida de horas lectivas en el centro educativo para no mermar su formación. Estaremos atentos a la investigación sobre la formación dual en una próxima publicación de Javier Vila y Mª José Chisvert: "Luces y sombras de la Formación Profesional Dual en el sistema educativo español" de la editorial Tirant.  
Reitero de nuevo la necesidad de contar con los docentes de Formación Profesional para alcanzar un consenso que permita a la FP valenciana avanzar en su transformación y en un prestigio auténtico cara a la sociedad. 

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viernes, 18 de mayo de 2018

VOCATIONAL EDUCATION?

Supongo que si a nuestra querida FP le cambiáramos el nombre por algún anglicismo tipo "Vocational Education", "Professional Qualifications" o alguna que otra modernez bien sonante, tendríamos algo más de ese prestigio anhelado y unas cuantas matrículas más en nuestros centros educativos. Un prestigio que desde hace varios lustros parece el arca perdida del sistema educativo. En Europa hablan de VET -Vocational Education and Training-, en lugar de FP, y hace años que tenemos claro que los cambios vendrán dados por la coordinación de todos los actores (docentes, administración, empresas, equipos directivos) y compartiendo prácticas entre países, regiones y centros de Formación Profesional.

vocational education training VET FPDesafortunadamente, aún son muchas las familias que no contemplan la Formación Profesional como un itinerario válido para sus hijos. No son pocos los que siguen viendo la FP como una salida para alumnos menos válidos académicamente, en lugar de ver los ciclos formativos como una opción motivadora para continuar estudios a la vez que te preparas profesionalmente. Cometemos el error de contraponer Universidad a Formación Profesional, dos etapas bien diferentes que se pueden complementar en ambas direcciones o que se valen por sí mismas para formar al alumno con diferentes propósitos.

Conozco de primera mano muchos casos de estudiantes que, por inmadurez o intereses diferentes, han logrado con la Formación Profesional encauzar su vida académica y profesional. En mi propia familia hemos podido comprobar que la FP es una etapa perfecta para aquellos alumnos desencantados con la educación obligatoria o con unas necesidades personales concretas. Pero no sólo para estos, sino también para aquellos interesados en desarrollar con garantías una carrera profesional a través de una titulación oficial y reconocida.

Todos sabemos de alumnos en ciclos formativos que han prolongado sus estudios hasta lograr un
grado universitario y emplearse adecuadamente. Aún así, lo más destacable de nuestra FP es la motivación que logramos imbuir a muchos alumnos a la vez que renovamos sus ganas por seguir aprendiendo. Nuestros estudios son, además de prácticos, una etapa ideal para trabajar competencias personales: actitud, respeto, exigencia, responsabilidad, autonomía, etc. A lo que luego añadimos el resto de competencias técnicas con las que en tan sólo dos cursos podemos lograr jóvenes profesionales preparados para el mundo laboral o para seguir formándose.

Sin embargo, sigue haciendo falta una mayor sensibilización por parte de las familias y de los orientadores de los centros hacia este tipo de estudios. La FP no puede ser una moda ni la solución única al fracaso escolar. La FP tiene que cuidarse mucho más por la Administración a través de recursos, mejores instalaciones y una actualización constante de los títulos y el profesorado. Está bien que haya campañas tipo #descubrelaFP, la Alianza para la FP Dual o asociaciones tipo FPempresa, pero el prestigio vendrá dado no sólo por un cambio de nombres o acciones publicitarias sino por descubrir en primera mano la FP a las familias, a la sociedad en su conjunto y contar con un plan estratégico para la Formación Profesional en todo el país. Luego ya veremos si hay que pasar el nombre a inglés, francés o chino.

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lunes, 7 de mayo de 2018

¿DÓNDE ESTÁN LOS RECURSOS DE FP?

Busco. Miro. Releo. Vuelvo a buscar. Googleo. Resultados, más enlaces, los mismo tuits y tuiteros de siempre. Busco por Instagram, Pinterest. Tal vez Linkedin que se está poniendo de moda. Uf. No hay manera.

¿Dónde encontrar recursos sobre mi módulo o mi ciclo de Formación Profesional? Una pregunta recurrente desde hace años y que, pese a la expansión de Internet, no tiene una respuesta muy positiva. Con la excepción del profesorado de FOL, organizado y visible en las redes, es muy difícil encontrar materiales o recursos específicos y actualizados de las decenas de ciclos formativos que se ofertan a lo largo del país.

recursos formación profesional
Tan sólo desde la web TodoFP, del Ministerio de Educación, se ha habilitado un enlace con recursos para profesores por comunidades autónomas. Una loable iniciativa que siguen sin facilitar un acceso sencillo y bien clasificado de los diferentes recursos que publica nuestro profesorado de FP. En mi opinión estamos ante dos problemas; por un lado la necesidad de configurar una base de datos oficial donde las diferentes administraciones junto con el ministerio se comprometan a clasificar y actualizar los recursos de FP útiles para el profesorado y sus alumnos, y, por otro lado, el necesario incentivo o motivación para el profesorado que dispone de material propio y no lo publica abiertamente en la red. ¿Qué sentido tiene guardarnos unos materiales o actividades que pueden ser útiles a otros?

Personalmente me supone una gran alegría recibir algún correo donde te solicitan permiso para utilizar recursos, te piden consejo sobre la unidad de algún módulo desde otra comunidad autónoma o ayuda para preparar un tema de un examen de oposición. Cualquier interesado en los ciclos de Actividades Comerciales o Comercio Internacional puede acceder libremente a todo ese material en mi web docente: https://sites.google.com/escuelaprofesionalxavier.com/oboluda/

Es muy sencillo crear y editar una web de este tipo con alguna herramienta similar a Google Sites donde tan sólo hay que enlazar los materiales creados a tu Google Drive y compartir públicamente aquellos recursos de interés para alumnos y docentes de ciclos formativos. En esta hoja de cálculo colaborativa puedes investigar sobre más de ochenta enlaces que han dejado otros profesores de FP donde además puedes insertar tu web, blog, canal de YouTube o cualquier recurso que seguro puede interesar a algún docente de tu familia profesional.

