lunes, 9 de abril de 2018

DOCENTES (PRESUNTOS) IMPLICADOS

Que la educación dependen en gran medida de nuestros docentes podría tildarse de perogrullada, pese a la falta de inversión educativa, el inexistente y soñado acuerdo educativo o los tumbos que damos a causa de las modas y los intereses económicos que merodean sobre la educación.

Pese a todo ello, si hablas con cualquier otro docente, con familias o alumnos, o con miembros de los equipos directivos escolares, la gran mayoría tienen claro que la diferencia en la educación la marcan los docentes de cada aula. Una diferencia que se materializa gracias a la implicación en el aula, con sus alumnos, con las actividades del centro y con su cultura del aprendizaje. Una implicación que pasa por destacar por el cumplimiento de nuestras obligaciones, lo cual no quita proponer o quejarse cuando creamos conveniente, así como por preocuparse por cada uno de tus alumnos.

Pasar de puntillas por el aula, terminar de dar clase y desconectar de tu actividad educadora puede ser una actitud que no merezca reproche, pero que queda lejos de la exigencia constante que supone atender a tus alumnos, preparar clases o editar nuevos materiales, organizar actividades, sumarte a proyectos del centro o un sinfín más de tareas que van surgiendo a lo largo de cada curso. 

Porque estar implicado pasa también por remar en dirección a los métodos y fines que persigue tu centro educativo, pese a que esté más o menos de acuerdo, o pese a que muestres diferentes criterios. Cada claustro se compone de personas con muy diferentes pareceres y con experiencias vitales diversas; aún así, nos hace falta ser más conscientes de que esa falta de implicación puede redundar en la tarea de los compañeros, en los valores que transmitimos a los alumnos o en la imagen que da nuestro centro educativo. Las comparaciones entre compañeros debieran llevarse a cabo sólo para ver qué acciones o prácticas tienen éxito y poder compartirlas libremente. 

Cuando hablo de implicación no hablo de absentismo laboral, sino de lo que aportamos al clima laboral de nuestras escuelas cuando renegamos, hablamos mal de algún alumno o compañero o simplemente hacemos las cosas por inercia o cumplir el expediente. Por fortuna, la mayor parte del profesorado sigue esforzándose y motivada pese a los muchos sinsabores de esta profesión, el prestigio en decadencia de las escuelas, la complejidad actual de los alumnos y familias o el exceso creciente de tareas no relacionadas directamente con la docencia. 

Sigo creyendo que la innovación educativa pasa por compartir experiencias de aula, respetar una línea pedagógica bien definida por el centro educativo, y ceder tiempos y espacios al profesorado para que se articulen propuestas educativas de calado donde el protagonista principal sea el alumno. Y para esto, no nos queda otra que la implicación. Implicarnos en una educación que más que vivir de ideales beba de acciones que fomenten el humanitarismo, la creación, la lectura y la reflexión.

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martes, 27 de marzo de 2018

DE LO IMPORTANTE

Perder el norte y dejarse enredar por la vorágine diaria debe ser algo consustancial a la naturaleza humana. Que en el mundo educativo perdamos el oremus puede tener consecuencias nefastas o, al menos, no ayudar a ese cambio deseable de nuestra sociedad actual o propiciar la mejora de cada individuo.

Vivir enfrascados en nimiedades, alimentando el ego, de cara a la galería, comparándonos constantemente o amparados en la queja, es la atmósfera habitual que respiramos en los centros de trabajo, en las escuelas o en nuestro entorno doméstico. Parece que nos hace falta siempre ese toque de atención para darnos cuenta de lo importante o de las cosas preciadas que disfrutamos, o que ocurra algún infortunio para despertarnos de esa monótona cotidianidad.

DE LO IMPORTANTEY, ¿qué hacemos para salir de esa atmósfera o modificar sus condiciones? ¿hacemos realmente lo posible o actuamos con congruencia para que nuestros alumnos sean conscientes de lo que creemos importante en la vida? Algunos hablaran de adoctrinamiento, otros de que nos debemos centrar en los contenidos, algunos sarcásticos seguirán inamovibles en sus ideas de una educación "tradicional", y así continuaremos, probablemente, hasta el final del los tiempos.

Aún así, personalmente creo que es posible avanzar en la educación y tratar, con más frecuencia y calado, cuestiones esenciales de nuestras vidas: valorar nuestros recursos y las personas que nos rodean, la responsabilidad de nuestras acciones y las consecuencias -positivas o negativas- de nuestra actuación, lo que decimos y cómo lo decimos, el amor, la amistad... Cuestiones que tienen importancia tanto en nuestra actividad laboral como en la personal. Ciertamente, cuestiones vitales pero difíciles de abordar en unas horas de clase semanales y con un programa acuciante.

En nuestro caso, en la Formación Profesional, tenemos la fortuna de preparar a los alumnos para un mundo laboral donde además de demostrar su competencia profesional o técnica, van a tener que convivir con la (in)sana competencia de unos compañeros, la exigencia de unos clientes o las peticiones de unos jefes. Asegurarnos de que sean capaces de aguantar de buen grado esas condiciones, valorando el trabajo y las personas que intervienen en el mismo, sin perder el sentido crítico ni las ganas de mejora personal, es tal vez una de las tareas más importantes que tenemos que no aparece en ningún currículo o libro de texto. Siempre además, ofreciendo interrogantes sobre nuestras vidas, sin fórmulas magistrales ni frases de Mr. Wonderful.

Nos falta, al menos a mí, más reposo y reflexión sobre nuestra labor educativa, las prioridades hacia y con los alumnos y menos prisas y superfluidad. Parar y tratar lo importante parece cada vez más preciso en este mundo cada vez más aguado.

photo credit: Giuseppe Milo (www.pixael.com) A child on the beach - Florida, United States - Black and white street photography via photopin (license)

domingo, 11 de marzo de 2018

EMPLEADORES: PIDAN LAS NOTAS A SUS CANDIDATOS

Solemos escuchar, incluso argumentamos, que las calificaciones de un alumno no son un indicativo fiable de un posterior éxito profesional. Todos conocemos ejemplos de antiguos compañeros de pupitre o alumnos que, tras un paso mediocre por la aulas, han triunfado luego en su vida laboral. O justo al contrario, alumnos con un buen expediente académico que han tenido dificultades en el acceso al empleo. Esta "disfunción" educativa, que relaciona empleo con expediente académico, podría ser atribuible a la evaluación deficiente del alumnado que arrastra nuestro sistema educativo desde las primeras etapas escolares hasta la universidad.

