NI SOFT SKILLS NI INTELIGENCIA EMOCIONAL

domingo, 22 de mayo de 2022

Quien bien me conoce sabe que no soy persona ni fan de sentimentalismos. Aún así, con el paso del tiempo, hay ciertas cualidades que uno descubre que son importantes para la vida profesional y personal; cualidades que puedes hallar, si eres afortunado, en las personas que te rodean en los distintos ámbitos de tu vida. Cualidades que aprendemos fundamentalmente por esa lenta ósmosis gracias a ciertos maestros, compañeros, parejas, amigos... Sin embargo, no todo el mundo tiene la misma suerte con su entorno; ni a nivel familiar, escolar o laboral. Ese mismo azar que nos lleva a nacer en un lugar determinado y con oportunidades desiguales.

 

Con todo ello vengo a señalar la importancia que tienen ciertas habilidades o particularidades de las personas; aquellas que ahora venimos a llamar competencias blandas (soft skills) o inteligencia emocional. Una inteligencia social a la que ya apuntaba Thorndike en 1920 y que no debiera parecernos ningún invento neoliberal; una inteligencia que facilita la comunicación con los demás así como las interacciones sociales. Esta capacidad o tipo de inteligencia no debe verse tan solo como una competencia valiosa para el mundo laboral; es también de innegable ayuda en otros ámbitos de la vida. Enfrentar los conocimientos con este tipo de competencias en el mundo educativo como si de agua y aceite se trataran  me parece un grave error. ¡Cuánta gente leída y formada conocemos que destilan animadversión por su falta de mano izquierda, soberbia o escasa empatía! ¡Cuánto daño ha hecho esa popular expresión del "es que yo soy así"! Así de... 


La vida te lleva al encuentro de todo tipo de personas. Pero es la escuela donde tenemos la oportunidad de señalar la importancia de estas cualidades y trabajarlas en función de la etapa educativa del alumno. En Formación Profesional tenemos claro que las empresas, así como sus responsables de contratación y futuros compañeros, agradecen perfiles profesionales que sepan trabajar en equipo, comunicarse y sean copartícipes de un buen ambiente laboral. Todos hemos sufrido o disfrutado entrenadores, profesoras o compañeros con esas carencias o habilidades que nos han transmitido un modo de cómo hacer o no hacer las cosas. Incluirlo en el currículo escolar no me parece una mala idea si queremos señalar su importancia. El cómo es tal vez la dificultad que algunos tenemos; ya que todo va mucho más allá de subrayar citas positivas o cogerse de las manos. 


El saber es una palanca fundamental contra la precariedad que debe facilitar la escuela; pero desdeñar o dar por sentadas ciertas habilidades sociales no parece conveniente en un mundo donde además de personas críticas precisamos personas amables y cercanas con propios y extraños. Personas normales, en el mejor sentido de la palabra. 

 

ni soft skills ni inteligencia emocional
 

Foto de Zoe en Unsplash

0 COMENTARIOS:

Con la tecnología de Blogger.

.

Back to Top