Siempre queda también publicar los enlaces a tus recursos a través de las redes sociales o mostrar las experiencias en el aula mediante tuits como bien hacen algunos de mis compañeros twitteros de Formación Profesional. Unos pocos colegas, en comparación a los miles de profesores de FP que somos, que siguen contándonos y compartiendo sus recursos en el aula. No dejes de visitar las cuentas de @jmalex@salvadospuncero, @inedu, @tknika, esta lista de @edulcoro con profesores de FOL o seguir la etiqueta en #EUVocationalSkills en Twitter. También recomiendo el uso de Linkedin donde empiezan a moverse recursos y materiales que pueden servirnos para el aula.

¿A qué esperas para dejar tus recursos propios de FP?

photo credit: CreditDebitPro Share Key via photopin (license)

miércoles, 2 de mayo de 2018

CONSEJOS PARA FAMILIAS DIGITALES

Como docentes a menudo damos por supuesto que los padres y madres de nuestros alumnos tienen principios y conocimientos similares a los nuestros en cuanto a la educación de niños y jóvenes. No es extraño discrepar con muchas familias por la falta de atención y control sobre sus hijos, sobre la sobreprotección que sufren, por la poca confianza que tienen hacia los tutores, monitores u otros adultos responsables de la formación de sus chavales, o por  la obsesión competitiva de algunos progenitores en detrimento de valores humanos.

Conforme vas viendo crecer a tus hijos, conoces más alumnos tras muchos años de docencia y hablas con otros padres, te das cuenta de lo necesaria que es la formación como una ayuda complementaria de los principios y métodos de cada familia. La competitividad insana en el deporte, el uso de las redes sociales, la barra libre de Internet con los menores, el respeto a los mayores, el sexismo, etc.
En demasiadas ocasiones nos topamos con padres que hacen de entrenadores de sus hijos, con falta de conciencia sobre el derecho a la intimidad de nuestros menores en las redes, descuidados ante los contenidos a los que acceden los menores (series, videojuegos, internet...) o con familias que disculpan cualquier comportamiento de sus hijos.

Por ello, además de las escuelas de padres -poco extendidas en la actualidad- valdrían también unas pautas mínimas que podríamos hacer llegar a todos los padres y madres al comienzo del curso académico, al principio de los entrenamientos de cada año o en las entrevistas con el tutor/a de turno. Tal vez así disminuiría el consumo de pornografía a edades tempranas, se controlarían las apuestas online, se evitarían casos de acoso escolar por las redes, se evitarían conflictos en las competiciones deportivas, se dejaría de normalizar la violencia en las pantallas y, quién sabe, tendríamos hijos y alumnos más creativos y cultos rebajando el uso desmedido de las pantallas. Puede que, con la colaboración de padres y madres, podamos disfrutar de alumnos menos disruptivos y capaces de fijar su atención durante más tiempo del que están acostumbrados.

Os dejo aquí con un par de infografías, con elementos propios y otros extraídos de la red, que sería interesante difundir entre las familias de nuestros alumnos. Espero que puedan ser de alguna utilidad.
familias consejos digitales infografía

lunes, 9 de abril de 2018

DOCENTES (PRESUNTOS) IMPLICADOS

Que la educación dependen en gran medida de nuestros docentes podría tildarse de perogrullada, pese a la falta de inversión educativa, el inexistente y soñado acuerdo educativo o los tumbos que damos a causa de las modas y los intereses económicos que merodean sobre la educación.

Pese a todo ello, si hablas con cualquier otro docente, con familias o alumnos, o con miembros de los equipos directivos escolares, la gran mayoría tienen claro que la diferencia en la educación la marcan los docentes de cada aula. Una diferencia que se materializa gracias a la implicación en el aula, con sus alumnos, con las actividades del centro y con su cultura del aprendizaje. Una implicación que pasa por destacar por el cumplimiento de nuestras obligaciones, lo cual no quita proponer o quejarse cuando creamos conveniente, así como por preocuparse por cada uno de tus alumnos.

Pasar de puntillas por el aula, terminar de dar clase y desconectar de tu actividad educadora puede ser una actitud que no merezca reproche, pero que queda lejos de la exigencia constante que supone atender a tus alumnos, preparar clases o editar nuevos materiales, organizar actividades, sumarte a proyectos del centro o un sinfín más de tareas que van surgiendo a lo largo de cada curso. 

Porque estar implicado pasa también por remar en dirección a los métodos y fines que persigue tu centro educativo, pese a que esté más o menos de acuerdo, o pese a que muestres diferentes criterios. Cada claustro se compone de personas con muy diferentes pareceres y con experiencias vitales diversas; aún así, nos hace falta ser más conscientes de que esa falta de implicación puede redundar en la tarea de los compañeros, en los valores que transmitimos a los alumnos o en la imagen que da nuestro centro educativo. Las comparaciones entre compañeros debieran llevarse a cabo sólo para ver qué acciones o prácticas tienen éxito y poder compartirlas libremente. 

Cuando hablo de implicación no hablo de absentismo laboral, sino de lo que aportamos al clima laboral de nuestras escuelas cuando renegamos, hablamos mal de algún alumno o compañero o simplemente hacemos las cosas por inercia o cumplir el expediente. Por fortuna, la mayor parte del profesorado sigue esforzándose y motivada pese a los muchos sinsabores de esta profesión, el prestigio en decadencia de las escuelas, la complejidad actual de los alumnos y familias o el exceso creciente de tareas no relacionadas directamente con la docencia. 