Sin embargo, en Formación Profesional, es cada vez más habitual realizar otro tipo de evaluación que considera no sólo los conocimientos teóricos valorados a través de un examen, sino también otra serie de competencias personales que son imprescindibles en cualquier buen profesional: puntualidad, esfuerzo, respeto, cortesía, saber trabajar en equipo, constancia, interés... Unas competencias que ya forman parte de las programaciones de los módulos de cada ciclo y que a la hora de calificar numéricamente al alumno (en FP los boletines de evaluación figuran con notas del uno al diez en cada módulo) son tenidas en cuenta. Ver artículo al respecto: "Guía básica metodología FP=2+1".

empleo FP boletín de notas
Porque desde la FP tenemos claro aquello de que la actitud es al menos igual de importante que los conocimientos técnicos e insistimos mucho en esas "habilidades blandas o sociales" -soft skills- que conforman las características de un buen profesional. Unas características que durante su formación en el centro educativo, así como en los centros de trabajo (FCT), deben ser valoradas y trabajadas constantemente a lo largo de cada curso y, preferiblemente, de un modo coordinado entre los diferentes módulos que conforman el ciclo formativo. Estudiar un ciclo formativo se asemeja a una carrera de fondo, donde los esprints pueden ayudar a rascar unos segundos, pero son la constancia y la preparación lo que van a marcar la diferencia en el resultado final.

Por ello, aconsejo a cualquier empresa u organización, departamento de personal y RRHH, que ofrezca empleo y busque un titulado en Formación Profesional, que solicite a sus candidatos el boletín de notas finales de su ciclo formativo. Unas notas que, junto a una entrevista de empleo, seguro que ayudarán a seleccionar al mejor candidato con una mayor fiabilidad. Porque un reclutador, con una sola entrevista, no tiene ninguna garantía de encontrar al candidato adecuado; mientras que el profesorado que ha estado evaluando durante casi dos años a ese mismo alumno, ha podido valorar muchos factores que luego se verán reflejados en una nota final donde un cinco es lo mínimo exigido y un diez conlleva una excelencia profesional. Seguramente, las calificaciones numéricas son a menudo algo subjetivas, y hay poca diferencia entre un seis y un siete, pero, al fin y al cabo, la norma nos exige este tipo de calificación orientada a la obtención de un expediente académico con vistas a estudios superiores o la solicitud de una beca.

Aprovecho también estas líneas para recomendar la bolsa específica de empleo -empleaFP- para titulados en Formación Profesional. Una bolsa donde cualquier empresa puede buscar perfiles profesionales específicos y donde los centros educativos y sus alumnos de ciclos formativos de grado medio o superior, pueden también gestionar sus bolsas de trabajo y enviar sus currículums. Porque las empresas son cada vez más conscientes de que hay determinados puestos de trabajo donde un Técnico o Técnico Superior de Formación Profesional encaja mucho mejor que otro tipo de titulados: "El 30% de las ofertas de empleo son para perfiles de formación profesional".

Felizmente, nuestros alumnos tienen también un buen módulo (asignatura) donde aprenden a orientarse en la búsqueda de empleo y ofrecer sus mejores cualidades profesionales no sólo a través de un curriculum vitae. Para ello tienen el módulo de Formación y Orientación Laboral (FOL).

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viernes, 2 de marzo de 2018

CARTA CON ALGUNOS DESEOS A MIS ALUMNOS

Con el curso ya prácticamente terminado y con los alumnos a punto de comenzar su formación en las empresas (FCT), es buen momento para reflexionar sin el sofoco habitual que suponen las clases diarias, las tareas acumuladas y la vorágine habitual de cada curso.

PBL COMERCIO INTERNACIONAL BODEGA LOS FRAILESCada grupo de alumnos es diferente. Unos años parece que marcha todo rodado, que conectas, que las actividades propuestas tienen buena acogida; mientras que otros cursos todo se hace más cuesta arriba: conflictos, escasa motivación, alumnos disruptivos, impaciencia...

Aún así, me gusta quedarme con lo bueno de todos y cada uno de los alumnos que, a ciencia cierta, habrán aprendido algo más que conocimientos técnicos (insistimos mucho en la tolerancia, la actitud, el respeto y la constancia en el trabajo). Por este motivo, he visto también este año la necesidad de despedirme de ellos con algo más que buenas palabras, pese al sobresfuerzo de estos dos últimos cursos:

DESEOS 

Una carta abierta y común a todos quizás no sea la forma más justa o adecuada de comunicarme con cada uno de vosotros. Hay cursos más o menos complicados, donde las circunstancias devienen en obstáculos que pueden servirnos de acicate o pueden resultar una traba para el aprendizaje o convivencia en el aula. 

Bien sabéis que ha sido difícil dar clase o recibirla, según se mire, y que ciertas actitudes no han permitido que fluya esa relación donde además del respeto se busca aprender y mejorar como persona y futuro profesional. 

Mi intención, y seguro que la de mis compañeros, pese a mis múltiples fallos, siempre ha sido que aprendáis cosas útiles para vuestro próximo desempeño laboral y que, sobre todo, seáis conscientes de lo mucho que se puede seguir aprendiendo en el aula y fuera de ella. Darse cuenta de la propia ignorancia es el primer paso para mejorar cada día y no quedarse estancado en la mediocridad y la incultura. 

Pensando en qué tipo de carta me hubiera gustado recibir a vuestra edad, me quedaría con una que me animase a seguir descubriendo el mundo que me rodea, a pensar no sólo en la diversión sino también en ser una persona culta -algo perfectamente compatible-, a ser autocrítico y a no juzgar gratuitamente el trabajo de los demás y, sobre todo, a ser consciente de que ser un buen profesional exige dedicación y mucha empatía con los que me rodean. Uno puede ser de los que protestan o de los que hacen, lo que no quita que uno se rebele cuando una situación es manifiestamente injusta y otro sufra por ello. Hazte imprescindible allá donde estés y exprime tus cualidades e intereses personales en todos tus trabajos..