Sigo creyendo que la innovación educativa pasa por compartir experiencias de aula, respetar una línea pedagógica bien definida por el centro educativo, y ceder tiempos y espacios al profesorado para que se articulen propuestas educativas de calado donde el protagonista principal sea el alumno. Y para esto, no nos queda otra que la implicación. Implicarnos en una educación que más que vivir de ideales beba de acciones que fomenten el humanitarismo, la creación, la lectura y la reflexión.

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martes, 27 de marzo de 2018

DE LO IMPORTANTE

Perder el norte y dejarse enredar por la vorágine diaria debe ser algo consustancial a la naturaleza humana. Que en el mundo educativo perdamos el oremus puede tener consecuencias nefastas o, al menos, no ayudar a ese cambio deseable de nuestra sociedad actual o propiciar la mejora de cada individuo.

Vivir enfrascados en nimiedades, alimentando el ego, de cara a la galería, comparándonos constantemente o amparados en la queja, es la atmósfera habitual que respiramos en los centros de trabajo, en las escuelas o en nuestro entorno doméstico. Parece que nos hace falta siempre ese toque de atención para darnos cuenta de lo importante o de las cosas preciadas que disfrutamos, o que ocurra algún infortunio para despertarnos de esa monótona cotidianidad.

DE LO IMPORTANTEY, ¿qué hacemos para salir de esa atmósfera o modificar sus condiciones? ¿hacemos realmente lo posible o actuamos con congruencia para que nuestros alumnos sean conscientes de lo que creemos importante en la vida? Algunos hablaran de adoctrinamiento, otros de que nos debemos centrar en los contenidos, algunos sarcásticos seguirán inamovibles en sus ideas de una educación "tradicional", y así continuaremos, probablemente, hasta el final del los tiempos.

Aún así, personalmente creo que es posible avanzar en la educación y tratar, con más frecuencia y calado, cuestiones esenciales de nuestras vidas: valorar nuestros recursos y las personas que nos rodean, la responsabilidad de nuestras acciones y las consecuencias -positivas o negativas- de nuestra actuación, lo que decimos y cómo lo decimos, el amor, la amistad... Cuestiones que tienen importancia tanto en nuestra actividad laboral como en la personal. Ciertamente, cuestiones vitales pero difíciles de abordar en unas horas de clase semanales y con un programa acuciante.

En nuestro caso, en la Formación Profesional, tenemos la fortuna de preparar a los alumnos para un mundo laboral donde además de demostrar su competencia profesional o técnica, van a tener que convivir con la (in)sana competencia de unos compañeros, la exigencia de unos clientes o las peticiones de unos jefes. Asegurarnos de que sean capaces de aguantar de buen grado esas condiciones, valorando el trabajo y las personas que intervienen en el mismo, sin perder el sentido crítico ni las ganas de mejora personal, es tal vez una de las tareas más importantes que tenemos que no aparece en ningún currículo o libro de texto. Siempre además, ofreciendo interrogantes sobre nuestras vidas, sin fórmulas magistrales ni frases de Mr. Wonderful.

Nos falta, al menos a mí, más reposo y reflexión sobre nuestra labor educativa, las prioridades hacia y con los alumnos y menos prisas y superfluidad. Parar y tratar lo importante parece cada vez más preciso en este mundo cada vez más aguado.

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domingo, 11 de marzo de 2018

EMPLEADORES: PIDAN LAS NOTAS A SUS CANDIDATOS

Solemos escuchar, incluso argumentamos, que las calificaciones de un alumno no son un indicativo fiable de un posterior éxito profesional. Todos conocemos ejemplos de antiguos compañeros de pupitre o alumnos que, tras un paso mediocre por la aulas, han triunfado luego en su vida laboral. O justo al contrario, alumnos con un buen expediente académico que han tenido dificultades en el acceso al empleo. Esta "disfunción" educativa, que relaciona empleo con expediente académico, podría ser atribuible a la evaluación deficiente del alumnado que arrastra nuestro sistema educativo desde las primeras etapas escolares hasta la universidad.

Sin embargo, en Formación Profesional, es cada vez más habitual realizar otro tipo de evaluación que considera no sólo los conocimientos teóricos valorados a través de un examen, sino también otra serie de competencias personales que son imprescindibles en cualquier buen profesional: puntualidad, esfuerzo, respeto, cortesía, saber trabajar en equipo, constancia, interés... Unas competencias que ya forman parte de las programaciones de los módulos de cada ciclo y que a la hora de calificar numéricamente al alumno (en FP los boletines de evaluación figuran con notas del uno al diez en cada módulo) son tenidas en cuenta. Ver artículo al respecto: "Guía básica metodología FP=2+1".

empleo FP boletín de notas
Porque desde la FP tenemos claro aquello de que la actitud es al menos igual de importante que los conocimientos técnicos e insistimos mucho en esas "habilidades blandas o sociales" -soft skills- que conforman las características de un buen profesional. Unas características que durante su formación en el centro educativo, así como en los centros de trabajo (FCT), deben ser valoradas y trabajadas constantemente a lo largo de cada curso y, preferiblemente, de un modo coordinado entre los diferentes módulos que conforman el ciclo formativo. Estudiar un ciclo formativo se asemeja a una carrera de fondo, donde los esprints pueden ayudar a rascar unos segundos, pero son la constancia y la preparación lo que van a marcar la diferencia en el resultado final.

Por ello, aconsejo a cualquier empresa u organización, departamento de personal y RRHH, que ofrezca empleo y busque un titulado en Formación Profesional, que solicite a sus candidatos el boletín de notas finales de su ciclo formativo. Unas notas que, junto a una entrevista de empleo, seguro que ayudarán a seleccionar al mejor candidato con una mayor fiabilidad. Porque un reclutador, con una sola entrevista, no tiene ninguna garantía de encontrar al candidato adecuado; mientras que el profesorado que ha estado evaluando durante casi dos años a ese mismo alumno, ha podido valorar muchos factores que luego se verán reflejados en una nota final donde un cinco es lo mínimo exigido y un diez conlleva una excelencia profesional. Seguramente, las calificaciones numéricas son a menudo algo subjetivas, y hay poca diferencia entre un seis y un siete, pero, al fin y al cabo, la norma nos exige este tipo de calificación orientada a la obtención de un expediente académico con vistas a estudios superiores o la solicitud de una beca.

Aprovecho también estas líneas para recomendar la bolsa específica de empleo -empleaFP- para titulados en Formación Profesional. Una bolsa donde cualquier empresa puede buscar perfiles profesionales específicos y donde los centros educativos y sus alumnos de ciclos formativos de grado medio o superior, pueden también gestionar sus bolsas de trabajo y enviar sus currículums. Porque las empresas son cada vez más conscientes de que hay determinados puestos de trabajo donde un Técnico o Técnico Superior de Formación Profesional encaja mucho mejor que otro tipo de titulados: "El 30% de las ofertas de empleo son para perfiles de formación profesional".

Felizmente, nuestros alumnos tienen también un buen módulo (asignatura) donde aprenden a orientarse en la búsqueda de empleo y ofrecer sus mejores cualidades profesionales no sólo a través de un curriculum vitae. Para ello tienen el módulo de Formación y Orientación Laboral (FOL).

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viernes, 2 de marzo de 2018

CARTA CON ALGUNOS DESEOS A MIS ALUMNOS

Con el curso ya prácticamente terminado y con los alumnos a punto de comenzar su formación en las empresas (FCT), es buen momento para reflexionar sin el sofoco habitual que suponen las clases diarias, las tareas acumuladas y la vorágine habitual de cada curso.

PBL COMERCIO INTERNACIONAL BODEGA LOS FRAILESCada grupo de alumnos es diferente. Unos años parece que marcha todo rodado, que conectas, que las actividades propuestas tienen buena acogida; mientras que otros cursos todo se hace más cuesta arriba: conflictos, escasa motivación, alumnos disruptivos, impaciencia...

Aún así, me gusta quedarme con lo bueno de todos y cada uno de los alumnos que, a ciencia cierta, habrán aprendido algo más que conocimientos técnicos (insistimos mucho en la tolerancia, la actitud, el respeto y la constancia en el trabajo). Por este motivo, he visto también este año la necesidad de despedirme de ellos con algo más que buenas palabras, pese al sobresfuerzo de estos dos últimos cursos:

DESEOS 

Una carta abierta y común a todos quizás no sea la forma más justa o adecuada de comunicarme con cada uno de vosotros. Hay cursos más o menos complicados, donde las circunstancias devienen en obstáculos que pueden servirnos de acicate o pueden resultar una traba para el aprendizaje o convivencia en el aula. 

Bien sabéis que ha sido difícil dar clase o recibirla, según se mire, y que ciertas actitudes no han permitido que fluya esa relación donde además del respeto se busca aprender y mejorar como persona y futuro profesional. 

Mi intención, y seguro que la de mis compañeros, pese a mis múltiples fallos, siempre ha sido que aprendáis cosas útiles para vuestro próximo desempeño laboral y que, sobre todo, seáis conscientes de lo mucho que se puede seguir aprendiendo en el aula y fuera de ella. Darse cuenta de la propia ignorancia es el primer paso para mejorar cada día y no quedarse estancado en la mediocridad y la incultura. 

Pensando en qué tipo de carta me hubiera gustado recibir a vuestra edad, me quedaría con una que me animase a seguir descubriendo el mundo que me rodea, a pensar no sólo en la diversión sino también en ser una persona culta -algo perfectamente compatible-, a ser autocrítico y a no juzgar gratuitamente el trabajo de los demás y, sobre todo, a ser consciente de que ser un buen profesional exige dedicación y mucha empatía con los que me rodean. Uno puede ser de los que protestan o de los que hacen, lo que no quita que uno se rebele cuando una situación es manifiestamente injusta y otro sufra por ello. Hazte imprescindible allá donde estés y exprime tus cualidades e intereses personales en todos tus trabajos..

Ahora, con las prácticas a la vuelta de la esquina, sólo me queda desearos lo mejor en vuestro futuro. Tened paciencia y buscad permanentemente la mejora en aquellos aspectos que sabéis no son vuestro fuerte. No seáis más exigentes con los demás de lo que sois con vosotros mismos. Muérdete la lengua si hace falta, pero sé honesto con tus compañeros. Seguid aprendiendo, formándoos, leyendo, abriendo las miras, viajando y atreviéndoos a buscar vuestras propias oportunidades pese a cualquier circunstancia u opinión. Destaca por tu compromiso y que no digan que fue porque no lo intentaste. Ahora viene un camino incierto, pero si estás preparado y te dejas acompañar con modestia y siempre desde el respeto, el trayecto te resultará más cuesta abajo. 

Cuídate y espero que te quede siempre un buen recuerdo de esas horas de transporte y marketing debatiendo (o discutiendo) sobre cualquier asunto (in)significante. Mi aprecio y cariño lo tenéis asegurado.  

Óscar B. 
Valencia, 20 de febrero 2018

domingo, 25 de febrero de 2018

LIBROS RECOMENDADOS PARA JÓVENES DE FP

Desde hace varios cursos recomiendo algunos libros para ciclos formativos con el objetivo principal de fomentar la lectura y que los alumnos lean títulos que les puedan inspirar o llevar a la reflexión personal. Hoy, más que nunca, es vital trabajar la competencia lectora en una sociedad que invita poco al sosiego; donde la multitarea es una traba para una juventud seducida por las imágenes y la falta de privacidad. Una competencia lectora que es esencial en cualquier profesión y que facilita la adquisición del resto de competencias profesionales.