Ahora, con las prácticas a la vuelta de la esquina, sólo me queda desearos lo mejor en vuestro futuro. Tened paciencia y buscad permanentemente la mejora en aquellos aspectos que sabéis no son vuestro fuerte. No seáis más exigentes con los demás de lo que sois con vosotros mismos. Muérdete la lengua si hace falta, pero sé honesto con tus compañeros. Seguid aprendiendo, formándoos, leyendo, abriendo las miras, viajando y atreviéndoos a buscar vuestras propias oportunidades pese a cualquier circunstancia u opinión. Destaca por tu compromiso y que no digan que fue porque no lo intentaste. Ahora viene un camino incierto, pero si estás preparado y te dejas acompañar con modestia y siempre desde el respeto, el trayecto te resultará más cuesta abajo. 

Cuídate y espero que te quede siempre un buen recuerdo de esas horas de transporte y marketing debatiendo (o discutiendo) sobre cualquier asunto (in)significante. Mi aprecio y cariño lo tenéis asegurado.  

Óscar B. 
Valencia, 20 de febrero 2018

domingo, 25 de febrero de 2018

LIBROS RECOMENDADOS PARA JÓVENES DE FP

Desde hace varios cursos recomiendo algunos libros para ciclos formativos con el objetivo principal de fomentar la lectura y que los alumnos lean títulos que les puedan inspirar o llevar a la reflexión personal. Hoy, más que nunca, es vital trabajar la competencia lectora en una sociedad que invita poco al sosiego; donde la multitarea es una traba para una juventud seducida por las imágenes y la falta de privacidad. Una competencia lectora que es esencial en cualquier profesión y que facilita la adquisición del resto de competencias profesionales.

En los ciclos de grado superior, con alumnos con edades habitualmente comprendidas entre los 18 y 21 años, es en ocasiones complicado que se reenganchen a la lectura o que "encuentren" tiempo entre los estudios y las miles de diversiones que hoy tienen al alcance de su mano por la gracia de su móvil. Por otro lado, en los ciclos de grado medio y con alumnos más jóvenes, tampoco es sencillo buscar títulos que puedan interesarles y que además traten temas profesionales o de cierta profundidad. Para estos ciclos pienso que es más importante que los estudiantes lean y encuentren momentos donde disfrutar de esa lectura mientras se aíslan por un rato de la hiperconectividad habitual. No menos importante es buscar libros con ediciones de bolsillo (más económicas), que sigan en catálogo (digital o en papel) o que puedan ser pedidos en préstamo en las bibliotecas públicas.

libros alumnos jóvenes de formación profesional

Obligar a leer algún libro en concreto suele ser contraproducente en aquellos jóvenes que no tienen la lectura como una de sus aficiones. Me gusta más el verbo recomendar, y para tratar de sortear esa obligatoriedad acostumbro a seleccionar dos o tres libros entre lo cuales el alumno puede escoger uno. Suelen ser libros de diferentes géneros y temáticas para acercarme a los diferentes gustos e introducir ese factor de elección o voluntariedad que camufla esa imposición que tanto les espanta.

Otra opción es que los alumnos recomienden lecturas a sus compañeros y realizar una selección de títulos donde cada uno pueda elegir el más interesante. En estos casos, como mencionaba anteriormente, lo primordial es que el alumno se enganche a la lectura y haga recomendaciones a sus colegas de pupitre. En ocasiones, afortunadamente, te sorprendes y encuentras algún alumno/a con gran afición a la lectura ¡y con un blog personal al respecto!  Aquí puedes verlo en "La estantería de Dulce".

¿Y cómo evaluar estas lecturas? No soy partidario de que cumplimenten una ficha sobre el libro o que acaben transcribiendo unas líneas encontradas en "el rincón del vago" de turno. Podemos realizar unas cuestiones abiertas y por escrito sobre el libro junto con otras más personales donde el lector exprese su opinión. Otra opción que he utilizado este curso ha sido el comentario del libro a través de un breve vídeo en plan "booktuber"; una alternativa interesante y creativa que además obliga a trabajar otras competencias técnicas y comunicativas.

Os dejo con los títulos con el enlace a su editorial y algunas vídeo reseñas de los alumnos de los libros que más han gustado:

"Martes con mi viejo profesor"
"Cosas que me contó un pajarito"
"Hacia rutas salvajes"
"Atrapados en el hielo"
"La vaca púrpura" 
"El mercado y la globalización"
"Tengo 18 años y ni estudio ni trabajo"

Recomendaciones de alumnos:
"Metro 2033"
"Viajes a Kerguelen"
"Historias de un náufrago hipocondríaco"

¿Algún otro libro recomendado para jóvenes alumnos de Formación Profesional?












photo credit: Nata Luna "...in a deep and dark december..." via photopin (license)

lunes, 19 de febrero de 2018

ALUMNOS SIN RAZONES

Tenía en mente un artículo algo más optimista. Personalmente, no me gusta atrincherarme en la crítica o el despotrique, ni juzgar a la ligera a colegas, familias, alumnos o al sistema educativo en su conjunto. También creo que cada centro tiene su problemática, cada curso sus peculiaridades y cada alumno tiene también unas características particulares.

Aún así, como profesor que busca lo mejor para sus alumnos, con mis muchos fallos y teclas personales, no resisto las exigencias de aquellos alumnos que, criticando legítimamente nuestra labor, no se atiene a hacer lo propio con su responsabilidades académicas. Debemos escuchar al alumno, pero es igual de importante que éste sea consciente de que no se le puede satisfacer siempre y en cuanto lo demandan, así como que estas exigencias tienen menos cabida en aquellos que practican los malos modos o destacan por su constante falta de esfuerzo.

Tristemente, nos solemos quedar con la parte negativa de un grupo de clase, donde la actitud de una minoría emborrona la convivencia o el ambiente de trabajo de toda una clase. Unas actitudes que se contagian y que, también lamentablemente, dificultan la tarea del docente y la atención de los estudiantes. Para más inri, estos compañeros perjudicados demandan luego más disciplina y autoridad por parte del profesorado.

ALUMNOS SIN RAZONES

No existen fórmulas magistrales cuando trabajamos en estos tipos de grupos o con alumnos que, en lugar de empatizar con compañeros y profesores, se dedican a criticar gratuitamente su labor sin tener en cuenta las múltiples dificultades que han puesto a lo largo del curso o el escaso compromiso personal en su propio aprendizaje. Entiendo que la madurez conlleva esas ganas de aprender que con los años se suelen recuperar, pero no entiendo que se despotrique de otros profesionales o que se juzgue sin hacer lo propio con el esfuerzo personal.