En los ciclos de grado superior, con alumnos con edades habitualmente comprendidas entre los 18 y 21 años, es en ocasiones complicado que se reenganchen a la lectura o que "encuentren" tiempo entre los estudios y las miles de diversiones que hoy tienen al alcance de su mano por la gracia de su móvil. Por otro lado, en los ciclos de grado medio y con alumnos más jóvenes, tampoco es sencillo buscar títulos que puedan interesarles y que además traten temas profesionales o de cierta profundidad. Para estos ciclos pienso que es más importante que los estudiantes lean y encuentren momentos donde disfrutar de esa lectura mientras se aíslan por un rato de la hiperconectividad habitual. No menos importante es buscar libros con ediciones de bolsillo (más económicas), que sigan en catálogo (digital o en papel) o que puedan ser pedidos en préstamo en las bibliotecas públicas.

libros alumnos jóvenes de formación profesional

Obligar a leer algún libro en concreto suele ser contraproducente en aquellos jóvenes que no tienen la lectura como una de sus aficiones. Me gusta más el verbo recomendar, y para tratar de sortear esa obligatoriedad acostumbro a seleccionar dos o tres libros entre lo cuales el alumno puede escoger uno. Suelen ser libros de diferentes géneros y temáticas para acercarme a los diferentes gustos e introducir ese factor de elección o voluntariedad que camufla esa imposición que tanto les espanta.

Otra opción es que los alumnos recomienden lecturas a sus compañeros y realizar una selección de títulos donde cada uno pueda elegir el más interesante. En estos casos, como mencionaba anteriormente, lo primordial es que el alumno se enganche a la lectura y haga recomendaciones a sus colegas de pupitre. En ocasiones, afortunadamente, te sorprendes y encuentras algún alumno/a con gran afición a la lectura ¡y con un blog personal al respecto!  Aquí puedes verlo en "La estantería de Dulce".

¿Y cómo evaluar estas lecturas? No soy partidario de que cumplimenten una ficha sobre el libro o que acaben transcribiendo unas líneas encontradas en "el rincón del vago" de turno. Podemos realizar unas cuestiones abiertas y por escrito sobre el libro junto con otras más personales donde el lector exprese su opinión. Otra opción que he utilizado este curso ha sido el comentario del libro a través de un breve vídeo en plan "booktuber"; una alternativa interesante y creativa que además obliga a trabajar otras competencias técnicas y comunicativas.

Os dejo con los títulos con el enlace a su editorial y algunas vídeo reseñas de los alumnos de los libros que más han gustado:

"Martes con mi viejo profesor"
"Cosas que me contó un pajarito"
"Hacia rutas salvajes"
"Atrapados en el hielo"
"La vaca púrpura" 
"El mercado y la globalización"
"Tengo 18 años y ni estudio ni trabajo"

Recomendaciones de alumnos:
"Metro 2033"
"Viajes a Kerguelen"
"Historias de un náufrago hipocondríaco"

¿Algún otro libro recomendado para jóvenes alumnos de Formación Profesional?












photo credit: Nata Luna "...in a deep and dark december..." via photopin (license)

lunes, 19 de febrero de 2018

ALUMNOS SIN RAZONES

Tenía en mente un artículo algo más optimista. Personalmente, no me gusta atrincherarme en la crítica o el despotrique, ni juzgar a la ligera a colegas, familias, alumnos o al sistema educativo en su conjunto. También creo que cada centro tiene su problemática, cada curso sus peculiaridades y cada alumno tiene también unas características particulares.

Aún así, como profesor que busca lo mejor para sus alumnos, con mis muchos fallos y teclas personales, no resisto las exigencias de aquellos alumnos que, criticando legítimamente nuestra labor, no se atiene a hacer lo propio con su responsabilidades académicas. Debemos escuchar al alumno, pero es igual de importante que éste sea consciente de que no se le puede satisfacer siempre y en cuanto lo demandan, así como que estas exigencias tienen menos cabida en aquellos que practican los malos modos o destacan por su constante falta de esfuerzo.

Tristemente, nos solemos quedar con la parte negativa de un grupo de clase, donde la actitud de una minoría emborrona la convivencia o el ambiente de trabajo de toda una clase. Unas actitudes que se contagian y que, también lamentablemente, dificultan la tarea del docente y la atención de los estudiantes. Para más inri, estos compañeros perjudicados demandan luego más disciplina y autoridad por parte del profesorado.

ALUMNOS SIN RAZONES

No existen fórmulas magistrales cuando trabajamos en estos tipos de grupos o con alumnos que, en lugar de empatizar con compañeros y profesores, se dedican a criticar gratuitamente su labor sin tener en cuenta las múltiples dificultades que han puesto a lo largo del curso o el escaso compromiso personal en su propio aprendizaje. Entiendo que la madurez conlleva esas ganas de aprender que con los años se suelen recuperar, pero no entiendo que se despotrique de otros profesionales o que se juzgue sin hacer lo propio con el esfuerzo personal.

Insisto a menudo en clase que no se puede opinar frívolamente sin tener datos, sin haber leído o contrastado las fuentes antes. Como ocurre en las redes sociales, algunos tienen la tentación de poseer siempre la razón, de no entrar a dialogar o de ejercer sus derechos por bandera antes de ponerse en lugar del otro. Tenemos mucha tarea por delante con aquellos alumnos que sólo reclaman y pretenden además ser infalibles.