Insisto a menudo en clase que no se puede opinar frívolamente sin tener datos, sin haber leído o contrastado las fuentes antes. Como ocurre en las redes sociales, algunos tienen la tentación de poseer siempre la razón, de no entrar a dialogar o de ejercer sus derechos por bandera antes de ponerse en lugar del otro. Tenemos mucha tarea por delante con aquellos alumnos que sólo reclaman y pretenden además ser infalibles.

Bien sabemos que una evaluación es mucho más que la calificación del examen de turno. Es muy difícil poner una cifra relativa a estas actitudes (fastidiosas) que en ocasiones nos encontramos. En cualquier caso debiéramos los docentes de cada grupo, mejor consensuadamente y en equipo, articular medidas y valoraciones que ayuden al alumno a ser conscientes de esos prejuicios o valoraciones desmedidas. En otro caso, estaremos haciéndolos un flaco favor dejándoles creer que es razonable andar por este mundo reclamando sin dejar vivir en paz a propios y extraños.

photo credit: Flооd duplicity via photopin (license)

miércoles, 14 de febrero de 2018

ALUMNOS ENAMORADOS DE LA FP

En las fechas que estamos, algo agotados, por no decir saturados, de esta segunda e interminable evaluación, no nos queda otra que ir mirando hacia atrás y valorando el aprendizaje de los alumnos y si hemos logrado nuestros objetivos desde que comenzaron el ciclo con nosotros para ir pensando ya en un nuevo curso.

En pocas semanas, muchos comenzarán su Formación en Centros de Trabajo (FCT) en una nueva etapa donde pondrán en valor sus conocimientos adquiridos, la actitud necesaria que debiéramos haberles trasmitido y la necesidad permanente de aprendizaje y adaptación que tendrán en su vida laboral futura. Un martilleo constante sobre las exigencias del mercado laboral: idiomas, tecnología y mucha, mucha corrección y cordialidad en el trato; sin olvidar la exigencia personal y la autocrítica permanente (no dejes de ver con los alumnos, antes de comenzar las FCT, la película "En busca de la felicidad" basada en una historia real).

ALUMNOS ENAMORADOS FP
Muy optimista o iluso sería si pensara que mis alumnos se han enamorado de los entresijos del transporte internacional, las claves de los mercados exteriores o el manejo de la hoja de cálculo. Ingenuo me llamarían si creyera que esos mismos alumnos añorarán mis módulos, mis trabajos, mis demandas más o menos sensatas o mis horas de clase con ellos. Sin embargo, estoy seguro que valorarán más las horas junto a sus compañeros de pupitre, el buen ambiente de trabajo (pese a los conflictos habituales), la flexibilidad que han disfrutado o el clima del centro educativo.

Amar es tal vez un verbo demasiado intenso para ser utilizado cuando hablamos de formación (por no hablar de lo que nos cuesta hablar a muchos hombres de ello 😌). Nos podemos sentir más cómodos si hablamos del cariño que cogemos a los alumnos o del aprecio personal que les tenemos tras muchos meses y largas horas con ellos. Nosotros, al igual que nuestros alumnos, tampoco adoramos corregir exámenes, cumplimentar documentación o hacer multitud de horas de más. Aún así, tenemos un trabajo que, como escuche de una antigua compañera, emplea la mejor materia prima posible: los alumnos.

Afortunadamente, cada curso tenemos unos nuevos jóvenes con sus inquietudes, sus películas personales, sus retos o inseguridades. Pese a los encontronazos puntuales o el agotamiento físico y mental, siempre nos queda ese buen sabor de boca de despedir a unos alumnos mejor preparados que cuando aterrizaron por la Formación Profesional. Unos alumnos que siempre tendrán un recuerdo de estos años de formación, de los que hemos formado parte y que, al igual que ese primer amor, algún día los sentirán con nostalgia.

photo credit: Katerina Atha Paris Summer via photopin (license)

lunes, 12 de febrero de 2018

SOBRE DISCIPLINA Y MOTIVACIÓN EN EL AULA

Los que bregamos en el aula con jóvenes somos conscientes que una gran parte de nuestra energía se dedica a la gestión de conflictos, a tratar que el alumno atienda, a moderar ciertas actitudes o a tratar simplemente que el alumno sea consciente de la necesidad de aprender y respetar a los demás. Controlar los contenidos, al fin y al cabo, es una mera cuestión de dedicar tiempo en su preparación.

Cada cierto tiempo nos invade la sensación de que los alumnos de hoy en día están peor educados que nunca, que no conocen la cortesía y la urbanidad debida, o que están en las aulas por obligación. Una sensación que nos hace pensar en respuestas coercitivas o castigos de diversa índole: “Hay que recuperar la disciplina y la autoridad en la escuela”. Así andamos hasta que llegan otros tiempos donde el aula debiera ser una especie de jauja para docentes y alumnos, donde no cabe el sufrimiento ni el exceso de trabajo. O para no ser dañinos.."Profesoras contra la pedagogía tóxica". Y así andamos, etapa tras etapa, moda tras moda, con una estrategia poco definida y tratando siempre de acompañar a los tiempos educativos que vivimos.

disciplina motivación educación

Ya son más de quince años pisando el aula, con 24 horas lectivas cada semana, viendo pasar a chavales, jóvenes y alumnos adultos con diferentes intereses, orígenes y necesidades diversas. Sigo sofocándome con las impertinencias puntuales de algún alumno (siempre una minoría), vistas siempre como una parte más de mi trabajo. Sin embargo, cada curso tengo más clara la respuesta que debemos dar como docentes. Es imprescindible amoldarnos al alumno, al grupo; buscar respuesta en nuestro carácter (principalmente en nuestras virtudes personales  -muchas o pocas-) y tratar siempre de empatizar con el chaval por mucho que nos cueste una subida de tensión. Luego, en casos siempre más graves, nos quedan otro tipo de acciones que debieran ser consensuadas por el equipo docente.

Hay profesores que tienen innata esa capacidad de empatizar, mientras que otros nos lo debemos currar mucho más para llegar al alumno a través de la vitalidad, el buen humor, unos contenidos adaptados a su contexto y más actuales, o buscando siempre lo mejor para el alumno. Lo mejor para su futuro y pensando que siempre queda algo de lo que hablamos y trabajamos en el aula. No hay mejor muestra ni satisfacción que la que te da un antiguo alumno que ha continuado con estudios superiores o está felizmente empleado.