Bien sabemos que una evaluación es mucho más que la calificación del examen de turno. Es muy difícil poner una cifra relativa a estas actitudes (fastidiosas) que en ocasiones nos encontramos. En cualquier caso debiéramos los docentes de cada grupo, mejor consensuadamente y en equipo, articular medidas y valoraciones que ayuden al alumno a ser conscientes de esos prejuicios o valoraciones desmedidas. En otro caso, estaremos haciéndolos un flaco favor dejándoles creer que es razonable andar por este mundo reclamando sin dejar vivir en paz a propios y extraños.

photo credit: Flооd duplicity via photopin (license)

miércoles, 14 de febrero de 2018

ALUMNOS ENAMORADOS DE LA FP

En las fechas que estamos, algo agotados, por no decir saturados, de esta segunda e interminable evaluación, no nos queda otra que ir mirando hacia atrás y valorando el aprendizaje de los alumnos y si hemos logrado nuestros objetivos desde que comenzaron el ciclo con nosotros para ir pensando ya en un nuevo curso.

En pocas semanas, muchos comenzarán su Formación en Centros de Trabajo (FCT) en una nueva etapa donde pondrán en valor sus conocimientos adquiridos, la actitud necesaria que debiéramos haberles trasmitido y la necesidad permanente de aprendizaje y adaptación que tendrán en su vida laboral futura. Un martilleo constante sobre las exigencias del mercado laboral: idiomas, tecnología y mucha, mucha corrección y cordialidad en el trato; sin olvidar la exigencia personal y la autocrítica permanente (no dejes de ver con los alumnos, antes de comenzar las FCT, la película "En busca de la felicidad" basada en una historia real).

ALUMNOS ENAMORADOS FP
Muy optimista o iluso sería si pensara que mis alumnos se han enamorado de los entresijos del transporte internacional, las claves de los mercados exteriores o el manejo de la hoja de cálculo. Ingenuo me llamarían si creyera que esos mismos alumnos añorarán mis módulos, mis trabajos, mis demandas más o menos sensatas o mis horas de clase con ellos. Sin embargo, estoy seguro que valorarán más las horas junto a sus compañeros de pupitre, el buen ambiente de trabajo (pese a los conflictos habituales), la flexibilidad que han disfrutado o el clima del centro educativo.

Amar es tal vez un verbo demasiado intenso para ser utilizado cuando hablamos de formación (por no hablar de lo que nos cuesta hablar a muchos hombres de ello 😌). Nos podemos sentir más cómodos si hablamos del cariño que cogemos a los alumnos o del aprecio personal que les tenemos tras muchos meses y largas horas con ellos. Nosotros, al igual que nuestros alumnos, tampoco adoramos corregir exámenes, cumplimentar documentación o hacer multitud de horas de más. Aún así, tenemos un trabajo que, como escuche de una antigua compañera, emplea la mejor materia prima posible: los alumnos.

Afortunadamente, cada curso tenemos unos nuevos jóvenes con sus inquietudes, sus películas personales, sus retos o inseguridades. Pese a los encontronazos puntuales o el agotamiento físico y mental, siempre nos queda ese buen sabor de boca de despedir a unos alumnos mejor preparados que cuando aterrizaron por la Formación Profesional. Unos alumnos que siempre tendrán un recuerdo de estos años de formación, de los que hemos formado parte y que, al igual que ese primer amor, algún día los sentirán con nostalgia.

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lunes, 12 de febrero de 2018

SOBRE DISCIPLINA Y MOTIVACIÓN EN EL AULA

Los que bregamos en el aula con jóvenes somos conscientes que una gran parte de nuestra energía se dedica a la gestión de conflictos, a tratar que el alumno atienda, a moderar ciertas actitudes o a tratar simplemente que el alumno sea consciente de la necesidad de aprender y respetar a los demás. Controlar los contenidos, al fin y al cabo, es una mera cuestión de dedicar tiempo en su preparación.

Cada cierto tiempo nos invade la sensación de que los alumnos de hoy en día están peor educados que nunca, que no conocen la cortesía y la urbanidad debida, o que están en las aulas por obligación. Una sensación que nos hace pensar en respuestas coercitivas o castigos de diversa índole: “Hay que recuperar la disciplina y la autoridad en la escuela”. Así andamos hasta que llegan otros tiempos donde el aula debiera ser una especie de jauja para docentes y alumnos, donde no cabe el sufrimiento ni el exceso de trabajo. O para no ser dañinos.."Profesoras contra la pedagogía tóxica". Y así andamos, etapa tras etapa, moda tras moda, con una estrategia poco definida y tratando siempre de acompañar a los tiempos educativos que vivimos.

disciplina motivación educación

Ya son más de quince años pisando el aula, con 24 horas lectivas cada semana, viendo pasar a chavales, jóvenes y alumnos adultos con diferentes intereses, orígenes y necesidades diversas. Sigo sofocándome con las impertinencias puntuales de algún alumno (siempre una minoría), vistas siempre como una parte más de mi trabajo. Sin embargo, cada curso tengo más clara la respuesta que debemos dar como docentes. Es imprescindible amoldarnos al alumno, al grupo; buscar respuesta en nuestro carácter (principalmente en nuestras virtudes personales  -muchas o pocas-) y tratar siempre de empatizar con el chaval por mucho que nos cueste una subida de tensión. Luego, en casos siempre más graves, nos quedan otro tipo de acciones que debieran ser consensuadas por el equipo docente.

Hay profesores que tienen innata esa capacidad de empatizar, mientras que otros nos lo debemos currar mucho más para llegar al alumno a través de la vitalidad, el buen humor, unos contenidos adaptados a su contexto y más actuales, o buscando siempre lo mejor para el alumno. Lo mejor para su futuro y pensando que siempre queda algo de lo que hablamos y trabajamos en el aula. No hay mejor muestra ni satisfacción que la que te da un antiguo alumno que ha continuado con estudios superiores o está felizmente empleado.