Está claro que no existen fórmulas magistrales para acabar con la modorra en clase de algunos alumnos, evitar las respuestas inadecuadas o las desconsideraciones, controlar el uso inadecuado del móvil o con hacer frente a otras cientos de acciones disruptivas que padecemos casi diariamente. No hay ninguna aplicación ni herramienta TIC que anule, detenga o compense la falta de motivación o de actitud de muchos alumnos. Me gusta aplicar, para estos casos, la frase de @yoriento: "Motivación no es tener ánimo, motivación es tener motivos. Encuentra los tuyos." Debemos facilitar que cada alumno encuentre los suyos; aunque no sea este curso, tal vez el próximo, acabará encontrándolos. Mientras tanto, paciencia, implicación y seamos optimistas.


photo credit: chrisjohnbeckett Changing of the guard, Tomb of the Unknown Soldier, Red Square, Moscow via photopin (license)

martes, 6 de febrero de 2018

¿DIGITALIZAR LA ESCUELA?

Pocos discuten la necesidad de adaptar la escuela a los cambios que se suceden en la sociedad. Es indiscutible que la digitalización abraza inexorablemente todos los ámbitos y entornos por los que transitamos a diario. La escuela hace tiempo que despertó y no quiere ser acusada de retrógrada y, aún con el pie cambiado, pretende no perder el hilo de una red global con intereses dispares que amenaza con engullirlo todo.

Ese ímpetu de la escuela persiguiendo a toda costa una presencia en el mundo digital puede provocar el efecto contrario si no mesuramos bien los fines y objetivos últimos. Pensar en la escuela actual exige una reflexión y una estrategia digital adaptada a cada etapa educativa en función de la edad de los alumnos y la finalidad de los estudios. Una estrategia que no se limite a la implantación de artefactos digitales y que mida si merece la pena la inversión, tanto en tiempo del docente como económicamente, y si seguimos haciendo lo mismo pero con una pantalla. De otro modo, surtiremos de razones a los inmovilistas que aspiran a la vuelta de una escuela basada meramente en la disciplina.
digitalizar la escuela

Podríamos hablar también de la creciente problemática en el "empantallamiento" de niños y jóvenes, y si como escuela hacemos algo para "desconectar" de la virtualidad permanente del alumno o nos dejamos llevar por las modas que pretenden "flipear" deberes, estudiar con tabletas o utilizar plataformas virtuales con unos materiales idénticos a los libros de texto en papel. 

No abogo por desconectar la escuela de Internet ni dejar de lado herramientas que Google u otras corporaciones nos "ceden" gratuitamente. Tampoco creo que el problema sea la amenaza de una "obsolescencia educativa" de la que habla el presidente de Telefónica a propósito del Informe de la Sociedad Digital en España en 2017. Más bien creo que hay que medir mejor los esfuerzos; cada día es más importante tener una buena comprensión lectora, poseer una cultura general amplia, empatizar o tener inquietudes en cualquier ámbito. Y, quizás, tal y como estamos utilizando la tecnología, no estamos colaborando mucho a ello. 

Internet nos ofrece posibilidades infinitas. Perderse entre recursos, novedades educativas, aplicaciones, empresas tecnológicas o gurús, es más fácil que nunca. Hace no mucho tiempo, nuestra única complicación era seleccionar entre una u otra editorial de libros de texto. Ahora, los cambios y un mercado interminable de herramientas, metodologías o técnicas educativas, puede que estén provocando más de un efecto secundario no deseado. Supongo que nos falta tiempo para darnos cuenta de si el camino es o no el correcto, pero ya comienzan a sentirse los primeros críticos hacia un ecosistema digital que perpetua ese "empantallamiento" poco crítico e incluso adictivo: "Los pioneros de Google y Facebook reniegan de su creación". La multitarea es una milonga y necesitamos centrar la atención del alumno, aunque no como antaño asidos a la silla y cara al libro de texto, pero tampoco en un sillón cara a una pantalla. 

Evidentemente, la digitalización de la escuela nos ofrece mejorar la productividad personal, la adquisición y transmisión de competencias digitales o la conexión con personas y entornos con los que antes no habríamos imaginado. En la Formación Profesional es impensable no trabajar con herramientas digitales o no tratar de comprender los cambios que la digitalización está produciendo en todos los sectores económicos. Pero, al igual que debiéramos hacer con el aprendizaje de lenguas extranjeras, ya es hora de dejar de hacer probaturas y plantear un modelo contrastado y con resultados probados a nivel educativo. 

No podemos estar parados y menos aún que todos los centros educativos no dispongan de una conexión a Internet en condiciones. Sin embargo, un constante movimiento sin rumbo definido, o sin pegar algún timonazo a tiempo, no va a producir ese cambio deseado: que los alumnos aprendan y sientan la escuela como una necesidad personal. 

photo credit: Retis Stéphane Querrec, La Complainte, 2016 via photopin (license)

sábado, 3 de febrero de 2018

GANAS Y MOTIVOS PARA APRENDER

Insuflar ganas de aprender al alumno es tarea nada sencilla en los tiempos que corren. Tal vez por la facilidad de acceder a los estudios, incluso la gratuidad (por fortuna) de la educación hasta ciertos niveles formativos o el desencanto sufrido en los estudios obligatorios, provocan que no pocos alumnos desaprovechen las horas lectivas.

Tengo claro que como docente debo provocar esas ganas de aprender, aún siendo profesor de Formación Profesional -una etapa no obligatoria- debo tratar que todos los alumnos sean conscientes de la necesidad imperiosa de el aprendizaje permanente. Que los alumnos conozcan las inmensas posibilidades que hay hoy día para seguir formándose y actualizarse profesionalmente. Que se puede aprender más de un idioma si le pones ganas. Que se puede estar al día de tu sector si utilizas las redes sociales con sensatez. Que la educación que reciben es un bien muy preciado y no se debe desaprovechar. Que se puede ser joven y, además de divertirse y formarse, tener otro tipo de inquietudes es imprescindible para crecer como persona.


No suelen ser justas, además de improductivas, las comparaciones. Aún así, recientemente, viendo el documental de "Él me llamó Malala" -muy recomendable- puedes darte cuenta de la fortuna que tienen en la actualidad la gran mayoría de nuestros jóvenes que, pese a la incertidumbre con la que afrontan su futuro, pueden disfrutar de unos estudios oficiales y gratuitos en gran medida. Solemos mirar a Finlandia, y no estaría mal bajar la mirada y ver qué ocurre en otras latitudes junto a nuestros alumnos. Es cierto que la precariedad comienza a ser un problema endémico en nuestra sociedad española, aún así, con ganas, cualquier joven puede obtener una capacitación profesional y un título que le ayude a optar a ese empleo por el que transitar a una vida adulta e independiente.

Todos sabemos, aunque lo olvidamos con frecuencias, que en muchas zonas del mundo el acceso a la educación es para unos pocos, que las niñas lo tienen aún más difícil o que las condiciones para estudiar o continuar los estudios son paupérrimas. Según la UNESCO hay más de 263 millones de niños y jóvenes sin escolarizar. Creo que no viene nada mal recordar todas estas situaciones, dejarnos a veces de tonterías y quejas nimias, y tomar conciencia de los recursos que la sociedad ofrece a los más jóvenes en forma de profesores y aulas más o menos modernas.

Tal vez no iría mal mostrar a nuestros estudiantes una factura de lo que le cuesta una plaza escolar al gobierno con los gastos desglosados (hora del docente, materiales, mantenimiento...). Seguramente el efecto será pasajero, pero vale la pena tratar de sensibilizar a nuestros alumnos de las posibilidades -muchas o pocas- que tienen para que no pierdan un instante en seguir aprendiendo y creciendo en una profesión.

Evidentemente, esto no es necesario para todos los jóvenes. Hay muchos jóvenes sensibilizados, con ganas, vocación y que se esfuerzan en continuar sus estudios e incluso los alternan con trabajos para ir sufragando sus gastos. Sin embargo, en cualquier aula podemos encontrar jóvenes desmotivados o indolentes que necesitan un animador o un secretario personal permanente a su lado.

Todo ello tampoco quita que uno de nuestros objetivos principales como docentes sea mantener las ganas de aprender del alumno. Si nos temen, causamos hartazgo, nos enfrentamos a ellos o nos dedicamos sólo a la materia sin mirar antes a la persona, es fácil que el alumno perciba su formación académica como un suplicio y no como esa oportunidad valiosa por la que luchan tantas familias en muchas regiones del mundo y a no demasiados kilómetros de nuestras casas.

photo credit: Stuck in Customs Exploring Tokyo via photopin (license)

domingo, 21 de enero de 2018

¿QUÉ MARKETING EDUCATIVO HACEMOS?

El término marketing chirría a muchas personas, más aún si ligamos marketing a educación, o a vender nuestros centros a esos potenciales -¿mal llamados?- clientes. Para el resto de los mortales, aquellos que no se dedican profesionalmente al mundo educativo, suele resultar muy difícil el decantarse por uno u otro centro educativo cuando existe la posibilidad de selección. En estos casos el marketing de ese centro puede hacer, acertada o desacertadamente, que el alumno o sus padres elijan uno u otro centro educativo.

Saber vender las ventajas o bondades de un centro no es una tarea difícil; más aún si dispones de ciertos recursos y algún especialista entre el personal del centro. Lo realmente complicado es que tu centro sea recordado, que tus profesores sean memorables y que se haya sabido transmitir la pasión por el aprendizaje junto a unos valores humanos. Si lo conseguimos, el marketing educativo pierde mucha de su supuesta trascendencia. Las referencias de terceros o las opiniones de primera mano de un exalumno, son más eficaces para esos futuros "clientes" y los centros educativos que cualquier otra acción comercial.

MARKETING CENTROS EDUCATIVOS

Con ello no vengo a decir que no sea necesaria una buena página web del centro educativo (actualizada, responsive y con contenidos de interés a las familias y potenciales alumnos), un blog (donde colabore toda la comunidad educativa y se profundice), unas redes sociales (donde transmitir el día a día en el aula o fuera de ella) o una buena atención por parte de los servicios de administración de cada escuela. Más reflexiones y recursos personales al respecto en estos artículos del blog sobre "marketing educativo".

Es innegable que muchas familias y alumnos pueden acabar seleccionando un centro por las imágenes de su web, sus redes sociales, por un anuncio en prensa o porque venden alguna moda educativa del momento que parece ser la panacea del futuro estudiante. Por ello, aunque parezca contradictorio con lo dicho anteriormente, sí que es importante transmitir las experiencias de nuestros alumnos y publicar abiertamente sus comentarios o francas reflexiones.

En cualquier caso, creo que el acento lo debemos poner en la atención al alumno, a sus familias y en una comunicación cercana y considerada. Porque el mejor marketing lo hace un profesor cuando recibe a un padre o una alumna y atiende sus consultas o preocupaciones, o el personal de administración informa con diligencia sobre cualquier circunstancia académica y el jefe de estudios o directora te atienden con prontitud.

En demasiadas ocasiones me he encontrado con responsables del marketing o comunicación que, a la hora de la verdad, no responden a tus mensajes o no cumplen sus propias orientaciones profesionales. Unos descuidos o una indiferencia que conlleva aún mayor desconfianza a los neófitos del marketing. Al fin y al cabo, saber vender, en el sector educativo o en cualquier otra área, pasa por la honestidad y generosidad en las relaciones profesionales que se establecen. La educación prevalece siempre sobre la formación profesional cuando hablamos de relaciones personales.

Además de seguir invirtiendo en marketing y en la imagen del centro, los equipos directivos y el profesorado debiera plantearse: ¿han mantenido o aumentado mis alumnos las ganas de aprender? ¿o han disminuido? Quizás, con esta simple pregunta podríamos medir la satisfacción de nuestros alumnos y sus familias, así como saber si estamos realizando un buena tarea educativa. Luego, ya podemos ponernos a vender...

jueves, 11 de enero de 2018

4 HERRAMIENTAS Y 4 IDEAS PARA EDITAR VÍDEOS EN EL AULA

Grabar y editar vídeos para el aula, ya sea por parte del profesor o de los alumnos no es tarea fácil. Sobre todo a la hora de seleccionar un software que nos simplifique la tarea si no somos profesionales de la imagen y el sonido. La edición de vídeos nos puede ser muy útil para mostrar el producto final de alguna actividad programada, trabajar la comunicación oral, adquirir competencias digitales o, simplemente, como herramienta TIC que motiva al alumno al ser este protagonista y creador de contenidos al mismo tiempo.

apps herramientas videos aulaCon la desaparición del editor de YouTube y el  Windows Movie Maker, las opciones ahora pasan descargarse algún software en el PC, utilizar algún editor online o descargarse alguna app para dispositivos móviles. Pero, ¿cuál seleccionar? Nos encontramos ante aplicaciones que o son demasiado complejas o son de pago, o dejan marcas de agua en el archivo final resultante.