Está claro que no existen fórmulas magistrales para acabar con la modorra en clase de algunos alumnos, evitar las respuestas inadecuadas o las desconsideraciones, controlar el uso inadecuado del móvil o con hacer frente a otras cientos de acciones disruptivas que padecemos casi diariamente. No hay ninguna aplicación ni herramienta TIC que anule, detenga o compense la falta de motivación o de actitud de muchos alumnos. Me gusta aplicar, para estos casos, la frase de @yoriento: "Motivación no es tener ánimo, motivación es tener motivos. Encuentra los tuyos." Debemos facilitar que cada alumno encuentre los suyos; aunque no sea este curso, tal vez el próximo, acabará encontrándolos. Mientras tanto, paciencia, implicación y seamos optimistas.


photo credit: chrisjohnbeckett Changing of the guard, Tomb of the Unknown Soldier, Red Square, Moscow via photopin (license)

martes, 6 de febrero de 2018

¿DIGITALIZAR LA ESCUELA?

Pocos discuten la necesidad de adaptar la escuela a los cambios que se suceden en la sociedad. Es indiscutible que la digitalización abraza inexorablemente todos los ámbitos y entornos por los que transitamos a diario. La escuela hace tiempo que despertó y no quiere ser acusada de retrógrada y, aún con el pie cambiado, pretende no perder el hilo de una red global con intereses dispares que amenaza con engullirlo todo.

Ese ímpetu de la escuela persiguiendo a toda costa una presencia en el mundo digital puede provocar el efecto contrario si no mesuramos bien los fines y objetivos últimos. Pensar en la escuela actual exige una reflexión y una estrategia digital adaptada a cada etapa educativa en función de la edad de los alumnos y la finalidad de los estudios. Una estrategia que no se limite a la implantación de artefactos digitales y que mida si merece la pena la inversión, tanto en tiempo del docente como económicamente, y si seguimos haciendo lo mismo pero con una pantalla. De otro modo, surtiremos de razones a los inmovilistas que aspiran a la vuelta de una escuela basada meramente en la disciplina.
digitalizar la escuela

Podríamos hablar también de la creciente problemática en el "empantallamiento" de niños y jóvenes, y si como escuela hacemos algo para "desconectar" de la virtualidad permanente del alumno o nos dejamos llevar por las modas que pretenden "flipear" deberes, estudiar con tabletas o utilizar plataformas virtuales con unos materiales idénticos a los libros de texto en papel. 

No abogo por desconectar la escuela de Internet ni dejar de lado herramientas que Google u otras corporaciones nos "ceden" gratuitamente. Tampoco creo que el problema sea la amenaza de una "obsolescencia educativa" de la que habla el presidente de Telefónica a propósito del Informe de la Sociedad Digital en España en 2017. Más bien creo que hay que medir mejor los esfuerzos; cada día es más importante tener una buena comprensión lectora, poseer una cultura general amplia, empatizar o tener inquietudes en cualquier ámbito. Y, quizás, tal y como estamos utilizando la tecnología, no estamos colaborando mucho a ello. 

Internet nos ofrece posibilidades infinitas. Perderse entre recursos, novedades educativas, aplicaciones, empresas tecnológicas o gurús, es más fácil que nunca. Hace no mucho tiempo, nuestra única complicación era seleccionar entre una u otra editorial de libros de texto. Ahora, los cambios y un mercado interminable de herramientas, metodologías o técnicas educativas, puede que estén provocando más de un efecto secundario no deseado. Supongo que nos falta tiempo para darnos cuenta de si el camino es o no el correcto, pero ya comienzan a sentirse los primeros críticos hacia un ecosistema digital que perpetua ese "empantallamiento" poco crítico e incluso adictivo: "Los pioneros de Google y Facebook reniegan de su creación". La multitarea es una milonga y necesitamos centrar la atención del alumno, aunque no como antaño asidos a la silla y cara al libro de texto, pero tampoco en un sillón cara a una pantalla. 

Evidentemente, la digitalización de la escuela nos ofrece mejorar la productividad personal, la adquisición y transmisión de competencias digitales o la conexión con personas y entornos con los que antes no habríamos imaginado. En la Formación Profesional es impensable no trabajar con herramientas digitales o no tratar de comprender los cambios que la digitalización está produciendo en todos los sectores económicos. Pero, al igual que debiéramos hacer con el aprendizaje de lenguas extranjeras, ya es hora de dejar de hacer probaturas y plantear un modelo contrastado y con resultados probados a nivel educativo. 

No podemos estar parados y menos aún que todos los centros educativos no dispongan de una conexión a Internet en condiciones. Sin embargo, un constante movimiento sin rumbo definido, o sin pegar algún timonazo a tiempo, no va a producir ese cambio deseado: que los alumnos aprendan y sientan la escuela como una necesidad personal. 

photo credit: Retis Stéphane Querrec, La Complainte, 2016 via photopin (license)

sábado, 3 de febrero de 2018

GANAS Y MOTIVOS PARA APRENDER

Insuflar ganas de aprender al alumno es tarea nada sencilla en los tiempos que corren. Tal vez por la facilidad de acceder a los estudios, incluso la gratuidad (por fortuna) de la educación hasta ciertos niveles formativos o el desencanto sufrido en los estudios obligatorios, provocan que no pocos alumnos desaprovechen las horas lectivas.

Tengo claro que como docente debo provocar esas ganas de aprender, aún siendo profesor de Formación Profesional -una etapa no obligatoria- debo tratar que todos los alumnos sean conscientes de la necesidad imperiosa de el aprendizaje permanente. Que los alumnos conozcan las inmensas posibilidades que hay hoy día para seguir formándose y actualizarse profesionalmente. Que se puede aprender más de un idioma si le pones ganas. Que se puede estar al día de tu sector si utilizas las redes sociales con sensatez. Que la educación que reciben es un bien muy preciado y no se debe desaprovechar. Que se puede ser joven y, además de divertirse y formarse, tener otro tipo de inquietudes es imprescindible para crecer como persona.