En cualquier caso, es importante disponer de buenas grabaciones en formato vídeo o imágenes con una mínima calidad (artística y técnica) para montar un vídeo en condiciones. Hoy día, con casi cualquier móvil podemos grabar imágenes y sonido con calidad; aún así es recomendable disponer de algún trípode o plataforma para fijar nuestro móvil y un micro para captar el sonido evitando así el ruido ambiental.

En mi experiencia, si no estás buscando algo demasiado técnico, te puedo recomendar las siguientes aplicaciones que nos ofrecen un buen resultado final y no requieren mucho tiempo para su aprendizaje. Dos herramientas para instalar en el PC y otras dos aplicaciones para dispositivos móviles:
  • VideoPad: software de edición de vídeo muy similar al de Movie Maker y que también requiere ciertos conocimientos técnicos a la hora de utilizar la línea del tiempo. Una de las ventajas son los diversos tutoriales que tienen en su web y que la versión gratuita es bastante funcional. Es para instalar en el PC pero tiene también una app para dispositivos móviles algo más simple.
  • VSCDC nos ofrece además de un editor, algo más sencillo que VideoPad y más intuitivo, algunas aplicaciones para grabar la pantalla o realizar capturas, entre otras. En este sencillo tutorial del IES Valle Inclán de Galicia puedes iniciarte en esta herramienta.
  • FilmoraGo: estupenda app para montar vídeos y añadir efectos a la producción final. Permite fácilmente cortar trozos de vídeos, insertar imágenes, música de fondo, etc. Muy útil y sencilla para montar vídeos desde la tablet o el móvil. Tiene también su propia aplicación para escritorio con una versión de prueba gratuita que con marcas de agua. 
  • Quik es una app para Android e iOS que aunque está creada en principio para usuarios de cámaras GoPro, es muy útil si queremos hacer un breve montaje con vídeos y fotografías desde el móvil. Tiene una interfaz sencilla y con resultados muy aparentes ya que el montaje es semiautomático; permitiendo la personalización del sonido de fondo y algunos efectos. Mucho más limitada que la aplicación anterior. 
Con estas herramientas, solo nos queda realizar algunas ideas para realizar con nuestros alumnos y utilizar en la escuela:
  • Vídeos para difundir un proyecto de clase, ya sea para promocionarlo al resto de comunidad educativa o mostrar los resultados obtenidos (por ejemplo: reseñar libros leídos por los alumnos en plan booktuber, difundir un PBL, montar alguna campaña en las redes, promocionar un acto en la pantalla del centro, etc.). 
  • Vídeo como herramienta de marketing digital o uso profesional de las redes sociales (YouTube, Instagram, Facebook...) como forma de identidad digital corporativa.
  • Vídeos para elaborar tutoriales o guías de cualquier contenido o procedimiento (talleres técnicos, uso de software, etc.)
  • Vídeos para trabajar la competencia artística del alumnado y trabajar cuestiones técnicas de la filmación (encuadre, exposición, luz, enfoque...). Muchos consejos en la web Acción123.
¿Alguna otra recomendación?

photo credit: zen TEDx24 Angela Shelton videotaped via photopin (license)

jueves, 4 de enero de 2018

PROFESIONALES EN ACCIÓN

No podía decir que no. Fue en aquella primera edición de Operación Triunfo en 2001 cuando me sensibilicé sobre la situación de muchos niños y apadrinamos a una niña con Ayuda en Acción. Desde entonces mi única aportación ha sido económica, pero ahora puedo colaborar con algo más y contaros el enorme trabajo que hacen desde hace más de tres décadas.

Ayuda en Acción trabaja en varias líneas (salud, educación, emergencias, derechos de las mujeres, infancia, desarrollo de las economías locales) invirtiendo el 84,5% de los fondos en cumplimiento de los fines de esta organización: la mejora real de la vida de las personas dándoles las herramientas y conocimientos necesarios para ello. La transparencia de la organización es absoluta.

Los perfiles profesionales de sus trabajadores y colaboradores son muy diversos. De hecho, en su sede central trabaja un Técnico en Gestión Administrativa, y en su sector -cooperación al desarrollo- encajarían muy bien ciertas titulaciones de Formación Profesional (datos aportados desde la organización):
  • Técnico en sistemas microinformáticos y redes
  • Técnico en atención a personas en situación de dependencia
  • Técnico superior en artes gráficas
  • Técnico superior en animación sociocultural y turística
  • Técnico superior en integración social
  • Técnico superior en mediación comunicativa
Actualmente están inmersos en la campaña #AguaParaFátima que os animo a descubrir y colaborar en ella en la medida de lo posible. Os dejo con la historia de Fátima que puedes también leer en el blog de Ayuda en Acción o en este vídeo que os animo a compartir. 

Fátima vive en una pequeña aldea de Mozambique y recorre cada día los cinco kilómetros que la separan de su fuente de agua más cercana. La falta de agua es una constante en su vida: conoce bien el camino que tiene que andar a diario, podría hacerlo incluso con los ojos cerrados. A pesar de los peligros que pueden asaltarla, tiene que caminar sola hasta llegar a su destino, donde llena el bidón de 25 litros para llevarlo de vuelta a su aldea y su familia.

Hace tres años que la pequeña Fátima dejó la escuela para ayudar a su madre con las tareas del hogar y con el cuidado de sus hermanos. Le gustaría ir a la escuela, pero no tiene tiempo para continuar sus estudios. Las necesidades más básicas apremian. Recoger agua es una tarea constante en su vida que le ocupa muchas horas, una labor que no puede dejar de hacer: de este trabajo dependen muchas cosas.


Es difícil imaginar la vida de Fátima y sus hermanos en su humilde hogar; apenas tienen nada, ni siquiera agua, por eso tiene que ir a recogerla todos los días, un cometido peligroso, pues está expuesta a asaltos y ataques de animales. A veces se ve obligada incluso a sortear cocodrilos, que ya se han cobrado alguna víctima entre los niños de su comunidad. En ocasiones también encuentra entre las aguas algún cadáver de un mono o alguna cobra al meterse para llenar su cubo.

La falta de agua para Fátima y su familia es un hecho; este recurso a veces se encuentra en malas condiciones y supone un peligro para la salud de todos, pero sobre todo para los más pequeños. La diarrea es la principal causa de muerte en niños menores de cinco años. Sobre Fátima recae la responsabilidad de que los suyos no mueran de sed por la falta de agua, de que haya agua para cocinar o de que la ropa de todos esté limpia, una tarea que le exige largas horas de caminata cargando un pesado bidón sobre su cabeza.


Uno de cada cinco niños en Mozambique muere antes de cumplir cinco años, algunos de ellos por causas derivadas de la falta de agua potable. Tener acceso a agua segura ayudaría a mejorar sus expectativas de vida. Abastecer de agua potable a la comunidad en la que vive Fátima y en comunidades con realidades similares significa muchas cosas, entre ellas, tener tiempo para volver a la escuela. La falta de agua para ella, como para miles de niños y niñas en Mozambique, se convierte en un problema vital. Necesitan ayuda para acceder a agua potable; muchas niñas dejarán la escuela para ir a buscar este escaso recurso.

Pero Fátima no pierde la esperanza, piensa que algún día en su aldea habrá agua potable para todos: para ella y también para sus vecinos.


miércoles, 3 de enero de 2018

10 REGALOS DE REYES PARA PROFESORES DE FP

No es por ser elitista, pero lo cierto es que los profesores de Formación Profesional somos algo especiales, ya no digo raros (que quizás también). Puede que el tipo de alumnos, el carácter técnico de los estudios, el invisible prestigio, los horarios enrevesados... confieran ese halo peculiar a los de FP.

En cualquier reunión, cuando te preguntan aquello de ¿en qué trabajas?, hay unos segundos en los que el pasmo y el estoicismo se mezclan antes de responder en plan: "soy profe de FP...". Alguno puede mirarte con cierto asombro o apretar el labio por no saber que responder. En el mejor de los casos no tienes que ponerte a explicar lo que significa un módulo o la diferencia entre grado medio y superior.

10 regalos profesores formación profesional

Por ello, para atender vuestras demandas, o esos deseos contenidos, qué mejor que unas propuestas que podéis dejar caer entre familiares y amigos, desconocedores de vuestros antojos más profundos. Unos regalos específicos para el 2018, ya que el profesorado de Formación Profesional tenemos nuestras especiales necesidades y nuestras peculiares (in)competencias; ni sabemos de educación infantil ni conocemos cómo preparar una selectividad. Eso sí, nos hartamos intentando que aprendan tanto adolescentes como adultos -con o sin motivación-, actualizando contenidos, contactando con empresas, embarcándonos en proyectos... con la vista siempre en que los alumnos sigan formándose y empleándose en el futuro.

Aquí van las diez sugerencias:

1.  ¿Tienes un horario de trabajo complicado? ¿empresas de FCT que visitar? ¡Pídete un patinete! Lo acabarás amortizando, a la vez que mejoras tu estado físico... También los hay eléctricos, por si te encuentras mayor para mover el pie. Algunas posibilidades en: Skatepro.es

2. Unas gafas de realidad aumentada para evadirte solo o con tus alumnos de las estrechas paredes del aula. Hay multitud de aplicaciones que pueden utilizarse con estas gafas y sólo necesitas un móvil para su uso. Seguro que encuentras alguna utilidad para tu ciclo. Buena relación calidad-precio en: https://mrcardboard.eu/es/

3. Blog profesional. Sí, ya es hora de dar el paso y disfrutar un blog profesional con Wordpress para eliminar esos cutres anuncios o en su defecto que te regalen un dominio personalizado y lo montas con Blogger o cualquier otra plataforma. Dominios .com y .es bien baratos en: Hostalia. Al menos que parezcamos profesionales...

4. Inglis pitinglis. Sí, te ha tocado. No tienes más remedio que alcanzar un nivel B2 en inglés como mínimo y no tienes tiempo para seguir clases presenciales o gastarte un pastón si ahora ya estás con el C1. Aquí tienes una buena app para aprender el idioma y amargarte lo menos posible con la titulación exigida. Good luck!
Android
iOS 

5. Un viaje a San Sebastián, noche y pintxos. Disfruta de esta magnífica ciudad y de paso concierta un visita en Tknika donde se gestan los proyectos de innovación en la Formación Profesional del País Vasco:
https://www.tknika.eus/quienes-somos/contacto/ Innovar y disfrutar al mismo tiempo...

6. Una cuenta Instagram personalizada y un curso para que puedas estar al día de lo que hacen tus alumnos, comunicar tus experiencias docentes y darte cuenta de lo poco (o mucho) que cuida el personal su identidad digital. http://topinstagramer.com/curso

7. Wifi. Uno de los mejores regalos para cualquier docente. Con este dispositivo, tendrás acceso -cuando "ocasionalmente" falle la red de tu centro- a una WiFi 4G en cualquier lugar y momento: https://wifiaway.es/ Ya no hay excusas para innovar en tus presentaciones o montar un Kahoot sin cortes.

8. Libros. Siempre son una buena opción para regalar. En este caso te recomiendo dos escritos por profesores de FP. Uno sobre Aprendizaje Basado en Proyectos de Juanjo Vergara: "Aprendo porque quiero", o el libro de nuestro crítico educativo oficial, Jordi Martí, (alias Xarxatic) actualmente en FP Básica: "Educative Innovéision".

9. Climatización. Desgraciadamente, hoy tres de enero, estamos a 20 grados en Valencia. El cambio climático no es ninguna broma, y parece que vamos a seguir sufriendo altas temperaturas en el aula o en ese taller infernal con maquinaria y equipos a todo trapo. Con uno de estos ventiladores USB puede que mitigues algo los inconvenientes: https://www.amazon.es/ventiladores-usb/b?ie=UTF8&node=937876031

10. Solidaridad. Una aportación económica a una ONG, una compra en comercio justo... Hay muchas opciones para destinar recursos a proyectos para países en vías de desarrollo o colectivos que lo necesitan en nuestro propio entorno. Ahora mismo, en Ayuda en Acción están recaudando fondos para que niños de Mozambique puedan tener acceso al agua potable con la campaña #AGUAPARAFÁTIMA: https://ayudaenaccion.org/campana/agua-para-fatima/
El Regalo Azul de Unicef también es otra buena opción que combina muy bien con la familia profesional en la que estás trabajando (vacunas, dietas, material escolar, instalaciones, farmacia...).

Bueno, ¡felices Reyes! y espero que añadas algún otro deseo o capricho en los comentarios.

photo credit: Hans-Michael Tappen Archiv F312 Dromedar mit Sattel, Fremdenlegion, 1930er via photopin (license)