No suelen ser justas, además de improductivas, las comparaciones. Aún así, recientemente, viendo el documental de "Él me llamó Malala" -muy recomendable- puedes darte cuenta de la fortuna que tienen en la actualidad la gran mayoría de nuestros jóvenes que, pese a la incertidumbre con la que afrontan su futuro, pueden disfrutar de unos estudios oficiales y gratuitos en gran medida. Solemos mirar a Finlandia, y no estaría mal bajar la mirada y ver qué ocurre en otras latitudes junto a nuestros alumnos. Es cierto que la precariedad comienza a ser un problema endémico en nuestra sociedad española, aún así, con ganas, cualquier joven puede obtener una capacitación profesional y un título que le ayude a optar a ese empleo por el que transitar a una vida adulta e independiente.

Todos sabemos, aunque lo olvidamos con frecuencias, que en muchas zonas del mundo el acceso a la educación es para unos pocos, que las niñas lo tienen aún más difícil o que las condiciones para estudiar o continuar los estudios son paupérrimas. Según la UNESCO hay más de 263 millones de niños y jóvenes sin escolarizar. Creo que no viene nada mal recordar todas estas situaciones, dejarnos a veces de tonterías y quejas nimias, y tomar conciencia de los recursos que la sociedad ofrece a los más jóvenes en forma de profesores y aulas más o menos modernas.

Tal vez no iría mal mostrar a nuestros estudiantes una factura de lo que le cuesta una plaza escolar al gobierno con los gastos desglosados (hora del docente, materiales, mantenimiento...). Seguramente el efecto será pasajero, pero vale la pena tratar de sensibilizar a nuestros alumnos de las posibilidades -muchas o pocas- que tienen para que no pierdan un instante en seguir aprendiendo y creciendo en una profesión.

Evidentemente, esto no es necesario para todos los jóvenes. Hay muchos jóvenes sensibilizados, con ganas, vocación y que se esfuerzan en continuar sus estudios e incluso los alternan con trabajos para ir sufragando sus gastos. Sin embargo, en cualquier aula podemos encontrar jóvenes desmotivados o indolentes que necesitan un animador o un secretario personal permanente a su lado.

Todo ello tampoco quita que uno de nuestros objetivos principales como docentes sea mantener las ganas de aprender del alumno. Si nos temen, causamos hartazgo, nos enfrentamos a ellos o nos dedicamos sólo a la materia sin mirar antes a la persona, es fácil que el alumno perciba su formación académica como un suplicio y no como esa oportunidad valiosa por la que luchan tantas familias en muchas regiones del mundo y a no demasiados kilómetros de nuestras casas.

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domingo, 21 de enero de 2018

¿QUÉ MARKETING EDUCATIVO HACEMOS?

El término marketing chirría a muchas personas, más aún si ligamos marketing a educación, o a vender nuestros centros a esos potenciales -¿mal llamados?- clientes. Para el resto de los mortales, aquellos que no se dedican profesionalmente al mundo educativo, suele resultar muy difícil el decantarse por uno u otro centro educativo cuando existe la posibilidad de selección. En estos casos el marketing de ese centro puede hacer, acertada o desacertadamente, que el alumno o sus padres elijan uno u otro centro educativo.

Saber vender las ventajas o bondades de un centro no es una tarea difícil; más aún si dispones de ciertos recursos y algún especialista entre el personal del centro. Lo realmente complicado es que tu centro sea recordado, que tus profesores sean memorables y que se haya sabido transmitir la pasión por el aprendizaje junto a unos valores humanos. Si lo conseguimos, el marketing educativo pierde mucha de su supuesta trascendencia. Las referencias de terceros o las opiniones de primera mano de un exalumno, son más eficaces para esos futuros "clientes" y los centros educativos que cualquier otra acción comercial.

MARKETING CENTROS EDUCATIVOS

Con ello no vengo a decir que no sea necesaria una buena página web del centro educativo (actualizada, responsive y con contenidos de interés a las familias y potenciales alumnos), un blog (donde colabore toda la comunidad educativa y se profundice), unas redes sociales (donde transmitir el día a día en el aula o fuera de ella) o una buena atención por parte de los servicios de administración de cada escuela. Más reflexiones y recursos personales al respecto en estos artículos del blog sobre "marketing educativo".

Es innegable que muchas familias y alumnos pueden acabar seleccionando un centro por las imágenes de su web, sus redes sociales, por un anuncio en prensa o porque venden alguna moda educativa del momento que parece ser la panacea del futuro estudiante. Por ello, aunque parezca contradictorio con lo dicho anteriormente, sí que es importante transmitir las experiencias de nuestros alumnos y publicar abiertamente sus comentarios o francas reflexiones.

En cualquier caso, creo que el acento lo debemos poner en la atención al alumno, a sus familias y en una comunicación cercana y considerada. Porque el mejor marketing lo hace un profesor cuando recibe a un padre o una alumna y atiende sus consultas o preocupaciones, o el personal de administración informa con diligencia sobre cualquier circunstancia académica y el jefe de estudios o directora te atienden con prontitud.

En demasiadas ocasiones me he encontrado con responsables del marketing o comunicación que, a la hora de la verdad, no responden a tus mensajes o no cumplen sus propias orientaciones profesionales. Unos descuidos o una indiferencia que conlleva aún mayor desconfianza a los neófitos del marketing. Al fin y al cabo, saber vender, en el sector educativo o en cualquier otra área, pasa por la honestidad y generosidad en las relaciones profesionales que se establecen. La educación prevalece siempre sobre la formación profesional cuando hablamos de relaciones personales.

Además de seguir invirtiendo en marketing y en la imagen del centro, los equipos directivos y el profesorado debiera plantearse: ¿han mantenido o aumentado mis alumnos las ganas de aprender? ¿o han disminuido? Quizás, con esta simple pregunta podríamos medir la satisfacción de nuestros alumnos y sus familias, así como saber si estamos realizando un buena tarea educativa. Luego, ya podemos ponernos a vender...